{"id":3976,"date":"2009-04-29T21:23:52","date_gmt":"2009-04-29T21:23:52","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3976"},"modified":"2009-04-29T21:23:52","modified_gmt":"2009-04-29T21:23:52","slug":"\u00bfque-es-el-sufismo?-martin-lings","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3976","title":{"rendered":"\u00bfQue es el sufismo? Martin Lings"},"content":{"rendered":"<p>MARTIN LINGS<br \/>\n\u00bfQU\u00c9 ES EL<br \/>\nSUFISMO?<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n2<br \/>\nNOTA SOBRE LA PRONUNCIACI\u00d3N<br \/>\nDE LAS PALABRAS \u00c1RABES<br \/>\nIndicamos solamente la pronunciaci\u00f3n de aquellas letras cuya lectura podr\u00eda prestarse<br \/>\na confusi\u00f3n. Las dem\u00e1s se pronuncian de la misma forma que en castellano.<br \/>\nLetra Pronunciaci\u00f3n<br \/>\n\u00f0 (\u00f0\u008c\u0092) z castellana<br \/>\n\u00ff (\u00ff\u00b4m) j inglesa, como en \u00abJohn\u00bb<br \/>\n\u00ca (\u00ca\u008c\u0092) h fuertemente aspirada<br \/>\n\u00bc (\u00bc\u008cl) th inglesa suave, como en \u00abthis\u00bb<br \/>\nz (z\u008cy) s sonora, como en \u00abdesde\u00bb, o z francesa<br \/>\n\u00eb (\u00eb\u00b4n) ch francesa o sh inglesa<br \/>\n\u00ee (\u00ee\u008cd) s enf\u00e1tica<br \/>\n\u00bc (\u00bc\u008cd) d enf\u00e1tica<br \/>\n\u00f0 (\u00f0\u008c\u0092) \u00f0 enf\u00e1tica<br \/>\nz (z\u008c\u0092) entre z y d, enf\u00e1tica<br \/>\n\u0091 (\u0091ayn) Parecida a una a gutural, emitida con la laringe comprimida<br \/>\ng (gayn) parecida a la r francesa, articulada en la garganta<br \/>\nq (q\u008cf) k gutural, articulada en la garganta<br \/>\nh (h\u008c\u0092) h aspirada andaluza<br \/>\n\u0092 (hamza) equivalente al esp\u00edritu suave griego; semejante al hiato<br \/>\nentre dos vocales<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n3<br \/>\nPR\u00d3LOGO<br \/>\nEl t\u00edtulo de este libro es una pregunta; y, en los \u00faltimos a\u00f1os, se han dado a esta pregunta,<br \/>\npor lo menos en el mundo occidental, respuestas dudosas y sospechosas. Adem\u00e1s,<br \/>\nel inter\u00e9s por el sufismo, que se extiende r\u00e1pidamente, acent\u00faa todav\u00eda m\u00e1s la necesidad<br \/>\nde un libro de introducci\u00f3n y digno de confianza \u0097de introducci\u00f3n en el sentido<br \/>\nde que no exija ning\u00fan conocimiento especial, y digno de confianza en que no implique<br \/>\nm\u00e1s simplicidad que la que la verdad autoriza.<br \/>\nSin embargo, aunque un libro como \u00e9ste pueda no requerir ning\u00fan conocimiento especial,<br \/>\npresupone necesariamente un profundo y penetrante inter\u00e9s por las cosas del<br \/>\nesp\u00edritu. M\u00e1s particularmente, presupone al menos un presentimiento de la posibilidad<br \/>\nde una percepci\u00f3n interior directa \u0097presentimiento que podr\u00eda convertirse en germen de<br \/>\naspiraci\u00f3n\u0097. O, como m\u00ednimo, exige que el alma no est\u00e9 cerrada a tal posibilidad. Hace<br \/>\ncerca de mil a\u00f1os un gran suf\u00ed dec\u00eda del sufismo que era un \u00absabor\u00bb, porque su objeto y<br \/>\nsu fin podr\u00edan definirse como un conocimiento directo de verdades trascendentes, m\u00e1s<br \/>\ncomparable, en lo que concierne a su car\u00e1cter directo, a las experiencias de los sentidos<br \/>\nque al conocimiento que procede de la mente.<br \/>\nLa mayor parte de los lectores occidentales de este libro habr\u00e1n o\u00eddo en su juventud<br \/>\nque \u00abel reino de los cielos est\u00e1 dentro de vosotros\u00bb. Tambi\u00e9n habr\u00e1n o\u00eddo estas palabras:<br \/>\n\u00abBuscad y encontrar\u00e9is; llamad y se os abrir\u00e1\u00bb. Pero de entre ellos, \u00bfcu\u00e1ntos han recib ido<br \/>\nalg\u00fan tipo de instrucci\u00f3n sobre la manera de buscar y sobre el arte de llamar? Y al<br \/>\nescribir estas cuatro \u00faltimas palabras nos sobreviene la idea de que, en este preciso<br \/>\ncontexto, constituyen una respuesta a la pregunta que nuestro t\u00edtulo propone.<br \/>\nHemos dicho ya suficiente al respecto para hacer comprender claramente que, aunque<br \/>\nnuestro tema est\u00e1 tratado sucintamente \u0097una obra tan poco voluminosa sobre una<br \/>\nmateria tan amplia es forzosamente un resumen\u0097 no lo est\u00e1 de forma superficial, lo que<br \/>\nhubiera supuesto una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos. El sufismo es una piedra de toque,<br \/>\nun criterio implacable que reduce todo lo dem\u00e1s, excepto sus propios equivalentes, a<br \/>\nuna superficie plana de dos dimensiones, puesto que constituye en s\u00ed la verdadera dimensi\u00f3n<br \/>\nde la elevaci\u00f3n y de la profundidad.<br \/>\nMARTIN LINGS<br \/>\nLondres, 1973.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n4<br \/>\n1<br \/>\nORIGINALIDAD DEL SUFISMO<br \/>\n\u00abHazme entrar, oh Se\u00f1or, en las profundidades del Oc\u00e9ano de tu unidad infinita\u00bb:<br \/>\ntales eran las palabras con las que empezaba una oraci\u00f3n que acostumbraba a decir el<br \/>\ngran suf\u00ed andaluz Muhyi-l-Din Ibn Arabi1; y en sus tratados, los suf\u00edes han hecho siempre<br \/>\nrepetida menci\u00f3n de ese \u00abOc\u00e9ano\u00bb que serv\u00eda tambi\u00e9n de referencia simb\u00f3lica al<br \/>\nT\u00e9rmino hacia el que su camino les conduc\u00eda. Sobre la base de este s\u00edmbolo y como<br \/>\nrespuesta a la pregunta: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el sufismo?\u00bb empezaremos, pues, por decir: de vez en<br \/>\ncuando, una Revelaci\u00f3n \u00abfluye\u00bb como una marea procedente del Oc\u00e9ano de Infinitud<br \/>\nhacia las costas de nuestro mundo finito; y el sufismo es la vocaci\u00f3n, la disciplina y la<br \/>\nciencia que permiten sumergirse en el reflujo de una de esas olas y ser devuelto con ella<br \/>\na su Fuente eterna e infinita.<br \/>\n\u00abDe vez en cuando\u00bb: hay aqu\u00ed una simplificaci\u00f3n que requiere un comentario; en<br \/>\nefecto, como no hay una medida com\u00fan entre el origen y el destino de una ola as\u00ed, su<br \/>\ntemporalidad est\u00e1 obligada a participar, misteriosamente, de lo Eterno, exactamente<br \/>\ncomo lo finito debe participar de lo Infinito. Siendo de orden temporal, debe alcanzar<br \/>\neste mundo en un determinado momento de la historia; pero, en cierto sentido, ese momento<br \/>\nescapar\u00e1 al tiempo. Mejor que mil meses2: eso es lo que dice la Revelaci\u00f3n isl\u00e1mica<br \/>\nde la noche de su propia venida. Debe tambi\u00e9n haber un final que corresponda al<br \/>\ncomienzo; pero ese final estar\u00e1 demasiado alejado para ser humanamente previsible. Las<br \/>\ninstituciones divinas est\u00e1n hechas para siempre3. Otra huella que el eterno presente ha<br \/>\ndejado impresa en esta Revelaci\u00f3n, es que no cesa de fluir y refluir, en el sentido de que<br \/>\nforma un flujo y un reflujo para todo individuo dentro de su \u00e1rea de influencia.<br \/>\nS\u00f3lo hay un agua, pero no hay dos Revelaciones que sean externamente iguales. Cada<br \/>\nola tiene sus propias caracter\u00edsticas seg\u00fan su destino, es decir, seg\u00fan las necesidades<br \/>\n1 British Library, Ms. Or. 13453 (3).<br \/>\n2 Cor\u00e1n, XCVII, 3.<br \/>\n3 Exodo, XII, 14.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n5<br \/>\nparticulares de tiempo y lugar en respuesta a las cuales, providencialmente, surge. Estas<br \/>\nnecesidades, que comprenden todos los modos de receptividad \u00e9tnica y todas las aptitudes<br \/>\nvariables de un pueblo a otro, pueden compararse a las concavidades y huecos que<br \/>\nla ola encuentra en su camino. La gran mayor\u00eda de los creyentes se preocupan exclusivamente<br \/>\ndel agua que la ola deposita en estos recept\u00e1culos y que constituye el aspecto<br \/>\nformal de la religi\u00f3n.<br \/>\nEn cambio, los m\u00edsticos \u0097y el sufismo es una clase de m\u00edstica\u0097 se preocupan, por<br \/>\ndefinici\u00f3n, sobre todo por los \u00abmisterios del Reino de los cielos\u00bb; y ser\u00eda, pues, justo<br \/>\ndecir, conforme a nuestra imagen, que el m\u00edstico se preocupa mucho m\u00e1s de la ola en<br \/>\nreflujo que del agua que va dejando a su paso. Sin embargo, como el resto de los miembros<br \/>\nde su comunidad, tiene necesidad de ese residuo, necesidad de las formas exteriores<br \/>\nde su religi\u00f3n que ata\u00f1en al individuo humano como tal. Porque si se pregunta qu\u00e9<br \/>\nes lo que, en el m\u00edstico, puede refluir con la ola que se retira, una respuesta parcial ser\u00e1:<br \/>\nni su cuerpo ni su alma. El cuerpo no puede refluir antes de la Resurrecci\u00f3n, que es el<br \/>\nprimer estadio de la reabsorci\u00f3n del cuerpo \u0097y con \u00e9l de todo el orden material\u0097 en<br \/>\nlos estados superiores del ser. En cuanto al alma, debe esperar a la muerte del cuerpo.<br \/>\nHasta ese momento, aunque inmortal, se encuentra prisionera en el mundo mortal. A la<br \/>\nmuerte de Gazz\u008cl\u00ee, el gran suf\u00ed del siglo XI, se encontr\u00f3 bajo su cabeza un poema que<br \/>\nhab\u00eda escrito durante su \u00faltima enfermedad. En \u00e9l figuraban estos versos:<br \/>\nSoy un p\u00e1jaro: este cuerpo era mi jaula,<br \/>\npero me he ido volando, dej\u00e1ndola como un signo4.