{"id":3958,"date":"2009-03-30T15:38:35","date_gmt":"2009-03-30T15:38:35","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3958"},"modified":"2020-08-17T22:54:27","modified_gmt":"2020-08-18T03:54:27","slug":"el-gran-misterio-de-la-sierra-piurana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3958","title":{"rendered":"EL GRAN MISTERIO DE, LA SIERRA PIURANA"},"content":{"rendered":"<p>[1]<br \/>\nDimas Arrieta<\/p>\n<p>Dimas ARRIETA ESPINOZA naci\u00f3 en 1964 en Piura (San Miguel de El Faique), Per\u00fa. Colaborador de peri\u00f3dicos, director de la revista Poiesis especializada en poes\u00eda, ha publicado el poemario Conc\u00ederto de la memor\u00eda en 1987 y Recuentos de las \u00e9pocas memorables en 1989, en prosa. Graduado en Educaci\u00f3n, su tesis fue un estudio del lenguaje y la educaci\u00f3n oral de los curanderos y su sabidur\u00eda tradicional en la Sierra Piurana. Desde su infancia provinciana se convirti\u00f3 en mensajero de esos hombres de conocimiento del Norte peruano que van refrescando sus memorias en las poderosas lagunas de las alturas. Poeta que escucha &#8221; la voz que canta pero no sabe d\u00f3nde&#8221;, dej\u00f3 a los Guayacundos, los hombres c\u00f3ndores, hablar a trav\u00e9s de su fina y firme palabra en una \u00faltima obra: Camino a las Huaringas (Ed. Antares, Lima, 1993).<\/p>\n<p>La sorprendente convocatoria para enraizarnos en una sola identidad no la proporcionar\u00e1 hombre o instituci\u00f3n alguno, est\u00e1 recorriendo el pa\u00eds, palp\u00e1ndolo, revalorando sus altas culturas. Lo accidentado de nuestro territorio -por gracia o desgracia- nos muestra bell\u00edsimos paisajes, maravillosas constelaciones donde podemos desintoxicarnos biol\u00f3gica y espiritualmente. Ah\u00ed mismo se esconden no s\u00f3lo riquezas naturales sino esa rica sabidur\u00eda que viene rodando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Cruzando agitados desiertos, serpenteando laderas, culebreando peque\u00f1os cerros, nos va saliendo al encuentro aqu\u00e9llo de lo que quisieran ser parte los ojos y las vivencias. Ah\u00ed comprobamos qu\u00e9 tan grandes somos, para erigirnos de estas crisis que deben ser como elviento milenario de esos lugares, que pasando vienen, se van y se alojan en las presencias de cada uno.<\/p>\n<p>La sierra piurana. \u00bfQu\u00e9 tiene la sierra piurana? Poco se ha estudiado, Ayabaca y Huancabamba son depositarios de ese eslab\u00f3n espiritual que tiene el mundo m\u00edtico del curanderismo ancestral. La tradici\u00f3n viva de hace miles de a\u00f1os sigue como un fog\u00f3n inapagable alrededor de unas lagunas misteriosas ubicadas en Huancabamba, las famosas Huaringas. Toda la sierra piurana, parte del departamento de Cajamarca, casi todo el territorio Ecuatoriano -en especial el lado sur- conformaban la antigua naci\u00f3n de Caxas, tan ponderada y enaltecida por los Cronistas como una de las m\u00e1s ricas dentro del gran imperio del Tahuantinsuyu. Por merced de los dioses, lo que hoy se llama Medicina Tradicional se encuentra intacta y en una prolongada efervecencia, y desde todos los rincones del pa\u00eds viajan hasta estas alturas cantidades de gentes en busca de curarse tanto el alma como el cuerpo. Los curanderos de hoy, herederos de los sumos sacerdotes Guayacundos (los hombres c\u00f3ndores que volaban con las yerbas) los designamos con el t\u00e9rmino despectivo de brujos, cuando en ellos est\u00e1 toda la hondura humana, el principio de ser humanos hermanos. &#8220;Buenito nom\u00e1s, buenito quiero que seas, y no un sabelotodo, mejor es ser bueno que sabio, claro est\u00e1, todo acto bueno es un acto sabio, di?&#8221;, nos dec\u00eda un gran maestro.