{"id":4056,"date":"2009-05-13T15:21:20","date_gmt":"2009-05-13T15:21:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4056"},"modified":"2009-05-13T15:21:20","modified_gmt":"2009-05-13T15:21:20","slug":"persistencia-de-la-identidad-ind\u00edgena-4056","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4056","title":{"rendered":"Persistencia de la identidad ind\u00edgena-4056"},"content":{"rendered":"<p>Persistencia de la identidad ind\u00edgena<\/p>\n<p>Por Federico Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p>Esta ponencia tiene por t\u00edtulo &#8220;Persistencia de la identidad ind\u00edgena&#8221; y lleva impl\u00edcito un interrogante: \u00bfExiste en nuestros d\u00edas, est\u00e1 viva, la Tradici\u00f3n precolombina? Responderemos afirmativamente dada la evidencia testimoniada por cuarenta y cinco millones de ind\u00edgenas en toda Am\u00e9rica y diremos que esto es as\u00ed puesto que no puede subsistir verdaderamente nada alejado de las fuentes tradicionales, que son precisamente las que generan la posibilidad de una cultura, cualquiera que \u00e9sta fuera. Por lo tanto nuestra respuesta a la pregunta es un s\u00ed, basado en la experiencia y confirmado por pr\u00e1cticamente la totalidad de antrop\u00f3logos, arque\u00f3logos, simbolistas y otros investigadores.<\/p>\n<p>Queremos destacar que este tema de la sobrevivencia de las antiguas culturas precolombinas es de vital importancia, puesto que generalmente se d\u00e1 por descontado que estas culturas est\u00e1n muertas, o s\u00f3lo sobreviven de ellas jirones inofensivos, etiquetados con el nombre de folklore que deben su validez al pintoresquismo ex\u00f3tico y colorido, superficial, de vestimentas, bailes, costumbres, leyendas, ceremonias, etc. Desde nuestro punto de vista, y si esto s\u00f3lo fuera as\u00ed, ser\u00eda muy relativo el inter\u00e9s que nos despertar\u00edan estas culturas apenas sobrevivientes, m\u00e1s ligadas a la \u00f3ptica del turismo que a la de la gnosis.<\/p>\n<p>Por lo que deseamos se\u00f1alar aqu\u00ed dos puntos dis\u00edmiles que servir\u00e1n para dar coherencia a nuestro discurso:<\/p>\n<p>a) La asimilaci\u00f3n por parte de los ind\u00edgenas americanos de determinados elementos del cristianismo, que ya exist\u00edan en sus cosmogon\u00edas, comenzando por la cruz, y siguiendo por arc\u00e1ngeles, \u00e1ngeles y santos, como im\u00e1genes de sus dioses. Estas asociaciones a su vez son m\u00e1s o menos claras en la actualidad seg\u00fan los lugares y pueblos ind\u00edgenas, aunque debe destacarse por sobre todo matiz la capacidad aut\u00f3ctona de verdadera comprensi\u00f3n del cristianismo en su aspecto m\u00e1s elevado, el anag\u00f3gico, mismo del que no eran conscientes todos los misioneros, y la mayor parte de los cristianos de hoy d\u00eda. Esta s\u00edntesis o sincretismo, si se quiere, ha hecho posible, por otra parte, la supervivencia de la antigua tradici\u00f3n, aunque \u00e9sta jam\u00e1s se dej\u00f3 atrapar por la totalidad de los dogmas religiosos, y ha mantenido siempre hasta la actualidad el culto paralelo de otras teofan\u00edas y diversas expresiones soteriol\u00f3gicas, vinculadas con los estados de un Ser Universal -o nombres divinos- perdidos en la visi\u00f3n cristiana contempor\u00e1nea. De m\u00e1s casi est\u00e1 decir que esta actitud mental y espiritual ind\u00edgena ha llevado tambi\u00e9n a rechazar los usos y costumbres del hombre blanco occidental ya que no se corresponden en absoluto con su cosmovisi\u00f3n, donde el macro y el microcosmos juegan papeles y roles precisos y arm\u00f3nicos, totalmente alejados de un valor individual y separado, y mucho menos de exaltaci\u00f3n competitiva de lo personal y culto a lo m\u00e1s material, grosero y finito. Aunque se debe hacer la salvedad de que ciertas manifestaciones han subsistido de manera bastante adulterada, tanto en su esencia como en las formas en que se expresan, y algunas particularidades aparecen como no fundamentadas claramente en la cosmovisi\u00f3n ind\u00edgena Tradicional (an\u00e1loga a la Cosmogon\u00eda Perenne y Un\u00e1nime, expresada en s\u00edmbolos y mitos presentes en sus monumentos y c\u00f3dices), sino degradadas, signadas por la superstici\u00f3n -que comparten con mestizos y blancos-, y la &#8220;brujer\u00eda&#8221; m\u00e1s elemental.<\/p>\n<p> Se tienen motivos fundamentales, dada la identidad de todo tipo evidente, para hablar de una Tradici\u00f3n Precolombina, aunque en realidad son numerosas las culturas y civilizaciones que exist\u00edan, o mejor, coexist\u00edan a la \u00e9poca del descubrimiento, as\u00ed como son muchas las que hoy subsisten con formas bastante distintas, asociadas a diversos s\u00edmbolos de fauna, flora, reg\u00edmenes de lluvias y agrarios, etc. Ya volveremos sobre ello m\u00e1s adelante, b\u00e1stenos ahora tener presentes estos dos temas para adentrarnos en la comprensi\u00f3n de lo indoamericano actual, a saber: por un lado que las formas tradicionales ind\u00edgenas se expresan muchas veces de modo cristianizado y al amparo de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, aunque conservando en mayor o menor grado su estructura Precolombina y que, en algunos casos, esta Tradici\u00f3n, heredera de la Gran Tradici\u00f3n Atlante, se ha ido contaminando hasta degradar de una manera grosera como lo acreditan ciertos ind\u00edgenas, pseudoind\u00edgenas, o varios. Por otro, que hay motivos para hablar de una Tradici\u00f3n Precolombina com\u00fan a los distintos pueblos abor\u00edgenes.