<br \/>\nOtros grandes suf\u00edes han hecho declaraciones semejantes; pero tambi\u00e9n han indicado<br \/>\nclaramente en sus escritos, sus palabras o su vida \u0097que es, para nosotros, la medida de<br \/>\nsu grandeza\u0097 que algo en ellos hab\u00eda ya refluido antes de su muerte y a pesar de su<br \/>\n\u00abjaula\u00bb, algo m\u00e1s esencial que todo lo que debe esperar a la muerte para alcanzar la libertad.<br \/>\nEso que, mediante la realizaci\u00f3n espiritual, es devuelto a la Fuente, puede ser designado<br \/>\ncomo el centro de conciencia. El Oc\u00e9ano est\u00e1 tanto dentro como fuera; y el camino<br \/>\nde los m\u00edsticos es un despertar progresivo, como si se \u00abreculase\u00bb en direcci\u00f3n a la ra\u00edz<br \/>\ndel propio ser; es un recuerdo del supremo S\u00ed que trasciende infinitamente al ego humano<br \/>\ny que no es otra cosa que las profundidades hacia las que la ola refluye.<br \/>\n4 British Library, Ms. Add. 7561, f. 86. El poema ha sido traducido completo por M. Smith en Al-<br \/>\nGazz\u008cl\u00ee the Mystic, Luzac, 1944, pp. 36-37.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n6<br \/>\nPara recurrir a una imagen muy distinta, pero que puede ayudar a completar la primera,<br \/>\ncomparemos este mundo con un jard\u00edn \u0097o m\u00e1s exactamente con un vivero de<br \/>\nplantas\u0097, porque nada se encuentra en \u00e9l que no haya sido plantado con vistas a ser<br \/>\ntrasplantado a otro lugar. La parte central del jard\u00edn est\u00e1 reservada a unos \u00e1rboles de<br \/>\nespecie particularmente noble, aunque son relativamente peque\u00f1os y est\u00e1n colocados en<br \/>\ntiestos de tierra cocida; pero, si los observamos, uno de ellos se apodera de nuestra atenci\u00f3n<br \/>\npor superar a todos los dem\u00e1s en belleza, frondosidad y vigor. La causa no aparece<br \/>\na simple vista, aunque en seguida la comprendamos sin necesidad de indagar: la ra\u00edz de<br \/>\nese \u00e1rbol ha prendido profundamente en la tierra a trav\u00e9s del fondo de su recipiente.<br \/>\nLos \u00e1rboles son almas y el que se distingue de los dem\u00e1s es uno que, como dicen los<br \/>\nhind\u00faes, se ha \u00abliberado en vida\u00bb, uno que ha realizado lo que los suf\u00edes llaman la \u00abEstaci\u00f3n<br \/>\nsuprema\u00bb; y el sufismo es un camino y un medio para que la ra\u00edz prenda, a trav\u00e9s<br \/>\nde la puerta estrecha que se encuentra en las profundidades del alma, en el Esp\u00edritu puro<br \/>\nque desemboca en la Divinidad. El suf\u00ed realizado es, pues, consciente de estar, como los<br \/>\ndem\u00e1s hombres, prisionero en el mundo de las formas, pero a diferencia de ellos, tiene<br \/>\ntambi\u00e9n conciencia de ser libre, con una libertad que pesa incomparablemente m\u00e1s que<br \/>\nsu cautividad. Por ello puede decirse que tiene dos centros de conciencia, uno humano y<br \/>\notro divino, y puede expresarse unas veces en funci\u00f3n de uno y otras en funci\u00f3n del<br \/>\notro, lo que explica ciertas contradicciones aparentes.<br \/>\nSeguir el camino de los m\u00edsticos es adquirir algo as\u00ed como una dimensi\u00f3n suplementaria,<br \/>\nporque este camino no es otra cosa que la dimensi\u00f3n de la profundidad5. En<br \/>\nconsecuencia, como se ver\u00e1 m\u00e1s detalladamente a continuaci\u00f3n, incluso los ritos en los<br \/>\nque el m\u00edstico participa con el resto de su comunidad y de los que tambi\u00e9n tiene necesidad<br \/>\npara el equilibrio de su alma, no los realiza de forma exot\u00e9rica, como es el caso en<br \/>\nlos dem\u00e1s, sino que proceden del mismo punto de vista esot\u00e9rico profundo que caracteriza<br \/>\ntodos sus ritos y que el m\u00e9todo le prohibe perder de vista. En otros t\u00e9rminos, nunca<br \/>\ndebe olvidar esta verdad: el agua que la ola ha dejado tras de s\u00ed es la misma que la que<br \/>\nrefluye. Anal\u00f3gicamente, tampoco debe olvidar que su alma, a la manera del agua<br \/>\n\u00abaprisionada\u00bb en las formas, no es esencialmente diferente del Esp\u00edritu trascendente del<br \/>\nque constituye una prolongaci\u00f3n de manera comparable a una mano extendida y metida<br \/>\nen un recipiente, que despu\u00e9s es, finalmente, retirada.<br \/>\n5 O de elevaci\u00f3n, lo que vendr\u00eda a ser un aspecto complementario de la misma dimensi\u00f3n. Se dice a<br \/>\nveces del \u00c1rbol de la Vida, del que el santo es una personificaci\u00f3n, que tiene sus ra\u00edces en el Cielo, para<br \/>\nque no se olvide que la profundidad y la elevaci\u00f3n son espiritualmente id\u00e9nticas.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n7<br \/>\nSi el significado del t\u00edtulo de este cap\u00edtulo no aparece todav\u00eda, se debe en parte a que<br \/>\nla palabra \u00aboriginal\u00bb se ha impregnado de sentidos que nada tienen que ver con la esencia<br \/>\nde la originalidad, sino que se limitan a una de sus consecuencias, la diferencia, o la<br \/>\ncualidad de lo que es inhabitual o extraordinario. \u00abOriginal\u00bb es incluso utilizado como<br \/>\nsin\u00f3nimo de \u00abanormal\u00bb, lo que constituye una monstruosa perversi\u00f3n, porque la verdadera<br \/>\noriginalidad es siempre una norma. Tampoco puede ser realizada por la voluntad<br \/>\nhumana, mientras que lo grotesco, al contrario, es doblemente f\u00e1cil de producir, precisamente<br \/>\nporque no es m\u00e1s que un caos de imitaciones.<br \/>\nLo original es lo que brota directamente del origen, o de la fuente, como un agua pura<br \/>\nno contaminada que no haya recibido ninguna influencia \u00ablateral\u00bb. As\u00ed, la originalidad<br \/>\nest\u00e1 relacionada con la inspiraci\u00f3n y, por encima de todo, con la revelaci\u00f3n, porque<br \/>\nse trata de or\u00edgenes trascendentes, situados m\u00e1s all\u00e1 de este mundo, en el \u00e1mbito del<br \/>\nEsp\u00edritu. El origen, a fin de cuentas, no es otra cosa que lo Absoluto, lo Infinito y lo<br \/>\nEterno, y de ah\u00ed el Nombre divino \u00abEl Origen\u00bb, en el sentido de Creador o causa primera,<br \/>\nen \u00e1rabe al-Bad\u00b4\u0092, que puede tambi\u00e9n traducirse por \u00abEl Maravilloso\u00bb. Es a partir de<br \/>\neste Oc\u00e9ano de posibilidad infinita de donde fluyen las grandes olas de la Revelaci\u00f3n,<br \/>\ncada una \u00abmaravillosamente\u00bb diferente de las otras, porque todas llevan la marca del<br \/>\n\u00danico del que todo proviene, aunque en el fondo son la misma, porque el contenido<br \/>\nesencial de su mensaje es la Verdad una.<br \/>\nA la luz de esta imagen de la ola, vemos que la originalidad es una garant\u00eda tanto de<br \/>\nautenticidad como de eficacia. La autenticidad, cuya cara terrestre, por decirlo as\u00ed, es la<br \/>\nortodoxia, est\u00e1 constituida por el flujo de la ola, es decir, por la procedencia directa de la<br \/>\nRevelaci\u00f3n que emana de su Origen divino; y en cada ola se encuentra la promesa de un<br \/>\nreflujo en el que reside la eficacia, la Gracia del irresistible poder de atracci\u00f3n de la<br \/>\nVerdad.<br \/>\nEl sufismo no es otra cosa que la m\u00edstica isl\u00e1mica, lo que significa que es la corriente<br \/>\ncentral m\u00e1s potente de esa marea que constituye la Revelaci\u00f3n del Islam; tras lo<br \/>\ndicho, quedar\u00e1 de manifiesto que ello no supone ning\u00fan descr\u00e9dito, como algunos parecen<br \/>\npensar. Al contrario, se trata de la afirmaci\u00f3n de que el sufismo es a la vez aut\u00e9ntico<br \/>\ny eficaz.<br \/>\nPor lo que se refiere a los miles de hombres y mujeres que, en el mundo occidental<br \/>\nmoderno, pretenden ser \u00absuf\u00edes\u00bb sosteniendo que el sufismo es independiente de toda<br \/>\nreligi\u00f3n espec\u00edfica y que ha existido desde siempre, sin saberlo lo est\u00e1n reduciendo \u0097si<br \/>\nse nos permite recurrir a la misma imagen elemental\u0097 a una red de canales de agua<br \/>\nartificiales tierra adentro. Se les escapa que, despoj\u00e1ndole de su particularidad y, por<br \/>\ntanto, de su originalidad, le quitan tambi\u00e9n su impulso. No hace falta decir que los canales<br \/>\nde agua existen. Por ejemplo, desde el momento en que el Islam se estableci\u00f3 en el<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n8<br \/>\nsubcontinente indio, ha habido intercambios intelectuales entre suf\u00edes y brahmanes; y el<br \/>\nsufismo adopt\u00f3 tambi\u00e9n ciertos t\u00e9rminos y nociones tomados del neoplatonismo. Pero<br \/>\nlos fundamentos del sufismo estaban ya establecidos y su curso ulterior irrevocablemente<br \/>\ntrazado mucho antes de que les fuera posible a las influencias m\u00edsticas extranjeras<br \/>\ny paralelas introducir en \u00e9l elementos no isl\u00e1micos, y, cuando tales influencias terminaron<br \/>\npor dejarse sentir, en realidad no afectaron sino a la superficie.<br \/>\nDicho de otro modo, el sufismo, siendo totalmente dependiente de una Revelaci\u00f3n<br \/>\nparticular, es totalmente independiente de cualquier otra cosa. Aunque, siendo autosuficiente,<br \/>\npuede, si el tiempo y el lugar se prestan a ello, recoger flores en un jard\u00edn distinto<br \/>\nal suyo. El Profeta del Islam ha dicho: \u00abBuscad el saber hasta en China\u00bb.