{"id":405,"date":"2006-02-05T21:16:00","date_gmt":"2006-02-05T21:16:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=405"},"modified":"2006-02-05T21:16:00","modified_gmt":"2006-02-05T21:16:00","slug":"\r\ndeseo-total:-el-camino-hacia-la-ausencia-de-deseos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=405","title":{"rendered":"Deseo Total: El Camino hacia la Ausencia de Deseos"},"content":{"rendered":"<p>Deseo Total: El Camino hacia la Ausencia de Deseos<\/p>\n<p>Osho: <\/p>\n<p>La muerte es m\u00e1s importante que la vida. La vida representa lo trivial, lo superficial. La muerte, lo m\u00e1s profundo. Por medio de ella uno crece hacia la vida aut\u00e9ntica&#8230; mientras que mediante la vida solamente llegas a la muerte, y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sea lo que sea lo que digamos o signifiquemos con &#8220;vida&#8221;, &#8220;vida&#8221; es solamente un viaje hacia la muerte. Si entiendes la vida como un mero tr\u00e1nsito sin m\u00e1s significado, entonces est\u00e1s menos interesado en la vida y m\u00e1s en la muerte. Y cuando uno se interesa m\u00e1s por la muerte, es entonces cuando puede ahondar en la vida hasta sus m\u00e1s \u00edntimas profundidades. De otro modo, s\u00f3lo permanecer\u00e1 en la superficie.<\/p>\n<p>Pero no estamos interesados en absoluto en la muerte, sino que, m\u00e1s bien, escapamos de los hechos, huimos constantemente de los hechos. La muerte est\u00e1 ah\u00ed, y a cada instante estamos muriendo. La muerte no es algo lejano, est\u00e1 aqu\u00ed y ahora; estamos muri\u00e9ndonos. Pero mientras morimos sigue nuestro inter\u00e9s por la vida. Este inter\u00e9s por la vida, este exceso de preocupaci\u00f3n por la vida, es simplemente un escape; s\u00f3lo miedo. La muerte est\u00e1 ah\u00ed, crece dentro de nosotros, incesantemente.<\/p>\n<p>Alteremos los t\u00e9rminos, volvamos nuestra atenci\u00f3n a nuestro alrededor. Si nos interesamos en la muerte, la vida empieza entonces a tomar un nuevo significado por primera vez, porque cuando te sientes en paz con la muerte has ganado una vida que no puede morir. Cuando has conocido la muerte, has conocido esa vida que es eterna.<\/p>\n<p>La muerte es la puerta de la vida superficial, la mal llamada vida, la vida trivial. Hay una puerta. Al traspasarla se alcanza otra vida m\u00e1s profunda, eterna, sin muerte. As\u00ed, desde esta mal llamada vida, que no es otra cosa que morir, uno debe traspasar la puerta de la muerte. S\u00f3lo entonces podr\u00e1 uno conseguir una vida realmente existencial y activa, sin muerte.<\/p>\n<p>Pero uno deber\u00eda pasar esa puerta muy conscientemente. Hemos estado muriendo muchas veces y siempre que alguien muere se vuelve inconsciente. Es una actitud defensiva. Temes tanto a la muerte que cuando la muerte te llega, te vuelves inconsciente. Pasas por la puerta estando la mente inconsciente. Entonces naces otra vez y la misma estupidez empieza de nuevo, y otra vez deja de preocuparte la muerte.<\/p>\n<p>El que se interesa m\u00e1s por la muerte que por la vida empieza a atravesar la puerta conscientemente. Eso es lo que quiere decir meditaci\u00f3n:atravesar la puerta de la muerte conscientemente. Morir conscientemente es meditaci\u00f3n. Pero a la muerte no hay que esperarla. No es necesario, porque siempre est\u00e1 ah\u00ed. Se trata de algo, una puerta, que existe dentro de uno; no suceder\u00e1 en el futuro, no es algo exterior que hayas de alcanzar.