{"id":4018,"date":"2009-05-09T18:10:24","date_gmt":"2009-05-09T18:10:24","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=4018"},"modified":"2009-05-09T18:10:24","modified_gmt":"2009-05-09T18:10:24","slug":"chich\u00e9n-itz\u00e1-teotihuacan-y-los-or\u00edgenes-del-popol-vuh----","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=4018","title":{"rendered":"Chich\u00e9n Itz\u00e1, Teotihuacan y los or\u00edgenes  del Popol Vuh"},"content":{"rendered":"<p>Chich\u00e9n Itz\u00e1, Teotihuacan y los or\u00edgenes<\/p>\n<p>del Popol Vuh<\/p>\n<p>Chich\u00e9n Itz\u00e1, Teotihuacan y los or\u00edgenes del Popol Vuh<br \/>\nPor Enrique Florescano<\/p>\n<p>Las ra\u00edces profundas que unen la centenaria cultura de Teotihuac\u00e1n con la cultura maya se perciben en el Popol Vuh, tambi\u00e9n llamado el Libro del Consejo. Parece \u00e9sta una afirmaci\u00f3n descabellada, pues Teotihuac\u00e1n tiene su \u00e9poca de esplendor entre el siglo II y el VI de esta era, mientras que la versi\u00f3n que conocemos del Popol Vuh es de 1554, unos diez siglos m\u00e1s tarde. Sin embargo, como ver\u00e1 el lector al concluir la lectura de este ensayo, se trata de una tesis plausible.<\/p>\n<p>Lo cierto es que desde la publicaci\u00f3n primera del Popol Vuh no ha cesado la inquisici\u00f3n acerca de sus or\u00edgenes, sin que hasta la fecha una explicaci\u00f3n se eleve inapelable sobre las otras. La manufactura k\u0092iche\u0092 del libro no puede ponerse en duda, pues los datos muestran que fue redactado en el alfabeto latino en Santa Cruz del Quich\u00e9, la fundaci\u00f3n espa\u00f1ola que sustituy\u00f3 a Q\u0092umar Ka\u0092aj, la capital del reino k\u0092iche\u0092. La fecha final de su elaboraci\u00f3n es el a\u00f1o de 1554, cuando a\u00fan viv\u00edan Juan de Rojas y Juan Cort\u00e9s, quienes aparecen citados en el libro como la \u00faltima generaci\u00f3n de reyes k\u0092iche\u0092.(1)<\/p>\n<p>Las motivaciones que llevaron a los jefes k\u0092iche\u0092 a redactar en el alfabeto castellano la historia antigua de su pueblo son expl\u00edcitas. En la primera p\u00e1gina se dice que aun cuando antes &#8220;exist\u00eda el libro original, escrito antiguamente&#8221;, ya no se puede ver ni entender (Popol Vuh 1961, 21). Este dato sugiere que el libro &#8220;escrito antiguamente&#8221; era un c\u00f3dice pintado, el libro del Consejo de Q\u0092umar Ka\u0092aj, del cual se copi\u00f3 la versi\u00f3n en alfabeto latino. Al final de su obra los autores reiteran su intenci\u00f3n de conservar la memoria del libro ancestral en el lenguaje impuesto por el conquistador. Dicen que como &#8220;ya no puede verse el [libro o c\u00f3dice] que ten\u00edan antiguamente los reyes, pues ha desaparecido&#8221;, tomaron la decisi\u00f3n de transcribir en letras la tradici\u00f3n acu\u00f1ada en pinturas y glifos.<\/p>\n<p>Pero los autores del Popol Vuh introducen una duda acerca de los or\u00edgenes lejanos del libro, pues declaran que el c\u00f3dice donde estaban pintadas sus historias les fue dado por Nakxit, el gobernante de Tul\u00e1n, el reino famoso al que se refieren con reverencia los textos nauas y mayas (Popol Vuh 1961, 142). En el Popol Vuh Tul\u00e1n es el arquetipo del reino y la fuente de los conocimientos fundamentales. El Popol Vuh registra dos viajes de los jefes k\u0092iche\u0092 a esta Meca pol\u00edtica y cultural. El inicial lo hacen los cabezas de la primera generaci\u00f3n de linajes k\u0092iche\u0092, quienes emprenden una larga jornada hacia el oriente, el rumbo donde ubican a Tul\u00e1n, la ciudad que describen como una metr\u00f3poli atestada de gente de diversas etnias que hablaban lenguas distintas. Ah\u00ed, narra el libro, les fueron dados sus dioses patronos. Luego, en cantos tristes lloraron su salida de Tul\u00e1n y fueron a buscar el lugar donde habr\u00edan de asentarse y fundar una naci\u00f3n poderosa (Popol Vuh 1961, 110-112 y 116-117). Es decir, seg\u00fan el Popol Vuh, para los jefes del pueblo k\u0092iche\u0092 Tul\u00e1n era la metr\u00f3poli dispensadora de los dioses protectores y los bienes de la vida civilizada.<\/p>\n<p>Motivados por el destino que les fue revelado en Tul\u00e1n, los linajes k\u0092iche\u0092 invaden la regi\u00f3n de altas monta\u00f1as cercanas al lago de Atitl\u00e1n, en Guatemala, y emprenden batallas encarnizadas contra los pobladores nativos, a quienes vencen y convierten en tributarios. Protegidos por Tojil, el poderoso dios del rel\u00e1mpago y el trueno (una variante del Tl\u00e1loc teotihuacano), los k\u0092iche\u0092 se posesionan de territorios dilatados. Sus primeros caudillos, antes de morir, les hicieron tres recomendaciones: no olvidar nunca a los ancestros, visitar el lugar del origen, Tul\u00e1n Zuywa, y rendirle homenaje al Bulto de Flamas, el envoltorio sagrado que guardaba las reliquias de los fundadores del pueblo k\u0092iche\u0092 (Popol Vuh 1961, 140-141; v\u00e9ase tambi\u00e9n Tedlock 1996, 50). Como se advierte, las tres recomendaciones hacen de la tradici\u00f3n el principio legitimador del poder, y particularmente la tradici\u00f3n de Tul\u00e1n Zuywa.