{"id":3943,"date":"2009-03-27T20:11:59","date_gmt":"2009-03-27T20:11:59","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3943"},"modified":"2009-03-27T20:11:59","modified_gmt":"2009-03-27T20:11:59","slug":"la-mirada-interior-(prologo-de-octavio-paz-para-las-ense\u00f1anzas-de-don-juan)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3943","title":{"rendered":"La mirada interior (prologo de Octavio  Paz para Las ense\u00f1anzas de Don Juan)"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;La mirada anterior&#8221;<br \/>\nde OCTAVIO PAZ<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo a Las ense\u00f1anzas de Don Juan, de CARLOS CASTANEDA.<\/p>\n<p>Fondo de Cultura Econ\u00f3mica<br \/>\nM\u00e9xico, 21\u00aa reimp., 1992.<br \/>\nTrad. de Juan Tovar.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os me dijo dias Michaux: &#8220;Yo comenc\u00e9 publicando peque\u00f1as plaquettes de poes\u00eda. El tiro era de unos 200 ejemplares. Despu\u00e9s sub\u00ed a 2 mil y ahora he llegado a los 20 mil. La semana pasada un editor me propuso publicar mis libros en una colecci\u00f3n que tira 100 mil ejemplares. Rehus\u00e9: lo que quiero es regresar a los 200 del principio.&#8221; Es dificil no simpatizar con Michaux: m\u00e1s vale ser desconocido que mal conocido. La mucha luz es como la mucha sombra: no deja ver. Adem\u00e1s, la obra debe preservar su misterio. Cierto, la publicidad no disipa los misterios y Homero sigue siendo Homero despu\u00e9s de miles de a\u00f1os y miles de ediciones. No los disipa pero los degrada: hace de Prometeo un espect\u00e1culo de circo, de Jesucristo una estrella de music-hall, de Las meninas un icono de obtusas devociones y de los libros de Marx objetos simult\u00e1neamentesagrados e ilegibles (en los pa\u00edses comunistas nadie los lee y todos juran en vano sobre ellos). La degradaci\u00f3n de la publicidad es una de las fases de la operaci\u00f3n que llamamos consumo. Transformadas en golosinas, las obras son literalmente deglutidas, ya que no gustadas, por lectores apresurados y distra\u00eddos.<\/p>\n<p>Algunos desesperados de talento oponen a las facilidades un texto impenetrable. Recurso suicida. La verdadera defensa de la obra consiste en irritar y seducir la atenci\u00f3n del lector con un texto que pueda leerse de muchas maneras. El ejemplo mayor es Finnegans Wake; la dificultad de ese libro no depende de que su significado sea inaccesible sino de que es m\u00faltiple: cada frase y cada palabra es un haz de sentidos, un pu\u00f1ado de semillas sem\u00e1nticas que Joyce siembra en nuestras orejas con la esperanza de que germinen en nuestra cabeza. Ixi\u00f3n convertido en libro, Ixi\u00f3n y sus reflexiones, flexiones y fluxiones. Una obra que dura -lo que llamamos: un cl\u00e1sico- es una obra que no cesa de producir nuevos significados. Las grandes obras se reproducen a s\u00ed mismas en sus distintos lectores y as\u00ed continuamente. De la capacidad de autoproducci\u00f3n se sigue la pluralidad de significados y de \u00e9sta la multiplicidad de lecturas. S\u00f3lo hay una manera de leer las \u00faltimas noticias del diario pero hay muchas de leer a Cervantes. El peri\u00f3dico a hijo de la publicidad y ella lo devora: es un lenguaje que se usa y que, al usarse, se gasta que termina en el cesto de basura; el Quijote es un lenguaje que al usarse se reproduce y se vuelve otro. Es una transparencia ambigua: el sentido deja ver otros posibles sentidos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1 Carlos Castaneda de la inmensa popularidad de sus obras ? Probablemente se encoger\u00e1 de hombros: un equ\u00edvoco m\u00e1s en una obra que desde su aparici\u00f3n provoca el desconcierto y la incertidumbre. En la revista Time se public\u00f3 hace unos meses una extensa entrevista con Castaneda. Confieso que el &#8220;misterio Castaneda&#8221; me interesa menos que su obra.