{"id":4042,"date":"2009-05-13T14:58:14","date_gmt":"2009-05-13T14:58:14","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4042"},"modified":"2009-05-13T14:58:14","modified_gmt":"2009-05-13T14:58:14","slug":"juego-de-pelota-prehisp\u00e1nico:-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4042","title":{"rendered":"Juego de Pelota prehisp\u00e1nico:"},"content":{"rendered":"<p>Juego de Pelota prehisp\u00e1nico:<br \/>\ncaracter\u00edsticas del juego de dioses<br \/>\nPre-hispanic ball game: characteristic of the game of gods <\/p>\n<p>Ldo. en Ciencias de la Actividad F\u00edsica y el Deporte. Colegiado n\u00ba 9248<br \/>\nDirector Instalaci\u00f3n deportiva Paidesport Center (Petrer &#8211; Alicante)<br \/>\nDoctorando Dpto. Educaci\u00f3n F\u00edsica y Deportes, Universidad de Valencia.<br \/>\nProfesor Ayudante Programa de Cooperaci\u00f3n Interuniversitaria 2002,<br \/>\nQuer\u00e9taro, M\u00e9xico <\/p>\n<p>Pedro Mart\u00ednez Moya<br \/>\npmartinezmoya@iespana.es<br \/>\n(Espa\u00f1a) <\/p>\n<p>Resumen<br \/>\nLa investigaci\u00f3n hist\u00f3rica es una herramienta que nos ayuda a conocer mejor el origen de la actividad f\u00edsica en el ser humano. Sin embargo, desde el campo de las Ciencias de la Actividad F\u00edsica y el Deporte, el Juego de Pelota Prehisp\u00e1nico, con m\u00e1s de 3.000 a\u00f1os de historia, ha sido una pr\u00e1ctica tan llamativa como, por desgracia, olvidada. El presente trabajo tiene la intenci\u00f3n de rescatar del olvido este Juego de Dioses y aportar as\u00ed ideas que ayuden a futuras investigaciones que clarifiquen esta pr\u00e1ctica ancestral. Se presentan las culturas prehisp\u00e1nicas que han estado y, en algunos casos, siguen vinculadas al Juego de Pelota, las caracter\u00edsticas del juego, sus reglas, tipos de canchas y el sentido astral y guerrero como hip\u00f3tesis en relaci\u00f3n a su simbolismo asociado.<br \/>\nPalabras clave: Juego de pelota. Prehisp\u00e1nico. Caracter\u00edsticas del juego. Simbolog\u00eda asociada. <\/p>\n<p>http:\/\/www.efdeportes.com\/ Revista Digital &#8211; Buenos Aires &#8211; A\u00f1o 10 &#8211; N\u00b0 73 &#8211; Junio de 2004 <\/p>\n<p>1 \/ 1 <\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n <\/p>\n<p>Ante la globalizaci\u00f3n, el mundo vuelve su mirada al pasado, al origen que identifica y define las culturas. Frente a las desigualdades e injusticias econ\u00f3micas y sociales que vienen asociadas a este movimiento de globalizaci\u00f3n, surgen nuevas formas de ver el mundo y entenderlo. En el campo de las Ciencias de la Actividad F\u00edsica y el Deporte tambi\u00e9n afectan esta serie de cambios, y es aqu\u00ed donde debemos preguntarnos c\u00f3mo podemos progresar en nuestra \u00e1rea. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica puede ayudarnos a conservar nuestras se\u00f1as de identidad, a rescatar las tradiciones de los pueblos para que perduren en el tiempo como legado de la civilizaci\u00f3n. <\/p>\n<p>El juego de pelota aparece como una actividad que mantiene vivas las tradiciones asociadas a este deporte-ritual y, su estudio, puede ayudarnos a comprender mejor una pr\u00e1ctica llevada a cabo desde hace 3.000 a\u00f1os. Se ha hablado mucho de las pr\u00e1cticas deportivas griegas o romanas, y no queremos aqu\u00ed quitarles importancia, sin embargo, \u00bfc\u00f3mo no se ha estudiado apenas desde nuestro \u00e1rea una pr\u00e1ctica que actualmente cuenta con m\u00e1s de 1.500 canchas de juego registradas? No es pretensi\u00f3n de este trabajo clarificar todos los aspectos que ata\u00f1en al juego de pelota, esto nos llevar\u00eda la creaci\u00f3n de un libro (o varios), sino m\u00e1s bien la de aportar ideas para que puedan realizarse futuros estudios hist\u00f3ricos o contempor\u00e1neos sobre esta importante pr\u00e1ctica ancestral. <\/p>\n<p>El trabajo trata de aproximar al lector al juego de pelota visto desde las diferentes culturas que se asentaron en mesoam\u00e9rica antes de la llegada de los espa\u00f1oles y su colonizaci\u00f3n. Desde los Olmecas, que son los primeros pobladores de los que se tiene conocimiento de su pr\u00e1ctica de juego de pelota, hasta los aztecas, analizamos la relaci\u00f3n que tuvieron con esta actividad, bas\u00e1ndonos en fuentes y estudios documentados. Nos acercaremos, de manera b\u00e1sica, a su reglamento, a sus jugadores y a las