{"id":3925,"date":"2009-03-27T19:39:15","date_gmt":"2009-03-27T19:39:15","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3925"},"modified":"2009-03-27T19:39:15","modified_gmt":"2009-03-27T19:39:15","slug":"sobre-hechiceros-y-curanderos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3925","title":{"rendered":"Sobre hechiceros y curanderos"},"content":{"rendered":"<p>escrito por Nebreda, J.<br \/>\nviernes, 28 de enero de 2005 <\/p>\n<p>1. El hechicero y su magia<\/p>\n<p>En el primero de ellos, titulado \u00c2\u00abEl hechicero y su magia\u00c2\u00bb (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a), presenta en primer lugar, bas\u00c3\u00a1ndose en los trabajos de W. B. Cannon, los mecanismos que subyacen a ciertos casos de muerte por conjuro o embrujamiento. Tales mecanismos se agrupan en: a) sociales,\u00a0 psicol\u00c3\u00b3gicos y c) lo que podemos llamar \u00c2\u00abjur\u00c3\u00addicos\u00c2\u00bb. Hace tambi\u00c3\u00a9n una exposici\u00c3\u00b3n de las concomitancias fisiol\u00c3\u00b3gicas del miedo producido en estos procesos.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la eficacia de estas pr\u00c3\u00a1cticas m\u00c3\u00a1gicas depende fundamentalmente de la creencia en ellas. Creencia, en primer lugar, del hechicero mismo en sus propias artes; en segundo lugar, del enfermo (en casos de curaci\u00c3\u00b3n) o del \u00c2\u00abcondenado\u00c2\u00bb (en casos de muerte provocada); y en tercer lugar, creencia del \u00c2\u00abcolectivo social\u00c2\u00bb en el que se mueven tanto el hechicero como su \u00c2\u00abv\u00c3\u00adctima\u00c2\u00bb y en el seno del cual las pr\u00c3\u00a1cticas m\u00c3\u00a1gicas se desarrollan. Afirma as\u00c3\u00ad L\u00c3\u00a9vi-Strauss que se puede decir que la situaci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1gica es un fen\u00c3\u00b3meno de consensus.<\/p>\n<p>As\u00c3\u00ad, pues, el primer paso en la \u00c2\u00abestrategia\u00c2\u00bb explicativa de L\u00c3\u00a9vi-Strauss consiste en la conexi\u00c3\u00b3n del \u00c2\u00abfen\u00c3\u00b3meno m\u00c3\u00a1gico\u00c2\u00bb con la red de las creencias y lazos socioculturales en la que est\u00c3\u00a1 inserto. Esto es, los casos de magia s\u00c3\u00b3lo pueden darse cuando se dan determinados supuestos psicosociales, resumidos en la creencia sociocultural en la posibilidad real de tales hechos, creencia que es participada por los agentes. Se trata ahora de intentar discernir la proporci\u00c3\u00b3n de credulidad y de cr\u00c3\u00adtica que interviene en la actitud grupal ante el hechicero.<\/p>\n<p>La exposici\u00c3\u00b3n sucesiva de tres casos permite a L\u00c3\u00a9vi-Strauss explayar algunos aspectos de su planteamiento y paralelamente poner de relieve las semejanzas y diferencias entre los grupos socioculturales en que esos casos se han dado y el funcionamiento de los mecanismos de nuestra cultura en situaciones relativamente similares.