{"id":4061,"date":"2009-05-13T16:29:27","date_gmt":"2009-05-13T16:29:27","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4061"},"modified":"2009-05-13T16:29:27","modified_gmt":"2009-05-13T16:29:27","slug":"el-tiempo-como-atributo-de-los-dioses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4061","title":{"rendered":"EL TIEMPO COMO ATRIBUTO DE LOS DIOSES"},"content":{"rendered":"<p>Miguel Le\u00f3n Portilla (M\u00e9xico 1926), reconocido investigador de la cultura n\u00e1huatl, es autor entre otros estudios de: La Filosof\u00eda N\u00e1huatl, U.N.A.M., M\u00e9xico 1966. El Reverso de la Conquista, J. Mortiz, M\u00e9xico 1970. Visi\u00f3n de los Vencidos, U.N.A.M., M\u00e9xico 1969. Toltec\u00e1yotl. Aspectos de la Cultura N\u00e1huatl, F.C.E., M\u00e9xico 1980. Los Antiguos Mexicanos, F.C.E., M\u00e9xico 1970. M\u00e9xico Tenochtitlan, su Tiempo y Espacio Sagrado, INAEH., M\u00e9xico 1978. El presente texto constituye el cap\u00edtulo III de su obra Tiempo y realidad en el pensamiento maya, publicada por vez primera en 1968 (Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico) y reeditada en 1986 incluyendo un Ap\u00e9ndice con nuevas aportaciones.<\/p>\n<p>EL TIEMPO COMO ATRIBUTO DE LOS DIOSES<br \/>\nMIGUEL LEON-PORTILLA<\/p>\n<p>Hemos visto que kinh, sol, d\u00eda, tiempo, tiene para la conciencia maya un car\u00e1cter divino. El d\u00eda y los ciclos que integran el tiempo existen por obra del viejo rostro con ojo solar, la guacamaya de fuego que asciende, la deidad jaguar o el perro que marcan el ocultamiento y el viaje por las regiones obscuras del inframundo. En su incansable ir y venir por los caminos del universo, kinh, el tiempo, trae consigo la gama de atributos e influencias inherentes a los distintos periodos y a los momentos que se consignan en las inscripciones y los c\u00f3dices. A trav\u00e9s de los grandes &#8220;soles&#8221; o edades del mundo, los d\u00edas y las veintenas de d\u00edas, los a\u00f1os, las veintenas de a\u00f1os y las cuentas de todos los ciclos posibles, llegan con sus cargas que es necesario conocer para poder prever sus influjos.<\/p>\n<p>Los sabios mayas, due\u00f1os de los m\u00f3dulos para pensar las medidas del tiempo, expresan sus c\u00f3mputos combinando numerales con los distintos glifos del d\u00eda y del mes dentro de &#8220;la cuenta larga&#8221;, o por medio del signo solar de Ahau y de su correspondiente guarismo en el caso de los ciclos o &#8220;ruedas de los katunes&#8221;. Por ello precisamente los veinte glifos de los d\u00edas y los dieciocho de los meses, mi como los distintos numerales, plenamente identificados en las estelas y los c\u00f3dices, son la clave para penetrar m\u00e1s cabalmente en el mundo de las connotaciones que tiene para ellos el tiempo. Como en el caso de kinh, igualmente los numerales y los otros glifos, expresi\u00f3n de sus distintos periodos, tampoco son meras entidades abstractas, sino todo lo contrario, rostro y personificaci\u00f3n sobrenatural de los elementos buenos y malos que sin interrupci\u00f3n act\u00faan en el mundo.<\/p>\n<p>Los d\u00edas, escribe Thompson, son seres vivientes. Son fuerzas personificadas a las cuales los mayas dirigen sus devociones. Su influencia permea todas las formas de actividad y todos los momentos de la vida. Son en verdad aut\u00e9nticos dioses.1<\/p>\n<p>Imposible ser\u00eda hacer un estudio del pante\u00f3n de los mayas o de su pensamiento teol\u00f3gico sin conceder atenci\u00f3n principal a todas estas deidades de los distintos periodos, as\u00ed como a la complejidad de sus relaciones a trav\u00e9s de los c\u00f3mputos cronol\u00f3gicos. Podr\u00eda incluso pensarse que aqu\u00ed precisamente se encuentra el meollo de la concepci\u00f3n maya de la divinidad y del mundo. Por esto en los varios intentos llevados a cabo para identificar y correlacionar a los dioses, ha sido decisivo el esclarecimiento de la simbolog\u00eda de estos glifos.<\/p>\n<p>Por lo que toca en particular a los n\u00fameros, fundamentalmente interesan los que van del uno al veinte, o si se quiere, del uno al diecinueve, m\u00e1s el signo de &#8220;completamiento&#8221;, el &#8220;cero&#8221; de los mayas. Por ser un sistema vigesimal el de esta cultura, \u00e9stos son obviamente sus guarismos b\u00e1sicos. Y vale la pena recordar que, gracias a los ya citados estudios comparativos de las lenguas mayances, sabemos que los nombres de estos n\u00fameros en los distintos idiomas muestran un mismo origen y obvias semejanzas que en algunos casos son identidad.2 Buena prueba tenemos en esto de la antig\u00fcedad, no ya s\u00f3lo del sistema vigesimal entre los mayas, sino tambi\u00e9n de la conceptuaci\u00f3n misma de sus guarismos, expresados con vocablos afines y por medio de glifos con vigencia tambi\u00e9n universal.