<br \/>\nEl secreto de su origen -\u00bfes peruano, brasile\u00f1o o chicano ?- me parece un enigma mediocre, sobre todo si se piensa en los enigmas que nos proponen sus libros. El primero de esos enigmas se refiere a su naturaleza: \u00bfantropolog\u00eda o ficci\u00f3n literaria? Se dir\u00e1 que mi pregunta es ociosa: documento antropol\u00f3gico o ficci\u00f3n, el significado de la obra es el mismo. La ficci\u00f3n literaria es ya un documento etnogr\u00e1fico y el documento, como sus cr\u00edticos m\u00e1s encarnizados lo reconocen, posee indudable valor literario. El ejemplo de Tristes Tropiques -autobiograf\u00eda de un antrop\u00f3logo y testimonio etnogr\u00e1fico- contesta la pregunta. \u00bfLa contesta realmente ? Si los libros de Castaneda son una obra de ficci\u00f3n literaria, lo son de una manera muy extra\u00f1a: su tema es la derrota de la antropolog\u00eda y la victoria de la magia; si son obras de antropolog\u00eda, su tema no puede ser lo menos: la venganza<br \/>\ndel &#8220;objeto&#8221; antropol\u00f3gico (un brujo) sobre el antrop\u00f3logo hasta convertirlo en un hechicero. Antiantropolog\u00eda.<\/p>\n<p>La desconfianza de muchos antrop\u00f3logos ante los libros de Castaneda no se debe s\u00f3lo a los celos profesionales o a la miop\u00eda del especialista. Es natural la reserva frente a una obra que comienza como un trabajo de etnograf\u00eda (las plantas alucin\u00f3genas -peyote, hongos y datura- en las pr\u00e1cticas y rituales de la hechicer\u00eda yaqui) y que a las pocas p\u00e1ginas se transforma en la historia de una conversi\u00f3n. Cambio de posici\u00f3n: el &#8220;objeto&#8221; del estudio -don Juan, cham\u00e1n yaqui- se convierte en el sujeto que estudia y el sujeto -Carlos Castaneda, antrop\u00f3logo- se vuelve el objeto de estudio y experimentaci\u00f3n. No s\u00f3lo cambia la posici\u00f3n de los elementos de la relaci\u00f3n sino que tambi\u00e9n ella cambia. La dualidad sujeto\/objeto -el sujeto que conoce y el objeto por conocer- se desvanece y en su lugar aparece la de maestro\/ne\u00f3fito. La relaci\u00f3n de orden cient\u00edfico se transforma en una de orden m\u00e1gico-religioso. En la relaci\u00f3n inicial, el antrop\u00f3logo quiere conocer al otro; en la segunda, el ne\u00f3fito quiere convertirse en otro.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n es doble: la del antrop\u00f3logo en brujo y la de la antropolog\u00eda en otro conocimiento. Como relato de su conversi\u00f3n, los libros de Castaneda colindan en un extremo con la etnograf\u00eda y en otro con la fenomenolog\u00eda, m\u00e1s que de la religi\u00f3n, de la experiencia que he llamado de la otredad. Esta experiencia se expresa en la magia, la religi\u00f3n y la poes\u00eda pero no s\u00f3lo en ellas: desde el paleol\u00edtico hasta nuestros d\u00edas es parte central de la vida de hombres y mujeres. Es una experiencia constitutiva del hombre, como el trabajo y el lenguaje. Abarca del juego infantil al encuentro er\u00f3tico y del saberse solo en el mundo a sentirse parte del mundo. Es un desprendimiento del yo que somos (o creemos ser) hacia el otro que tambi\u00e9n somos y que siempre es distinto de nosotros. Desprendimiento: aparici\u00f3n: Experiencia de la extra\u00f1eza que es ser hombres. Como destrucci\u00f3n critica de la antropolog\u00eda, la obra de Castaneda roza las opuestas fronteras de la filosofia y la religi\u00f3n. Las de la filosof\u00eda porque nos propone, despu\u00e9s de una cr\u00edtica