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, cuando sus sucesores combaten y vencen a las numerosas tribus originarias, emprenden un segundo viaje al oriente, el asiento de la legendaria Tul\u00e1n Zuywa. Se trata de un viaje de confirmaci\u00f3n de los derechos adquiridos, encabezado por los jefes del grupo, quienes en Tul\u00e1n Zuywa son recibidos por Nakxit, el gobernante de nombre naua (&#8220;Cuatro pies&#8221;), a quien todos acatan y temen. Nakxit &#8220;era el nombre del gran Se\u00f1or, el \u00fanico juez supremo de todos los reinos&#8221; (Popol Vuh 1961, 142). Aqu\u00ed, otra vez, la legitimidad pol\u00edtica se hace radicar en Tul\u00e1n Zuywa.<\/p>\n<p>Es decir, mientras en el primer viaje los jefes k\u0092iche\u0092 reciben sus dioses patronos, en el segundo se les otorgan las insignias del poder, los s\u00edmbolos que legitiman su gobierno. El Popol Vuh y los textos que narran el viaje de los k\u0092iche\u0092 y los kaqchikeles a la Tul\u00e1n maravillosa, sit\u00faan a \u00e9sta en el oriente. Como advertir\u00e1 el lector, esta es una tradici\u00f3n diferente a la de la \u00e9poca Cl\u00e1sica, cuyos testimonios ubican a Tollan en el occidente, identific\u00e1ndola con Teotihuac\u00e1n. Los gobernantes de Tikal y de Cop\u00e1n inscribieron en estelas y en monumentos colmados de glifos su ascendencia teotihuacana, y declararon orgullosos sus v\u00ednculos con la gran metr\u00f3poli del occidente (v\u00e9ase David Stuart 2000, 465-513; y Martin 2001, 98-111). En cambio, diez siglos m\u00e1s tarde, los jefes k\u0092iche\u0092 y kaqchikeles proclamaron descender de una Tul\u00e1n oriental. (2)<\/p>\n<p>El Popol Vuh asienta que los jefes k\u0092iche\u0092, obedeciendo el mandato de sus progenitores, dijeron: &#8220;vamos al Oriente, all\u00e1 de donde vinieron nuestros padres&#8221; (Popol Vuh 1961, 142). Las fuentes que narran la migraci\u00f3n de las tribus que poblaron las tierras altas de Guatemala subrayan el origen oriental de Tul\u00e1n y cuentan que para llegar a esa gran ciudad fue forzoso atravesar el mar.(3)<\/p>\n<p>El paso del mar es un episodio crucial en este periplo y su registro en las cr\u00f3nicas permite rastrear el probable itinerario que siguieron los peregrinos de Tul\u00e1n. As\u00ed, el Memorial de Solol\u00e1 dice que al llegar al mar los jefes kaqchikeles se encontraron a &#8220;un grupo de guerreros de los llamados nonowalkat [nonoalcas]&#8221;, en sus canoas (Memorial de Solol\u00e1 1999, 159). Como sabemos, las fuentes antiguas ubican a los nonoalcas en el \u00e1rea de Xicalanco, en las orillas de la Laguna de T\u00e9rminos, en el actual estado de Campeche (Fig. 1) (Carmack 1981, 44-48, fig. 3.7). El Memorial de Solol\u00e1 refiere que los kaqchikeles derrotaron a los nonoalcas y con los barcos de \u00e9stos atravesaron el mar y llegaron al oriente, donde estaba asentada Tul\u00e1n (Memorial de Solol\u00e1 1999, 160). O sea que los kaqchikeles recorrieron en canoas la costa de Campeche y desembarcaron en alg\u00fan punto cercano a Chich\u00e9n Itz\u00e1, el asiento de la famosa Tul\u00e1n Suywa (Carmack 1981, 46-47). El Memorial de Solol\u00e1 describe a Tul\u00e1n Suywa como una ciudad imponente: &#8220;en verdad que nos causaron terror esa ciudad y esas casas donde moraban los de Suywa, all\u00e1 en el Oriente&#8221; (Memorial de Solol\u00e1 1999, 160). La visita a Tul\u00e1n suscit\u00f3 estupor y temor entre los kaqchikeles, pues describen escenas sobrecogedoras, como aquella &#8220;cuando se levant\u00f3 [el viento] entre las casas formando remolinos que se convirtieron en un verdadero torbellino de polvo&#8221;. Luego cuentan que este torbellino &#8220;se arroj\u00f3 sobre nosotros, nos arremetieron las casas, nos arremetieron sus dioses&#8221; (Memorial de Solol\u00e1 1999, 160).<\/p>\n<p>Finalmente esas escenas de espanto y v\u00e9rtigo fueron compensadas por el encuentro inefable con Nakxit: &#8220;Este era en verdad un gran rey y dispon\u00eda del encargo de escoger e investir a los se\u00f1ores gobernantes y a los gobernantes adjuntos.&#8221; Cuando llegaron a su presencia, Nakxit les dijo: &#8220;Subid las piedras horadadas para el dintel de mi palacio y os conceder\u00e9 el se\u00f1or\u00edo.&#8221; Como recordar\u00e1 el lector, las escaleras, dinteles y columnas horadadas m\u00e1s famosas son las que enmarcan la entrada del Templo de los Guerreros de Chich\u00e9n Itz\u00e1 (Fig. 2). El Memorial de Solol\u00e1 dice que cuando los jefes de la naci\u00f3n kaqchikel llegaron a la entrada del palacio de Nakxit &#8220;procedieron a subir dichas piedras horadadas. Y de esta manera Nakxit les concedi\u00f3 el se\u00f1or\u00edo, con todos los honores e insignias correspondientes&#8221;. La misma fuente dice que &#8220;All\u00ed tambi\u00e9n tuvieron que celebrar consejo&#8221; (Memorial de Solol\u00e1 1999, 161-162). Es decir, estos textos informan que junto a los s\u00edmbolos de poder, los kaqchikeles recibieron tambi\u00e9n las instituciones y ceremonias pol\u00edticas consagradas en Tul\u00e1n.