<br \/>\n2<br \/>\nUNIVERSALIDAD DEL SUFISMO<br \/>\nAquellos que sostienen que el sufismo est\u00e1 \u00ablibre de las cadenas de la religi\u00f3n\u00bb 1, lo<br \/>\nhacen en parte porque imaginan que su universalidad est\u00e1 en juego. Sin embargo, a pesar<br \/>\nde la simpat\u00eda que pueda sentirse por su preocupaci\u00f3n relativa a ese indudable aspecto<br \/>\ndel sufismo, no hay que olvidar que la particularidad es perfectamente compatible<br \/>\ncon la universalidad: esta verdad salta a los ojos cuando se considera el arte sagrado,<br \/>\nque es a la vez completamente particular y completamente universal2. Para escoger el<br \/>\nejemplo m\u00e1s pr\u00f3ximo a nuestro tema, el arte isl\u00e1mico es inmediatamente reconocible<br \/>\ncomo tal en virtud de su car\u00e1cter distinto de cualquier otro arte sagrado: \u00abNadie pondr\u00e1<br \/>\nen duda la unidad del arte isl\u00e1mico, sea en el tiempo o en el espacio; es demasiado evidente:<br \/>\nya se contemple la mezquita de C\u00f3rdoba o la gran medersa de Samarkanda, se<br \/>\ntrate de la tumba de un santo en el Magreb o en el Turkest\u00e1n chino, es como si una sola<br \/>\ny \u00fanica luz irradiara de cada una de esas obras de arte\u00bb3. Al mismo tiempo, la universalidad<br \/>\nde estos grandes monumentos del Islam es tal que, ante la presencia de no importa<br \/>\ncu\u00e1l de ellos, se tiene la impresi\u00f3n de encontrarse en el centro del mundo4.<br \/>\nLejos de ser una digresi\u00f3n, la cuesti\u00f3n del arte sagrado nos devuelve a nuestro tema<br \/>\ncentral: en respuesta a la pregunta: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el sufismo?\u00bb, una posible contestaci\u00f3n ser\u00eda<br \/>\nsimplemente \u0097a condici\u00f3n de que interviniesen adem\u00e1s otras respuestas\u0097 se\u00f1alar el<br \/>\n1 Cierto en un sentido, pero no en el que piensan.<br \/>\n2 Lo que se deduce claramente de la obra de T. BURCKHARDT. Principes et M\u00e9thodes de l\u0092art sacr\u00e9,<br \/>\nLyon. Derain, 1958, que tambi\u00e9n ilustra la estrecha relaci\u00f3n existente entre arte sagrado y m\u00edstica.<br \/>\n3 T. BURCKHARDT. \u00abPerennial Values in Islamic Art\u00bb, Studies in Comparative Religion, verano de<br \/>\n1967.<br \/>\n4 Esta idea ha sido tomada de la magistral demostraci\u00f3n hecha por Frithof SCHUON sobre la diferencia<br \/>\nentre arte sagrado y arte religioso pero no sagrado. Me he tomado la libertad de transponerla de su contexto<br \/>\ncristiano. He aqu\u00ed el texto original: \u00abAnte una catedral, uno se siente realmente situado en el centro<br \/>\ndel mundo; ante una iglesia de estilo renacentista, barroco o rococ\u00f3, uno no se siente m\u00e1s que en Europa\u00bb<br \/>\n(De l\u0092Unit\u00e9 transcendante des religions, Par\u00eds, Gallimard, 1948. p. 79). [trad. esp., Ed. Heliodoro, Madrid.<br \/>\n1980].<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n10<br \/>\nTaj Mahal o cualquier otra obra maestra de la arquitectura isl\u00e1mica. Y un suf\u00ed potencial<br \/>\nno dejar\u00eda de comprender esta contestaci\u00f3n, porque el objetivo final del sufismo es la<br \/>\nsantidad, y todo arte sagrado en el verdadero y pleno sentido del t\u00e9rmino es como una<br \/>\ncristalizaci\u00f3n de la santidad, de la misma forma que el santo es como una encarnaci\u00f3n<br \/>\nde alg\u00fan monumento sagrado, siendo tanto uno como otro manifestaciones de la Perfecci\u00f3n<br \/>\ndivina.<br \/>\nSeg\u00fan la doctrina isl\u00e1mica, la perfecci\u00f3n es la s\u00edntesis de las cualidades de majestad<br \/>\ny de belleza; y el sufismo, como han expresado numerosos suf\u00edes, es un revestimiento<br \/>\nde estas cualidades divinas: lo que implica que el alma se despoja de las limitaciones del<br \/>\nhombre ca\u00eddo, de los h\u00e1bitos y de los prejuicios que hab\u00edan llegado a constituirse en una<br \/>\n\u00absegunda naturaleza\u00bb y se cubre con las caracter\u00edsticas de la naturaleza primordial del<br \/>\nhombre hecho a imagen de Dios. Por eso el rito de la iniciaci\u00f3n, en algunas \u00d3rdenes<br \/>\nsuf\u00edes, toma efectivamente la forma de una investidura: el \u008aayj coloca un manto (jirqa)<br \/>\nsobre las espaldas del iniciado.<br \/>\nEl novicio adopta el g\u00e9nero de vida del adepto, porque una parte del m\u00e9todo de<br \/>\ncualquier m\u00edstica \u0097y sobre todo de la isl\u00e1mica\u0097 consiste en anticiparse al fin; el<br \/>\nadepto contin\u00faa viviendo como viv\u00eda el novicio que fue. La diferencia es que la v\u00eda, es<br \/>\ndecir, el sufismo, se ha convertido en algo completamente espont\u00e1neo para el adepto,<br \/>\nporque la santidad ha triunfado sobre la \u00absegunda naturaleza\u00bb. Para el novicio la v\u00eda es,<br \/>\nal principio, sobre todo una disciplina. Pero el arte sagrado es como una gracia divina<br \/>\nque puede volver f\u00e1cil lo dif\u00edcil. Su funci\u00f3n \u0097que es la funci\u00f3n suprema del arte\u0097 es<br \/>\nprecipitar en el alma una victoria de la santidad, de la que la obra maestra en cuesti\u00f3n es<br \/>\nuna imagen. Como complemento de la disciplina \u0097podr\u00edamos incluso decir: como alivio\u0097<br \/>\npresenta el camino a seguir como si se tratase de una vocaci\u00f3n natural en el sent ido<br \/>\nliteral, haciendo una llamada a todos los elementos del alma con vistas a un acto de<br \/>\nadhesi\u00f3n un\u00e1nime a la Perfecci\u00f3n que manifiesta.<br \/>\nSi se nos pregunta: \u00bfno podr\u00edamos se\u00f1alar el templo de Hampi o la catedral de<br \/>\nChartres, tanto como el Taj Mahal, como una cristalizaci\u00f3n del sufismo? La respuesta<br \/>\nser\u00eda un \u00abs\u00ed\u00bb sobre el que prevalecer\u00e1 un \u00abno\u00bb. Tanto el templo hind\u00fa como la catedral<br \/>\ncristiana son manifestaciones supremas de majestad y de belleza, y un pretendido suf\u00ed<br \/>\nque no supiera reconocerlo faltar\u00eda a su calificaci\u00f3n, dado que habr\u00eda omitido testimoniar<br \/>\nla consideraci\u00f3n debida a los signos de Dios. Pero es necesario recordar que el arte<br \/>\nsagrado existe para todos los miembros de la comunidad en la que florece y que representa<br \/>\nno s\u00f3lo el fin, sino tambi\u00e9n los medios y la perspectiva o, en otros t\u00e9rminos, la<br \/>\nabertura de la v\u00eda hacia su objetivo; y ni el templo ni la catedral estaban destinados a<br \/>\nmanifestar los ideales del Islam y a revelarlo como medio para el fin como lo fueron las<br \/>\ngrandes mezquitas y, en otro plano, los grandes suf\u00edes. Desde luego no ser\u00eda imposible<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n11<br \/>\nresaltar la afinidad que existe entre esos dos modos particulares de majestad y belleza<br \/>\nmanifestados en ambos modelos isl\u00e1micos, es decir, en las perfecciones est\u00e1ticas de<br \/>\npiedra y en sus equivalentes din\u00e1micos vivientes. Pero tal an\u00e1lisis de lo que podr\u00eda llamarse<br \/>\nel perfume de la espiritualidad isl\u00e1mica se saldr\u00eda del marco de un libro como<br \/>\n\u00e9ste. Ser\u00e1 suficiente decir que la unidad de la Verdad se refleja en todas sus revelaciones,<br \/>\nno s\u00f3lo por la cualidad de unicidad, sino tambi\u00e9n por la de homogeneidad. As\u00ed,<br \/>\ncada una de las grandes civilizaciones teocr\u00e1ticas es un todo \u00fanico y homog\u00e9neo que<br \/>\ndifiere de todas las dem\u00e1s, como un fruto se diferencia de otro aunque tenga siempre el<br \/>\nmismo sabor en todos sus diferentes aspectos. El m\u00edstico musulm\u00e1n puede, pues, entregarse<br \/>\nenteramente, sin ninguna reserva 5, a una gran obra de arte isl\u00e1mico; y si se trata de<br \/>\nun santuario puede, al entrar en \u00e9l, revestirlo como un traje de santidad y llevarlo como<br \/>\nuna prolongaci\u00f3n casi org\u00e1nica del sufismo que \u00e9l ha ayudado a triunfar en su alma. El<br \/>\ntemplo o la catedral podr\u00edan ayudar al mismo triunfo, pero este m\u00edstico no podr\u00eda \u00abllevarlos<br \/>\n\u00bb, al menos mientras no haya trascendido efectivamente todas las formas mediante<br \/>\nla realizaci\u00f3n espiritual, lo que es muy diferente de una comprensi\u00f3n meramente<br \/>\nte\u00f3rica.<br \/>\nSi nos referimos al arte sagrado es porque suministra un ejemplo inmediatamente<br \/>\nmanifiesto de la compatibilidad entre lo universal y lo particular. La misma compatibilidad<br \/>\naparece en el simbolismo del c\u00edrculo con su centro, sus radios y su circunferencia.<br \/>\nLa palabra \u00absimbolismo\u00bb se utiliza aqu\u00ed para indicar que el c\u00edrculo es considerado no<br \/>\ncomo una imagen arbitraria, sino como una forma enraizada en la realidad que tal imagen<br \/>\nilustro, en el sentido de que debe su existencia a esa realidad, de la que, de hecho, es<br \/>\nuna prolongaci\u00f3n existencial. Si la Verdad no irradiara, no podr\u00eda existir nada comparable<br \/>\na un radio, incluso en el sentido geom\u00e9trico, sin hablar del camino espiritual del que<br \/>\nconstituye el ejemplo m\u00e1s elevado; todos los radios desaparecer\u00edan de la existencia, y<br \/>\ncon ellos el mismo universo, porque la forma radial es uno de los m\u00e1s grandes s\u00edmbolos:<br \/>\nsimboliza aquello de lo que todo depende, es decir, la conexi\u00f3n entre el Principio divino<br \/>\ny sus manifestaciones o creaciones.