{"id":3960,"date":"2009-03-30T15:44:12","date_gmt":"2009-03-30T15:44:12","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3960"},"modified":"2009-03-30T15:44:12","modified_gmt":"2009-03-30T15:44:12","slug":"\"el-cuerpo-como-territorio-sagrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3960","title":{"rendered":"&#8220;EL CUERPO COMO TERRITORIO SAGRADO"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;EL CUERPO COMO TERRITORIO SAGRADO<\/p>\n<p>Carlos E. Pinz\u00f3n<\/p>\n<p>Gloria Garay A.<\/p>\n<p>Con est\u00e1 ponencia queremos contribuir a la comprensi\u00f3n de los<br \/>\nprocesos ind\u00edgenas de construcci\u00f3n del territorio en el suroccidente<br \/>\nde Colombia. Mostraremos que las estrategias de defensa del<br \/>\nterritorio de inga y kamsa se entienden s\u00f3lo cuando se contextualizan<br \/>\ndentro de construcciones inter\u00e9tnicas como las redes de chamanes y<br \/>\ncuranderos, en las cuales estos ind\u00edgenas juegan un papel<br \/>\npreponderante, hoy en d\u00eda, al punto que la memoria de proyectos<br \/>\nandinos y selv\u00e1ticos se encuentra en los jardines sagrados y cuerpos<br \/>\nde sus chamanes.<\/p>\n<p>La memoria hacia la exterioridad<\/p>\n<p>En el suroccidente de Colombia, los diversos grupos ind\u00edgenas<br \/>\ncomparten una topolog\u00eda moral del poder cham\u00e1nico que otorga la mayor<br \/>\nfuerza de esta poder a las comunidades de la amazon\u00eda (Chaumeil<br \/>\n1991). En estudios anteriores (Pinz\u00f3n y Garay 1991, 1990, Pinz\u00f3n y<br \/>\nSuarez 1991) hemos examinado la relaci\u00f3n de inga y kamsa del Valle<br \/>\nSibundoy con los proyectos ind\u00edgenas del noroeste de la amazon\u00eda<br \/>\npero, para comprender mejor su particular producci\u00f3n y formas de<br \/>\ndefensa del territorio, debemos considerar sus interacciones con las<br \/>\ncomunidades ind\u00edgenas andinas de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tomaremos el caso de los paez porque sobre ellos se han realizado los<br \/>\nestudios m\u00e1s completos (Bernal Villa 1953, 1955, 1956, Sevilla Casa<br \/>\n1976, Henman 1978, Rappaport 1990, 1989, 1988, Portela 1990 y 1991,<br \/>\nG\u00f3mez y Portela 1993, Portela y G\u00f3mez 1994, Jimeno 1990, S\u00e1nchez<br \/>\n1991, Faust 1987 y otros), aunque la principal raz\u00f3n es que,<br \/>\nreconstruyendo la historia de este grupo, otros autores desarrollaron<br \/>\nconceptos claves para entender la producci\u00f3n de la memoria colectiva<br \/>\nen comunidades ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Precisamente Rappaport es quien recoge dos importantes dimensiones de<br \/>\nesta memoria. Una primera1 que se construye en la relaci\u00f3n de los<br \/>\npaez con los espa\u00f1oles, durante la colonia, y con el Estado<br \/>\nRepublicano y constituye un claro ejemplo de los discursos y<br \/>\nestrategias que crean los ind\u00edgenas sobre ellos mismos para pasar los<br \/>\nfiltros hermen\u00e9uticos hegem\u00f3nicos, justificando para \u00e9stos su<br \/>\nexistencia y el derechos a su tierra.<\/p>\n<p>Los paez bien pronto tuvieron que recurrir al desmonte de los<br \/>\nimaginarios que los espa\u00f1oles hab\u00edan construido sobre los habitantes<br \/>\ndel Nuevo Mundo. Ellos comprendieron que, seg\u00fan el imaginario<br \/>\nespa\u00f1ol, las formas ind\u00edgenas v\u00e1lidas de transmisi\u00f3n de la posesi\u00f3n<br \/>\nde la tierra se basaban en el patr\u00f3n incaico de estructura del poder.<br \/>\nde all\u00ed que reprodujeran la herencia din\u00e1stica de la tierra a trav\u00e9s<br \/>\nde cinco generaciones cuyo origen remontaron a una deidad, las<br \/>\nestrellas, en el caso de Juan Tama. Este modelo del incanato era el<br \/>\nque m\u00e1s se acercaba al de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola cat\u00f3lica y con base<br \/>\nen \u00e9l los conquistadores jerarquizaron los pueblos y la geograf\u00eda de<br \/>\nesta regi\u00f3n del Nuevo Mundo. Los m\u00e1s &#8220;salvajes&#8221; fueron aquellos<br \/>\ndif\u00edcilmente atrapables por las estrategias de control espa\u00f1olas y<br \/>\nque m\u00e1s se alejaban del modelo incaico (Taussig 1980). Los paeces de<br \/>\nfines de siglo XVII buscaron, por lo tanto, una ubicaci\u00f3n favorable<br \/>\npara sus reclamaciones dentro de esta topolog\u00eda moral de los<br \/>\nespa\u00f1oles. Aunque a\u00f1os antes hubieran sido calificados en la<br \/>\ncategor\u00eda de &#8220;salvajes&#8221; debido a lo que era, en ese entonces, su<br \/>\nestructura de poder suelta, m\u00f3vil, &#8220;situacional&#8221; m\u00e1s que formal o<br \/>\nhereditaria, caracter\u00edstica de grupos no jerarquizados que coalesc\u00edan<br \/>\ny se fragmentaban con facilidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, no era suficiente que los paeces presentaran una<br \/>\ngenealog\u00eda aceptable para que la posesi\u00f3n de sus tierras fuera<br \/>\nleg\u00edtima ante las autoridades espa\u00f1olas. Dicha genealog\u00eda deb\u00eda<br \/>\nexpresarse dentro de una narrativa particular cuyo formato ineludible<br \/>\nera el lenguaje escrito de los instrumentos jur\u00eddico-administrativos.