<\/p>\n<p>Primer caso: Un suceso vivido por \u00c3\u00a9l mismo entre los Nambikwara brasile\u00c3\u00b1os en 1938 (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a: 185-187): El caso del hechicero \u00c2\u00abtransportado por el trueno\u00c2\u00bb lejos de la tribu, bien pudo tener una explicaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abpol\u00c3\u00adtica\u00c2\u00bb como la difundida en voz baja por otros miembros del grupo, enmascarada conscientemente por la explicaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abm\u00c3\u00a1gica\u00c2\u00bb. Dadas las circunstancias del grupo (cfr. L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1955a: cap. XXIX, en esp. 351-355), la explicaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abl\u00c3\u00b3gica\u00c2\u00bb del caso reside en la rivalidad religioso (hechicero) &#8211; pol\u00c3\u00adtica (jefe del grupo), envuelta en el ambiente de recelos mutuos entre los dos \u00c2\u00absubgrupos\u00c2\u00bb divergentes que compon\u00c3\u00adan la tribu, todo ello dentro de un sistema sociocultural m\u00c3\u00a1s amplio en el que la existencia de la magia y su eficacia es un componente estructural del sistema de creencias. La explicaci\u00c3\u00b3n \u00c2\u00abm\u00c3\u00a1gica\u00c2\u00bb proporcionada por el hechicero y la explicaci\u00c3\u00b3n, llam\u00c3\u00a9mosla as\u00c3\u00ad, \u00c2\u00abpol\u00c3\u00adtica\u00c2\u00bb propalada por sus oponentes son evidentemente divergentes. Pero lo relevante del caso es que las dos versiones no son mutuamente excluyentes en el universo cultural en el que la tribu se mueve. No m\u00c3\u00a1s, dice L\u00c3\u00a9vi-Strauss, de lo que lo es, para nosotros, la interpretaci\u00c3\u00b3n de la guerra como el \u00c3\u00baltimo \u00c2\u00absobresalto\u00c2\u00bb de la independencia nacional o como el resultado de las maquinaciones de los comerciantes de armas (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a: 188). Explicaciones l\u00c3\u00b3gicamente incompatibles \u00c2\u00abcoexisten\u00c2\u00bb para nosotros y pasamos de la una a la otra seg\u00c3\u00ban los casos. Tales explicaciones no son resultado de un an\u00c3\u00a1lisis objetivo o cient\u00c3\u00adfico sino expresi\u00c3\u00b3n de actitudes sin elaborar conceptualmente que tienen el car\u00c3\u00a1cter de experiencias. Lo que les permite funcionar complementariamente, tanto en nuestra cultura como entre los Nambikwara, es la incorporaci\u00c3\u00b3n de esas experiencias a determinados esquemas de la cultura del grupo, cuya asimilaci\u00c3\u00b3n es la \u00c3\u00banica que permite objetivar estados subjetivos e integrar en un sistema las experiencias inarticuladas.<\/p>\n<p>Segundo caso: Se trata ahora de las investigaciones hechas por M. C. Stevenson entre los Zuni de Nuevo M\u00c3\u00a9jico (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a: 189-192). El proceso hecho a un adolescente acusado de brujer\u00c3\u00ada. Las sucesivas versiones que el acusado presenta son progresivamente m\u00c3\u00a1s ricas en detalles y m\u00c3\u00a1s \u00c2\u00abculpables\u00c2\u00bb. Lo que los jueces pretenden no es que el acusado refute los hechos que se le imputan (como cabr\u00c3\u00ada esperar desde el punto de vista de los procesos judiciales de nuestra cultura) sino que le piden la corroboraci\u00c3\u00b3n de un sistema. M\u00c3\u00a1s que la represi\u00c3\u00b3n de un crimen lo que se busca es la confirmaci\u00c3\u00b3n de la realidad del sistema simb\u00c3\u00b3lico-social que lo hace posible. Gracias al proceso, la magia y las ideas asociadas con ella se encarnan en hechos objetivos de experiencia. Porque la elecci\u00c3\u00b3n fundamental se da entre el sistema m\u00c3\u00a1gico y la ausencia absoluta de sistema alguno. El adolescente acusado se transforma, a trav\u00c3\u00a9s de sus propias alegaciones, en garant\u00c3\u00ada de la coherencia mental del grupo.