{"id":4070,"date":"2009-05-13T16:40:22","date_gmt":"2009-05-13T16:40:22","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4070"},"modified":"2009-05-13T16:40:22","modified_gmt":"2009-05-13T16:40:22","slug":"la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4070","title":{"rendered":"LA CREACION"},"content":{"rendered":"<p>LA CREACION<br \/>\nVictor Antonio Caso<br \/>\nReferencia<br \/>\nCaso, Antonio. &#8220;La Creaci\u00f3n de los Dioses&#8221; en El Pueblo del Sol. M\u00e9xico: FCE, 1971. Ometecuhtli y Omec\u00edhuatl -tambi\u00e9n llamados Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl-, tuvieron cuatro hijos a los que encomendaron la creaci\u00f3n de los otros dioses, del mundo y de los hombres. Los cuatro dioses hijos de la primitiva pareja divina fueron el Tezcatlipoca rojo, llamado tambi\u00e9n Xipe y Camaxtle; el Tezcatlipoca negro, llamado com\u00fanmente Tezcatlipoca; Quetzalc\u00f3atl, dios del aire y de la vida, y Huitzilopochtli, el Tezcatlipoca azul.<\/p>\n<p>Una de las ideas fundamentales de la religi\u00f3n azteca consiste en agrupar a todos los seres seg\u00fan los puntos cardinales y la direcci\u00f3n central, o de abajo arriba. Por eso en la mentalidad mexicana son tan importantes los n\u00fameros 4 y 5, como en la mentalidad m\u00e1gica occidental es importante el n\u00famero 3.<br \/>\nLos cuatro hijos de la pareja divina (que representa la direcci\u00f3n central, arriba y abajo, es decir, el cielo y la tierra) son los regentes de las cuatro direcciones o puntos cardinales; por eso vemos que tres de ellos se nos presentan con colores diferentes: rojo, negro y azul, que corresponden al este, al norte y al sur, mientras que Quetzalc\u00f3atl est\u00e1 quiz\u00e1 en el lugar que debi\u00f3 tener en el mito primitivo un Tezcatlipoca blanco, que corresponder\u00eda al oeste.<\/p>\n<p>En efecto, en el C\u00f3dice de Bolonia o Cospi aparece un Tezcatlipoca blanco, con todas las caracter\u00edsticas del dios de la providencia, del que no difiere sino por el color. El C\u00f3dice de Bolonia pertenece a la misma regi\u00f3n poblano-tlaxcalteca que el C\u00f3dice Borgia ya mencionado, y estos manuscritos est\u00e1n pintados en un estilo id\u00e9ntico al de las pinturas que decoran los altares de Tizatl\u00e1n en Tlaxcala y a la cer\u00e1mica policroma que se encuentra en este mismo lugar y en otros muchos sitios del valle de Puebla, como Tepeaca, Atlixco, Totimihuac\u00e1n, etc., lo que demuestra que los c\u00f3dices o manuscritos pict\u00f3ricos de lo que se ha llamado, con raz\u00f3n, el Grupo del Borgia pertenecen a las culturas que florecieron en la regi\u00f3n poblano-tlaxcalteca.<\/p>\n<p>Esta idea fundamental de los cuatro puntos cardinales y de la regi\u00f3n central (abajo-arriba), que da la quinta regi\u00f3n o sea la regi\u00f3n central, se encuentra en todas las manifestaciones religiosas del pueblo azteca y es uno de los conceptos que sin duda este pueblo recibi\u00f3 de las viejas culturas de Mesoam\u00e9rica.<br \/>\nNo s\u00f3lo los colores y los dioses quedan agrupados en esta forma; tambi\u00e9n los animales, los \u00e1rboles, los dias y los hombres, por el d\u00eda en que nacen, pertenecen a una de las cuatro regiones del mundo, pues el hombre recibe el mismo nombre del dia en que nace, dentro del calendario ritual de 260 dias, que despu\u00e9s explicaremos, y que se divide en cuatro partes de 65 dias cada una, que corresponden al este, al norte, al oeste y al sur, y que se repiten en la infinitud del tiempo.