<\/p>\n<p>Revelador es el an\u00e1lisis de las variantes gl\u00edficas de los numerales. Por una parte est\u00e1n, como su forma m\u00e1s frecuente de representaci\u00f3n, los puntos que expresan unidades y las barras como signos de cinco. Aun en este primer sistema hay connotaciones dignas de tomarse en cuenta: por medio de colores se apunta a las distintas aplicaciones de los numerales. Los acompa\u00f1antes o &#8220;portadores&#8221; de los d\u00edas aparecen pintados de rojo; los de los meses son negros. Pero, como lo nota el tantas veces citado Thompson:<\/p>\n<p>&#8220;Los mayas con su actitud m\u00edstica respecto de los n\u00fameros, no estuvieron satisfechos con representarlos tan s\u00f3lo por medio de puntos y barras. En muchos textos, aunque pocas veces en el Dresde y nunca en los otros c\u00f3dices, los n\u00fameros est\u00e1n expresados por figuras de dioses, cuyos rasgos y atributos son la clave para identificar el numeral.&#8221;3<\/p>\n<p>A partir sobre todo de las investigaciones de J. T. Goodman, se ha logrado identificar las figuras de cada uno de estos &#8220;dioses de los n\u00fameros&#8221;, los portadores de las cargas de tiempo.4 Justamente su identificaci\u00f3n y el estudio de sus relaciones con las deidades de los d\u00edas, los meses y los otros periodos, as\u00ed como con la simbolog\u00eda en general del pante\u00f3n maya, ha hecho posible no s\u00f3lo la elucidaci\u00f3n de buena parte de estos complejos sistemas cronol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n toda una serie de reflexiones acerca de la significaci\u00f3n m\u00e1s profunda que tuvo para la conciencia maya el tema del tiempo.5<\/p>\n<p>Es en las inscripciones de la \u00e9poca cl\u00e1sica donde mejor se refleja el antiguo pensamiento acerca de la sucesi\u00f3n interminable de los ciclos de tiempo con rostro y figura de dioses. A trav\u00e9s de las edades c\u00f3smicas, ha renacido la existencia gracias a kinh, deidad, sol, d\u00eda, tiempo. Por esto el hombre conoce y se acerca a los dioses como portadores de los distintos periodos: sus rostros son la significaci\u00f3n viviente del tiempo. Situados los sabios mayas en su peculiar universo te\u00f1ido de sentidos y relaciones mitol\u00f3gicas, cada momento es para ellos manifestaci\u00f3n de fuerzas, favorables o adversas, pero siempre con rostro de dioses. Como en un escenario siempre cambiante, los dioses del d\u00eda y la noche, los de los meses y los n\u00fameros, las deidades de todos los ciclos de tiempo, son los actores en este universo en que literalmente hay entradas y salidas que determinan los destinos y llevan consigo la vida, y la muerte.<\/p>\n<p>La antigua simbolog\u00eda consigna los rostros con los cuales hacen su entrada los dioses que a la vez son el tiempo, porque \u00e9ste es su atributo y su carga. Los sacerdotes computando periodos de tiempo, buscan predecir cu\u00e1l ser\u00e1 la correspondiente actuaci\u00f3n de los dioses, el destino inherente a cada momento-deidad.<\/p>\n<p>Para acercarnos un poco al meollo de esta peculiar concepci\u00f3n parece indispensable recordar antes lo m\u00e1s significativo de los atributos de los principales dioses-periodos-de-tiempo, los personajes del drama en el universo de los antiguos mayas. Atenderemos primeramente a la serie de cada uno de los kinh, los veinte d\u00edas-dioses que despu\u00e9s habremos de relacionar con las deidades de los n\u00fameros, las de los meses, los a\u00f1os y las veintenas de a\u00f1os o sea los katunes. Al referirnos a los veinte dioses de los d\u00edas, emplearemos los t\u00e9rminos calend\u00e1ricos del maya de Yucat\u00e1n, como designaci\u00f3n la m\u00e1s usual, pero nos fijaremos sobre todo en el simbolismo expresado en las inscripciones y glifos. Aunque no hay concordancia en todos los vocablos que expresan sus nombres en los distintos idiomas mayances, s\u00ed puede afirmarse, como lo han mostrado varios estudiosos, que existe afinidad en las connotaciones de varios de los t\u00e9rminos con que se designa a un mismo d\u00eda o mes.6<\/p>\n<p>Imix, el primero de los d\u00edas, connota la deidad monstruo de la tierra, ra\u00edz de donde todo procede. Entre sus s\u00edmbolos est\u00e1n la flor de loto, la cabeza de una especie de drag\u00f3n o el ofidio fant\u00e1stico desprovisto de quijada inferior y con una protuberancia colgante por nariz. A continuaci\u00f3n viene Ik, el viento y la vida, voz y concepto con vigencia en todos los grupos mayances. Ik introduce al dios de la lluvia. Akbal es la tiniebla, connotaci\u00f3n del inframundo, y del jaguar, el sol nocturno que lo recorre. Kan es el signo del joven-dios del ma\u00edz, se\u00f1or que trae consigo abundancia. Chicchan es la serpiente celeste y tambi\u00e9n las cuatro deidades