<\/p>\n<p>Figura 1. La ruta de los ancestros k\u0092iche\u0092, de Nonoalco a las tierras altas de Guatemala, seg\u00fan un mapa de Robert M. Carmack. Con l\u00ednea punteada he se\u00f1alado el posible viaje de ida y regreso de los k\u0092iche\u0092 a Tul\u00e1n Zuyw\u00e1 (Chich\u00e9n Itz\u00e1). Carmack, 1981: 45.<br \/>\nEl Popol Vuh de los k\u0092iche\u0092 describe la misma escena exultante. Narra c\u00f3mo Nakxit les dio a sus jefes los t\u00edtulos reales de Guardi\u00e1n de la Estera (Aj Pop) y Guardi\u00e1n de la Casa de Recepci\u00f3n de la Estera (Aj Pop Q\u0092amajay), equivalente al t\u00edtulo de receptor de los tributos, as\u00ed como las insignias de la realeza: el trono, la piel y las garras de jaguar, las flautas de hueso, la bolsa de tabaco, las plumas de papagayo y el estandarte de plumas de garza real. Y junto a las insignias de mando, Nakxit les otorg\u00f3 las pinturas de Tul\u00e1n, el libro que conten\u00eda los or\u00edgenes, la historia y la sabidur\u00eda de Tul\u00e1n. (4) Luego de ese encuentro inolvidable, los k\u0092iche\u0092 y kaqchikeles retornaron a Xicalanco y desde ese lugar emprendieron su largo viaje a las monta\u00f1as de Guatemala, remontando el curso del Usumacinta (Carmack 1981, 45, fig. 3.1).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed deben subrayarse dos hechos cr\u00edticos para la comprensi\u00f3n de esta historia. Primero, que la antigua Tollan a la que se refieren los textos de la \u00e9poca cl\u00e1sica ha cambiado de ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica. En lugar de estar en el Altiplano Central, es decir, en Teotihuac\u00e1n, al occidente del territorio maya, los textos k\u0092iche\u0092 y kaqchikeles la sit\u00faan ahora en el oriente, hacia la costa este de Yucat\u00e1n. Segundo, esta Tul\u00e1n, al mismo tiempo que es un lugar de reuni\u00f3n, una Meca en la que convergen los m\u00e1s variados pueblos, es un centro de dispersi\u00f3n. Los textos dicen que en Tul\u00e1n Suywa se reunieron pueblos procedentes de distintas regiones, hablantes de las lenguas m\u00e1s variadas, quienes luego que recibieron las insignias del poder de manos de Nakxit abandonaron la ciudad e iniciaron una di\u00e1spora, al cabo de la cual las diferentes tribus se asentaron en las tierras altas de Guatemala (Memorial de Solol\u00e1 1999, 155; Popol Vuh 1961, 143). El Memorial de Solol\u00e1 dice que al salir los pueblos de Tul\u00e1n, cada uno recibi\u00f3 su equipaje: las tribus recibieron piedras preciosas, plumas verdes, pinturas, esculturas y los calendarios sagrados, mientras los guerreros fueron dotados de flechas, arcos y escudos (Memorial de Solol\u00e1 1999, 156-157).<\/p>\n<p>Si todas las fuentes afirman que Tul\u00e1n Zuywa est\u00e1 en el oriente de la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, esa Tul\u00e1n no puede ser otra m\u00e1s que Chich\u00e9n Itz\u00e1, la metr\u00f3poli maya que floreci\u00f3 entre los a\u00f1os 800 y 1200 d.C. en ese rumbo del territorio. Precisamente la \u00e9poca de migraci\u00f3n de los k\u0092iche\u0092, kaqchikeles y otros grupos mayas se sit\u00faa a principios del siglo XIII, cuando ocurre la desintegraci\u00f3n del poder asentado en Chich\u00e9n Itz\u00e1. Sin embargo, la mayor\u00eda de los autores que tratan la emigraci\u00f3n de los pueblos mayas hacia las tierras altas de Guatemala identifican a estos migrantes con la desbandada que produjo la ca\u00edda de la Tula de Hidalgo. (5) Pienso, por el contrario, que esta di\u00e1spora est\u00e1 asociada con la destrucci\u00f3n de Chich\u00e9n Itz\u00e1, la metr\u00f3poli oriental que entre los siglos VIII al XIII hab\u00eda logrado integrar el antiguo legado maya con las influencias pol\u00edticas, religiosas y culturales procedentes de Teotihuac\u00e1n. Los rasgos sociales y culturales de los grupos migrantes que invaden el \u00e1rea monta\u00f1osa de Guatemala se identifican m\u00e1s con la tradici\u00f3n de Chich\u00e9n Itz\u00e1 que con la de la Tula de Hidalgo.