{"id":4044,"date":"2009-05-13T15:03:04","date_gmt":"2009-05-13T15:03:04","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4044"},"modified":"2009-05-13T15:03:04","modified_gmt":"2009-05-13T15:03:04","slug":"la-divinidad-y-la-mentalidad-religiosa-maya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4044","title":{"rendered":"La divinidad y la mentalidad religiosa maya"},"content":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Vila Selma<\/p>\n<p>Siempre el hombre ha comulgado con la Vida, a\u00fan antes de su nacimiento, y esta es la primera convicci\u00f3n que se tiene de s\u00ed y la forma como se concibe el orden, el comienzo del orden, es decir, el origen, que para la mente amerindia es la conciencia humana sabiendo que el caos existe, y en ese mismo instante comienza el orden, porque orden no es estratificaci\u00f3n, ni nivelaci\u00f3n, ni clasificaci\u00f3n, si no conciencia clara de que todo puede ser destruido&#8230; <\/p>\n<p>1. Comienzo exponiendo no s\u00f3lo una convicci\u00f3n personal, sino una verdad<br \/>\nde la que con excesiva frecuencia se prescinde llegada la hora de la interpretaci\u00f3n de textos, procedentes o creados, elaborados, no seg\u00fan un proceso acumulativo, sino originales, pero transmitidos de linaje en linaje, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n hasta nuestros d\u00edas, documentos o textos que nos proporcionan la posibilidad de adentrarnos por las mismas entra\u00f1as de las culturas mal llamadas primitivas, y que, cuando se trata concretamente de las que constituyen el cuerpo de lo amerindio precolombino y hasta en sus formas de expresi\u00f3n actuales, deben considerarse como formas de expresi\u00f3n que denuncian una disposici\u00f3n de la inteligencia que el racionalismo occidental en modo alguno puede jam\u00e1s comprender.<\/p>\n<p>Para acercarnos con fruto, discernimiento y clarividencia hasta la entra\u00f1a de lo amerindio, debemos despojarnos de todo lastre occidental, porque aquellas culturas s\u00f3lo ahora comienzan a interesar a los estudiosos europeos y jam\u00e1s pudieron ser homologadas, bajo ning\u00fan aspecto, con las otras culturas primitivas, que han sido el pasto de los etn\u00f3grafos de la escuela americana y de los que siguieron las pautas estructuralistas como Levi Strauss y Marcel Mauss. Ah\u00ed est\u00e1 el libro de Leach dando fe de lo deteriorado que era el estado de los esquemas mentales opuestos por estos dos etn\u00f3grafos, cuando han tenido cierta validez y preeminencia con sus libros entre nosotros. Lo que no ha sido obst\u00e1culo para que muchos estudiosos hispanoamericanos, como el mismo Miguel Le\u00f3n?Portilla,<br \/>\nhayan ca\u00eddo en el vicio de analizar lo amerindio precolombino con pautas procedentes de sistemas filos\u00f3ficos europeos, que en modo alguno se forjaron teniendo conocimiento alguno del pensamiento amerindio, y que hasta, como es el caso de Hegel y de muchos m\u00e1s, negaron la validez del ind\u00edgena precolombino como criatura humana de pleno derecho y de cierta humanidad.<\/p>\n<p>La gran cuesti\u00f3n, como ya apuntara el padre Mendieta \u0097\u00a1qui\u00e9n lo dijere!, pero lo dijo\u0097 es saber c\u00f3mo resolvieron el problema de dar encarnadura a las fuerzas naturales en las que los amerindios ve\u00edan manifestaciones de la divinidad \u00fanica.<\/p>\n<p>2. Estoy consciente de que equivale a salirse de los m\u00e1rgenes prescritos<br \/>\npor la lineal cr\u00edtica literaria, romper las reglas del juego, afirmar que sin la hermen\u00e9utica que nos proporciona la psicolog\u00eda religiosa y, sobre todo, la fenomenolog\u00eda de la religi\u00f3n no hay manera de penetrar o de conseguir un m\u00ednimo de comprensi\u00f3n de la mentalidad amerindia.