{"id":3932,"date":"2009-03-27T19:54:16","date_gmt":"2009-03-27T19:54:16","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3932"},"modified":"2009-03-27T19:54:16","modified_gmt":"2009-03-27T19:54:16","slug":"no-creemos-lo-que-vemos-sino-que-vemos-lo-que-creemos.","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3932","title":{"rendered":"No creemos lo que vemos sino que vemos lo que creemos."},"content":{"rendered":"<p>No creemos lo que vemos sino que vemos lo que creemos.<\/p>\n<p>Conferencia del Dr. Josep M\u00aa Fericgla, impartida el 3 de marzo del 2001 dentro del ciclo EL INSTANTE ENTERNO, en el Espai d&#8217;Art Contemporani de Castell\u00f3, del centro Estudis de Cultura Contempor\u00e0nia de Castell\u00f3n (Pa\u00eds Valenci\u00e0)<\/p>\n<p>Cuando tan amablemente me invitaron a participar en este ciclo de temas de inter\u00e9s contempor\u00e1neo, dedicado al instante eterno, de inmediato me vinieron a la mente un pu\u00f1ado de conceptos, ideas y de recuerdos de mis propias experiencias con ello. Es inevitable.<br \/>\nLo primero que me vino a la cabeza fue preparar una conferencia sobre &#8220;lo indecible&#8221;, lo no expresable, dado que en todas las culturas del mundo es la dimensi\u00f3n m\u00e1s importante. Luego, mi pensamiento se dirigi\u00f3 hacia el silencio. La eternidad, si existe, ha sido buscada por cada pueblo en el silencio. Parece como si el propio sonido creara el tiempo. Y, de hecho, as\u00ed es, y se trata de una gran paradoja que queda muy clara en la m\u00fasica. No habr\u00eda m\u00fasica sin silencios. La m\u00fasica es un acto no un objeto. De ah\u00ed que, como propone con tanta lucidez el etnomusic\u00f3logo Christopher Small, debi\u00e9ramos referirnos a ella en forma de verbo: el verbo musicar. La m\u00fasica tal y como aparece en forma de sustantivo est\u00e1tico no existe, como tampoco existe el silencio absoluto. Lo que existe es la acci\u00f3n de musicar y la de silenciar. Para que haya m\u00fasica debe haber un tiempo, unos emisores -los int\u00e9rpretes y sus instrumentos-, un auditorio y un espacio f\u00edsico donde ejecutar el acto. El hecho de musicar implica construir algo que antes no estaba y que tiene el fin en s\u00ed mismo, luego no queda nada. Musicar es edificar una arquitectura invisible de sonidos sobre los silencios que se desvanece en el mismo instante en que sucede, como una voluta de humo. Un concierto es un algo vivo, es como enamorarse que &#8220;sucede&#8221;, no est\u00e1 ah\u00ed como objeto muerto, y la grabaci\u00f3n de un evento musical es fijar el recuerdo de un algo vivo que sucedi\u00f3, como ver la foto de una enamorada del pasado, pero carece de la vida del acto mismo. Con la eternidad, el \u00e9xtasis m\u00edstico y el ahora y aqu\u00ed perennes ocurre lo mismo. No es nada y es todo a la vez. Es un &#8220;construirlos en el mismo instante&#8221; con el mismo acto de referirse a ello, pero, parad\u00f3jicamente, al hablar de la eternidad ya deja de ser, puesto que el propio sonido de la palabra la encapsula en un tiempo y un espacio concretos.<br \/>\nEl \u00e9xtasis tambi\u00e9n es un algo inexpresable fuera de s\u00ed mismo, es una experiencia auto remunerativa que no necesita una finalidad ulterior que la justifique. En s\u00ed mismo y por s\u00ed mismo tiene sentido. En el estado de Nirvana no sucede nada, no se hace nada. Cualquiera que lo conozca por experiencia -y esta es la \u00fanica forma de conocerlo- sabe que el \u00e9xtasis es solo observar; mejor dicho, observarse a uno mismo en el universo, estando. La vida laboralmente activa, con su ruido y exigencias, ser\u00eda imposible en estado de permanente iluminaci\u00f3n. De la experiencia contemplativa m\u00e1s profunda y silenciosa que nos conecta con lo eterno no debe esperarse nada, ni tan solo poderlo compartir por medio de las palabras \u00bfC\u00f3mo expresar, pues, aquello que sucede durante una experiencia ext\u00e1tica que es, en s\u00ed mismo inexpresable, solo experimentable? \u00bfC\u00f3mo dar una conferencia honesta sobre ello?<br \/>\nComo les comentaba, cuando recib\u00ed la invitaci\u00f3n a dar esta conferencia, lo primero que me vino a la mente fue el silencio. Descolgu\u00e9 el tel\u00e9fono y me sumerg\u00ed en el muy relativo silencio de mi vida cotidiana para pensar en lo que buenamente tratar\u00eda de explicarles aqu\u00ed hoy. Inmediatamente desech\u00e9 la idea de preparar una conferencia acad\u00e9mica, por ejemplo explicando lo que se entiende en diversas culturas por &#8220;eternidad&#8221;, o un enfoque similar. Estuve reflexionando en qu\u00e9 cosas podr\u00eda aportarles a Uds. desde mi condici\u00f3n de cient\u00edfico experto en estudios sobre la consciencia y la cognici\u00f3n. Al fin decid\u00ed que, dado que el tema de lo espiritual, el silencio y la eternidad es algo tan inefable, iba a tomarme la libertad de hablarles desde mi propia experiencia subjetiva, de los estados de catarsis y de \u00e9xtasis que he experimentado. Pero algo dentro m\u00edo me sugiri\u00f3 que lo dejara para el final, que primero ser\u00eda m\u00e1s interesante realizar un repaso a lo que tal \u00e1mbito de la vida nos aporta desde nuestra ventana cultural, desde nuestra forma espec\u00edfica de ser humanos. As\u00ed que postergu\u00e9 pensar sobre mis experiencias y me pregunt\u00e9: &#8220;en tanto que miembro de mi sociedad \u00bfQu\u00e9 me sugiere la idea de silencio, de \u00e9xtasis, de instante eterno?&#8221; A partir de las respuestas a esta cuesti\u00f3n he hilado mi conferencia, que espero les sirva del algo.