{"id":3947,"date":"2009-03-27T20:14:38","date_gmt":"2009-03-27T20:14:38","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3947"},"modified":"2009-03-27T20:14:38","modified_gmt":"2009-03-27T20:14:38","slug":"leyendas-de-pueblos-de-origen-3947","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3947","title":{"rendered":"Leyendas de pueblos de origen-3947"},"content":{"rendered":"<p>Leyenda Quechua<\/p>\n<p>Hubo una gran sequ\u00eda. Murieron todas las plantas, pero una flor de qantu se resist\u00eda a perecer. De sus p\u00e9talos naci\u00f3 un colibr\u00ed, que vol\u00f3 a la cumbre del Waitapallana. Suplic\u00f3 piedad al padre, salvaci\u00f3n bajo el arrasante sol. El colibr\u00ed muri\u00f3 exhausto y el Waitapallana se apen\u00f3 tanto que llor\u00f3. Sus l\u00e1grimas llegaron al lago Wacracocha y despertaron al Amaru que dorm\u00eda enroscado a lo largo de la cordillera. La serpiente alada, con cabeza de llama y cola de pez, de ojos cristalinos y hocico rojizo, se desperez\u00f3 y vol\u00f3 eclipsando al sol. Luch\u00f3 con los guerreros que se alzaron a combatirlo. De su hocico surgi\u00f3 la niebla de los cerros, de su aleteo la lluvia, de su cola el granizo y de sus escamas el arco iris. As\u00ed renace la vida. Para los quechuas todo est\u00e1 escrito en las escamas del Amar\u00fa.<\/p>\n<p>LOS ONAS Y LA LUNA<br \/>\n(Mito Selk\u0092nam )<\/p>\n<p>Los Onas suponen que en las variadas fases de la luna hay seres ocultos enemigos de los hombres que les causan mayor pavor.<br \/>\nEl engrosamiento gradual de la luna KRE les inspira gran miedo, porque creen que para engrosarse se alimenta de criaturas humanas, a las cuales les chupa la sangre que les causa la muerte.<br \/>\nDe aqu\u00ed que cuando llega el plenilunio hagan fiestas alrededor de grandes fogatas y bailan y gritan en algazara infernal durante toda la noche, celebrando \u00e9l haber librado del peligro de muerte a sus hijos, que aman con mucha ternura.<\/p>\n<p>Sobre el inicio del mundo (mapuches)<\/p>\n<p>DOMO Y LITUCHE<\/p>\n<p>Hace infinidad de lluvias, en el mundo no hab\u00eda m\u00e1s que un esp\u00edritu que habitaba en el cielo. Solo \u00e9l pod\u00eda hacer la vida. As\u00ed decidi\u00f3 comenzar su obra cualquier d\u00eda.<br \/>\nAburrido un d\u00eda de tanta quietud decidi\u00f3 crear a una criatura vivaz e imaginativa, la cual llam\u00f3 &#8220;Hijo&#8221;, porque mucho le quiso desde el comienzo. Luego muy contento lo lanz\u00f3 a la tierra. Tan entusiasmado estaba que el impulso fue tan fuerte que se golpe\u00f3 duramente al caer. Su madre desesperada quiso verlo y abri\u00f3 una ventana en el cielo. Esa ventana es Kuy\u00e9n, la luna, y desde entonces vigila el sue\u00f1o de los hombres.<br \/>\nEl gran esp\u00edritu quiso tambi\u00e9n seguir los primeros pasos de su hijo. Para mirarlo abri\u00f3 un gran hueco redondo en el cielo. Esa ventana es Ant\u00fa, el sol y su misi\u00f3n es desde entonces calentar a los hombres y alentar la vida cada d\u00eda. As\u00ed todo ser viviente lo reconoce y saluda con amor y respeto. Tambi\u00e9n es llamado padre sol.<br \/>\nPero en la tierra el hijo del gran esp\u00edritu se sent\u00eda terriblemente solo. Nada hab\u00eda, nadie con qui\u00e9n conversar. Cada vez m\u00e1s triste mir\u00f3 al cielo y dijo: \u00bfPadre, porqu\u00e9 he de estar solo?