con aspecto de ofidios que moran en lo alto, por los cuatro rumbos del mundo, y hacen bajar la lluvia. Cimi, como lo muestran sus atributos, es el d\u00eda del dios de la muerte. Manik con la representaci\u00f3n de una mano, trae consigo al dios de la caza. Lamat es el signo del se\u00f1or de &#8220;la estrella grande&#8221; o sea del planeta Venus. Muluc, bajo la influencia del m\u00edtico pez Xoc, tiene por s\u00edmbolo el jade y el agua y es un aspecto de las deidades de la lluvia. Oc se presenta con cabeza de perro. Su figura gu\u00eda, una vez m\u00e1s, al sol en su viaje por las regiones del oscuro inframundo. Chuen hace su entrada como otro aspecto de la divinidad solar. Con rostro de simio aparece como &#8220;el gran artista&#8221;, protector del saber y las artes. Eb muestra su rostro con prominente mand\u00edbula. En combinaci\u00f3n con Cauac, es signo que evoca al dios que env\u00eda las lluvias da\u00f1inas. Ben es el se\u00f1or que fomenta el crecimiento de la planta del ma\u00edz. Ix es reiterada aparici\u00f3n del dios jaguar en relaci\u00f3n con la tierra y el mundo de abajo. Men introduce el rostro anciano de la diosa lunar. Cib con el glifo en forma de concha, o con la variante del rostro que recuerda al dios jaguar, entra en probable relaci\u00f3n con los cuatro Bacabes que sostienen al mundo y son asimismo patrones de los agricultores. Caban es la joven diosa de la tierra, del ma\u00edz y tambi\u00e9n de la luna, deidad joven y anciana a la vez. Etz&#8217;nab tiene por signo lo que parece ser el emblema del dios de los sacrificios, la navaja o cuchillo de obsidiana afilada. Cauac es el d\u00eda de los &#8220;dragones&#8221; celestes, deidades de la lluvia y la tempestad. Su signo recuerda al de otros d\u00edas, en particular al de Chicchan. Finalmente, el \u00faltimo signo de los d\u00edas, el vig\u00e9simo, es Ahau, presencia radiante del sol, manifestaci\u00f3n de kinh que confirma que \u00e9l mismo, el postrer d\u00eda que marca los katunes, no s\u00f3lo es un rostro divino, sino se\u00f1or y ra\u00edz misma del tiempo7 (figura 1).<br \/>\nejemplos de glifos mayas de los d\u00edas.<br \/>\nFigura 1. Los glifos de los d\u00edas en las inscripciones y en los c\u00f3dices. Ejemplos de formas simb\u00f3licas y de rostros o personificaciones.<br \/>\na) Cimi: Cop\u00e1n, pectoral de una estatua; Tikal, alt. 5; Dresde l2a; Landa.<br \/>\n Oc: Uaxact\u00fan, fresco G 1; Yaxchil\u00e1n L; Dresde 45a; Madrid 45a.<br \/>\ne) Eb: Placa de Leiden; Quirigu\u00e1 C.; Dresde l2a; Madrid 13b.<br \/>\nd) Ahau: Cop\u00e1n M.; Chich\u00e9n 5; Dresde 24; Chumayel.<br \/>\n(Fuente: Thompson, Maya H\u00ederogIvphic Writing)<\/p>\n<p>En resumen, los d\u00edas traen consigo los atributos y rostros de las principales deidades del antiguo pante\u00f3n de los mayas. El sol, kinh, el regente supremo del tiempo, aparece seis veces, en los d\u00edas 39, 109, 1 1\u00ba 149, 16\u00ba y 209 de la serie, con m\u00e1scaras de jaguar, de perro y de simio o como \u00e1guila y &#8220;Se\u00f1or&#8221; bajo el signo de Ahau. La deidad o deidades de la lluvia, en relaci\u00f3n con el viento o bajo el s\u00edmbolo de los ofidios y los dragones celestes, se presentan cinco veces en los d\u00edas que ocupan los lugares 2\u00ba, 5\u00ba, 99 y 12\u00ba y pen\u00faltimo. La efigie del joven dios del ma\u00edz, ideal de belleza entre los mayas, se nos muestra dos veces (d\u00edas 4\u00ba y 139). Otras tantas aparece la diosa joven y anciana de la luna que tambi\u00e9n fomenta el ma\u00edz y es venerada como se\u00f1ora de la tierra (d\u00edas 159 y 17\u00ba). La tierra misma, el monstruo divino del cual todo nace, es precisamente el primer rostro de la serie de los d\u00edas. Finalmente encontramos a las deidades de la muerte, de la caza, de la &#8220;estrella grande&#8221; y de los sacrificios en los d\u00edas 69, 79, 89 y 189 respectivamente.<\/p>\n<p>Si confrontamos ahora los rostros de los dioses-d\u00edas, con los de las deidades de los n\u00fameros encontramos, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias y de otros complejos de s\u00edmbolos, varias de las mismas figuras ya conocidas, las personas divinas del drama que tuvo por tema el significado del tiempo en el universo que pens\u00f3 para s\u00ed el hombre maya. Atendiendo a los rasgos principales connotados por la simbolog\u00eda de los numerales, portadores de las cargas de tiempo, puede ofrecerse, a modo de resumen, el cuadro siguiente:<\/p>\n<p>Hun, el 1; ca, el 2; y ox el 3, aparecen como tres rostros j\u00f3venes. El del uno es la diosa de la luna, la misma bajo cuyo patrocinio est\u00e1 el mes Kayab. El dos es el se\u00f1or de los sacrificios, relacionado con la deidad del d\u00eda Etz&#8217;nab. El tres con el s\u00edmbolo Ik, es divinidad del viento y la lluvia.