{"id":4051,"date":"2009-05-13T15:10:36","date_gmt":"2009-05-13T15:10:36","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4051"},"modified":"2009-05-13T15:10:36","modified_gmt":"2009-05-13T15:10:36","slug":"el-redescubrimiento-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4051","title":{"rendered":"El redescubrimiento de america"},"content":{"rendered":"<p>Las tradiciones precolombinas son, quiz\u00e1s, las culturas que m\u00e1s se han estudiado y sobre las que m\u00e1s se ha escrito en el \u00faltimo siglo, en particular en el \u00e1mbito especializado (Antropolog\u00eda, Arqueolog\u00eda, etc.) pero las menos comprendidas en su integridad, salvo honrosas excepciones. Sin embargo, en la \u00e9poca actual se cuenta con much\u00edsimos m\u00e1s elementos e informaci\u00f3n sobre ellas gracias a la &#8220;universalizaci\u00f3n&#8221; del mundo, producida por la eclosi\u00f3n de las ciencias de la comunicaci\u00f3n, las que, a\u00fan siendo duales, igualmente son capaces de brindar informaciones ver\u00eddicas y utilizables tanto como computarizar valores sin ton ni son.<\/p>\n<p>Re-descubrir Am\u00e9rica a quinientos a\u00f1os del viaje del Almirante Col\u00f3n significa, pues, a la luz de los medios y los valores actuales, comprender el gran mensaje que los pueblos que all\u00ed vivieron legaron a la posteridad, o sea, al g\u00e9nero humano. Lo que ellos una y otra vez destacaron en sus culturas, s\u00edmbolos y mitos que heredaron al futuro al vivenciar este Conocimiento cotidiana y ritualmente. Estas manifestaciones, expresadas por las distintas sociedades a lo largo y ancho del continente americano, sus usos y costumbres, sus ritos, las distintas conformaciones socioecon\u00f3micas y los diversos aspectos, incluso \u00e9tnicos, pertenecientes a diferentes pueblos ind\u00edgenas en el espacio y el tiempo, se afirma incluso en sus lenguas, en sus &#8220;filosof\u00edas&#8221;, en su concepci\u00f3n del mundo y el hombre, presente tambi\u00e9n en las innumerables muestras que van desde la escritura de sus c\u00f3dices, sus pictograf\u00edas, ideogramas y otros medios de comunicaci\u00f3n, hasta la realizaci\u00f3n de sus calendarios, pasando por las adaptaciones propias de la vida n\u00f3mada y &#8220;primitiva&#8221;, patentiz\u00e1ndose en su poes\u00eda, escultura, orfebrer\u00eda, tejedur\u00eda y cester\u00eda, etc., etc., todas ellas simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Es interesante destacar que muchas de estas culturas aparentemente muertas est\u00e1n vivas hoy d\u00eda y siguen expres\u00e1ndose a s\u00ed mismas por medio de ritos y ceremonias que revelan su origen, a veces en un sincretismo cristianizado, o bajo el disfraz agradable del folklore, o en algunas de ellas, como lo han hecho desde siempre, tradicionalmente, seg\u00fan nos lo certifica el trabajo de los antrop\u00f3logos actuales y las cr\u00f3nicas de la colonia, as\u00ed como el relato de innumerables viajeros extranjeros, a los que hay que agregar la extraordinaria labor de los estudiosos de lo ind\u00edgena en Europa y Am\u00e9rica.(1)<\/p>\n<p>Todos estos testimonios est\u00e1n a mano de quien quiera familiarizarse con ellos y lo \u00fanico que se necesita para realizar una investigaci\u00f3n de esta naturaleza es buena voluntad, inter\u00e9s y paciencia, armas con las que se podr\u00e1 conquistar la comprensi\u00f3n de las culturas precolombinas, tanto en su car\u00e1cter formal o sustancial de manifestaci\u00f3n, invariablemente rico, admirable y sugerente, como en su realidad, es decir, en su aut\u00e9ntica ra\u00edz, en su esencia; lo que es comprenderlas de verdad, o sea, hacer nuestros esos valores, ese conocimiento que, como ya se ha dicho, nos legaron. Tambi\u00e9n es comprender una sociedad tradicional e igualmente la mentalidad arcaica, origen de todas las grandes civilizaciones, entre las que se destaca la precolombina, a la par de las mayores conocidas que se hayan dado tanto en Occidente como en Oriente.