radical de la realidad, otro conocimiento, nocient\u00edfico y al\u00f3gico; las de la religi\u00f3n porque ese conocimiento exige un cambio de naturaleza en el iniciado: una conversi\u00f3n. El otro conocimiento abre las puertas de la otra realidad a condici\u00f3n de que el ne\u00f3fito se vuelva otro. La ambig\u00fcedad de los significados se despliega en el centro de la experiencia de Castaneda. Sus libros son la cr\u00f3nica de una conversi\u00f3n, el relate de un despertar espiritual y, al mismo tiempo, son el redescubrimiento y la defensa de un saber despreciado por Occidente y la ciencia contempor\u00e1nea. El tema del saber est\u00e1 ligado al del poder y ambos al de la metamorfosis: el hombre que sabe (el brujo) es el hombre de poder (el guerrero) y ambos, saber y poder, son las llaves del cambio. El brujo puede ver la otra realidad porque la ve con otros ojos -con los ojos del otro.<\/p>\n<p>Los medios para cambiar de naturaleza son ciertas drogas usadas por los indios americanos. La variedad del las plantas alucin\u00f3genas que conoc\u00edan las sociedades precolombinas es asombrosa, del yag\u00e9 o ayahuasca de Sudam\u00e9rica al peyote del altiplano mexicano, y de los hongos de las monta\u00f1as de Oaxaca y Puebla a la datura que da don Juan a Castaneda en el primer libro de la trilog\u00eda. Aunque los misioneros espa\u00f1oles conocieron (y condenaron) el uso de substancias alucin\u00f3genas por los indios, los antrop\u00f3logas modernos no se interesaron en el tema sino hasta hace muy poco tiempo. En realidad, se\u00f1ala Michael J. Harner, &#8220;los estudios m\u00e1s importantes sobre la materia se deben, m\u00e1s que a los antrop\u00f3logos, a farmac\u00f3logos como Lewin y a bot\u00e1nicos como Schultz y Watson.&#8221; Uno de los m\u00e9ritos de Castaneda es haber pasado de la bot\u00e1nica y la fisiolog\u00eda a la antropolog\u00eda. Castaneda ha penetrado en una tradici\u00f3n cerrada, una sociedad subterr\u00e1nea y que coexiste, aunque no convive, con la sociedad moderna mexicana. Una tradici\u00f3n en v\u00edas de extinci\u00f3n: la de los brujos, herederos de los sacerdotes y chamanes precolombinos.<\/p>\n<p>La sociedad de los brujos de M\u00e9xico es una sociedad clandestina que se extiende en el tiempo y en el espacio. En el tiempo: es nuestra contempor\u00e1nea, pero por sus creencias, pr\u00e1cticas y rituales hunde sus ra\u00edces en el mundo prehisp\u00e1nico; en el espacio: es una cofrad\u00eda que por sus ramificaciones abarca a toda la rep\u00fablica y penetra hasta el sur de los Estados Unidos.<br \/>\nUna tradici\u00f3n sincretista, lo mismo por sus pr\u00e1cticas que por su visi\u00f3n del mundo. Por ejemplo, don Juan usa indistintamente el peyote, los hongos y la datura mientras que los chamanes de Huatla, seg\u00fan Munn, se sirven \u00fanicamente de los hongos. En las ideas de don Juan sobre la naturaleza de la realidad y del hombre aparece continuamente el tema del doble animal, el nahual, cardinal en las creencias precolombinas, al lado de conceptos de origen cristiano. Sin embargo, no me parece aventurado afirmar que se trata de un sincretismo en el que tanto el fondo como las pr\u00e1cticas son esencialmente precolombinas. La visi\u00f3n<br \/>\nde don Juan es la de una civilizaci\u00f3n vencida y oprimida por el cristianismo virreinal y por las sucesivas ideolog\u00edas de la Rep\u00fablica Mexicana, de los liberales del siglo XIX a los revolucionarios del XX. Un vencido indomable. Las ideolog\u00edas por las que matamos, y nos matan desde la Independencia, han durado poco; las creencias de don Juan han alimentado y enriquecido la sensibilidad y la imaginaci\u00f3n de los indios