{"id":4075,"date":"2009-05-13T18:13:10","date_gmt":"2009-05-13T18:13:10","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4075"},"modified":"2009-05-13T18:13:10","modified_gmt":"2009-05-13T18:13:10","slug":"la-muerte-del-quinto-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4075","title":{"rendered":"la muerte del quinto sol"},"content":{"rendered":"<p> Relato de Ce Malinalli, apodada La Malinche o Do\u00f1a Marina<\/p>\n<p>No entramos en Xocotl\u00e1n aquel d\u00eda. Ten\u00edamos un aspecto demasiado cansado, \u00edbamos demasiado sucios y nos dol\u00edan los pies; as\u00ed no pod\u00edamos impresionar a nadie. Despu\u00e9s de montar las tiendas a prudente distancia, cogimos fruta para cenar y recogimos p\u00e1lidas flores de espliego que los totonacs trenzaron en guirnaldas.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s mand\u00f3 mensajeros para anunciar nuestra llegada y explicar nuestras amistosas intenciones al rey, un regente que siempre era var\u00f3n, pero que siempre tambi\u00e9n recib\u00eda el nombre de Madre del Huerto. Y, mientras tanto, los xocotlanos observaban desde sus atalayas un ej\u00e9rcito totonac y una banda de peludos duendes, algunos con cuatro patas y otros con piel met\u00e1lica, todos ellos posados en el umbral de su pa\u00eds.<\/p>\n<p>A los totonacs les preocupaba que la ciudad de los Huertos hubiera sido vasalla de los aztecas por una gavilla de a\u00f1os, porque sospechaban que la costumbre pod\u00eda haber hecho que el yugo pareciera m\u00e1s ligero. Cresta de Delf\u00edn, el m\u00e1s importante de los int\u00e9rpretes totonacs y uno de sus jefes militares, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Despu\u00e9s de una generaci\u00f3n, la gente llega a acostumbrarse a que los aztecas les arrebaten a sus hijos y se les lleven la mitad de su comida. Empiezan a considerar a los recaudadores de impuestos como a los huracanes o las sequ\u00edas, algo terrible pero que forma parte de la naturaleza.<\/p>\n<p>Yo lo dudaba. Record\u00e9 la ira de los habitantes de Jalisco, el resentimiento de los agricultores de la Guarida de la Serpiente, la rebelde jactancia de los mercaderes y peregrinos. Su odio era infinito; llegaba de la direcci\u00f3n de Tenochtitl\u00e1n y llevaba sin duda las \u00f3rdenes de Moctezuma.<\/p>\n<p>Mientras los totonacs se inquietaban y celebraban sus ritos, los espa\u00f1oles encendieron hogueras, aunque la noche era templada, y luego se sentaron a su alrededor, bromeando y descansando despu\u00e9s de un duro viaje. Ahora que el fr\u00edo paralizante de la monta\u00f1a hab\u00eda desaparecido, sent\u00ed que mis \u00e1nimos reviv\u00edan. Cuando me reun\u00ed con los soldados, me saludaron educadamente, incluso con afecto, y no parecieron sorprenderse de que estuviera all\u00ed con ellos; la dureza del camino me hab\u00eda convertido en su camarada. Cuando Cort\u00e9s me cogi\u00f3 la mano y la mantuvo entre las suyas, nadie nos dedic\u00f3 ni una sola mirada.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente el ej\u00e9rcito se puso en marcha en formaci\u00f3n compacta, con las armas cargadas y las flechas ajustadas en las ballestas. Como de costumbre, Cort\u00e9s guiaba la columna, con aspecto grave y divino sobre Conductor de Mulas. Yo andaba a su lado, a pocos pasos delante de Aguilar, el padre Olmedo y el capell\u00e1n, que llevaban cruces los tres. Segu\u00eda despu\u00e9s un grupo de jinetes, escogidos porque eran los que ten\u00edan los caballos m\u00e1s fogosos; despu\u00e9s ven\u00edan los que llevaban los tambores y las trompetas, todos completamente armados y revestidos de armadura. Y as\u00ed avanzamos con matracas, trompetazos y relinchos, una entrada asombrosa. Detr\u00e1s de nosotros marchaban los soldados de a pie, guardando los ca\u00f1ones, y luego m\u00e1s caballer\u00eda. Los totonacs, entonando himnos a Serpiente con Plumas, cerraban la retaguardia.