<br \/>\nDe modo que los paeces entraron en contacto con el papel y la<br \/>\nescritura, con las f\u00f3rmulas geneal\u00f3gicas del poder espa\u00f1ol que se<br \/>\nremontaban ya no al sol, ni a las estrellas como en el caso de incas<br \/>\ny paez, respectivamente, sino a un Dios cat\u00f3lico, se\u00f1or del Rey, de<br \/>\nlos espa\u00f1oles y, por ende, de los indios. Era necesario dejar<br \/>\ntestimonios escritos y seguir los procesos jur\u00eddicos de la colonia<br \/>\npara conservar el territorio bajo la figura del resguardo, mediante<br \/>\ntestamentos y otros documentos tal como lo hicieron varios caciques<br \/>\npaeces.<\/p>\n<p>La efectividad de su estrategia ha perdurado. Los resguardos<br \/>\nconformados de esta manera han permitido que, a pesar de las<br \/>\npresiones legales e ilegales, los paeces actuales dispongan de<br \/>\nargumentos v\u00e1lidos jur\u00eddicamente para defender sus tierras dentro del<br \/>\ncontexto de la legislaci\u00f3n vigente en la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s de conocer y aprender a hacer uso de estas herramientas<br \/>\nlegales, la deconstrucci\u00f3n que los paeces hicieron de las estructuras<br \/>\ndel poder colonial fue m\u00e1s all\u00e1 de lo que era visible para los mismos<br \/>\nespa\u00f1oles. Aislaron y trataron de hacer uso de las dimensiones<br \/>\nm\u00e1gicas de la escritura, aquellas que legitimaban la propiedad de un<br \/>\nterreno sobre la base de un documento escrito (testamento, compra,<br \/>\nventa) no legalizado. Igualmente, develaron lo m\u00e1gico de<br \/>\nlas &#8220;Sagradas Escrituras&#8221; donde el Verbo, hecho carne, se hac\u00eda<br \/>\nletra, erigi\u00e9ndose en el respaldo moral de la movilizaci\u00f3n masiva de<br \/>\nlos paez para explotar haciendas y minas, o de la exigencia de<br \/>\ntributaciones o de la ocupaci\u00f3n de tierras. Tropezaron tambi\u00e9n los<br \/>\nind\u00edgenas con la magia de los registros en los libros de las<br \/>\niglesias, inicialmente, luego en las oficinas del Estado Republicano,<br \/>\nde modo que se pod\u00eda estar vivo, trabajar, tener hijos pero no tener<br \/>\nexistencia legal a menos que apareciera el nombre de esa persona<br \/>\nescrito en esos registros o, en su defecto, las huellas dactilares o<br \/>\nlas de las plantas de sus pies. Incluso en asuntos de conjuros y<br \/>\nrezos percibieron los ind\u00edgenas la fuerza que otorgaba la escritura a<br \/>\nlas f\u00f3rmulas m\u00e1gicas pero tajantemente se diferenciaban de esta<br \/>\nfuente de poder que ellos consideraban inferior a la de sus hombres<br \/>\nsabios.<\/p>\n<p>Ese esfuerzo por demostrar los proyectos hegem\u00f3nicos que los<br \/>\nind\u00edgenas, en general, vienen realizando desde hace m\u00e1s de quinientos<br \/>\na\u00f1os, se acerca a las propuestas de autores que han abordado las<br \/>\nconnotaciones m\u00e1gicas de la escritura en la modernidad. La<br \/>\ndeconstrucci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, hist\u00f3rica, filos\u00f3fica con Derrida,<br \/>\nFoucault, Deleuze, Guattari,Castoriadis a la cabeza, nos muestra c\u00f3mo<br \/>\nse construye a trav\u00e9s de narrativas y pr\u00e1cticas, el sujeto<br \/>\nindividual, el hombre, el ciudadano, la civilizaci\u00f3n, el progreso. En<br \/>\nantropolog\u00eda, autores como Geertz, J. Clifford, Renato Rosaldo, por<br \/>\nnombrar algunos, se han encargado de hacer visibles los ejercicios<br \/>\netnogr\u00e1ficos de producci\u00f3n del &#8220;salvaje&#8221; y el &#8220;civilizado&#8221;.<\/p>\n<p>La diferencia estriba en que los primeros aprendieron a utilizar<br \/>\nestas reglas dentro de los juegos de la producci\u00f3n de la realidad<br \/>\ncolonial y republicana para generar un espacio donde pudieran<br \/>\nrealizarse los procesos de construcci\u00f3n del mundo que daban sentido a<br \/>\nsus existencia, en tanto que nasa o paez, para el caso que revisamos.<\/p>\n<p>Memoria , cuerpo y territorio<\/p>\n<p>Exploremos , por lo tanto, hasta donde las fuentes nos lo permiten,<br \/>\nen qu\u00e9 consiste ser paez y vivir en territorio paez. Con ello<br \/>\nincursionaremos, a la vez en una dimensi\u00f3n2 de la memoria que se<br \/>\ndirige hacia los trayectos de interioridad de los proyectos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n del territorio requiere, seg\u00fan Rappaport, tres<br \/>\nactividades esenciales del cuerpo ver, caminar y cultivar.