<\/p>\n<p>Desde el instante en que aceptas el hecho de morir y empiezas a sentirlo, a vivirlo, a ser consciente de ello, empiezas a abando-narte a trav\u00e9s de esa puerta interior. La puerta se abre y a trav\u00e9s de la puerta de la muerte empiezas a vislumbrar una vida eterna. S\u00f3lo a trav\u00e9s de la muerte puede uno vislumbrar la vida eterna, no hay otra puerta. Todo este proceso que es conocido como meditaci\u00f3n es simplemente una muerte voluntaria, un dejarse caer hacia el interior, profundamente, hundirse uno en s\u00ed mismo, alejarse de la superficie y precipitarse a las profundidades. Naturalmente que las profundidades son oscuras. En el momento en que abandonas la superficie empiezas a sentir que te est\u00e1s muriendo, porque te has identificado con la superficie de la vida. No es que las olas superficiales sean solamente olas superficiales; te has identifi-cado con ellas; t\u00fa eres la superficie. De modo que cuando dejas la superficie, no es solamente que dejes la superficie; te dejas a ti mismo, dejas tu identidad, el pasado, la mente, la memoria. Todo lo que t\u00fa eras, has de dejarlo. Por eso la meditaci\u00f3n se asemeja a una muerte. Te est\u00e1s muriendo y solamente si est\u00e1s dispuesto a morir voluntariamente, a trascenderte a ti mismo, a dejar tu &#8220;yo&#8221; y trascender la superficie, llegar\u00e1s a la Realidad, que es eterna.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, cuando uno est\u00e1 dispuesto a morir, esta misma disposici\u00f3n se convierte en la trascendencia, esta misma disposici\u00f3n es la religiosidad. Cuando decimos que alguien es mundano, nos referimos a que est\u00e1 m\u00e1s interesado en la vida que en la muerte, o m\u00e1s bien, que todo su inter\u00e9s reside en la vida ignorando a la muerte por completo. El hombre mundano es aqu\u00e9l para el cual la muerte llega al final de sus d\u00edas. Y cuando \u00e9sta llega, le halla inconsciente.<\/p>\n<p>El hombre religioso es el que muere a cada instante. Para \u00e9l la muerte no es el final, sino que es el proceso mismo de la vida. Un hombre religioso es aqu\u00e9l que se preocupa m\u00e1s por la muerte que por la vida porque siente que todo aquello que es conocido como &#8220;vida&#8221; ser\u00e1 arrebatado por la muerte. Est\u00e1 si\u00e9ndote arrebatado, a cada instante lo est\u00e1s perdiendo. La vida es simplemente como la arena de un reloj de arena; a cada instante la arena se va escu-rriendo. Y no puedes hacer nada por impedirlo. El proceso es natural. No puedes hacer nada; es irreversible.<\/p>\n<p>El tiempo no puede ser detenido, no puede ser invertido, no puede ser retenido. Es unidimensional. No hay retroceso posible. Yen \u00faltima instancia, el mismo proceso del tiempo es muerte, porque est\u00e1s perdiendo ese tiempo, te est\u00e1s muriendo. Un d\u00eda toda la arena se habr\u00e1 escurrido y te encontrar\u00e1s vac\u00edo; simplemente ser\u00e1s una concha vac\u00eda sin tiempo disponible. Entonces mueres.<\/p>\n<p>Preoc\u00fapate m\u00e1s de la muerte y del tiempo. Est\u00e1 aqu\u00ed ahora mismo, junto a la esquina; presente a cada momento. Una vez empiezas a buscarlo, te vuelves consciente de \u00e9l. Est\u00e1 aqu\u00ed, tan s\u00f3lo estabas pas\u00e1ndolo por alto. Ni tan s\u00f3lo pas\u00e1ndolo por alto; te estabas escapando de \u00e9l. Entra pues en la muerte, salta hacia ella. Esta es la dificultad de la meditaci\u00f3n, est\u00e1 es su austeridad: uno ha de saltar dentro de la muerte.<\/p>\n<p>Seguir amando a la vida es algo profundamente enraizado, y estar dispuesto a morir parece, en cierto modo, no natural. Desde luego que la muerte es la cosa m\u00e1s natural, pero parece innatural estar dispuesto a morir.