<\/p>\n<p>Variad\u00edsimos trajes tienen los paisajes -seg\u00fan cada estaci\u00f3n del a\u00f1o-, la policrom\u00eda cubre los cerros, as\u00ed como los caracteres de sus habitantes que acogedores nos reciben: &#8220;Porque el humano ha venido a ser humano&#8221;. Sorprendentes son los rituales de estos Guayacundos, as\u00ed como lo que dicen: &#8220;Yo no soy brujo, ni sham\u00e1n, el brujo hace da\u00f1o a sus semejantes, pues yo al hacerlo me estar\u00eda fragmentando de mis sentires, de mis humanidades si digo que humano soy&#8221;. Entonces le preguntamos qu\u00e9 es, y esto nos dijo: &#8220;somos tantas verdades pero no eso&#8221;. As\u00ed nos sorprendi\u00f3 don Pancho Guarnizo, uno de los curanderos m\u00e1s antiguos de Huancabamba, quien es maestro de los maestros. Saben pues que saben ese saberse que somos una sola humanidad, que en cada uno est\u00e1 la totalidad de la humanidad nuestra, en sus decires: &#8220;Todos somos nosotros&#8221;. Aqu\u00ed en estos hermanos encontramos el sentido de la vida, pues pongamos como muestra esa costumbre ancestral que hasta hoy permanece, el sistema de las minkas, trabajo en comunidad para uno solo. La visi\u00f3n del mundo, el modo de vida, la forma de centrarse en el tiempo, es totalmente contraria a la que nos han ense\u00f1ado en los colegios; en las universidades, por ejemplo, nos dicen que todos somos mortales, y eso para los Guayacundos es una falacia, todos somos eternos, porque somos permanencias, permanentemente cambiamos, eso es verdad, somos esp\u00edritus, tenemos alma, energ\u00eda, presencias o \u00e1nimas para ellos, lo cual viene a ser todo una sola cosa, presencias presentes y presencias ausentes del c\u00f3mo hemos sido o del que seremos. Es por eso su adoraci\u00f3n a los cerros, porque \u00e9stos suelen ser todos ellos, el pante\u00f3n de sus sentires est\u00e1 a11\u00ed, seg\u00fan sus decires: &#8220;Cuando uno muere su energ\u00eda o presencias pasan a ser parte del cosmos, y algunos de esos cerros por los metales o minerales que tienen son capaces de imantar toda clase de energ\u00eda&#8221;. As\u00ed nos dicen los hombres c\u00f3ndores de la antigua naci\u00f3n de Caxas.<\/p>\n<p>Se\u00f1ales para desentra\u00f1ar un pasado<br \/>\nLa historia que no es una historia sino todas nuestras historias, y en este territorio peruano nunca acabamos de conocernos o explorarnos, es el pa\u00eds m\u00e1s sorprendente, por todos lados aparecen testimonios de civilizaciones que acaso somos todav\u00eda o fuimos en alguna etapa de toda esta eternidad. Grandes culturas cuya grandeza -m\u00e1s bien espiritual que material- hoy miramos con asombro, viven y se acrecientan en los hablares, en los decires, en los mitos, cuentos y leyendas que floreciendo est\u00e1n en la poblaci\u00f3n: Esa tradici\u00f3n oral que ha venido rodando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, no sabemos desde qu\u00e9 eras o tiempos remotos, y que s\u00f3lo constatamos que existe y permanece.<\/p>\n<p>Hoy, gracias a la arque\u00f3loga piurana Rosa Palacios Ram\u00edrez, se han hecho importantes hallazgos arqueol\u00f3gicos en el distrito de San Miguel de El Faique, en Huancabamba, Piura. Puede que se trate de uno de los m\u00e1s grandes descubrimientos relacionados con geoglifos hallados hasta ahora en el Per\u00fa: un vestigio de piedra con descripciones de alg\u00fan lenguaje antiguo. Todo indica y nos orienta a desentra\u00f1ar una cultura anterior a los Incas: se trata pues de los Guayacundos (los hombres c\u00f3ndores que volaban con las yerbas), esos sumos sacerdotes que orientaron a los habitantes de la naci\u00f3n de Caxas para oponer resistencia a los incas y no perder su libertad, por el contrario, los Guayacundos conquistaron a los Incas, someti\u00e9ndolos a todo su sistema de creencias y formas de ver el mundo. Ahora, despu\u00e9s de 500 a\u00f1os de occidentalizaci\u00f3n, muy d\u00e9bil para poder cortar de ra\u00edz sus creencias, su fe y su relaci\u00f3n con la naturaleza como algo sagrado, han asimilado lo occidental y su cristianismo para complementar y apoyar sus creencias. Por eso vemos en sus rituales la cruz cristiana junto con artes dejados por herencia y de raigambre aut\u00f3ctono.