<\/p>\n<p>Por otra parte, descubrir su cosmovisi\u00f3n, a veces an\u00e1loga y a veces exacta a la de otros pueblos es, adem\u00e1s de una sorpresa y como toda verificaci\u00f3n cualitativa, un placer, la prueba de que existe una cosmogon\u00eda arquet\u00edpica, un modelo del universo, cuya estructura manifiesta lo que se ha dado en llamar la Filosof\u00eda Perenne, la que aparece de modo universal, a pesar de los innumerables ropajes con que se viste en distintas geograf\u00edas y tiempos. Fray Juan de Torquemada en su Monarqu\u00eda Indiana (pr\u00f3logo al libro VII) advierte con sagacidad: &#8220;Y no te parezca fuera de prop\u00f3sito, tratando de indios occidentales y de su modo de religi\u00f3n, hacer memoria de otras naciones del mundo, tomando las cosas que han usado desde sus principios, porque uno de mis intentos, escribiendo esta larga y prolija historia ha sido dar a entender que las cosas que estos indios usaron, as\u00ed en la observancia de su religi\u00f3n como en las costumbres que tuvieron, que no fueron invenciones suyas nacidas de su solo antojo, sino que tambi\u00e9n lo fueron de otros muchos hombres del mundo&#8221;.(2)<\/p>\n<p>Tal vez la expresi\u00f3n Filosof\u00eda Perenne no alcanza a explicar a esta ciencia, raz\u00f3n por la que se le ha llamado tambi\u00e9n Religi\u00f3n Perenne y Universal; acaso esta \u00faltima expresi\u00f3n sea aun menos clara que la primera y podr\u00e1 producir equ\u00edvocos&#8230; Se pudiera igualmente llamar Gnosis Perenne Universal, o Cosmovisi\u00f3n Universal o Tradici\u00f3n Un\u00e1nime, pero no es su nominaci\u00f3n sino su contenido lo verdaderamente importante, lo trascendente. Sin embargo, esta concepci\u00f3n del mundo, com\u00fan a todas las tradiciones verificables, que se manifiesta de un modo un\u00e1nime (a pesar, como se ha dicho, de sus diferencias formales, las que hacen precisamente que cada una se destaque con sus valores propios que a la vez las distinguen y las identifican) no es conocida hoy en el mundo moderno sino por unos pocos, ya que no se ense\u00f1a de manera masiva y oficial, siendo adem\u00e1s negada por las concepciones de este mismo mundo moderno, a partir precisamente de su gestaci\u00f3n en el Renacimiento hasta nuestros d\u00edas, raz\u00f3n por la que el hombre contempor\u00e1neo, a la inversa del hombre tradicional, o sea al rev\u00e9s del hombre de todos los tiempos, ha desechado las energ\u00edas espirituales y sutiles como componentes activos de la manifestaci\u00f3n c\u00f3smica, siempre presentes en ella, y s\u00f3lo se interesa por lo material y limitado, de lo cual toma prolija nota estad\u00edstica.<\/p>\n<p>Hay que aclarar que las analog\u00edas reales que poseen las distintas tradiciones entre s\u00ed, derivadas de sus concepciones metaf\u00edsicas, ontol\u00f3gicas y cosmog\u00f3nicas, no son meras coincidencias de forma y similitudes casuales, sino por el contrario, adecuaciones de una misma realidad universal intuida (revelada) por todos los hombres de todos los lugares y tiempos; la que est\u00e1 fundada en la verdadera naturaleza del ser humano y el cosmos. De all\u00ed que esas filosof\u00edas sean aut\u00e9nticamente perennes y que revelen un pensamiento id\u00e9ntico de distintas maneras, adecuado a circunstancias de mentalidad, tiempo y lugar. Igualmente es sabido que existen pautas que permiten identificar el pensamiento tradicional, su cosmovisi\u00f3n, su simb\u00f3lica, su Imago Mundi, no exclusivamente expresada de modo l\u00f3gico o discursivo. El hombre, como ente completo, incluye diversos grados de ser