<\/p>\n<p>Si se es paez al ver el paisaje desde los altos picos de las monta\u00f1as<br \/>\nreconstruye la topolog\u00eda moral forjada desde la historia paez. As\u00ed<br \/>\ndistingue, en las partes altas, los p\u00e1ramos donde habitan los<br \/>\nancestros, los caciques, el arco y el trueno y las lagunas de origen<br \/>\ndonde el agua detenida es fuente de vida como lo es una mujer cuya<br \/>\nmenstruaci\u00f3n se detiene. Reconoce los cerros donde se refugian y<br \/>\nmeditan los the\u0092 wala. Sigue los cursos tortuosos de los r\u00edos y<br \/>\nquebradas que van bajando desde los p\u00e1ramos hasta las da\u00f1inas tierras<br \/>\nc\u00e1lidas, refrescando y recibiendo al pta\u00b4z o &#8220;suciedad&#8221; de quienes<br \/>\nviven o hacen rituales en sus m\u00e1rgenes. Diferencia el territorio<br \/>\ncultivado del incultivado donde el duende se\u00f1orea, atento al buen uso<br \/>\nde los recursos, a las ofrendas de los paez que quieren acceder a su<br \/>\nuso y a comunicarse con quienes elige para transmitirles conocimiento<br \/>\nu orientarlos en su b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Cuando camina este territorio, se lo apropia en las misma forma en<br \/>\nque lo hizo Juan Tama y ahora lo hacen los cham\u00e1nes y l\u00edderes en sus<br \/>\nrecorridos, llegando a las lagunas donde los nuevos gobernadores<br \/>\nsumergen los bastones de mando para legitimar sus mandatos. La<br \/>\naprehensi\u00f3n y el temor se disparan cuando ingresa a los espacios no<br \/>\ncultivados, ante la posibilidad de tropezar con los duendes o el arco<br \/>\niris. Cuando pasa por las rozas transcurre por el tiempo de cultivo<br \/>\nque tiene cada una de ellas, ya que entre los paez el tiempo de la<br \/>\nroza es una medida espacial. Adem\u00e1s, recorre la historia paez al<br \/>\nponerse en contacto con los procesos, los conflictos, los eventos<br \/>\nmemorables inscritos en este paisaje. Al caminar transcurre<br \/>\nsimult\u00e1neamente por el espacio y el tiempo paez.<\/p>\n<p>Cultivar es convivir con la tierra, transformarla, pero bajo los<br \/>\nc\u00f3digos que regulan los intercambios entre \u00e9sta y los hombres. Por<br \/>\nello los paeces hacen ofrendad al duende o al arco antes de la<br \/>\nsiembra, antes de vender o consumir animales, antes de cosechar o<br \/>\nrozar, reconociendo, as\u00ed, que ellos est\u00e1n insertos dentro de una red<br \/>\nde relaciones que involucra a todos los seres. De esta manera aunque<br \/>\ntierra, agua, sol, estrellas, plantas, animales, paeces y no paeces<br \/>\nse afectan unos a otros, con cada ofrenda los paeces actualizan los<br \/>\ncompromisos adquiridos en su proyecto cultural para mantener la vida<br \/>\ny la posibilidad de intercambios viables, en el presente y para el<br \/>\nfuturo. Porque cuando &#8220;ven&#8221;, tambi\u00e9n velan, cuidan, se preocupan por<br \/>\nlos otros y es fundamentalmente con la agricultura que se reapropia<br \/>\nel territorio, condici\u00f3n esencial para pensar un futuro paez.<\/p>\n<p>De este modo, el territorio es humanizado mediante las actividades<br \/>\ndel cuerpo pero ese cuerpo que lo ve, lo camina, lo cultiva ha sido<br \/>\nsimult\u00e1neamente construido para responder a esta humanizaci\u00f3n. Para<br \/>\naclarar esta relaci\u00f3n que comenzamos a plantear entre cuerpo y<br \/>\nterritorio es preciso recurrir antes a un mecanismo central utilizado<br \/>\npor los ind\u00edgenas en la elaboraci\u00f3n de su historia. Mediante este<br \/>\nmecanismo, llamado por Rappaport telescoping, los paez crean im\u00e1genes<br \/>\nen las cuales condensan simb\u00f3licamente complejos procesos. Es el caso<br \/>\nde la imagen de Juan Tama que concentra los esfuerzos paez por<br \/>\ndefender su tierra durante una \u00e9poca de la colonia3.<\/p>\n<p>Lo que importa aqu\u00ed es que el telescoping opera tambi\u00e9n para los<br \/>\nprocesos de conocimiento de su propia cultura. As\u00ed las lagunas<br \/>\nsagradas condensan los saberes que permiten el devenir paez y su<br \/>\nmovimiento se realiza a trav\u00e9s del trueno, del arco iris o el duende,<br \/>\nbajo un paradigma de calor y fr\u00edo. En cada interacci\u00f3n, se produce el<br \/>\nmovimiento de fr\u00edo o calor, en direcciones adecuadas (derecha-<br \/>\nizquierda) o inadecuadas (izquierda-derecha), con sus diversas<br \/>\nintensidades y frecuencia. El desplazamiento ocurre entre polos, cada<br \/>\nuno con constituciones o flujos singulares, seg\u00fan el tiempo,<br \/>\nsu &#8220;naturaleza&#8221; fr\u00eda o caliente, las relaciones con otros. Si es<br \/>\nhumano seg\u00fan la edad, su g\u00e9nero, su trabajo y actividades, sus<br \/>\nproblemas. Por lo tanto, escoger una ubicaci\u00f3n ideal de la vivienda,<br \/>\nde las zonas de trabajo y de relaci\u00f3n social, es fundamental para<br \/>\nllevar una vida &#8220;wet&#8221;, lo cual traduce, simult\u00e1neamente, una vida<br \/>\nsaludable-feliz. Para ello se seleccionan las &#8220;alturas medianas&#8221;,<br \/>\nesas partes frescas donde para el paez o nasa existe un mayor<br \/>\nequilibrio entre fr\u00edo y calor, el \u00f3ptimo para su cuerpo y donde se<br \/>\npuede producir ma\u00edz y frijol, los alimentos b\u00e1sicos, dentro de esas<br \/>\nbuenas condiciones. De no vivir bajo relaciones armoniosas se corre<br \/>\nel riesgo de que sea consumida la energ\u00eda vital del paez, hasta su<br \/>\nmuerte, quedando su cuerpo como el hielo (o &#8220;piedra-agua&#8221;) estado en<br \/>\nel cual el agua ha perdido todo su calor.