<\/p>\n<p>Ya es hora de que dejemos de considerar los datos que proporcionan todos los niveles en los que se manifiesta la entra\u00f1a medular de la forma cultural amerindia, y concretamente maya, como aquellos otros que proceden de las literaturas o de las historias de las artes otras, de las formas culturales que han alcanzado su plena personalidad bajo el influjo de sus conciertos \u0097en el sentido musical de la palabra\u0097, de su armonizaci\u00f3n, de su concendo y de los procesos de selecci\u00f3n con otras literaturas, formas y sistemas de pensamiento extra\u00f1as.<\/p>\n<p>Sin esos procesos hubiera sido imposible el boom \u0097por seguir designado el hecho de manera inexacta. Pero lo m\u00e1s importante, y es lo que hasta ahora se ha ignorado, es que esos procesos son la justificaci\u00f3n misma de la diversidad matizad\u00edsima de formas de cultura amerindias, mosaico de expresiones mentales que no s\u00f3lo era como un entramado \u0097pensemos en la transculturizaci\u00f3n entre los toltecas y los chichimecas de X\u00e1lotl, en el siglo XI\u0097 que sosten\u00eda la variedad posible, sino que precisamente en la medida en que los intercambios y los cambios sustanciales profundos y consiguientes se produc\u00edan, se puede hablar de una unidad sustantiva de todas las culturas amerindias precolombinas, como de sus manifestaciones, realidades y forma de estar presente en la red de modalidades de culturas de nuestro momento y hora.<\/p>\n<p>Todo ello, o con otras palabras: se ha llegado al estado actual de los estudios hispanoamericanos \u0097porque dentro de esta denominaci\u00f3n hay que integrarlos\u0097 que merecen las formas amerindias o mal llamadas primitivas, insertas en un contexto de lo m\u00e1s cambiante, como es la realidad hispanoamericana hoy, porque por un lado tiende al estatismo, mientras que dada esa realidad compleja no puede hurtarse a la din\u00e1mica irreversible que le imponen las tensiones de nuestro mundo moderno, moderno y actual, aunque agonizante.<\/p>\n<p>Se ha llegado a este estado en los estudios americanos \u0097no incluyo en modo alguno los Estados Unidos\u0097 porque no se ha prestado inter\u00e9s ni atenci\u00f3n suficiente a aquellos datos que nos deben de conducir a la comprensi\u00f3n de los tiempos cosmog\u00f3nicos, precisamente a trav\u00e9s s\u00f3lo de textos literarios, en los que el hombre amerindio nos deja testimonio de haber pose\u00eddo una clara conciencia de estar en el mundo para realizar una misi\u00f3n; esto ha determinado a que se haya prestado m\u00e1s atenci\u00f3n a lo diferenciador entre las formas mentales y de expresi\u00f3n de culturas que a lo que de com\u00fan existe en todas ellas: el positivismo, pese a sus grandes aportaciones en el nivel de la indagaci\u00f3n de datos, se ha cebado hasta la saciedad en establecer compartimentos estancos en la realidad de la american\u00eda.<\/p>\n<p>Y, de manera esencial, todav\u00eda no se ha reconocido que el mestizaje debe ser no s\u00f3lo una realidad etnogr\u00e1fica, sino la denominaci\u00f3n de la din\u00e1mica sin fin de la american\u00eda. Y teniendo en cuenta este alcance universal en el tiempo y en espacio del mestizaje, se hacen m\u00e1s verdaderas aquellas palabras de Icaza, que en 1898 nos propon\u00eda el siguiente m\u00e9todo de trabajo para lo amerindio y para la american\u00eda: \u0093D\u00e9bense emplear todos los medios posibles para ensanchar los l\u00edmites de lo cierto a expensas de lo dudoso.