<br \/>\nTodo el mundo es consciente de \u00abestar en un punto\u00bb o de \u00abhaber alcanzado un punto<br \/>\n\u00bb, aunque no se trate m\u00e1s que de la conciencia de haber llegado a una edad determina-<br \/>\n5 Es decir, sin temor a recibir una vibraci\u00f3n extra\u00f1a, porque dos perspectivas espirituales pueden, por<br \/>\nrazones de doctrina o de m\u00e9todo, excluirse mutuamente en algunos de sus aspectos, aunque, sin embargo<br \/>\nconverjan hacia el mismo objetivo. Pero el arte sagrado es un auxiliar y no constituye normalmente un<br \/>\nmedio central de realizaci\u00f3n espiritual. Cualquier peligro que pudiese provenir del arte sagrado de una<br \/>\nl\u00ednea tradicional distinta a la propia es, pues, mucho menor que los peligros inherentes a la pr\u00e1ctica de<br \/>\nritos de otra religi\u00f3n. Una violaci\u00f3n tal de la homogeneidad espiritual puede provocar un choque suficientemente<br \/>\nviolento como para desequilibrar al alma.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n12<br \/>\nda. La m\u00edstica empieza con la conciencia de que ese punto se encuentra en un radio. A<br \/>\ncontinuaci\u00f3n procede por lo que podr\u00eda ser definido como una explotaci\u00f3n de ese hecho,<br \/>\nal ser el radio un fulgor de la Misericordia divina que emana del Centro supremo y que<br \/>\nhace volver a \u00c9l. Desde entonces, el punto debe convertirse en un punto de misericordia.<br \/>\nEn otros t\u00e9rminos, debe haber una realizaci\u00f3n, o actualizaci\u00f3n, consciente de la Misericordia<br \/>\ninherente al punto, que constituye la \u00fanica parte del radio que se tiene a disposici\u00f3n<br \/>\nen esta fase. Lo que quiere decir que se debe sacar provecho de esas posibilidades<br \/>\nde Misericordia inmediatamente disponibles que son los aspectos formales exteriores de<br \/>\nla religi\u00f3n: aunque est\u00e1n siempre al alcance, pueden haber sido completamente descuidados<br \/>\no puestos en pr\u00e1ctica s\u00f3lo de modo exot\u00e9rico, es decir, considerando al punto<br \/>\ncomo si estuviera aislado y sin referencia al radio en su totalidad.<br \/>\nEl radio mismo es la dimensi\u00f3n m\u00edstica de la religi\u00f3n; as\u00ed, en el caso del Islam, es el<br \/>\nsufismo lo que, a la luz de este s\u00edmbolo, aparece a la vez como particular y universal;<br \/>\nparticular en lo que le distingue de los dem\u00e1s radios que representan otras m\u00edsticas, y<br \/>\nuniversal porque, como ellas, conduce al Centro \u00fanico. Nuestra imagen en su conjunto<br \/>\nrevela claramente esta verdad: cuando un camino m\u00edstico se acerca a su Fin, est\u00e1 m\u00e1s<br \/>\npr\u00f3ximo a los dem\u00e1s que en los comienzos6. Pero existe una verdad complementaria y<br \/>\ncasi parad\u00f3jica que esta imagen no puede revelar7, aunque se sobreentiende por la idea<br \/>\nde concentraci\u00f3n que evoca: m\u00e1s proximidad no significa que sea menos distinto, porque<br \/>\ncuanto m\u00e1s cerca se est\u00e1 del centro, m\u00e1s fuerte es la concentraci\u00f3n; y cuanto m\u00e1s<br \/>\naumenta la concentraci\u00f3n m\u00e1s se condensa la \u00abdosis\u00bb. La esencia concentrada del Islam<br \/>\nno se encuentra m\u00e1s que en el santo suf\u00ed que, desembocando en el t\u00e9rmino del camino,<br \/>\nha llevado los ideales espec\u00edficos de su religi\u00f3n a su m\u00e1s elevado y m\u00e1s completo desarrollo,<br \/>\nexactamente como la esencia concentrada del cristianismo no puede encontrarse<br \/>\nsino en un san Francisco, un san Bernardo o un santo Domingo. Dicho de otra forma, no<br \/>\nes s\u00f3lo la universalidad lo que gana en intensidad al acercarse a la Meta, sino tambi\u00e9n la<br \/>\n6 Tambi\u00e9n revela, incidentalmente, la ineficacia del diletantismo correspondiente a una l\u00ednea sinuosa<br \/>\nque, a veces, se dirige hacia el centro y, a veces, se aleja, cruzando y volviendo a cruzar diferentes radios<br \/>\npero sin seguir ninguno con constancia, a la vez que pretende abarcar la s\u00edntesis de todos. Los que se<br \/>\nenga\u00f1an a s\u00ed mismos de esta manera son, por citar a un suf\u00ed del siglo pasado (el \u009aayj al-Darq\u008cw\u00b4), \u00abcomo<br \/>\nel que busca agua cavando un poco por all\u00ed y un poco por all\u00e1; no encontrar\u00e1 agua y morir\u00e1 de sed, mientras<br \/>\nque el que cava en un solo lugar, confiando en Dios y dej\u00e1ndolo en Sus Manos, encontrar\u00e1 agua;<br \/>\nbeber\u00e1 y har\u00e1 beber de ella a otros\u00bb (Letters of a Sufi Master, Londres, Perennial Books, 1968, p. 29). [De<br \/>\npr\u00f3xima publicaci\u00f3n en esta colecci\u00f3n. Nota del T].<br \/>\n7 Un s\u00edmbolo es por definici\u00f3n fragmentario, porque no puede captar todos los aspectos de su arquetipo.<br \/>\nLo que se le escapa es, en este caso, la verdad de que el Centro es infinitamente m\u00e1s grande que la<br \/>\ncircunferencia. Por eso debemos completarlo en nuestro fuero interno con otro c\u00edrculo cuyo centro represente<br \/>\neste mundo y cuya circunferencia simbolice el infinito que lo contiene todo.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n13<br \/>\noriginalidad de cada m\u00edstica particular. Por lo dem\u00e1s, no podr\u00eda ser de otro modo, puesto<br \/>\nque la originalidad es inseparable de la unidad y \u00e9sta, como la universalidad, aumenta<br \/>\nnecesariamente con la proximidad de la Unidad de la que procede.<br \/>\nTodas las m\u00edsticas son igualmente universales en el sentido amplio de la palabra, en<br \/>\nla medida en que todas conducen a la Verdad una. Pero un rasgo que determina la originalidad<br \/>\ndel Islam, y del sufismo por tanto, es lo que podr\u00eda llamarse una universalidad<br \/>\nsecundaria, lo que se explica ante todo porque, siendo la \u00faltima Revelaci\u00f3n del presente<br \/>\nciclo temporal, es necesariamente un poco como su recapitulaci\u00f3n. El credo isl\u00e1mico se<br \/>\nanuncia en el Cor\u00e1n como una creencia en Dios, Sus Angeles, Sus Libros y sus Mensajeros8.<br \/>\nEl siguiente pasaje es tambi\u00e9n revelador a este respecto; ni en el juda\u00edsmo ni en el<br \/>\ncristianismo se podr\u00eda encontrar nada comparable a, por ejemplo, esto: Hemos dado a<br \/>\ncada cual una ley y una norma. Si Dios9 hubiese querido habr\u00eda hecho de vosotros una<br \/>\nsola comunidad. Pero ha querido probaros con el don que os ha hecho. Intentad superaros<br \/>\nunos a otros en buenas acciones. Para todos el retorno ser\u00e1 hacia Dios; \u00c9l os<br \/>\naclarar\u00e1 entonces la causa de vuestras divergencias10. Por otra parte \u0097y por eso puede<br \/>\nhablarse de un \u00abciclo\u00bb temporal\u0097 hay una cierta coincidencia entre lo \u00faltimo y lo primero.<br \/>\nCon el Islam la rueda ha dado una vuelta completa, o casi; por eso afirma ser un<br \/>\nretorno a la religi\u00f3n primordial, lo que le confiere tambi\u00e9n un aspecto de universalidad.<br \/>\nUna de las caracter\u00edsticas del Cor\u00e1n como \u00faltima Revelaci\u00f3n, es que a veces es, en<br \/>\ncierta manera, di\u00e1fano, con el fin de que la primera Revelaci\u00f3n pueda transparentarse a<br \/>\ntrav\u00e9s de sus vers\u00edculos; y esta primera Revelaci\u00f3n, que es el Libro de la Naturaleza,<br \/>\npertenece a todos. Por respeto hacia ese Libro, los milagros de Muhammad, a diferencia<br \/>\nde los de Mois\u00e9s o los de Jes\u00fas, nunca est\u00e1n autorizados a ocupar el centro de la escena.<br \/>\nEste se reserva, en la perspectiva isl\u00e1mica, al gran milagro de la creaci\u00f3n, que a medida<br \/>\nque los tiempos transcurren, es considerado cada vez m\u00e1s como algo obvio pero que<br \/>\ndebe ser restablecido en su sentido original. A este respecto no est\u00e1 de m\u00e1s mencionar<br \/>\nque uno de los dichos del Profeta m\u00e1s frecuentemente citado por los suf\u00edes es la siguiente<br \/>\n\u00abTradici\u00f3n santa\u00bb (\u00faad\u00b4\u00f0 qudus\u00b4)11, as\u00ed designada porque Dios habla directamente:<br \/>\n\u00abYo era un Tesoro escondido y quise ser conocido, entonces cre\u00e9 el mundo.\u00bb<br \/>\n8 II, 285.<br \/>\n9 El Cor\u00e1n hace hablar a la voz de la Divinidad no s\u00f3lo en primera persona (en singular o en plural),<br \/>\nsino tambi\u00e9n en tercera persona, pasando a veces de una a otra en dos frases consecutivas, como en este<br \/>\ncaso.<br \/>\n10 V. 48.<br \/>\n11 La palabra \u00abTradici\u00f3n\u00bb ser\u00e1 siempre utilizada con may\u00fascula cuando se trate de la traducci\u00f3n de un<br \/>\n\u00faad\u00b4\u00f0, literalmente \u00abdicho transmitido\u00bb (por el Profeta o por uno de sus compa\u00f1eros refiri\u00e9ndose a \u00e9l).<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n14<br \/>\nSin duda es en virtud de estos y otros aspectos de universalidad por lo que el Cor\u00e1n<br \/>\ndeclara, dirigi\u00e9ndose al conjunto de la comunidad de musulmanes: Hemos hecho de<br \/>\nvosotros un pueblo del justo medio12; y se ver\u00e1 quiz\u00e1 en otros cap\u00edtulos, incluso sin la<br \/>\nintenci\u00f3n expresa de demostrarlo, que el sufismo es, de hecho, una forma de puente entre<br \/>\nOriente y Occidente.<br \/>\n12 II, 143.<br \/>\n3<br \/>\nEL LIBRO<br \/>\nSi refiri\u00e9ndose a nuestro simbolismo b\u00e1sico se nos preguntase sobre la forma que<br \/>\nadquiere el oleaje de la marea, contestar\u00edamos que, sobre todo, toma la forma de un libro,<br \/>\nel Cor\u00e1n. Los suf\u00edes hablan de \u00abtratar de ahogarse\u00bb (istigr\u008cq) en los vers\u00edculos del<br \/>\nCor\u00e1n que, seg\u00fan una de las m\u00e1s fundamentales doctrinas del Islam, son la Palabra increada<br \/>\nde Dios1.