canchas, como legado visual y arquitect\u00f3nico m\u00e1s importante. Por \u00faltimo, el juego de pelota, como pr\u00e1ctica sagrada asociada a una simbolog\u00eda determinada: el sostenimiento del cosmos, la fertilidad o la guerra. Dos direcciones encontramos finalmente, el juego de pelota, como juego de dioses o como juego de hombres. Siendo el sentido sagrado el m\u00e1s trascendente y por tanto motivo de an\u00e1lisis en el trabajo que presentamos. <\/p>\n<p>2. Culturas Prehisp\u00e1nicas relacionadas con el Juego de Pelota <\/p>\n<p>En el continente americano y especialmente en M\u00e9xico desde la llegada de los primeros pobladores (hace m\u00e1s de 30.000 a\u00f1os) hubo importantes progresos, aprendieron a cultivar la tierra, a trabajar el barro y la piedra as\u00ed como a domesticar animales. Con el paso del tiempo las aldeas se convirtieron en ciudades. Se crearon las religiones, las leyes y formas propias de arte, se avanz\u00f3 en ciencias e inventaron sistemas de escritura y numeraci\u00f3n. La zona mas importante de este desarrollo cultural en M\u00e9xico fue la llamada Mesoam\u00e9rica, su evoluci\u00f3n fue larga y complicada y se conoce la presencia del hombre en estos territorios con fecha de hace 21.000 a 14.000 a\u00f1os (Pi\u00f1a y Laurencich, 1990). <\/p>\n<p>Por la influencia del medio geogr\u00e1fico, las culturas que surgieron fueron de muy diversos tipos: grupos recolectores, cazadores, sociedades tribunales y complejas civilizaciones de gran esplendor, como la Olmeca, Teotihuacana, Mayas, Zapotecas, Mixtecas, Toltecas, Tarascos y Aztecas. Sin embargo, para los prop\u00f3sitos de este trabajo ofreceremos las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas de las culturas que m\u00e1s importancia tuvieron para el desarrollo del juego de pelota. <\/p>\n<p>La cultura m\u00e1s antigua de la que se conocen sus manifestaciones es la Olmeca (1500-200 a.C.). El nombre olmeca deriva de las palabras n\u00e1huatl olli, goma, y mecatl, estirpe (Pi\u00f1a y Laurencich, 1990). Indudablemente, los olmecas no se llamaban a s\u00ed mismos &#8220;el pueblo de la goma&#8221;, pero el nombre sirve para designar el \u00e1rea metropolitana olmeca: Tabasco septentrional y Veracruz meridional, regi\u00f3n mexicana de la goma, material utilizado para la fabricaci\u00f3n de la pelota. Los centros ceremoniales m\u00e1s importantes de esta cultura fueron San Lorenzo, que fue abandonado hacia el 900 a.C.; Las Ventas, \u00faltimo gran centro supremo de la cultura Olmeca (800-400 a.C.) y Tres Zapotes (desde 400 a.C.) en el que los arque\u00f3logos ya no hablan de una unidad cultural entre los olmecas. En las dos primeras se encuentran canchas de tierra para la pr\u00e1ctica del juego de pelota, aunque sin construcciones especiales (Castro, 1973). El nacimiento del juego de pelota se sit\u00faa en el desarrollo de estas civilizaciones, aunque es en 1995 cuando, en el sitio de Paso de la Amada, Chiapas, donde se localiz\u00f3 la que, hasta el momento, es la cancha m\u00e1s antigua con fecha entre 1400 y 1250 a.C. (Taladoire, 2000). No est\u00e1 claro que en la \u00e9poca Olmeca el juego terminara con un sacrificio humano, sin embargo es posible que las cabezas colosales, maravillosos ejemplos de la escultura olmeca, representen a jugadores de pelota decapitados (Castro, 1973; Ort\u00edz, 1992; Uriarte, 2000) (fig. 1). <\/p>\n<p>Fig. 1. Cabeza Olmeca<br \/>\nEsta cultura fue asimilada por otros grupos y fue perdiendo sus se\u00f1as de identidad hasta la aparici\u00f3n de la cultura Teotihuacana (100 a.C.-600 d.C.). Por el esplendor de su forma urbana, as\u00ed como por su influencia reconocible en todo el territorio de Mesoam\u00e9rica, puede suponerse que su gran desarrollo no s\u00f3lo fue agr\u00edcola, sino tambi\u00e9n de producci\u00f3n e intercambio, en el que destacan las relaciones con la cultura vecina de los Maya (Matos, 1990). Esta cultura est\u00e1 relacionada con un periodo de disminuci\u00f3n en la pr\u00e1ctica y construcciones de juego de pelota en toda Mesoam\u00e9rica, influidos por la gran urbe de Teotihuac\u00e1n (Taladoire, 2000). En esta ciudad no encontramos ninguna cancha, lo que significa que probablemente que no se practicaba el juego, aunque en los frescos de Tepantitla (fig. 2), que nos pinta el para\u00edso del Dios Tlaloc (que representa la fertilidad), vemos