<\/p>\n<p>A llegar a la amplia avenida que conduc\u00eda a la plaza y los templos, sent\u00ed de nuevo un estremecimiento de poder y de orgullo; pero, cuando estudi\u00e9 la escena en la que me encontraba, sin que pareciera que la examinaba, mi emoci\u00f3n se troc\u00f3 en cautela.<\/p>\n<p>Todos los veinticinco mil habitantes estaban all\u00ed, agolp\u00e1ndose en el lado derecho de la calle principal y en los planos tejados de las casas. Pero aunque el lado derecho estaba completamente lleno, el izquierdo permanec\u00eda desierto; s\u00f3lo hab\u00eda en ese lado unos cuantos perros xolos, atados, que ladraban hacia nosotros desde las puertas de las casas y se bat\u00edan en retirada cuando captaban la imagen y el olor de nuestros grandes perros de caza. Para los xolos era la misma sensaci\u00f3n que si los hombres se enfrentaran con gigantes.<\/p>\n<p>Las caras de la gente eran solemnes, incluso hostiles, aunque se hab\u00edan vestido con ropa de fiesta; los hombres con capas de color naranja y verde, taparrabos te\u00f1idos y sandalias con borlas. Las mujeres llevaban faldas y capas bordadas. Vi, entre la multitud, algunos abanicos de hojas de palmera pintadas y algunos atados de plumas, pero no se ve\u00eda ning\u00fan arma; las lanzas deb\u00edan hallarse inmediatamente despu\u00e9s de las puertas. Me caus\u00f3 una impresi\u00f3n extra\u00f1a y ominosa el hecho de que la multitud, brillante como un arco iris en el marco de las paredes encaladas, permaneciera en el m\u00e1s absoluto silencio.<\/p>\n<p>Cuando est\u00e1bamos a mitad de camino de la plaza o\u00ed unos pocos v\u00edtores cautelosos de algunos que amaban a Serpiente con Plumas y luego los indiferentes gritos de una claque alquilada por los totonacs la noche anterior. M\u00e1s importante fue el hecho de que vi algunas personas haciendo silenciosamente el signo de Serpiente con Plumas con los dedos curvados. La mayor\u00eda eran mujeres, y los hac\u00edan furtivamente.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s me dijo, inclin\u00e1ndose hacia m\u00ed:<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed que nos dan la bienvenida, despu\u00e9s de todo. En silencio, pero es una bienvenida.<\/p>\n<p>&#8211; Media bienvenida, mi se\u00f1or. S\u00f3lo media.<\/p>\n<p>\u00c9l mir\u00f3 de nuevo y asinti\u00f3, aunque no lleg\u00f3 a entender por completo el sentido de que estuviera desierto el lado izquierdo de la calle, el lado consagrado al azteca Colibr\u00ed. Dudo que se diera cuenta de que las flores que unos pocos agitaban en se\u00f1al de saludo estaban pasadas y mustias, como se\u00f1al de que nuestra bienvenida pod\u00eda deteriorarse con rapidez.<\/p>\n<p>El rey Madre del Huerto hab\u00eda decidido mantener Xocotl\u00e1n neutral de momento. Nos iba a aclamar con un mano y a ignorar con la otra. Era como la antigua costumbre de llevar una antorcha encendida en plena luz del d\u00eda para demostrar que, para el que la lleva, es a\u00fan de noche, que ha decidido ser ciego ante lo que est\u00e1 sucediendo delante de sus ojos. Tales son los delicados signos de la diplomacia.<\/p>\n<p>Nos reunimos en formaci\u00f3n en la gran plaza, los espa\u00f1oles al frente, los totonacs detr\u00e1s. Esperamos mientras el sol iba ascendiendo y empezaba a hacer calor. Madre del Huerto retrasaba su llegada para mostrar falta de inter\u00e9s y superioridad. Pod\u00eda imaginarle arrastr\u00e1ndose ante Moctezuma y diciendo con su voz lastimosa:<\/p>\n<p>&#8211; Respetado Portavoz, dej\u00e9 que esos demonios se asaran al sol durante dos horas. Estaban secos como el adobe.