desde hace varios miles de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es notable, mejor dicho: reveladora, la ausencia de nombres mexicanos entre los de los investigadores de la faz secreta, nocturna de M\u00e9xico. Esta indiferencia podr\u00eda atribuirse a una deformaci\u00f3n profesional de nuestros antrop\u00f3logos, v\u00edctimas de prejuicios cientistas que, por lo dem\u00e1s, no comparten todos sus colegas de otras partes. A mi juicio se trata m\u00e1s bien de una inhibici\u00f3n debida a ciertas circunstancias hist\u00f3ricas y sociales. Nuestros antrop\u00f3logos son los herederos directos de los misioneros, del mismo modo que los brujos lo son de los sacerdotes prehisp\u00e1nico. Como los misioneros del siglo XVI, los antrop\u00f3logos mexicanos se acercan a las comunidades ind\u00edgenas no tanto para conocerlas como para cambiarlas. Su actitud es inversa a la de Castaneda. Los misioneros quer\u00edan extender la comunidad cristiana a los indios; nuestros antrop\u00f3logos quieren integrarlos en la sociedad mexicana. El etnocentrismo de los primeros era religioso, el de los segundos es progresista y nacionalista. Esto \u00faltimo limita gravemente su comprensi\u00f3n de ciertas formas de vida. Sahag\u00fan comprend\u00eda profundamente la religi\u00f3n india, incluso s\u00ed la conceb\u00eda como una monstruosa artima\u00f1a del demonio, porque la contemplaba desde la perspectiva del cristianismo. Pata los misioneros las creencias y pr\u00e1cticas religiosas de los indios eran algo perfectamente serio, endemoniadamente serio; pata los antrop\u00f3logos son aberraciones, errores, productos culturales que hay que clasificar y catalogar en ese museo de curiosidades y monstruosidades que se llama etnograf\u00eda.<\/p>\n<p>Otro de los obst\u00e1culos pata la recta comprensi\u00f3n del mundo ind\u00edgena, lo mismo el antiguo que el contempor\u00e1neo, es la extra\u00f1a mezcla de behaviorismo norteamericano y de marxismo vulgar que impera en los estudios sociales mexicanos. El primero es menos da\u00f1ino; limita la visi\u00f3n pero no la deforma. Como m\u00e9todo cient\u00edfico es valioso, no como filosof\u00eda de la ciencia. Esto es evidente en la esfera de la ling\u00fc\u00edstica, la \u00fanica de las llamadas ciencias sociales que se ha constituido verdaderamente como tal.<br \/>\nNo es necesario extenderse sobre el tema: Chomsky ha dicho ya lo esencial. La limitaci\u00f3n del marxismo es de otra \u00edndole. Reducir la magia a una mera superestructura ideol\u00f3gica puede ser, desde cierto punto de vista, exacto. S\u00f3lo que se trata de un punto de vista demasiado general y que no nos deja ver el fen\u00f3meno en su particularidad concreta. Entre antropolog\u00eda y marxismo hay una oposici\u00f3n. La primera es una ciencia o, m\u00e1s bien, aspira a convertirse en una; por eso se interesa en la descripci\u00f3n de cada fen\u00f3meno particular y no se atreve sino con las mayores reservas a emitir conclusiones generales. Todav\u00eda no hay leyes antropol\u00f3gicas en el sentido en que hay leyes f\u00edsicas. El marxismo no es una ciencia, sino una teor\u00eda de la ciencia y de la historia (m\u00e1s exactamente: una teor\u00eda hist\u00f3rica de la ciencia); por eso engloba todos los fen\u00f3menos sociales en categor\u00edas hist\u00f3ricas universales: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo. El modelo hist\u00f3rico del marxismo es sucesivo, progresista y \u00fanico; quiero decir, todas las sociedades han pasado, pasar\u00e1n o deben pasar por cada una de las fases de desarrollo hist\u00f3rico, desde el comunismo original hasta el comunismo de la era industrial. Para el marxismo no hay sino una historia, la misma para todos. Es un universalismo que no admite la pluralidad de civilizaciones y que reduce la extraordinaria diversidad de sociedades a unas cuantas formas de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica. El modelo hist\u00f3rico de Marx fue la sociedad occidental; el marxismo es un etnocentrismo que se ignora.