<\/p>\n<p>Tercer caso: La autobiograf\u00c3\u00ada de un hechicero \u00c2\u00abcr\u00c3\u00adtico\u00c2\u00bb, recogida por Franz Boas en la regi\u00c3\u00b3n canadiense de Vancouver (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a: 192-196). Se trata de un hombre que no cree en el poder de los hechiceros y decide hacerse \u00c3\u00a9l mismo hechicero tanto por curiosidad como por deseo de desenmascararlos. Sus sospechas se confirman pero su exitosa actuaci\u00c3\u00b3n como hechicero le ata cada vez m\u00c3\u00a1s a su papel. Aun con dudas, su m\u00c3\u00a9todo triunfa donde otros hechiceros de tribus vecinas fracasan. La carrera del hechicero \u00c2\u00abcr\u00c3\u00adtico\u00c2\u00bb prosigue triunfalmente as\u00c3\u00ad como su \u00c3\u00a9xito en desenmascarar a los hechiceros como impostores. Pero el final del relato revela un cambio de actitud: El protagonista cree verdaderamente que hay hechiceros verdaderos, no s\u00c3\u00b3lo farsantes.<\/p>\n<p>Todo ello muestra, para L\u00c3\u00a9vi-Strauss, que la psicolog\u00c3\u00ada del hechicero es algo complejo. Una vez m\u00c3\u00a1s, encontramos una experiencia triple: la del hechicero mismo, la del enfermo y la del p\u00c3\u00bablico participante. Son los elementos del \u00c2\u00abcomplejo chaman\u00c3\u00adstico\u00c2\u00bb (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a: 197), que se organizan en torno a dos polos: la experiencia \u00c3\u00adntima del cham\u00c3\u00a1n, por un lado, y el consensus colectivo, por otro. Porque las experiencias del enfermo mismo son el aspecto menos importante del sistema.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00c3\u00a1s, el mismo hechicero no carece de t\u00c3\u00a9cnicas positivas y experimentales que pueden en parte explicar su \u00c3\u00a9xito. Por otra parte, abundan en ese tipo de sociedades con escasa seguridad las enfermedades que hoy llamamos psicosom\u00c3\u00a1ticas. Es claro que los chamanes curan al menos algunos de los casos que atienden; sin ese relativo \u00c3\u00a9xito terap\u00c3\u00a9utico no se hubieran consolidado las pr\u00c3\u00a1cticas m\u00c3\u00a1gicas. Pero con todo no es eso lo esencial: El hechicero \u00c2\u00abcr\u00c3\u00adtico\u00c2\u00bb del tercer caso curaba a sus enfermos porque era un gran hechicero y no a la inversa. Eso nos remite al polo colectivo del sistema cham\u00c3\u00a1nico. Sus rivales se hundieron por la actitud colectiva y no tanto por el c\u00c3\u00b3mputo relativo de \u00c3\u00a9xitos y fracasos. El problema fundamental planteado es pues el de la relaci\u00c3\u00b3n entre determinados individuos y determinadas exigencias del grupo social en el que act\u00c3\u00baan. Lo que el cham\u00c3\u00a1n ofrece a sus espectadores es el espect\u00c3\u00a1culo de la repetici\u00c3\u00b3n de su \u00c2\u00abllamada\u00c2\u00bb, del momento en que se vio confirmado en su vocaci\u00c3\u00b3n de hechicero. En esa repetici\u00c3\u00b3n, el cham\u00c3\u00a1n revive su estado de trance inicial para volver a su estado normal al terminar la sesi\u00c3\u00b3n. L\u00c3\u00a9vi-Strauss pone ahora en relaci\u00c3\u00b3n la curaci\u00c3\u00b3n cham\u00c3\u00a1nica y el psicoan\u00c3\u00a1lisis. El hechicero abreacciona. Es un abreactor profesional.