<\/p>\n<p>As\u00ed es como la l\u00f3gica, la dial\u00e9ctica de la vida, trabaja: si est\u00e1s dispuesto a morir, est\u00e1 misma disponibilidad te hace no morir. Pero si no est\u00e1s dispuesto a morir, esta misma indisponibilidad, este excesivo apego y deseo por vivir, te convierte en un ser moribundo.<\/p>\n<p>Cuando nos aferramos a algo, obtenemos su opuesto. Esta es la profunda dial\u00e9ctica de la Existencia. Lo esperado nunca llega. Lo deseado, nunca es alcanzado. El deseo nunca es satisfecho. Cuanto m\u00e1s deseas, m\u00e1s lejos te vas. En cualquier dimensi\u00f3n, da lo mismo; la ley es la misma. Si pides demasido de algo, simplemente con pedirlo, lo pierdes.<\/p>\n<p>Si alguien pide amor, no tendr\u00e1 amor, porque el pedir mismo hace de \u00e9l alguien repugnante, poco digno de amor. El mismo acto de pedir se convierte en la barrera. Nadie podr\u00e1 amarte si est\u00e1s pidiendo que te amen. Nadie podr\u00e1 amarte. Solamente podr\u00e1s ser amado cuando no lo pidas. El acto mismo de no pedirlo te vuelve bello, te relaja.<\/p>\n<p>Es como cuando cierras el pu\u00f1o y el aire que conten\u00eda la mano abierta se te escapa. Con la mano abierta tienes todo el aire, pero cuando cierras el pu\u00f1o, con el mismo cerrar, dejas escapar el aire. Puede que pienses que cuando cierras el pu\u00f1o tienes en tu poder el aire, pero en el instante en que tratas de poseerlo, se te escapa. Con la mano abierta tienes todo el aire y t\u00fa eres el amo. Con el pu\u00f1o cerrado, t\u00fa eres el que pierde; lo has perdido todo. No hay aire en tu mano.<\/p>\n<p>Y cuanto m\u00e1s cierras el pu\u00f1o, menos aire puede contener. Pero as\u00ed es como trabaja la mente, \u00e9ste es el absurdo de la mente: si sientes que no tienes aire, cierras a\u00fan m\u00e1s el pu\u00f1o. La l\u00f3gica dice, &#8220;Es mejor que lo cierres. Has perdido ya todo el aire. Lo has perdido porque no lo ten\u00edas bien cerrado. No cerraste el pu\u00f1o como deb\u00edas. Fue un fallo tuyo en cierta manera. Has cerrado mal el pu\u00f1o; por eso el aire se escap\u00f3. De modo que ci\u00e9rralo m\u00e1s, ci\u00e9rralo m\u00e1s, y con el acto mismo de cerrarlo, lo est\u00e1s dejando escapar. Pero as\u00ed es como ocurre.<\/p>\n<p>Si amo a alguien, me vuelvo posesivo. Empiezo a cerrarme. Cuanto m\u00e1s me cierro, m\u00e1s amor se pierde. La mente dice, &#8220;Ci\u00e9rrate a\u00fan m\u00e1s&#8221; y trata de hacerlo, pero de alguna forma sigue habiendo un escape. Por eso se pierde el amor. Cuanto m\u00e1s me cierro, m\u00e1s lo pierdo. Solamente con una mano abierta se puede poseer el amor; solamente con una mano abierta, s\u00f3lo con una mente abierta, puede convertirse el amor en un florecimiento. Y as\u00ed sucede con todo.<\/p>\n<p>Si amas la vida en exceso, te cierras, te conviertes en un cad\u00e1ver aun estando vivo. De modo que una persona que est\u00e1 llena de apego por la vida, es un cad\u00e1ver, est\u00e1 ya muerto, es s\u00f3lo un cuerpo sin vida. Cuanto m\u00e1s siente que es un cad\u00e1ver, m\u00e1s anhela estar vivo, pero desconoce esa dial\u00e9ctica. El deseo mismo es venenoso. Una persona que no anhela en absoluto la vida, una persona como Buda\u0097sin deseo por la vida\u0097vive apasionada-mente. Florece en una vitalidad perfecta, total.<\/p>\n<p>El d\u00eda en que Buda se mor\u00eda, alguien le dijo, &#8220;Te est\u00e1s muriendo. Te echaremos mucho de menos, durante a\u00f1os y a\u00f1os, durante vidas y vidas&#8221;.