<\/p>\n<p>En condiciones ordinarias4 las vibraciones de estos intercambios de<br \/>\ncalor y fr\u00edo se sienten mejor, se aten\u00faan y regulan con el uso ritual<br \/>\nde mama coca, traduci\u00e9ndose en el lenguaje de se\u00f1as, el saber-<br \/>\nmovimiento que recorre el cuerpo de los especialistas (the\u00b4 walas)<br \/>\ncomo el movimiento atenuado del agua sobre la tierra. El arbusto de<br \/>\nla coca recibe y hace fructificar la energ\u00eda del sol en alianza con<br \/>\nla tierra, de ah\u00ed que sea la v\u00eda al conocimiento, es decir, al saber<br \/>\ncomo relacionarse con el territorio de acuerdo a las regulaciones<br \/>\nculturales presentes en la cotidianidad para que \u00e9ste fructifique,<br \/>\nlos enfermos, los problemas en la familia, en la casa o en los<br \/>\ncultivos, las muertes de los animales protectores y los especialistas<br \/>\nde la sensopercepci\u00f3n (o the\u00b4 walas) son receptores del entrabamiento<br \/>\nde los circuitos de la energ\u00edas del territorio.<\/p>\n<p>Pero los the\u00b4 wala disponen del conocimiento para ancauzarlos<br \/>\nadecuadamente mediante los rituales, uno de cuyos actores principales<br \/>\nes el agua. Con los rituales los paeces regulan estas interacciones<br \/>\ncon el territorio, al punto que G\u00f3mez y Portela dicen que los<br \/>\npaez &#8220;lo practican tanto que parece una obsesi\u00f3n, desde el nacer<br \/>\nhasta el morir, incluso antes y despu\u00e9s est\u00e1 latente&#8221; (1993:283).<br \/>\nBajo las formas de la &#8220;limpieza&#8221;, el &#8220;refrescamiento&#8221; y el &#8220;ofrecer&#8221;,<br \/>\naisladas o combinadas, el ritual es omnipresente.<\/p>\n<p>En esta forma, puede apreciarse que la construcci\u00f3n del territorio<br \/>\nentre los paez, es un proceso que va de la mano con la del cuerpo de<br \/>\nlos paez. En palabras de un The\u00b4wala, cansado de tantas preguntas:<\/p>\n<p>&#8220;Con las investigadores solo es posible transmitirnos la voz y<br \/>\nrelacionarse, mientras entre nosotros nos comunicamos viendo el<br \/>\nterritorio y compartiendo en comunidad&#8221; (citado en G\u00f3mez y Portela<br \/>\n1993: 287)<\/p>\n<p>Siguiendo a G\u00f3mez y a Portela (1993), m\u00e1s all\u00e1 del conocer cient\u00edfico<br \/>\noccidental, del reconocer jur\u00eddico, se trata de &#8220;ser del territorio&#8221;.<br \/>\nSentir el territorio s\u00f3lo es posible si cuerpo y territorio est\u00e1n<br \/>\ninscritos por los mismos procesos de modo que uno es paez si puede<br \/>\nsentir el sentido de su cultura en sus relaciones con el mundo y<br \/>\nconsigo mismo.<\/p>\n<p>Ahora bien, es a partir de este territorio-cuerpo humanizado que los<br \/>\npaez reinterpretan sus relaciones con los afueranos (Estado,<br \/>\nguerrilla, religiones, hegemon\u00eda local, etc.). Ellos recrean su<br \/>\nhistoria, encuentran mecanismos rituales de transacci\u00f3n, buscan<br \/>\nnuevas ubicaciones dentro de los nuevos sistemas de fuerzas que se<br \/>\nconforman, proponen una redefinici\u00f3n de su situaci\u00f3n de acuerdo con<br \/>\nlas m\u00f3viles condiciones exteriores para lograr una mayor posici\u00f3n<br \/>\nnegociadora. Es decir, presentan facetas hacia la exterioridad. Todo<br \/>\nello con el fin de poder dar continuidad a su proyecto.<\/p>\n<p>Conocimiento y poder en los chamanes del Valle de Sibundoy<\/p>\n<p>A su turno, los ind\u00edgenas del Valle de Sibundoy, tuvieron en Carlos<br \/>\nTamabioy el Juan Tama de los paeces. Lo cual muestra que ellos<br \/>\ntambi\u00e9n participaron en el desciframiento de la estructura del poder<br \/>\ncolonial para crear estrategias de supervivencia cultural6. A pesar<br \/>\nde la severa interferencia con su territorio ind\u00edgena (encomiendas,<br \/>\ncolonizaci\u00f3n masiva dirigida de los capuchinos, proyectos estatales)<br \/>\nhoy en d\u00eda mantienen resguardos y han logrado el reconocimiento de<br \/>\nreservas. A\u00fan siendo un valle compartido registra todav\u00eda la historia<br \/>\nde estas comunidades y se sus conflictos con los proyectos<br \/>\nhegem\u00f3nicos. As\u00ed sus marcas est\u00e1n en el cerro de Patascoy, de donde<br \/>\nse dice huy\u00f3 uno de los m\u00e1s persistentes misioneros capuchinos<br \/>\neludiendo la fuerza &#8220;Salvaje&#8221; de los chamanes muertos de antigua, en<br \/>\nlos duendes que habitan las quebradas y corrientes de agua seduciendo<br \/>\ncon su m\u00fasica o que castigan y enredan en los caminos a quienes se<br \/>\nportan mal, en la laguna de la Cocha ligada a recorridos rituales, en<br \/>\nlos r\u00edos y quebradas que con sus desbordamientos peri\u00f3dicos tra\u00edan la<br \/>\nfuerza de las altas monta\u00f1as requiriendo los apaciguamientos c\u00edclicos<br \/>\nen cada nuevo periodo, en los p\u00e1ramos y bosques, fuentes de plantas<br \/>\nmedicinales y de animales con poderes de curaci\u00f3n, en las corrientes,<br \/>\ncaminos, cruces y sitios que tienen reputaci\u00f3n de mala hora y que hoy<br \/>\nen d\u00eda originan los sustos y mal aire tanto a ind\u00edgenas como a<br \/>\ncolonos. Pero es en los jardines de los chamanes, peque\u00f1os huertos de<br \/>\nm\u00e1s o menos 20 metros cuadrados, donde se concentra uno de los<br \/>\ndep\u00f3sitos de memoria m\u00e1s importantes de los proyectos de identidad<br \/>\nposibles para estas comunidades, en el contexto actual.