<\/p>\n<p>La palabra \u00c2\u00ababreacci\u00c3\u00b3n\u00c2\u00bb designa en psicoan\u00c3\u00a1lisis el momento decisivo de la terapia en el que el enfermo revive intensamente la situaci\u00c3\u00b3n inicial que est\u00c3\u00a1 en el origen de su mal antes de superarlo definitivamente. (Al resumir el segundo art\u00c3\u00adculo de L\u00c3\u00a9vi-Strauss al que nos hemos referido tendremos ocasi\u00c3\u00b3n de volver sobre esto.)<\/p>\n<p>Si la relaci\u00c3\u00b3n esencial es la del cham\u00c3\u00a1n y el grupo, podemos plantear la cuesti\u00c3\u00b3n desde un punto de vista distinto: el punto de vista de las relaciones entre pensamiento normal y pensamiento patol\u00c3\u00b3gico. El pensamiento normal busca el sentido de las cosas. El pensamiento patol\u00c3\u00b3gico rebosa interpretaciones y resonancias afectivas con las que sobrecarga la realidad. En terminolog\u00c3\u00ada ling\u00c3\u00bc\u00c3\u00adstica, puede decirse que el pensamiento normal padece un d\u00c3\u00a9ficit de significado, mientras que el llamado pensamiento patol\u00c3\u00b3gico dispone de una pl\u00c3\u00a9tora de significante. La colaboraci\u00c3\u00b3n del grupo en la curaci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1gica ejerce una especie de arbitraje entre ambos. La enfermedad es un problema que el pensamiento normal no entiende. El psic\u00c3\u00b3pata es invitado por el grupo a investirse de una riqueza afectiva que en s\u00c3\u00ad misma no tiene aplicaci\u00c3\u00b3n. Se trata de elaborar y remodelar un sistema de oposiciones, una estructura, que integra todos los elementos de la situaci\u00c3\u00b3n total. El enfermo por ser enfermo y el cham\u00c3\u00a1n por ser psic\u00c3\u00b3pata, esto es, por tener ambos experiencias no integrables de otra manera, pueden hacer entrever al grupo las \u00c2\u00abiluminaciones\u00c2\u00bb de un universo de efusiones simb\u00c3\u00b3licas. Es esta experiencia lo que realmente cuenta.<\/p>\n<p>No se trata por tanto de buscar cient\u00c3\u00adficamente las causas objetivas de estados confusos. se trata m\u00c3\u00a1s bien de organizar tales estados extra\u00c3\u00b1os en un sistema, en una totalidad. El enfermo representa la alienaci\u00c3\u00b3n, la pasividad, lo que para el pensamiento normal es lo informulable. El hechicero es la actividad, el desbordamiento de s\u00c3\u00ad mismo, lo que es la afectividad nutricia de los s\u00c3\u00admbolos. La curaci\u00c3\u00b3n conecta estos polos opuestos manifestando as\u00c3\u00ad la coherencia del universo ps\u00c3\u00adquico y, por tanto, del universo social.<\/p>\n<p>Es necesario ampliar la noci\u00c3\u00b3n de abreacci\u00c3\u00b3n, a la que el psicoan\u00c3\u00a1lisis ha redescubierto subrayando su importancia. Aunque aparentemente, en psicoan\u00c3\u00a1lisis, s\u00c3\u00b3lo se da la abreacci\u00c3\u00b3n del enfermo, se ha de tener en cuenta que el propio psicoanalista, para serlo, ha debido someterse al an\u00c3\u00a1lisis. Pero la diferencia fundamental entre psicoanalistas y chamanes est\u00c3\u00a1 en el papel del p\u00c3\u00bablico, del grupo, en la curaci\u00c3\u00b3n. El psicoan\u00c3\u00a1lisis readapta al enfermo al grupo; la magia readapta al grupo a problemas ya definidos en el enfermo. Puede decirse que las curaciones psicoanal\u00c3\u00adticas son conversiones. Y existe el peligro de que el tratamiento se reduzca a la reorganizaci\u00c3\u00b3n del universo del paciente en funci\u00c3\u00b3n de interpretaciones psicoanal\u00c3\u00adticas. El punto final del psicoan\u00c3\u00a1lisis ser\u00c3\u00ada entonces el punto de partida de la curaci\u00c3\u00b3n m\u00c3\u00a1gica.