dentro de s\u00ed, que exceden el racionalismo, y en ese sentido debe remarcarse la garant\u00eda que son los s\u00edmbolos al respecto, como lo expondremos m\u00e1s adelante. Miguel Le\u00f3n Portilla, en su libro La Filosof\u00eda N\u00e1huatl nos dice: &#8220;En el pensamiento cosmol\u00f3gico n\u00e1huatl encontraremos, m\u00e1s aun que en sus ideas acerca del hombre, innumerables mitos. Pero hallaremos tambi\u00e9n en \u00e9l profundos atisbos de validez universal. De igual manera que Her\u00e1clito con sus mitos del fuego inextinguible y de la guerra &#8216;padre de todas las cosas&#8217;, o que Arist\u00f3teles con su afirmaci\u00f3n del motor inm\u00f3vil que atrae, despertando el amor con todo lo que existe, as\u00ed tambi\u00e9n los sabios ind\u00edgenas sacerdotes n\u00e1huatles, tlamatinime, tratando de comprender el origen temporal del mundo y su posici\u00f3n cardinal en el espacio, forjaron toda una serie de concepciones de rico simbolismo&#8221;.<\/p>\n<p>Es de hacer notar tambi\u00e9n que no s\u00f3lo la tradici\u00f3n precolombina sufri\u00f3 la incomprensi\u00f3n de su cultura, la que deb\u00eda morir a manos de una tradici\u00f3n hist\u00f3ricamente m\u00e1s poderosa: la europea cristiana, sino que la propia naturaleza del continente y sus habitantes fueron disminuidos sistem\u00e1ticamente desde la conquista hasta nuestros d\u00edas. Desde negar el alma de los ind\u00edgenas hasta inventar acerca de las especies vegetales y animales americanas, como fue el caso de Buffon y algunos otros, los que atribu\u00edan debilidad a estas especies y las consideraban inferiores.(3)<br \/>\nP\u00e1jaro y \u00e1rbol de vida cruciforme. Yaxchil\u00e1n. <\/p>\n<p>Desde la \u00e9poca del descubrimiento se tuvo en Europa una enorme cantidad de tab\u00faes respecto al nuevo continente. Todos estos elementos generaban seguramente, en la mente europea, determinadas im\u00e1genes de atracci\u00f3n y rechazo por lo desconocido, incertidumbre, sospechas, temor y un fuerte impulso de negar todo aquello que no cab\u00eda dentro de sus esquemas mentales, a los que otorgaba valor de verdad, simplemente porque eran los propios y los del entorno cultural conocido. Era imposible, con toda la sarta de prejuicios mentales y tab\u00faes religiosos que pose\u00edan los descubridores, que consideraran a los abor\u00edgenes y su cultura como algo que armonizara con su concepci\u00f3n del hombre y el mundo.<\/p>\n<p>Por otra parte, su rol de conquistadores y misioneros, es decir, su funci\u00f3n de evangelizadores y civilizadores, de hombres providenciales en suma, hac\u00eda imposible a priori cualquier intento de valorizaci\u00f3n de las culturas vencidas. Estaban, pues, condicionados por su tiempo y por el sitio geogr\u00e1fico de su nacimiento. Debe tenerse tambi\u00e9n en cuenta, para el estudio imparcial de la Tradici\u00f3n Precolombina, que el per\u00edodo c\u00edclico general en que se encontraban estos pueblos antes del descubrimiento era de decadencia, al igual que el de la propia cultura europea.<\/p>\n<p>No debe culparse a los descubridores de su ignorancia de la Filosof\u00eda Perenne, o sea, del sentido real y aut\u00e9ntico de su propia tradici\u00f3n. El esoterismo cristiano hab\u00eda sido olvidado y la Inquisici\u00f3n era muy activa en ese tiempo. Como ya se ha dicho, el propio Occidente ignora hoy d\u00eda el sentido metaf\u00edsico y simb\u00f3lico de su tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>A ra\u00edz del descubrimiento, las reacciones fueron muy distintas tanto en Espa\u00f1a como en el resto del continente, de acuerdo a los pa\u00edses, los puntos de vista, los intereses y el grado de cultura de cada cual.