<\/p>\n<p>En otras p\u00e1ginas me he referido a k funci\u00f3n de las drogas alucin\u00f3genas en la experiencia visionaria (Corriente Alterna, M\u00e9xico, 1967). Ser\u00eda una impertinencia repetir aqu\u00ed lo que dije entonces, de modo que me limitar\u00e9 a recordar que el uso de los alucin\u00f3genos puede equipararse a las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas: son medios predominantemente f\u00edsicos y fisiol\u00f3gicos para provocar la iluminaci\u00f3n espiritual. En la esfera de la imaginaci\u00f3n son el equivalente de lo que son el ascetismo para los sentidos y los ejercicios de meditaci\u00f3n para el entendimiento. Apenas si debo a\u00f1adir que, para ser eficaz, el empleo de las substancias alucin\u00f3genas ha de insertarse en una visi\u00f3n del mundo y del trasmundo, una escatolog\u00eda, una teolog\u00eda y un ritual. Las drogas son parte de una disciplina fisica y espiritual, como las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas. Las maceraciones del eremita cristiano corresponden a los padecimientos de Cristo y de sus m\u00e1rtires; el vegetarianismo del yogu\u00edn a la fraternidad de todos los seres vivos y a los misterios del karma; los giros del derviche a la espiral c\u00f3smica y a la disoluci\u00f3n de las formas en su movimiento. Dos transgresiones opuestas, pero coincidentes, de la sexualidad normal: la castidad del cl\u00e9rigo cristiano y los ritos er\u00f3ticos del adepto tantrista. Ambas son negaciones religiosas de la generaci\u00f3n animal. La comuni\u00f3n huichol del peyote implica prohibiciones sexuales y alimenticias m\u00e1s rigurosas que la Cuaresma cat\u00f3lica y el Ramad\u00e1n isl\u00e1mico. Cada una de estas pr\u00e1cticas es parte de un simbolismo que abarca al macrocosmos y al microcosmos; cada una de ellas, asimismo, posee una periodicidad r\u00edtmica, es decir, se inscribe dentro de un calendario sagrado. La pr\u00e1ctica es visi\u00f3n y sacramento, momento \u00fanico y repetici\u00f3n ritual.<\/p>\n<p>Las drogas, las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas y los ejercicios de meditaci\u00f3n no son fines sino medios. Si el medio se vuelve fin, se convierte en agente de destrucci\u00f3n. El resultado no es la liberaci\u00f3n interior sino la esclavitud, la locura y no la sabidur\u00eda, la degradaci\u00f3n y no la visi\u00f3n. Esto es lo que ha ocurrido en los \u00faltimos a\u00f1os. Las drogas alucin\u00f3genas se han vuelto potencias destructivas porque han sido arrancadas de su contexto teol\u00f3gico y ritual. Lo primero les daba sentido, trascendencia; lo segundo, al introducir per\u00edodos de abstinencia y de uso, minimizaba los trastornos ps\u00edquicos y fisiol\u00f3gicos. El uso moderno de los alucin\u00f3genos es la profanaci\u00f3n de un antiguo sacramento, como la promiscuidad contempor\u00e1nea es la profanaci\u00f3n del cuerpo. Los alucin\u00f3genos, por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo son en la primera fase de la iniciaci\u00f3n. Sobre este punto Castaneda es expl\u00edcito y terminante: una vez rota la percepci\u00f3n cotidiana realidad -una vez que la visi\u00f3n de la otra realidad cesa de ofender a nuestros sentidos y a nuestra raz\u00f3n -las drogas salen sobrando. Su funci\u00f3n es semejante a la del mandala del budismo tibetano : es un apoyo de la meditaci\u00f3n, necesario para el principiante, no para el iniciado.