<\/p>\n<p>De cualquier forma, la situaci\u00c3\u00b3n general de psicoanalistas y chamanes se\u00c3\u00b1ala hacia esa peculiar caracter\u00c3\u00adstica de la humana condici\u00c3\u00b3n intelectual en la que el universo padece siempre un d\u00c3\u00a9ficit de significado y el pensamiento un exceso de significaciones. Desgarrado entre los sistemas del significante y del significado, lo que el hombre pide al pensamiento m\u00c3\u00a1gico es un nuevo sistema de referencias en el cual datos que aparecen como contradictorios puedan integrarse. Reabsorber una aberrante s\u00c3\u00adntesis local, integr\u00c3\u00a1ndola, junto con las s\u00c3\u00adntesis normales, en una s\u00c3\u00adntesis general pero arbitraria, representar\u00c3\u00ada una gran p\u00c3\u00a9rdida. Se tratar\u00c3\u00ada solamente de proporcionar una traducci\u00c3\u00b3n, socialmente autorizada, de determinados fen\u00c3\u00b3menos. Pero su naturaleza profunda quedar\u00c3\u00ada igual de impenetrable para el grupo, para el enfermo y para el hechicero. <\/p>\n<p>2. La eficacia simb\u00c3\u00b3lica<\/p>\n<p>El segundo de los art\u00c3\u00adculos que L\u00c3\u00a9vi-Strauss dedic\u00c3\u00b3 a la magia en 1949 lleva por t\u00c3\u00adtulo \u00c2\u00abLa eficacia simb\u00c3\u00b3lica\u00c2\u00bb (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949b).<\/p>\n<p>En \u00c3\u00a9l toma como base un largo encantamiento recogido entre los indios Cunas de las islas de San Blas de Panam\u00c3\u00a1, un canto de ayuda para un parto dif\u00c3\u00adcil \u00c2\u00abMu-Igala o el camino de Muu\u00c2\u00bb. (Para la descripci\u00c3\u00b3n del canto ver L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949b: 205-210 y 213-217.) Lo original de ese texto reside en lo siguiente: Las curas chaman\u00c3\u00adsticas suelen ser de tres tipos: por manipulaci\u00c3\u00b3n o succi\u00c3\u00b3n, por medio de un combate simulado, o por encantamientos y operaciones. Pero en el texto se trata de aplicar una medicaci\u00c3\u00b3n psicol\u00c3\u00b3gica a una enfermedad org\u00c3\u00a1nica, de tal modo que puede decirse que es una manipulaci\u00c3\u00b3n psicol\u00c3\u00b3gica del \u00c3\u00b3rgano enfermo. El car\u00c3\u00a1cter de esa manipulaci\u00c3\u00b3n psicol\u00c3\u00b3gica consiste en hacer que la paciente reviva de manera precisa e intensa una situaci\u00c3\u00b3n inicial, cuyo escenario es el cuerpo y los \u00c3\u00b3rganos internos de la propia enferma. Se trata de pasar de lo real intrascendente al mito, de lo f\u00c3\u00adsico a lo fisiol\u00c3\u00b3gico, del mundo externo al mundo interno. El texto del canto desarrolla un complicado itinerario, una anatom\u00c3\u00ada m\u00c3\u00adtica que se corresponde a una especie de geograf\u00c3\u00ada afectiva en la que el mundo uterino aparece poblado de monstruos y de animales feroces (que se interpretan como los dolores personificados). El texto sugiere que el nele (1) o brujo utiliza dos tipos de ofensiva terap\u00c3\u00a9utica: Una, por medio de lo que L\u00c3\u00a9vi-Strauss llama una mitolog\u00c3\u00ada psico-fisiol\u00c3\u00b3gica; la otra, por medio de una mitolog\u00c3\u00ada psico-social bosquejada por la llamada que en el canto se hace a los habitantes del poblado.<\/p>\n<p>La curaci\u00c3\u00b3n consiste en transformar en pensable una situaci\u00c3\u00b3n planteada en principio en t\u00c3\u00a9rminos afectivos. La falta de correlato objetivo de la mitolog\u00c3\u00ada del nele carece de importancia. Lo decisivo es la creencia en ella que tienen tanto la enferma como la sociedad a la que la enferma pertenece.