a varios jugadores jugando a la pelota. El tipo de juego es distinto al de otras regiones; dentro de un campo delimitado por dos marcadores de piedra, la pelota es empujada con bastones (Castro, 1973). No puede ser coincidencia, tal y como se\u00f1ala Eric Taladoire (2000, p. 27), que la ca\u00edda de Teotihuac\u00e1n ocurriera casi al mismo tiempo que el renacimiento y el apogeo del juego, aunque no est\u00e1n claras las razones de este suceso. <\/p>\n<p>Fig. 2. Mural de Tepantitla (Teotihuac\u00e1n, Edo. de M\u00e9xico)<br \/>\nSobre las causas del desplome de esta gran cultura se barajan varias hip\u00f3tesis, aunque parece ser que el incendio pol\u00edtico-religioso sufrido a mediados del siglo VI d.C. por la ciudad, junto con las presiones de ciudades en expansi\u00f3n como Tula, Xochicalco y el Taj\u00edn, son las versiones m\u00e1s plausibles de esta descomposici\u00f3n de Teotihuac\u00e1n que provoc\u00f3 el \u00e9xodo de los teotihuacanos hacia regiones cercanas (Le\u00f3n, 1983; Matos, 1990). <\/p>\n<p>Contempor\u00e1neos a los teotihuacanos, pero con mayor proyecci\u00f3n en el tiempo, apareci\u00f3 la cultura Maya (200 a.C.-1200 d.C.). \u00c9stos mantuvieron v\u00ednculos de diversa \u00edndole con sociedades que habitaron Mesoam\u00e9rica; lo mismo se encuentran elementos teotihuacanos en grandes metr\u00f3polis mayas como Tikal, y rasgos toltecas en lugares como Chich\u00e9n Itz\u00e1, que aspectos mayas en importantes ciudades mesoamericanas como Xochicalco, Cacaxtla o Monte Alb\u00e1n (Bourbon y Poljak, 1999). Precisamente, Chichen Itz\u00e1 recoge uno de las canchas de juego de pelota (el pok&#8217;ta&#8217;pok, como era conocido por los mayas) m\u00e1s famosas y mejor conservadas, en la que destacan sus altos muros verticales (fig. 3) y su panel en relieve en el que se representa a jugadores de pelota durante un sacrificio. <\/p>\n<p>Fig. 3. Cancha de juego de pelota de Chichen Itz\u00e1 (Edo. de Yucat\u00e1n)<br \/>\nDiversos autores (Ruz, 1983; Le\u00f3n, 1983 y Scott, 1996; entre otros) se\u00f1alan alrededor de la fecha 800 d.C. el comienzo de un fen\u00f3meno generalizado de deterioro de la civilizaci\u00f3n maya, que representa una ruptura total con los patrones sociales y culturales que hab\u00edan prevalecido, llegando las Tierras Bajas del Sur a ser abandonadas paulatinamente y quedar pr\u00e1cticamente deshabitadas. Las causas que tratan de explicar este fen\u00f3meno, a\u00fan no han sido resueltas satisfactoriamente, pero la sobreexplotaci\u00f3n del medio y la intrusi\u00f3n de grupos extranjeros con un bagaje cultural diferente, parecen ser las responsables (Bello y Picardo, 1998). Esto provoc\u00f3 una serie de migraciones hacia la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, en la que habitar\u00edan lugares como Uxmal, Kab\u00e1h, Labn\u00e1 o Chich\u00e9n Itz\u00e1, hasta que el arribo de grupos de filiaci\u00f3n tolteca, provenientes del Altiplano central de M\u00e9xico, provocaron nuevas transformaciones en las pautas culturales de la regi\u00f3n (Bourbon y Poljak, 1999). Esta presencia tolteca es m\u00e1s evidente en Chich\u00e9n Itz\u00e1; en este sitio tiene lugar, entre los a\u00f1os 1000 a 1200 d.C., la fusi\u00f3n de dos de las grandes tradiciones culturales mesoamericanas, la maya y la tolteca (Ruz, 1963; Bello y Picardo, 1998). <\/p>\n<p>La cultura Tolteca (950-1250 d.C.), tras la ca\u00edda de teotihuacanos, y la p\u00e9rdida progresiva de poder de los mayas, traslad\u00f3 los centros de organizaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa a Tula y Chichen Itz\u00e1 (Le\u00f3n, 1983). Florescano (1995) recoge en su obra el personaje de Ce Acatl Topolitzin Quetzalc\u00f3atl, sacerdote, h\u00e9roe cultural y rey de Tula, que encarnar\u00eda la imagen del dios m\u00edtico Serpiente Emplumada, cargado de gran simbolismo en el juego de pelota (fig. 4 y 5). Esta tradici\u00f3n tolteca fue transmitida por los aztecas, que la propagaron en diversos textos y cantos que se comenzaron a publicar en los a\u00f1os siguientes a la conquista espa\u00f1ola (Bello y Picardo, 1998). <\/p>\n<p>Fig. 4. Representaci\u00f3n del dios Quetzalco\u00e1tl, Serpiente Emplumada<br \/>\n(Templo de Quetzalco\u00e1tl, Teotihuac\u00e1n, Edo. de M\u00e9xico)<br \/>\nExisten diversas opiniones sobre el abandono de Tula, entre ellas la que asocia la salida