<br \/>\nEn realidad necesita una compa\u00f1era -dijo Ngnech\u00e9n, el esp\u00edritu progenitor.<br \/>\nPronto le enviaron desde lo alto una mujer de suave cuerpo y muy graciosa, la que cay\u00f3 sin hacerse da\u00f1o cerca del primer hombre. Ella estaba desnuda y tuvo mucho fr\u00edo. Para no morir helada ech\u00f3 a caminar y sucedi\u00f3 que a cada paso suyo crec\u00eda la hierba, y cuando cant\u00f3, de su boca insectos y mariposas sal\u00edan a raudales y pronto lleg\u00f3 a Lituche el arm\u00f3nico sonido de la fauna.<br \/>\nCuando uno estuvo frente al otro, dijo ella: &#8211; Qu\u00e9 hermoso eres. \u00bfC\u00f3mo he de llamarte? . Yo soy Lituche el hombre del comienzo. Yo soy Domo la mujer, estaremos juntos y haremos florecer la vida am\u00e1ndonos -dijo ella-. As\u00ed debe ser, juntos llenaremos el vac\u00edo de la tierra -dijo Lituche.<br \/>\nMientras la primera mujer y el primer hombre constru\u00edan su hogar, al cual llamaron ruka, el cielo se llen\u00f3 de nuevos esp\u00edritus. Estos traviesos Cherruves eran torbellinos muy temidos por la tribu.<br \/>\nLituche pronto aprendi\u00f3 que los frutos del pew\u00e9n eran su mejor alimento y con ellos hizo panes y esper\u00f3 tranquilo el invierno. Domo cort\u00f3 la lana de una oveja, luego con las dos manos, frotando y movi\u00e9ndolas una contra otra hizo un hilo grueso. Despu\u00e9s en cuatro palos grandes enroll\u00f3 la hebra y comenz\u00f3 a cruzarlas. Desde entonces hacen as\u00ed sus tejidos en colores naturales, te\u00f1idos con ra\u00edces.<br \/>\nCuando los hijos de Domo y Lituche se multiplicaron, ocuparon el territorio de mar a cordillera. Luego hubo un gran cataclismo, las aguas del mar comenzaron a subir guiadas por la serpiente Kai-Kai. La cordillera se elev\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s porque en ella habitaba Tren-Tren la culebra de la tierra y as\u00ed defend\u00eda a los hombres de la ira de Kai-Kai. Cuando las aguas se calmaron, comenzaron a bajar los sobrevivientes de los cerros. Desde entonces se les conoce como &#8220;Hombres de la tierra&#8221; o Mapuches.<br \/>\nSiempre temerosos de nuevos desastres, los mapuches respetan la voluntad de Ngnech\u00e9n y tratan de no disgustarlo. Trabajan la tierra y realizan hermosa artesan\u00eda con cortezas de \u00e1rboles y con ra\u00edces ti\u00f1en lana. Con fibras vegetales tejen canastos y con lana, mantas y vestidos.<br \/>\nA\u00fan hoy en el cielo Kuy\u00e9n y Ant\u00fa se turnan para mirarlos y acompa\u00f1arlos. Por eso la esperanza de un tiempo mejor nunca muere en el esp\u00edritu de los mapuches, los hombres de la tierra.<\/p>\n<p>Leyenda del inicio del mundo (norte de Chile)<\/p>\n<p>Los vecinos de la sierra cuentan, desde Cupo a Socaire, desde las cumbres hasta el llano, que en un comienzo en el mundo todo era s\u00f3lo noche, todo era s\u00f3lo penumbras, como cuando la neblina invade la quebrada. Nada iluminaba la existencia de los hombres, quienes deambulaban por los cerros, las quebradas y las vegas en busca de esquivos alimentos. Dicen que la falta de calor y de luz imped\u00eda la germinaci\u00f3n de las semillas, el crecimiento de las plantas; s\u00f3lo exist\u00eda lo que ya estaba all\u00ed.