<\/p>\n<p>L\u00c3\u00a9vi-Strauss establece aqu\u00c3\u00ad una comparaci\u00c3\u00b3n entre la relaci\u00c3\u00b3n Microbios- Enfermedad en nuestra cultura y la relaci\u00c3\u00b3n Monstruos-Enfermedad entre los cunas. La primera de las relaciones se establece entre nosotros en t\u00c3\u00a9rminos de causa y efecto. Podemos decir que es una relaci\u00c3\u00b3n exterior al propio paciente y a su esp\u00c3\u00adritu. Pero la relaci\u00c3\u00b3n entre los monstruos y la enfermedad es una relaci\u00c3\u00b3n interior al propio esp\u00c3\u00adritu. Es una relaci\u00c3\u00b3n de s\u00c3\u00admbolo a cosa simbolizada. Una relaci\u00c3\u00b3n de significante a significado. El nele proporciona a la enferma un lenguaje en el que son expresables estados afectivos informulados y no formulables de otra manera. La posibilidad de expresi\u00c3\u00b3n verbal provoca el desbloqueo del proceso fisiol\u00c3\u00b3gico. <\/p>\n<p>De modo que la curaci\u00c3\u00b3n del nele se sit\u00c3\u00baa a medio camino entre nuestra t\u00c3\u00a9cnica de medicina org\u00c3\u00a1nica y nuestras terapias psicol\u00c3\u00b3gicas, como el psicoan\u00c3\u00a1lisis. Una comparaci\u00c3\u00b3n permite establecer dos series paralelas de semejanzas y diferencias. Por una parte, las semejanzas: Se trata en ambos casos, de traer a la conciencia conflictos inconscientes. Se trata de una experiencia espec\u00c3\u00adfica en la cual los conflictos se ordenan en una forma secuencial. Tal experiencia en psicoan\u00c3\u00a1lisis se llama abreacci\u00c3\u00b3n. El nele y el psicoanalista tiene el mismo papel doble: Primero, el de establecer contacto con la conciencia (y el inconsciente) del enfermo. El psicoanalista lo hace como oyente, el nele, como orador, al recitar el encantamiento. En segundo lugar, el nele, adem\u00c3\u00a1s de recitador, es tambi\u00c3\u00a9n el protagonista del relato y este papel es similar al del psicoanalista objeto de la transferencia. Por otra parte, las diferencias: El neur\u00c3\u00b3tico acaba con un mito individual al oponerse a un psicoanalista real; la parturienta cuna supera un desorden org\u00c3\u00a1nico verdadero al identificarse con un nele mitificado. Lo que se trata de curar en el primer caso es algo ps\u00c3\u00adquico y en el segundo algo org\u00c3\u00a1nico. En este aspecto, la curaci\u00c3\u00b3n del nele es el equivalente exacto de la curaci\u00c3\u00b3n psicoanal\u00c3\u00adtica, pero invirtiendo todos los t\u00c3\u00a9rminos. El psicoanalista, como ya hemos dicho, escucha y el nele habla. El neur\u00c3\u00b3tico hace hablar en s\u00c3\u00ad mismo al psicoanalista, el nele habla \u00c3\u00a9l mismo por su paciente.<\/p>\n<p>Pero la semejanza es m\u00c3\u00a1s patente al comparar las t\u00c3\u00a9cnicas y los m\u00c3\u00a9todos, en especial ciertas terap\u00c3\u00a9uticas desarrolladas a partir del psicoan\u00c3\u00a1lisis (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949b: 220-221). En ellas el discurso simb\u00c3\u00b3lico, por s\u00c3\u00ad solo insuficiente, se completa con gestos y actuaciones, con la asunci\u00c3\u00b3n simb\u00c3\u00b3lica por parte del terapeuta de determinados roles. Con ello, el psicoanalista dialoga con el paciente a trav\u00c3\u00a9s de acciones