<\/p>\n<p>Los rostros del 4, can, y del 5, ho, se hacen presentes con aspecto de ancianos. El cuatro es kinh, el sol viejo, relacionado con el d\u00eda Ahau. El cinco es la deidad del interior de la tierra., el dios Mam, el mismo del d\u00eda Imix.<\/p>\n<p>El 6, uac, y el 7, uuc, ostentan ambos nariz roma. El seis, relacionado con el dios B, es se\u00f1or de las lluvias y las tempestades. El siete es el dios jaguar, deidad del inframundo, con el s\u00edmbolo de la noche.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s encontramos los rostros j\u00f3venes, el del 8, uaxac, y el del 9, bolon. El ocho es el dios del ma\u00edz. El nueve es el dios serpiente, Chicchan.<\/p>\n<p>El 10, lahun, es el rostro de la deidad de la muerte. El 11, buluc, tiene por signo caracter\u00edstico el de caban, la tierra. Es el mismo dios que gobierna el d\u00eda Manik, el del venado y la caza. Es el se\u00f1or de la tierra y el monte. El 12, laca, es otro dios m\u00e1s de rostro joven con el signo del cielo y en relaci\u00f3n estrecha con el planeta Venus. Oxlahun, el 13, adem\u00e1s de aparecer algunas veces como suma de los atributos de los rostros del 10 y del 3, se presenta como deidad acu\u00e1tica que guarda semejanza con la que preside el d\u00eda Muluc. Los numerales siguientes, del 14 al 19, no ocultan la fusi\u00f3n de rasgos, variantes del rostro del 10 con elementos que corresponden a las deidades del 4 al 9. Finalmente el cero o signo de completamiento, adem\u00e1s de sus otras formas simb\u00f3licas, entre ellas la concha, se presenta tambi\u00e9n bajo la figura de un rostro con rasgos que connotan la imagen del dios de la muerte (figura 2).<br \/>\nDeidades mayas de los n\u00fameros 4, 6 y 9.<br \/>\nFigura 2. Deidades de los n\u00fameros.<br \/>\na) El n\u00famero 4: en Cop\u00e1n 15, Cruz Foliada, Palenque, Halakal 1.<br \/>\n El n\u00famero 6: en Piedras Negras 12, Quirigu\u00e1 A, Palenque 36 G 1.<br \/>\nc) El n\u00famero 9: Yaxchil\u00e1n L 48, Piedras Negras L 3, Dresde 70.<br \/>\n(Fuente: Thompson, Maya Hieroglyphic Writing)<\/p>\n<p>La serie de los dieciocho uinales (veintenas de d\u00edas), es igualmente un desfile de rostros, muchos de ellos ya conocidos, aunque ahora aparezcan con otras variantes. En vez de describir los signos de cada uinal en su secuencia cronol\u00f3gica, desde el primero hasta el decimoctavo, se agrupar\u00e1n aqu\u00ed tomando como criterio los atributos de las deidades que los presiden. As\u00ed examinaremos, sucesivamente, los grupos de las veintenas que guardan relaci\u00f3n con el sol, el agua, la luna, &#8220;la estrella grande&#8221; y otros cuerpos celestes, la caza y la tierra.<\/p>\n<p>La deidad solar, con sus s\u00edmbolos del jaguar y de la estera, indicadores de su soberan\u00eda, hace su entrada en la veintena de Pop (&#8220;estera o petate&#8221;), el primero de los meses. El mismo jaguar, recorriendo el inframundo con el s\u00edmbolo de la regi\u00f3n oscura, aparece en seguida en Uo (&#8220;una peque\u00f1a rana negra&#8221;), el nombre del segundo uinal. En el sexto, Xul, el Sol toma apariencia de un perro con la caracter\u00edstica cola que se incluye a veces entre los elementos de kinh (figura 3). La palabra Xul, que significa &#8220;t\u00e9rmino&#8221;, evoca la idea del completamiento del d\u00eda cuando el Sol entra en la regi\u00f3n de la noche. En Yaxkin (&#8220;primero o nuevo Sol&#8221; y tambi\u00e9n &#8220;sequ\u00eda&#8221;) que corresponde al s\u00e9ptimo uinal, la deidad solar asume su aspecto m\u00e1s caracter\u00edstico, el de un anciano. M\u00e1s tarde, en Kankin (&#8220;sol amarillo&#8221;), en el decimocuarto mes, el Sol aparece de nuevo con el rostro de un perro. Finalmente en el uinal decimosexto, Pax (&#8220;tambor&#8221;), el jaguar o dios de la nariz chata se relaciona con el sol ascendente, vinculado con la lluvia.<br \/>\nEjemplos de glifos mayas de los meses<br \/>\nFigura 3. Glifos de los meses en las inscripciones y los c\u00f3dices. (N\u00f3tese la persistencia de los signos a trav\u00e9s de los periodos cl\u00e1sico, postcl\u00e1sico y a\u00fan en la recopilaci\u00f3n de Landa, siglo XVI.)<br \/>\na) Zotz&#8217;: Cop\u00e1n 6; Cruz de Palenque; Dresde 47a; Landa.<br \/>\n Xul: Tikal, alt. 5; Palenque 96; Dresde 63b; Landa.<br \/>\nc) Moan: Yaxchil\u00e1n L.; Quirigu\u00e1 G; Dresde 48b; Landa.<br \/>\nd) Kayab: Quirigu\u00e1 K., Flores 2; Dresde 61b; Landa.