(6)<\/p>\n<p>El origen mismo de la di\u00e1spora est\u00e1 vinculado con el sureste de Mesoam\u00e9rica, no con el Altiplano. Como lo ha mostrado Robert Carmack, un punto clave de la di\u00e1spora fue la regi\u00f3n pantanosa de Tabasco-Campeche, formada por el delta del r\u00edo Usumacinta y la Laguna de T\u00e9rminos, territorio de hablantes del chontal, el n\u00e1uat y otras lenguas afines (Carmack 1968, 42-92; y 1981, 44-48). Estos grupos ten\u00edan una relaci\u00f3n de siglos con la cultura teotihuacana, como lo prueba la presencia de la lengua n\u00e1uat en sus instituciones pol\u00edticas, religiosas, militares y sociales; y como sabemos hoy, seg\u00fan los \u00faltimos estudios, la lengua de Teotihuac\u00e1n era el n\u00e1uat. (7) Las cr\u00f3nicas que narran la peregrinaci\u00f3n k\u0092iche\u0092 y kaqchikel informan que esos grupos migrantes estaban compuestos principalmente por guerreros. Como en la tradici\u00f3n teotihuacana, los capitanes de la guerra son los jefes del grupo y los conductores de la migraci\u00f3n. Sus armas y pertrechos son tambi\u00e9n de origen teotihuacano: \u00e1tlatl, macanas, escudo redondo, malla de algod\u00f3n. Y asimismo, sus ideales y valores son guerreros: la conquista, la imposici\u00f3n de tributos, el sacrificio humano y la exaltaci\u00f3n del ardor b\u00e9lico. Nakxit-Kukulc\u00e1n es la s\u00edntesis de esos valores y el ideal del gobernante. El Popol Vuh y el Memorial de Solol\u00e1 consideran a Nakxit-Kukulc\u00e1n el ancestro fundador del reino k\u0092iche\u0092 y del reino kaqchikel, respectivamente. (8)<\/p>\n<p>El legado de Chich\u00e9n-Itz\u00e1<\/p>\n<p>Figura 2. El templo de los Guerreros en Chich\u00e9n Itz\u00e1, cuyo p\u00f3rtico est\u00e1 enmarcado por dos cuerpos de serpientes descendentes, labrados en sus cuatro lados. Dibujo de Ra\u00fal Vel\u00e1zquez<\/p>\n<p>Estos y otros rasgos que se leen en los libros sagrados de los k\u0092iche\u0092 y kaqchikeles son de indudable origen teotihuacano, pero se advierte que est\u00e1n ya adaptados a la tradici\u00f3n maya a trav\u00e9s del tamiz de Chich\u00e9n Itz\u00e1. La revaloraci\u00f3n de Chich\u00e9n Itz\u00e1 como una metr\u00f3poli en la que concurren el legado pol\u00edtico, religioso y militar teotihuacano con las antiguas ra\u00edces de la cultura maya, la sit\u00faa como la metr\u00f3poli oriental m\u00e1s importante de Mesoam\u00e9rica durante los siglos IX al XIII. Gracias a esta simbiosis de tradiciones, el foco de la vida pol\u00edtica, comercial, religiosa y militar se traslada del Altiplano Central al sureste mesoamericano. En estos a\u00f1os Chich\u00e9n Itz\u00e1 se convierte en una metr\u00f3poli, una Meca religiosa, un polo comercial y una fuerza expansiva y conquistadora.<\/p>\n<p>Pero su contribuci\u00f3n m\u00e1s significativa al desarrollo de Mesoam\u00e9rica es su papel de mortero donde se mezclan tradiciones culturales divergentes y se produce una nueva amalgama pol\u00edtica y cultural. Desafortunadamente, las aleaciones que intervinieron en la formaci\u00f3n de esa mixtura son las menos estudiadas. El culpable de esa ignorancia fue la identificaci\u00f3n de la Tula de Hidalgo con la Tollan-Teotihuac\u00e1n de la \u00e9poca Cl\u00e1sica, una confusi\u00f3n que impidi\u00f3 vincular la tradici\u00f3n naua procedente de esta metr\u00f3poli con la cultura maya. (9)<\/p>\n<p>Para rescatar el verdadero rostro de Chich\u00e9n Itz\u00e1 es preciso romper con la tesis que identificaba a la Tula de Hidalgo con la Tollan maravillosa de los textos, y concentrar la investigaci\u00f3n en Tollan-Teotihuac\u00e1n, la metr\u00f3poli pol\u00edtica y cultural m\u00e1s importante de la \u00e9poca Cl\u00e1sica y la m\u00e1s influyente en el desarrollo posterior de Mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Chich\u00e9n Itz\u00e1 es un caso extraordinario de fidelidad a los or\u00edgenes y de adaptaci\u00f3n a los nuevos aires impuestos por el cambio hist\u00f3rico. Los estudios recientes muestran que esta metr\u00f3poli conserv\u00f3 la antigua concepci\u00f3n maya del Cosmos (la divisi\u00f3n en cuatro partes y tres niveles verticales), y el culto a los dioses tradicionales: el dios ancestral, Pawahtun, la diosa Chak Chel, Chak, el dios del ma\u00edz, etc\u00e9tera (Taube 1994, 212-246; Kristan-Graham 2001, 329-332). Pero el apego a las tradiciones constitutivas del pueblo maya no le impidi\u00f3 adaptarse a las transformaciones de su tiempo. Los cambios m\u00e1s visibles se advierten en la composici\u00f3n social y el r\u00e9gimen pol\u00edtico. Chich\u00e9n Itz\u00e1 muestra una estructura social distinta a la de los reinos de la \u00e9poca Cl\u00e1sica, asentada en grupos de etnias diferentes y en linajes competitivos, trabados en una lucha continua por el poder (Stomper 2001, 207-208).<\/p>\n<p>Un resultado de esta estructura social fragmentada en linajes competitivos fue el fortalecimiento del Popol na, la Casa del Consejo. Seg\u00fan las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca colonial, Popol na significa la casa donde se asienta la estera, el sitio donde se reun\u00edan las cabezas de los linajes con el halach uinic o jefe pol\u00edtico para tratar &#8220;las cosas de rep\u00fablica&#8221;, es decir, los asuntos concernientes al gobierno del pueblo y sus relaciones con el exterior. (10) El antecedente m\u00e1s remoto de esta forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica est\u00e1 registrado en Cop\u00e1n, a fines de la \u00e9poca Cl\u00e1sica. (11) M\u00e1s tarde, en el