{"id":3931,"date":"2009-03-27T19:50:32","date_gmt":"2009-03-27T19:50:32","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3931"},"modified":"2009-03-27T19:50:32","modified_gmt":"2009-03-27T19:50:32","slug":"plantas-chamanismo-y-estados-de-consciencia-prefacio-del-dr.-josep-m\u00aa-fericgla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3931","title":{"rendered":"PLANTAS, CHAMANISMO Y ESTADOS DE CONSCIENCIA, PREFACIO del Dr. Josep M\u00aa Fericgla"},"content":{"rendered":"<p>PREFACIO del Dr. Josep M\u00aa Fericgla al libro PLANTAS, CHAMANISMO Y ESTADOS DE CONSCIENCIA, Ed. Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona.<\/p>\n<p>Las culturas var\u00edan, pero el ser humano parece buscar siempre lo mismo, tanto en su interior como en el exterior. Tal vez s\u00f3lo se diversifica la forma de buscar, pero lo que se anhela es siempre id\u00e9ntico. O tal vez la esencia misma del ser humano sea buscar. Nuestras sociedades occidentales iniciaron hace miles de a\u00f1os, para algunos, para otros hace tres siglos y a\u00fan para otros hace escasamente nueve d\u00e9cadas, un camino evolutivo que pas\u00f3 primero por la evoluci\u00f3n t\u00e9cnica, luego por la tecnol\u00f3gica y ahora est\u00e1 en la fase de la revoluci\u00f3n inform\u00e1tica o de la informaci\u00f3n, especialmente en referencia al conocimiento del mundo f\u00edsico sea externo o propio al ser humano. Parece que hoy el inter\u00e9s y la energ\u00eda (econ\u00f3mica, personal, mec\u00e1nica y toda las dem\u00e1s formas de energ\u00eda) se volcaran \u00fanicamente hacia esa dimensi\u00f3n concreta f\u00edsico-qu\u00edmica del mundo. No obstante, frente al prejuicio general, totalmente vigente, seg\u00fan el cual la \u00fanica base esencial de nuestro conocimiento del mundo proviene exclusivamente del exterior y en consecuencia nihil esse in intelectu quod non antea fuerit in sensu, hay personas que entienden el cosmos y a nosotros dentro de \u00e9l desde otras perspectivas menos reductivistas, m\u00e1s hol\u00edsticas.<\/p>\n<p>Las religiones, se dice, forman parte del pasado: el marxismo las elimin\u00f3 tild\u00e1ndolas de narcotizante colectivo y las grandes instituciones religiosas actuales (sean de cruces o de lunas), con sus verdades eternas vac\u00edas y su inter\u00e9s por fundirse con los sistemas de control de la realidad social (el poder pol\u00edtico), las est\u00e1 rematando. Se dir\u00eda que s\u00f3lo cuentan los nuevos modelos de coches, el marketing que hace vender (sea vender un objeto \u00fatil o in\u00fatil, un placer psicol\u00f3gico o una porci\u00f3n de buena consciencia) y las apariencias. El grueso de la sociedad imagina a los estudiosos de las religiones como individuos de cara larga, seria y avinagrada, con descomunales carencias afectivas, frustrados, sin dinero y dedic\u00e1ndose a algo in\u00fatil y lejano (y a veces los hay realmente as\u00ed).<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de este panorama es f\u00e1cil de comprender. Originalmente, la religiosidad era parte integrante de la vida cotidiana y ritual de las personas como lo sigue siendo entre los pueblos primitivos, y en peque\u00f1as comunidades occidentales, cada vez m\u00e1s numerosas, donde se practican nuevas formas de religi\u00f3n m\u00e1s acordes con el resto de elementos del mundo de hoy ; algunas personas ten\u00edan m\u00e1s sensibilidad y compromiso que otras hacia el mundo interior que se revelaba por medio de la religi\u00f3n, pero esto no importaba ya que con el arte, los deportes, la familia