\u0094<\/p>\n<p>Si no fuera rid\u00edculo, ser\u00eda triste el espect\u00e1culo de los ling\u00fcistas que<br \/>\nse vuelcan en esfuerzos inhumanos y deshumanizantes sobre las m\u00faltiples lenguas amerindias, creyendo ver en el acerbo de sus conocimientos los l\u00edmites \u00fanicos del conocimiento que sobre lo americano puede poseerse,<br \/>\nsin tener en cuenta la opini\u00f3n de aquellos otros, sus antecesores, en tal disciplina o simple m\u00e9todo de trabajo, que m\u00e1s enriquecida su inteligencia<br \/>\nde conocimientos hist\u00f3ricos y de an\u00e1lisis de textos, se hicieron profetas de la escuela de Dum\u00e9zil y de Calame?Griaute, y como Brinton, en 1883, no se avergonzaron en afirmar que las lenguas en s\u00ed mismas y por s\u00ed mismas \u0093no s\u00f3lo eran expresiones de ideas, sino hasta de relaciones metaf\u00edsicas\u0094, lo cual, en verdad, no puede ser ni siquiera considerado ni tenido en cuenta por los americanistas al uso, pero no por ello deja de ser un axioma previo para conseguir la plena comprensi\u00f3n de los barruntos de conocimiento cert\u00edsimo por parte de los estudiosos de una profundidad insospechada y \u00fanica \u0097y lo digo sin apasionamiento alguno\u0097 de las formas mentales, religiosas y de cultura de la realidad amerindia que no tiene l\u00edmites en su validez dentro de la cronolog\u00eda a la que el positivismo resume todo.<\/p>\n<p>Ya Clav\u00edgero nos dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u0093Afirmo que no hay lengua m\u00e1s apta que la mexicana (lo que puede extenderse a cualquier otro sistema sem\u00e1ntico) para tratar materias metaf\u00edsicas, es dif\u00edcil encontrar otra con m\u00e1s nombres abstractos.\u0094<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que estas consideraciones viejas, pero nuevas por desconsideradas por parte de los que debieron prestarles atenci\u00f3n, nos llevan a una relaci\u00f3n metodol\u00f3gica entre la palabra, en los sistemas prel\u00f3gicos amerindios, y el concepto mismo de la divinidad, si bien,<br \/>\ndebo reconocerlo, no sin dolor, es materia que desborda los l\u00edmites y las limitaciones de este pr\u00f3logo; pero no por ello soy lo suficientemente fuerte como desechar o perder la oportunidad de citar aqu\u00ed un texto casi ignorado por los americanistas, debido a la preclara intuici\u00f3n de otro americanista del XIX, Alice d&#8217;Obigny:<\/p>\n<p>\u0093Los quechuas y los aymar\u00e1s civilizados cuentan con una ampl\u00edsima lengua, llena de figuras elegantes, de comparaciones ingenuas, de poes\u00eda, sobre todo cuando se trata de amor; no hay que pensar que anclados en el seno de bosques salvajes o desolados en medio de llanuras ilimitadas, los pueblos cazadores, agricultores y guerreros, est\u00e9n privados de formas elegantes, de figuras ricas y variadas\u0094, es decir, que la Palabra sigue siendo el punto de partida, el n\u00facleo central de la estructura mental de la american\u00eda y, por tanto, de la primer\u00edsima noci\u00f3n que alcanzaron, y demostrado est\u00e1 que alcanzaron aquellos pueblos: la noci\u00f3n de la divinidad \u00fanica.