<\/p>\n<p>Finalmente Cort\u00e9s se enoj\u00f3. El Templo de Espejo Humeante ten\u00eda cuatro pisos, cada uno con una plataforma colocada a trece pelda\u00f1os de distancia de la inmediatamente inferior. Los fieles deb\u00edan arrodillarse en cada una de las plataformas para purificarse antes de llegar al sanctasanct\u00f3rum de la cima. Cort\u00e9s, con una col\u00e9rica exclamaci\u00f3n, espole\u00f3 de repente a Conductor de Mulas y subi\u00f3 hasta la primera plataforma, donde el caballo se encabrit\u00f3 y dio la vuelta, como para desafiar a la multitud. Otros tres jinetes siguieron su ejemplo, y las pezu\u00f1as calzadas de hierro sacaron chispas de los pelda\u00f1os. Aguilar y los sacerdotes corrieron a reunirse con ellos, y yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s vacil\u00f3, mir\u00f3 a su alrededor como buscando al rey, luego subi\u00f3 a la carga hasta la siguiente plataforma, hasta donde nosotros tambi\u00e9n le seguimos. Por entonces, todo el ej\u00e9rcito se hab\u00eda reunido en la base del templo.<\/p>\n<p>El enjambre de xocotlanos empez\u00f3 a cuchichear con ira mezclada con miedo. En pocos minutos cort\u00e9s subir\u00eda al santuario de Espejo Humeante, y los xocotlanos sab\u00edan ciertamente lo que le hab\u00eda sucedido a los dioses de piedra de otras ciudades.<\/p>\n<p>Un sacerdote asom\u00f3 su cabeza de cuervo entre las cortinas del alto santuario y grit\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Pedidle al rey que se d\u00e9 prisa! \u00a1Estos demonios profanar\u00e1n el santuario!<\/p>\n<p>Otros se hicieron eco del grito, y los guerreros se acercaron a las puertas de las casas, a sus armas. De repente sent\u00ed la presencia de sangre derramada tan fuertemente que cre\u00ed era un presagio; luego reconoc\u00ed el olor, y vi que era verdadera sangre lo que iba escurri\u00e9ndose por un canal que hab\u00edan cortado en la balaustrada del templo. Los espa\u00f1oles a\u00fan no se hab\u00edan dado cuenta.<\/p>\n<p>Se produjo una conmoci\u00f3n en uno de los lados de la plaza -el lado derecho, naturalmente, no el dedicado a Colibr\u00ed- y los heraldos llegaron corriendo para anunciar la llegada inminente del rey. El truco de Cort\u00e9s hab\u00eda resultado bien: hab\u00eda hecho salir de su escondite al monarca, que se retrasaba a prop\u00f3sito. Cuando la muchedumbre se abri\u00f3 para dejar paso al palanqu\u00edn real, nos quedamos at\u00f3nitos. La plataforma, llevada por una docena de porteadores, no ten\u00eda cortinas a los lados y, sentado con las piernas cruzadas, ven\u00eda en ella el Jefe Gordo de Zempoala que parec\u00eda haber llegado, por arte de magia, antes que nosotros a Xocotl\u00e1n y ahora se dirig\u00eda a nuestro encuentro ataviado con una elaborada capa y una tirada nuevas.<\/p>\n<p>Pedro Alvarado exclam\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Por el culo de Satan\u00e1s, es el mismo gordito! \u00bfC\u00f3mo ha llegado hasta aqu\u00ed? \u00bfQu\u00e9 truco es \u00e9ste?<\/p>\n<p>Luego, cuando el palanqu\u00edn estuvo m\u00e1s cerca, me di cuenta de que despu\u00e9s de todo no se trataba del jefe Gordo sino de alguien a\u00fan m\u00e1s obeso que el regente totonac, un mont\u00f3n de carne gelatinosa tan redondo, que dudo de que hubiera podio levantarse sin una cuadrilla de hombres para elevarlo. Parec\u00eda un enorme dios olmeca tallado en un solo pe\u00f1asco y que podr\u00eda rodar por la ladera como una pelota.<\/p>\n<p>Un heraldo grit\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Se acerca el rey Olintetl el Feroz!<\/p>\n<p>No dijo Madre del Huerto, por lo que sin duda esto encerraba desprecio.