Poscl\u00e1sico, esta novedad pol\u00edtica se vuelve una instituci\u00f3n com\u00fan en el \u00e1rea maya. El Popol Vuh y el Memorial de Solol\u00e1 narran que las principales decisiones adoptadas por los pueblos k\u0092iche\u0092 y kaqchikel, desde el inicio de su migraci\u00f3n en el siglo XIII hasta su apogeo en los siglos XV y XVI, fueron decididas en sesiones de Consejo o tomadas en la Casa del Consejo, e informan que ese Consejo estaba integrado por los jefes de los linajes. (12)<\/p>\n<p>La mejor prueba de la raigambre de estas instituciones comunitarias es la existencia del libro que llamamos Popol Vuh, Libro del Consejo, cuyo t\u00edtulo expresa el esp\u00edritu comunitario que animaba a los distintos linajes que conformaron la naci\u00f3n k\u0092iche\u0092. Precisamente un ejemplar del Libro del Consejo de Q\u0092umar ka\u0092aj elaborado en las salas del Popol na de esa capital, fue el modelo para componer el Popol Vuh (Florescano 1999, 206-207). En contraste con los relatos hist\u00f3ricos de la \u00e9poca cl\u00e1sica, concentrados en la persona del supremo gobernante, el Popol Vuh narra la historia de la naci\u00f3n k\u0092iche\u0092. Recoge sus or\u00edgenes remotos, cuando naci\u00f3 la primera generaci\u00f3n de linajes k\u0092iche\u0092, y va hilando la historia de sus infortunios y conquistas. Relata la larga migraci\u00f3n que los condujo a las tierras altas de Guatemala y enumera los territorios que recorrieron y los pueblos que fundaron. Cuenta c\u00f3mo se unieron los linajes y c\u00f3mo adoptaron la lengua, los dioses, las tradiciones y las instituciones k\u0092iche\u0092. No omite las rupturas internas que los amenazaron, pero festeja sobre todo a los dioses y los caudillos que combatieron esos peligros y fraguaron la unidad k\u0092iche\u0092. Las \u00faltimas p\u00e1ginas del libro son un canto al poder y la grandeza alcanzados por el reino k\u0092iche\u0092, un recuento de la energ\u00eda creativa desplegada por la naci\u00f3n k\u0092iche\u0092 para conquistar su territorio y construir sus palacios, templos y ciudades, hasta convertirse en la capital de esta regi\u00f3n de Mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El Popol Vuh puede resumirse en una frase: es la historia del pueblo k\u0092iche\u0092, un relato que narra las vicisitudes que enfrent\u00f3 un grupo humano para construir una naci\u00f3n. Su personaje central es el ente colectivo llamado naci\u00f3n o reino k\u0092iche\u0092. Al trasladar a sus pinturas la historia, los anhelos y los logros del pueblo k\u0092iche\u0092, el libro se convirti\u00f3 en la representaci\u00f3n de la naci\u00f3n k\u0092iche\u0092. Condens\u00f3 en sus p\u00e1ginas la esencia de ese pueblo y al mismo tiempo devino el principal transmisor de ese mensaje ante las nuevas generaciones. (13) Por esa raz\u00f3n los k\u0092iche\u0092 dec\u00edan que sus reyes, los primeros lectores de este libro, pod\u00edan explicar el pasado y adivinar el porvenir:<\/p>\n<p>Grandes se\u00f1ores y hombres prodigiosos eran los reyes portentosos Gucumatz y Cotun\u00e1, y los reyes Quicab y Cavizimah. Ellos sab\u00edan si se har\u00eda la guerra y todo era claro ante sus ojos; ve\u00edan si habr\u00eda mortandad o hambre, si habr\u00eda pleitos. Sab\u00edan bien que hab\u00eda donde pod\u00edan verlo [pues] exist\u00eda un libro llamado Popol Vuh (Popol Vuh 1961, 155).<\/p>\n<p>Sin embargo, los k\u0092iche\u0092 dicen una y otra vez que la escritura, la luz, como tambi\u00e9n le llaman, les fue dada en Tul\u00e1n Suywa, en el oriente, del otro lado del mar. Confiesan que ellos no son los creadores del libro original del Popol Vuh, sino que \u00e9ste les fue dado por Nakxit, el gobernante de Tul\u00e1n Suywa. Aqu\u00ed se impone una aclaraci\u00f3n. Es evidente que Nakxit no les pudo dar a los k\u0092iche\u0092 un libro que a\u00fan no se hab\u00eda escrito, pues la historia del pueblo k\u0092iche\u0092 apenas hab\u00eda comenzado. Lo que probablemente quieren decir las frases &#8220;cuando fueron a recibir al otro lado del mar&#8221; las escrituras de Tul\u00e1n, o &#8220;las pinturas, como llamaban a aquello en que pon\u00edan sus historias&#8221;, es que Nakxit les entreg\u00f3 un ejemplar del libro que relataba la historia de Tul\u00e1n Suywa, es decir, de Chich\u00e9n Itz\u00e1. Dicho de otro modo, Nakxit les otorg\u00f3 el libro modelo que conten\u00eda cifrada la historia de los or\u00edgenes, grandeza y sabidur\u00eda de Tul\u00e1n, les dio el arquetipo de los libros dedicados a recoger el pasado de la naci\u00f3n y el modelo para transmitir ese relato a sus herederos. Tal fue el legado de Chich\u00e9n Itz\u00e1 a los pueblos mayas de la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n. Este fue el legado que m\u00e1s tarde naveg\u00f3 por los caminos del agua y las rutas de la migraci\u00f3n, hasta las tierras altas de Guatemala, donde encarn\u00f3 en el Popol Vuh, el Memorial de