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s; todo esto nos lleva a una conclusi\u00f3n, que no s\u00f3lo es hip\u00f3tesis posible de trabajo, sino verdad verificada por el an\u00e1lisis contextual comparado: el mito, en la mente amerindia, no es una forma de llenar los tiempos desconocidos, obedeciendo a la necesidad de saciar toda laguna que pueda existir en el conocimiento de su linaje que los hombres individuales y los pueblos tienen \u0097como ocurre en las grandes culturas antiguas mediterr\u00e1neas o de oriente pr\u00f3ximo y medio\u0097, sino que es la expresi\u00f3n del yo?mismo, es decir, la aceptaci\u00f3n y la conciencia de que la Vida que se posee, que se comenz\u00f3 a poseer en un instante del tiempo ido, estaba desde siempre integrada en el movimiento del ritmo del cosmos; se ha formado siempre parte de la Vida, siempre el hombre ha comulgado con la Vida a\u00fan antes de su nacimiento y esta es la primera convicci\u00f3n que se tiene de s\u00ed y la forma como se concibe el orden, el comienzo del orden, es decir, el origen, que para la mente amerindia es la conciencia humana sabiendo que el caos existe, y en ese mismo instante comienza el orden, porque orden no es estratificaci\u00f3n, ni nivelaci\u00f3n, ni clasificaci\u00f3n, si no conciencia clara de que todo puede ser destruido en el momento que se introduzca en aquello que al hombre afecta una m\u00ednima part\u00edcula de desorden; el caos se impondr\u00eda de nuevo, porque el caos no es una etapa previa al orden, sino aquello que envuelve a la divinidad y desde cuyo seno misterioso lo santo pone en movimiento el dinamismo de la ordenaci\u00f3n de la vida en sus m\u00faltiples expresiones.<\/p>\n<p>Y esto, en verdad, es una nov\u00edsima concepci\u00f3n del mito que es lo que de la mente amerindia puede derivarse y en realidad y en verdad de ella se deriva.<\/p>\n<p>Por eso, y por ello, y de aqu\u00ed, y de ah\u00ed, ese inequ\u00edvoco monote\u00edsmo: la divinidad que se comporta de tal manera no puede ser un Ser superior y magn\u00e1nimo, sino el Ello; el antropocentrismo, es lo que quiero significar, como la idolatr\u00eda, nada tienen que ver con la mentalidad amerindia. Y es as\u00ed c\u00f3mo la nov\u00edsima concepci\u00f3n del mito como el monote\u00edsmo din\u00e1mico, no pante\u00edsta, pero s\u00ed vital, por estar presente en toda forma de Vida m\u00ednima, se adecuan entre s\u00ed y de tal modo se conciertan que en verdad es enriquecedor estudiarlos desde esa perspectiva, no s\u00f3lo por el ensanchamiento de horizontes que para la fenomenolog\u00eda de la religi\u00f3n puede derivarse, sino, sobre todo, por la renovaci\u00f3n de muchas ortodoxias que s\u00f3lo han seguido un proceso de cristalizaci\u00f3n en el Occidente.<\/p>\n<p>Y no deja de ser maravilloso que el camino seguido hasta estas concepciones b\u00e1sicas no ha sido otro que la experiencia reflexionada de aquellas realidades recogidas y verificadas por el sentido de la vista. El amerindio es tan contemplativo como el budista, pero mientras \u00e9ste cierra los ojos y dirige su mirada hacia dentro, el amerindio la dirige hacia fuera y su coraz\u00f3n se llena de gozo al contemplar una naturaleza diversa, m\u00faltiple, rica, pero toda ella epif\u00e1nica. Es decir, antes que F\u00e9nelon, los amerindios son los fundadores de la teodicea \u0097y F\u00e9nelon acab\u00f3 en el destierro por tal atrevimiento, pues venci\u00f3 como siempre el esp\u00edritu de ortodoxia y de dogmatismo de Bossuet.<\/p>\n<p>Y de esta teor\u00eda amerindia se deducen dos consecuencias de primera importancia.<\/p>\n<p>1. La unidad sustantiva de las formas de cultura.<\/p>\n<p>2. La visi\u00f3n unitaria y unificante de la diversa realidad,<\/p>\n<p>y la demostraci\u00f3n la tenemos en las cualidades externas con que se adorna o reviste al hombre civilizador, de existencia hist\u00f3rica comprobada, si bien su vida se consum\u00f3 en el \u00e1rea del golfo de M\u00e9xico, Ce Acatl, Quetzacoatl, Kukulk\u00e1n para los mayas, Bochica para los chibchas, Viracocha para los aymar\u00e1s: este personaje llega hasta nosotros ataviado con las plumas del \u00e1guila que domina el aire y con las escamas de la serpiente, el animal cuya vida es m\u00e1s terrestre hasta en un sentido f\u00edsico y din\u00e1mico; es como una unidad matrimonial entre la Tierra y el Cielo: la serpiente emplumada.