<br \/>\nLo que buscan es, por emplear otro t\u00e9rmino suf\u00ed, la extinci\u00f3n (fan\u008c\u0092) de lo creado en<br \/>\nlo Increado, de lo temporal en lo Eterno, de lo finito en lo Infinito; y, para algunos suf\u00edes,<br \/>\nla recitaci\u00f3n del Cor\u00e1n ha constituido, durante toda su vida, el principal medio de<br \/>\nconcentraci\u00f3n en Dios, lo que es la esencia misma de todo camino espiritual.<br \/>\nHay suf\u00edes que lo est\u00e1n recitando continuamente \u0097por ejemplo, en la India y en<br \/>\nAfrica Occidental\u0097, incluso sabiendo muy poco \u00e1rabe; y si a ello se objetase que una<br \/>\nrecitaci\u00f3n as\u00ed no puede tener sobre el alma m\u00e1s que un efecto fragmentario, dado que la<br \/>\ninteligencia de los recitadores no puede participar, contestar\u00edamos que su inteligencia se<br \/>\nhalla penetrada por la conciencia de participar en la Palabra divina. Saben, por lo dem\u00e1s,<br \/>\nque el Cor\u00e1n es un flujo y un reflujo, que fluye de Dios hacia ellos y que sus vers\u00edculos<br \/>\nson signos milagrosos (\u008cy\u008ct) que les reconducir\u00e1n hacia Dios, y esa es la raz\u00f3n precisamente<br \/>\npor la que lo leen.<br \/>\nEl mismo texto justifica esa actitud porque, si el tema del Cor\u00e1n es ante todo All\u008ch,<br \/>\nsu tema secundario es que viene directamente de \u00c9l por medio de la Revelaci\u00f3n y que<br \/>\ndevuelve a \u00c9l por Su gu\u00eda a lo largo del camino recto. Inmediatamente despu\u00e9s de los<br \/>\n1 A semejanza del hinduismo y del juda\u00edsmo, el Islam establece una clara distinci\u00f3n entre Revelaci\u00f3n<br \/>\ne inspiraci\u00f3n. Una Revelaci\u00f3n es consubstancial a la Divinidad, de la que es una proyecci\u00f3n o una prolongaci\u00f3n,<br \/>\nmientras que un texto inspirado est\u00e1 compuesto por el hombre bajo la influencia del esp\u00edritu divino.<br \/>\nEn el cristianismo, la Revelaci\u00f3n es el propio Jes\u00fas, situ\u00e1ndose los Evangelios en el grado de la inspiraci\u00f3n.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n16<br \/>\nsiete vers\u00edculos de apertura, el cuerpo principal del texto cor\u00e1nico empieza por una<br \/>\nafirmaci\u00f3n de su autenticidad y de su eficacia: Alif\u0096L\u008cm\u0096M\u00b4m, He aqu\u00ed el Libro, no encierra<br \/>\nninguna duda; es una gu\u00eda para los piadosos. La primera inicial representa a<br \/>\nAll\u008ch, la segunda a Ras\u00e8l2 \u00abMensajero\u00bb, es decir, la naturaleza celestial del Profeta, y la<br \/>\ntercera a Muhammad, nombre de su naturaleza humana. En virtud de la continuidad que<br \/>\nrepresentan, estas letras son la figura del flujo de la ola, siendo la gu\u00eda el reflujo. La<br \/>\nmisma autenticidad y la misma eficacia son afirmadas por los dos nombres de Misericordia,<br \/>\nal-Ra\u00fam\u008cn y al-Ra\u00fa\u00b4m, con los que comienzan los cap\u00edtulos del Cor\u00e1n. El primero<br \/>\ndesigna sobre todo al Oc\u00e9ano en su aspecto de Bondad y de Belleza infinitas que,<br \/>\ndebido a su naturaleza, desborda; al-Ra\u00fam\u008cn puede as\u00ed, por extensi\u00f3n, significar tambi\u00e9n<br \/>\nel flujo de la ola, la Misericordia que crea, revela y env\u00eda Mensajeros ang\u00e9licos y<br \/>\nhumanos. Frases como Hemos revelado esto o Te hemos (a ti, Muhammad) enviado<br \/>\ncomo Mensajero, son como un estribillo repetido constantemente a lo largo del texto<br \/>\ncor\u00e1nico. Con no menos insistencia se repiten los vers\u00edculos que afirman la atracci\u00f3n del<br \/>\nInfinito, la Misericordia de al-Ra\u00fa\u00b4m que impulsa al hombre a retornar a su origen, vo lvi\u00e9ndole<br \/>\ncapaz de trascender sus limitaciones humanas y terrestres, vers\u00edculos como: En<br \/>\nverdad Dios es El que lo perdona todo, el Todomisericordioso3, o Dios invita a quienes<br \/>\n\u00c9l quiere a la morada de la Paz, o Tras \u00c9l es la \u00faltima consumaci\u00f3n, o el exhorto Responded<br \/>\na la llamada de Dios, o tambi\u00e9n la pregunta \u00bfNo vuelven todas las cosas a<br \/>\nDios? El Cor\u00e1n est\u00e1 impregnado de finalidad; y, en particular, como \u00faltima escritura del<br \/>\nciclo, est\u00e1 \u00abobsesionado\u00bb por la Hora, el s\u00fabito t\u00e9rmino que gravita sobre los cielos y la<br \/>\ntierra4, cita que llega a formar un estribillo que completa al de la creaci\u00f3n y la revelaci\u00f3n.<br \/>\nLa Revelaci\u00f3n isl\u00e1mica abarca todos los aspectos de la vida humana, no dejando absolutamente<br \/>\nnada al \u00abC\u00e9sar\u00bb; y, por la ley de las acciones y reacciones concordantes, la<br \/>\nplenitud de su flujo en este mundo produce sus efectos en la extensi\u00f3n de su reflujo y en<br \/>\nla profundidad con la que \u00e9ste vuelve al \u00e1mbito de la verdad metaf\u00edsica. Algunos pasajes<br \/>\n2 En \u00e1rabe, tanto la final como la inicial de las letras radicales puede representar una palabra entera. A<br \/>\nveces en este contexto se dice que la letra L\u008cm designa a \u001fibr\u00b4l, el arc\u00e1ngel Gabriel, que transmiti\u00f3 la<br \/>\nRevelaci\u00f3n a Muhammad.<br \/>\n3 El nombre al-Ra\u00fa\u00b4m las m\u00e1s de las veces es precedido en el Cor\u00e1n por al-Gaf\u00e8r, El que lo perdona<br \/>\ntodo.<br \/>\n4 VII, 187.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n17<br \/>\nalcanzan un nivel que trasciende infinitamente la dualidad del Creador y lo creado, del<br \/>\nSe\u00f1or y el esclavo, y que es nada menos que el grado de la Esencia divina Misma 5.<br \/>\nEl Cor\u00e1n es el libro de la comunidad entera y no obstante es al mismo tiempo, y sobre<br \/>\ntodo, el libro de una minor\u00eda, el libro de los elegidos espirituales. Presenta este doble<br \/>\naspecto seg\u00fan modos diferentes, De entrada, abunda en vers\u00edculos abiertos que todo<br \/>\ncreyente puede y debe aplicarse a s\u00ed mismo, pero de los que, sin embargo, puede decirse<br \/>\nque se aplican de una manera preeminente a los suf\u00edes. Por ejemplo, la F\u008cti\u00faa, el cap\u00edtulo<br \/>\nde apertura, contiene una s\u00faplica que dice: Gu\u00edanos por el camino recto. Esto se<br \/>\nrepite varias veces en la oraci\u00f3n ritual y constituye, por tanto, la s\u00faplica m\u00e1s frecuentemente<br \/>\nrepetida en el Islam. Sin embargo, \u00abpertenece\u00bb especialmente a los suf\u00edes, porque,<br \/>\nsiendo los miembros de la comunidad m\u00e1s \u00abconscientes del camino\u00bb, pueden entregarse<br \/>\na este vers\u00edculo como nadie m\u00e1s podr\u00eda hacerlo, entrando en \u00e9l como en su propio<br \/>\nelemento. Adem\u00e1s son los \u00fanicos que pueden valorizar el superlativo sobreentend ido<br \/>\nen el vers\u00edculo. En general, el m\u00edstico podr\u00eda ser definido como aqu\u00e9l que se pregunta<br \/>\na s\u00ed mismo: \u00ab\u00bfcu\u00e1l es el camino m\u00e1s recto?\u00bb. El sufismo existe como respuesta a<br \/>\nesta pregunta y por ninguna otra raz\u00f3n, porque es, por definici\u00f3n, la v\u00eda m\u00e1s directa de<br \/>\nacercarse a Dios, y tanto es as\u00ed que la palabra \u00a0ar\u00b4qa (v\u00eda)6, designa por extensi\u00f3n una<br \/>\nOrden suf\u00ed o una cofrad\u00eda.<br \/>\nOtro vers\u00edculo muy querido tanto por su notable belleza como por su significado, y<br \/>\nque todos recitan, especialmente en las \u00e9pocas de prueba, es el vers\u00edculo de la \u00abb\u00fasqueda<br \/>\ndel retorno\u00bb (istir\u00ff\u008c\u0091): En verdad, somos de Dios y a \u00c9l regresamos7. Los suf\u00edes estiman<br \/>\nque el sufismo entero est\u00e1 resumido en este vers\u00edculo; a menudo lo cantan en sus<br \/>\nreuniones y a veces lo repiten un cierto n\u00famero de veces con el rosario; y de hecho,<br \/>\naunque todo creyente sea necesariamente \u00abde Dios\u00bb en un grado u otro, puede decirse<br \/>\nque el m\u00edstico es \u00abde Dios\u00bb de una manera que no es la del resto de la comunidad, porque<br \/>\nm\u00edstica quiere decir consagraci\u00f3n total. Adem\u00e1s es necesario recordar, a prop\u00f3sito<br \/>\nde estos vers\u00edculos, que el sufismo no es sino un movimiento de retorno, un reflujo y<br \/>\nque, desde este punto de vista, los dem\u00e1s miembros de la comunidad, aunque dirigidos<br \/>\nhacia la buena direcci\u00f3n, est\u00e1n estacionarios. Incluso dentro de sus propios rangos, los<br \/>\nsuf\u00edes establecen una distinci\u00f3n entre los miembros m\u00e1s centrales de una Orden, que<br \/>\n5 No hace falta a\u00f1adir que ninguna Revelaci\u00f3n puede dejar de alcanzar este nivel. El cristianismo, por<br \/>\nejemplo, lo alcanza impl\u00edcitamente, como abarca impl\u00edcitamente el conjunto de la vida. Pero el Cor\u00e1n<br \/>\nhace ambas cosas expl\u00edcitamente.<br \/>\n6 Es, en parte, sin\u00f3nimo de \u00b7irat (camino), pero en un sentido m\u00e1s amplio, podr\u00eda traducirse como<br \/>\n\u00abv\u00eda y medio\u00bb.<br \/>\n7 \u0092Inn\u008c li-Ll\u008chi wa\u0092inn\u008c ilayhi r\u008c\u00ffi\u0091un. II, 156.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n18<br \/>\ndenominan \u00abviajeros\u00bb (s\u008clik\u00e8n) y los miembros m\u00e1s perif\u00e9ricos, que est\u00e1n relativamente<br \/>\ninm\u00f3viles.