<\/p>\n<p>Buda le dijo, &#8220;Pero hace ya tiempo que mor\u00ed. Durante cuarenta a\u00f1os no he sido consciente de que estuviera vivo. El d\u00eda que alcanc\u00e9 el Conocimiento, la Iluminaci\u00f3n, mor\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>\u00a1Y estaba tan vivo! Y solamente estuvo vivo tras su &#8220;muerte&#8221;. El d\u00eda en que alcanz\u00f3 la Iluminaci\u00f3n interior muri\u00f3 para lo exterior, pero entonces alcanz\u00f3 la aut\u00e9ntica vida. Entonces se encontr\u00f3 verdader\u00e1mente relajado y espont\u00e1neo. Entonces dej\u00f3 de tener miedo; miedo a la muerte.<\/p>\n<p>El miedo a la muerte es el \u00fanico miedo. Puede tomar cualquier forma, pero ese es el miedo b\u00e1sico. Una vez que est\u00e1s preparado, una vez que has muerto, deja de haber miedo. Y solamente en una existencia sin miedo puede llegar la vida a su florecimiento total.<\/p>\n<p>Aun entonces la muerte llega. Buda muere. Pero la muerte s\u00f3lo nos sucede a nosotros, no a \u00e9l, porque aqu\u00e9l que ha pasado por la puerta de la muerte tiene una continuidad eterna, una continuidad atemporal.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, no te preocupes en absoluto por la vida; ni incluso por la tuya. Y cuando dejes de interesarte por la vida, entonces ni siquiera ser\u00e1s capaz de desear la muerte, porque desear es vida. Si te interesas por la muerte y la anhelas, est\u00e1s de nuevo deseando la vida, porque en realidad no puedes desear la muerte. Desear la muerte es imposible: \u00bfC\u00f3mo puede alguien desear la muerte? El desear en s\u00ed, significa vida.<\/p>\n<p>De manera que cuando digo &#8220;No est\u00e9s demasiado interesado en la vida&#8221;, no quiero decir, &#8220;Inter\u00e9sate por la muerte&#8221;. Cuando digo, &#8220;No has de estar interesado en la vida&#8221;, entonces te vuelves consciente de un hecho&#8230; de la muerte. Pero no puedes desearla; en realidad, no es un deseo.<\/p>\n<p>Cuando hablo de un pu\u00f1o abierto deber\u00edas entender que tienes que tener el pu\u00f1o cerrado, pero no has de abrirlo. Abrirlo no entra\u00f1a esfuerzo alguno. Con no cerrarlo, se abre. Abrirlo no es un esfuerzo, no es algo positivo que hayas de hacer. De hecho, esforzarse por abrirlo es lo mismo que cerrarlo, pero a la inversa. Probablemente parecer\u00e1 que lo abres, pero simplemente es la inversa de cerrarlo.<\/p>\n<p>Abrir el pu\u00f1o de verdad, es dejar de cerrarlo, simplemente no cerrarlo. Es un fen\u00f3meno negativo. Si no cierras tu pu\u00f1o, entonces est\u00e1 abierto. Ahora, aunque est\u00e9 cerrado, est\u00e1 abierto. El mantenerlo cerrado interiormente ha desaparecido, de forma que aunque ahora est\u00e9 cerrado \u0097medio cerrado o lo que sea\u0097, est\u00e1 abierto, porque ha dejado de estar cerrado en tu interior.<\/p>\n<p>De igual modo, una vida sin deseos no equivale a desear lo opuesto. El no-desear no es lo opuesto del desear. Si fuera lo opuesto, entonces tendr\u00edas que empezar a desear de nuevo. M\u00e1s bien, no-desear es la ausencia de todo deseo.<\/p>\n<p>Debes percibir la diferencia. Cuando digo &#8220;no-desear&#8221;, literal-mente se convierte en lo opuesto. Pero no-desear no es lo opuesto de desear. Es simplemente la ausencia de deseos, no su opuesto. Si lo conviertes en su opuesto, empiezas de nuevo a desear; deseas el no-desear. Y cuando esto ocurre, est\u00e1s otra vez en el mismo c\u00edrculo.<\/p>\n<p>Pero esto es lo que sucede. Una persona que se ha sentido frustrada en la vida, empieza a desear la muerte. Esto se convierte de nuevo en un deseo. No est\u00e1 deseando la muerte; est\u00e1 deseando otra cosa que no sea su vida. De modo que incluso una persona que est\u00e9 llena de apegos por la vida puede suicidarse, pero este suicidio no es un no-desear; realmente es desear otra cosa. Esto es algo muy interesante, uno de los puntos capitales de toda b\u00fasqueda. Si te vuelves hacia lo opuesto, entonces, de nuevo, est\u00e1s en la rueda; otra vez en el c\u00edrculo vicioso. Y nunca saldr\u00e1s de \u00e9l. Pero esto sucede.