<\/p>\n<p>Pasemos ahora a la cuesti\u00f3n de la identidad ind\u00edgena. El mismo enunciado de este tema es dual y supone una visi\u00f3n general de las culturas observadas desde el punto de vista europeo-occidental y no un asunto propio de las culturas abor\u00edgenes que jam\u00e1s se preguntan esta cuesti\u00f3n, y por ende no tienen respuesta para ella. En primer lugar, diremos que un miembro de una comunidad americana tradicional no se ve a si mismo como un indio -y ya se sabe que ese mismo t\u00e9rmino es completamente esp\u00fareo- sino como el heredero de los dioses, la posibilidad de ser el hombre verdadero, es decir el Hombre Universal, el ser humano como intermediario creacional.<\/p>\n<p>Por otra parte, las distintas tradiciones ind\u00edgenas no se identifican entre s\u00ed, y tienden a considerar a los integrantes de otras naciones, tribus, o mismo clanes, como extranjeros, cuando no enemigos, dadas las rivalidades y las guerras que han tenido a lo largo del pasado -y que posibilitaron en gran parte su propia conquista-, muchas de las cuales se perpet\u00faan en la actualidad, a nivel local y a\u00fan familiar, en forma de enconos.<\/p>\n<p>Eso se debe a que cada pueblo en s\u00ed se considera el Centro del Mundo y piensa que su cultura y su lengua es la que mantiene viva la posibilidad del Ser en ese mundo, que se perpet\u00faa gracias a su hacer sagrado (sacrificio) y al conocimiento de los misterios cosmog\u00f3nicos y metaf\u00edsicos, que les fueron revelados a sus ancestros en el Origen. Los pueblos ind\u00edgenas de Am\u00e9rica no mantienen mucha comunicaci\u00f3n entre s\u00ed, ni la han mantenido, salvo a trav\u00e9s de un sencillo comercio de trueque y las constantes guerras, (que por otro lado forman parte de su concepci\u00f3n dial\u00e9ctica del cosmos) que han generado y generan siempre interrelaciones y todo tipo de secuelas. Por lo tanto no sienten que pertenecen a un tronco ancestral com\u00fan, ya que cada pueblo tiene el propio, que enraiza directamente con lo vertical, o divino. Esto hace que un ind\u00edgena tradicional contempor\u00e1neo no se sienta &#8220;indio&#8221;, o perteneciente a una &#8220;raza&#8221;; ni siquiera solidario con la idea de Am\u00e9rica o Nuevo Mundo, y tampoco con la del pa\u00eds republicano a que &#8220;pertenece&#8221; actualmente. S\u00f3lo desde hace aproximadamente 20 \u00f3 30 a\u00f1os han comenzado, junto con la irrupci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n, y la &#8220;universalizaci\u00f3n&#8221; del globo terr\u00e1queo, a conocerse entre ellos y a tratar de entablar alg\u00fan contacto directo, lo que se ha dado tan s\u00f3lo entre algunos grupos y tomando en com\u00fan temas no estrictamente ligados con su tradici\u00f3n metaf\u00edsica y cosmog\u00f3nica propios de los chamanes y jefes aut\u00f3ctonos, sino secundarios, aunque muy importantes, acerca del trato social, econ\u00f3mico y cultural que han padecido y siguen padeciendo de cara a la pretendida civilizaci\u00f3n del hombre blanco, su crueldad, su deshumanizaci\u00f3n y su injusticia.1<\/p>\n<p>Sin embargo, y a pesar de que los indios americanos no se conozcan o se hayan tratado poco entre ellos, para un observador imparcial, sus culturas se encuentran \u00edntimamente ligadas, como ya hemos dicho en cuanto comparten una misma cosmogon\u00eda y s\u00edmbolos, mitos y ritos an\u00e1logos, adem\u00e1s de un cierto tipo humano com\u00fan y otros innumerables rasgos y costumbres que los emparentan a la gran mayor\u00eda de ellos entre s\u00ed. Hemos de se\u00f1alar de paso que lo mismo sucede con los distintos pueblos europeos, aunque la situaci\u00f3n, por diversos motivos no es exactamente la misma.<\/p>\n<p>De otro lado, las comunidades ind\u00edgenas actuales son &#8220;primitivas&#8221;, en el sentido que poseen una clara y sencilla sabidur\u00eda sin complicaciones, otra mentalidad, o sea que su punto de vista es m\u00e1s sint\u00e9tico que el del hombre blanco, su intuici\u00f3n mayor y directa sin necesidad de discursos y su conocimiento de los ciclos y ritmos naturales y c\u00f3smicos m\u00e1s profundo, al punto de llevarlos tan encarnados que constituyen casi parte de su ser, lo que parad\u00f3jicamente dificulta la comunicaci\u00f3n con el mundo moderno, al cual, por otra parte, se le suele conocer de manera incompleta.<\/p>\n<p>En la actualidad hay varios movimientos y asociaciones inter\u00e9tnicos y muchos de ellos pretenden unir distintas tribus en una misma rep\u00fablica moderna, o en el conjunto continental, tratando de &#8220;concientizar&#8221; al ind\u00edgena, generalmente en cuanto a sus derechos humanos constantemente avasallados, a sus propiedades perennemente en disputa, y a reconocerse como una minor\u00eda explotada y marginada, en el mejor de los casos: tolerada, aunque como un lastre productivo, y vivida como un peso muerto en los pa\u00edses de mayor\u00eda ind\u00edgena, donde se los menosprecia, rechaza, e inclusive por un complicado proceso de culpa, se les teme.<\/p>\n<p>Esta incipiente comunicaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas, de cara al hombre blanco, se ha visto desde el comienzo, desgraciadamente, influida por la pol\u00edtica continental y mundial y algunos de los l\u00edderes ind\u00edgenas, muchos de los cuales no conocen el significado verdadero de su Tradici\u00f3n, est\u00e1n condicionados por ideolog\u00edas extra\u00f1as a sus naciones y que nada tienen que ver con ellas, sino con el hombre blanco, tal el marxismo (que pretende disminuir el valor de la Tradici\u00f3n interpret\u00e1ndolo materialmente y desvirtu\u00e1ndolo al ponerlo al nivel econ\u00f3mico de una mera lucha de clases), aunque la mayor parte de las comunidades aut\u00f3ctonas rechaza estas actitudes.