y las galletas de chocolate sucede lo mismo. No todos disfrutamos del mismo umbral de sensibilidad hacia los mismos est\u00edmulos o campos de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>No obstante, s\u00ed hab\u00eda algo en com\u00fan, algo que hemos buscado durante toda la historia de nuestra especie de Homo sapiens sapiens, que aparece en las excavaciones arqueol\u00f3gicas, en los estudios antropol\u00f3gicos referidos a cualquier pueblo de la Tierra, y que est\u00e1 en el centro de toda religi\u00f3n orientada a religare origen etimol\u00f3gico del concepto el mundo exterior e interior del ser humano: la b\u00fasqueda del \u00e9xtasis, de la iluminaci\u00f3n profunda, del autoconocimiento del propio ser que permite vivir con un elevado nivel de gracia y armon\u00eda (palabra, \u00e9sta, muy maltratada en la actualidad). Las t\u00e9cnicas descubiertas y usadas a lo largo y ancho de la historia y del mundo para buscar el \u00e9xtasis son m\u00faltiples y diversas: an\u00e1lisis y trabajo de los propios sue\u00f1os naturales, ayunos extremos, t\u00e9cnicas de hiperventilaci\u00f3n del cerebro, meditaci\u00f3n, yoga, katsug\u00e9n o el m\u00e1s generalizado de todos los m\u00e9todos la ingesti\u00f3n de substancias ente\u00f3genas (neologismo que vendr\u00eda a significar &#8220;dios dentro m\u00edo&#8221;; acu\u00f1ada en el a\u00f1o 1979, es la m\u00e1s adecuada de que disponemos para referirse a las plantas y substancias hasta ahora llamadas alucin\u00f3genas). Incluso ciertas corrientes zen afirman que es justamente esta capacidad de disociaci\u00f3n mental lo que nos distingue del resto de especies vivas con las que compartimos la Tierra, lo que nos hace propiamente humanos.<\/p>\n<p>El cristianismo medieval fue acabando con todos aquellos m\u00e9todos que permit\u00edan al individuo, como tal, conectar con sus divinidades; o, seg\u00fan una acertada expresi\u00f3n de A. Escohotado que lo aleja de la concepci\u00f3n religiosa, realizar una excursi\u00f3n ps\u00edquica. Se quiso imponer una cosmovisi\u00f3n \u00fanica, una jerarqu\u00eda \u00fanica, un dios \u00fanico&#8230; y la f\u00f3rmula fue acabar implacablemente con todo m\u00e9todo que permitiera acceder a estos estados ext\u00e1ticos o de profunda interiorizaci\u00f3n; estados mentales que, en t\u00e9rminos psicoanal\u00edticos junguianos, permiten conectar con los propios arquetipos y el contenido que subyacen en nuestro inconsciente.<\/p>\n<p>La modernidad enmarc\u00f3 con un \u00fanico t\u00e9rmino -bruja- lo que en los obscuros siglos de la Edad Media, y ya desde el Imperio Romano, se divid\u00eda en masca, fara, mal\u00e9fica, sortilegia, lammia, pythonissa, stria, incantatrix, herbaria, fascineria y arlia. Cada una de estas palabras ten\u00eda un origen etimol\u00f3gico propio y una aventura sem\u00e1ntica independiente, pero la Inquisici\u00f3n y la Justicia regular, con el terror que sent\u00edan hacia los diversos fen\u00f3menos culturales y populares que eran incapaces de discernir, acusaron a cualquier persona que realizara actividades desconocidas, o que no entraran dentro del esquema de valores cosmol\u00f3gicos que les interesaba entender, de &#8220;brujer\u00eda&#8221;: as\u00ed fueron condenados bajo una misma acusaci\u00f3n muchos s\u00edmbolos que indicaban diversas realidades, y en especial todo lo que tuviera que ver con excursiones ps\u00edquicas no autorizadas por la autoridad eclesi\u00e1stica. Un ejemplo tristemente famoso fue el de la Doncella de Orleans (Juan de Arco, 1412-1431), quien