<\/p>\n<p>Una persona renuncia a la vida, se va al bosque, o busca lo Divino, o va en busca de la Liberaci\u00f3n o de lo que sea. Pero, de nuevo, el deseo est\u00e1 ah\u00ed. Simplemente ha cambiado de objeto de deseo, no el desear mismo. Ahora el objeto de deseo no es la riqueza; ahora es Dios. El objeto no es este mundo, es el otro mundo. Pero el objeto permanece, el deseo es el mismo, la sed es la misma, y la tensi\u00f3n y la angustia ser\u00e1n las mismas. Todo el proceso ser\u00e1 simplemente repetido una y otra vez con un nuevo objeto. Puedes continuar cambiando los objetos de tu deseo durante vidas y vidas, pero continuar\u00e1s siendo el mismo porque el desear seguir\u00e1 igual.<\/p>\n<p>Por esto, cuando digo &#8220;no-desear&#8221;, quiero decir ausencia de deseo; no la futilidad del objeto, sino la futilidad del desear mismo. No es darse cuenta de que este mundo carece de sentido, porque entonces desear\u00e1s el otro mundo. No es que esta vida sea ahora in\u00fatil, de modo que has de desear la muerte, la aniquilaci\u00f3n, la extinci\u00f3n, el Nirvana. No; me refiero a la futilidad del desear. El desear mismo desaparece. Ning\u00fan objeto es reemplazado, sustituido; el deseo est\u00e1 simplemente ausente. Y esta ausencia, esta misma ausencia, se convierte en la vida eterna.<\/p>\n<p>Pero esto surge; no es debido a tu deseo. Es un producto espont\u00e1neo del no-desear; no es una consecuencia. Sucede, pero no puedes convertir esto en tu deseo. Si lo haces, yerrar\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando la mano est\u00e1 abierta, cuando el pu\u00f1o est\u00e1 abierto, todo el aire est\u00e1 disponible y t\u00fa eres su amo. Pero si quieres abrir tu pu\u00f1o para ser el amo del aire, no podr\u00e1s abrirlo porque el esfuerzo mismo, en un sentido interno, equivaldr\u00e1 a cerrarlo. Ser el amo del aire no es realmente el resultado de tu esfuerzo, sino m\u00e1s bien, una consecuencia natural del no haber esfuerzo.<\/p>\n<p>Si trato simplemente de no poseerte para que el amor pueda florecer, este &#8220;tratar de no poseer&#8221; se convertir\u00e1 en un esfuerzo. Y con esfuerzo solamente se puede poseer; incluso si es un esfuerzo para no poseer, se convertir\u00e1 en una posesi\u00f3n. Estar\u00e9 constantemente consciente de que no te poseo. Esencialmente estoy diciendo, &#8220;Amame, porque no trato de poseerte&#8221;. Entonces me pregunto porqu\u00e9 el amor no llega.<\/p>\n<p>Alguien estuvo aqu\u00ed. Hab\u00eda estado tratando por todos los medios de meditar durante al menos diez a\u00f1os, pero no hab\u00eda llegado a ninguna parte. Le dije, &#8220;Ya te has esforzado lo suficiente de forma sincera, seria. Ahora no hagas ning\u00fan esfuerzo. Simplemente si\u00e9ntate, sin ning\u00fan esfuerzo&#8221;.<\/p>\n<p>Entonces \u00e9l me pregunt\u00f3, &#8220;\u00bfPuedo llegar a meditar con este m\u00e9todo, sin esforzarme?&#8221;<\/p>\n<p>Le dije, &#8220;Si a\u00fan deseas resultados, entonces seguir\u00e1 habiendo, en todo momento, un sutil esfuerzo. No estar\u00e1s simplemente sentado, no podr\u00e1s estar simplemente sentado si existe alg\u00fan deseo. El deseo ser\u00e1 un sutil movimiento en ti, y el movimiento continuar\u00e1. Podr\u00e1s estar sentado como una piedra o como un Buda, pero todav\u00eda, en tu interior, la piedra se estar\u00e1 moviendo. El deseo es movimiento&#8221;.