<\/p>\n<p>Para seguir aclarando nuestro panorama acerca de la identidad ind\u00edgena debemos recordar el grado y la diferencia de aculturaci\u00f3n de los diversos pueblos y las formas que \u00e9sta ha tomado en cada caso. En efecto, numerosos grupos est\u00e1n mucho m\u00e1s cerca de la cultura occidental que otros y sus miembros son bi o triling\u00fces y por lo tanto con un acceso mayor a los medios de comunicaci\u00f3n, e intercambio cultural; de otro lado, hay comunidades ind\u00edgenas ricas y otras pobres, y el mismo concepto de propiedad: reserva, ejido, propiedad comunitaria y privada, var\u00eda de acuerdo a los diferentes pueblos y estados. La ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica es en este asunto determinante, y puede observarse que los indios que en general habitan cerca de las grandes ciudades, o en lugares accesibles, est\u00e1n l\u00f3gicamente m\u00e1s aculturizados que los que viven en sitios remotos y a\u00fan hoy casi impenetrables. Es pr\u00e1cticamente una ley que estos \u00faltimos conservan su Tradici\u00f3n y su identidad en escala mucho mayor que aquellos que han sido absorbidos totalmente por el cristianismo y la cultura de consumo, hasta el punto de ser, o querer convertirse en &#8220;ladinos&#8221;, para lo cual, casi con regularidad dejan de usar el traje regional que cambian por camisa y pantal\u00f3n, y sobre todo, no usan ya su calzado, sino zapatos. Esto es casi dejar su condici\u00f3n de indios, a lo que va unido la p\u00e9rdida de la memoria tradicional, por el corte voluntario con las propias ra\u00edces. Este fen\u00f3meno ha sido y es constante desde la \u00e9poca de la conquista. Por cierto hay excepciones a la regla y se da el caso de ciertas comunidades ind\u00edgenas que han guardado sus tradiciones hasta hoy pese a su contacto con extranjeros de todo tipo y la cercan\u00eda de grandes ciudades y medios de comunicaci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n se presenta particularmente en los Estados Unidos de Am\u00e9rica, donde numerosas comunidades, en reservas, o en peque\u00f1as ciudades o pueblos, han incorporado determinados elementos del &#8220;american way of life&#8221; (heladera, televisi\u00f3n, autom\u00f3vil, tractor, casa de material, etc.), aunque conservando sus tradiciones y ritos. Sobre el particular, o sea sobre el grado de aculturaci\u00f3n, o p\u00e9rdida de los valores tradicionales, de ninguna manera se puede generalizar y es necesario tomar cada caso en particular, lo cual no es tan engorroso como a simple vista parece, puesto que existen actualmente elementos para efectuar una evaluaci\u00f3n equilibrada, tomando como base las manifestaciones emanadas de los propios aut\u00f3ctonos.<\/p>\n<p>Igualmente hemos de considerar a los pueblos ind\u00edgenas que no quieren comunicarse con el hombre blanco, con los mestizos, o alguien en particular. Son la mayor\u00eda, y aunque uno pueda acercarse a ellos son impenetrables y salvo alg\u00fan caso particular nada dir\u00e1n de s\u00ed mismos ni de nada. Estas comunidades se han retirado a las m\u00e1s elevadas y abruptas monta\u00f1as, o viven en las profundidades de la selva, aunque no siempre se encuentran tan aisladas, y hace ya largos a\u00f1os que evitan todo contacto con el universo profano de los invasores, al precio de soportar las condiciones f\u00edsicas m\u00e1s extremas y una pobreza completa.<\/p>\n<p>Por otra parte, el tema del indigenismo, en las modernas rep\u00fablicas americanas o la toma de conciencia del &#8220;problema&#8221; ind\u00edgena nace a finales del siglo pasado, con el desarrollo de la Etnolog\u00eda, y es precisamente en un pa\u00eds &#8220;ind\u00edgena&#8221; como M\u00e9xico, donde alcanza su mayor evoluci\u00f3n, ya que esta rep\u00fablica no s\u00f3lo se encuentra a la cabeza de Am\u00e9rica Latina en cuanto investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica e hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n en antropolog\u00eda, y en el trato de las diferentes instancias relativas a la vida de los abor\u00edgenes y su inserci\u00f3n en el &#8220;mundo moderno&#8221; y el \u00e1mbito nacional. Numerosas instituciones, organismos y medios, as\u00ed oficiales (los distintos Institutos Nacionales Indigenistas, propios de cada pa\u00eds, cuyas pol\u00edticas han sido discutidas y debatidas constantemente) como internacionales o privadas (nos place destacar aqu\u00ed la importante labor cumplida por el Instituto Indigenista Interamericano, fundado en 1940 y dependiente de la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos y su \u00f3rgano de difusi\u00f3n la revista &#8220;Am\u00e9rica ind\u00edgena&#8221;), contribuyen actualmente a esclarecer y actualizar las diversas modalidades de su cultura, as\u00ed como ponen en evidencia el abandono de que son objeto por parte del Estado y la sociedad civil en general.<\/p>\n<p>En realidad los indios as\u00ed como la naturaleza y el paisaje americano han sido descritos, al igual que su cultura, &#8220;creencias&#8221;, y usos y costumbres, por los cronistas espa\u00f1oles y tambi\u00e9n portugueses, franceses e ingleses desde los primeros tiempos del descubrimiento, comenzando por el almirante Crist\u00f3bal Col\u00f3n y siguiendo por una legi\u00f3n de escritores, casi todos sacerdotes (aunque no faltaron licenciados y guerreros), que dejaron asentado con mayor o menor fortuna, y muchas veces por encargo de los reyes europeos, sus impresiones acerca de los naturales, indagando en su historia y en sus or\u00edgenes. A ellos han seguido los libros escritos por los indios en su propia lengua pero con caracteres latinos, y la literatura mestiza o criolla del siglo XVII y XVIII, mucha de ella basada en documentos de los aut\u00f3ctonos, o en sus narraciones transmitidas de una manera directa. Hay que agregar los relatos posteriores de viajeros, y desde mediados del siglo pasado el inter\u00e9s cient\u00edfico y universitario tanto en la arqueolog\u00eda como en la etnolog\u00eda, cada vez m\u00e1s sostenido hasta los tiempos actuales (aunque con una visi\u00f3n literal, utilitaria y material que no hace sino reflejar la \u00e9poca y el estado de la ciencia oficial a que pertenecen).