<\/p>\n<p>El mundo y el hombre han sido creados varias veces, seg\u00fan la concepci\u00f3n azteca, porque a una creaci\u00f3n ha seguido siempre un cataclismo que ha puesto fin a la vida de la humanidad. La \u00faltima vez que el hombre fue creado, seg\u00fan uno de los mitos, conservado por Mendieta, Quetzalc\u00f3atl, el Prometeo mexicano, el dios ben\u00e9fico para todos, baj\u00f3 al mundo de los muertos para recoger los huesos de las generaciones pasadas y, reg\u00e1ndolos con su propia sangre, cre\u00f3 la nueva humanidad.<br \/>\nEl hombre ha sido creado por el sacrificio de los dioses y debe corresponder ofreci\u00e9ndoles propia sangre. El sacrificio humano es esencial en la religi\u00f3n azteca, pues si los hombres no han podido existir sin la creaci\u00f3n de los dioses, \u00e9stos a su vez necesitan que el hombre los mantenga con su propio sacrificio y que les proporcione como alimento la sustancia m\u00e1gica, la vida, que se encuentra en la sangre y en el coraz\u00f3n humanos. Esta idea de que el hombre es un colaborador indispensable de los dioses, ya que \u00e9stos no pueden subsistir si no son alimentados, se encuentra claramente expresada en el sangriento culto de Huitzilopochtli, que es una manifestaci\u00f3n del dios solar.<\/p>\n<p>Huitzilopochtli es el Sol, el joven guerrero que nace todas las ma\u00f1anas del vientre de la vieja diosa de la tierra, y muere todas las tardes, para alumbrar con su luz apagada el mundo de los muertos.<br \/>\nSeg\u00fan la leyenda, Coatlicue, la vieja diosa de la tierra, era sacerdotisa en el templo y vivia una vida de retiro y castidad, despu\u00e9s de haber engendrado a la Luna y a las estrellas; pero un dia, al estar barriendo, encontr\u00f3 una bola de plum\u00f3n, que guard\u00f3 sobre su vientre. Cuando termin\u00f3 sus quehaceres, busco la bola de plum\u00f3n, pero hab\u00eda desaparecido, y en el acto se sinti\u00f3 embarazada. Cuando la Luna, llamada Coyolxauhqui, y las estrellas, llamadas Centzonhuitzn\u00e1huac, supieron la noticia, se enfurecieron hasta el punto de decidir matar a la madre. Lloraba Coatlicue por su pr\u00f3ximo fin, pues ya la Luna y las estrellas se armaban para matarla, pero el prodigio que estaba en su seno le hablaba y consolaba dici\u00e9ndole que, en el preciso momento, \u00e9l la defender\u00eda contra todos. Cuando los enemigos llegaron a sacrificar a la madre, naci\u00f3 Huitzilopochtli y, con la serpiente de fuego, cort\u00f3 la cabeza a la Coyolxauhqui y puso en fuga a los Centzonhuitzn\u00e1huac. Por eso, al nacer el dios, tiene que entablar combate con sus hermanos, las estrellas, y con su hermana la Luna, y armado de la serpiente de fuego, el rayo solar, todos los d\u00edas los pone en fuga y su triunfo significa un nuevo dia de vida para los hombres. Al consumar su victoria es llevado en andas hasta el medio del cielo por las almas de los guerreros, que han muerto en la guerra o en la piedra de los sacrificios y, cuando empieza la tarde, es recogido por las almas de las mujeres muertas en parto, que se equiparan a los guerreros porque fallecieron al tomar prisionero a un hombre, el reci\u00e9n nacido. Durante la tarde, las almas de las madres conducen al Sol hasta el ocaso, en donde mueren los astros, y adonde el Sol, que se compara al \u00e1guila, cae y muere y es recogido otra vez por la tierra. Todos los dias se entabla este divino combate; pero para que triunfe el Sol es menester que sea fuerte y vigoroso, pues tiene que luchar contra las innumerables estrellas del norte y del sur, y ahuyentarlas a todas con la flecha de luz. Por eso el hombre debe alimentar al Sol; pero, como dios que es, desde\u00f1a los alimentos groseros de los hombres y s\u00f3lo puede ser mantenido con la vida misma, con la sustancia magica que se encuentra en la sangre del hombre, el chalchiuatl, el &#8220;l\u00edquido precioso&#8221;, el terrible n\u00e9ctar de que se alimentan los dioses. El azteca, el pueblo de Huitzilopochtli, es el pueblo elegido por el Sol; es el encargado de proporcionarle