<br \/>\nVoy a empezar exponiendo a qu\u00e9 espacios conceptuales me encamin\u00f3 mi propio ensue\u00f1o sobre la eternidad:<br \/>\n1) A lo primero que me remiti\u00f3 tal reflexi\u00f3n fue a lo contrario de eternidad, tal y como la concebimos los occidentales hoy. Mi pensamiento se dirigi\u00f3 al instante fugaz. En lat\u00edn &#8220;instante&#8221; significaba &#8220;tiempo presente&#8221;, el ahora m\u00e1s estricto. Y esta categor\u00eda, irremediablemente nos conduce tambi\u00e9n al &#8220;aqu\u00ed&#8221;. El tiempo y el espacio son las dos coordenadas b\u00e1sicas sobre las que se construye el mundo de los humanos. No hay por donde huir. Nada humano puede hacerse fuera de un tiempo y un lugar concretos, y como somos humanos&#8230; podemos jugar a imaginar otras dimensiones pero nuestro ser transcurre a lo largo de unos 80 a\u00f1os de promedio y envuelto en los paisajes que nos cobijan. Podemos acariciar la experiencia de eternidad o de intemporalidad, pero estamos encarcelados en el aqu\u00ed y ahora que fluye constantemente. De hecho, todo lo dem\u00e1s es mitolog\u00eda o, dicho de una forma m\u00e1s seria, son met\u00e1foras autopoy\u00e9ticas. Para crecer, debemos acostumbrarnos al hecho de que nada es estable y que la apariencia de solidez es solo una mala fotograf\u00eda en la que queremos creer para calmar nuestra ansiedad de seres conscientes de s\u00ed mismos. El aqu\u00ed y ahora fluyendo es todo cuando existe, y precisamente por ello&#8230; justo aqu\u00ed y ahora est\u00e1 el instante eterno. El resto son solo recuerdos de un pasado que nos ha atrapado, o palabras vac\u00edas referidas a algo que no existe, el futuro. Pero como dice el famoso pensamiento zen: la vida es una paradoja tremenda. La \u00fanica realidad que existe es el aqu\u00ed y ahora. El pasado no debe preocuparnos porque ya no existe, pero el instante presente es fruto del pasado. El futuro tampoco debe preocuparnos porque no existe, pero de lo que se haga en este mismo instante depende el futuro, aunque tampoco sabemos cual ser\u00e1. Lo \u00fanico seguro respecto del futuro es que la muerte nos est\u00e1 ah\u00ed esperando.<br \/>\nCada vez que yo acabo una frase -esta misma frase por ejemplo- acaban de morir miles de personas, literalmente. Eran personas que no esperaban que esta fuera su \u00faltima respiraci\u00f3n. Un ataque al coraz\u00f3n, una bala, un accidente de tr\u00e1fico, la \u00faltima expiraci\u00f3n de un anciano que sab\u00eda que le quedaba poco tiempo pero desconoc\u00eda el instante concreto de su \u00f3bito&#8230; algunos centenares de personas acaban de morir de hambre en este mismo instante. Muchas de ellas tampoco esperaban que \u00e9ste fuera su \u00faltimo respiro, como no lo pensamos Uds. ni yo ahora.<br \/>\nTampoco los inmigrantes ecuatorianos o magreb\u00edes que ahora mismo est\u00e1n sufriendo marginaci\u00f3n, humillaci\u00f3n y enga\u00f1os imaginaron, hace tan solo un a\u00f1o, que hoy dormir\u00edan en las calles de un pa\u00eds extra\u00f1o esperando su turno para un papel con unas palabras escritas por alg\u00fan bur\u00f3crata desconocido que decidiera sobre su futuro.<br \/>\nEl futuro es algo extra\u00f1o para todos, a pesar de que en nuestras sociedades creamos poder manejar el tiempo y dominarlo por el camino de prever, organizar y planificar cada evento de la vida individual y colectiva. Esta fue mi primera reflexi\u00f3n al hilo del instante eterno.<br \/>\n2) La segunda fue pensar en el instante eterno desde mi condici\u00f3n de hombre occidental. Esta segunda excursi\u00f3n por el mundo invisible de las ideas me remiti\u00f3 a mi trabajo como antrop\u00f3logo. La antropolog\u00eda ha confirmado que la forma espec\u00edfica de percibir -mejor dicho, de construir- el tiempo, revela los factores fundamentales de cada sociedad y de su estilo cultural. Cada pueblo percibe y crea el mundo por medio de sistemas propios. No hay un mundo, sino que cada uno crea su mundo o, dicho de otra manera, el mundo no es como es, sino como cada uno lo ve. Y cada ser humano inevitablemente crea su propio mundo desde el marco cultural en que se ha socializado. Esta ventana -la cultura desde la que cada uno se ha convertido en ser humano- nos ha de permitir caminar por la vida de una \u00fanica manera, con lo que a la vez nos empuja a ser humanos pero no nos deja ser otra manera.<br \/>\nAs\u00ed por ejemplo, en diversos pueblos de la alta Amazon\u00eda y de los Andes se hablan algunos idiomas que carecen de formas verbales de pasado. Se trata de pueblos de tradici\u00f3n oral, sin escritura. Para estos millones de seres humanos est\u00e1 vivo lo que tienen enfrente o, m\u00e1ximo, latente en su memoria. Lo otro est\u00e1 ya muerto. Lo olvidado no existe, desapareci\u00f3. En este sentido, se trata de pueblos que viven en un presente casi permanente y no pueden referirse a su pasado con detalle porque carecen de t\u00e9rminos para hacerlo. Este simple hecho revela la existencia de un universo humano completamente distinto al nuestro. El tiempo es otro, la vida es otra, la eternidad, para ellos, est\u00e1 aqu\u00ed mismo pero no hay categor\u00edas abstractas para referirse a ella, se experimenta. Carecen de esta imagen nuestra de un camino que empieza aqu\u00ed y no tiene final, como sucede con la infinitud de los n\u00fameros: yo puedo comenzar a contar desde el 1 en este mismo instante y seguir contando para el resto de mis d\u00edas y dejar esta operaci\u00f3n de herencia a mis sucesores para que sigan contando hasta la eternidad o hasta el final de la especia humana. Para estos pueblos amerindios esta operaci\u00f3n es impensable, inimaginable, est\u00e1 fuera de su territorio cognitivo. Nuestro tiempo y nuestra vida, en cambio, los construimos as\u00ed, sumando segundos, minutos, horas, d\u00edas, meses y a\u00f1os, linealmente. Nunca hay un espacio para detenerse en el aqu\u00ed y ahora m\u00e1s profundos. Para muchos pueblos de tradici\u00f3n oral lo extra\u00f1o ser\u00eda salir del ahora y aqu\u00ed radicales.