<\/p>\n<p>La cultura s\u00f3lo lo es, para la metaf\u00edsica amerindia, cuando une, cuando unifica, cuando tiende a salvar la diferencia y la distancia entre opuestos; entre aquello que s\u00f3lo es opuesto a la simple visi\u00f3n sensorial, pero que est\u00e1 unificado por la obra del hombre, y de lo Santo. Este es el sentido del Humanismo quetzalcotiano, que es universal, que no tiene fronteras sino matices en toda la Amerindia, no s\u00f3lo precolombina, sino actual.<\/p>\n<p>Cultura para el amerindio es la b\u00fasqueda de la concordancia entre todos los elementos dispares y mil1tiples de la realidad creada. Como escribi\u00f3 Alexander, \u0093no posee el ideal de una armon\u00eda racional (afortunadamente, porque entonces aquellas formas mentales hubieran sido invalidadas con la mayor cantidad de racionalismo aportado por la cultura tr\u00eddentina), pero su inteligencia tiene el don de la concordancia.\u0094<\/p>\n<p>Y el mito viene a ser la inmensa f\u00e1bula de esta concordancia que la intuici\u00f3n afirma como verdad primera, como el Origen mismo de todo en el Todo y en lo Uno.<\/p>\n<p>Por esto, por todo esto, creo que la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n no es sino el intento de que la actitud y la aptitud religiosas connaturales al alma del amerindio no caigan bajo el peso censorio, admonitorio, de un racionalismo que en modo alguno ser\u00eda compatible con aquella realidad que nos entrega el conocimiento directo de los testimonios actuales y del pasado de esa actitud y de esa aptitud.<\/p>\n<p>En la trama de los procesos mentales del amerindio no hay conversi\u00f3n posible, porque connaturalmente su esp\u00edritu se siente dirigido versus = hacia la adoraci\u00f3n de la divinidad en una Naturaleza Viva y Epif\u00e1nica. Y el grado de cristianizaci\u00f3n s\u00f3lo es posible que crezca, como las espigas y como los tallos del ma\u00edz, en la medida en que se admita o se vuelva a admitir que la Naturaleza es obra de Dios y no s\u00f3lo un dominium sobre el que la mente humana puede ejercer su poder esclavizante. No s\u00f3lo es el dominio colonial econ\u00f3mico lo que la masa de ind\u00edgenas y de intelectuales rechazan cuando proceden de los Estados Unidos, sino la forma de vida civilizada dominada por el \u00eddolo del confort y del bienestar, por la idolatr\u00eda del self made man. El amerindio se sabe obra de lo santo, y siente las caricias de las manos de lo divino en su quehacer y en su aliento vital. Fumar en pipa es participar, para \u00e9l, en el ritmo del mundo lubricado por el esp\u00edritu, el humo, de la divinidad.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed este texto actual de los indios Pawni \u0097para que no se diga o se crea que mis afirmaciones s\u00f3lo son v\u00e1lidas para el \u00e1rea hispano?amerindia:<\/p>\n<p>\u0093La Noche es la madre del d\u00eda; es el poder del Padre?cielo quien camina por encima de las tinieblas y as\u00ed la Noche da nacimiento a la Aurora. La Aurora es el Hijo del Padre?cielo (Aurora es uno de los nombres de Cristo, en los renacentistas); la Aurora aporta el bienestar porque es comenzar a vivir de nuevo; despierta al hombre y a la Madre?Tierra y a todos los seres vivos para que reciban la Vida, y reciben el aliento de la Aurora, que nacida de la Noche, hijo de la Noche y del Padre?cielo, inserto en todos los poderes y en todas las cosas, en lo alto y en lo bajo, es el aliento lo que les da nueva vida para el d\u00eda nuevo que comienza. Esto es un misterio profundo. Hablo de algo muy santo, aunque sea cotidiano\u0094 , y este sentido, esta realidad cotidiana de lo santo es lo que Occidente vivi\u00f3 en su historia perdi\u00e9ndolo progresiva y aceleradamente.