su alimento; por eso para \u00e9l la guerra es una forma de culto y una actividad necesaria, que lo llev\u00f3 a establecer la Xochiya\u00f3yotl o &#8220;Guerraflorida&#8221;, que a diferencia de sus otras guerras de conquista no ten\u00eda por objeto apoderarse de nuevos territorios, ni imponer tributo a los pueblos conquistados, sino procurarse prisioneros para sacrificarlos al Sol. El azteca es un hombre que pertenece al pueblo elegido por el Sol, es su servidor y debe ser, en consecuencia, antes que nada, un guerrero y prepararse desde su nacimiento para la que ser\u00e1 su actividad m\u00e1s constante, la Guerra Sagrada, especie de torneo al que concurr\u00edan especialmente los enemigos &#8220;de la casa&#8221;, los tlaxcaltecas, los hombres del bezote curvo en forma de garra, adornados como los aztecas con sus mejores galas y haciendo ostentaci\u00f3n de los grandes penachos de plumas ricas y de las armaduras, divisas y escudos, suntuosamente adornados con mosaicos de plumas y piedras preciosas, y l\u00e1minas y cascabeles de oro.<\/p>\n<p>Dos son los dioses que alternativamente han creado las diversas humanidades que han existido: Quetzalc\u00f3atl, el dios ben\u00e9fico, el h\u00e9roe descubridor de la agricultura y de la industria, y el negro Tezcatlipoca, el dios todopoderoso, multiforme y ubicuo, el dios nocturno, patrono de los hechiceros y de los malvados. Los dos dioses combaten y su lucha es la historia del universo; sus triunfos alternativos son otras tantas<br \/>\nLas tradiciones no est\u00e1n de acuerdo en el orden que deben seguir las diversas creaciones. Seg\u00fan una de ellas, la primera \u00e9poca del mundo o Sol se inicia as\u00ed:Tezcatlipoca el nocturno, el que tiene por nahual o disfraz al tigre, cuya piel manchada semeja el cielo con los enjambres de estrellas, fue el primero que se hizo sol y empez\u00f3 la era inicial del mundo. Los primeros hombres fueron entonces los gigantes, que hab\u00edan sido creados por los dioses y no sembraban ni cultivaban la tierra, sino que viv\u00edan comiendo bellotas y otras frutas y ra\u00edces silvestres. Tezcatlipoca era tambi\u00e9n la constelaci\u00f3n de la Osa Mayor, que a los aztecas se les figuraba un tigre, y cuando gobernaba el mundo como sol que era, su enemigo Quetzalc\u00f3atl le dio un golpe con un bast\u00f3n y cay\u00f3 al agua transform\u00e1ndose en tigre y se comi\u00f3 a los gigantes, quedando despoblada la tierra y sin sol el universo. Esto ocurri\u00f3 en el d\u00eda llamado &#8220;4. Tigre&#8221;.<\/p>\n<p>Quetzalc\u00f3atl se hizo entonces sol y lo fue hasta que el tigre Tezcatlipoca lo derrib\u00f3 de un zarpazo. Se levant\u00f3 entonces gran viento y todos los \u00e1rboles fueron derribados y la mayor parte de los hombres perecieron, pero algunos quedaron convertidos en monos; es decir, en hombres disminuidos. Esto sucedi\u00f3 en el d\u00eda &#8220;4. Viento&#8221;. Los hombres s\u00f3lo com\u00edan entonces pi\u00f1ones de los pinos o acocentli.<br \/>\nLos dioses creadores pusieron entonces por sol al dios de la lluvia y el fuego celeste, Tl\u00e1loc, pero Quetzalc\u00f3atl hizo que lloviera fuego y los hombres perecieron o quedaron convertidos en p\u00e1jaros. Esto sucedi\u00f3 en el d\u00eda &#8220;4. Lluvia.&#8221; La comida de los hombres durante esta edad era una semilla llamada acecentli o sea &#8220;ma\u00edz de agua&#8221;. Entonces Quetzalc\u00f3atl puso por sol a la hermana de Tl\u00e1loc, la diosa Chalchiuhtlicue, &#8220;la de las faldas de jade&#8221;, diosa del agua, pero fue quiz\u00e1 Tezcatlipoca el que hizo que lloviera con tal fuerza, que la tierra se inund\u00f3 y perecieron los hombres o fueron transformados en peces. Esto sucedi\u00f3 en el d\u00eda llamado &#8220;4. Agua&#8221;. Durante esta edad com\u00edan cencocopi o teocentli. El cielo, que es de agua, cay\u00f3 sobre la tierra y fue menester que Tezcatlipoca y Quetzalc\u00f3atl lo levantaran para que empezara a aparecer \u00e9sta; por eso vemos a Quetzalc\u00f3atl sosteniendo el cielo con sus manos, en el Cddice de Viena.