<br \/>\nOtro ejemplo que viene al caso es la cultura china. Nosotros expresamos la idea de temporalidad por medio de los tiempos verbales. En el idioma chino mandar\u00edn, el m\u00e1s generalizado de los muchos idiomas que hay en la China actual, hay formas verbales intemporales, algo impensable para nosotros. Estos verbos expresados sin tiempo permiten dar a los actos a los que se refieren una forma inmensa, grandiosa, monumental; pueden pensar actos colgados de la infinitud, con sentido eterno. Por ejemplo, son muchas de las formas verbales usadas en el I Ching, el libro sagrado de la cultura tradicional china y de ah\u00ed la extrema dificultad para traducirlo, ni tan solo en forma de simples aproximaciones al sentido original. Nuestras culturas apegadas a la tecnolog\u00eda material no nos permiten ni pensar en estos t\u00e9rminos tan grandiosos. En este sentido, pues, no podemos entender ninguna cultura, ni tan solo la personalidad de un individuo, sin entender la estructura temporal invisible que subyace a su forma de ser; pero tampoco podemos entender la concepci\u00f3n del tiempo que tiene un pueblo sin entender su cultura. Es otra paradoja cerrada.<br \/>\nLa cultura es la segunda naturaleza humana y nos condiciona a la vez que nosotros la creamos y modificamos. Somos objetos y sujetos a la vez de la cultura, de la misma forma que lo somos del tiempo. Solo a trav\u00e9s de una cultura concreta, localizada en el tiempo y el espacio, podemos descubrir el pasadizo hacia la eternidad, ella nos dice como escaparnos de su propio molde que es finito.<br \/>\nPiensen Uds. por ejemplo, en la gran diferencia de medir el tiempo con un reloj de arena o de hacerlo con los relojes actuales. Un reloj de arena no habla de un tiempo vectorial que nos transporta hacia alg\u00fan lugar futuro que nunca alcanzamos. Sino que las sociedades que med\u00edan el tiempo con sencillos relojes de arena sab\u00edan para qu\u00e9 necesitaban el tiempo cada vez que se ocupaban de \u00e9l, era un tiempo concreto, cerrado, tranquilo, con principio y fin. Un reloj de arena mide una porci\u00f3n de tiempo que no esclaviza, como s\u00ed sucede con nuestra forma de medirlo. El reloj de arena indica amablemente cu\u00e1nto dur\u00f3 alg\u00fan acto. &#8220;Tienes tres minutos para hablar&#8221;. Nada m\u00e1s. El resto de tiempo ya es m\u00edtico o, dicho de otra manera, es el tiempo que transcurre de acuerdo a tu forma personal de sentir. Controlar el tiempo con relojes de arena implicaba que la medida v\u00e1lida era la humana, mi forma de sentir el tiempo. Que pasara lento, r\u00e1pido o se detuviera depend\u00eda de cada persona y de cada momento en la vida de cada persona. No es lo mismo cinco minutos con tu novia que cinco minutos sentado sobre la estufa encendida, como ilustr\u00f3 Einstein a unos ni\u00f1os.<br \/>\nY ello concordaba con el hecho de que el centro y el sentido de la vida estaban dentro de cada ser humano, no fuera como sucede hoy. Cada uno achataba o alargaba su tiempo, no depend\u00eda de una m\u00e1quina externa. Con la forma de medir el tiempo de hoy mi sentir interno pierde valor y con ello mi vida. El centro, el sentido de mi vida, ya no est\u00e1 dentro m\u00edo sino que me viene indicado por elementos externos.<br \/>\nLa concepci\u00f3n y la forma actual de vivir el tiempo tiene muy poca relaci\u00f3n con otras \u00e9pocas. La consciencia de las sociedades tradicionales, que tambi\u00e9n puede ser denominada consciencia mitol\u00f3gica, no conceb\u00eda el tiempo como una abstracci\u00f3n a la manera en que hoy lo hacemos. Para nuestros ancestros y para las personas de otras sociedades, la consciencia capta el mundo a la vez en su forma sincr\u00f3nica y diacr\u00f3nica, por tanto eran y son m\u00e1s intemporales que nosotros, m\u00e1s eternos.<br \/>\nEl ser humano post-industrializado -nosotros- conoce el pasado mas remoto y pretende prever el futuro con mucha antelaci\u00f3n. Hemos conseguido manejar con comodidad la categor\u00eda &#8220;tiempo&#8221; a costa de enajenarnos a nosotros mismos, a costa de poner el tiempo fuera de la vida humana y dar las riendas a los aparatos de control que &#8220;crean&#8221; nuestro tiempo. Y digo &#8220;crean&#8221; porque el tiempo, como el silencio, no es nada en s\u00ed mismo. La mejor forma de explicarlo es pensando en la imagen de una cortina o tel\u00f3n transparente que cubre un escenario vac\u00edo. La cortina no se ve y solo va adquiriendo imagen, sentido y consistencia a medida que se le van pegando cosas encima. Entonces, depende de lo que se pegue sobre le tel\u00f3n transparente que la obra de teatro adquiere una escenograf\u00eda y un argumento u otro.