<\/p>\n<p>Cuando conocimos a los chamanes inga y kamsa del Valle de Sibundoy,<br \/>\nlo primero que ellos resaltaron como punto fundamental fue que<br \/>\ndeb\u00edamos ver las relaciones que ellos establec\u00edan con su mundo y el<br \/>\nde los blancos, para poder reconstruir su realidad como chamanes. Lo<br \/>\nque nos pareci\u00f3 en un comienzo, un discurso desafiante, poco a poco,<br \/>\nse convirti\u00f3 en una posici\u00f3n etnogr\u00e1fica. Si permit\u00edamos que los<br \/>\nchamanes rechazaran las preguntas que hac\u00edamos sobre su mundo parec\u00eda<br \/>\nun horizonte muy fecundo en donde, evidentemente, la petici\u00f3n de<br \/>\nprincipio de los chamanes consist\u00eda en que nos ubic\u00e1ramos en un punto<br \/>\ndesde el cual pudi\u00e9ramos hacer una lectura viable de su saber. Esto<br \/>\nse tradujo en la solicitud expresa de acompa\u00f1arlos en las tomas de<br \/>\nyag\u00e9. Hasta aqu\u00ed nada sorprendente. Pero lo que importaba no era<br \/>\ntomar yag\u00e9 sino permitir que ellos nos hilvanaran el proceso dentro<br \/>\ndel cual est\u00e1 inscrito el yag\u00e9 para evitar que nos perdi\u00e9ramos en<br \/>\nnuestros imaginarios sobre el poder de esta planta-maestra. Un cham\u00e1n<br \/>\ningano nos aclar\u00f3 muy bien el problema: &#8220;Yo he gastado toda mi vida<br \/>\ntratando de entender el yag\u00e9 para llegar a ser taita. Ustedes quieren<br \/>\nen una hora, en una graba (grabaci\u00f3n) comprenderlo? Yo he tenido que<br \/>\npasar por fases distintas: paciencia, conciencia y ciencia&#8221;.<\/p>\n<p>Estas afirmaciones eran el primer comp\u00e1s de advertencia para que no<br \/>\nreduj\u00e9ramos a esquemas simplistas relaciones muy complejas. Al mismo<br \/>\ntiempo nos instaba a buscar la l\u00f3gica de ese mundo m\u00e1s all\u00e1 de los<br \/>\nmodelos explicativos que ten\u00edamos a mano. Cuando un segundo cham\u00e1n<br \/>\nnos dijo &#8220;El yag\u00e9 pinta la sangre india&#8221; nos estaba dando las reglas.<br \/>\nQuienes conoc\u00edan la cartograf\u00eda de su mundo eran ellos y para<br \/>\nrecorrer esta cartograf\u00eda hab\u00eda que construirse como indio. De<br \/>\nacuerdo con su experiencia con diferentes investigadores y<br \/>\notros &#8220;blancos&#8221;, los no-indios pod\u00edan recorrer trayectos parciales de<br \/>\nesta cartograf\u00eda. Entonces, si como lo afirm\u00f3 un tercer chaman: &#8221; la<br \/>\nsangre se va pintando y as\u00ed es como se va volviendo uno taita&#8221;, c\u00f3mo<br \/>\nse lograba pintar la sangre? Don Alejo, un cham\u00e1n Kams\u00e1 de 85 a\u00f1os<br \/>\nfue bastante expl\u00edcito en este sentido.<\/p>\n<p>&#8220;Uno no es nadie hasta cuando empieza a pintarse. Algunos creen que<br \/>\nla pinta de la sangre se hace s\u00f3lo con yag\u00e9. Algunos toman un poco de<br \/>\neso y ya se creen taitas. Para mi fue muy dif\u00edcil. Yo empec\u00e9 muy<br \/>\npeque\u00f1o, empec\u00e9 aqu\u00ed en el Valle. As\u00ed dur\u00e9 tomando yag\u00e9 y aprendiendo<br \/>\nde planticas como hasta jovencito. Eso de verdad es muy bonito. Uno<br \/>\ndebe aprender que todas las cosas tienen pintas, todo es pinta-gente.<br \/>\nNo hay una sola plantica que no sea pinta-gente. La pinta-gente de<br \/>\nlas cosas y de las plantas, al principio, s\u00f3lo se ve con yag\u00e9. Lo que<br \/>\nuno ve no son locuras. Cuando uno viaja en el yag\u00e9, el yag\u00e9 llega<br \/>\nprimero..Es como el guardi\u00e1n del camino. El yag\u00e9 son los ojos y la<br \/>\nluz que lo gu\u00edan a uno si uno le conviene el yag\u00e9. Y ah\u00ed aparece la<br \/>\npinta-gente. Uno tiene que gan\u00e1rsela, los taitas le ense\u00f1an a uno a<br \/>\nreconocerla. Si no, uno viaja como cuando uno va en bus viendo pasar<br \/>\nr\u00e1pido y r\u00e1pido las cosas. En cambio el taita dice esta gente es<br \/>\nsiona, es inga o es coreguaje. Cada plantica es de una gente. La<br \/>\ngente llega con tambores y con flautas, con la cara pintada, con<br \/>\nplumas y con cantos y soplan o chupan o paran el tiempo o lo<br \/>\ndevuelven. Cada plantica tiene su poder.<\/p>\n<p>Pero es s\u00f3lo lo primero, el taita le presenta a uno la pinta-gente<br \/>\npero ellos no le ense\u00f1an a uno a chupar o a soplar o a devolver el<br \/>\ntiempo. Eso hay que gan\u00e1rselo. Esas gentes que aparecen vienen del<br \/>\njard\u00edn del taita. Cuando uno ya ha visto suficiente gente, hombres y<br \/>\nmujeres, gente animal, est\u00e1 listo para empezar a querer y a hacerse<br \/>\nconveniente con las pinta-gente de las plantas. Ah\u00ed es cuando hay que<br \/>\nempezar a viajar pero no en el yag\u00e9 sino ir a buscar a los taitas-<br \/>\nmaestros de esas tribus. Ah\u00ed es cuando viene lo dif\u00edcil. Hay que<br \/>\nbajar a la selva, pagar con trabajo lo que uno aprende. Entonces<br \/>\nconoce los jardines del taita, esos est\u00e1n regados por todos lados<br \/>\nall\u00e1 en la selva y s\u00f3lo el sabe d\u00f3nde comienza y termina su jard\u00edn.