Solol\u00e1, el T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n y otros textos que adoptaron el modelo de Tul\u00e1n para contar la historia de su propia naci\u00f3n<\/p>\n<p>Tollan-Teotihuac\u00e1n y el modelo original de la historia nacional<\/p>\n<p>Chich\u00e9n Itz\u00e1, a su vez, no fue la cuna del libro que narraba los or\u00edgenes de la naci\u00f3n. Como lo muestran los estudios de los epigrafistas, arque\u00f3logos e historiadores que en las \u00faltimas d\u00e9cadas reconstruyeron la historia de la \u00e9poca Cl\u00e1sica, los antiguos mayas, zapotecos y teotihuacanos escribieron en glifos y en im\u00e1genes los or\u00edgenes de sus pueblos y registraron minuciosamente el principio de sus reinos y dinast\u00edas. En otra parte he mostrado que esas laboriosas reconstrucciones adoptaron un modelo que codific\u00f3 los temas principales de la narraci\u00f3n, los per\u00edodos en que se dividi\u00f3 \u00e9sta y los m\u00e9todos para narrar los acontecimientos. (14) De modo que la historia del poscl\u00e1sico que escribieron los mixtecos y zapotecos est\u00e1 basada en el C\u00f3dice de Viena, un texto del siglo XIII \u00f3 XIV, cuyos or\u00edgenes se remontan a la \u00e9poca de esplendor de las culturas de Monte Alb\u00e1n y Teotihuac\u00e1n.<\/p>\n<p>En el \u00e1rea maya volvemos a encontrar la tradici\u00f3n de un texto fundamental del que se derivaron sus distintas narraciones hist\u00f3ricas. En 1973 Robert Carmack, el estudioso m\u00e1s persistente de la etnograf\u00eda de los pueblos de Guatemala, encontr\u00f3 en Totonicap\u00e1n un verdadero tesoro de antiguos documentos k\u0092iche\u0092. Entre \u00e9stos destacan el T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n, el T\u00edtulo de Yax, el T\u00edtulo de Pedro Vel\u00e1zquez y el T\u00edtulo de Crist\u00f3bal Ram\u00edrez. El an\u00e1lisis y la publicaci\u00f3n de estos documentos arroj\u00f3 nueva luz sobre los or\u00edgenes de la memoria k\u0092iche\u0092. Quiz\u00e1 el descubrimiento que m\u00e1s asombr\u00f3 a Carmack fue constatar que estos papeles, escritos a mediados del siglo XVI, estaban basados en el Popol Vuh, el gran libro que compendi\u00f3 los legados culturales del pueblo k\u0092iche\u0092.<\/p>\n<p>Carmack advirti\u00f3 que uno de los escribas de la versi\u00f3n que conocemos del Popol Vuh, Diego Reynoso, tambi\u00e9n particip\u00f3 en la hechura del T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n. Comprob\u00f3, asimismo, que la genealog\u00eda de gobernantes k\u0092iche\u0092 de ambos textos es semejante, aun cuando es m\u00e1s completa en el T\u00edtulo&#8230; Y constat\u00f3 que salvo la parte dedicada a la creaci\u00f3n del Cosmos del Popol Vuh, los siguientes temas son tratados de modo semejante en ambos documentos (Carmack y Mondloch 1983, 14-16).<\/p>\n<p>Si avanzamos un poco m\u00e1s y comparamos la estructura narrativa y tem\u00e1tica del Popol Vuh (cuadro I), con la estructura y el contenido del T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n (cuadro II) y el T\u00edtulo de Yax (cuadro III), advertimos con claridad meridiana que la influencia del primero sobre los segundos fue decisiva. (15) Como se advierte en estos cuadros, la composici\u00f3n que organiza el relato del Popol Vuh, el T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n y el T\u00edtulo de Yax es similar. Los tres dividen su narrativa en una triada: primero relatan la creaci\u00f3n original del Cosmos, luego la creaci\u00f3n de los seres humanos, el sol y los primeros asentamientos de pueblos, y por \u00faltimo exaltan la constituci\u00f3n del reino, la genealog\u00eda del linaje gobernante, la ampliaci\u00f3n de las fronteras del territorio y el poder alcanzado por el reino k\u0092ich\u00e9.<\/p>\n<p>Salvo la intrusi\u00f3n en el T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n del relato b\u00edblico de la creaci\u00f3n del mundo, el contenido de estos textos proviene de la tradici\u00f3n mesoamericana, que es la dominante y la m\u00e1s profunda. Se trata de una tradici\u00f3n anterior a la \u00e9poca de esplendor del pueblo k\u0092iche\u0092 en el siglo XV, cuando probablemente se compusieron en pinturas y cantos los episodios que narra el Popol Vuh. Carmack sostiene que estos textos reflejan la tradici\u00f3n mexicana que floreci\u00f3 en la \u00e9poca Cl\u00e1sica (300 a 900 d.C.) en Teotihuac\u00e1n. Es decir, alude a &#8220;la tradici\u00f3n cultural tolteca que fue heredada por varios grupos \u00e9tnicos despu\u00e9s de la ca\u00edda [\u0085] de Tula&#8221; (Carmack y Mondloch 1983, 16). Se trata, dice, de una tradici\u00f3n que se expandi\u00f3 por distintas regiones de Mesoam\u00e9rica. Una de sus vertientes, la de la Costa del Golfo, tuvo una influencia decisiva en la historia k\u0092iche\u0092, pues &#8220;su manifestaci\u00f3n en los altos de Guatemala comenz\u00f3 en los primeros a\u00f1os del siglo XIII&#8221;, cuando se inici\u00f3 la construcci\u00f3n de ese reino (Carmack y Mondloch 1983, 17).