del rey Quetzalc\u00f3atl hacia otras tierras, provocando as\u00ed una ola de migraciones hacia el sur que disolvieron el reino de Tula pero que sirvieron para que se extendiera la cultura Tolteca (Bello y Picardo, 1998). Estas migraciones abrieron la puerta a invasores del norte desde el sur de Texas hasta entrar al Valle de M\u00e9xico. Entre estos pueblos encontramos a los mexicas que proced\u00edan, seg\u00fan parece, de un lugar llamado Aztatlan o Aztl\u00e1n, &#8220;lugar de garzas&#8221;, por lo cual, se les conoce mejor bajo el nombre de aztatecas o aztecas, a\u00fan cuando ellos prefer\u00edan denominarse culhuas-mexicas (Le\u00f3n, 1983; Y\u00e1nez, 1996). Esta cultura tard\u00f3 a\u00f1os en establecerse definitivamente debido a que las tierras que pretend\u00edan siempre estaban ocupadas y ten\u00edan que ir a la guerra. Fue en 1345 cuando, tras arduas luchas contra pueblos vecinos, vieron la se\u00f1al del \u00e1guila devorando una serpiente sobre un nopal (imagen del l escudo de la Rep\u00fablica Mexicana) y fundaron Tenochtitl\u00e1n. Se dice que esta cultura practicaba el juego de pelota (o tlachtli, como ellos lo llamaban) con una pasi\u00f3n exacerbada (Y\u00e1nez, 1996). Heredado de los tolteca tambi\u00e9n se fundamentan en una conciencia c\u00f3smica del juego, se realizaba exactamente igual que el Pok&#8217;ta&#8217;pok maya, con algunas ligeras diferencias, sobre todo en lo que concierne a las medidas de los espacios y a su pante\u00f3n divino (Avila, 2001). Para ejemplificar la importancia de esta actividad entre el pueblo m\u00e9xica, hemos de se\u00f1alar que la cancha de juego de pelota se hallaba ubicada en el terreno sagrado, frente a los astilleros de cr\u00e1neos de los que hab\u00edan sido sacrificados en el templo principal; al lado, limitaba con el templo dedicado a los Caballeros \u00c1guila. A la llegada de los espa\u00f1oles, \u00e9stos quedaron fascinados, lo cu\u00e1l se demuestra en las m\u00faltiples referencias que se han encontrado en escritos de misioneros como Fray Bartolom\u00e9 de las Casas o Fray Bernardino de Sahag\u00fan. Incluso Cort\u00e9s, en 1528, llev\u00f3 a Espa\u00f1a algunos jugadores para hacer una demostraci\u00f3n frente al Rey Carlos V, momento que fue plasmado por el artista alem\u00e1n Cristoph Weiditz en 1529, como podemos observar en la figura 5. <\/p>\n<p>Fig. 5. Dibujo de Weiditz, 1529.<br \/>\nEl juego de pelota prehisp\u00e1nico, como hemos podido ver en este primer acercamiento desde las diferentes culturas mesoamericanas, adem\u00e1s de ser una pr\u00e1ctica ancestral milenaria, tuvo un papel ritual, pol\u00edtico y posiblemente econ\u00f3mico que lo ubica dentro de la esfera del poder y de la historia de las culturas mesoamericanas. Esta actividad demuestra sus profundas ra\u00edces ya que logr\u00f3 sobrevivir a la Inquisici\u00f3n y a Torquemada, qui\u00e9n vio al diablo en cada cancha donde se jugaba, proclam\u00f3 su prohibici\u00f3n y propugn\u00f3 su destrucci\u00f3n, que se realiz\u00f3 durante la Colonia. <\/p>\n<p>3. Caracter\u00edsticas del juego de pelota mesoamericano <\/p>\n<p>En este apartado esbozaremos las reglas b\u00e1sicas que reg\u00edan este juego, con especial atenci\u00f3n al tanteo y a los jugadores, y analizaremos tambi\u00e9n algunos de los diferentes tipos de canchas que se dieron en las culturas mesoamericanas. <\/p>\n<p>Reglas <\/p>\n<p>Fray Bernardino de Sahag\u00fan (1999), en el Cap\u00edtulo X, De los pasatiempos y recreaciones de los se\u00f1ores, de la obra escrita en el siglo XVI, Historia General de las cosas de la Nueva Espa\u00f1a, describ\u00eda as\u00ed el juego de pelota o tlachtli: <\/p>\n<p>&#8216;&#8230; y el que met\u00eda la pelota por all\u00ed ganaba el juego; no jugaban con las manos sino con las nalgas her\u00edan a la pelota; tra\u00edan para jugar unos guantes en las manos, y una cincha de cuero en las nalgas, para herir a la pelota&#8217; (p. 459-460). <\/p>\n<p>Una descripci\u00f3n m\u00e1s completa es ofrecida por diversos autores bas\u00e1ndose en amplios estudios. Estas reglas adem\u00e1s variaban seg\u00fan la regi\u00f3n y la cultura que jugaba, pero b\u00e1sicamente, con prudencia como se\u00f1ala Taladoire (2000), podemos afirmar que estaba formado por dos equipos de uno a siete jugadores, con un juez, que se enfrentan en una cancha larga, dividida en