<br \/>\nCada uno de los sitios tiene poder y uno lo siente cuando pasa por<br \/>\nah\u00ed. Si usted lleva mal en el coraz\u00f3n, se est\u00e1 lleno de envidia, la<br \/>\ngente se aparece como guerreros terribles, con la piel de los<br \/>\nanimales. Si el coraz\u00f3n es bueno y fuerte, ellos se acercan y lo<br \/>\ninvitan a danzar. Ah\u00ed comienza el convite. Despu\u00e9s usted tiene que<br \/>\ncoger las plantas del jard\u00edn del taita y aprenderlas a sembrar. Pero<br \/>\nno en cualquier lugar. Es donde ellas prendan. Cada plantica tiene su<br \/>\ntierra especial, su sitio especial, su sombra o luz especial, se<br \/>\ngente-planta compa\u00f1era. Eso es conocer. El taita le dice a uno &#8220;Usted<br \/>\nya sabe pero no puede. Usted ya sembr\u00f3 la pinta gente en su sangre<br \/>\ncomo lo hizo en la tierra. Ahora para que ellos le ayuden para que<br \/>\nellos sean poder usted debe ser m\u00e1s fuerte que ellos&#8221;.<\/p>\n<p>Uy entonces viene lo duro, duro. Hay que tomar yag\u00e9 otra vez. Pero<br \/>\nahora el yag\u00e9 ya no es guardi\u00e1n. Ahora es poder de la selva para<br \/>\nconquistar, para aprender a trabajar. Usted, entonces se adentra en<br \/>\nla tierra. La gente se desmanda contra usted haciendo lo que ellos<br \/>\nsaben hacer. Lanzar rayo, quemar brujer\u00eda, inundar la selva, parar el<br \/>\ntiempo dej\u00e1ndolo a uno suspendido, regresarlo a ni\u00f1o, asustarlo. Si<br \/>\nusted lucha, si usted es paciente, si tiene el coraz\u00f3n fuerte,<br \/>\nentonces usted aguanta, usted es guapo. Entonces s\u00ed, la gente amaina<br \/>\ny ya est\u00e1n listos para que usted los encante. Ah\u00ed es cuando el taita<br \/>\nense\u00f1a la canci\u00f3n. Usted canta pasito primero, poquito a poco, y la<br \/>\ngente va viniendo, va llegando. Entonces ellos hacen lo que ellos<br \/>\nsaben pero por la fuerza de uno, por la orden de uno.<\/p>\n<p>Ahora, lo \u00faltimo que se hace con eso cuando ya ha sembrado y prendido<br \/>\nen la sangre, es sembrar en su propio jard\u00edn. Pero eso s\u00f3lo llega<br \/>\ncuando usted ya ha ido donde muchos taitas, donde muchas tribus,<br \/>\ndonde los &#8220;amigos&#8221; y ha sembrado todos los distintos poderes en<br \/>\nusted. Entonces usted ya tiene el jard\u00edn en su sangre, ya tiene los<br \/>\ncantos en la voz, ya tiene el curiyacto en la frente, ya el mundo<br \/>\nest\u00e1 ordenado en uno. Ahora sabe y puede. entonces s\u00ed puede ir a su<br \/>\ntierra y hacer su jard\u00edn&#8221;.<\/p>\n<p>Jard\u00edn Cham\u00e1nico y memoria inter\u00e9tnica<\/p>\n<p>Para entender el anterior relato debemos recordar que el poder<br \/>\ncham\u00e1nico entre los siona, los coreguaje y los cof\u00e1n es producto de<br \/>\nla buena marcha de los procesos mediante los cuales cada uno de estos<br \/>\ngrupos regula la interacci\u00f3n entre tierras, plantas, animales y<br \/>\nhombres y entre sus respectivos proyectos. As\u00ed la energ\u00eda finita que<br \/>\ndiariamente llega del sol se distribuye por los circuitos<br \/>\ndom\u00e9sticados donde est\u00e1n incorporadas dichas interacciones,<br \/>\npermitiendo una existencia viable para cada uno de quienes participan<br \/>\nen esta red ecol\u00f3gica. Una mayor posibilidad de vivir se facilita, en<br \/>\neste contexto, con el enriquecimiento de la complejidad y variedad de<br \/>\nlos circuitos que mantienen la energ\u00eda utilizable para la red antes<br \/>\nde que escape y se desperdicie. De ah\u00ed que estos proyectos ind\u00edgenas<br \/>\nincrementen la biodiversidad como estrategia de supervivencia. En<br \/>\nesta tarea de experimentaci\u00f3n son l\u00edderes los chamanes qui\u00e9nes<br \/>\nrecogen tambi\u00e9n los nuevos campos que se abren en su comunidad<br \/>\nprocurando mantener siempre la armon\u00eda entre estos nuevos circuitos y<br \/>\nlos ya existentes. Lo anterior se traduce en especializaciones del<br \/>\npoder cham\u00e1nico seg\u00fan grupos \u00e9tnicos ( y a\u00fan entre chamanes de una<br \/>\nmisma comunidad) que son reconocidas y buscadas por quienes quieren<br \/>\naprender sobre ellas. La memoria de estos proyectos se mantienen en<br \/>\nprocesos claves que se condensan en emblemas tales como plantas,<br \/>\nanimales, lugares y, en forma especial, en las plantas maestras,<br \/>\nverbi gracia el yag\u00e9. Es as\u00ed como los cham\u00e1nes cuando entran en<br \/>\ncontacto con ellas dentro de su carrera ceremonial lo que hacen es<br \/>\nconocer los procesos de humanizaci\u00f3n que cada una de estas<br \/>\ncomunidades ha forjado bajo un paradigma energ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Y esto es lo que nos muestra el anterior relato. A un cham\u00e1n del<br \/>\nValle de Sibundoy que inicia un proceso de conocimiento de los<br \/>\ncircuitos de humanizaci\u00f3n de varias comunidades amaz\u00f3nicas, los<br \/>\ncuales codifica bajo el paradigma energ\u00e9tico y posteriormente<br \/>\ndecodifica para construirse como cham\u00e1n y jard\u00edn, en tanto que prueba<br \/>\nviviente de que tiene el conocimiento y puede canalizarlo para<br \/>\nproducir realidad viable. De all\u00ed se origina su poder, poder de<br \/>\ncurar, poder de vivir. De forma que los borracheros7, los chondores,<br \/>\nlos cuyanguillos, los vinanes y las otras plantas sembradas en los<br \/>\njardines sagrados y en s\u00ed mismos son los emblemas y operadores con<br \/>\nlos cuales los chamanes guardan, reconstruyen y restauran el sentido<br \/>\nde los procesos que hacen la realidad de cada comunidad.