concretas, aut\u00c3\u00a9nticos ritos que llevan un mensaje al inconsciente. <\/p>\n<p>Todo ello conduce a una ampliaci\u00c3\u00b3n de la noci\u00c3\u00b3n de manipulaci\u00c3\u00b3n. Manipulaci\u00c3\u00b3n que, sea de ideas o de \u00c3\u00b3rganos, tiene en com\u00c3\u00ban el hecho de que se efect\u00c3\u00baa por medio de s\u00c3\u00admbolos. Y es la eficacia simb\u00c3\u00b3lica lo que garantiza el paralelismo arm\u00c3\u00b3nico entre el mito y los actos. En la curaci\u00c3\u00b3n psicoanal\u00c3\u00adtica ampliada, el terapeuta pone los actos y el enfermo elabora su mito. En la curaci\u00c3\u00b3n del nele, es el terapeuta el que aporta el mito y la enferma la que efect\u00c3\u00baa los actos. <\/p>\n<p>Freud sugiri\u00c3\u00b3 que la descripci\u00c3\u00b3n psicol\u00c3\u00b3gica de las neurosis y de las psicosis dejar\u00c3\u00ada un d\u00c3\u00ada paso a una concepci\u00c3\u00b3n fisiol\u00c3\u00b3gica o qu\u00c3\u00admica de tales procesos (2). Si se aceptara esa hip\u00c3\u00b3tesis u otra similar, la curaci\u00c3\u00b3n psicoanal\u00c3\u00adtica y la cham\u00c3\u00a1nica ser\u00c3\u00adan estrictamente semejantes. Un intento de inducir una transformaci\u00c3\u00b3n org\u00c3\u00a1nica, consistente en una reorganizaci\u00c3\u00b3n estructural, por medio de la intensa vivencia de un mito, elaborado o recibido, cuya estructura reproduce en el plano del inconsciente la misma estructura que se desea formar en el plano corporal.<\/p>\n<p>La comparaci\u00c3\u00b3n aclara algunos aspectos del chamanismo. Tal vez tambi\u00c3\u00a9n permita aclarar algunos puntos del psicoan\u00c3\u00a1lisis. L\u00c3\u00a9vi-Strauss se centra en las nociones de mito y de inconsciente.<\/p>\n<p>La diferencia que restar\u00c3\u00ada, tras la hip\u00c3\u00b3tesis sugerida en el p\u00c3\u00a1rrafo precedente, se refiere a los or\u00c3\u00adgenes del mito en cada caso. En el psicoan\u00c3\u00a1lisis, un mito recobrado en el plano individual; en la curaci\u00c3\u00b3n cham\u00c3\u00a1nica, un mito recibido de la tradici\u00c3\u00b3n colectiva. Aunque buen n\u00c3\u00bamero de psicoanalistas dir\u00c3\u00adan tal vez que no se trata, en su caso, de mitos sino de acontecimientos reales, no obstante, hay que advertir que el valor terap\u00c3\u00a9utico y el poder traum\u00c3\u00a1tico de las situaciones psicoanal\u00c3\u00adticas proviene m\u00c3\u00a1s bien de su car\u00c3\u00a1cter de mito vivido que de su posible car\u00c3\u00a1cter real. Las cristalizaciones afectivas se realizan seg\u00c3\u00ban estructuras, o m\u00c3\u00a1s bien leyes de estructura, preexistentes e intemporales con respecto a los acontecimientos. Y es el conjunto de tales estructuras lo que forma el llamado inconsciente. <\/p>\n<p>Con ello se disipa la \u00c3\u00baltima diferencia entre el chamanismo y el psicoan\u00c3\u00a1lisis. El inconsciente, lejos de ser el refugio inefable de particularidades individuales, ser\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s bien un t\u00c3\u00a9rmino con el que se designa una funci\u00c3\u00b3n: la funci\u00c3\u00b3n simb\u00c3\u00b3lica. Si ello fuera as\u00c3\u00ad, habr\u00c3\u00ada que marcar m\u00c3\u00a1s claramente la distinci\u00c3\u00b3n entre inconsciente y subconsciente. El \u00c3\u00baltimo vendr\u00c3\u00ada a ser un simple aspecto de la memoria. El inconsciente, por su parte, estar\u00c3\u00ada siempre vac\u00c3\u00ado. Como \u00c3\u00b3rgano espec\u00c3\u00adfico