dos, lanz\u00e1ndose directamente, o haciendo pases, una pelota de hule no vulcanizado de unos tres kilos. \u00c9sta debe ser tocada por alguna parte del cuerpo o implemento que estuviera permitido (mazo, guante, cadera, mano, antebrazo,&#8230;), lo que tal vez correspond\u00eda a variantes locales y\/o cronol\u00f3gicas. Los tantos se obten\u00edan cuando la pelota se recog\u00eda o golpeaba con una parte del cuerpo no autorizada; cuando la pelota era muerta o perdida. Cuando se comete una falta (patear la pelota) con el pie, el equipo contrario lograba obtener de 1 a 4 rayas (tantos que eran convenidos previamente) y la posesi\u00f3n de la pelota (M.C.D. Guatemala, 2001). Como era excepcional pasar la pelota por el aro, cuando esto se lograba se ganaba el juego y el jugador que lo consegu\u00eda era agasajado con premios y honores (Bello y Picardo, 1998; De La Garza, 2000). <\/p>\n<p>En palabras de Taladoire (2000), en la actualidad este aspecto tan complejo del tanteo en el juego prehisp\u00e1nico queda todav\u00eda muy poco claro. <\/p>\n<p>Sahag\u00fan describe tambi\u00e9n algunas caracter\u00edsticas de los jugadores (fig. 8) en cuanto a su vestimenta, pero datos recientes indican que los jugadores utilizaban para protegerse de los golpes de la pelota una faldilla hecha de cuero de venado, algod\u00f3n, cester\u00eda o madera, que era sujetada por un fajado que servia para dar macicez a las caderas, sobre el fajado se amarra un cincho de cuero, los codos y las rodillas se proteg\u00edan con rodilleras, los pies general mente iban desnudos o con tobilleras para evitar alguna desgarre o luxaci\u00f3n (Castro, 1973; M.C.D. Guatemala, 2001). Seg\u00fan relatos de cronistas y de diversas figurillas de barro, estelas y relieves, en algunas regiones como en Tula se utilizaban, adem\u00e1s de todo lo anterior, penachos de bellas plumas y sus mejores vestidos para la ocasi\u00f3n (Ben\u00edtez, 1994). <\/p>\n<p>Fig. 6. Diferentes representaciones del jugador de pelota (Museo Nacional Antropolog\u00eda, M\u00e9xico D.F.).<br \/>\nLa pelota, elemento clave del juego, era fabricada de la siguiente manera (Tarkanian y Hosler, 2000): el l\u00e1tex recogido del \u00e1rbol Castilla el\u00e1stica era mezclado con la planta del guamol, y esta mezcla se transformaba en hule para formar las pesadas bolas que tanto impresionaron a los espa\u00f1oles como se recoge en esta cita de Fray Bartolom\u00e9 de las Casas, escrita en el siglo XVI: <\/p>\n<p>&#8216;&#8230;y con una goma que llaman ulli, que sale de un \u00e1rbol que se cr\u00eda en tierra callente, al cual punz\u00e1ndolo salen unas gotas blancas, y despu\u00e9s se torna como pez negra, de que hacen las pelotas con que juegan, que saltan seis veces m\u00e1s que las nuestras de viento y no paran de bullir saltando como si estuviesen llenas de azogue&#8230;&#8217; (1992, p. 98). <\/p>\n<p>La pelota reviste una gran importancia debido no solo a su necesario uso, sino a que los pueblos mesoamericanos se adelantaron 3.500 a\u00f1os al descubrimiento del uso del hule con l\u00e1tex para la fabricaci\u00f3n de la goma que tan utilizadas es actualmente. <\/p>\n<p>Canchas para la pr\u00e1ctica del juego de pelota <\/p>\n<p>Actualmente se han encontrado m\u00e1s de 1500 canchas, y es esta instalaci\u00f3n la que m\u00e1s lugares registra si se compara con las griegas y romanas. El n\u00famero, que continuamente es aumentado con los recientes descubrimientos, es bastante significativo de la importancia que tuvo este lugar tanto para la pr\u00e1ctica deportiva como religiosa o ritual, en el contexto mesoamericano <\/p>\n<p>Retomando la descripci\u00f3n realizada por Sahag\u00fan, \u00e9ste describ\u00eda as\u00ed la cancha de juego de pelota de la capital mexica: <\/p>\n<p>&#8216;&#8230;el juego de la pelota se llamaba tlaxtli o tlachtli que eran dos paredes, que hab\u00eda entre la una y la otra veinte o treinta pies, y ser\u00edan de largo hasta cuarenta o cincuenta pies; estaban muy encaladas las paredes y el suelo, y tendr\u00edan de alto como estado y medio, y en medio del juego estaba una raya que hac\u00eda al prop\u00f3sito del juego; y en el medio de las paredes, en la mitad del trecho del juego, estaban dos piedras como muelas de molino agujereadas por medio, frontera la una de la otra y ten\u00edan sendos agujeros tan anchos que pod\u00eda caber la pelota