despu\u00e9s de ser quemada viva a los 19 a\u00f1os por su presunta relaci\u00f3n con el diablo origen de las visiones ext\u00e1ticas que le ven\u00edan ha sido objeto de discusi\u00f3n eclesi\u00e1stica durante siglos para dilucidar si, finalmente, se trataba de una iluminaci\u00f3n divina o demon\u00edaca. Esto es, si la autoridad hegem\u00f3nica jur\u00eddico-eclesi\u00e1stica lo quer\u00eda aceptar y entonces, a posteriori, elevaba la imagen de Juan de Arco al p\u00f3dium de la santidad (cosa que hizo en el a\u00f1o 1920 con lo cual, de pasada, parasit\u00f3 la fama hist\u00f3rica y popular de la hero\u00edna francesa); o si no lo quer\u00eda aceptar y se reafirmaba en su decisi\u00f3n original.<\/p>\n<p>Pasaron los siglos y la justicia civil, en pr\u00e1cticamente todo Occidente, tom\u00f3 las riendas del control de las dimensiones interiores de los seres humanos. Realizar excursiones interiores la m\u00e1s extrema y salut\u00edfera manifestaci\u00f3n de la libertad humana sin el permiso de la autoridad pas\u00f3, pues, de ser pecado y motivo de hoguera, a ser motivo de burla o de c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Llegamos al siglo XIX. Durante este siglo, el ideal occidental se llamaba progreso. Todo aquello que ten\u00eda relaci\u00f3n con el progreso (m\u00e1quinas, cultural formal, industrializaci\u00f3n, medicina farmac\u00f3logica aun en ciernes, producci\u00f3n en cadena, etc.) era bueno y deseable, era el modelo cultural a seguir. Y, contrariamente, todo el que no encajaba o aceptaba el progreso industrial, el control social centralizado y el capitalismo era tildado de retr\u00f3grado y de supersticioso. Los consumidores del hongo ente\u00f3geno Amanita muscaria, tradici\u00f3n que en algunos parajes del Viejo Mundo incluso hab\u00eda sobrevivido a los siglos de Inquisici\u00f3n, continuaron escondiendo su h\u00e1bito pero ahora por temor a hacer el rid\u00edculo ante los valores crecientes. Los mismo sucedi\u00f3, por ejemplo, con las plantas medicinales, cuyo conocimiento popular y uso terap\u00e9utico tradicional cay\u00f3 en picado porque a nadie le gusta ser tratado de ignorante, b\u00e1rbaro y supersticioso, y este era el mensaje de la creciente industria farmac\u00e9utica con el fin de eliminar competici\u00f3n (\u00a1adem\u00e1s gratuita!) a sus productos de laboratorio.<\/p>\n<p>El \u00fanico m\u00e9todo de embriagamiento que perdur\u00f3 durante todos aquellos siglos fue el alcohol: naturalmente, se trataba del intermediario que hab\u00eda usado y segu\u00eda usando el cristianismo para contactar aunque ahora ya s\u00f3lo simb\u00f3licamente con su divinidad. El vino era, y sigue siendo, la substancia que se transmutaba milagrosamente en sangre de Cristo durante la celebraci\u00f3n del rito cristiano, la Misa. Los sacerdotes y monjes cristianos, para nada ajenos al proceso de monopolizaci\u00f3n del camino que nos ayuda a descubrir nuestro interior, han sido los que magistralmente han ido descubriendo innumerables m\u00e9todos para elaborar bebidas alcoh\u00f3licas, cada vez m\u00e1s delicadas y perfeccionadas. As\u00ed, gracias a la paciencia milenaria de los monjes de los Pa\u00edses Bajos hoy podemos disfrutar de extraordinarias cervezas belgas elaboradas con centeno o con trigo, con gustos altamente refinados y graduaciones que extra\u00f1amente bajan de los 6\u00ba de alcohol; gracias a las \u00f3rdenes del C\u00edster y de Cluny, hoy se produce un magn\u00edfico vino en toda la Francia centro y meridional; tambi\u00e9n el champ\u00e1n