<\/p>\n<p>Carmack afirma que la principal influencia en el T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n proviene de los toltecas. Dice que &#8220;las palabras nahuas de El T\u00edtulo con pocas excepciones son del n\u00e1huat&#8221;, el idioma de la Costa del Golfo. En segundo lugar, sus tradiciones hist\u00f3ricas ubican el origen de los fundadores quich\u00e9s en Tul\u00e1n, un lugar asociado con sitios de la Costa del Golfo. Tercero, las instituciones &#8220;mexicanas&#8221; en el T\u00edtulo&#8230; \u0097casamiento, ritos, asentamiento de pueblos, militarismo, etc\u00e9tera\u0097, se asemejan m\u00e1s a lo tolteca que a lo azteca o pipil. Agrega que la mejor prueba de la influencia mexicana en el T\u00edtulo&#8230; son las abundantes palabras nauas, sobre todo las que se refieren a la migraci\u00f3n desde Tul\u00e1n, la guerra, las ceremonias religiosas y los s\u00edmbolos del poder (Carmack y Mondloch 1983, 17-18).<\/p>\n<p>Comparto esa opini\u00f3n. En otra parte he sostenido que la llamada cultura tolteca es originaria de Teotihuac\u00e1n y que esta ciudad fue el modelo de las capitales pol\u00edticas posteriores, la cuna de los cantos y del c\u00f3dice pintado que narraron los or\u00edgenes del Cosmos y la cr\u00f3nica del reino, y la primitiva Tollan, de la que derivaron las posteriores: Tollan Cholula, la Tula de Hidalgo, Tul\u00e1n Zuyw\u00e1 (Chich\u00e9n Itz\u00e1) y Tollan-Tenochtitl\u00e1n (Florescano 1999, caps. 3-5). Hace poco Karl Taube fortaleci\u00f3 esa tesis; en un estudio dedicado al lenguaje de Teotihuac\u00e1n propone que \u00e9ste era el n\u00e1uat, una variante antigua del n\u00e1uatl, una tesis que tambi\u00e9n asume Christian Duverger, y que anteriormente hab\u00eda postulado Wigberto Jim\u00e9nez Moreno (Taube 2000; Duverger 2000; Jim\u00e9nez Moreno 1974, 1, 1-12). Como sabemos, los contactos entre Teotihuac\u00e1n y la cultura maya est\u00e1n datados desde el a\u00f1o 378 d.C., cuando contingentes guerreros de Teotihuac\u00e1n invaden el reino de Tikal e instalan una dinast\u00eda teotihuacana. M\u00e1s tarde otras invasiones de teotihuacanos y toltecas procedentes de Tula propagan en las tierras altas de Guatemala las tradiciones procedentes de Teotihuac\u00e1n. (16)<\/p>\n<p>Esta vieja tradici\u00f3n teotihuacana est\u00e1 presente en el Popol Vuh y en la mayor parte de los T\u00edtulos a trav\u00e9s de Chich\u00e9n Itz\u00e1, la metr\u00f3poli yucateca que floreci\u00f3 entre los siglos XI y XIII y que para m\u00ed es la legendaria Tul\u00e1n Zuywa de los textos k\u0092iche\u0092 y kaqchikeles, un doble de la Tollan-Teotihuac\u00e1n primera.<\/p>\n<p>La comprobaci\u00f3n de que el T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n y el T\u00edtulo de Yax de los k\u0092iche\u0092 repiten el contenido, la divisi\u00f3n tem\u00e1tica y el prop\u00f3sito esencial del Popol Vuh, es un dato clave para dilucidar su origen. La semejanza y el paralelismo de los tres textos muestra, sin sombra de duda, que los dos T\u00edtulos son versiones diferentes del Popol Vuh, o textos derivados de la misma fuente que nutri\u00f3 al libro que inmortaliz\u00f3 la historia del pueblo k\u0092iche\u0092. Quiero decir que los textos de Totonicap\u00e1n y de Yax no son T\u00edtulos de tierras como lo proclaman sus nombres, sino variantes del relato ancestral que los pueblos de Mesoam\u00e9rica construyeron para rememorar sus or\u00edgenes y preservar su identidad, un relato que probablemente adquiri\u00f3 su forma can\u00f3nica en Teotihuac\u00e1n, la Tollan primordial. (17)<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p>1.- V\u00e9ase la introducci\u00f3n de Adri\u00e1n Recinos a la edici\u00f3n del Popol Vuh traducida por \u00e9l (Popol Vuh 1961, 11-12); Tedlock 1996, 56-57.<\/p>\n<p>2.- El T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n (Carmack y Mondloch 1983, 181) dice que los jefes k\u0092iche\u0092 marcharon hacia dos rumbos opuestos. &#8220;Uno de ellos se fue por donde sale el sol y el otro, por donde se oculta el sol. C\u0092ocaib se fue por donde sale el sol, y C\u0092ok\u0092awib por donde se oculta el sol.&#8221; Ese \u00faltimo no encontr\u00f3 la deseada Tul\u00e1n y regres\u00f3 a Jak\u0092awits, la capital que hab\u00edan edificado los k\u0092iche\u0092.<\/p>\n<p>3.- Adem\u00e1s del Popol Vuh, El T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n (Carmack y Mondloch 1983, 166, 181-183); y el Memorial de Solol\u00e1 (1999, 156-161), narran el episodio del cruce del mar.<\/p>\n<p>4.- Popol Vuh 1961, 142; Tedlock 1996, 50-51 y 179-180. Los kaqchikeles narran un episodio semejante. V\u00e9ase el Memorial de Solol\u00e1 1999, 157.<\/p>\n<p>5.- V\u00e9ase, por ejemplo, Thompson 1975, 21-72; y Carmack 1981, 43-74.<\/p>\n<p>6.