<\/p>\n<p>No puedes permanecer simplemente sentado si existe un deseo. Puede que parezca, que todo el mundo diga, que est\u00e1s simplemente sentado, pero no podr\u00e1s est\u00e1r simplemente sentado. Solamente puedes sentarte cuando el desear est\u00e1 ausente. &#8220;Simplemente sentarse&#8221;, no es un nuevo deseo; es s\u00f3lo una ausencia. Todo desear ha desaparecido.<\/p>\n<p>No te sientes frustrado con la vida debido a los objetos. La gente religiosa sigue diciendo a los dem\u00e1s que las mujeres no son nada, que el mundo no es nada, que el sexo no es nada, que el poder no es nada. Pero todo eso son objetos. Est\u00e1n diciendo a\u00fan que en esos objetos no hay nada; no est\u00e1n diciendo que no hay nada en el mismo desear.<\/p>\n<p>Cambias de objetos y entonces puedes crear nuevos objetos de deseo. Incluso la vida eterna puede convertirse en un objetivo; de nuevo se establece el c\u00edrculo: el hecho de desear. Lo has deseado todo, has deseado demasiado.<\/p>\n<p>Si puedes sentir este hecho de desear, que \u00e9l desear es f\u00fatil, que no tiene sentido, entonces no crear\u00e1s otros objetos de deseo. Entonces el desear desaparece. Te vuelves consciente de \u00e9l y desa-parece. Entonces hay una ausencia, y esta ausencia es el silencio porque no existe un desear.<\/p>\n<p>Con el deseo no puedes estar en silencio; el deseo es el aut\u00e9ntico ruido. Incluso aunque no tengas pensamientos\u0097si tienes una mente controlada y puedes dejar de pensar\u0097, un deseo m\u00e1s profundo continuar\u00e1, porque est\u00e1s dejando de pensar para lograr algo. Seguir\u00e1 existiendo un sutil ruido. En alg\u00fan lugar de tu interior alguien est\u00e1 observando y preguntando si lo que deseas ha sido o no alcanzado. &#8220;Los pensamientos se han detenido. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la divina Realizaci\u00f3n, donde est\u00e1 Dios, donde est\u00e1 la Iluminaci\u00f3n?&#8221; Pero si te vuelves consciente de esto, el mismo desear se convertir\u00e1 en algo f\u00fatil.<\/p>\n<p>Todo el truco de la mente consiste en que siempre te vuelves consciente de que alg\u00fan objeto se ha convertido en algo f\u00fatil. Entonces cambias el objeto, y al cambiar el objeto del deseo contin\u00faas controlando tu consciencia. Siempre sucede que cuando esta casa no es suficiente, entonces otra casa te atrae; cuando este hombre deja de atraerte, entonces otro hombre te atrae. Esto contin\u00faa, y en el instante en que te vuelves consciente de la futilidad de lo que est\u00e1s deseando, la mente se vuelca en otros objetos. Cuando esto sucede, pierdes esa distancia. Cuando algo se vuelve f\u00fatil, in\u00fatil, cuando d\u00e9ja de atraerte, permanece distante&#8230; S\u00e9 consciente de si es el objeto el que se ha vuelto f\u00fatil o de si es el desear el que se ha vuelto f\u00fatil.<\/p>\n<p>Y si puedes entender la futilidad del desear, de repente, algo desaparece en tu interior. De repente eres transformado a un nuevo nivel de consciencia. Esto es un vac\u00edo, una ausencia, algo negativo; ning\u00fan nuevo c\u00edrculo comienza.<\/p>\n<p>En este momento, est\u00e1s fuera de la rueda del samsara, del mundo. Pero no puedes hacer del estar fuera de la rueda, un objeto de tu deseo. \u00bfPercibes la diferencia? No puedes hacer del no-desear un objetivo.<\/p>\n<p>Meditaci\u00f3n: El Arte del \u00c9xtasis, cap 10<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deseo Total: El Camino hacia la Ausencia de Deseos Osho: La muerte es m\u00e1s importante que la vida. La vida representa lo trivial, lo superficial. La muerte, lo m\u00e1s profundo. 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