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de los alucin\u00f3genos es doble: son una critica de la realidad y nos proponen otra realidad. El mundo que vemos, sentimos y pensamos aparece desfigurado y distorsionado; sobre sus ruinas se eleva otro mundo, horrible o hermoso, seg\u00fan el caso, pero siempre maravilloso. (La droga otorga para\u00edsos e infiernos conforme a una justicia que no es de este mundo, pero que, indudablemente, se parece a la del otro seg\u00fan lo han descrito los m\u00edsticos de todas las religiones.) La visi\u00f3n de la otra realidad reposa sobre las ruinas de esta realidad. La destrucci\u00f3n de la realidad cotidiana es el resultado de lo que podr\u00eda<br \/>\nllamarse la cr\u00edtica sensible del mundo. Es el equivalente, en la esfera de los sentidos, de la critica racional de la realidad. La visi\u00f3n se apoya en un escepticismo radical que nos hace dudar de la coherencia, consistencia y aun existencia de este mundo que vemos, o\u00edmos, olemos y tocamos. Para ver la otra realidad hay que dudar de la realidad que vemos con los ojos. Pirr\u00f3n es el patrono de todos los m\u00edsticos y chamanes.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de la realidad de este mundo y del yo la hizo mejor que nadie, hace dos siglos, David Hume: nada cierto podemos afirmar del mundo objetivo y del sujeto que lo mira, salve que uno y otro son haces de percepciones instant\u00e1neas e inconexas ligadas por la memoria y la imaginaci\u00f3n. El mundo es imaginario, aunque no lo sean las percepciones en que, alternativamente, se manifiesta y se disipa. Puede parecer arbitrario acudir al gran critico de la religi\u00f3n. No lo es: &#8220;When I view this table and that chimney, nothing is present to me but particular perceptions, which are of a like nature with all the other perceptions&#8230; When I turn my reflection on myself, I never can perceive this self without some one or more perceptions: nor can I ever perceive anything but the perceptions. It is the compositions of these, therefore, which forms the self&#8221;. Don Juan, el cham\u00e1n yaqui, no dice algo muy distinto: lo que llamamos realidad no son sino &#8220;descripciones del mundo&#8221; (pinturas las llama Castaneda, siguiendo en esto a Russell y a Wittgenstein m\u00e1s que a su maestro yaqui). Estas descripciones no son m\u00e1s sino menos consistentes e intensas que las visiones del peyote en ciertos mementos privilegiados. El mundo y yo: un haz de percepciones percibidas (\u00bfemitidas ?) por otro haz de percepciones. Sobre este escepticismo, ya no sensible sino racional, se construye lo que Hume llama la creencia -nuestra idea del mundo y de la identidad personal- y don Juan la visi\u00f3n del guerrero.<\/p>\n<p>El escepticismo, si es congruente consigo mismo, est\u00e1 condenado a negarse. En un primer memento su critica destruye los fundamentos pretendidamente racionales en que descansa nuestra fe en la existencia del mundo y del ser del hombre: uno y otro son opiniones, creencias desprovistas de certidumbre racional. El esc\u00e9ptico se sirve de la raz\u00f3n para mostrar las insuficiencias de la rat\u00f3n, su sinraz\u00f3n secreta. Inmediatamente despu\u00e9s, en un movimiento circular, se vuelve sobre s\u00ed mismo y examina su razonamiento: si su critica ha sido efectivamente racional, debe estar marcada por la misma inconsistencia. La sinraz\u00f3n de la raz\u00f3n, la incoherencia, aparecen tambi\u00e9n en la critica de la rat\u00f3n. El esc\u00e9ptico tiene que cruzarse de brazos y, para no contradecirse una vez m\u00e1s, resignarse al silencio y a la inmovilidad. Si quiere seguir viviendo y hablando debe afirmar, con una sonrisa desesperada, la validez no-racional de las creencias.