<\/p>\n<p>Como parte de una red ecol\u00f3gica particular, cada planta, animal u<br \/>\nhombre forma parte de &#8220;gentes&#8221; que deben conocer mutuamente sus<br \/>\nrespectivas formas de conexi\u00f3n con ella y los \u00e1mbitos viables de<br \/>\nrelaciones posibles entre ellos para participar equilibradamente de<br \/>\nla energ\u00eda vital disponible, lo cual nos acerca al concepto de<br \/>\necosofia seg\u00fan Arhem (1990). De ah\u00ed que activar estas relaciones es<br \/>\nactivar la memoria depositada en ellas, recordando a los hombres<br \/>\ncontinuamente la necesidad de mantener la armon\u00eda. A\u00fan m\u00e1s, de ah\u00ed<br \/>\nque se requiera de todo o la mayor parte del territorio para que los<br \/>\nproyectos culturales puedan continuar su existencia. Y esto es v\u00e1lido<br \/>\ntambi\u00e9n para los paeces.<\/p>\n<p>La diferencia con los ind\u00edgenas del Valle de Sibundoy es que \u00e9stos<br \/>\nrealizan, por as\u00ed decirlo, un telescoping de los telescoping<br \/>\nelaborados por los ind\u00edgenas de la amazon\u00eda y de los andes. Ya no<br \/>\nrequieren de todo un territorio sino de unos cuantos metros cuadrados<br \/>\ny de sus propios cuerpos. En los emblemas que ellos construyen<br \/>\nconcentran los procesos nucleares para construir las ecolog\u00edas<br \/>\namaz\u00f3nicas y andinas.<\/p>\n<p>Redes de chamanes, territorio y memoria<\/p>\n<p>Lograr esta posici\u00f3n fue producto de la particular alianza entre dos<br \/>\ncomunidades ind\u00edgenas de diferente tradici\u00f3n. Los inga son quechua-<br \/>\nhablantes que, en forma escalonada e intermitente, han llegado desde<br \/>\nel piedemonte amaz\u00f3nico peruano hasta Colombia, dejando enclaves el<br \/>\nlado de cada una de las comunidades cuyos territorios han transitado<br \/>\n(Ram\u00edrez 1991). Usualmente se han mantenido invisibles frente a los<br \/>\nestudiosos de esas comunidades quienes hacen breves referencias sobre<br \/>\nellos &#8211; su posici\u00f3n de &#8220;inferioridad&#8221;-, sin que aparezca una<br \/>\nexplicaci\u00f3n clara sobre qu\u00e9 hacen ah\u00ed. Si embargo, cuando se comienza<br \/>\na adoptar una din\u00e1mica inter\u00e9tnica surgen otras lecturas sobre ellos.<br \/>\nAparecen, por ejemplo, como una barrera protectora y mediadora para<br \/>\nlos grupos shuar frente a los proyectos hegem\u00f3nicos de la colonia8.<\/p>\n<p>Para cuando los espa\u00f1oles tomaron contacto con lo que hoy es el<br \/>\nsuroccidente de Colombia, estas migraciones ya hab\u00edan establecido<br \/>\nenclaves en el valle se Sibundoy, a medio camino entre el piedemonte<br \/>\namaz\u00f3nico y el altiplano nari\u00f1ense, en la Cocha (ubicada arriba en<br \/>\nlos andes) y, posteriormente, se tiene noticia de un movimiento hacia<br \/>\nNari\u00f1o, en la regi\u00f3n de Aponte y el asentamiento de un nuevo grupo en<br \/>\nla localidad de San Andr\u00e9s, en el Valle de Sibundoy.<\/p>\n<p>De modo que llegaron al Valle de Sibundoy con el bagaje de sus<br \/>\nrelaciones con siona, coreguaje y cof\u00e1n, en particular, con lo<br \/>\naprendido de cada uno de esos grupos respecto a las especialidades<br \/>\ncham\u00e1nicas reconocidas en la red. Sus experiencias, los l\u00edmites que<br \/>\nles eran impuestos, el alcance de su capacidad quedaron plasmados en<br \/>\nlos relatos de poder que no hac\u00edan otra cosa sino reconstruir las<br \/>\njerarqu\u00edas vigentes hasta mediados de los cincuenta.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los grupos quechua hablantes que llegaron al Valle de<br \/>\nSibundoy en \u00e9pocas prehisp\u00e1nicas negociaron una forma de convivencia<br \/>\ncon el grupo asentado all\u00ed. los kamsa, agricultores que formaban<br \/>\nparte de los quillacinga de monta\u00f1a quienes se caracterizaban por<br \/>\ntener una apropiaci\u00f3n microvertical del territorio, desde los<br \/>\np\u00e1ramos, pasando por el valle que es origen de un importante r\u00edo que<br \/>\natraviesa la amazon\u00eda colombiana, y acerc\u00e1ndose al piedemonte<br \/>\namaz\u00f3nico. Si bien hubo una cesi\u00f3n del territorio kamsa los inga<br \/>\nproporcionaron a los kamsa sus contactos para acceder a los carreras<br \/>\nceremoniales cham\u00e1nicas de la amazon\u00eda. Y esta negociaci\u00f3n tuvo en<br \/>\ncuenta que el poder de los chamanes kamsa se distingu\u00eda por el uso de<br \/>\nla Brugmansia, de la cual eran h\u00e1biles manejadores al punto de ser<br \/>\ncapaces de producir m\u00faltiples subvariedades de esta planta, temida<br \/>\ntanto en la amazon\u00eda como entre las comunidades ind\u00edgenas andinas.