fue un descubrimiento de los monjes cristianos; y podr\u00eda seguir citando los innumerables licores estomacales con nombre de abad\u00edas o de santos famosos. Sin duda, las bebidas con contenido alcoh\u00f3lico son el embriagante de nuestras sociedades, repudiado como ajeno, en cambio, por otros pueblos que prefieren el suyo (por ejemplo, en el mundo isl\u00e1mico est\u00e1 prohibido el consumo de bebidas alcoh\u00f3licas, o se trata de algo muy estigmatizante cosa que desde Occidente nos suele parecer absurdo , de la misma manera que entre nosotros est\u00e1 prohibido el consumo de hax\u00eds o de marihuana, tradicional entre los musulmanes).<\/p>\n<p>Llegado un cierto momento de casi mediado siglo XX, renace el inter\u00e9s, por una parte del pueblo laico, por conocer y transitar estas realidades interiores (afectivas, trascendentes, ext\u00e1ticas&#8230;) de que tanto han hablado nuestros antepasados y de que tanto se habla en otras sociedades. Algunos individuos norteamericanos o afincados en los EE.UU., especialmente escritores, aprenden las t\u00e9cnicas de meditaci\u00f3n oriental y las importan; otros descubren el consumo de plantas narcotizantes y de hongos y cactus ente\u00f3genos que se da entre los ind\u00edgenas mexicanos. Se interesan por ello, lo prueban, se extas\u00edan y algunos se instalan en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada anterior (en 1942), Albert Hofmann hab\u00eda descubierto accidentalmente el potencial psicoactivo de una extra\u00f1a substancia derivada del cornezuelo del centeno, la LSD 25, que cinco a\u00f1os antes hab\u00eda sido descubierta pero hab\u00eda quedado aparcada en el voluminoso registro an\u00f3nimo de las nuevas substancias sint\u00e9ticas. Inicialmente, los laboratorios S\u00e1ndoz propietarios del descubrimiento, distribuyeron muestras de LDS 25 entre psiquiatras reputados para que lo experimentaran en sus terapias e informaran de los resultados cl\u00ednicos obtenidos. El \u00e9xito registrado en las sesiones de terapias psicol\u00edticas (nombre dado a las t\u00e9cnica terap\u00e9utica basada en la administraci\u00f3n de la LSD 25) fue extremadamente alentador. Se distribuy\u00f3 por todo el mundo, especialmente en Suiza y los EE.UU.<\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os 1950 comenz\u00f3 a extenderse el uso no cl\u00ednico de la LSD 25, y en 1960 ya se hab\u00eda constituido un movimiento social potente, cuyo n\u00facleo simb\u00f3lico y cosmol\u00f3gico surg\u00eda del consumo de la LSD 25. La legalidad del LDS 25 dur\u00f3 20 a\u00f1os aproximadamente, durante los cuales la sociedad occidental hab\u00eda puesto los cimientos para una profunda revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El resultado final fue que la justicia regular, de nuevo, dirigi\u00f3 sus esfuerzos a impedir la expansi\u00f3n de cualquier m\u00e9todo que permitiera realizar excursiones ps\u00edquicas sin su consentimiento y, a mediados de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1960, prohibi\u00f3 la distribuci\u00f3n, venta y consumo de LSD 25. M\u00e1s tarde esta lista se ha ido ampliando hasta ser ilegal, en EE.UU., incluso el trabajo de cualquier bioqu\u00edmico del cual se pueda presuponer que puede sintetizar alg\u00fan tipo de ente\u00f3geno (es decir, se castiga la sola intenci\u00f3n, ya no es preciso llegar al acto de elaboraci\u00f3n privada de ente\u00f3genos ni a su distribuci\u00f3n; objetivamente, no hay ninguna distancia con aquello de los pecados de pensamiento).