<\/p>\n<p>El razonamiento de Hume, incluso su cr\u00edtica del yo, aparece en un fil\u00f3sofo budista del siglo II, Nagarjuna. Pero el nihilismo circular de Nagarjuna no termina en una sonrisa de resignaci\u00f3n sino en una afirmaci\u00f3n religiosa. El indio aplica la critica del budismo a la realidad del mundo y del yo -son vacuos, irreales- al budismo mismo: tambi\u00e9n la doctrina es vacua, irreal. A su vez, la cr\u00edtica que muestra la vacuidad e irrealidad de la doctrina es vacua, irreal. Si todo est\u00e1 vac\u00edo tambi\u00e9n &#8220;todo-est\u00e1-vac\u00edo-incluso-la-doctrina-todo-est\u00e1-vac\u00edo&#8221; est\u00e1 vac\u00edo. El nihilismo de Nagarjuna se disuelve a s\u00ed mismo y reintroduce sucesivamente la realidad (relativa) del mundo y del yo, despu\u00e9s la realidad (tambi\u00e9n relativa) de la doctrina que predica la irrealidad del mundo y del yo y, al fin, la realidad (igualmente relativa) de la cr\u00edtica de la doctrina que predica la irrealidad de mundo y del yo. El fundamento del budismo con sus millones de mundos y, en cada uno de ellos, sus millones de Budas y Bodisatvas es un precipicio en el que nunca nos despe\u00f1amos. El precipicio es un reflejo que nos refleja.<\/p>\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 pensar\u00e1n don Juan y don Genaro de las especulaciones de Hume y de Nagarjuna. En cambio, estoy (casi) seguro de que Carlos Castaneda las aprueba -aunque con cierta impaciencia. Lo que le interesa no es mostrar la inconsistencia de nuestras descripciones de la realidad -sean las de la vida cotidiana o las de la filosof\u00eda- sino la consistencia de la visi\u00f3n m\u00e1gica del mundo. La visi\u00f3n y la pr\u00e1ctica: la magia es ante todo una pr\u00e1ctica. Los libros de Castaneda, aunque poseen un fundamento te\u00f3rico: el escepticismo radical, son el relate de una iniciaci\u00f3n a una doctrina en la que la pr\u00e1ctica ocupa el lugar central. Lo que cuenta no es lo que dicen don Juan y don Genaro, sino lo que hacen. \u00bfY qu\u00e9 hacen ? Prodigios. Y esos prodigios \u00bfson reales o ilusorios ? Todo depende, dir\u00e1 con sorna don Juan, de lo que se entienda por real y por ilusorio. Tal vez no son t\u00e9rminos opuestos y lo que llamamos realidad es tambi\u00e9n ilusi\u00f3n. Los prodigios no son ni reales ni ilusorios: son medios para destruir la realidad que vemos. Una y otra vez el humor se desliza insidiosamente en los prodigios como si la iniciaci\u00f3n fuese una larga tomadura de pelo. Castaneda debe dudar tanto de la realidad de la realidad cotidiana, negada por los prodigios, como de la realidad de los prodigios, negada por el humor. La dial\u00e9ctica de don Juan no est\u00e1 hecha de razones sino de actos pero no por eso es menos poderosa que las paradojas de Nagarjuna, Di\u00f3genes o Chuang-Tseu.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n del humor no es distinta de la de las drogas, el escepticismo racional y los prodigios: el brujo se propone con todas esas manipulaciones romper la visi\u00f3n cotidiana de la realidad, trastornar nuestras percepciones y sensaciones, aniquilar<br \/>\nnuestros endebles razonamientos, arrasar nuestras certidumbres -para que aparezca la otra realidad. En el \u00faltimo cap\u00edtulo de Journey to Ixtl\u00e1n, Castaneda ve a don Genaro nadando en el piso del cuarto de don Juan como si nadase en una piscina ol\u00edmpica. Castaneda no da cr\u00e9dito a sus ojos no sabe si es v\u00edctima de una farsa o si est\u00e1 a punto de ver. Por supuesto, no hay nada que ver. Eso es lo que llama don Juan: parar el mundo, suspender nuestros juicios y opiniones sobre la realidad. Acabar con el &#8220;esto&#8221; y el &#8220;aquello&#8221;, el s\u00ed y el no, alcanzar ese estado dichoso de imparcialidad contemplativa a que han aspirado todos los sabios.