<\/p>\n<p>Una cierta idea de origen<\/p>\n<p>En el principio, en lo amerindio, no fueron las instituciones, sino el hombre explic\u00e1ndose a s\u00ed mismo a trav\u00e9s del mito. En lo amerindio, las instituciones no est\u00e1n ni existen para el hombre, sino que \u00e9ste crea las instituciones y les otorga su sentido. Y la idea de origen es la primera de las instituciones porque de ella depende la buena orientaci\u00f3n o intencionalidad de la vida y de la participaci\u00f3n en la Vida del ind\u00edgena americano \u0097incluidos los puestos en reservas por la filantrop\u00eda norteamericana, tan puritana, precisa y ejemplar.<\/p>\n<p>Ya hice referencia al Nombre y a la Palabra; \u00e9stos son como las dos primeras instituciones sobre las que se funda la personalidad concreta y el cosmos. Por el Nombre, la criatura inteligente adquiere conciencia de su destino; por la Palabra, la persona humana se sit\u00faa en el cosmos y explica el sentido y su visi\u00f3n de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Veamos, por ejemplo, la palabra \u0093lacand\u00f3n\u0094, que est\u00e1 formada por fonemas, luego deformados con el uso y el tiempo y su empleo por otras fon\u00e9ticas extra\u00f1as por los fonemas siguientes: akan y tun; akan significa elevar, levantar, instituir: tun, piedra significativa o portadora de un significado concreto; as\u00ed, lacand\u00f3n, ser\u00edan aquellos mayas id\u00f3latras \u0097ya hemos hablado de su voluntario aislamiento para los mayas cristianizados o quiz\u00e1 simplemente para las otras etnias mayas, de las que siempre se mantuvieron alejados, aislados. En ciertas \u00e1reas yucatecas, lacand\u00f3n es un t\u00e9rmino despectivo.<\/p>\n<p>Este significado despectivo hacia el lacand\u00f3n o depositado en el nombre gentilicio, se comprende mucho mejor cuando los mayas no perif\u00e9ricos, como lo son lacandones, se llaman a s\u00ed mismos: hach winik, verdaderos, aut\u00e9nticos, originales, gentes que no han perdido su pureza de linaje.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea el maya, aquel idioma que tiene para los pueblos que no pertenecen a una \u00e9lite o que le son lim\u00edtrofes, un t\u00e9rmino concreto para designarlos, Precisamente haciendo hincapi\u00e9 en la sem\u00e1ntica de ese semantema de la diferenciaci\u00f3n con lo mayence: lo\u0092k\u0092in, putum: hombres<br \/>\nde madera, salvajes, extra\u00f1os, incultos, b\u00e1rbaros.<\/p>\n<p>No puedo dejar inadvertido o silenciar el hecho que los mayas llamen a los extranjeros y a los extra\u00f1os, precisamente \u0093hombres de madera\u0094, porque como se ve en los textos sobre la creaci\u00f3n del mundo, tomados del Popol Vuh, de madera fueron creados los hombres que no sab\u00edan pronunciar palabras y por eso mismo fueron destruidos por el Gran Formador. Luego la sem\u00e1ntica de extra\u00f1eza, de extranjer\u00eda llega a la conciencia maya a trav\u00e9s de la incomprensi\u00f3n de las palabras, el no comulgar en un mismo sentido en la comprensi\u00f3n de la realidad, de la imposibilidad de hablar, de decir palabras de opci\u00f3n ante lo Santo.