(4)<\/p>\n<p>Por un lado, desde el punto de vista de los descubridores, deb\u00eda encontrarse alguna justificaci\u00f3n intelectual acerca de esas tierras y, sobre todo, de esas gentes nuevas; por el otro, deb\u00eda asimilarse a esos pueblos b\u00e1rbaros y salvajes a lo que era la civilizaci\u00f3n en ese entonces para los europeos. No hab\u00eda tiempo para tratar de entender al vencido y su lugar en la historia y en el continente, sobre el que las otras grandes potencias ya hab\u00edan comenzado a poner los ojos. Se impidi\u00f3 viajar al Nuevo Mundo a todo aqu\u00e9l que no fuese espa\u00f1ol. Qued\u00f3 as\u00ed sujeta Am\u00e9rica a Espa\u00f1a y por lo tanto part\u00edcipe de sus vaivenes ideol\u00f3gicos y tambi\u00e9n de sus desgarramientos y contradicciones. Estas \u00faltimas se presentaron en el nuevo continente protagonizadas por dos personajes protot\u00edpicos: el soldado y el sacerdote. El primero s\u00f3lo interesado en el poder y los valores materiales, enemigo del indio, al que despreciaba y maltrataba trat\u00e1ndolo como sirviente. El segundo como protector de los naturales, interesado verdaderamente por ellos e incluso por su tradici\u00f3n, aunque con las debidas precauciones; tal el caso de numerosos religiosos cronistas, a los que hay que estar particularmente agradecidos por sus trabajos. Sin embargo, desde el punto de vista de la Filosof\u00eda Perenne, entre ellos no hay ning\u00fan sabio de la talla de aquellos numerosos que fincaban en las distintas ciudades y cortes europeas contempor\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Estos cronistas nos narran que una de las cosas que m\u00e1s repugn\u00f3 a los descubridores, y a ellos mismos, fueron los sacrificios humanos. Estas pr\u00e1cticas, que hoy son tan dif\u00edciles de entender, han sido sin embargo comunes a todos los pueblos arcaicos y se han dado en todas las sociedades. De ninguna manera se intenta con esto &#8220;justificar&#8221; a esos pueblos, que no necesitan de la &#8220;justificaci\u00f3n&#8221; de nadie; m\u00e1s bien se pretende abordar el tema objetivamente, prescindiendo del criterio actual y de nuestro inevitable sentimentalismo, lo cual es propio de cualquier investigaci\u00f3n seria. Estos sacrificios se han practicado tambi\u00e9n por egipcios, griegos y romanos. Entre estos \u00faltimos fueron prohibidos oficialmente por el senado s\u00f3lo en el a\u00f1o 97 A.C. No solamente los celtas, germ\u00e1nicos y precolombinos conocieron estos sacrificios; a\u00fan se practican en algunas tribus africanas. Casi siempre estos ritos van seguidos de la ingesti\u00f3n de la carne (la energ\u00eda, el poder) de la v\u00edctima. La sustituci\u00f3n del hombre por el animal o alguna otra especie se da igualmente en forma r\u00edtmica e hist\u00f3rica. Pensamos que no se puede juzgar a una sociedad arcaica con valores actuales, dada la diversa mentalidad, que los hace otros, y establece un abismo entre lo que imagina el hombre de hoy d\u00eda que es \u00e9l y el mundo, y la forma de vivir de un ser humano tradicional.<br \/>\nSerpiente bic\u00e9fala. Codex Vaticanus, 3733. <\/p>\n<p>Una de las causas de fondo por la que resulta dif\u00edcil el estudio del pensamiento ind\u00edgena es, sin duda, la p\u00e9rdida paulatina del sentido c\u00edclico del tiempo, que Occidente, a partir de una solidificaci\u00f3n de su cultura, de la eclosi\u00f3n de las grandes ciudades (lo que supone un alejamiento de los per\u00edodos naturales), y una creciente individualizaci\u00f3n, transform\u00f3 en un tiempo lineal y cronol\u00f3gico, mientras los arcaicos fundamentaron sus cosmogon\u00edas, y por lo tanto su manera de ser, entender y vivir, a partir de un tiempo reincidente que como una energ\u00eda regeneradora est\u00e1 viva y siempre actuante, conjuntamente con un espacio en perpetua formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, el