<\/p>\n<p>Para dar ahora una imagen de lo vivas que est\u00e1n estas culturas y su multiplicidad pasaremos a citar algunas de las much\u00edsimas lenguas en que se expresan a\u00fan hoy los indoamericanos y el n\u00famero de hablantes que las practican. Todas estas etnias en un grado u otro conservan sus tradiciones, ritos, costumbres, etc. y tienen sacerdotes-chamanes entre ellos; los abor\u00edgenes que las integran se sienten parte de una tradici\u00f3n que involucra a sus ancestros temporales, imagen de los or\u00edgenes primordiales, y a toda su vida, su tribu, en definitiva, su ser; por lo que puede decirse que a pesar de los V siglos transcurridos desde el descubrimiento se puede comprobar la persistencia de su identidad, aunque no es como &#8220;ind\u00edgenas&#8221; tal cual ellos se perciben, o al menos no sienten la necesidad de compartir con otros americanos a los que han o\u00eddo tal vez nombrar en el mejor de los casos, o desconocen totalmente, pero a los que no ubican en ning\u00fan lugar preciso, ya que en general ignoran todo lo referido a la geograf\u00eda, a menos que no sea lo que les circunda o lo recorrido en determinada zona. Por otra parte, ya que diremos algo de la distribuci\u00f3n de las lenguas a\u00f1adiremos que en algunas comunidades la ignorancia de los idiomas europeos, que funcionan como &#8220;lingua franca&#8221;, es, a veces, del 50%; se podr\u00e1 tener una idea del aislamiento en que vive el indio a la fecha, y el por qu\u00e9 si bien tiene una identidad, dada por la tradici\u00f3n, no se siente indio, en cuanto a lo que nosotros entendemos por tal: un miembro de una raza que puebla un inmenso continente. Vayamos a las cifras:<\/p>\n<p>Existen tres millones de hablantes quechuas en el Per\u00fa, mill\u00f3n y medio en el Ecuador, al igual que en Bolivia; en Argentina llegan a cien mil, por lo que podemos calcular que son unos seis millones de personas que utilizan esa lengua, de las cuales el 40% no dominan el castellano. El aymara es hablado por trescientas treinta mil personas en Per\u00fa y un mill\u00f3n ciento setenta mil en Bolivia y Chile. Ochocientos ochenta mil se comunican en n\u00e1huatl, el 90% de los paraguayos se expresan en guaran\u00ed, mientras s\u00f3lo el 50% lo hacen en castellano. El maya yucateco se habla en todo Yucat\u00e1n, en Guatemala el quich\u00e9, el k&#8221;ek&#8221;ch\u00ed, el cackchiquel, el mam, aparte de casi otras veinte lenguas son usadas cotidianamente. En M\u00e9xico el otom\u00ed, el tarasco, el mixteco, el tzotzil, el zapoteco y otras decenas de idiomas se hallan vivos, y utilizados cada uno de ellos por cientos de miles de gentes, al igual que los de la Patagonia Argentina y Chile, en especial el araucano, o tehuelche que es practicado por 550.000 parlantes.<\/p>\n<p>En las selvas y monta\u00f1as de Brasil, Colombia y Venezuela, se hablan decenas de lenguas. En los Estados Unidos, el Canad\u00e1 y entre los esquimales -estos \u00faltimos suman sesenta y dos mil- la situaci\u00f3n es an\u00e1loga, y a\u00fan si pudiera decirse m\u00e1s desordenada; en EE.UU. es confusa, ya que constantes migraciones, antes y despu\u00e9s de la invasi\u00f3n europea, el hecho de que fueran n\u00f3madas, y la propia organizaci\u00f3n hist\u00f3rico-pol\u00edtica del pa\u00eds hacen sumamente dificultosa, si no imposible esa tarea, al igual que la de catalogar de manera exacta las distintas tribus o naciones ind\u00edgenas. Lo que agrava la situaci\u00f3n es que muchos pueblos tienen id\u00e9nticas costumbres, s\u00edmbolos, mitos y ritos y distintas lenguas, y a la inversa, pueblos de la misma lengua poseen diferencias en su estructura cultural, y a\u00fan grandes rivalidades en el uso y manejo de la tradici\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>Quien se ocupe de estas culturas, ha de actuar con sumo cuidado, tratando de estudiar cada caso cultural particular, a la vez que lo articula a la estructura de conjunto; de otro lado ha de investigar los materiales emanados no s\u00f3lo por la Ling\u00fc\u00edstica sino por la Historia, la Arqueolog\u00eda, etc. y en todos ellos encontrar\u00e1 datos tradicionales necesarios, aparte de lo que pueda significar su conocimiento y contacto directo, su &#8220;trabajo de campo&#8221;, por llamarlo as\u00ed, no s\u00f3lo con los ind\u00edgenas sino con la geograf\u00eda de Am\u00e9rica, con su tierra, a\u00fan en formaci\u00f3n, as\u00ed se trate de montes, valles o sierras, lugares todos donde se asentaron las antiguas culturas tradicionales, sitios donde a\u00fan algunas subsisten, pese a los traslados de que han sido objeto. Si se ha especializado en alg\u00fan \u00e1rea en particular es l\u00f3gico que estudie las vecinas para encontrar analog\u00edas y diferencias; en realidad numerosos investigadores han actuado de esta manera ampliando el marco de referencia hasta abarcar la totalidad de Am\u00e9rica. Otros a\u00fan han ido m\u00e1s lejos al punto -y esto ha sucedido desde las primeras cr\u00f3nicas sobre los nativos- de comparar su cultura con la de los griegos y romanos, y particularmente con la historia y tradici\u00f3n jud\u00eda, que como cristianos -algunos de ellos convertidos- conoc\u00edan bien; no han faltado quienes han mencionado el origen atlante de estas culturas.