<\/p>\n<p>Todo esto quiz\u00e1 nos lleve de la mano a barruntar que la mentalidad maya adolece de un cierto sentido de la suficiencia. Y es cierto, pero es suficiente respecto de los dem\u00e1s hombres, no respecto de la divinidad, pues sabiendo que el origen de todo, incluso del mismo hombre es divino, el idioma maya, y concretamente la forma pipil, acent\u00faa la opci\u00f3n de la sem\u00e1ntica de sus palabras; todas ellas est\u00e1n impregnadas de petici\u00f3n de ayuda como favor gratuito recibido de la magnanimidad de lo santo; en los textos pipiles que conozco abundan las jaculatorias, al modo de las Chilam Balam, en las que el indio siente hasta qu\u00e9 punto la borrachera, por ejemplo, destruye su despierta conciencia o la plenitud de su conciencia, y en aquellas f\u00f3rmulas imprecatorias sabe pedir perd\u00f3n no por conciencia de falta o de pecado, sino, simplemente, porque reconoce sabia y prudentemente su labilidad de criatura; y tan arraigado est\u00e1 en su mentalidad su sentido de uni\u00f3n con lo santo, que formulan las plegarias tantas veces como \u0093cuantas sienten necesidad de hacerlo\u0094, afirma Armas Molina. Parad\u00f3jicamente, los pipiles son aquella etnia maya a la que aisladamente se podr\u00eda acusar de una cierta y plena idolatr\u00eda. Y ello es as\u00ed, por ser tan intenso su sentido, de la dependencia respecto de la divinidad, que cualquier forma de adoraci\u00f3n, aun aquella id\u00f3latra que no les es tradicional, se convierte en buen camino para desarrollar su sentido religioso del destino, del vivir.<\/p>\n<p>Volviendo nuestra consideraci\u00f3n a la perspectiva amplia de lo mayence, podemos advertir y as\u00ed debemos hacerlo, que hasta lo m\u00e1s cotidiano queda impregnado del sentido del origen a trav\u00e9s de su parentesco sem\u00e1ntico con cualquiera de los cuatro elementos fundamentales del cosmos.<\/p>\n<p>Para el maya, su casa, su propia casa, y agua, tienen ra\u00edces comunes; all\u00ed es donde se vive, en \u00e9sta es donde est\u00e1 depositado o de donde mana uno de los elementos vitales. Resulta curioso, pero cuando en la bibliograf\u00eda pertinente encontramos la discusi\u00f3n sobre origen, este es siempre tomado como origen geogr\u00e1fico; sin embargo, cuando en los textos, innumerables, los propios mayas, en este caso concreto, hablan de su origen geogr\u00e1fico m\u00edtico, envuelven ese lugar indeterminado con tal aura de f\u00e1bula, que conociendo un poco su mentalidad profunda, no se puede menos que pensar que la neblina fabulosa con que envuelven el lugar f\u00edsico de su origen se corresponde y est\u00e1 pidiendo la siguiente interpretaci\u00f3n: lo fabuloso dice hasta qu\u00e9 punto siente el maya que es inseguro y nada racional no su origen geogr\u00e1fico \u0097que as\u00ed se transforma en una met\u00e1fora del origen, es decir, del momento en que salieron de las manos de la divinidad las criaturas\u0097, sino su manera de llegar a existir sobre esta ladera del tiempo.<\/p>\n<p>Geogr\u00e1ficamente considerada la cuesti\u00f3n del origen, tanto los mayas como los aztecas, se refieren a un legendario Tamoanchan, que alguien ha localizado en la Lake City actual, la ciudad de los mormones. Pero lo cierto es que descomponiendo los fonemas de Ta?moan?chan, nos encontramos con una clara alusi\u00f3n, a un origen cosmog\u00f3nico, a una explicaci\u00f3n tel\u00farica de la presencia de la criatura humana sobre la tierra; en cierto sentido (v. supra), ya lo he dicho, pero lo repito de manera m\u00e1s expl\u00edcita:<\/p>\n<p>Ta = lugar<\/p>\n<p>Moan = ave, \u00e1guila<\/p>\n<p>Chan = serpiente,<\/p>\n<p>as\u00ed resulta que la criatura humana procede de la uni\u00f3n de los dos principios b\u00e1sicos de la Vida: el aire y el agua, tomando de la serpiente, impl\u00edcitamente, la imagen del vivir o la met\u00e1fora de la vida.