<br \/>\nA lo largo de la historia de la humanidad se observa un intento constante por unir la percepci\u00f3n lineal del tiempo -la que hoy se ense\u00f1orea como \u00fanica- con una percepci\u00f3n c\u00edclica, m\u00edtica y po\u00e9tica. Con una concepci\u00f3n que incluya la eternidad en cada momento de la vida. Thoman Mann se refiere a ella como &#8220;una condensaci\u00f3n del tiempo mediante el ensue\u00f1o&#8221;. Este tiempo de ensue\u00f1o, al que yo prefiero llamar &#8220;tiempo sin tiempo de la experiencia ext\u00e1tica&#8221;, es la base misma de los sistemas de valores en que se fundamentan la diferentes culturas orientales; en ellas se alimenta la idea de inmovilidad, de eterno presente. De ah\u00ed que, para aquellos pueblos, los cambios afecten solo la superficie de la vida m\u00e1s que a su esencia, al contrario de lo que concebimos nosotros. Para ellos, el tiempo de la vida diaria se esfuma como para nosotros pero no hay problema, porque dicho tiempo es solo una apariencia del mundo.<br \/>\n3) Sigo dejando que mi pensamiento vague a trav\u00e9s de las ideas estimuladas por el t\u00edtulo de este ciclo: el Instante Eterno, y la siguiente parada la hace en la idea del centro. El centro es otra met\u00e1fora del aqu\u00ed y ahora eternos. En este sentido es importante resaltar que el centro me remite a mi mismo, me emplaza a arrojarme a un proceso implosivo si quiero algo m\u00e1s que vivir de apariencias. Tambi\u00e9n esto lo estamos perdiendo y necesitamos recuperarlo con urgencia antes de convertirnos en meros mecanismos dirigidos desde el exterior. El centro de cada uno debe estar en s\u00ed mismo si quiere percibir la eternidad. Por centro me refiero a la suma de todo esto que hace que yo sea yo: mis recuerdos, sentimientos y emociones, anhelos, dolores y tristezas, la rabia de la frustraci\u00f3n, mis valores culturales y mi identidad. Todo ello debe partir de mi interior y cada persona debe ser consciente de lo que siente en cada momento y de c\u00f3mo se siente ante lo que siente. En el mundo actual el centro est\u00e1 fuera, dram\u00e1ticamente lejano. Los pol\u00edticos se llenan la boca con frases falsas del tipo &#8220;los espa\u00f1oles piensan que esto debe ser as\u00ed&#8221; o &#8220;los catalanes no dejar\u00e1n que&#8230;&#8221; sin haberlo consultado antes con &#8220;los espa\u00f1oles&#8221; o &#8220;los catalanes&#8221;, o con el pueblo que fuera. Y los espa\u00f1oles o los catalanes o el pueblo que sea, cree lo que dicen sus gobernantes sin auscultarse a s\u00ed mismos sobre lo que realmente opinan, o sobre si simplemente tienen opini\u00f3n sobre este tema espec\u00edfico del que los pol\u00edticos dicen lo que pensamos. Esta misma afirmaci\u00f3n que acabo de hacer ahora est\u00e1 en la misma l\u00ednea de hablar en nombre de otros sin saber lo que otros dir\u00edan, incluso a veces a costa de la voz de los otros que no tienen acceso a los medios de comunicaci\u00f3n de masas. Por tanto, no deben ni creerme antes de escucharse cada uno y cada una a s\u00ed mismo. La televisi\u00f3n es lo \u00fanico que llena nuestros silencios m\u00e1s \u00edntimos -y por ello m\u00e1s sagrados- con mensajes vac\u00edos dici\u00e9ndonos como debemos vestir para sentirnos j\u00f3venes, qu\u00e9 debemos consumir para sentirnos llenos de chispas de vida y un largo y pat\u00e9tico etc\u00e9tera m\u00e1s que no vale la pena enumerar porque es de todos conocido.<br \/>\nCuando se tiene el centro dentro de uno mismo, nada de fuera puede afectar a este centro. Cuando una persona conoce sus anhelos, emociones y el sentido que tiene la vida para ella podr\u00e1 materializarlo o no, esto depende del entorno, pero sabr\u00e1 hacia d\u00f3nde debe encaminar sus pasos. El pensar, el sentir y el actuar ir\u00e1n paralelos. Entonces llega lo importante para nuestro prop\u00f3sito de hoy, y es que cuando el centro est\u00e1 dentro de uno mismo, esta persona puede implotar y conocer la eternidad. Implosi\u00f3n significa explotar hacia dentro, como los famosos agujeros negros del cosmos cuya fuerza de gravedad es tan intensa que los arrastra hacia dentro de s\u00ed mismos.<br \/>\nEn los seres humanos, cuando se quiere viajar hacia el abismo interior, la primera barrera que se encuentra es el miedo a la muerte. Se debe atravesar esta fobia para acariciar el instante eterno. La mayor\u00eda de sociedades no occidentales han instaurado los ritos de paso o de transformaci\u00f3n como marcos culturales que permiten este encuentro con el miedo a la muerte y atravesarlo. Casi todos los ritos inici\u00e1ticos que han de pasar los j\u00f3venes para ser aceptados en el mundo de los adultos consisten, justamente, en un encuentro con la muerte, sea por medios visionarios administrando potentes substancias psicoactivas o sea forzando al ne\u00f3fito a realizar alguna proeza f\u00edsica y mental que le enfrente a su desaparici\u00f3n.<br \/>\nUna vez atravesada esta capa del miedo a la muerte, el centro de cada persona se va hundiendo en s\u00ed mismo hasta la implosi\u00f3n, la explosi\u00f3n hacia dentro. Hasta donde yo s\u00e9, nadie es capaz de vivir la implosi\u00f3n voluntariamente y sin ayuda externa, de ah\u00ed la necesidad de gu\u00edas o de terapeutas experimentados en ello que ayuden dando el \u00faltimo empuje fraterno para animar a las personas que est\u00e1n buscando catar la eternidad en el ahora y aqu\u00ed m\u00e1s din\u00e1micos. Parad\u00f3jicamente tambi\u00e9n, la implosi\u00f3n se resuelve es una explosi\u00f3n hacia fuera, explosi\u00f3n que permite a cada persona descargarse de las emociones que lo ten\u00edan atrapado bajo su presi\u00f3n consciente o inconsciente. Este proceso es el que sucede en las catarsis. M\u00e1s adelante hablar\u00e9 de ello con mayor detalle, pero ahora les apunto que las catarsis permiten entender qu\u00e9 significa detener el tiempo, y vislumbrarlo de esta forma tan s\u00f3lida que solo tienen los conocimientos adquiridos por propia experiencia.