<\/p>\n<p>Entre tanto, mientras la vanguardia de la sociedad occidental de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1960 se sacud\u00eda el inmovilismo ps\u00edquico y espiritual aprovechando la expansi\u00f3n del LDS 25, de los hongos psiloc\u00edbicos y de las t\u00e9cnicas de meditaci\u00f3n importadas de Oriente, los estudiosos de la religiones con alguna excepci\u00f3n segu\u00edan alejados de los ente\u00f3genos, mundanales temas de la calle. Hasta que en 1968, el banquero Robert Gordon Wasson, posteriormente de fama universal por sus descubrimientos etnomicol\u00f3gicos, public\u00f3 un libro titulado Soma: Divine Mushroom of Inmortality. Con \u00e9l, en palabras de J. Ott, &#8220;sorprendi\u00f3 el somnoliento mundo de los estudios v\u00e9dicos&#8221;. R.G. Wasson propon\u00eda, defend\u00eda y mostraba que el famoso, divinizado y m\u00edtico Soma de los vedas, objeto de innumerables investigaciones anteriores y elemento central de la religi\u00f3n m\u00e1s antigua de la Tierra, era el hongo embriagante Amanita muscaria. Ello provoc\u00f3 un revuelo que lleg\u00f3 hasta los m\u00e1s rec\u00f3nditos y eruditos despachos de los historiadores de las religiones. Hubo defensas y ataques de todos los colores y desde todos los \u00e1mbitos. Pero, al margen de valor del propio descubrimiento, algo muy importante hab\u00eda sucedido: alrededor de los trabajos de R. Gordon Wasson se fueron dando cita investigadores independientes que, desde distintos campos de la ciencia, hab\u00edan mantenido su inter\u00e9s despierto y orientado hacia estas substancias capaces que permitir al ser humano &#8220;ser como dios&#8221; o bajar a los infiernos.<\/p>\n<p>De hecho, nunca se hab\u00eda parado la investigaci\u00f3n en este campo del conocimiento de la propia consciencia humana y sus procesos y capacidades. Una d\u00e9cada y media antes de la publicaci\u00f3n del libro de R.G. Wasson, Aldous Huxley hab\u00eda estado escribiendo y divulgando sus excursiones ps\u00edquicas, inducidas por mescalina primero y luego con psilocibina, en conferencias, libros y novelas de gran \u00e9xito, avisando de una forma literariamente pulida y muy bonita del peligro inherente al monopolio, por parte de quien fuera, del m\u00e9todo para conseguir el \u00e9xtasis (Un Mundo feliz) y repitiendo las inmensas ventajas de incluir estas substancias en la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes (La Isla).<\/p>\n<p>Por otro lado, la antropolog\u00eda pon\u00eda de relieve que la pr\u00e1ctica totalidad de culturas distintas a la occidental actual, tienen alg\u00fan sistema consensuado para autoinducirse estados modificados de la consciencia por medio de vegetales o de p\u00f3cimas compuestas, y que tal consumo no s\u00f3lo no genera ninguna de las lacras sociales que los medios de comunicaci\u00f3n de masas hab\u00eda atribuido a los ente\u00f3genos consumidos en los a\u00f1os 1960-70, sino que este consumo constituye el n\u00facleo mismo de una gran variedad de ritos y ceremonias que, entre otras finalidades, propician la uni\u00f3n grupal, actuando de proceso negantr\u00f3pico aplicado a la sociedad humana.<\/p>\n<p>A pesar de la prohibici\u00f3n, pues, la ciencia hab\u00eda seguido trabajando. Para un cient\u00edfico de esp\u00edritu limpio es realmente irrelevante que algo sea legal o ilegal, pecado o premio. Lo \u00fanico que interesa a la ciencia es verificar si un fen\u00f3meno sucede o no sucede, y si realmente sucede tratar de entender los mecanismos internos que lo promueven o lo orientan. Nada m\u00e1s. Durante estas d\u00e9cadas y hasta la actualidad se hab\u00eda dado, bajo otra m\u00e1scara, la eterna lucha entre plat\u00f3nicos (o partidarios del valor esencial del mundo interior) y aristot\u00e9licos (o partidarios de las formas externas como origen de todo orden y conocimiento).