<br \/>\n(Fuente: Thompson, Maya Hieroglyphic Writing)<\/p>\n<p>Las deidades del agua presiden tambi\u00e9n otras siete veintenas. Unas veces con el signo de jade o del agua, y otras con el del ave mo\u00e1n, o en relaci\u00f3n con el ma\u00edz, un pez o los oficios celestes, el dios y dioses de la lluvia ejercen su influencia en el cuarto, quinto, octavo, decimotercero, decimoquinto, decimosexto y decimoctavo meses. Zotz (&#8220;murci\u00e9lago&#8221;), el cuarto, tiene como su patrono al m\u00edtico pez Xoc, en el glifo personificado del d\u00eda Muluc, \u00edntimamente conectado con el dios de la lluvia (figura 12). Zec o Tzec (de etimolog\u00eda incierta), el quinto uinal, est\u00e1 presidido por un dios joven y su glifo ostenta el signo de Can (&#8220;el cielo&#8221;). Durante este mes hab\u00eda ceremonias en honra del Bacab patrono de los apicultores. El signo del jade o del agua aparece en relaci\u00f3n con Mol (&#8220;recolectar&#8221;) en el octavo uinal. Mac (&#8220;cerrar&#8221;), nombre del mes decimotercero, trae de nuevo el signo de Xoc, &#8220;pez&#8221;, y tambi\u00e9n est\u00e1 relacionado con el dios del d\u00eda Ik, numen del viento y la lluvia. El ave mo\u00e1n, en el decimoquinto mes, indica la presencia del agua (figura 3). Cumk\u00fa (una de las deidades del ma\u00edz) en el decimoctavo mes, tiene como s\u00edmbolo un &#8220;drag\u00f3n&#8221; o monstruo celeste, destacando as\u00ed, su relaci\u00f3n con las otras deidades de las aguas.<\/p>\n<p>La diosa de la luna aparece dos veces, en Ch&#8217;en y en Kayab, las veintenas novena y decimos\u00e9ptima. Ch&#8217;en (&#8220;pozo&#8221;), tiene una variante con el glifo de la figura lunar o de la misma diosa. Kayab (de etimolog\u00eda incierta) se representa con la cabeza de una tortuga (figura 3).<\/p>\n<p>Veintena bajo el patrocinio de &#8220;la estrella grande&#8221; es Yax (&#8220;nuevo o verde&#8221;), la d\u00e9cima en la serie. Una variante gl\u00edfica de \u00e9sta es la cabeza que precisamente simboliza a la deidad de la &#8220;estrella grande&#8221;.<\/p>\n<p>Zac (&#8220;blanco&#8221;), el und\u00e9cimo mes, aparece como la cabeza de un reptil o batracio. Su patrono es una deidad relacionada con los cuerpos celestes.<\/p>\n<p>Finalmente hay otros dos uinales en los que se hac\u00eda honra a las deidades de la caza. Uno es Zip (el nombre del dios yucateco de la cacer\u00eda), tercero en la serie mensual. El otro es Ceb (&#8220;venado&#8221;) que ocupa la posici\u00f3n decimosegunda. Los cazadores celebraban una fiesta en este mes en honor de Ah Ceh, el dios de los venados.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los dieciocho uinales de veinte d\u00edas (18 x 20 = 360), debe atenderse a los cinco d\u00edas finales, los Uayeb (infaustos), seg\u00fan los nombraban los mayas yucatecos. El glifo de los Uayeb, el periodo de cinco d\u00edas al t\u00e9rmino del a\u00f1o, es precisamente el signo del a\u00f1o con un prefijo especial. Estos d\u00edas no favorables estaban bajo la influencia del Se\u00f1or de la tierra.<\/p>\n<p>A estas series de deidades que se miran en las inscripciones de la \u00e9poca cl\u00e1sica como personificaci\u00f3n de los d\u00edas, de los numerales y los meses en el pensamiento maya, habr\u00eda que a\u00f1adir la menci\u00f3n de otros muchos s\u00edmbolos, tambi\u00e9n de car\u00e1cter divino, en relaci\u00f3n con otros distintos c\u00f3mputos: cronol\u00f3gicos. Para nuestro prop\u00f3sito ser\u00e1 suficiente decir que tambi\u00e9n respecto de los periodos fundamentales de kinh, el d\u00eda; uinal, el mes; tun, el a\u00f1o; kat\u00fan, la veintena de a\u00f1os y bakt\u00fan, 360 x 20 x 20 d\u00edas, es v\u00e1lida la afirmaci\u00f3n que atribuye al tiempo rasgos e influjos divinos8 (figura 4).<\/p>\n<p>Variantes de glifos mayas de katunes, tunes y uinales.<br \/>\nFigura 4. Variantes de glifos de katunes, tunes y uinales, en las inscripciones y en el C\u00f3dice de Dresde.<br \/>\na) katunes: Cop\u00e1n J. Dresde 61, Quirigu\u00e1 F. Piedras Negras L 3.<br \/>\n tunes: Quirigu\u00e1 1. Dresde 61, Pusilha 0. Naranjo HS.<br \/>\nc) uinales: Cop\u00e1n HS, Dresde 61, Yaxchil\u00e1n L. Sacchana I.<br \/>\n(Fuente: Thompson, Maya Hieroglyphic Writing)<\/p>\n<p>As\u00ed, con base en estos elementos, al menos someramente descritos, daremos ya un nuevo paso en nuestro estudio. Hemos visto, al tratar en forma general de kinh, que fundamentalmente concibieron los mayas al tiempo en estrecha relaci\u00f3n con la deidad solar, como algo en si mismo divino, sin limites y omnipresente. Prueba de esto nos la han dado las inscripciones de las estelas con c\u00f3mputos dirigidos a precisar los momentos de kinh hace millones de a\u00f1os. Los glifos de los c\u00f3dices y los textos de procedencia maya y de redacci\u00f3n posterior a la conquista, han confirmado la continuada y obsesionante insistencia por conocer y prever la realidad siempre cambiante de kinh, sol, d\u00eda, tiempo divinos. Ahora conocemos ya algo m\u00e1s: todos los momentos de tiempo son llegadas y presencias de rostros de dioses que se a\u00fanan y apartan sucesivamente, dejando sentir sus influencias y determinando sin cesar vida y muerte en el universo. Cada momento no es s\u00f3lo presencia de un dios, sino suma de muchas presencias. Las deidades de los n\u00fameros, los dioses del d\u00eda y del mes y, en su caso, el Ahau del kat\u00fan y otros m\u00e1s, se re\u00fanen en los distintos periodos a trav\u00e9s de los ciclos y, con la resultante de sus fuerzas, van ti\u00f1endo de m\u00faltiples formas el escenario universal en que viven y piensan los mayas. Los sistemas cronol\u00f3gicos son el instrumento para comprender los misterios de kinh cuya esencia son los rostros divinos que a cuestas lo traen.