- Trato este tema con amplitud en el libro recientemente publicado por la Editorial Taurus con el t\u00edtulo Quetzalc\u00f3atl y los mitos fundadores de Mesoam\u00e9rica, 2004.<\/p>\n<p>7.- En estudios anteriores (Florescano 1999, 58-63; 118-128; 2002, cap. II) hab\u00eda propuesto esta tesis, basado en el an\u00e1lisis de los mitos de creaci\u00f3n. Recientemente los estudios de Wigberto Jim\u00e9nez Moreno (1974, 1-12), Karl Taube (2000) y Christian Duverger (2000) confirmaron esas presunciones.<\/p>\n<p>8.- En el El T\u00edtulo de Totonicap\u00e1n, Robert M. Carmack y James L. Mondloch (1983, 17-18) atribuyen estos rasgos a la tradici\u00f3n epitolteca derivada de la Tula de Hidalgo, no de Teotihuac\u00e1n.<\/p>\n<p>9.- Como sabemos, esta identificaci\u00f3n se estableci\u00f3 en la Mesa Redonda celebrada en 1941 por la Sociedad Mexicana de Antropolog\u00eda, donde se impuso la tesis de Wigberto Jim\u00e9nez Moreno, quien afirm\u00f3 que la famosa Tollan citada por los textos era la Tula de Hidalgo, no Teotihuac\u00e1n. V\u00e9ase Jim\u00e9nez Moreno 1941, 79-84. Presento una refutaci\u00f3n detallada de esta tesis en el libro Quetzalc\u00f3atl y los mitos fundadores de Mesoam\u00e9rica (2004).<\/p>\n<p>10.- Esta definici\u00f3n del Popol na o Casa del Consejo corresponde a la \u00e9poca colonial. V\u00e9ase Roys 1943, 59 y 64; y Stomper 2001, 207-208.<\/p>\n<p>11.- En Cop\u00e1n, el reino maya de la \u00e9poca Cl\u00e1sica, B\u00e1rbara Fash y otros arque\u00f3logos identificaron un edificio de la acr\u00f3polis, fechado en 746, como una casa dedicada a celebrar reuniones colectivas de los jefes de linaje en esa capital. V\u00e9ase Fash et al., 1996, 441-456; y Florescano 2004, 152-157.<\/p>\n<p>12.- Numerosos ejemplos. V\u00e9ase Popol Vuh 1961, 117, 130, 134, 151, 152, 153; Memorial de Solol\u00e1 1999, 159, 162.<\/p>\n<p>13.- En este sentido el Popol Vuh es tambi\u00e9n, como dice Robert M. Carmack, &#8220;una etnograf\u00eda del pueblo que habit\u00f3 el Quich\u00e9 en el tiempo en que se escribi\u00f3 el libro&#8221;. V\u00e9ase Carmack 1983, 43-59.<\/p>\n<p>14.- Florescano 1999. V\u00e9ase tambi\u00e9n Florescano 2002, caps. I y II.<\/p>\n<p>15.- Para hacer esta comparaci\u00f3n me apoy\u00e9 en el an\u00e1lisis estructural que hice antes del Popol Vuh y de otros mitos cosmog\u00f3nicos mesoamericanos. V\u00e9ase Florescano 1999, cap. I. Esta tesis coincide con los estudios de Robert D. Bruce (1974 y 1976-1977). En ellos, compara la tradici\u00f3n cosmol\u00f3gica de los lacandones, que \u00e9l registr\u00f3 a fines de la d\u00e9cada de 1960 y en la d\u00e9cada de 1970, con el libro del Popol Vuh, y destaca sus semejanzas. El estudio reciente de Didier Boremanse (1986) confirma el estudio comparativo de Bruce. V\u00e9ase especialmente la parte primera de esta obra.<\/p>\n<p>16.- Sobre la invasi\u00f3n teotihuacana en Tikal v\u00e9anse los estudios de Stuart y Martin antes citados. Sobre las invasiones de gente de habla n\u00e1uat procedente de Teotihuac\u00e1n y Tula v\u00e9ase Stephan F. De Borhegy, 1973: 39-41. En este estudio, Borhegy habla de tres penetraciones de gente de habla n\u00e1uat en las tierras altas de Guatemala. La primera, dice, ocurre entre los 400-500, y la llama migraci\u00f3n &#8220;Teotihuacan-Pipil&#8221;, procedente directamente de Teotihuac\u00e1n. La segunda ocurre en 700-900 y la llama &#8220;Tajinized-Teotihuacan-Pipil&#8221;. Se trata de un grupo guerrero. La tercera ocurre en 1000-1200 y la llama migraci\u00f3n &#8220;Nonoalca-Pipil-Toltec-Chichimec&#8221;. V\u00e9ase tambi\u00e9n, Geoffrey E. Braswell, 2003: 297-298.<\/p>\n<p>17.- V\u00e9ase mi an\u00e1lisis sobre los T\u00edtulos primordiales en Florescano 2002, cap. VI.<\/p>\n<p>Enrique Florescano<\/p>\n<p>Fuente: La Jornada Semanal, n\u00fam. 536, M\u00e9xico, 12 de junio de 2005<\/p>\n<p>Enlace: http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2005\/jun05\/050612\/sem-enrique.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chich\u00e9n Itz\u00e1, Teotihuacan y los or\u00edgenes del Popol Vuh Chich\u00e9n Itz\u00e1, Teotihuacan y los or\u00edgenes del Popol Vuh Por Enrique Florescano Las ra\u00edces profundas que unen la centenaria cultura de Teotihuac\u00e1n con la cultura maya se perciben en el Popol Vuh, tambi\u00e9n llamado el Libro del Consejo. Parece \u00e9sta una afirmaci\u00f3n descabellada, pues Teotihuac\u00e1n tiene su \u00e9poca de esplendor entre<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[105],"tags":[],"class_list":["post-4018","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion-y-creencias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4018","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4018"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4018\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4018"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4018"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4018"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}