<\/p>\n<p>En 1986, la prestigiosa arqu\u00e9ologa norte\u00f1a Rosa Palacios denunci\u00f3 un petroglifo de ocho metros de largo, dos cincuenta de ancho y tres de altura, que conten\u00eda trazos escalonados, c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, rostros antropomorfos, en un sitio denominado &#8220;Tres Mangos&#8221;, a cinco minutos del citado distrito.<\/p>\n<p>Rosa Palacios afirma que estas se\u00f1ales o descripciones evidencian pertenecer a una cultura inspirada en la Huachuma o Sampedro, en las Mishas, drogas sagradas y peligrosas que ponen esa frontera para desdoblarse de humano-animal a animal-animal. De esto se desprende el famoso mito del Le\u00f3n Gente, seg\u00fan el cual algunos curanderos maleros que violaban las leyes de los sentires, es decir, de ser buenitos, nom\u00e1s, buenitos, tomaban esta yerba, la Misha Le\u00f3n, cuando estaban ya viejos, y ci\u00f1\u00e9ndose a ciertas reglas se convert\u00edan en un tierno le\u00f3n. Y as\u00ed una serie de historias y mitos escuchamos desde muy ni\u00f1os. Pero con la verificaci\u00f3n de las piedras se confirm\u00f3 la existencia de los famosos hombres c\u00f3ndores que volaban con sus yerbas. Las descripciones de las piedras-es decir, el primer hallazgo hecho por Rosa Palacios- coinciden con las afirmaciones de los curanderos: &#8220;Esto quiere decir que todos somos nosotros&#8221; nos dicen a viva voz los Guayacundos, porque los s\u00edmbolos en las piedras son las voces que les hablan, y esas piedras cicatrizadas les parecen un sue\u00f1o ordenado, y claro que est\u00e1n tambi\u00e9n en las visiones de la Huachuma, de las Mishas, del maique y la mu\u00f1a, drogas sagradas que los hacen reencontrarse con sus antiguas sabidur\u00edas, de sus mayores y anteriores.<\/p>\n<p>De igual parecido se han encontrado otras piedras en el sitio llamado &#8220;Los Labanes&#8221;, de las que nos dio una explicaci\u00f3n el Maestro Segundo Pasigu\u00e1n: &#8220;Es un croquis, se\u00f1ales que han dejado nuestros sumos sacerdotes Guayacundos para poder orientarnos hacia las sagradas lagunas de las Huaringas, y esos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos dicen no solamente que todos somos nosotros sino que siempre hay que volver a nuestro natural, a lo que somos y a d\u00f3nde venimos. Eso es lo que dicen esos c\u00edrculos tatuados invocando que todos somos hermanos humanos, por ejemplo: el primer c\u00edrculo dice que es \u00e9l -el m\u00e1s peque\u00f1ito-, el segundo es todo el barrio, el tercero todo el pueblo, el cuarto toda la provincia y el departamento, el quinto todo el Per\u00fa, el sexto todo el continente, y. el s\u00e9timo todo el mundo, es decir, todos somos nosotros, somos una sola humanidad, todos estamos metidos en este c\u00edrculo mayor que est\u00e1 en la piedra.<\/p>\n<p>Otras piedras con diferentes s\u00edmbolos han silo encontradas en estos \u00faltimos d\u00edas, en el sitio llamado &#8220;Las tierras de Salvador&#8221;, todav\u00eda no registradas, como la de &#8220;Los Labanes&#8221;. Tambi\u00e9n se encuentra aqu\u00ed, en el distrito de El Faique, la tumba de un sumo sacerdote Guayacundo, una inmensa piedra misteriosa llamada CHIIIN &#8211; RIIIM, pues al ser golpeada, por ejemplo con un pu\u00f1etazo en la superficie, responde con ese sonido: &#8220;\u00a1Chiiin &#8211; Riiim!