de la funci\u00c3\u00b3n simb\u00c3\u00b3lica, se limita a imponer leyes estructurales a los elementos inarticulados provenientes de otra parte. El subconsciente es el l\u00c3\u00a9xico individual en el que se acumula el vocabulario de la historia personal. Ese vocabulario s\u00c3\u00b3lo adquiere significaci\u00c3\u00b3n cuando es organizado por las leyes del inconsciente. Y el vocabulario es menos importante que la estructura. Tanto si el mito es individual como si pertenece a la tradici\u00c3\u00b3n colectiva, lo importante es que la estructura permanece y por medio de ella se cumple la funci\u00c3\u00b3n simb\u00c3\u00b3lica.<\/p>\n<p>De esta manera aparece el psicoan\u00c3\u00a1lisis (la b\u00c3\u00basqueda del tiempo perdido) como una modalidad peculiar de un m\u00c3\u00a9todo m\u00c3\u00a1s general y fundamental. M\u00c3\u00a9todo para el que la forma m\u00c3\u00adtica cuenta m\u00c3\u00a1s que el contenido del relato y m\u00c3\u00a1s tambi\u00c3\u00a9n que su origen individual o colectivo. Por otra parte, cualquier mito no es sino una b\u00c3\u00basqueda del tiempo perdido. Lo que el psicoan\u00c3\u00a1lisis muestra, como forma moderna del chamanismo, es que en la civilizaci\u00c3\u00b3n mec\u00c3\u00a1nica en que vivimos el \u00c3\u00banico lugar para el tiempo m\u00c3\u00adtico es el hombre mismo.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1. Se\u00c3\u00b1ala L\u00c3\u00a9vi-Strauss que la clasificaci\u00c3\u00b3n de los m\u00c3\u00a9dicos ind\u00c3\u00adgenas cunas se divide en nele, inatuledi y absogedi. Los dos \u00c3\u00baltimos tipos nombran tipos de conocimiento que se adquieren por el estudio y se verifican por ex\u00c3\u00a1menes. Pero el talento del nele se considera innato y se caracteriza por la capacidad especial de descubrir como en visi\u00c3\u00b3n la causa de la enfermedad (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949b: 206-207). <\/p>\n<p>2. L\u00c3\u00a9vi-Strauss hace referencia a dos lugares en las obras de Freud, M\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 del principio del placer y Nuevas conferencias, que a su vez ha tomado de una publicaci\u00c3\u00b3n inglesa. Baste como muestra la primera: \u00c2\u00ab&#8230;nos hallamos obligados a trabajar con los t\u00c3\u00a9rminos cient\u00c3\u00adficos; esto es, con el idioma figurado de la psicolog\u00c3\u00ada. (&#8230;) Los defectos de nuestra descripci\u00c3\u00b3n desaparecer\u00c3\u00adan con seguridad si en lugar de los t\u00c3\u00a9rminos psicol\u00c3\u00b3gicos pudi\u00c3\u00a9ramos emplear los fisiol\u00c3\u00b3gicos o los qu\u00c3\u00admicos\u00c2\u00bb (Freud 1981: III, 2539).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>escrito por Nebreda, J. viernes, 28 de enero de 2005 1. El hechicero y su magia En el primero de ellos, titulado \u00c2\u00abEl hechicero y su magia\u00c2\u00bb (L\u00c3\u00a9vi-Strauss 1949a), presenta en primer lugar, bas\u00c3\u00a1ndose en los trabajos de W. B. Cannon, los mecanismos que subyacen a ciertos casos de muerte por conjuro o embrujamiento. Tales mecanismos se agrupan en: a)<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-3925","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-las-tradiciones-indigenas-vistas-desde-afuera-"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3925"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3925\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}