<\/p>\n<p>Acertadamente se ha fijado Thompson en varias inscripciones de la \u00e9poca cl\u00e1sica en que precisamente se representan las figuras de dioses, personificaci\u00f3n de los n\u00fameros, que, como en carrera de relevos sin fin, traen consigo las diversas cargas de d\u00edas, de meses, de a\u00f1os, de katunes y baktunes. En el momento preciso en que uno de estos periodos llega a su completamiento, una nueva deidad toma la carga y mantiene as\u00ed con su sino y sus atributos el fluir incesante de kinh. Los ejemplos aducidos por Thompson del dintel 48 de Yaxchil\u00e1n, y de las estelas B y D de Quirigu\u00e1 y D de Cop\u00e1n dan ilustraci\u00f3n de esto (figura 5).<\/p>\n<p>Deidad maya portadora del tiempo. 0 kines.<br \/>\nDeidad maya portadora del tiempo. 16 kines.<\/p>\n<p>Figura 5. Deidades portadoras del tiempo, seg\u00fan Thompson.<br \/>\na) 0 kines (Cop\u00e1n D).<br \/>\n 16 kines (Yaxchil\u00e1n, dintel 48).<\/p>\n<p>La ya notada actitud del pensamiento maya que concibe y mide la realidad de los distintos per\u00edodos en funci\u00f3n de su completamiento, alcanza nueva forma de expresi\u00f3n en esta imagen de los dioses portadores del tiempo. La llegada de \u00e9stos al fin de su jornada (lub, como t\u00e9rmino o cuenta completa en varios idiomas mayances), es precisamente el momento del &#8220;cansancio&#8221; de los dioses (lub, connota asimismo &#8220;cansarse&#8221;, en la totalidad de las lenguas de esta familia). Las nuevas deidades que en el mismo instante har\u00e1n suya la carga del tiempo, marchar\u00e1n con \u00e9l a cuestas hasta llegar a su punto de reposo, cuando las haya agobiado el cansancio, que es el completamiento de un ciclo y el principio de uno m\u00e1s. Entendida as\u00ed la concepci\u00f3n de las medidas del tiempo en cuanto reposo-completamiento, puede percibirse en ella una de las ra\u00edces de las cuales se deriva el pensamiento de los ciclos como series sin fin de periodos con momentos que son t\u00e9rmino y a la vez reanudaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los textos mayances, en especial aquellos en que se conservan las ruedas de los katunes de \u00e9pocas mucho m\u00e1s tard\u00edas, corroboran lo dicho acerca de esta peculiar concepci\u00f3n de un universo en el que el paso del tiempo es puntual llegada, relevo y partida de fuerzas divinas. As\u00ed en la &#8220;primera rueda prof\u00e9tica de un doblez de katunes&#8221;, publicada por Barrera V\u00e1squez y reconstruida con base en varios de los textos de Chilam Balam, encontramos la expresi\u00f3n de los antiguos s\u00edmbolos por medio de los cuales se anuncia la llegada de los diversos periodos con rostro y figura de dioses. Se\u00f1alando el cambio y la entrada de la carga del tiempo, principia as\u00ed el texto:<\/p>\n<p>Se asienta el 11-Ahau con el 13-Ahau. \u00c9sta es su palabra y lo manifiesta el contenido de su carga: Faz del nacimiento del cielo es el asiento del Kat\u00fan 11-Ahau. Presente estar\u00e1 all\u00ed su estera, presente estar\u00e1 all\u00ed su trono. All\u00ed mostrar\u00e1 su palabra, all\u00ed mostrar\u00e1 su dominio. Yaxal Chac, Lluvia verde, es la cara del Kat\u00fan que dominar\u00e1 en el cielo&#8230;9<\/p>\n<p>Y tras enumerar cu\u00e1les son los sinos, esta vez llenos de pesadumbre, de este periodo, contin\u00faa el texto se\u00f1alando, los rostros de los siguientes katunes. De ellos entresacamos algunos. Respecto del kat\u00fan 9-Ahau, se nos dice que es &#8220;el reinado de Ah Bolon Kin, el del nueve-sol&#8230;&#8221;10 Del 7-Ahau se proclama que &#8220;Amayte Kauil, deidad de los cuatro rumbos, ser\u00e1 su rostro en el cielo&#8221;.11 Del 12-Ahau se afirma, &#8220;aqu\u00ed est\u00e1 lo que manifiesta su carga &#8230; Yaxal Chuen, gran-mono-art\u00edfice, es el rostro que tendr\u00e1 durante su reinado en el cielo. Habr\u00e1 grandes maestros, grandes sabios, grandes magos &#8230;&#8221;12<\/p>\n<p>Y para dar siquiera un ejemplo de la supervivencia de la antigua simbolog\u00eda en relaci\u00f3n con los signos de la serie de los d\u00edas, recordaremos algunos de los pron\u00f3sticos tomados del Chilam Balam de Kaua:<\/p>\n<p>Ix Kan.