<\/p>\n<p>Pero la Vida se hace realidad concreta a trav\u00e9s de la naturaleza generadora de la mujer. La generosidad de la mujer, la capacidad s\u00f3lo femenina de engendrar, tiene una ra\u00edz com\u00fan tanto en maya, como en tolteca, como aptitud sensitiva natural:<\/p>\n<p>Ich = mirar,<\/p>\n<p>lo que se aviene con aquella fuente de conocimientos sensoriales por medio de la cual el maya alcanzaba el reconocimiento de la condici\u00f3n epif\u00e1nica de la Naturaleza, de toda la Creaci\u00f3n. Mirando y contemplando o trascendiendo la realidad de lo que la mirada capta, el maya construye su cosmovisi\u00f3n. Pero ICH en maya tambi\u00e9n significa \u0093dentro\u0094 y dentro de la mujer, recibiendo la fuerza viril, se concibe. Una misma e id\u00e9ntica ra\u00edz para engendrar la cosmovisi\u00f3n y para designar al ser que es portador de la capacidad de engendrar nuevas vidas, que participar\u00e1n de y en la Vida que la \u00e9pif\u00e1nica naturaleza manifiesta. Y en maya tambi\u00e9n, vivir mirando lo que se hace, se dice: Ichtacan; y en nahuatl, aquel que acecha la realidad y la trasciende en su contemplaci\u00f3n y as\u00ed engendra dentro de s\u00ed una nueva realidad, como la mujer al recibir la fuerza vital del hombre, se dice, ichtacatlachialitltli; y estas ra\u00edces id\u00e9nticas las encontramos por igual en la tolteca.<\/p>\n<p>Luego origen no es principio del tiempo ni procedencia, sino engendramiento, fecundaci\u00f3n; con otras palabras: todas las maneras de fecundaci\u00f3n y de engendramiento y nuevas formas de vida, no s\u00f3lo de nuevos hombres, sino de todo aquello que viene a enriquecer lo que ya se conoce y se suma a ello, no por acumulaci\u00f3n, sino por abundamiento.<\/p>\n<p>Y si el ma\u00edz es la parte tomada a la naturaleza para el sustento, es porque esta planta y su grano engendra nuevas fuerzas, que permiten proseguir el ritmo de vida. Y la diosa nahua, que proteg\u00eda el ma\u00edz, recib\u00eda el nombre sem\u00e1ntico, o formado por fonemas de sem\u00e1ntica funcional, de Cinteotl; en primer lugar, Ometeotl es la divinidad suprema y \u00fanica para toda el \u00e1rea nahua, y en el nombre de la diosa encontramos claramente la presencia de fonemas iguales.<\/p>\n<p>Ma\u00edz, en maya es xiim; y se dec\u00eda xiimte para designar el tributo de las primicias de las cosechas a los sacerdotes. En nahua, Cinteotl tambi\u00e9n se puede escribir, Xiimteotl. La presencia en ambas lenguas y en ambas mentalidades del fonema Ol para designar una funcionalidad divina protectora de algo tan vital para el hombre como su alimento principal, nos permite afirmar que Ol u Olt, como en Ometeotl, es la Fuente \u00fanica de la Vida. Y esa ra\u00edz la encontramos en el cuadro arb\u00f3reo de las formas mentales mayences.<\/p>\n<p>* Publicado en La mentalidad maya, textos literarios, edici\u00f3n de Jos\u00e9 Vila Selma, Editora Nacional, 1982. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Vila Selma Siempre el hombre ha comulgado con la Vida, a\u00fan antes de su nacimiento, y esta es la primera convicci\u00f3n que se tiene de s\u00ed y la forma como se concibe el orden, el comienzo del orden, es decir, el origen, que para la mente amerindia es la conciencia humana sabiendo que el caos existe, y en<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[105],"tags":[],"class_list":["post-4044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion-y-creencias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4044"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4044\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}