<br \/>\nTras la implosi\u00f3n viene la explosi\u00f3n emocional que permite a las personas vivir las emociones de forma pura, atemporales. Algo que no es posible hacer en la vida cotidiana donde solo percibimos sentimientos, que son las emociones una vez han pasado por el filtro de la cultura y la consciencia, y se han desactivado en buena parte. Hace cinco a\u00f1os que cre\u00e9 y sigo dirigiendo junto a mis colaboradores los Talleres de Integraci\u00f3n Vivencial de la Propia Muerte (TIVPM) por los que han pasado ya mas de 1.000 personas. Estos talleres tienen la misma estructura y finalidad que los ritos de transformaci\u00f3n que han guiado a la humanidad cada vez que perd\u00eda el sentido de la existencia. En ellos, los participantes pueden vivir una experiencia cat\u00e1rtica y salir, no tan solo renovados en un sentido profundo, sino tambi\u00e9n habi\u00e9ndose descubierto a s\u00ed mismo como colgando de la intemporalidad. No hay palabras para describir esta vivencia, solo aproximaciones, y una de ellas se refiere al tiempo que desparece. El cosmos y toda su historia deja de estar fuera para revelarse dentro de uno mismo. Una imagen que me viene a la cabeza es la afirmaci\u00f3n de C.G. Jung, uno de los padres de la moderna psicolog\u00eda profunda, cuando afirmaba que todos llevamos un saurio dentro. Es literal. Nuestro camino evolutivo, desde el inefable momento inicial de los tiempos, permanece en cada uno de nosotros de la misma forma que un edificio se sostiene gracias a cada uno de los ladrillos que una vez fue puesto sobre el anterior. Los seres humanos somos lo que somos gracias a las aportaciones de cada paso previo del camino evolutivo. As\u00ed, al igual que los varones mantenemos unos pezones que no nos sirven de nada y que son la reminiscencia de un momento de nuestra ontog\u00e9nesis en que no hab\u00eda separaci\u00f3n sexual, de esta misma forma los humanos mantenemos trazos ps\u00edquicos y biol\u00f3gicos de cuando fuimos saurios, moscas, depredadores y chimpanc\u00e9s. Todo ello est\u00e1 en cada uno de nosotros de una forma u otra y podemos conocerlo por medio de la implosi\u00f3n, pero para ello antes se debe situar el centro en uno mismo. Me parece natural que haya tantas manifestaciones art\u00edsticas aludiendo a lo eterno cuya estructura formal consiste en un centro, en un punto, en una sola l\u00ednea que no hacen sino redirigir la atenci\u00f3n del espectador hacia s\u00ed mismo.<br \/>\nEn el mundo cl\u00e1sico oriental hab\u00eda un deseo cargado de mala intenci\u00f3n que rezaba as\u00ed: el destino quiera que tu pr\u00f3xima vida transcurra en un momento de la historia lleno de cosas interesantes. Naturalmente, se deseaba esta perversidad para que el interlocutor perdiera su centro y quedara as\u00ed condenado a la angustia de una vida sin sentido.<br \/>\n4) Sigo recorriendo lo que me sugiere la idea de eternidad y mi pensamiento se detiene en los estudios que est\u00e1n haciendo nuestros f\u00edsicos contempor\u00e1neos. Tales investigaciones han puesto de relieve que el tiempo es algo el\u00e1stico, que se contrae y expansiona, que existe una relatividad en el tiempo y que no hay nada fuera de nosotros. Ni tan solo esto que percibimos como substancia: las mesas, sillas, paredes o el arroz a la paella no tienen consistencia permanente. La f\u00edsica ha descubierto para la ciencia que esto que denominamos materia es &#8220;solo&#8221; un tipo de vibraci\u00f3n, y que es una vibraci\u00f3n de no sabemos qu\u00e9 por lo que enunciarlo tampoco es una explicaci\u00f3n de nada. De hecho, se trata de verdades que ciertos sabios orientales vienen repitiendo desde hace tres miles a\u00f1os. Nuestros grandes f\u00edsicos est\u00e1n discutiendo desde los a\u00f1os veinte sobre la inmaterialidad de la materia y son memorables las controversias habidas entre Bohr, Heisenberg y Einstein alrededor de este tema. Quien no lo ha entendido todav\u00eda es el hombre de la calle que siguen creyendo que la materia es s\u00f3lida y los \u00e1tomos unas bolitas, como imaginaba Lucrecio en la \u00e9poca cl\u00e1sica. A partir de esta falsa creencia, el hombre de la calle organiza su vida cotidiana, las guerras y el consumo compulsivo.<br \/>\nEl tama\u00f1o de las mol\u00e9culas que concibe la f\u00edsica subat\u00f3mica es impensable de tan peque\u00f1o; tales part\u00edculas son tan inimaginables como la misma eternidad. Para entendernos -tomo el ejemplo de otro humanista, Lu\u00eds Racionero, El progreso decadente, Espasa, 2001-, el propio rayo de luz que permite observar un electr\u00f3n lo golpea cambi\u00e1ndolo de velocidad y de direcci\u00f3n, de modo que lo que se observa ya no es la realidad externa, sino la realidad creada por el propio acto de observarla. Dicho aun de otro modo, al fijar nuestra atenci\u00f3n en una determinada realidad, y al hacerlo de determinada manera la estamos creando en aquel mismo instante.<br \/>\nVolviendo a usar la m\u00fasica de s\u00edmil explicativo, el R\u00e9quiem de Mozart no existe fuera del acto de interpretarlo, del hecho de musicar. Las partituras no son el R\u00e9quiem. Esta fant\u00e1stica composici\u00f3n sinf\u00f3nica se crea cada vez que un coro y un orquesta la interpretan y va desapareciendo a medida que se deja atr\u00e1s un comp\u00e1s y otro, y otro&#8230; Adem\u00e1s, tal compleja realidad se construye en la manera en que cada director de orquesta y cada int\u00e9rprete en cada momento de la interpretaci\u00f3n musican. No existe fuera de ello. La misma partitura del R\u00e9quiem interpretada bajo la mirada de von Karajan es una realidad, pero si es &#8220;observada&#8221; por el sensible director Sir Georg Solti es otra realidad muy distinta.