<br \/>\nSiguiendo otras tradiciones, la primera destrucci\u00f3n deb\u00eda haberse hecho por el agua, y los hombres quedaron convertidos en peces, la segunda por el fuego y los hombres quedaron convertidos en aves, la tercera por el viento y los hombres quedaron convertidos en monos, y la cuarta y \u00faltima por los tigres que se comieron a los gigantes, quedando entonces despoblada la tierra. En favor de esta tradici\u00f3n tenemos el hecho de que los gigantes, llamados quinametzin, se mencionan ya en las tradiciones hist\u00f3ricas habitando la tierra y aun peleando con los hombres, principalmente en la regi\u00f3n de Tl\u00e1xcala.<\/p>\n<p>Por otra parte, la destrucci\u00f3n por el agua, fuego, aire y tigres, y la conversi\u00f3n de la humanidad en peces, aves, monos y gigantes, parece ya se\u00f1alar una idea no de evoluci\u00f3n, pero si de progreso en los diversos ensayos que hacen los dioses, idea que tambi\u00e9n se encuentra, como vamos a verlo, en las tradiciones de otros pueblos de Mesoam\u00e9rica, as\u00ed que en el primer ensayo la humanidad se transformar\u00eda en peces, y en el segundo en aves; en el tercero, el intento de crear a la humanidad resultaria tambi\u00e9n fallido, pero los hombres ya quedar\u00edan convertidos en monos, mientras que en el cuarto intento ya eran hombres, s\u00f3lo que con caracter\u00edsticas de b\u00e1rbaros, que no sembraban y que viv\u00edan, como dice la tradici\u00f3n, de comer bellotas y ra\u00edces.<br \/>\nDel mismo modo las diversas plantas que se citan como comida de la humanidad van acerc\u00e1ndose progresivamente al ideal de alimentaci\u00f3n del indio mesoamericano que, casi es in\u00fatil deeirlo, est\u00e1 representado por el ma\u00edz. En efecto, la \u00faltima planta citada, el cencocopi, no es otra cosa que el teocentli, planta tan semejante al ma\u00edz; que se ha llegado a considerar que es el antepasado silvestre de esta graminea, o bien, seg\u00fan las \u00faltimas investigaciones, una de las plantas que por hibridaci\u00f3n ha engendrado el ma\u00edz actual. A veces se citan s\u00f3lo los nombres esot\u00e9ricos de los alimentos de las humanidades pret\u00e9ritas; as\u00ed las bellotas se llamaban &#8220;7. Hierba&#8221;; el acocentli se llamaba &#8221;1. Serpiente&#8221;; el acecentli (Milium) se llamaba &#8220;4.Flor&#8221; y el teocentli, &#8220;7. Pedernal&#8221;; mientras que el maiz actual se llamaba &#8220;7. Serpiente&#8221;.<\/p>\n<p>Hab\u00eda en la idea de las m\u00faltiples creaciones, adem\u00e1s de ese sentimiento de ensayo divino, que los dioses destruyen por imperfecto, la idea de que los mundos que se van creando se van acercando a la perfecci\u00f3n. Para el azteca, en consecuencia, no todo tiempo pasado fue mejor; la edad de oro no hay que colocarla en el principio de las cosas, sino que son los dioses los que al ir ensayando sus m\u00faltiples creaciones lograron encontrar al fin la soluci\u00f3n que los lleva a la creaci\u00f3n de una humanidad perfecta y un alimento perfecto.