&#8221;. Se dice que la piedra s\u00f3lo es una c\u00e1scara y que en su interior contiene los restos o alg\u00fan tesoro de un gran maestro Guayacundo, sabiendo que nuestros ancestros acostumbraban petrificarse por siempre en las piedras, eternizarse, para que sus energ\u00edas supervivan por siempre ah\u00ed y no deambulen f\u00e1cilmente por el espacio, porque ellos s\u00f3lo en la piedra fermentan su experiencia y se cierran en su retorno inconcluso, memoria impenetrable para abrir y proyectar su luz. Por eso son amadas como huacas prohibidas.<\/p>\n<p>Por la Huachuma y el buen tabaco habla el curandero [2]<br \/>\nSe ha dispuesto que todos entremos era comuni\u00f3n, s\u00f3lo<br \/>\nconsintiendo que no acaten los resuellos para que nuestra<br \/>\npresencia sea revisada desde el fondo, y se cumpla la gran ley que<br \/>\ndescascara las emociones: lo exterior no interesa porque<br \/>\nlas facciones se maquillan, todo depende de lo interior porque<br \/>\nah\u00ed est\u00e1 el renacimiento.<\/p>\n<p>De pronto nos damos cuenta que la noche ha avanzado,<br \/>\nuna oscuridad cerrada recae en la complicidad, lo que se llama<br \/>\n\u0094Mesa&#8221; est\u00e1 tendida en el suelo: las artes, los perfumes y las fores,<br \/>\nlas conchas llamadas &#8216;Toros&#8221; para levantar al deca\u00eddo;<br \/>\ny la Huachuma en la olla lista para beberla.<\/p>\n<p>Un ej\u00e9rcito de luci\u00e9rnagas se aproxima y el maestro con<br \/>\nla vara de membrillo azota en el aire cualquier intromisi\u00f3n.<br \/>\nVoy deeayendo con un cansancio acelerado (despu\u00e9s de tomar<br \/>\nla yerba con sorbos atragantados) &#8211; trago amargo porque as\u00ed es la<br \/>\nvida en esencia &#8211; me dice mientras demuestro cont\u00ednuos<br \/>\nescalofr\u00edos, y agrega haciendo salud por la vida y mi camino:<br \/>\nla felicidad depende c\u00f3mo asimiles lo agridulce,<br \/>\nporque cada vino agrio o tropez\u00f3n ser\u00e1 la medida<br \/>\nexacta de tus proyecciones.<br \/>\nY con esto desterr\u00e9 lo que sent\u00ed lejos de los m\u00edos,<br \/>\ncuando fui atacado por ausencias y mal tratos,<br \/>\nsinti\u00e9ndome un Don nadie a indefenso al verme solo.<\/p>\n<p>Noto a mis acompa\u00f1antes torcidos en el sue\u00f1o,<br \/>\npero yo trato de poner resistencia al decaimiento de mi<br \/>\ncuerpo que me vence en el suelo, resulta que despu\u00e9s<br \/>\nestoy borracho iniciando proyecciones on\u00edricas que me sacan<br \/>\ndel presente.<\/p>\n<p>Nos despierta &#8211; luego de un tiempo no registrado en que<br \/>\nel reloj dio la espalda al no acordarme m\u00e1s de m\u00ed &#8211;<br \/>\ngolpe\u00e1ndonos con la Espada de Acero, y en seguida se frota<br \/>\nlas manos y levanta las Conchas de la Suerte con mucha reverencia,<br \/>\ny mis o\u00eddos se sorprenden con oraciones que no entiendo:<\/p>\n<p>&#8220;Jararariar, jay, jayja, murray,<br \/>\ncat\u00fan maray, ja pu, ra, mari&#8230;<br \/>\nMarai huaca, puca, tan ya, paraica.<br \/>\nYa pu ra mari&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>Palabras sagradas, preferible no arriesgar en traducirlas.<br \/>\n&#8220;Parece con la agilidad de un venado&#8221;, me dice se\u00f1al\u00e1ndome<br \/>\ncon el bast\u00f3n que le sac\u00f3 de un costado; `boy a introducirme<br \/>\nen lo alma, captar lo \u00e1nima dormida, quiz\u00e1 se encuentre<br \/>\ndespierta y salga conmigo a florecer, arroj\u00f3<br \/>\nesto mirando la inmensidad, haciendo los Pagos, con utensilios<br \/>\npreferidos o dejados por herencia.<\/p>\n<p>Mi cuerpo se aflojaba del letargo y la pesadez con las<br \/>\nlimpias y los Florecimientos, me despejaban; y me explic\u00f3 que<br \/>\nal esqueleto hay que dejarlo reposar junto al esp\u00edritu en las<br \/>\nhoras indicadas de descanso, porque esto obligar\u00e1 a elegir la mejor<br \/>\norientaci\u00f3n cuando se reorganice la lucidez.