ciclo diario y anual del sol ha sido para los pueblos tradicionales una prueba de la armon\u00eda y complejidad de la m\u00e1quina del mundo y de su industria constante. El mundo mismo (la m\u00e1quina) cubierto por el ropaje de la naturaleza, cambiante con las estaciones, no es sino un s\u00edmbolo del ritmo universal que antecede, constituye y sucede a cualquier manifestaci\u00f3n. El misterio del ritmo, expres\u00e1ndose en ciclos y periodos, es la magia que subyace en todo gesto; y la vida del cosmos, su s\u00edmbolo natural. El sol es, entonces, una de las expresiones m\u00e1s obvias de esa magia; en sus periodos marca con nitidez la regularidad del tiempo, el que procede seg\u00fan su arbitrio.(5) En el a\u00f1o ordena las estaciones y regula los climas y las cosechas, y de su gobierno depende la vida de los hombres. Es por eso el padre, palabra que designa tanto su paternidad omnipotente con respecto a la creaci\u00f3n, como limita sus funciones al humanizarlas. Por detr\u00e1s del astro hay otra energ\u00eda que lo ha conformado y le ha dado funciones reguladoras que encauzan la vida de los hombres. Lo mismo sucede con los dem\u00e1s astros y estrellas y con las manifestaciones naturales, hasta las m\u00e1s m\u00ednimas, lo que constituye un concierto de leyes y una danza de s\u00edmbolos y analog\u00edas en un conjunto perfectamente intercomunicado, en el centro del cual se encuentra el ser humano. El conocimiento de estas relaciones da lugar a la ciencia de los ciclos y los ritmos \u0097otro de los nombres que podr\u00eda darse a la Filosof\u00eda Perenne\u0097 la que se cristaliza en los mesoamericanos en su complejo calendario, instrumento m\u00e1gico de relaciones y correspondencias num\u00e9ricas y artefacto de sabidur\u00eda, con el cual se reg\u00edan los destinos sociales e individuales.<\/p>\n<p>Para los pueblos americanos, esa periodicidad solar era cuadriforme (sol de mediod\u00eda, sol nocturno y dos ocasos; solsticio de verano, de invierno y dos equinoccios) y esa estructura cuaternaria se hallaba presente en cualquier manifestaci\u00f3n (cuatro eran las edades de la vida de un ser; en el hombre infancia, juventud, madurez, vejez); a su vez cuatro eran los puntos l\u00edmite del horizonte,(6) y cuatro los &#8220;colores&#8221; o diferenciaciones b\u00e1sicas entre todas las cosas (recordar los cuatro estados de la materia: fuego, aire, agua y tierra en la civilizaci\u00f3n greco\u0096romana). Todo ciclo se divide, entonces, de modo cuaternario, y esta realidad conforma el modelo m\u00e1s sencillo del universo, producto de la partici\u00f3n del propio binario, o sea, su potencialidad (4 = 22). A estos cuatro puntos espacio\u0096temporales hay que agregar un quinto, que se halla en el centro de ellos, constituyendo su origen y su raz\u00f3n de ser, asimilado al hombre y a su verticalidad como intermediario de comunicaci\u00f3n tierra\u0096cielo, o sea, entre dos planos distintos de la realidad. Este es el esquema b\u00e1sico de la cosmovisi\u00f3n precolombina. Alfredo L\u00f3pez Austin afirma: &#8220;La superficie terrestre estaba dividida en cruz, en cuatro segmentos. El centro, el ombligo, se representaba como una piedra verde preciosa horadada, en la que se un\u00edan los cuatro p\u00e9talos de una gigantesca flor, otro s\u00edmbolo del plano del mundo. En cada uno de los extremos del plano horizontal se ergu\u00eda un soporte del cielo. Con el eje central del cosmos, el que atravesaba el ombligo universal, eran los caminos por los que bajaban los dioses y sus fuerzas para llegar a la superficie de la tierra. De los cuatro \u00e1rboles irradiaban hacia el punto central las influencias de los dioses de los mundos superiores e inferiores, el fuego del destino y el tiempo, transformando todo lo existente seg\u00fan el turno de dominio de los n\u00famenes. En el centro, encerrado en la piedra verde preciosa horadada, habitaba el dios anciano, madre y padre de los dioses, se\u00f1or del fuego y de los cambios de naturaleza de las cosas&#8221;.