<\/p>\n<p>Pensamos que han contribuido con su testimonio a conservarlas, como todos los estudiosos, americanos y europeos, que se han ocupado de ellas, hasta la presente fecha, lo han hecho directa e indirectamente. Directamente puesto que por su labor, muchas veces bastante sacrificada, hemos logrado comprender estas culturas hasta donde se puede, desde luego, y podemos percibir entonces sus valores tradicionales, diferentes y an\u00e1logos, con otros pueblos del mundo, y compartir con ellos sus concepciones sobre la cosmogon\u00eda, el significado de la vida, la sacralidad de los ritos c\u00f3smicos y las leyes en que se organiza la Inteligencia Universal. Indirectamente, porque al valorizar su cultura y tradici\u00f3n por medios letrados y universitarios se consigue que las instituciones oficiales se ocupen de los ind\u00edgenas, a los que no s\u00f3lo debe otorg\u00e1rseles los mismos derechos que a los dem\u00e1s integrantes de las distintas rep\u00fablicas modernas, sino tambi\u00e9n a su cultura, la que debe ser respetada, incluso conservada, como fragmentos vivos amenazados de casi inmediata extinci\u00f3n; por otra parte tambi\u00e9n se obtiene la aceptaci\u00f3n de sus formas tradicionales por los propios ind\u00edgenas y mestizos que las ven apreciadas, lo cual vuelve sus ojos a su propia identidad, de cara a la anarqu\u00eda completa de la sociedad de consumo y el mundo moderno.<\/p>\n<p>Anteriormente hemos mencionado que en la actualidad las culturas precolombinas subsisten en estado &#8220;primitivo&#8221;, pese a que muchas de ellas constituyeron en el pasado grandes civilizaciones. Esa misma forma en que se manifiestan es para nosotros parte de su atractivo porque expresan de modo sint\u00e9tico su cosmogon\u00eda y su metaf\u00edsica, la que es percibida y vivida de manera directa y de acuerdo al ritmo y los ciclos en que se produce el Universo entero. A trav\u00e9s de un trato directo con la naturaleza el ind\u00edgena conoce su origen sobrenatural y los esp\u00edritus y deidades que la conforman; esta realizaci\u00f3n es y ha sido constante a lo largo de su vida al extremo de constituir su identidad, ya que \u00e9l de ninguna manera es ajeno a este proceso. Las cosas, los seres y los fen\u00f3menos se encuentran en perfecto devenir y nosotros con ellos en un mundo permanentemente animado y en proceso de creaci\u00f3n, y por lo tanto cualquier signo est\u00e1 simbolizando directamente ese proceso que \u00e9l conforma. De hecho la creaci\u00f3n perenne se manifiesta de acuerdo a los s\u00edmbolos que en cantidad indefinida existen en ella. Por ese motivo la cosmogon\u00eda ind\u00edgena se mueve en su propio medio y es ritualizada a cielo abierto, o en ranchos, o tiendas con muy pocos elementos ceremoniales, todos ellos extra\u00eddos del entorno.<\/p>\n<p>Los mitos son el paradigma de estos ritos y sus s\u00edmbolos aritm\u00e9tico- geom\u00e9tricos, y minerales, vegetales y animales, se corresponden con los movimientos del sol (en el d\u00eda y a\u00f1o), la luna (mes, a\u00f1o), venus, las pl\u00e9yades, y otras entidades celestes, de f\u00e1cil observaci\u00f3n y cuyos ritmos evidentes son fundamentales en su pensamiento; igualmente en lo que concierne a los esp\u00edritus o deidades atmosf\u00e9ricas, o intermediarias: en especial los vientos y todo lo ligado a la lluvia. Por otra parte, como dec\u00edamos, esa cosmogon\u00eda se describe de manera muy sencilla y se percibe de modo directo; este modelo cosmog\u00f3nico se encuentra presente en todo el continente americano, con algunas leves diferencias secundarias y perfectamente explicables. He aqu\u00ed la comunicaci\u00f3n del antrop\u00f3logo G. Reichel-Delmatoff, referida a los indios Kogi de Colombia2: -&#8220;Partiendo de un concepto dual\u00edstico, de opuestos complementarios, se ampl\u00edan luego las dimensiones, a una estructura de cuatro puntos de referencia. Es este un concepto est\u00e1tico, bidimensional, en el cual, en un plano horizontal se divide el mundo en cuatro segmentos. El modelo paradigm\u00e1tico son los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste. Asociada con ellos encontramos nuevamente una larga serie de otros aspectos, personajes m\u00edticos, animales, plantas, colores y actitudes. En primer lugar, los progenitores de los cuatro clanes principales, junto con sus mujeres respectivas, ocupan los cuatro puntos cardinales y son sus &#8216;Due\u00f1os&#8217;. En segundo lugar, se asocian con estas direcciones los animales que se relacionan con los clanes: en el Norte el marsupial y su mujer el armadillo; en el Sur el puma y su mujer el venado; en el Este el jaguar y su mujer el cerdo salvaje, y en el Oeste el b\u00faho y su mujer la culebra. Ya que se trata de clanes patri y matrilineales en que la pertenencia se hereda de padre a hijo y de madre a hija, la relaci\u00f3n de los opuestos complementarios se expresa en el hecho de que el animal &#8216;femenino&#8217; (armadillo, venado, cerdo, culebra) es precisamente la presa y comida preferencial del animal &#8216;masculino&#8217; (marsupial, puma, jaguar, b\u00faho). Son pares de antagonistas simb\u00f3licos. Siguen luego las asociaciones de colores: Norte-azul, Sur-rojo, Este-blanco y Oeste-negro. Por otro lado, el color rojo (Sur) se clasifica entre los colores claros y forma as\u00ed, junto con el blanco (Este) un &#8216;lado bueno&#8217;, en oposici\u00f3n al &#8216;lado malo&#8217; formado por el Norte