<br \/>\nA\u00fan hoy en d\u00eda los paeces asimilan la brugmansia a la fuerza trueno y<br \/>\nno forma parte de los poderes que dominan en sus carreras<br \/>\nceremoniales.<\/p>\n<p>Esto nos trae de nuevo a la perspectiva intercultural que estamos<br \/>\nadaptando. La topolog\u00eda moral que ubica con mayor poder al Valle de<br \/>\nSibundoy frente a la zona andina continu\u00f3 presente durante la<br \/>\ncolonia, como lo muestra los sucesos recogidos en los juicios sobre<br \/>\nbrujer\u00eda en Buesaquillo, localidad cercana a Pasto en el altiplano<br \/>\nnari\u00f1ense (Salomon 1983). Hoy en d\u00eda los chamanes inga y kamsa<br \/>\nincorporan, en su jard\u00edn y en s\u00ed mismos. el poder de los andes a<br \/>\ntrav\u00e9s de emblemas que lo condensan. Es el caso del c\u00f3ndor vin\u00e1n,<br \/>\nfuerza del aire, fuerza que se eleva sobre la de las monta\u00f1as y es el<br \/>\nrequerido cuando se trata de recoger y destrozar la sustancia de la<br \/>\nbrujer\u00eda. Tambi\u00e9n del &#8220;venado borrachero&#8221; (una subvariedad de<br \/>\nbrugmansia) el cual proporciona el ch\u00e1man la ligereza y velocidad<br \/>\npara esquivar y huir de las agresiones. O incluso del oso (no<br \/>\nidentificado) cuya garra es utilizada para espantar los mensajes<br \/>\ndelet\u00e9reos, las , malas influencias que llegaron a los pensamientos y<br \/>\nlos sue\u00f1os. Claro que la incorporaci\u00f3n la realizan mediante el yag\u00e9<br \/>\nquien les da acceso a las pinta-gente respectivas.<\/p>\n<p>En la actualidad, todas las comunidades ind\u00edgenas que participan de<br \/>\nesta red han sufrido acentuados procesos de cambio cultural. Ha sido<br \/>\nun impacto delet\u00e9ro sobre las poblaciones ind\u00edgenas del bajo Putumayo<br \/>\ny sobre sus territorios debido a la intensidad y rapidez de los<br \/>\nprocesos interferentes (proyecto capuchino de colonizaci\u00f3n, guerra<br \/>\npor l\u00edmites con el Per\u00fa, explotaciones petroleras, apertura<br \/>\ndesbordada de fronteras de colonizaci\u00f3n, entrada del narcotr\u00e1fico y<br \/>\nla guerrilla, ejercito). Langdon (1991) ha reconstruido entre los<br \/>\nsiona el deterioro del territorio, es decir de las formas de<br \/>\nhumanizaci\u00f3n, lo cual llev\u00f3 inicialmente a una radicalizaci\u00f3n de los<br \/>\nchamanes quienes, al no poder desarrollar estrategias de defensa<br \/>\nefectivas del territorio, vieron decrecer su poder. Actualmente esta<br \/>\nautora (Lagdon 1993) hace referencia a un chamanismo sin chamanes<br \/>\ndonde, a pesar de la ausencia de chamanes maestros siona, las<br \/>\nnarrativas que se construyeron para interpretar los conflictos, las<br \/>\nenfermedades, los sue\u00f1os, los eventos de la vida cotidiana que los<br \/>\nsiona hacen aflorar una visi\u00f3n del mundo donde se puede apreciar que<br \/>\nestos procesos que produc\u00edan el territorio a\u00fan act\u00faan sobre la<br \/>\nrealidad del cuerpo.<\/p>\n<p>Si se ve este fen\u00f3meno en forma aislada estar\u00edamos frente al fin de<br \/>\nuna historia. La perspectiva cambia si recordamos que los siona<br \/>\nforman parte de una red en la cual los nodos de la memoria colectiva<br \/>\nse pueden desplazar dando quiz\u00e1s tiempo a que se generen nuevas<br \/>\nestrategias locales. Es importante tener esto en mente porque lo que<br \/>\nocurri\u00f3 entre los siona se repite entre los coreguaje: en el linaje<br \/>\nde los grandes maestros Piranga, Miguel Piranga declar\u00f3 recientemente<br \/>\nque estaban cerrados los caminos del yag\u00e9 (Comunicaci\u00f3n personal).. Y<br \/>\nentre los cof\u00e1n algo similar est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>La crisis ocasionada por la ausencia de chamanes propios ha llevado a<br \/>\nlos coreguaje y los siona a buscar chamanes inga y kansa para hacerse<br \/>\ncurar ya que, aunque los territorios est\u00e1n intervenidos, la lucha se<br \/>\nesta llevando a un ultimo terreno, el cuerpo que esas culturas<br \/>\nproducen. Este reducto mantiene la posibilidad de construir<br \/>\nrelaciones entre hombre y naturaleza que se conectan f\u00e1cilmente con<br \/>\nlos procesos rituales propuestos por chamanes inga y kamsa. De este<br \/>\nmodo se ha originado una transformaci\u00f3n dentro de las jerarqu\u00edas de<br \/>\nchamanes que fue posible porque la red ten\u00eda una posibilidad de<br \/>\nrespuesta, presente desde hace muchos a\u00f1os, en la estrategia de<br \/>\nproducci\u00f3n del poder cham\u00e1nico elaborada por inga y kamsa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;EL CUERPO COMO TERRITORIO SAGRADO Carlos E. Pinz\u00f3n Gloria Garay A. Con est\u00e1 ponencia queremos contribuir a la comprensi\u00f3n de los procesos ind\u00edgenas de construcci\u00f3n del territorio en el suroccidente de Colombia. 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