<br \/>\nConcuerda en gran parte esta idea de las m\u00faltiples creaciones con los mitos que nos han quedado de los quich\u00e9s, pues en su libro sagrado, el Popol Vuh, se relata que el creador hizo varios intentos antes de realizar su obra perfecta. As\u00ed se crearon primero los venados y las aves; pero, como no pudieron elevar al cielo sus plegarias, fueron condenados y sus &#8220;carnes ser\u00e1n molidas entre los dientes&#8221;. La segunda creaci\u00f3n fue de hombres de barro, la tercera de hombres de madera, pero tuvieron que ser destruidos porque carec\u00edan de coraz\u00f3n y no podian alabar a los dioses. S\u00f3lo cuando \u00e9stos emplearon la semilla del ma\u00edz para const~uir el cuerpo del hombre, \u00e9ste pudo vivir~ y los cuatro hombres construidos con ma\u00edz pudieron al fin dar gracias a los dioses por su creaci\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed encontramos la idea de que los dioses exigen de los hombres un culto constante, y que la creaci\u00f3n no es un don gracioso hecho al hombre por el dios, sino un compromiso que implica la obligaci\u00f3n de una adoraci\u00f3n continua por parte del hombre.<\/p>\n<p>El mito quich\u00e9, como el mito azteca, indica adem\u00e1s que para estos pueblos los b\u00e1rbaros que no sembraban ma\u00edz y que no tenian el culto organizado de las grandes teocracias centroamericanas eran como remedos de hombres que ten\u00edan que ser destruidos, pues no hab\u00eda aparecido para ellos el alba de la cultura, seg\u00fan se expresa en el Popol Vuh, y vemos tambi\u00e9n que la idea de las creaciones m\u00faltiples es, como entre los aztecas, la expresi\u00f3n de ensayos progresivos que hacen los dioses, creando primero los animales y ensayando despu\u00e9s materias m\u00e1s y m\u00e1s nobles, hasta dar con el maiz, que es aqu\u00ed otra vez la sustancia divina de la que est\u00e1 formado el cuerpo del hombre.<br \/>\nDespu\u00e9s que se destruy\u00f3 la \u00faltima humanidad-sea por el agua como lo quiere una de las tradiciones, o porque los dioses acabaron con los gigantes como lo quiere la otra, es de todos modos cierto que el Sol se hab\u00eda perdido en la cat\u00e1strofe, y que no hab\u00eda quien iluminara al mundo. Entonces se reunieron todos los dioses en Teotihuac\u00e1n y determinaron que uno de ellos se sacrificara y se convirtiera en Sol.<br \/>\nDos dioses se prestaron para este sacrificio; uno de ellos, rico y poderoso, se prepar\u00f3 ofreciendo al padre de los dioses bolas de copal y liquid\u00e1mbar, y en vez de espinas de maguey, tintas en su propia sangre, ofrec\u00eda espinas hechas de preciosos corales. El otro dios, pobre y enfermo, no pod\u00eda ofrecer m\u00e1s que bolas de heno y las espinas de maguey te\u00f1idas con la sangre de su sacrificio.<\/p>\n<p>Cuatro d\u00edas seguidos ayunaron y se sacrificaron los dioses que iban a intentar la prueba, y al quinto todas las deidades se colocaron en dos filas, al final de las cuales se encontraba el brasero sagrado, en el que ard\u00eda un gran fuego, para que se arrojaran los que hab\u00edan de intentar la prueba y salieran purificados para alumbrar con su brillo al mundo. El dios pobre y el dios rico se prepararon para intentarla. Toc\u00f3 el primer lugar al rico, como m\u00e1s poderoso, pero aun cuando se lanz\u00f3 tres veces siempre se detuvo al borde de la hoguera sin atreverse a dar el salto.<br \/>\nProb\u00f3 entonces el desvalido su valor, y cerrando los ojos dio un salto y cay\u00f3 en medio del brasero divino que alz\u00f3 gran llama. Cuando \u00e9sta se apagaba, el rico, avergonzado de su pusilanimidad, se arroj\u00f3 a la hoguera y se fue consumiendo. Tambi\u00e9n el tigre entr\u00f3 en las cenizas y sali\u00f3 con la piel manchada, y el \u00e1guila tambi\u00e9n entr\u00f3, y por eso tiene las plumas de la cola y de las alas ennegrecidas. Los dioses que se sacrificaron habian desaparecido, pero el astro no se mostraba a\u00fan y las otras deidades inquietas se pregunt~ban por d\u00f3nde aparecer\u00eda. Por fin sali\u00f3 el Sol y casi inmediatamente brot\u00f3 la Luna, que brillaba tanto como el primero. Los dioses indignados por su osad\u00eda le dieron en el rostro un golpe con un conejo, dej\u00e1ndole esta se\u00f1al que a\u00fan conserva, pues para el azteca las manchas de la Luna representan la figura de un conejo. Pero el Sol no se mov\u00eda; estaba en la orilla del cielo y no parec\u00eda dispuesto a hacer su camino.