<br \/>\nLa paradoja de la moderna f\u00edsica es que se describen experimentos con palabras y conceptos que se sabe que no corresponden para nada a la realidad que se intenta describir. Y el misterio se ve acrecentado \u00bfC\u00f3mo podemos entender alg\u00fan contenido expresado por medio de campos comunicativos completamente inadecuados para ello? \u00bfC\u00f3mo puedo referirme a la eternidad y a las experiencias ext\u00e1ticas por medio de palabras, sabiendo que hablo de algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de las palabras? Y lo m\u00e1s misterioso aun \u00bfC\u00f3mo pueden entenderme Uds.? No voy a entrar ahora en los espesos trabajos filos\u00f3ficos de L.J.J. Wittgenstein y sus sucesores sobre los niveles de metalenguaje que tienen los lenguajes pero es otro campo muy interesante de explorar desde la idea rectora de la eternidad.<br \/>\n5) Al pensar en todo esto de lo que les estoy hablando, tambi\u00e9n me viene a la cabeza la idea de que nuestra propia mente crea berenjenales, se mete en ellos y despu\u00e9s no sabe como salir. Por ejemplo, el punto de vista que Dios debe tener de la eternidad. Forzosamente ha de ser distinto del que tiene un ser humano. Para nosotros, mortales, la idea m\u00e1s extendida de &#8220;lo eterno&#8221; se refiere a algo que durar\u00e1 siempre. Pero desde el punto de vista de la divinidad lo eterno debe referirse, supongo, a una noci\u00f3n de algo que YA ha estado desde siempre ah\u00ed. Para Dios el mundo sali\u00f3 terminado de sus manos, existiendo tal cual en el pasado, el presente y el futuro. \u00bfC\u00f3mo puedo yo pensarlo de una forma razonable? &#8230;no hay c\u00f3mo. Entonces \u00bfpor qu\u00e9 y para qu\u00e9 somos capaces de pensar en ello? Para mi es otro misterio, casi chistoso. Pero a mi juicio, como les dec\u00eda, lo misterioso no es que lo pensemos sino que seamos capaces de entendernos por encima de la mala y equ\u00edvoca herramienta que son las palabras.<br \/>\nUna parte importante de esta misma paradoja proviene del hecho de que a nuestro cerebro solo llegan impulsos bioel\u00e9ctricos y bioqu\u00edmicos, no ondas de luz, de sonido o de temperatura. Nada de esto llega a nuestro interior. El cerebro y la mente viven encerrados y aislados en su propia realidad, construyendo mundos de universales a partir de hechos particulares. Andando por el monte veo un hongo, un solo hongo, de la variedad Lactarius sanguifluus, popularmente llamado robell\u00f3n o n\u00edscalo, y es solo un caso particular, una forma concreta en un lugar y momento concretos; probablemente jam\u00e1s volver\u00e9 a ver otro n\u00edscalo igual ya que cada seta adquiere formas y tonos distintos, pero algo de mi mente ser\u00e1 capaz de distinguir para siempre un robell\u00f3n de cualquier otra variedad f\u00fangica. Lo parad\u00f3jico de ello es que nuestra mente vive aislada del mundo sensible siendo &#8220;una espectadora de sus propios carceleros&#8221; como dice el conocido neur\u00f3logo A. Damasio.<br \/>\nA pesar de estar en este alejamiento del mundo sensible, la mente solo puede construirse y desarrollarse a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n con los est\u00edmulos externos. Sabemos que la mayor o menor riqueza de las conexiones neuronales que dar\u00e1n cuerpo al pensamiento abstracto y a las experiencias cat\u00e1rticas de cada uno, en buena parte dependen de la riqueza de los est\u00edmulos recibidos durante el proceso primario de enculturaci\u00f3n, durante los tres primeros a\u00f1os de vida. En este sentido, el reciente descubrimiento de los relativamente pocos genes que nos configuran ha sido una nueva lecci\u00f3n de humildad y de pragmatismo que la naturaza ha dado al pensamiento positivista: los seres vivos son lo que hacen, no hay m\u00e1s secreto que patentar.<br \/>\nReflexionando sobre la eternidad me percat\u00e9 una vez m\u00e1s de que las cosas b\u00e1sicas y esenciales de la vida son invisibles: el tiempo, el inconsciente, las leyes que regulan la existencia, el amor y todo lo dem\u00e1s importante. Lo invisible es lo no-visible que no es lo mismo que inexistente. Son nuestras percepciones y nuestro entrenamiento cultural lo que nos permite ver o no ver algo, pero m\u00e1s all\u00e1 hay una realidad esencial a la que no podemos acceder m\u00e1s que por medio de las met\u00e1foras en unos casos -la realidad inmaterial- y por medio de la t\u00e9cnica en otros casos -lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestras capacidades perceptuales como infrasonidos o lo contrario, cromatismos infrarrojos, etc.