<br \/>\nSe\u00f1ora del ma\u00edz. Rico tambi\u00e9n,<br \/>\nmaestros de todas las artes,<br \/>\nIx kokobta, el p\u00e1jaro merula, es su anuncio.<br \/>\nLos preciosos cantores, su ave.<br \/>\nChac Imix Che, el \u00e1rbol de la ceiba roja, es su \u00e1rbol.<br \/>\nSabio.<\/p>\n<p>Chicchan.<br \/>\nAh Tzal ti can, la serpiente del cr\u00f3talo<br \/>\nes su anuncio que viene con su \u00e1rbol.<br \/>\nHabin, el ichtyomethia, es su \u00e1rbol,<br \/>\nde fuego es su \u00e1nimo.<br \/>\nMalo es su destino. Asesino.<\/p>\n<p>Cimi.<br \/>\nAh cuv manab el b\u00faho agorero,<br \/>\ntorpe su anuncio<br \/>\nque viene con su \u00e1rbol.<br \/>\nAsesino, muy malo es su destino igualmente &#8230;<\/p>\n<p>Lamat.<br \/>\nDisforme perro es su anuncio.<br \/>\nDe jaguar es su rostro,<br \/>\nde perro su trasero.<br \/>\nEntrometido, hablador &#8230;<\/p>\n<p>Chuen.<br \/>\nRostro de art\u00edfice de la madera,<br \/>\nart\u00edfice del tejer es su anuncio,<br \/>\nmaestro de todas las artes.<br \/>\nMuy rico toda su vida.<br \/>\nMuy buenas todas las cosas que hiciere&#8230;13<\/p>\n<p>El lenguaje de los rostros de dioses con cargas de tiempo, que hacen su entrada y se asientan, para ejercer su acci\u00f3n en determinados periodos, se conserva as\u00ed en estos libros prof\u00e9ticos hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la conquista y, en ocasiones, hasta fechas relativamente recientes. El hondo arraigo de la vieja concepci\u00f3n de los mayas acerca del tiempo hizo esto posible.<\/p>\n<p>Lo que hemos presentado de los elementos m\u00e1s conocidos de la simbolog\u00eda maya, estudiada en las inscripciones, glifos y textos que se refieren a los principales ciclos de tiempo, nos ha acercado al peculiar complejo de connotaciones ligadas a la realidad primordial de kinh. Sobre esta base formularemos algunas conclusiones y apuntaremos algunas hip\u00f3tesis. Al parecer podemos afirmar lo siguiente:<\/p>\n<p>a) El concepto de tiempo abstracci\u00f3n lograda a partir de la experiencia de la presencia c\u00edclica del sol y del d\u00eda que es obra suya, tuvo vigencia universal en el \u00e1mbito de la cultura maya por lo menos desde las primeras inscripciones del periodo cl\u00e1sico. Prueba de esto son la antigua voz kinh con id\u00e9nticos significados en los distintos grupos, as\u00ed como la vigencia de algunas de sus variantes gl\u00edficas, por lo menos hasta la elaboraci\u00f3n del \u00faltimo de los c\u00f3dices hacia el siglo XV d. de C.<\/p>\n<p> Kinh, sol, d\u00eda, tiempo, es realidad primordial, divina y sin limites. Kinh abarca todos los ciclos y todas las edades c\u00f3smicas que han existido. Por esto es posible hacer c\u00f3mputos acerca de momentos remotos, alejados del presente cientos de millones de a\u00f1os y por esto se habla en textos como el Popol Vuh de &#8220;los soles&#8221; o edades, la actual y las que han sido.<\/p>\n<p>c) El ser divino de kinh no se piensa como algo abstracto e indiferenciado. En \u00e9l se distinguen innumerables momentos, cada uno de los cuales tiene su rostro y lleva consigo una carga en la que se muestran sus atributos. Entre los rostros que aparecen en los distintos periodos est\u00e1n los de la deidad solar en todas sus formas, los de los dioses y diosas de la lluvia, de la tierra, del ma\u00edz, de la muerte, de los sacrificios, de la estrella grande, de la luna y de la caza, la pesca y la medicina. Estos rostros constituyen el n\u00facleo m\u00e1s significativo del pante\u00f3n de los mayas.<\/p>\n<p>d) El universo del tiempo en el cual viven los mayas es el escenario siempre cambiante en que se deja sentir la suma de presencias y de acciones de las varias fuerzas divinas que coinciden en un mismo periodo. Los sacerdotes mayas se esfuerzan por medio de sus c\u00f3mputos por conocer cu\u00e1les son esas presencias y cu\u00e1l habr\u00e1 de ser la resultante de los varios influjos en determinados momentos. Como la naturaleza de kinh tiene por esencia ser c\u00edclica, importa sobre todo conocer el pasado para entender el presente y predecir el futuro.<\/p>\n<p>e) Los rostros del tiempo, la realidad primordial que ha provocado la obsesi\u00f3n de los mayas, son objeto de veneraci\u00f3n. Ellos determinan y rigen toda actividad. Por ellos se norman las labores agr\u00edcolas, los cielos de fiestas, la vida entera. Los sacerdotes consignan el s\u00edmbolo y la efigie de los dioses-tiempo que llegan. Erigen estelas, redactan sus libros, colocan las piedras de los katunes. El hombre maya ve te\u00f1ida su existencia por el tiempo, que es presencia y actuaci\u00f3n c\u00edclica de todos los rostros de la divinidad.