<br \/>\nSe puede decir de estos vers\u00edculos que son \u00ababiertos\u00bb, porque se aplican a toda la jerarqu\u00eda<br \/>\nde la aspiraci\u00f3n espiritual en sus diversos grados. Sin embargo, la distancia entre<br \/>\nlos m\u00e1s bajos y el m\u00e1s elevado de los grados es suficiente para constituir una diferencia<br \/>\nde significado: y de hecho, el Profeta ha dicho que cada vers\u00edculo del Cor\u00e1n tiene \u00abun<br \/>\nexterior y un interior\u00bb. Acabamos de ver dos ejemplos de significados interiores. Por lo<br \/>\nque se refiere al \u00abexterior\u00bb de los vers\u00edculos en cuesti\u00f3n, el \u00abcamino recto\u00bb exot\u00e9rico es<br \/>\nel que consiste en no desviarse de la ley del Islam, mientras que el movimiento de retorno<br \/>\ndesigna, en su sentido m\u00e1s externo, el paso por una vida piadosa hasta la muerte. Los<br \/>\ndos significados, el exterior y el interior, conciernen a los suf\u00edes: pero para los miembros<br \/>\nde la mayor\u00eda, independientemente del hecho de no estar en general dispuestos<br \/>\nmentalmente a aceptar m\u00e1s de un significado para una sola expresi\u00f3n verbal, ser\u00eda dif\u00edcil<br \/>\nde comprender lo que los suf\u00edes entienden por \u00abviaje\u00bb (sul\u00e8k), es decir, el ahondamiento<br \/>\ninterior o el reflujo del s\u00ed finito en direcci\u00f3n de su Principio divino.<br \/>\nEn numerosos vers\u00edculos los sentidos exterior e interior se aplican a terrenos muy diferentes.<br \/>\nUn d\u00eda, al volver de una batalla contra los infieles, el Profeta dijo: \u00abVolvemos<br \/>\nde la peque\u00f1a Guerra santa a la gran Guerra santa.\u00bb Sus compa\u00f1eros preguntaron:<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 es la gran Guerra santa?\u00bb, y respondi\u00f3: \u00abLa guerra contra el alma\u00bb. Aqu\u00ed se encuentra<br \/>\nla clave del sentido interior de todos los vers\u00edculos del Cor\u00e1n que se refieren a<br \/>\nla Guerra santa y a los infieles. Admitamos que este dicho del Profeta aporta algo a todos,<br \/>\ny la mayor\u00eda de los musulmanes podr\u00eda pretender tener la experiencia de la lucha<br \/>\ncontra los infieles del interior, es decir, contra los elementos rebeldes y no musulmanes<br \/>\ndel alma. Pero resistir de vez en cuando a la tentaci\u00f3n es una cosa y hacer la guerra es<br \/>\notra. La gran Guerra santa en su sentido pleno, es el sufismo, o, m\u00e1s precisamente, es<br \/>\nuno de sus aspectos y no compete m\u00e1s que a los suf\u00edes. El Cor\u00e1n declara: Combatid<br \/>\ntotalmente a los id\u00f3latras8, y en otra parte: combatidles hasta sofocar la sedici\u00f3n y que<br \/>\nla religi\u00f3n sea toda para Dios9. S\u00f3lo el m\u00edstico es capaz de realizar esto interiormente, y<br \/>\ns\u00f3lo \u00e9l sabe que ello quiere decir mantener una oposici\u00f3n met\u00f3dica contra sus propias<br \/>\nposibilidades inferiores y llevar la guerra al territorio del enemigo, de manera que el<br \/>\nalma sea completamente \u00abpara Dios\u00bb. A causa de los peligros de esta guerra, ning\u00fan<br \/>\nexoterismo tiene f\u00e1cil acceso. De hecho, aunque no deliberadamente, el exoterismo es<br \/>\nun estado de tregua con escaramuzas ocasionales libradas de forma inconexa; y es mejor<br \/>\n8 IX, 36.<br \/>\n9 VIII, 39.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n19<br \/>\npermanecer exoterista que suscitar todo el furor del enemigo y despu\u00e9s abandonar la<br \/>\nlucha dejando que las posibilidades inferiores invadan el alma.<br \/>\nSer\u00eda posible dar multitud de otros ejemplos de significados interiores que conciernen<br \/>\ns\u00f3lo a los suf\u00edes. Pero como se citar\u00e1n varios en los siguientes cap\u00edtulos, bastar\u00e1 por<br \/>\nahora insistir en la afinidad que los suf\u00edes tienen generalmente con el Cor\u00e1n en virtud de<br \/>\nlo que les distingue m\u00e1s especialmente de otros musulmanes, a saber, el hecho de que su<br \/>\nelecci\u00f3n deliberada e irrevocable de lo Eterno con preferencia sobre lo ef\u00edmero no es<br \/>\nsimplemente te\u00f3rica y mental, sino que es tan totalmente sincera que les ha sacudido<br \/>\nhasta lo m\u00e1s profundo de su ser y les ha movido a ponerse en camino. El Cor\u00e1n mismo<br \/>\nes una cristalizaci\u00f3n de esta elecci\u00f3n, porque insiste sin descanso en la inmensa disparidad<br \/>\nque existe entre este bajo mundo y el mundo trascendente del Esp\u00edritu, mientras<br \/>\nque, por otro lado, censura continuamente la locura de quienes eligen lo m\u00e1s bajo en<br \/>\nlugar de lo m\u00e1s alto, lo peor en lugar de lo mejor. Como opuesto a esta locura, el sufismo<br \/>\npuede definirse como un sentido de los valores o un sentido de las proporciones. La<br \/>\ndefinici\u00f3n no ser\u00eda inadecuada porque \u00bfqui\u00e9n en el mundo, aparte de sus equivalentes de<br \/>\notras religiones, podr\u00eda compararse a los suf\u00edes en lo que respecta a poner lo primero en<br \/>\nprimer lugar y lo segundo en segundo? De forma an\u00e1loga, el Cor\u00e1n se define como al-<br \/>\nFurq\u008cn, lo que puede traducirse como \u00abCriterio de valores\u00bb, \u00abInstrumento de discriminaci\u00f3n<br \/>\n\u00bb o, simplemente, \u00abDiscernimiento\u00bb.<br \/>\nUna cualidad esencial del mensaje cor\u00e1nico es el establecimiento de una jerarqu\u00eda de<br \/>\nvalores que ofrece criterios para poner cada cosa en su lugar, as\u00ed como una base general<br \/>\nde evaluaci\u00f3n. No s\u00f3lo distingue entre justo y falso, ortodoxia y herej\u00eda, verdad y error,<br \/>\nreligi\u00f3n y paganismo. Establece tambi\u00e9n una distinci\u00f3n, en el campo de la ortodoxia,<br \/>\nentre los que observan una cierta reserva en su culto y, paralelamente, si se trata de la<br \/>\ngran Guerra santa, entre los que salen adelante para luchar y los que se quedan atr\u00e1s.<br \/>\nUnos y otros recibir\u00e1n su retribuci\u00f3n. Dios ha prometido a todos cosas excelentes. Pero<br \/>\nDios prefiere los combatientes a los no combatientes y les reserva una recompensa sin<br \/>\nl\u00edmites10. Otra distinci\u00f3n, paralela pero no forzosamente id\u00e9ntica, es la que se hace entre<br \/>\nlos avanzados, de los que se dice que est\u00e1n cerca de Dios (muqarrab\u00e8n, palabra que<br \/>\nsirve para distinguir a los Arc\u00e1ngeles de los Angeles), y la gente de la derecha [siendo<br \/>\nlos infieles la gente de la izquierda11]. En otro lugar, y en dos ocasiones, los que forman<br \/>\nla categor\u00eda m\u00e1s elevada y que son tambi\u00e9n llamados los esclavos de Dios para subrayar<br \/>\nsu extinci\u00f3n en \u00c9l, son puestos en contraste con los justos12. Estos parecen ocupar una<br \/>\n10 IV, 95.<br \/>\n11 LVI, 8-40.<br \/>\n12 LXXVI, 5-6; LXXXIII, 18- 28.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n20<br \/>\nposici\u00f3n intermedia entre los avanzados y la gente de la derecha. Es significativo, en<br \/>\ntodo caso, comprobar que los avanzados se representan en el Para\u00edso bebiendo directamente<br \/>\nde las dos Fuentes supremas, mientras que los justos beben de ellas indirectamente,<br \/>\nes decir, que sacian su sed en una corriente que toma su sabor de una o de otra de<br \/>\nlas fuentes, y la gente de la derecha bebe agua. Este simbolismo tan rico en significados<br \/>\nexcusa de comentarios puesto que, para comprenderlo, nos basta considerar a la comunidad<br \/>\nisl\u00e1mica tal como siempre ha sido y a\u00fan hoy es. Cualesquiera que sean sus subdivisiones,<br \/>\nlas tres categor\u00edas principales de la jerarqu\u00eda espiritual permanecen, con los<br \/>\nsuf\u00edes \u00abviajeros\u00bb en primer lugar, los relativamente \u00abestacionarios\u00bb en segundo y la<br \/>\nmayor\u00eda \u00abexot\u00e9rica\u00bb en tercero.<br \/>\nEs cierto que las distinciones \u00abfurq\u00e1nicas\u00bb existen para informaci\u00f3n de todos. Pero<br \/>\nuna jerarqu\u00eda no puede ser captada m\u00e1s que por aquellos que se encuentran en la c\u00faspide.<br \/>\nEl Cor\u00e1n establece esta jerarqu\u00eda desde arriba; y el suf\u00ed, por el hecho de que se \u00ablanza<br \/>\n\u00bb en direcci\u00f3n a la cima, es el que llega m\u00e1s cerca del punto de vista cor\u00e1nico, m\u00e1s<br \/>\ncerca de la personificaci\u00f3n de al-Furq\u008cn.<br \/>\nEl tema de este cap\u00edtulo desbordar\u00e1 necesariamente sobre los dem\u00e1s, ya que tanto la<br \/>\ndoctrina como el m\u00e9todo del sufismo tienen sus ra\u00edces en el Cor\u00e1n. Pero el presente<br \/>\ncontexto exige al menos esta menci\u00f3n: algunas formulaciones del Cor\u00e1n parecen destinadas,<br \/>\nincluso ci\u00f1\u00e9ndonos a su mensaje literal, exclusivamente a los suf\u00edes. Ahora s\u00f3lo<br \/>\ncitaremos un ejemplo, ya que se presentar\u00e1n otros despu\u00e9s: Estamos (Dios) m\u00e1s cerca<br \/>\nde \u00e9l (el hombre) que su vena yugular13. Este no podr\u00eda designarse como un vers\u00edculo<br \/>\n\u00ababierto\u00bb como Gu\u00edanos por el camino recto, que cada uno es libre de interpretar seg\u00fan<br \/>\nsu concepci\u00f3n del camino y de lo que es la direcci\u00f3n recta. Tampoco es comparable con<br \/>\nesos vers\u00edculos en los que el sentido literal es un velo sobre una verdad que no es para<br \/>\ntodos. Aqu\u00ed, excepcionalmente, el \u00abinterior\u00bb es el significado literal. El exterior \u00abprotector<br \/>\n\u00bb es simplemente el deslumbramiento causado por el s\u00fabito descubrimiento de lo<br \/>\nque es, para el hombre, la verdad de las verdades. La mayor\u00eda, cegada, dirige su atenci\u00f3n<br \/>\nhacia otros vers\u00edculos; pero al menos para algunos de los que lo captaron literalmente,<br \/>\neste vers\u00edculo no deja otra opci\u00f3n que la de salir en b\u00fasqueda de un \u008aayj suf\u00ed, de<br \/>\nun maestro espiritual capaz de mostrar el camino que permite conformarse a esa proximidad.