(7)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esta divisi\u00f3n cuaternaria presente en todo era v\u00e1lida para los grandes ciclos sobre los cuales ten\u00edan complejas y elaboradas teor\u00edas. Se puede, asimismo, aplicar su forma de ver y dividir con ella en cuatro la vida o desarrollo de cualquier pueblo: recolectores, n\u00f3mades con agricultura incipiente, sedentarios agricultores y eclosi\u00f3n de las ciudades, lo que constituye el nacimiento, crecimiento, decadencia y ca\u00edda de cualquier organismo social. Esto ha sido incluso protagonizado por sus culturas que, desde luego, no han podido sustraerse a estas leyes universales por ellos descubiertas, o mejor, reveladas a sus sabios y profetas. Nos dice J. Imbelloni: &#8220;La sucesi\u00f3n de los Soles es en Am\u00e9rica la imagen de los 4 ciclos vitales que se han sucedido en la tierra hasta el per\u00edodo presente. Al terminarse un ciclo vital, el Sol que le brind\u00f3 calor y lumbre desaparece del cielo (al igual que los dem\u00e1s astros) y aparece otro Sol al comienzo de la Edad sucesiva. El intervalo est\u00e1 caracterizado por un periodo de tiniebla c\u00f3smica, un verdadero interludio sin vida, ni calor, ni luz, en el cual los hombres sobrevivientes a la \u00faltima calamidad imploran angustiosamente que amanezca&#8221;.(8)<\/p>\n<p>Los ciclos de los que se habla, comunes a los precolombinos y a tantos otros pueblos arcaicos, constituyen una Tradici\u00f3n Un\u00e1nime y deben ser puestos en relaci\u00f3n con ruedas que giran independientes y que cumplen su propio ciclo, o mejor, su per\u00edodo dentro de un ciclo, las que al engranar con otras \u0097como sucedi\u00f3 con la Tradici\u00f3n Precolombina y la Cristiana\u0097 no tienen necesariamente que compartir ese mismo per\u00edodo c\u00edclico, como es f\u00e1cil comprobarlo. Inclusive, las culturas ind\u00edgenas que coexist\u00edan con las grandes civilizaciones americanas no se encontraban siempre en un mismo per\u00edodo r\u00edtmico y por lo tanto estaban en un dis\u00edmil estado de desarrollo. Pero esto no significa que estuvieran m\u00e1s o menos evolucionadas en el sentido que se le suele dar a ese t\u00e9rmino, o sea, como sin\u00f3nimo de un progreso indefinido. Viv\u00eda cada cual una etapa de su historia como un hombre vive su infancia, su juventud, su madurez y su vejez, antes de acabar inexorablemente. Reiteremos: un ciclo mayor contiene a indefinidos menores, subdividi\u00e9ndose estos a su vez. Una sociedad puede encontrarse ante una barrera de la historia y padecer su fin, su disoluci\u00f3n en cualquier per\u00edodo evolutivo; tal cual un ni\u00f1o, un joven, una persona madura o un anciano pueden enfrentar la muerte en cualquier momento. Eso es lo que sucedi\u00f3 con la Tradici\u00f3n Precolombina, la que pr\u00e1cticamente sucumbi\u00f3 con el descubrimiento; sin embargo, puede reconstruirse por medio de los documentos y monumentos que atestiguan su pasado, por sus s\u00edmbolos que siendo arquet\u00edpicos a\u00fan est\u00e1n vivos y nos transmiten su manera de ver la Tradici\u00f3n Un\u00e1nime, el modelo cosmog\u00f3nico en acci\u00f3n a la luz de la Filosof\u00eda Perenne y Universal.<br \/>\nAtlante. Chich\u00e9n Itz\u00e1. <\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>(1) En t\u00e9rminos generales, los ind\u00edgenas de hoy d\u00eda practican la devoci\u00f3n como forma profunda de acercamiento a la deidad (bhakti yoga), influida directamente por el cristianismo y con numerosos resabios arcaicos.