<br \/>\nEl universo est\u00e1 recorrido por un laberinto de senderos invisibles que discurren por todas partes. Algunos europeos lo llaman huellas de ensue\u00f1o, otros como Bruce Chatwin lo denominan trazos de la canci\u00f3n, los ind\u00edgenas australianos lo llaman pisadas de los antepasados o camino de la ley. Da igual, son distintas expresiones para referirse a algo que, o bien se conoce por medio de la experiencia o nunca se puede llegar a conocer. Expresado en t\u00e9rminos m\u00e1s cercanos a la ciencia y no tanto a la po\u00e9tica, tales senderos invisibles que cruzan el universo son los lazos emocionales que unen a las personas y animales generando lo que el bi\u00f3logo ingl\u00e9s Rupert Sheldrake ha denominado campos de resonancia m\u00f3rfica. Este eminente e innovador investigador ingl\u00e9s, autor de la famosa obra Siete experimentos que pueden cambiar el mundo (publicado en castellano por ed. Paid\u00f3s, Barcelona, 1995), ha puesto de relieve la existencia de campos relacionales invisibles cuya existencia se verifica por diversos caminos emp\u00edricos, el m\u00e1s dom\u00e9stico de los cuales lo constituyen los perros, loros y gatos que saben que sus due\u00f1os est\u00e1n ya camino del hogar cuando \u00e9stos justo acaban de iniciar, o de pensar en iniciar, el regreso a casa, estando aun a kil\u00f3metros de distancia. Las emociones constituyen el campo b\u00e1sico sobre el que se construye la red social y solo se conocen cuando se han experimentado en la propia existencia. Estar profundamente enamorado, exultante de alegr\u00eda o plet\u00f3rico del gozo de vivir que da la solidaridad entre iguales solo se puede conocer por propia experiencia.<br \/>\nUna creencia solo es una expectativa, o una teor\u00eda o una interpretaci\u00f3n. En cambio, la experiencia no tiene juicios de valor ni comparaciones, ni categorizaciones. Cuando estamos en un estado de trance, de repente podemos sentir que no hay l\u00edmites. Podemos sentir que no hay tiempo ni espacio, que el amor y el reconocer la Naturaleza de los dem\u00e1s y reconocerse cada uno a s\u00ed mismo es lo \u00fanico realmente importante. El conflicto aparece cuando decretamos que algo es as\u00ed porque as\u00ed lo creemos nosotros. Las creencias empiezan a crecer y se vuelven m\u00e1s valiosas que la vida misma. En el nombre de la verdad el ser humano cre\u00f3 la esclavitud, el genocidio, las guerras, la santa inquisici\u00f3n y el pensamiento \u00fanico en que estamos todos peligrosamente sumergidos con la imposici\u00f3n de la globalizaci\u00f3n del capital, que no de las culturas ni de las personas.<br \/>\nLos pueblos que no viven de su experiencia del mundo sino que sobreviven navegando entre las secas creencias y con el centro fuera de s\u00ed mismos, son los que creen tambi\u00e9n que deben matar a todos los que no piensan como ellos porque son un peligro. La actual mundializaci\u00f3n del neocapitalismo es una sangrienta muestra de esto.<br \/>\nPara ir acabando y a partir de las anteriores reflexiones, viene a mi mente el \u00fanico factor imprescindible para acercarnos a lo inefable, a lo invisible, al \u00e9xtasis: como he dicho es la propia experiencia. En realidad y a pesar de la gigantesca cantidad de literatura existente, el \u00fanico camino intelectual, abstracto o espiritual que merece seguirse es el que construimos sobre nuestra propia experiencia vital. Cada uno es lo que hace, no lo que piensa.<br \/>\nY ahora es cuando voy a comentar algo de mis propias vivencias en este campo del existir. Las experiencias ext\u00e1ticas deben ir mas all\u00e1 de lo concreto, deben trascender la realidad perceptual por medio de los Estados Modificados de Consciencia (EMC). Vivir de verdad tales estados ampliados de consciencia, no como juego de fin de semana -que tambi\u00e9n lo he hecho-, me permite percibir m\u00e1s, experimentar por m\u00ed mismo el descenso a los infiernos, que no son sino mis propios abismos interiores; me permite sentir unido al Todo y viajar a trav\u00e9s del tiempo y el espacio. En estas condiciones no necesitamos tener fe. Hasta el m\u00e1s esc\u00e9ptico recobra la dimensi\u00f3n profunda o espiritual de la existencia humana.<br \/>\nPalabras como maravilloso, inefable, estupefacto, indescriptible, espl\u00e9ndido&#8230;., infinito, catarsis, lo inmenso, Ser sin acci\u00f3n, experiencia visionaria inexpresable , la unidad entre el ser, el estar y el hacer, sentir una bondad infinita, llorar limpiamente y sin sufrimiento&#8230; todas ellas son palabras que, de pronto, se cargan de contenido cuando se ha vivido una catarsis.<br \/>\nTales experiencias de plenitud son la puerta para descubrir la finalidad \u00faltima del ser humano, de cada uno y cada una. La pulsi\u00f3n que nos induce a buscar la grieta entre el mundo perceptual y la eternidad que albergamos dentro es algo tan intenso en muchos seres humanos que los lleva a buscarla en el consumo de substancias embriagantes, en diversas pr\u00e1cticas de tipo m\u00edstico, en el desierto o en las monta\u00f1as, en el abandono y en la desmesura. Da igual, es como cuando se tiene una necesidad imperiosa de compa\u00f1\u00eda o de sexo: se busca donde sea y por el camino que sea, o se sufre. Y si un contexto cultural, como es el nuestro, olvid\u00f3 o se dej\u00f3 robar el camino para acceder a estas experiencias, las personas lo crean de nuevo, incluso a veces de forma an\u00f3mala.<br \/>\nEn nuestro desarrollo como seres vivos ha habido un paso que est\u00e1 aun por resolver. Cabr\u00eda esperar que el proceso evolutivo desde nuestro cerebro m\u00e1s antiguo al actual m\u00e1s sofisticado, hubiera sido un proceso suave, como sucedi\u00f3 con los dem\u00e1s \u00f3rganos: de la aleta de cet\u00e1ceo se pas\u00f3 lentamente a la compleja mano del mam\u00edfero superior. Pero con el cerebro no ha sucedido as\u00ed. Creo que nadie sabe la raz\u00f3n, probablemente no la haya.