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la que podr\u00edamos llamar la generaci\u00f3n de los investigadores cient\u00edficos cl\u00e1sicos (A. Hofmann, R. Evans Schultes, A. Shulgin, P.T. Furst, G. Reichel-Dolmatoff, M. Harner, R. Gordon Wasson, incluso R. Graves, C. Naranjo, y otros), a partir de los a\u00f1os 1980 aparece una nueva generaci\u00f3n de investigadores que recogen las aportaciones anteriores, en muchos casos directamente de los propios maestros, e inician su andadura. Es la historia de, por ejemplo, el psiquiatra S. Grof, quien despu\u00e9s de haber descubierto el fascinante uso del LSD 25 en su labor como terapeuta, y asumiendo la ilegalizaci\u00f3n de esta substancia, se lanza a buscar nuevos o viejos, pero distintos m\u00e9todos para modificar la consciencia que no puedan ser prohibidos, logr\u00e1ndolo por medio de lo que llama la respiraci\u00f3n holotr\u00f3pica. Es tambi\u00e9n el caso del qu\u00edmico y etnobot\u00e1nico J. Ott, quien trabaj\u00f3 junto a R. Gordon Wasson, y a quien se puede considerar su actual y aventajado seguidor, el cual en su reciente libro Pharmacoteon intenta rebatir la hip\u00f3tesis de que la planta Peganum Harmala era el Soma de los vedas, en lugar de serlo el hongo Amanita muscaria, y lo debate como &#8220;lo hubiera hecho Wasson&#8221;. Es igualmente el caso de antrop\u00f3logos relativamente j\u00f3venes como L. E. Luna y S. Schaefer, entre otros, que centran sus investigaciones en el \u00e1mbito del uso y manifestaciones de los ente\u00f3genos en distintos pueblos ind\u00edgenas, en relaci\u00f3n a sus pautas culturales y simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Relacionado con todo ello, en noviembre del a\u00f1o 1992 se dio un evento importante. El profesor y doctor en arqueolog\u00eda Joaqu\u00edn Mu\u00f1oz y entonces director de secci\u00f3n del INAH (Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia), M\u00e9xico, junto al tambi\u00e9n arque\u00f3logo Manuel C. Torres, norteamericano de origen cubano y profesor de la International University of Florida, en EE.UU., decidieron aprovechar la oportunidad del financiamiento que les ofrec\u00eda una instituci\u00f3n y reunieron a una parte importante de los investigadores cient\u00edficos actuales de todo el mundo, cuyos trabajos se orientan hacia el estudio de los ente\u00f3genos. La reuni\u00f3n no fue anunciada m\u00e1s que a los propios invitados y, aunque luego hubo sesiones a puerta abierta, la mayor parte del encuentro de una semana se realiz\u00f3 con la \u00fanica participaci\u00f3n de los invitados.<\/p>\n<p>El objetivo era ambicioso, pero necesario: poner en com\u00fan los trabajos de investigadores, provenientes de cualquier campo de la ciencia, relacionados con la modificaci\u00f3n de la consciencia. Ello implic\u00f3, de entrada, la aceptaci\u00f3n de una transdisciplinariedad a alto nivel (neuroqu\u00edmicos, antrop\u00f3logos, bot\u00e1nicos, arque\u00f3logos, historiadores, etc.), riesgo que se corri\u00f3 al no establecer sesiones separadas para cada disciplina, y que dio un magn\u00edfico resultado final. El distinguir campos de trabajo no s\u00f3lo es posible sino tambi\u00e9n necesario por motivos pr\u00e1cticos y s\u00f3lo pueden separarse los campos si se ha sentado conscientemente la limitaci\u00f3n. Pero cuanto m\u00e1s complejos, como era nuestro caso, son los fen\u00f3menos sobre los cuales debe actuar el pensamiento, tanto m\u00e1s amplio debe ser el campo delimitado y el conocimiento correspondiente. En aquella conferencia, pues, se trat\u00f3 justamente de eliminar la separaci\u00f3n entre campos de investigaci\u00f3n y ver qu\u00e9 pod\u00eda aportar cada uno, de su propia praxis cient\u00edfica.