<\/p>\n<p>La otra realidad no es prodigiosa: es. El mundo de todo los d\u00edas es el mundo de todos los d\u00edas: \u00a1qu\u00e9 prodigio!. La iniciaci\u00f3n de Castaneda puede verse como un regreso, guiado por don Juan y don Genaro -ese Quijote y ese Sancho Panza de la brujer\u00eda andante, dos figuras que poseen la plasticidad de los h\u00e9roes de los cuentos y leyendas- el antrop\u00f3logo desanda el camino. Vuelta a si mismo, no al que fue ni al pasado: al ahora. Recuperaci\u00f3n de la visi\u00f3n directa del mundo, ese instante de inmovilidad en que todo parece detenerse, suspendido en una pausa del tiempo. Inmovilidad que sin embargo transcurre -imposibilidad l\u00f3gica pero realidad irrefutable para los sentidos. Maduraci\u00f3n invisible del instante que germina, florece, se desvanece, brota de nuevo. El ahora: antes de la separaci\u00f3n, antes de falso-o-verdadero, real-o-ilusorio, bonito-o-feo, bueno-o-malo. Todos vimos alguna vez el mundo con esa mirada anterior pero hemos perdido el secreto.<\/p>\n<p>Perdimos el poder que une al que mira con aquello que mira. La antropolog\u00eda llev\u00f3 a Castaneda a la hechicer\u00eda y \u00e9sta a la visi\u00f3n unitaria del mundo: a la contemplaci\u00f3n de la otredad en el mundo de todos los d\u00edas. Los brujos no le ense\u00f1aron el secreto de la inmortalidad ni le dieron la receta de la dicha eterna: le devolvieron la vista. Le abrieron las puertas de la otra vida. Pero la otra vida est\u00e1 aqu\u00ed. S\u00ed, all\u00e1 est\u00e1 aqu\u00ed, la otra realidad es el mundo de todos los d\u00edas. En el centro de este mundo de todos los d\u00edas centellea, como el vidrio roto entre el polvo y la basura del patio trasero de la casa, la revelaci\u00f3n del mundo de all\u00e1. \u00a1Qu\u00e9 revelaci\u00f3n! No hay nada que ver, nada que decir: todo es alusi\u00f3n, se\u00f1a secreta, estamos en una de las esquinas del cuarto de los ecos, todo nos hace signos y todo se calla y se oculta. No, no hay nada que decir.<\/p>\n<p>Alguna vez Bertrand Russell dijo que &#8220;la clase criminal est\u00e1 incluida en la clase hombre&#8221;. Uno podr\u00eda decir: &#8220;La clase antrop\u00f3logo no est\u00e1 incluida en la clase poeta, salvo en algunos casos.&#8221; Uno de esos casos se llama Carlos Castaneda.<\/p>\n<p>Octavio Paz<\/p>\n<p>Cambridge, Mass.,<br \/>\n15 de septiembre de 1973. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;La mirada anterior&#8221; de OCTAVIO PAZ Pr\u00f3logo a Las ense\u00f1anzas de Don Juan, de CARLOS CASTANEDA. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica M\u00e9xico, 21\u00aa reimp., 1992. Trad. de Juan Tovar. Hace unos a\u00f1os me dijo dias Michaux: &#8220;Yo comenc\u00e9 publicando peque\u00f1as plaquettes de poes\u00eda. El tiro era de unos 200 ejemplares. Despu\u00e9s sub\u00ed a 2 mil y ahora he llegado a los<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[],"class_list":["post-3943","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-offtopic"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3943","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3943"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3943\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3943"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3943"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3943"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}