por cada uno de ellos&#8217; (p. 459, cursiva en el original). <\/p>\n<p>Como observ\u00f3 Taladoire (2000), el juego no tiene por qu\u00e9 estar siempre ligado al marco arquitect\u00f3nico, el ejemplo m\u00e1s claro lo podemos observar actualmente en la vida diaria, \u00bfcu\u00e1ntos ni\u00f1os y j\u00f3venes juegan al f\u00fatbol -por poner un ejemplo- todos los d\u00edas sin un campo de f\u00fatbol, sin c\u00e9sped, sin equipamiento y sin porter\u00edas? En numerosas inscripciones, relieves de paneles y escritos se identifica el juego de pelota a\u00fan cuando en algunas de esas ciudades mesoamericanas no exist\u00eda cancha para la pr\u00e1ctica. En algunos casos s\u00f3lo se han encontrado restos de marcadores (generalmente con aspecto zoom\u00f3rfico), que serv\u00edan para delimitar las diferentes zonas del campo de juego (fig. 7). Los anillos, que aparecen mucho despu\u00e9s (900 d.C. seg\u00fan Castro, 1973), constituyen un nuevo tipo de marcadores, empotrados en las paredes del patio central del juego de pelota y representando en sus relieves \u00e1guilas, serpientes o personajes decapitados. \u00c9stos revisten una mayor importancia, ya que, como hemos comentado antes, el punto m\u00e1s valioso del juego se lograba al hacer pasar la pelota a trav\u00e9s del anillo. <\/p>\n<p>Fig. 7. Marcador cabeza de guacamayo de Xochicalco y anillo de Tula.<br \/>\n(Museo Nacional de Antropolog\u00eda, M\u00e9xico D.F.)<br \/>\nSiguiendo a Taladoire (2000), \u00e9ste nos define la cancha como &#8216;&#8230;constituida por dos edificios paralelos, relativamente estrechos, separados por un espacio plano, largo y tambi\u00e9n estrecho, que forma la cancha propiamente dicha. Cada estructura lateral est\u00e1 compuesta por un talud de inclinaci\u00f3n variada, que culmina en su parte posterior en una cornisa que puede alcanzar unos metros de alto. En su parte inferior, el talud cae directamente sobre el piso de la cancha, o desemboca en una banqueta baja con reborde vertical o fuertemente inclinado. En muchos casos los extremos de la cancha est\u00e1n abiertos&#8230; otros dan al juego su forma conocida de I o de doble T, &#8230;&#8217; (p. 24). Este mismo autor recoge la evoluci\u00f3n de la planta y el perfil de las canchas del juego de pelota en mesoam\u00e9rica, que como se puede observar son diferentes seg\u00fan la zona y la cronolog\u00eda. <\/p>\n<p>Fig. 8, 9, 10 y 11. Im\u00e1genes (arriba) de las canchas de Chich\u00e9n-Itz\u00e1 y Tula,<br \/>\n(abajo) Uxmal y Xochicalco.<br \/>\nTomando como referencia el trabajo de Taladoire (2000), en el que recoge hasta 13 tipos diferentes de cancha y sus variantes, podemos apreciar en la figura 8, correspondiente a la cancha de Chich\u00e9n-Itz\u00e1, como se representa la cancha Tipo III, con altos muros verticales sobre peque\u00f1as banquetas. Tula corresponder\u00eda a un Tipo VI, VII u VIII, caracterizado por su planta cerrada, al igual que la figura 11, Xochicalco. En la figura 10, Uxmal representa el Tipo I, muy com\u00fan en las Tierras Bajas Mayas, con estructuras laterales en talud y cancha semicerrada. <\/p>\n<p>A pesar de las diferencias encontradas en las diferentes canchas, se puede decir que todas siguen un modelo b\u00e1sico homog\u00e9neo. Hemos de tener en cuenta que mesoam\u00e9rica estuvo poblada por multitud de culturas a lo largo de muchos siglos, en las que los conocimientos en algunos casos se pasaron de una a otra y en otras fueron destruidos. Todo esto hizo que se desarrollaran varios focos independientes con sus diferentes canchas y reglas, pero todas estaban dedicadas al mismo tipo de juego. <\/p>\n<p>4. El sentido astral y guerrero del juego de pelota <\/p>\n<p>A pesar de esa unidad que podemos observar en cuanto a la configuraci\u00f3n de las canchas y los reglamentos para la pr\u00e1ctica, la diversidad que observamos en el actual juego de pelota tambi\u00e9n nos da datos para pensar que antes de la llegada de los espa\u00f1oles tambi\u00e9n exist\u00eda esta diversidad y que adem\u00e1s, \u00e9sta, se extend\u00eda a la simbolog\u00eda asociada al juego. <\/p>\n<p>Varias hip\u00f3tesis son las que se manejan en relaci\u00f3n con el simbolismo del juego, entre ellas, rito para la fertilidad de la tierra, ceremonial guerrero y significado astral. \u00c9ste \u00faltimo parece ser el que m\u00e1s se repite en los diferentes