<br \/>\nEn nuestro caso, en lugar de transformarse suavemente el viejo cerebro en un nuevo \u00f3rgano, sucedi\u00f3 que se superpuso una estructura nueva, el neoc\u00f3rtex, a la vieja, el hipot\u00e1lamo. McLean (citado por L. Racionero) llama esquizofisiolog\u00eda a esta coordinaci\u00f3n defectuosa entre el viejo cerebro donde est\u00e1n ubicadas las emociones y ciertas reacciones, y la nueva estructura que rige el comportamiento intelectivo. La vieja estructura del cerebro que rige las emociones es casi la misma en los humanos y en el resto de mam\u00edferos superiores. As\u00ed pues, si por un lado tenemos los dos l\u00f3bulos bastante bien conectados en sentido horizontal a trav\u00e9s del cuerpo calloso, por otro lado no tenemos tan bien resuelta la conexi\u00f3n vertical, desde el recientemente adquirido pensamiento conceptual y anal\u00edtico, ubicado en el neoc\u00f3rtex, hacia las abismales profundidades del instinto.<br \/>\nEs probable que los animales carezcan de miedo a la muerte porque habitan en un permanente aqu\u00ed y ahora pero el ser humano es un animal al que se le ha dotado de raz\u00f3n y hay cosas que parece que est\u00e1n aun por resolver, tales como, por ejemplo, el miedo a la muerte. La consciencia intelectiva nos permite saber que un d\u00eda vamos a morir inevitablemente, que venimos de un vac\u00edo prenatal y nos dirigimos hacia la oscuridad del \u00f3bito, y este &#8220;conocer&#8221; despierta el instinto y nos sumerge en un estado de profunda angustia. Entonces, para frenar la ansiedad de la consciencia usamos el arma mas poderosa que tenemos los humanos: la capacidad para crear mundos alternativos, para engendrar para\u00edsos, dioses y esp\u00edritus. Y una vez creados, organizamos guerras para defenderlos u ofertarles sacrificios a cambio de nuestra propia salvaci\u00f3n, pero&#8230; en realidad no hay nada. Solo aquello que creamos con nuestra propia mente.<br \/>\nEn cambio, s\u00ed hay una salida a la angustia que crece en el hipot\u00e1lamo antes las ideas del neoc\u00f3rtex: los estados de catarsis y de \u00e9xtasis.<br \/>\nDurante la catarsis, la raz\u00f3n y la naturaleza emocional se armonizan. La implosi\u00f3n permite deshacerse de las abismales presiones emocionales y llevarlas a la consciencia intelectiva. &#8220;Nunca sospech\u00e9 que hubiera tanta rabia -o pena, o miedo, o&#8230;- dentro m\u00edo; ahora s\u00e9 que la ten\u00eda y el hecho de descubrirlo y de descargarme me ha transformado, me siento lleno de amor&#8221;, son palabras habituales tras las experiencias de catarsis que suceden en nuestros Talleres de Integraci\u00f3n de la Propia Muerte.<br \/>\nTodas las culturas del mundo han usado potentes substancias embriagantes o diversas t\u00e9cnicas ext\u00e1ticas para ayudar a las personas a tener tales experiencias. A pesar de la mala prensa que hoy predomina sobre ello, estas substancias -llamadas ente\u00f3genas- abr\u00edan las puertas a la libertad, ayudaban a resituar el centro de cada dentro de s\u00ed mismo, donde le corresponde estar. Sin duda, por ello nos las han prohibido. La mayor parte de los psicotropos visionarios -excluyendo a los simples estimulantes o narc\u00f3ticos- no hacen sino conectar de una forma especialmente eficaz las terminales neuronales de nuestros sistema central. Al tomar LSD, ayahuasca, psilocibina o peyote aumenta la capacidad de conexi\u00f3n cerebral en sentido horizontal y tambi\u00e9n vertical, de ah\u00ed que se &#8220;escuchen los sentimientos&#8221;, se &#8220;vea el color de la m\u00fasica&#8221; y las percepciones en general aumenten de forma insospechada su intensidad y su cualidad. Quien lo ha probado lo sabe. Lo mismo sucede cuando se usa abundante ox\u00edgeno para aumentar el rendimiento de nuestra vitalidad por medio de ciertas t\u00e9cnicas de respiraci\u00f3n r\u00e1pida: se amplifica la consciencia y aumenta la conectividad entre nuestros distintos cerebros.<br \/>\nTodas las personas que a lo largo de la Historia lo han probado de una forma buena, saben que con estas superconexiones del sistema nervioso activadas no se hace nada en el sentido habitual: se contempla amorosamente el propio ser, esto es el &#8220;\u00e9xtasis&#8221;. En su origen, \u00e9xtasis significaba &#8220;verse desde fuera&#8221;. A este beat\u00edfico estado mental yo lo denomino &#8220;consciencia dial\u00f3gica&#8221;, consciencia que dialoga consigo misma en lugar de estar en plena guerra civil interior como suele pasar la mayor parte del tiempo: las emociones contra el intelecto, los recuerdos contra el aqu\u00ed y ahora, la espontaneidad contra los comportamientos establecidos&#8230;<br \/>\nTambi\u00e9n, y ya para acabar, sucede que tras la experiencia ext\u00e1tica la persona percibe que descubrir los senderos invisibles que recorren el mundo no responde a la imagen de alguien que va con una linterna iluminando la oscuridad de una realidad preexistente, sino que descubrir lo que hay fuera y dentro de uno es mas bien como la m\u00fasica, que engendra el cosmos sonoro a medida que avanza. Construimos el mundo al movernos por \u00e9l.<br \/>\nDe ah\u00ed pues que uno no cree en lo que ve -aunque muchos lo piensen-, sino que se ve lo que se cree (o le han hecho creer al sujeto y \u00e9ste no lo ha verificado por s\u00ed mismo). El mundo es lo que yo, y otros como yo, urdimos en cada instante. <\/p>\n<p>Dr. Josep M\u00aa Fericgla<br \/>\nSocietat d&#8217;Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius<br \/>\nProf. MGS\/Universitat de Barcelona<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No creemos lo que vemos sino que vemos lo que creemos. 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