<br \/>\n13 L, 16.<br \/>\n4<br \/>\nEL MENSAJERO<br \/>\nTras la muerte de Muhammad, un d\u00eda que se le pregunt\u00f3 a \u0091A\u0092i\u00eba, su esposa preferida,<br \/>\na qu\u00e9 se le podr\u00eda comparar, respondi\u00f3: \u00abSu naturaleza era como el Cor\u00e1n.\u00bb Esto<br \/>\ndebe entenderse en el sentido de que, de su experiencia intensa e \u00edntima del Profeta,<br \/>\nguardaba la impresi\u00f3n de que \u00e9l era una encarnaci\u00f3n del Libro revelado. Lo cual no es<br \/>\nsorprendente vista la analog\u00eda que existe entre el Mensaje y el Mensajero, porque el<br \/>\nMensajero (ras\u00e8l) no es s\u00f3lo el que recibe el Mensaje revalado, sino que es tambi\u00e9n,<br \/>\ncomo la Revelaci\u00f3n, \u00abenviado\u00bb \u0097que es lo que significa ras\u00e8l\u0097 a este mundo desde el<br \/>\nM\u00e1s All\u00e1. La doctrina isl\u00e1mica del Ras\u00e8l es, en el fondo, la misma que la doctrina hind\u00fa<br \/>\ndel Avat\u008cra, siendo una diferencia inmediata el hecho de que el t\u00e9rmino Avat\u008cra quiere<br \/>\ndecir \u00abdescenso\u00bb, esto es, el de la Divinidad, mientras que el Ras\u00e8l es definido bien<br \/>\ncomo un Arc\u00e1ngel, bien como una encarnaci\u00f3n humana del Esp\u00edritu. Pero se trata de<br \/>\nuna diferencia de perspectiva m\u00e1s que de hecho, porque el Esp\u00edritu posee un aspecto<br \/>\nincreado abierto a la Divinidad, tanto como un aspecto creado. La Divinidad del Ras\u00e8l<br \/>\nest\u00e1 velada por la jerarqu\u00eda de los grados espirituales que marcan la l\u00ednea de su descenso,<br \/>\ny la raz\u00f3n de ese velo es preservar la doctrina de la Unidad divina, mientras que en<br \/>\nel caso del Avat\u008cra, se \u00abrepliega\u00bb de buen grado la misma jerarqu\u00eda para no empa\u00f1ar la<br \/>\nidentidad del yo con el S\u00ed, que constituye la esencia de la doctrina hind\u00fa del Advaita<br \/>\n(no-dualidad). Esta identidad es tambi\u00e9n la esencia del sufismo, aunque los suf\u00edes tienen<br \/>\ntendencia a expresarla de manera el\u00edptica, salvo, como veremos, en sus \u00abjaculatorias<br \/>\ninspiradas\u00bb.<br \/>\nEl aspecto m\u00e1s sorprendente del paralelismo entre el Cor\u00e1n y Muhammad se observa<br \/>\nsin duda en la extensi\u00f3n de su penetraci\u00f3n, pudi\u00e9ndose comparar uno y otro a la impetuosa<br \/>\nola que se introduce tierra adentro hasta extremos excepcionalmente alejados.<br \/>\nLo mismo que el Cor\u00e1n abarca todos los aspectos de la vida humana, as\u00ed el destino de<br \/>\nMuhammad fue el de penetrar con excepcional envergadura en el dominio de la expeMARTIN<br \/>\nLINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n22<br \/>\nriencia humana, tanto p\u00fablica como privada1. El reflujo corresponde al flujo: la plenitud<br \/>\nterrenal del Profeta se combina con una sensibilidad extrema por el magnetismo del M\u00e1s<br \/>\nAll\u00e1; y esta combinaci\u00f3n ha dejado una huella indeleble en el conjunto del Islam y en el<br \/>\nsufismo en particular. Se encuentra una expresi\u00f3n de ello en este dicho muy conocido<br \/>\ndel Profeta: \u00abActuad respecto a este mundo como si fuerais a vivir mil a\u00f1os y respecto<br \/>\nal otro como si fuerais a morir ma\u00f1ana.\u00bb Hay aqu\u00ed, por una parte, una exigencia de perfecci\u00f3n<br \/>\n\u0097de paciente exactitud podr\u00edamos decir\u0097 que incumbe al hombre en su cualidad<br \/>\nde representante de Dios en la tierra; y es, por otra parte, una exhortaci\u00f3n a estar<br \/>\nlisto para dejar este mundo en todo momento. Ambos preceptos tienen en vista \u00fanicamente<br \/>\nla voluntad del Cielo y, a la luz de la segunda, es evidente que la primera debe<br \/>\naplicarse con esp\u00edritu de desapego, porque estar listo para partir impide atarse. As\u00ed, el<br \/>\nProfeta ha podido decir sin ninguna inconsecuencia: \u00abSed en este mundo como un extranjero<br \/>\no como un pasajero.\u00bb Conviene subrayar su desinter\u00e9s por el mundo, hecho que<br \/>\nOccidente ha pasado ampliamente por alto, en gran parte porque su aspecto, hist\u00f3ricamente<br \/>\nasombroso, de plenitud terrenal \u0097a veces interpretada de manera completamente<br \/>\nerr\u00f3nea como \u00abmundanalidad\u00bb\u0097 ha sido juzgado como algo que contradec\u00eda tal desapego,<br \/>\nmientras que estos dos aspectos son, como hemos visto, complementarios e interdependientes.<br \/>\nEs significativo que al ofrecer al Profeta como ejemplo a seguir, el Cor\u00e1n<br \/>\ninsiste, en primer lugar, en el \u00abreflujo de la ola\u00bb: \u00abTen\u00e9is en el Mensajero de Dios un<br \/>\nbuen ejemplo para quien espera en Dios y en el \u00faltimo d\u00eda, e invoca a menudo el nombre<br \/>\nde Dios\u00bb2. Esta menci\u00f3n del \u00faltimo D\u00eda recuerda que, como el Cor\u00e1n, el Profeta<br \/>\nest\u00e1 \u00abobsesionado\u00bb por la Hora; y esta \u00abobsesi\u00f3n\u00bb no puede disociarse de uno de los<br \/>\nacontecimientos fundamentales de su misi\u00f3n, el Viaje nocturno, tambi\u00e9n llamado, seg\u00fan<br \/>\nsu principal episodio, la Ascensi\u00f3n3. Fue como si su \u00abcapacidad de estar listo para partir<br \/>\n\u00bb se hubiese s\u00fabitamente desbordado del plano m\u00e1s elevado para derramarse sobre los<br \/>\ndem\u00e1s, de forma que, para \u00e9l, se produjo una breve anticipaci\u00f3n de la Hora, y tuvo un<br \/>\ngoce anticipado de la Resurrecci\u00f3n: sobre la Roca de Jerusal\u00e9n, a donde hab\u00eda sido milagrosamente<br \/>\ntransportado desde La Meca, fue \u00abdescreado\u00bb, es decir, reabsorbido, el<br \/>\ncuerpo en el alma, el alma en el Esp\u00edritu y el Esp\u00edritu en la Presencia divina. Esta \u00abreab-<br \/>\n1 Muhammad no fue solamente pastor, comerciante, ermita\u00f1o, exiliado, soldado, legislador y profetasacerdote-<br \/>\nrey; fue tambi\u00e9n hu\u00e9rfano (pero con un abuelo y un t\u00edo particularmente amantes), durante largos<br \/>\na\u00f1os esposo de una sola mujer mucho mayor que \u00e9l, frecuentemente padre despojado de sus hijos, viudo<br \/>\ny, finalmente, esposo de varias mujeres, algunas mucho m\u00e1s j\u00f3venes que \u00e9l.<br \/>\n2 XXXIII, 21.<br \/>\n3 Las dos grandes noches del a\u00f1o isl\u00e1mico son Laylat al-Qadr (la Noche del Poder) y Laylat al-<br \/>\nMi\u0091ray (la Noche de la Ascensi\u00f3n). Son, respectivamente, la noche del Descenso del Cor\u00e1n y la de la<br \/>\nAscensi\u00f3n del Profeta.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n23<br \/>\nsorci\u00f3n\u00bb marca el camino de los suf\u00edes4, y su aspecto de \u00abanticipaci\u00f3n\u00bb es igualmente<br \/>\nsignificativo, porque es uno de los sentidos fundamentales de la palabra s\u008cb\u00b4q\u00e8n, que en<br \/>\nel cap\u00edtulo anterior fue traducida como \u00ablos avanzados\u00bb, y que es, como hemos visto,<br \/>\nuno de los t\u00e9rminos cor\u00e1nicos que designa a los m\u00edsticos del Islam. Recordemos a tal<br \/>\nprop\u00f3sito este dicho del Profeta: \u00abMorid antes de morir.\u00bb Es cierto que tales formulaciones<br \/>\nson comunes a toda m\u00edstica y que todas las m\u00edsticas son anticipaciones; pero,<br \/>\naunque se trate de una distinci\u00f3n relativa, el sufismo, como \u00faltima m\u00edstica del presente<br \/>\nciclo temporal, debe obligatoriamente caracterizarse por una particular sensibilidad hacia<br \/>\nesa \u00abatracci\u00f3n\u00bb de la Hora, impulso suplementario que ofrece sin duda una compensaci\u00f3n<br \/>\nparcial por las condiciones exteriores desfavorables de nuestro tiempo.<br \/>\nBien saben los suf\u00edes que esta sensibilidad debe combinarse con esfuerzos activos en<br \/>\nel mismo sentido; y en esto, como en todo lo dem\u00e1s, son, para utilizar su propia f\u00f3rmula,<br \/>\nlos \u00abherederos del Mensajero\u00bb. Si Muhammad es el Profeta de la Hora, hay aqu\u00ed un<br \/>\ncomplemento pasivo a su funci\u00f3n, m\u00e1s activa, de Profeta de la Orientaci\u00f3n y de la Peregrinaci\u00f3n.<br \/>\nEl Cor\u00e1n subraya que se preocupa por la orientaci\u00f3n5; y podemos evaluar el<br \/>\npeso de esta preocupaci\u00f3n por el impacto que este hecho ha producido sobre su pueblo.<br \/>\nHasta el momento actual, uno de los rasgos m\u00e1s inmediatamente impresionantes de la<br \/>\ncomunidad isl\u00e1mica es lo que podr\u00eda llamarse \u00abconciencia de la direcci\u00f3n\u00bb. Esta disposici\u00f3n<br \/>\nespiritual, inextricablemente ligada a la conciencia de ser \u00abde Dios\u00bb, ofrece sin<br \/>\nduda, tambi\u00e9n, una compensaci\u00f3n providencial; y se aplica particularmente al suf\u00ed que,<br \/>\nadem\u00e1s de estar m\u00e1s consagrado y ser m\u00e1s consciente del camino que los dem\u00e1s miembros<br \/>\nde su comunidad, no debe solamente decir como ellos la oraci\u00f3n ritual en direcci\u00f3n<br \/>\na La Meca, sino realizar muchos otros ritos durante los cuales prefiere dirigirse hacia el<br \/>\nmismo lado, de manera que esta \u00abconcentraci\u00f3n\u00bb exterior y simb\u00f3lica pueda servir de<br \/>\nsoporte a la concentraci\u00f3n interior.