legados que dejaron los precolombinos y es el m\u00e1s comentado por los autores que han estudiado la simbolog\u00eda del juego de pelota (Scott, 1996; Bourbon y Poljak, 1999; Taladoire, 2000; Uriarte, 2000; De La Garza, 2000; Avila, 2001). <\/p>\n<p>Como todo juego deportivo, es indudable que existe una lucha de contrarios, que, en el v\u00ednculo entre el juego y astronom\u00eda es claro. La relaci\u00f3n astron\u00f3mica m\u00e1s clara es con Venus (Uriarte, 2000) en el que aparecen opuestos su representaci\u00f3n matutina, en la figura de Tlahuizcalpantecuhtli-Quetzalc\u00f3atl, y su representaci\u00f3n vespertina, en la figura de X\u00f3lotz. Esta lucha de opuestos, entre la luz y la oscuridad, entre el Sol, s\u00edmbolo de la racionalidad y lo masculino, contra la Luna y las estrellas, lo irracional y femenino, es representada en el mito mexica (De La Garza, 2000). La cancha es, por tanto, el cielo nocturno donde se desarrolla esta pugna en la que el Sol siempre venc\u00eda para que se pudiera mantener el orden c\u00f3smico (Uriarte, 2000). En \u00faltima instancia, el sacrificio humano era el que permit\u00eda este orden asociado a su vez con la fertilidad de la tierra, ya que la sangre, derramada sobre la cancha propiciaba la germinaci\u00f3n de las plantas y la prosperidad en los cultivos para alimentar a la poblaci\u00f3n. Es de suponer, despu\u00e9s de lo dicho, que el juego de pelota con las ofrendas de sangre, as\u00ed como las guerras, se practicar\u00eda durante la \u00e9poca seca para propiciar las lluvias y la fertilidad de la tierra. Esta idea, fundamental en la cosmovisi\u00f3n de los pueblos prehisp\u00e1nicos, refleja la importancia del juego de pelota dentro de su vida cotidiana. <\/p>\n<p>Por el contrario, De La Garza (2000), nos se\u00f1ala como en el mito maya, esta lucha de opuestos no es entre el Sol y la Luna, sino que se da entre los seres luminosos y vitales, contra los seres del inframundo que simbolizan la oscuridad y la muerte. Esta oposici\u00f3n qued\u00f3 grabada en el Popol Vuh, en el que, seg\u00fan Gerard W. van Bussel (1991, en Uriarte, 2000), la cancha del juego de pelota es una alegor\u00eda del acceso al inframundo. Por otra parte, los anillos o marcadores de piedra, representar\u00edan los sitios de salida y puesta de los astros en el horizonte; la pelota el astro mismo, y el acto de juego, su movimiento (Krickeberg, 1988). Seg\u00fan el mito maya de Hunahp\u00fa e Ixbalanqu\u00e9, estos personajes, despu\u00e9s de bajar al inframundo a jugar a pelota con los dioses de la muerte y derrotarlos, se transforman en el Sol y la Luna de la \u00e9poca actual. Por lo tanto este episodio representa la aparici\u00f3n del Sol y la Luna del Popol Vuh, vinculado al juego de pelota (Uriarte, 2000, p. 51). <\/p>\n<p>En ambos mitos encontramos una pugna, una lucha, existe por tanto, una relaci\u00f3n simb\u00f3lica con la guerra, ya que se da una confrontaci\u00f3n antag\u00f3nica entre fuerzas, motivo de que podamos ver con frecuencia en los relieves a los jugadores de pelota con atav\u00edos guerreros practicando sacrificios humanos por decapitaci\u00f3n. Desde tiempos muy remotos el cr\u00e1neo fue considerado reliquia o trofeo; todas las culturas lo integran a su arte y ritos y el cortar cabeza fue una pena de muerte bastante com\u00fan hasta \u00e9pocas relativamente recientes. Entre los olmecas, la decapitaci\u00f3n o representaci\u00f3n de la cabeza fue tema de esculturas o bajorrelieves que reproduc\u00edan ceremonias asociadas a la fertilidad. Las colosales cabezas olmecas, fechadas alrededor del a\u00f1o 1000 a.C., han sido interpretadas como cabezas decapitadas asociadas al ritual del juego como hemos podido ver anteriormente. Continuando con los mayas, \u00e9stos vincularon el rito del sacrificio astral con el juego de pelota, que se convirti\u00f3 en el escenario del sacrificio ritual. La muerte del sacrificio era necesaria en el inframundo nocturno y permit\u00eda la regeneraci\u00f3n de la vida terrestre y c\u00f3smica, formando una cadena en la cual muerte y regeneraci\u00f3n se suced\u00edan insalvablemente y nutr\u00edan el flujo continuo de la vida. Tambi\u00e9n hay indicios de que era una manera muy peculiar, entre los mayas, de retar a los reyes cautivos en la cancha donde eran sacrificados. Por tanto, el juego de pelota en esta \u00e9poca