<\/p>\n<p>(2) En el mismo sentido, Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo, Cronista Mayor de Indias, escribe en su Historia General: &#8220;Y as\u00ed me parece en la verdad que, de muchas cosas que nos admiramos en verlas usadas entre estas gentes e indios salvajes, miran nuestros ojos en ellas lo mismo o cuasi que habemos visto o le\u00eddo de otras nasciones de nuestra Europa e de otras partes del mundo bien ense\u00f1adas&#8221;.<\/p>\n<p>(3) Ver A. Gerbi, La Naturaleza de las Indias Nuevas y La Disputa del Nuevo Mundo, M\u00e9xico, F.C.E. 1978 y 1982.<\/p>\n<p>(4) Pero, sin duda, fue una revoluci\u00f3n desde la perspectiva geogr\u00e1fica, o sea, de la coordenada espacial, que modific\u00f3 (aunque no fuera evidente para todos) las concepciones mentales que se pose\u00edan en ese momento y con las cuales aun los europeos se identificaban. Este tema de la modificaci\u00f3n de la mentalidad europea y occidental por medio de la geograf\u00eda y sobre todo la cartograf\u00eda, cambi\u00f3 su concepci\u00f3n espacial (en un mapa est\u00e1n fijos los sitios, los que no eran anteriormente sino perfectos descubrimientos o redescubrimientos, en la din\u00e1mica del viaje) y la limit\u00f3, fij\u00e1ndola. Es sabido, que las ciencias geogr\u00e1ficas nacieron en esta misma \u00e9poca, muy influenciadas, precisamente, por el descubrimiento de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>(5) Muchos pueblos ind\u00edgenas han vivido al terror como manifestaci\u00f3n de lo sagrado, como un sentimiento, o energ\u00eda de la deidad, y con ese criterio pueden aclararse muchos aspectos de sus culturas. En ese sentido, no siempre se contaba con la aparici\u00f3n del astro. Y el temor, asociado a la veneraci\u00f3n y a su majestad y a la magia del ritmo ritual produc\u00eda (o favorec\u00eda) estados muchas veces colectivos, de catarsis, o de comunicaci\u00f3n con las emanaciones invisibles. Estas eran particularmente notorias cuando el ciclo diario del sol combinaba con el anual, especialmente en el solsticio de invierno, y aun m\u00e1s cuando a esta coincidencia hab\u00eda que sumarle otra correspondiente a un ciclo mayor, como era el caso del per\u00edodo de 52 a\u00f1os (siglo) en mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>(6) Lo que puede resultar curioso para alguien inadvertido es que espacio y tiempo coinciden en esta concepci\u00f3n c\u00f3smica, tal cual sucede en la ciencia moderna a partir de Einstein. Sin embargo, dicha perspectiva no es s\u00f3lo ind\u00edgena sino propia de todos los pueblos tradicionales. Y el estudio de sus distintas cosmogon\u00edas, lejos de ser por este motivo tedioso, se enriquece extraordinariamente con las formas que toma cada tradici\u00f3n particular. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las tradiciones precolombinas son, quiz\u00e1s, las culturas que m\u00e1s se han estudiado y sobre las que m\u00e1s se ha escrito en el \u00faltimo siglo, en particular en el \u00e1mbito especializado (Antropolog\u00eda, Arqueolog\u00eda, etc.) pero las menos comprendidas en su integridad, salvo honrosas excepciones. Sin embargo, en la \u00e9poca actual se cuenta con much\u00edsimos m\u00e1s elementos e informaci\u00f3n sobre ellas gracias<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-4051","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritus-de-la-noche"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4051","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4051"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4051\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4051"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4051"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4051"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}