y el Oeste que tienen colores &#8216;obscuros&#8217;. Las asociaciones con cada punto cardinal son m\u00faltiples pues cada clan es al mismo tiempo &#8216;Due\u00f1o&#8217; de ciertos otros animales, de plantas, minerales, fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, objetos manufacturados, bailes, cantos y otros elementos m\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8220;Los cuatro puntos de la estructura c\u00f3smica los encontramos luego en much\u00edsimas versiones microc\u00f3smicas. El mundo est\u00e1 sostenido por cuatro hombres m\u00edticos; la Sierra Nevada se divide en cuatro sectores; las poblaciones construidas seg\u00fan el plan tradicional (como Ser\u00e1ncua) tienen cuatro entradas y alrededor de ellas se encuentran cuatro lugares sagrados donde se depositan ofrendas. Las casas ceremoniales tambi\u00e9n tienen una estructura c\u00f3smica pues en \u00e9stas hay cuatro grandes fogones alrededor de los cuales se sientan los miembros de los cuatro clanes principales. Por cierto, en la casa ceremonial, la l\u00ednea divisoria que separa el c\u00edrculo en dos segmentos, agrupa a los indios nuevamente en pares antag\u00f3nicos y los del lado derecho&#8217; (rojo) &#8216;saben menos&#8217; mientras que los del &#8216;lado izquierdo&#8217; (azul) &#8216;saben m\u00e1s&#8217;, pues estos \u00faltimos se encuentran m\u00e1s cerca de las fuerzas negativas que rigen el universo.<\/p>\n<p>&#8220;Pero un esquema de cuatro puntos lleva a un quinto, un punto central, un punto de en medio. El simbolismo del &#8216;punto de en medio&#8217; es de suma importancia para los Kogi. Es el centro del universo, es la Sierra Nevada, y es el punto central del c\u00edrculo de la casa ceremonial donde est\u00e1n enterradas las principales ofrendas y donde se sienta M\u00e1ma cuando quiere &#8216;hablar con dios&#8217;. En las pr\u00e1cticas de adivinaci\u00f3n el individuo coloca sobre el suelo cuatro objetos rituales o grupos de objetos: piedras, semillas, conchas, orient\u00e1ndolos seg\u00fan los puntos cardinales. Pero en el centro coloca un diminuto banquito tallado de piedra o de madera. Es su &#8216;asiento&#8217;, su &#8216;puesto&#8217;, desde el cual la esencia de su ser, una r\u00e9plica diminuta e invisible de su persona, recibe las contestaciones a las preguntas que formula. La importancia cosmog\u00f3nica de la orientaci\u00f3n ritual, se repite luego en muchos otros detalles de la cultura&#8221;.3<\/p>\n<p>Para los indoamericanos tradicionales el mundo se est\u00e1 haciendo ahora, la creaci\u00f3n entera es un experimento del que participan activamente como sujetos, su vida es eso, -aunque ellos no lo enuncien en estos t\u00e9rminos- al contrario del hombre moderno que ve al mundo como est\u00e1tico y a s\u00ed mismo como un observador fuera de cualquier proceso, por lo que la existencia se convierte en una representaci\u00f3n teatral trist\u00edsima, donde se repiten mec\u00e1nicamente los parlamentos y se reiteran c\u00edclicamente los roles sin que los sujetos adviertan siquiera la pesadilla en que se encuentran sumergidos.<\/p>\n<p>El indio tradicional est\u00e1 en la vida, o mejor, es la vida, y \u00e9l es eso, su aprehensi\u00f3n de s\u00edmbolos es, por as\u00ed decirlo, intuitiva y directa. Los contempor\u00e1neos para comprender los signos han de utilizar un camino indirecto, donde los mecanismos l\u00f3gicos y racionales juegan un importante papel. La visi\u00f3n actual de los integrantes de la Tradici\u00f3n precolombina es esquem\u00e1tica y sencilla; la de la cultura europea es complicada en cuanto se utilizan estructuras complejas y largos recorridos; en la arquitectura del templo, y en los ritos que en \u00e9l se practican resulta este hecho evidente si comparamos una sencilla ceremonia a cielo descubierto, o en una choza o tienda cultual, con una misa pontificial celebrada en una catedral g\u00f3tica.<\/p>\n<p>Tarahumaras, yaquis, mayos, huicholes, phur\u00e9pechas, n\u00e1huas, totonacas, mixtecos, zapotecos, lacandones, tzotziles, tzetzales, yucatecos, quich\u00e9s, cakchiqueles, tzutuhiles, arahuacos, guajiros, guambias, quechuas, aymaras, guaran\u00edes, otavalenses, tarabucos, mapuches, e indefinidas tribus de la selva amaz\u00f3nica brasile\u00f1a, colombiana, peruana, venezolana y ecuatoriana, son algunos de los pueblos que a\u00fan mantienen vivas sus tradiciones y creencias s\u00f3lo en el \u00e1rea latinoamericana, aunque est\u00e1n completamente amenazados por el mundo moderno, materialista y profano, que los atrae con la seducci\u00f3n de sus enga\u00f1osas promesas y la idea de un progreso inexistente. Todas ellos llevan vestimentas y usan lenguas que los identifican inmediatamente y los distinguen del hombre blanco. Expresan su ontolog\u00eda, mediante su cosmovisi\u00f3n y metaf\u00edsica, muchas veces de manera totalmente cristianizada, o alterna, en la que se practican ritos en la iglesia y en otros lugares sagrados, o propiamente precolombinos, donde la actuaci\u00f3n cham\u00e1nica, y en muchos casos la ingesti\u00f3n de sustancias psicotr\u00f3picas, juegan un papel decisivo.