no era un deporte, era algo muy serio en el que se involucraba la perpetuaci\u00f3n del Estado y la comunicaci\u00f3n con el otro mundo (Vel\u00e1zquez, 2000). <\/p>\n<p>Sin embargo, prevalece la discusi\u00f3n de si se sacrificaba a alg\u00fan jugador de pelota, e incluso si era el que ganaba o el que perd\u00eda, o si la cancha se utilizaba para ceremonias asociadas a la guerra, como la muerte de prisioneros (De La Garza, 2000). Lo que s\u00ed est\u00e1 claro es la relaci\u00f3n del juego con ese orden c\u00f3smico, el sentido astral, que coment\u00e1bamos anteriormente, en el que el sacrificio es determinante para poder permitir la victoria del Sol sobre las tinieblas y con ella las lluvias, la vegetaci\u00f3n y la fertilidad. <\/p>\n<p>5. Conclusiones <\/p>\n<p>El estudiar la pr\u00e1ctica del juego de pelota entre las diferentes culturas prehisp\u00e1nicas nos ha ayudado a comprender la importancia de esta pr\u00e1ctica a lo largo de siglos. Es tal la importancia que tuvo que, ni la llegada de los espa\u00f1oles (recordemos que fue prohibido por Torquemada en la \u00e9poca colonial) ni las continuas guerras y correspondientes independencias de otros pa\u00edses, han logrado hacer desaparecer una actividad tan arraigada que es practicada actualmente a lo largo de toda la Rep\u00fablica de M\u00e9xico y su zona de influencia en Sudam\u00e9rica. <\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas del juego de pelota aqu\u00ed presentadas son s\u00f3lo un esbozo de toda la riqueza que posee. Sus reglas, las caracter\u00edsticas de las canchas repartidas por todo el territorio y la peculiaridad de la vestimenta y costumbres de sus jugadores son s\u00f3lo una parte de todo lo que nos puede aportar el conocimiento de esta pr\u00e1ctica ancestral. <\/p>\n<p>Nos hemos acercado al juego de pelota desde el punto de vista m\u00e1s sagrado para los antiguos habitantes de mesoam\u00e9rica, en \u00e9l, hemos podido comprobar el rico simbolismo asociado a sus deidades, la cosmolog\u00eda y la guerra. Todas las culturas mesoamericanas reflejan la importancia que atribu\u00edan al conocimiento astron\u00f3mico, el juego de pelota, parece haber sido clave como rito para propiciar el movimiento de los astros en el cielo y, por tanto, la continuaci\u00f3n de la existencia del cosmos y de la vida. Sin embargo, aparte de este profundo car\u00e1cter sagrado que ten\u00eda el juego, las fuentes hist\u00f3ricas mencionan la incorporaci\u00f3n de nuevos elementos como la desacralizaci\u00f3n mediante las apuestas, la profesionalizaci\u00f3n de los jugadores,&#8230; en definitiva, la transformaci\u00f3n que sufri\u00f3 esta pr\u00e1ctica poco antes de la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola entre el pueblo azteca de los m\u00e9xica, la transformaci\u00f3n del juego de dioses al juego de hombres. Esta peculiaridad en su evoluci\u00f3n no ha sido tratada en este trabajo, pero, podemos decir que, existe un terreno f\u00e9rtil para la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica que arroje nuevas aportaciones al estudio del juego de pelota en toda su globalidad. <\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda <\/p>\n<p>AVILA BELLOSO, I. (2001). &#8216;El Tlachtli. Parte II&#8217;. [fecha de acceso 24 de octubre de 2002]. URL disponible en: http:\/\/www.record-international.com <\/p>\n<p>BELLO SUAZO, G. Y PICARDO JOAO, O. 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Zona Arqueol\u00f3gica de Teotihuac\u00e1n, Templo de Quetzalcoatl (Teotihuac\u00e1n, Edo. de M\u00e9xico, Agosto 2002). <\/p>\n<p>Figuras 6 y 7: Museo Nacional de Antropolog\u00eda. Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (INAH), S.E.P. (M\u00e9xico, D.F., 2002). <\/p>\n<p>Figuras 3, 8, 9, 10 y 11: tomados de Philip Baird. URL disponible en: http:\/\/www.anthroarcheart.org [fecha de acceso 4 de noviembre de 2002]. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juego de Pelota prehisp\u00e1nico: caracter\u00edsticas del juego de dioses Pre-hispanic ball game: characteristic of the game of gods Ldo. en Ciencias de la Actividad F\u00edsica y el Deporte. Colegiado n\u00ba 9248 Director Instalaci\u00f3n deportiva Paidesport Center (Petrer &#8211; Alicante) Doctorando Dpto. Educaci\u00f3n F\u00edsica y Deportes, Universidad de Valencia. 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