<br \/>\nLa tierra comenzaba reci\u00e9n a adquirir su forma actual, aparec\u00edan los paisajes de volcanes y planicies, con su amplia gama de colores. El agua ca\u00eda copiosamente; llov\u00eda y llov\u00eda. R\u00edos caudalosos descend\u00edan desde lo alto, gastando los cerros, arrastrando grandes rocas con las cuales desgarraban el llano, abriendo profundas grietas.<br \/>\n&#8220;Saire&#8221;, que significa agua de lluvia, fr\u00edo, hambre y soledad eran los compa\u00f1eros de algunos &#8220;antiguos&#8221;, los cuales dif\u00edcilmente lograban sobrevivir. Se ocultaban en cuevas existentes en lugares tan separados como en Socaire, camino a las lagunas, y en la quebrada del Encanto, cerquita de Toconce, donde suelen verse sus sombras en las noches sin luna, pero es necesario ir sin compa\u00f1\u00eda hasta dichos lugares para poder apreciarlo.<br \/>\nDe estos hombres se dice que los de la cuenca del r\u00edo Salado murieron por no resistir la presencia del sol; y los del sector socaire\u00f1o, debido a la intensidad de las lluvias, acompa\u00f1adas con sus truenos y rel\u00e1mpagos.<br \/>\nDe ellos s\u00f3lo perduran sus pueblos destruidos y sus tumbas saqueadas. Tambi\u00e9n, a medio camino entre Toconce y Linzor, sus grandes pies quedaron marcados sobre las blandas rocas de aquella \u00e9poca. Hoy es posible ver esos rastros all\u00ed donde quedaron definitivamente grabados por ejemplo en Patill\u00f3n.<br \/>\nEn Socaire, cuentan algunos vecinos, cuando &#8220;los abuelos&#8221; hab\u00edan hecho los terrenos y las eras, llovi\u00f3 durante cuarenta d\u00edas y cuarenta noches, y el agua corri\u00f3 y corri\u00f3, despu\u00e9s, quiz\u00e1s cu\u00e1ntos a\u00f1os, demor\u00f3 en terminarse el agua.<br \/>\nLa gente en ese entonces era muy t\u00edmida, viv\u00edan en los graneros. No ten\u00edan casas, tampoco ten\u00edan nombres porque no eran cristianos. Aunque no eran gente educada eran personas muy buenas que viv\u00edan inocentemente. Trabajaban la tierra, sin herramientas porque no conoc\u00edan la picota, ni la pala ni el chuzo; s\u00f3lo usaban una rama de \u00e1rbol y la pura mano. Sin embargo, \u00a1fue tanto terreno el que trabajaron!&#8230;<br \/>\nEllos le cantaban al agua y el agua les ayudaba en sus trabajos, corriendo de piedra en piedra para hacer los muros de esos largos canales que a\u00fan se ven. Sin embargo, despu\u00e9s de la larga lluvia lo perdieron todo: los terrenos, los sembrados, la vida. Por eso ahora, nadie sabe cantarle al agua para que vuelva a brotar como antes, para que haya tantos sembr\u00edos como antes, para que la gente sea buena e inocente, como antes. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leyenda Quechua Hubo una gran sequ\u00eda. Murieron todas las plantas, pero una flor de qantu se resist\u00eda a perecer. De sus p\u00e9talos naci\u00f3 un colibr\u00ed, que vol\u00f3 a la cumbre del Waitapallana. Suplic\u00f3 piedad al padre, salvaci\u00f3n bajo el arrasante sol. El colibr\u00ed muri\u00f3 exhausto y el Waitapallana se apen\u00f3 tanto que llor\u00f3. 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