<\/p>\n<p>Todo esto nos mueve a pensar que si las culturas son s\u00edmbolos vivos, aparte de cuestiones humanitarias, y si, sobre todo, nos lamentamos de la destrucci\u00f3n de aquella en la que nos hemos educado, la europea, \u00bfc\u00f3mo no interesarse en la supervivencia de los que a\u00fan conservan su Tradici\u00f3n viva aunque fuese fragmentariamente? Una persona que se dedique a la investigaci\u00f3n de lo Precolombino, en cualquier rama que fuere, tarde o temprano terminar\u00e1 encontr\u00e1ndose con el indio de hoy, de carne y hueso. Tambi\u00e9n si sabe mirar se encontrar\u00e1 con una Tradici\u00f3n viva que, con leves diferencias, regla la vida de 45.000.000 de personas, o a\u00fan m\u00e1s. Se encontrar\u00e1 asimismo con una forma de ser ind\u00edgena, con algo dif\u00edcil de definir que puede tomar el modo del silencio, la atenci\u00f3n, la m\u00e1s extrema sencillez junto a la m\u00e1s incre\u00edble met\u00e1fora, una serenidad y diafanidad extremas unidas a un completo sentido del humor y la paradoja&#8230; Igualmente, si le ha tocado vivir en Am\u00e9rica, o nacer all\u00ed, podr\u00e1 valorizar el hecho asombroso de la geograf\u00eda americana, su exhuberancia y variedad inagotable, su extensi\u00f3n, y los constantes movimientos tel\u00faricos que generan permanentemente cat\u00e1strofes de distinto tipo: terremotos, erupciones volc\u00e1nicas, desbordes y cambios de r\u00edos, etc. Esta perpetua &#8220;novedad&#8221; del continente conforma parte esencial de la Tradici\u00f3n Precolombina, ya que sus culturas se gestaron en este medio, y por lo tanto con situaciones de geograf\u00eda sagrada particulares a su per\u00edodo c\u00edclico.4 Por lo que pensamos que estas culturas deber\u00edan ser estudiadas con mayor cuidado y profundidad, sobre todo por aquellos que han nacido en Am\u00e9rica, y por una serie de prejuicios culturales no han podido acercarse con el debido respeto ni atenci\u00f3n a un medio que tienen muy cerca y que podr\u00eda depararles muchas sorpresas, ya que muchos de los que se han aproximado, lo cual ha sido frecuente en los E.E.U.U., han terminado por identificarse con \u00e9l y su cosmovisi\u00f3n. De todo lo dicho creemos que se pueden sacar las siguientes :<\/p>\n<p>Conclusiones<\/p>\n<p>1 &#8211; Existe una identidad ind\u00edgena de acuerdo a la pertenencia a una Tradici\u00f3n que se remonta a m\u00e1s all\u00e1 de los tiempos hist\u00f3ricos; esa Tradici\u00f3n com\u00fan est\u00e1 viva, aunque diseminada en corp\u00fasculos, los cuales pr\u00e1cticamente se desconocen entre s\u00ed, y que han comenzado a contactarse merced a problemas comunes respecto al hombre blanco.<\/p>\n<p>2 &#8211; Algunas veces cuesta reconocer el meollo o la espiritualidad de sus mitos, ritos y s\u00edmbolos por la amalgama con elementos cristianos; en otros casos, como en los ritos de fecundaci\u00f3n, imploraci\u00f3n de lluvias, y todo lo ligado con la agricultura y la generaci\u00f3n, altamente sagradas para ellos, las ceremonias son m\u00e1s arcaicas; ni qu\u00e9 decir que en las iniciaciones guerreras y todo lo ligado al chamanismo, la Tradici\u00f3n se presenta casi intacta.<\/p>\n<p>3 &#8211; Consideramos que si se protegen ciertos sitios y monumentos hist\u00f3ricos, incluso se\u00f1al\u00e1ndolos como &#8220;patrimonio de la humanidad&#8221; y se gastan presupuestos en su conservaci\u00f3n, con qu\u00e9 mayor raz\u00f3n debieran ser protegidas las culturas ind\u00edgenas, algunas de ellas fragmentos vivos de la Tradici\u00f3n. En este sentido es obvio que el fomento al estudio de las lenguas ind\u00edgenas dentro de las mismas comunidades, as\u00ed como la educaci\u00f3n biling\u00fce, son factores de integraci\u00f3n, e identificaci\u00f3n, como es obvio, aunque no tenemos aqu\u00ed el espacio para tratar en extenso el tema.<\/p>\n<p>4 &#8211; Los estudiosos e interesados en las culturas ind\u00edgenas, por la misma valoraci\u00f3n de esas culturas y por su familiaridad con ellas, pueden hacer tal vez m\u00e1s de lo que piensan para su preservaci\u00f3n, as\u00ed como ellas les pueden retribuir generosamente en orden de conocimientos. Para eso es necesario que tanto ellos como los propios ind\u00edgenas se pongan en la perspectiva de los autores de esa cultura y no en la moderna, y as\u00ed vayan al fondo mismo de su Tradici\u00f3n, que es tan v\u00e1lida hoy como cuando fue creada, y que por lo tanto es capaz de generar nuevos frutos en cualquier momento.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>(1) Los ind\u00edgenas que no son monoling\u00fces hablan, seg\u00fan donde viven, el castellano, portugu\u00e9s, o ingl\u00e9s; esos idiomas se constituyen en lingua franca para los que habitando un mismo pa\u00eds, o comarca, no conocen las lenguas de otras tribus. Lo que tambi\u00e9n muestra que lo que tienen en com\u00fan es en relaci\u00f3n con los hombres blancos (en este caso la lengua), pero no en cuanto a ellos entre s\u00ed.<\/p>\n<p>(2) Los Kogi son una tribu de dos mil indios de habla chibcha que habita en la actualidad las faldas meridionales de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, y guardan a\u00fan hoy completamente su visi\u00f3n cosmog\u00f3nica, tradicional y metaf\u00edsica, la que se expresa por medio de variados ritos, s\u00edmbolos y pr\u00e1cticas culturales. G. Reichel-Dolmatoff (La Antropolog\u00eda Americanista en la Actualidad, 1989, tomo I) ha estudiado este pueblo y sus conceptos cosmog\u00f3nicos, religiosos y sociales.