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Olintetl se acerca!<\/p>\n<p>Pero, en lugar de acercarse, el rey orden\u00f3 a los porteadores que se detuvieran a un tiro de arco de la escalera del templo, donde esper\u00f3, mirando a Cort\u00e9s con ira, s\u00f3lido como una monta\u00f1a. Los sacerdotes que le acompa\u00f1aban hicieron sonar matracas y soplaron en silbatos de hueso.<\/p>\n<p>Cuando Cort\u00e9s espole\u00f3 a Conductor de Mulas para descender la escalera contuve el aliento, y lo mismo hizo Aguilar. Si Conductor de Mulas se plantaba o tropezaba ahora, Cort\u00e9s sufrir\u00eda una terrible p\u00e9rdida de dignidad.<\/p>\n<p>Pero Conductor de Mulas se comport\u00f3 como si le hubiesen entrenado en los pelda\u00f1os de un templo, y los otros caballos le siguieron sin grandes vacilaciones. Yo me apresur\u00e9 a seguirles y encontr\u00e9 un lugar en la balaustrada de piedra donde, permaneciendo de pie, ten\u00eda la cabeza algo m\u00e1s baja que el yelmo de Cort\u00e9s, pero algo m\u00e1s alta que el rey. Necesit\u00e1bamos todas las ventajas posibles. La sangre que se escurr\u00eda por el canal casi me tocaba la suela de la sandalia.<\/p>\n<p>El rey empez\u00f3 a hablar en voz muy alta.<\/p>\n<p>&#8211; Moctezuma, el omnisciente y todopoderoso, me ha pedido que os reciba como es debido, forasteros. Veo que tanto vosotros como vuestros&#8230; -Vacil\u00f3, no sabiendo c\u00f3mo referirse a los caballos-&#8230; amigos de cuatro patas os hab\u00e9is sentido ya atra\u00eddos hacia el alto templo. Eso es exactamente lo que esperaba. -\u00a1Qu\u00e9 buen mentiroso era!-. Os atra\u00eda la sangre de nuevos sacrificios. Esta misma ma\u00f1ana, mientras os acercabais, sacrificamos a quince muchachos y muchachas en vuestro honor. Su sangre est\u00e1 a\u00fan fresca para que pod\u00e1is beberla si vosotros y vuestros&#8230; &#8211; mir\u00f3 de nuevo a los caballos-&#8230; compa\u00f1eros tuvierais sed.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Serpiente con Plumas repudia el sacrificio sangriento!- dije, sin esperar a que hablara Cort\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando Cort\u00e9s entendi\u00f3 lo que hab\u00eda sucedido mantuvo su calma exterior. Su voz era suave pero fr\u00eda como el viento de la cima de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>&#8211; Dile a este monstruo que s\u00f3lo salvajes y bestias fieras beben sangre humana. \u00a1Me da asco!<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles parecieron inquietos ante su franqueza. Yo suavic\u00e9 las palabras al traducirlo y a\u00f1ad\u00ed una cita que muchos xocotlanos probablemente conocer\u00edan: la famosa advertencia de Serpiente con Plumas acerca del sacrilegio que representa matar.<\/p>\n<p>&#8211; Porque incluso el grillo es sagrado, y no se debe despreciar a la humilde hormiga. \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s preciosas son, por lo tanto, las vidas de vuestros hermanos y hermanas, los hijos de Ometeotl!<\/p>\n<p>Madre del Huerto tuvo el buen gusto de mostrar, por su aspecto, que comprend\u00eda que hab\u00eda sido censurado y decidi\u00f3 al instante alejar a los espa\u00f1oles del templo.<\/p>\n<p>&#8211; La comida os est\u00e1 esperando, si quer\u00e9is seguirme. Ser\u00e1 una comida pobre, pero es lo mejor que tenemos. -Hizo un gesto de ofrenda cordial. Despu\u00e9s cambi\u00f3 el tono al a\u00f1adir-: Nuestras mujeres y ni\u00f1os pasar\u00e1n hambre para que podamos ofreceros nuestra hospitalidad.<\/p>\n<p>Otra vez la bienvenida a medias, la contradicci\u00f3n, la doble m\u00e1scara.<\/p>\n<p>Nos dirigimos hacia una plaza secundaria, pasando junto a templos y palacios que los espa\u00f1oles encontraron m\u00e1s magn\u00edficos que yo. La arquitectura de Xocotl\u00e1n es hermosa, pero mon\u00f3tona.