<\/p>\n<p>La reuni\u00f3n se hizo en San Lu\u00eds Potos\u00ed, M\u00e9xico. Todos estuvimos en las conferencias de todos; cuando algo no se pod\u00eda comprender por falta de manejo de una terminolog\u00eda muy espec\u00edfica, se preguntaba; cada uno habl\u00f3 en su idioma y los dem\u00e1s hicimos esfuerzos por entender a cada conferenciante. La misma actitud de favorecer el intercambio se puso de relieve organizando una exposici\u00f3n de arte pl\u00e1stico, a la cual se invit\u00f3 a pintores y estetas europeos y americanos que trabajan sobre o desde la visi\u00f3n cham\u00e1nica, inspirados en motivos propios de los estados modificados de consciencia, etc.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la conferencia Alexander Shulgin y detr\u00e1s suyo fueron desfilando cient\u00edficos y pensadores como D. Flattery, L.E. Luna, M.C. Torres, el matrimonio formado por Joaqu\u00edn y Nicole Mu\u00f1oz, J.C. Callaway, A. Escohotado o S. Schaefer, hasta una treintena de ponentes. P.T. Furst hizo la conferencia final leyendo un texto enviado por R. Evans Schultes, quien, a pesar de ser invitado de honor, hab\u00eda declinado asistir por su delicado estado de salud y su avanzada edad.<\/p>\n<p>Las jornadas permitieron valorar a fondo el estado de tales investigaciones, poniendo de relieve la enorme cantidad de material descriptivo y anal\u00edtico fiable de que se dispone actualmente, pero, al mismo tiempo, la falta de marcos te\u00f3ricos amplios que permitan orientar las investigaciones hacia paradigmas novedosos y fecundos. Mi ponencia concreta iba en este sentido.<\/p>\n<p>Los textos recopilados en este volumen provienen de la reuni\u00f3n de San Lu\u00eds Potos\u00ed. Se trata de una muestra ilustrativa e interesante de distintas aportaciones realizadas en all\u00ed, y de la interdisciplinariedad reinante, por desgracia no tan extendida en la realidad acad\u00e9mica como en el deseo de muchos cient\u00edficos. Los art\u00edculos que siguen tratan temas referidos a casi cada continente, hay aportaciones de cada disciplina principal representada en la reuni\u00f3n de M\u00e9xico y hay enfoques de predominancia te\u00f3rica, y otros m\u00e1s hist\u00f3ricos o m\u00e1s descriptivos.<\/p>\n<p>El largo art\u00edculo de Richard Evans Schultes (El campo virgen en la investigaci\u00f3n de las plantas psicoactivas) es una puesta al d\u00eda de su permanente actividad investigadora en el campo de la etnobot\u00e1nica y una nueva perspectiva en referencia a las plantas del Nuevo Mundo que se supone que puedan contener principios ente\u00f3genos. Jonathan Ott (La historia de la planta del Soma despu\u00e9s de R. Gordon Wasson) contribuye con un texto muy erudito sobre las discusiones te\u00f3ricas y metodol\u00f3gicas que siguieron a la publicaci\u00f3n de las tesis de R.G. Wasson sobre la naturaleza muscar\u00ednica del Soma de los vedas; Ott repasa todos los argumentos a favor y en contra, y deja claramente sentado el estado de la cuesti\u00f3n hoy. El texto de Giorgio Samorini (La religi\u00f3n buiti y la planta