<\/p>\n<p>En estas conclusiones se refleja posiblemente algo de lo que fue para la conciencia maya el tiempo en su esencial relaci\u00f3n con el mundo de los dioses. De manera indirecta pueden entreverse tambi\u00e9n algunas de las consecuencias que de esto se siguieron para la vida y la acci\u00f3n de los humanos. Pero en realidad si queremos acercamos un poco m\u00e1s al universo maya de kinh, es necesario continuar nuestro estudio. Entre otras cosas, habr\u00e1 que preguntarse: \u00bfcu\u00e1les fueron las relaciones de kinh con ese otro mundo visible y tangible que es el orden de la realidad espacial?<\/p>\n<p>Para la visi\u00f3n maya de un mundo distribuido en cuatro inmensos sectores, con sus pisos celestes, morada de los dioses y sus planos inferiores, regi\u00f3n de las tinieblas, \u00bfcu\u00e1l fue la relaci\u00f3n del tiempo con el espacio c\u00f3smico, henchido tambi\u00e9n de connotaciones y s\u00edmbolos? \u00bfTiempo y espacio fueron para los mayas aspectos distintos de la misma realidad primordial? De ser esto as\u00ed, \u00bfpodr\u00eda describirse su pensamiento como una peculiar manera de pante\u00edsmo al que convendr\u00eda el extra\u00f1o titulo de pan-cronote\u00edsmo? La aplicaci\u00f3n de un concepto como \u00e9ste indudablemente puede ser arbitraria, como especie de etiqueta carente de significaci\u00f3n en el contexto peculiar de los mayas. Imprescindible resulta, por tanto, acercarse a su pensamiento para buscar en \u00e9l los probables significados que dieron al mundo espacial y a su realidad misma de hombres desde el punto de vista de ese universo suyo en el que el tiempo es suma de rostros, presencias y actuaciones de dioses. Con base en los testimonios que conocemos, y procurando eliminar ideas y atribuciones ajenas a la mentalidad de los mayas, nos interesa en resumen encontrar una respuesta a la pregunta sobre cu\u00e1l fue su propia concepci\u00f3n de lo que nosotros llamamos espacio y realidad, desde el punto de vista de su pensamiento acerca del tiempo.<\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n1 Thompson, Maya Hieroglyphic Writing, p. 69.<br \/>\n2 V\u00e9ase McQuown, Norman, op. cit., p. 79 y Kaufman, Terrence S., op. cit., pp. 113-114.<br \/>\n3 Thompson. Ibid., p. 131.<br \/>\n4 Goodman, J. T., &#8220;The archaic Maya Inscriptions&#8221;, ap\u00e9ndice a Archaeology, Biologia Centrali Americana, 5 vols. London, 1889-1902.<br \/>\n5 No es ciertamente una casualidad el que corresponda al frecuentemente citado Eric Thompson, junto con el t\u00edtulo de investigador de los jerogl\u00edficos mayas, el de primer escudri\u00f1ador de la que \u00e9l llama &#8220;filosof\u00eda maya del tiempo&#8221;.<br \/>\n6 V\u00e9ase la tabla que ofrece Thompson con el nombre de los d\u00edas en varios idiomas mayances en Maya Hieroglyphic Writing, p. 68. Adem\u00e1s de las afinidades en la connotaci\u00f3n de muchos de los t\u00e9rminos correspondientes a igual d\u00eda, hay al menos siete d\u00edas designados con voces cognadas, es decir \u00edntimamente relacionadas, en los siguientes idiomas: maya de Yucat\u00e1n, Tzeltal y Tzotzil, Chuh (S. Mateo), Jalalteca, Ixil, Quich\u00e9 y Pokomch\u00ed. Por lo que toca a los nombres de los meses, v\u00e9ase la correspondiente tabla en op. cit., p. 106.<br \/>\n7 La breve descripci\u00f3n y las relaciones que aqu\u00ed damos acerca de &#8220;los d\u00edas-dioses&#8221;, se basa sobre todo en los trabajos de Eduard Seler, &#8220;Die Tageszeiehen der Aztekischen und der Maya-Handschriften und ihre Gottheiten&#8221;, en Gesammelte AbhandIungen, vol. I, pp. 417-503, y de Eric S. Thompson en Maya Hieroglyphic Writing, pp. 69-93.<br \/>\n8 Para la descripci\u00f3n de las inscripciones y glifos correspondientes a estos periodos, v\u00e9ase: Thompson, Maya Hieroglyphic Writing, pp. 142-147.<br \/>\n9 Barrera V\u00e1squez, Alfredo, op. cit., pp. 95-96.<br \/>\n10 Ibid., p. 99.<br \/>\n11 Ibid., p. 100.<br \/>\n12 Ibid., p. 112.<br \/>\n13 Ibid., pp. 189-193. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel Le\u00f3n Portilla (M\u00e9xico 1926), reconocido investigador de la cultura n\u00e1huatl, es autor entre otros estudios de: La Filosof\u00eda N\u00e1huatl, U.N.A.M., M\u00e9xico 1966. El Reverso de la Conquista, J. Mortiz, M\u00e9xico 1970. Visi\u00f3n de los Vencidos, U.N.A.M., M\u00e9xico 1969. Toltec\u00e1yotl. Aspectos de la Cultura N\u00e1huatl, F.C.E., M\u00e9xico 1980. Los Antiguos Mexicanos, F.C.E., M\u00e9xico 1970. M\u00e9xico Tenochtitlan, su Tiempo y Espacio<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[68],"tags":[],"class_list":["post-4061","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-antigua"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4061","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4061"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4061\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}