<\/p>\n<p>(3) El autor citado tambi\u00e9n afirma: &#8220;Subyacente a muchas formas de pensar y de actuar de los indios de la Sierra Nevada de Santa Marta, se observa un concepto de dualismo que se expresa sobre muy diversos planos. A nivel del individuo, como ente biol\u00f3gico, es el cuerpo humano que da el modelo, formado por la ideaci\u00f3n de principios opuestos pero siempre complementarios. Son la aparente simetr\u00eda bilateral del cuerpo y las diferencias sexuales lo que da la norma. Sobre otro nivel, el del grupo social, encontramos una divisi\u00f3n dualista entre &#8216;gente de arriba&#8217;, &#8216;gente de abajo&#8217;, no referente a la situaci\u00f3n altitudinal de su habitat respectivo sino agrup\u00e1ndose as\u00ed ciertos clanes, que forman grupos opuestos pero complementarios. Las poblaciones mismas est\u00e1n divididas en dos partes y una l\u00ednea divisoria invisible, pero reconocida por todos, separa la aldea en dos segmentos. Las casas ceremoniales tambi\u00e9n se imaginan como divididas en dos mitades, cada una con su propio poste central; una l\u00ednea diametral entre las dos puertas opuestas, divide el plan circular de la construcci\u00f3n en un &#8216;lado derecho&#8217; y un &#8216;lado izquierdo&#8217;. Ya en un nivel c\u00f3smico, esta misma divisi\u00f3n separa el universo en dos lados, determinados por el sol, el cual, dirigi\u00e9ndose de Este a Oeste, divide al mundo en un lado derecho y un lado izquierdo. Los dualismos de este tipo son innumerables: hombre-mujer, macho-hembra, mano derecha-mano izquierda, calor-fr\u00edo, luz-obscuridad, etc., se asocian con ciertas categor\u00edas de animales y de plantas, con colores, vientos, enfermedades y, desde luego, con conceptos del Bien y del Mal. Entonces el simbolismo con este concepto de dualismo b\u00e1sico, se manifiesta continuamente, en todas las pr\u00e1cticas m\u00e1gico-religiosas. Por cierto, muchas de estas manifestaciones dual\u00edsticas tienen esencialmente el car\u00e1cter de antagonistas simb\u00f3licos que, en el fondo, comparten una sola esencia; tal como existen divinidades tribales que en un solo ser re\u00fanen aspectos ben\u00e9ficos y mal\u00e9ficos, cada hombre lleva en s\u00ed mismo esa polaridad vital del Bien y el Mal. <\/p>\n<p>&#8220;Los Kogi creen en la existencia de un principio del Bien (derecho) cuya permanencia y funci\u00f3n ben\u00e9fica est\u00e1 determinada por la existencia simult\u00e1nea de un principio del Mal (izquierdo). As\u00ed, para asegurar la existencia del Bien es necesario fomentar el Mal ya que, si \u00e9ste desapareciese, por no encontrar una justificaci\u00f3n de su existencia, se eliminar\u00eda al mismo tiempo el Bien. Es necesario pues que el individuo cometa pecados que atestig\u00fcen la influencia activa del Mal. Es aqu\u00ed donde yace, seg\u00fan los Kogi, el principal problema de la condici\u00f3n humana: en equilibrar estas dos fuerzas opuestas pero complementarias, y en establecer entre \u00e9stas una relaci\u00f3n arm\u00f3nica. El concepto b\u00e1sico se denomina yul\u00faka, lo que podr\u00eda traducirse por &#8216;estar de acuerdo&#8217;, &#8216;ser igual&#8217;, &#8216;estar identificado&#8217;. Este estar &#8216;de acuerdo&#8217;, el saber equilibrar las energ\u00edas productivas y destructivas, en el camino de la vida que lleva del Oriente hacia el Occidente, es pues el principio fundamental de la conducta humana; as\u00ed pues el M\u00e1ma, al pesar en sus manos las hojas de coca u otros objetos ritualizados, primero trata de establecer este equilibrio hasta que, por fin, la mano derecha, es decir el principio del Bien, &#8216;pesa m\u00e1s&#8217;. M\u00e1s adelante las asociaciones contin\u00faan. El universo, el huevo c\u00f3smico, se interpreta como un \u00fatero, el \u00fatero de la Madre Universal, dentro del cual vive a\u00fan la humanidad. Asimismo la tierra es un \u00fatero, la Sierra Nevada lo es, cada cerro, cada casa ceremonial, cada casa de vivienda y, finalmente, cada entierro. Las cavernas y grietas de la tierra se interpretan como orificios del cuerpo de la Madre. Los grandes &#8216;nidos&#8217; construidos en forma de un embudo formado por varas, y rellenos con paja en analog\u00eda con el pubis, que se levantan sobre las casas ceremoniales, son el \u00f3rgano sexual de la Madre dispuesta a ser fecundada por el cielo donde se depositan ofrendas que representan un concepto de fertilizaci\u00f3n. Estas son &#8216;puertas&#8217; que se abren hacia el nivel c\u00f3smico de &#8216;arriba&#8217;. De lo m\u00e1s alto del interior del techo c\u00f3nico de la casa, baja un hilo que representa el cord\u00f3n umbilical y es sentado en el centro de la casa donde el M\u00e1ma establece el contacto con las fuerzas sobrenaturales, etc.&#8221; Disc\u00falpesenos estas largas citas, pues el autor sintetiza aqu\u00ed una cosmogon\u00eda que podr\u00edamos llamar &#8220;ejemplar&#8221; para el conjunto de la Tradici\u00f3n Precolombina, perfectamente asimilable u homologable con toda cultura tradicional.<\/p>\n<p>(4) V\u00e9ase por ejemplo el dios Kabrakan del Popol Vuh, su relaci\u00f3n con los terremotos -con su hermano practicaban estos juegos, con los montes- y de todo el texto quich\u00e9 con los volcanes de esa geograf\u00eda. Igual el dios un\u00edpede ta\u00edno &#8220;Hurak\u00e1n&#8221; -del cual deriva el nombre de ese fen\u00f3meno meteorol\u00f3gico, etc.- directamente emparentado con el quich\u00e9 hom\u00f3nimo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Persistencia de la identidad ind\u00edgena Por Federico Gonz\u00e1lez Esta ponencia tiene por t\u00edtulo &#8220;Persistencia de la identidad ind\u00edgena&#8221; y lleva impl\u00edcito un interrogante: \u00bfExiste en nuestros d\u00edas, est\u00e1 viva, la Tradici\u00f3n precolombina? Responderemos afirmativamente dada la evidencia testimoniada por cuarenta y cinco millones de ind\u00edgenas en toda Am\u00e9rica y diremos que esto es as\u00ed puesto que no puede subsistir verdaderamente<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[93,251],"tags":[],"class_list":["post-4056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mexicanidad","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4056"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4056\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}