psicoactiva Tabernanthe Iboga) aporta una interesante documentaci\u00f3n original sobre las pr\u00e1cticas ext\u00e1ticas de la religi\u00f3n buiti, originaria de la selva africana ecuatorial de Gab\u00f3n, pr\u00e1cticas secretas en las que el autor fue iniciado. Otro autor, Manuel C. Torres, es uno de los pocos arque\u00f3logos de reconocido prestigio que ha puesto de relieve la importancia que tienen los polvos inhalantes con efectos psicoactivos para explicar la difusi\u00f3n de ciertos trazos iconogr\u00e1ficos de la prehistoria sudamericana; en este volumen presenta un texto original sobre el tema (Iconograf\u00eda Tiwanaku y alucin\u00f3genos en San Pedro de Atamaca, Chile). El art\u00edculo de James C. Callaway (B-Carbolinas end\u00f3genas y otros alcaloides ind\u00f3licos en los mam\u00edferos) puede resultar un texto un tanto dif\u00edcil para el lector que ignore todo de la qu\u00edmica org\u00e1nica, pero en caso contrario resultar\u00e1 interesante por la aportaci\u00f3n de las recientes investigaciones sobre el problema de los ente\u00f3genos que segrega el propio cuerpo humano. Finalmente el corto texto de A. Shulgin (El arte de ver), situado a modo de introducci\u00f3n, tiene m\u00e1s de po\u00e9tico que de cr\u00edptico o herm\u00e9tico, como tal vez se pod\u00eda esperar de un experto como \u00e9l en neurotoxinas, y, justamente porque ha sido escrito por un experto en la manipulaci\u00f3n qu\u00edmica de la mente, me parece un precioso y fiable reflejo de algo que C.G. Jung escribi\u00f3 ahora hace casi medio siglo: &#8220;pese a la tendencia materialista a entender el alma como mera copia de los procesos f\u00edsicos y qu\u00edmicos, no hay una sola prueba que apoye esta hip\u00f3tesis&#8221;. Con mi aportaci\u00f3n cerrando el libro (\u00bfAlucin\u00f3genos o adapt\u00f3genos inespec\u00edficos?), se abren nuevas posibilidades te\u00f3ricas para la comprensi\u00f3n del uso y funci\u00f3n de los ente\u00f3genos en su relaci\u00f3n con la vida y cultura humana. Sin duda se trata de una teor\u00eda de riesgo, pero, de momento, me siento satisfecho de su esbozo aqu\u00ed resumido y estoy trabajando para apuntalarla con nuevos datos provenientes de otras campa\u00f1as de investigaci\u00f3n antropol\u00f3gica. Con ello queda, pues, lo que podr\u00edamos llamar un libro de posibilidades abiertas.<\/p>\n<p>Para acabar, en la medida de lo posible se ha dejado, en los art\u00edculos que siguen, el estilo propio de las conferencias orales originales. Los art\u00edculos que componen la presente recopilaci\u00f3n han sido publicados al mismo tiempo, en lengua inglesa, por la revista Integration. Journal of Mind, Moving Plants and Culture, editada en Alemania, y mi conferencia fue publicada originalmente por la Revista de Antropolog\u00eda Social que edita la Universidad Complutense de Madrid.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PREFACIO del Dr. Josep M\u00aa Fericgla al libro PLANTAS, CHAMANISMO Y ESTADOS DE CONSCIENCIA, Ed. Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona. Las culturas var\u00edan, pero el ser humano parece buscar siempre lo mismo, tanto en su interior como en el exterior. Tal vez s\u00f3lo se diversifica la forma de buscar, pero lo que se anhela es siempre id\u00e9ntico. O<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-3931","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-dr-josep-m-fericgla-plantas-de-poder"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3931\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}