<\/p>\n<p>La comida, servida por viejas feas y viejos exc\u00e9ntricos, fue escasa y sosa. Mientras comimos, el rey habl\u00f3 de las glorias de Tenochtitl\u00e1n y Moctezuma; en realidad, parec\u00eda uno de esos recitadores de alabanzas p\u00fablicas que los pretendientes tabascos alquilan para impresionar a la familia de la futura novia.<\/p>\n<p>&#8211; Tenochtitl\u00e1n, la m\u00e1s grande de las ciudades del mundo, est\u00e1 construida sobre aguas profundas, y s\u00f3lo se puede entrar en ella por calzadas elevadas. Estas tres calzadas elevadas est\u00e1n interrumpidas por puentes levadizos, cinco o seis en cada una. Todas las casas, decenas de miles de ellas, tienen tejados planos y pueden convertirse en fortalezas con mayor rapidez que la empleada por una garza para volar sobre la ciudad. Tenochtitl\u00e1n es magn\u00edfica, inaccesible, invencible.<\/p>\n<p>Una vez terminada nuestra m\u00edsera comida, se sirvi\u00f3 el banquete del propio rey y de sus cortesanos: grandes y humeantes fuentes llenas de carne y adornadas con pasteles de ma\u00edz te\u00f1idos y formando flores. A nadie le cupo la menor duda acerca del origen de aquella carne: esta matanza se hab\u00eda hecho en el templo. La cara de Cort\u00e9s se volvi\u00f3 cenicienta; todos los espa\u00f1oles parec\u00edan sentirse enfermos.<\/p>\n<p>Para empeorar las cosas con respecto a Cort\u00e9s, muchos de los cortesanos estaban all\u00ed con su pareja, un amante var\u00f3n; \u00e9sta era una costumbre bastante corriente en todas partes, pero especialmente frecuente y estimulada en Xocotl\u00e1n. Ahora estos amantes aparec\u00edan cogidos con afecto de las manos, orgullosos de presumir de su pareja ante los reci\u00e9n llegados. Se acariciaban mutuamente, pero yo no vi nada indecoroso.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s mantuvo los ojos clavados en la escena por un momento, despu\u00e9s dio un golpe tan fuerte sobre la mesa con el recipiente de donde beb\u00eda que lo rompi\u00f3 en pedazos. Se puso de pie.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Diles que todo esto es abominable a los ojos de Dios! Deben apartarse del canibalismo, de la sodom\u00eda y de la adoraci\u00f3n de los demonios.<\/p>\n<p>El rey Madre del Huerto reflexion\u00f3 sobre el conjunto de exhortaciones, despu\u00e9s deliberadamente rode\u00f3 con su robusto brazo la cintura del joven m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p>&#8211; Pensaremos sobre ello. Los sacrificios y la absorci\u00f3n de fuerza a trav\u00e9s de la carne de las ofrendas es una cuesti\u00f3n religiosa. Consultaremos a los sacerdotes. Pero la mutua atracci\u00f3n de los hombres j\u00f3venes es parte de la naturaleza. Si los espa\u00f1oles desean cambiar la naturaleza, son ellos quienes deben realizar el milagro, no yo. Personalmente, creo que este punto de vista es necio y antinatural.<\/p>\n<p>Trat\u00e9 de traducirlo y fracas\u00e9. Aguilar no pod\u00eda ayudarme, porque todo cuanto pod\u00eda hacer era tartamudear y enrojecer. Pero mi se\u00f1or comprendi\u00f3 que sus demandas hab\u00edan sido rechazadas.<\/p>\n<p>Yo le dije a Madre del Huerto:<\/p>\n<p>&#8211; Con el tiempo comprender\u00e1s el acierto de lo que aqu\u00ed se ha dicho. Nosotros no queremos pelearnos.<\/p>\n<p>Madre del Huerto asinti\u00f3 amablemente, pero Cort\u00e9s se apart\u00f3 de all\u00ed pesaroso. Yo sab\u00eda que su conciencia, su esencia divina, hab\u00eda sido ofendida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato de Ce Malinalli, apodada La Malinche o Do\u00f1a Marina No entramos en Xocotl\u00e1n aquel d\u00eda. 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