<br \/>\nPregunt\u00e1ronle entonces el motivo las deidades, y la respuesta fue terrible. El Sol exig\u00eda el sacrificio de los otros dioses; es decir, de las estrellas. Uno de ellos, el planeta Venus, le lanz\u00f3 una flecha para herirlo, pero el Sol la tom\u00f3 y con }a misma flecha lo dej\u00f3 muerto, siguiendo despu\u00e9s los otros dioses y muriendo al final X\u00f3lotl, el hermano gemelo de Venus, que es a veces la primera y otras la \u00faltima estrella que desaparece entre los rayos del Sol. Pero como X\u00f3lotl, adem\u00e1s de ser el dios de los gemelos y por esta misma raz\u00f3n el dios de monstruos, era un extra ordinario hechicero, su muerte no fue tan sencilla, pues se transform\u00f3 primero en maguey doble que se llama mex\u00f3lotl, y en el ma\u00edz doble y en otras muchas cosas dobles o monstruo sas, y por \u00faltimo se transform\u00f3 en el ax\u00f3lotl o &#8220;ajolote&#8221; que vive en el agua, y all\u00ed lo mat\u00f3 el Sol.<\/p>\n<p>Pero en el mito azteca de la creaci\u00f3n de los soles hay una idea que no encontramos en el libro quich\u00e9; la de que este quinto Sol que actualmente nos alumbra tambi\u00e9n ha de acabar como los otros, y que su fin lo han de causar los terremotos en un d\u00eda llamado &#8220;4. Temblor&#8221;.<\/p>\n<p>Esta cat\u00e1strofe se esperaba que ocurriera precisamente al terminar un siglo ind\u00edgena de 52 a\u00f1os. Llegada la noche de ese d\u00eda, se apagaban todos los fuegos en la ciudad y se encaminaban los sacerdotes en procesi\u00f3n, seguidos por el pueblo, hasta un templo que estaba en la cumbre del cerro de la Estrella, cerca de Ixtapalapa. Llegados all\u00ed, esperaban hasta la medianoche, y si una estrella, con la que ellos ten\u00edan su cuenta, que probablemente era Aldebar\u00e1n o el conjunto de las Pl\u00e9yades o &#8220;Cabrillas&#8221;, pasaba en su curso por lo que ellos consideraban que era el medio del cielo, quer\u00eda decir eso que el mundo no teminar\u00eda, y que el Sol saldr\u00eda a la ma\u00f1ana siguiente , para combatir contra los poderes nocturnos. Pero si Aldebar\u00e1n, llamado Yohualtecuhtli, no hubiera pasado del medio del firmamento en esa noche, entonces las estrellas y los planetas, los tzitzimime, habr\u00edan bajado a la tierra y convertidos en fieras espantables devorar\u00edan a los hombres, antes que los terremotos arruinaran al Sol.<\/p>\n<p>Por eso cuando Aldebar\u00e1n pasaba el meridiano, se encend\u00eda el fuego y con gran alegr\u00eda se llevaba a los templos locales y de all\u00ed a los hogares, indicando en tal forma que los dioses se hab\u00edan apiadado de la humanidad y le conced\u00edan un siglo m\u00e1s de vida.<br \/>\nN\u00f3tese c\u00f3mo el fin de cada \u00e9poca, en la leyenda de los soles, acaece precisamente en un dia que tiene el numeral 4; lo que tambi\u00e9n sucede con las \u00e9pocas mayas, pues precisamente la anterior a la actual termin\u00f3, seg\u00fan los mayas, con un d\u00eda de nombre &#8220;4. Ahau&#8221;, y la \u00e9poca que hab\u00eda precedido a \u00e9sta tambi\u00e9n termin\u00f3 con otro d\u00eda que llevaba el mismo nombre. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CREACION Victor Antonio Caso Referencia Caso, Antonio. &#8220;La Creaci\u00f3n de los Dioses&#8221; en El Pueblo del Sol. M\u00e9xico: FCE, 1971. Ometecuhtli y Omec\u00edhuatl -tambi\u00e9n llamados Tonacatecuhtli y Tonacacihuatl-, tuvieron cuatro hijos a los que encomendaron la creaci\u00f3n de los otros dioses, del mundo y de los hombres. 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