<br \/>\nSi el Profeta y sus compa\u00f1eros m\u00e1s pr\u00f3ximos emigraron de La Meca a Medina, fue<br \/>\npor una necesidad c\u00f3smica, a fin de que la orientaci\u00f3n pudiese adquirir desde la \u00e9poca<br \/>\napost\u00f3lica, y como precedente apost\u00f3lico por tanto, la acrecentada intensidad de que<br \/>\nest\u00e1 cargado el gesto de un exiliado que se vuelve hacia su patria. Mucha de esa nostalgia<br \/>\npermanece a\u00fan hoy, en el sentido de que un musulm\u00e1n \u0097sea o no \u00e1rabe\u0097 es consciente<br \/>\nde tener sus ra\u00edces espirituales en La Meca6, conciencia agudizada una vez al a\u00f1o<br \/>\n4 No hace falta decir que esto no concierne al cuerpo y al alma, a diferencia del caso del Profeta, sino<br \/>\na lo esencial, y que se trata de la reabsorci\u00f3n del centro de consciencia.<br \/>\n5 II, 144.<br \/>\n6 Este sentimiento est\u00e1 inextricablemente unido a la nostalgia por el Profeta; y el hecho de volverse<br \/>\nhacia La Meca, lugar de su nacimiento y de los inicios del Islam, viene a ser en la pr\u00e1ctica (salvo para la<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n24<br \/>\nen cada comunidad isl\u00e1mica por la partida y la vuelta de los peregrinos; y, en las cinco<br \/>\noraciones rituales cotidianas, cada ciclo de movimientos culmina en una prosternaci\u00f3n<br \/>\nque puede describirse como una expansi\u00f3n del alma en direcci\u00f3n a La Meca. Sin embargo,<br \/>\nno hay que olvidar que el recuerdo de Dios es m\u00e1s grande que la oraci\u00f3n ritual7,<br \/>\ny uno de los significados de este pasaje clave es que es \u00abm\u00e1s grande\u00bb volverse hacia el<br \/>\nCentro interior que hacia el centro exterior. Lo ideal es dirigirse hacia uno y otro simult\u00e1neamente,<br \/>\ndado que la orientaci\u00f3n exterior ha sido instituida ante todo con vistas a la<br \/>\norientaci\u00f3n interior. \u00abNuestro cumplimiento de los ritos es considerado como ardiente o<br \/>\ntibio seg\u00fan la intensidad de nuestro recuerdo de Dios durante su ejecuci\u00f3n\u00bb 8. Se tratar\u00e1<br \/>\ncon mayor detalle m\u00e1s adelante esta cuesti\u00f3n del cumplimiento esot\u00e9rico de los ritos<br \/>\nexot\u00e9ricos. Lo que se trata de resaltar aqu\u00ed es que, para los suf\u00edes, el camino espiritual<br \/>\nno es s\u00f3lo la gran Guerra santa, sino tambi\u00e9n, y a\u00fan m\u00e1s, la \u00abgran Oraci\u00f3n\u00bb y la \u00abgran<br \/>\nPeregrinaci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nLa Kaaba (literalmente el \u00abcubo\u00bb, pues \u00e9sta es su forma), \u00abCasa de Dios\u00bb en el centro<br \/>\nde La Meca, es un s\u00edmbolo del Centro de nuestro ser. Cuando el exiliado dirige su<br \/>\nrostro en direcci\u00f3n a La Meca, aspira por encima de todo, si es suf\u00ed, al retorno interior, a<br \/>\nla reintegraci\u00f3n del s\u00ed individual finito y fragmentario en la Infinitud del S\u00ed divino.<br \/>\nAl ser el hombre un exiliado, un centro espiritual simbolizar\u00e1 m\u00e1s eficazmente la<br \/>\npatria si no le resulta inmediatamente accesible. Esta es, sin duda, una de las razones por<br \/>\nlas que, en La Meca, en los albores del Islam, la oraci\u00f3n se realizaba en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPero si el hombre es un exiliado en primer lugar en raz\u00f3n de su existencia separada<br \/>\nde Dios, en segundo lugar lo es por su ca\u00edda del Para\u00edso. Deben, pues, efectuarse<br \/>\ndos retornos al hogar, y sin duda es en raz\u00f3n del segundo exilio del hombre por lo que,<br \/>\nen el Viaje nocturno, el Profeta fue primero transportado \u00abhorizontalmente\u00bb de La Meca<br \/>\na Jerusal\u00e9n antes de su Ascensi\u00f3n \u00abvertical\u00bb, de manera que su viaje pudiese ser el prototipo<br \/>\nperfecto del camino que deber\u00edan seguir los avanzados de entre su pueblo. S\u00f3lo a<br \/>\npartir del centro del estado terrenal, es decir, del grado de perfecci\u00f3n humana, es posible<br \/>\ntener acceso a los estados superiores del ser. La primera parte del Viaje nocturno es como<br \/>\nuna demostraci\u00f3n de esta verdad seg\u00fan el simbolismo espacial, aunque sin tener en<br \/>\ncuenta el hecho de que el Profeta es en s\u00ed una personificaci\u00f3n del centro, se le llame<br \/>\n\u00abJerusal\u00e9n\u00bb o \u00abLa Meca\u00bb.<br \/>\npeque\u00f1a minor\u00eda que vive en esas regiones) volverse tambi\u00e9n hacia Medina, donde triunf\u00f3, muri\u00f3 y est\u00e1<br \/>\nenterrado.<br \/>\n7 XXIX, 45.<br \/>\n8 Ense\u00f1anza del \u009aayj al-\u0091Al\u008cw\u00ee. Ver nuestra obra Un saint musulman du XX si\u00e8cle, Par\u00eds, Ed. Traditionnelles.<br \/>\n1967, p. 114. [De pr\u00f3xima publicaci\u00f3n en esta colecci\u00f3n. N. del T.]<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<br \/>\n25<br \/>\nEn \u00e9l la perfecci\u00f3n perdida se manifiesta de nuevo. Corresponde al punto culminante<br \/>\ndel impulso de la ola, a partir del cual empieza el reflujo. Ya hemos visto que lo ideal es<br \/>\nhaber alcanzado la \u00abplenitud terrenal\u00bb y estar \u00ablisto para partir\u00bb, y es hacia esa perfecci\u00f3n<br \/>\nen equilibrio entre el flujo y el reflujo hacia donde la aspiraci\u00f3n del m\u00edstico debe<br \/>\ndirigirse. El Mensajero divino entra y sale de este mundo por la puerta celeste hacia la<br \/>\nque toda m\u00edstica est\u00e1 orientada. Pero el m\u00edstico, como los dem\u00e1s humanos, ha entrado<br \/>\nen este mundo por una puerta simplemente c\u00f3smica; y para evitar refluir por la misma<br \/>\nsalida, su peque\u00f1a ola individual debe alcanzar el punto culminante de la gran ola, para<br \/>\nque su propio impulso, relativamente d\u00e9bil, se sumerja en la gran corriente y sea arrastrado<br \/>\npor ella9. No es que el m\u00edstico sea capaz de alcanzar ese punto central con sus<br \/>\npropios esfuerzos. Pero el Profeta est\u00e1 siempre presente en ese centro y tiene el poder de<br \/>\nlanzar a los que no est\u00e1n en \u00e9l un \u00abcable de salvaci\u00f3n\u00bb, que es una cadena (silsila) que<br \/>\ntraza un linaje espiritual que se remonta hasta \u00e9l. De esta forma, toda Orden suf\u00ed desciende<br \/>\ndel Profeta, y la iniciaci\u00f3n en una \u00a0ar\u00b4qa significa la adhesi\u00f3n a su cadena particular.<br \/>\nEllo implica una centralidad virtual, es decir, una reintegraci\u00f3n virtual en el estado<br \/>\nprimordial, reintegraci\u00f3n que debe entonces hacerse efectiva.<br \/>\nEl gran prototipo del rito suf\u00ed de iniciaci\u00f3n es un acontecimiento que se produjo en<br \/>\nun momento crucial de la historia del Islam, unos cuatro a\u00f1os antes de la muerte del<br \/>\nProfeta: sentado al pie de un \u00e1rbol, pidi\u00f3 a sus compa\u00f1eros presentes que le juraran fidelidad<br \/>\npor encima del compromiso aceptado al entrar en el Islam. En algunas \u00d3rdenes<br \/>\neste rito del apret\u00f3n de manos comprende elementos suplementarios10, y en otras, es<br \/>\nreemplazado por diferentes formas de iniciaci\u00f3n, una de las cuales sugiere particularmente<br \/>\nla idea de cadena comparada a una cuerda de salvaci\u00f3n: el \u008aayj tiende su rosario<br \/>\nal novicio; \u00e9ste toma el otro extremo, reteni\u00e9ndolo durante la pronunciaci\u00f3n de la f\u00f3rmula<br \/>\nde iniciaci\u00f3n.<br \/>\nLa uni\u00f3n a la cadena espiritual da al iniciado no s\u00f3lo el medio de impedir que su<br \/>\npropio reflujo se retire en la misma direcci\u00f3n en que ha venido, sino tambi\u00e9n el de progresar<br \/>\na lo largo del camino espiritual si est\u00e1 cualificado para el \u00abviaje\u00bb. La atracci\u00f3n de<br \/>\nla cadena trasciende infinitamente los esfuerzos del viajero que, sin embargo, son necesarios<br \/>\npara volverla operante. Una \u00abTradici\u00f3n santa\u00bb declara: \u00abSi (Mi esclavo) se acerca<br \/>\nun palmo a M\u00ed, Yo me acerco a \u00e9l un codo, y si se acerca a M\u00ed un codo, Me acerco a \u00e9l<br \/>\nun cuerpo; y si viene hacia M\u00ed con lentitud, Yo voy hacia \u00e9l con rapidez.\u00bb<br \/>\n9 Esta \u00abinmersi\u00f3n\u00bb no es otra cosa que la santificaci\u00f3n. En cuanto a la salvaci\u00f3n, las formas exteriores<br \/>\nde la religi\u00f3n son, siguiendo nuestra comparaci\u00f3n inicial, parecidas a concavidades consagradas en las<br \/>\nque la ola individual debe vaciarse para \u00absalvarse\u00bb de refluir en la misma direcci\u00f3n de la que ha venido.<br \/>\n10 Como, por ejemplo, en el ya mencionado rito de investidura.<br \/>\nMARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARTIN LINGS \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO? MARTIN LINGS, \u00bfQU\u00c9 ES EL SUFISMO? 2 NOTA SOBRE LA PRONUNCIACI\u00d3N DE LAS PALABRAS \u00c1RABES Indicamos solamente la pronunciaci\u00f3n de aquellas letras cuya lectura podr\u00eda prestarse a confusi\u00f3n. Las dem\u00e1s se pronuncian de la misma forma que en castellano. Letra Pronunciaci\u00f3n \u00f0 (\u00f0\u008c\u0092) z castellana \u00ff (\u00ff\u00b4m) j inglesa, como en \u00abJohn\u00bb \u00ca (\u00ca\u008c\u0092)<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[143,251],"tags":[],"class_list":["post-3976","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sufismo","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3976","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3976"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3976\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}