<\/p>\n<p>Continuaba dici\u00e9ndome que as\u00ed lo hac\u00edan los maestros<br \/>\nantepasados y que s\u00f3lo las yerbas se lo han revelado, tantos<br \/>\nsecretos descansan y nunca se les ha llamado el \u00e1nima<br \/>\nporque no han sabido c\u00f3mo hacerlo.<\/p>\n<p>El Maestro hablaba con delirios incontrolables mientras<br \/>\nlos rituales hab\u00edan cesado, invoc\u00f3 a las alturas para que el<br \/>\nespectro se esclarezca, y el cielo ha preferido entregarnos<br \/>\nalgunas estrellas que simbolizan el buen augurio a nuestra<br \/>\nexistencia, y agrega que muchas veces el destino depende<br \/>\nde los astros, y sus ojos le brillaban como un toro en celo, a insiste<br \/>\nque por la Huachuma y el buen tabaco habla su boca,<br \/>\ny que sus palabras las ordenan los esp\u00edritus ancestrales con<br \/>\nmagia alucinante, y as\u00ed el poder viene de lejos y no por \u00e9l.<\/p>\n<p>Comienzas a barajar unos objetos de acero, y plantea que<br \/>\nsi hoy los campos estuvieran f oreciendo fabuloso habr\u00eda sido<br \/>\nel arreglo y la buena orientaci\u00f3n, porque las estaciones tambi\u00e9n<br \/>\ncambian los trajes al paisaje, y el buen ambiente emana<br \/>\nde ellos. Y recomienda que mayo es el mes apropiado a indicado,<br \/>\ncon sus perfumes que se impregnan y florecen los jardines.<\/p>\n<p>Segundo Acto<br \/>\nMuchas veces ten\u00eda que desconfiar de los maestros:<br \/>\n(diestros con or\u00e1culos antiguos), para dar paso<br \/>\na las t\u00e9cnicas de \u00faltima resonancia<br \/>\npor eso he ofendido al desconfiar de los viejos ritos.<br \/>\nEntonces que los dioses me perdonen mis caprichos,<br \/>\ny esa reprochable inestabilidad que me visita;<br \/>\nsoy partido por la idea de saber que he perdido.<\/p>\n<p>Las horas est\u00e1n que hierven en la hoguera<br \/>\nde estos a\u00f1os que nos han significado tanto abandono<br \/>\n(a lo nuestro), al alivio de los cuerpos en los montes.<br \/>\nSagradas lagunas de nuestros antepasados<br \/>\nque con las yerbas supieron integrar y armonizar,<br \/>\ntambi\u00e9n bajo el lema:<br \/>\nque lo alimento sea lo propia medicina;<br \/>\npaciencia, denme, aguas vivas, l\u00edmpidas y puras<br \/>\nahora que mis emociones se escabullen<br \/>\npor misteriosos laberintos de mi existencia.<br \/>\nSiento este galope y los aires que lo soplan los costados<br \/>\ncomo lo han revelado en mis noches refiri\u00e9ndose a m\u00ed:<br \/>\ndespierta si est\u00e1s dormido que dormido no est\u00e1s,<br \/>\nas\u00ed me han dicho y yo devuelvo esa advertencia.<\/p>\n<p>Tanto tiempo anunciaron mi advenimiento<br \/>\ny prefirieron enmudecer (rascarse la memoria),<br \/>\npara ver si me encontraban engre\u00eddo,<br \/>\nser\u00e1 que hoy no voy a robarles el cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Como todo buen patriota prefiero el alimento de mi tierra,<br \/>\ny no es que esconda mis facciones ni mucho menos mi lenguaje,<br \/>\ny estas noches son los r\u00edos que van surcando las \u00e9pocas<br \/>\ndonde poblaciones enteras prefieren guardar sus defectos<br \/>\ncreyendo que son ofensivos y dif\u00edcil de sacarlos a relucir.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>[1] Art\u00edculo in\u00e9dito.<\/p>\n<p>[2] Texto publicado en Orientaci\u00f3n de las Se\u00f1ales, ed. Dimas Arrieta, Lima 1992.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[1] Dimas Arrieta Dimas ARRIETA ESPINOZA naci\u00f3 en 1964 en Piura (San Miguel de El Faique), Per\u00fa. Colaborador de peri\u00f3dicos, director de la revista Poiesis especializada en poes\u00eda, ha publicado el poemario Conc\u00ederto de la memor\u00eda en 1987 y Recuentos de las \u00e9pocas memorables en 1989, en prosa. 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