{"id":3919,"date":"2009-03-19T15:56:48","date_gmt":"2009-03-19T15:56:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3919"},"modified":"2009-03-19T15:56:48","modified_gmt":"2009-03-19T15:56:48","slug":"bhagavan-ramana-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3919","title":{"rendered":"BHAGAVAN RAMANA"},"content":{"rendered":"<p>BHAGAVAN RAMANA <\/p>\n<p>Por<br \/>\nT. M. P. MAHADEVAN, M. A., Ph. D.<br \/>\nProfesor de Filosof\u00eda, Universidad de Madras<\/p>\n<p>PREFACIO<\/p>\n<p>El ensayo presente se escribi\u00f3 originalmente para un libro sobre The Saints; y aparece como Introducci\u00f3n General en una obra sobre Bhagavan titulada \u00abRamana Maharshi y Su Filosof\u00eda de la Existencia\u00bb. Como se considera que este ensayo puede ser de inter\u00e9s para los lectores en general, se ha editado por separado tambi\u00e9n en forma de un folleto.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 Bhagavan acepte esta ofrenda!<br \/>\nD\u00eda de Aradhana T. M. P. MAHADEVAN, 5 de mayo de 1959. <\/p>\n<p>INVOCACI\u00d3N<\/p>\n<p>\u00a1Oh Vinayaka!, que escribi\u00f3 en un pergamino (en las laderas del Monte Meru) las palabras del Gran Sabio (es decir, Vyasa) y que preside la victoriosa Arunachala, elimina la desaz\u00f3n (es decir, maya), que es la causa de repetidos nacimientos, y protege graciosamente la gran Fe Noble (la filosof\u00eda y religi\u00f3n de las Upanishads) que rebosa con la miel del S\u00ed mismo.<br \/>\n\u00c9sta es una oraci\u00f3n al Se\u00f1or Ganesa, el Eliminador de todos los obst\u00e1culos, compuesta por Bhagavan Sri Ramana. Hace referencia a la historia de los Puranas en que Ganesa sirvi\u00f3 como escriba a Vyasa y transcribi\u00f3 el Mahabharata, y aqu\u00ed se invoca Su Gracia para la protecci\u00f3n de la filosof\u00eda Vedanta. El verso impreso en tamil es un facs\u00edmil de un manuscrito del propio Bhagavan. <\/p>\n<p>BHAGAVAN RAMANA<\/p>\n<p>Las Escrituras nos dicen que es tan dif\u00edcil rastrear la v\u00eda que sigue un sabio como trazar una l\u00ednea que marque el curso que sigue un p\u00e1jaro en el aire mientras vuela. La mayor\u00eda de los humanos tienen que contentarse con un viaje lento y laborioso hacia la meta. Pero unos pocos nacen como adeptos al vuelo sin detenci\u00f3n hacia el hogar com\u00fan de todos los seres \u0097el supremo S\u00ed mismo. La generalidad de la humanidad toma aliento cuando aparece un tal sabio. Aunque es incapaz de seguirle el paso, se siente elevada en su presencia, y tiene un goce anticipado de la felicidad, comparado con el cual los placeres del mundo palidecen en nada. Incontables gentes que fueron a Tiruvannamalai durante la vida de Maharshi Sri Ramana, tuvieron esta experiencia. Vieron en \u00e9l a un sabio sin el menor toque de mundanalidad, un santo de pureza incomparable, un presenciador de la verdad eterna del Vedanta. No es muy a menudo que un genio espiritual de la magnitud de Sri Ramana visita esta tierra. Pero cuando tal acontecimiento sucede, la humanidad entera se beneficia y una nueva era de esperanza se abre ante ella. <\/p>\n<p>Cerca de treinta millas al sur de Madurai hay una aldea, de nombre Tirucculi, que tiene un antiguo templo de Siva acerca del cual han cantando alabanzas dos de los m\u00e1s grandes santos tamiles, Sundaramurti y Manikkavacakar. En esta sagrada aldea vivi\u00f3, en la \u00faltima parte del siglo diecinueve, un abogado sin titulaci\u00f3n, Sundaram Aiyar, con su esposa Alagammal. La piedad, devoci\u00f3n y caridad caracterizaban a esta pareja ideal. Sundaram Aiyar era generoso por encima de sus posibilidades. Alagammal fue una esposa hind\u00fa ideal. De esta pareja naci\u00f3 Venkataraman \u0097que posteriormente lleg\u00f3 a ser conocido en el mundo como Ramana Maharshi\u0097 el 30 de diciembre de 1879. Era en un d\u00eda auspicioso para los hind\u00faes, el d\u00eda de Ardra-darsanam. En este d\u00eda todos los a\u00f1os se saca de los templos, en procesi\u00f3n, la imagen del Siva danzar\u00edn, Nataraja, para celebrar la gracia divina del Se\u00f1or, que Le hizo aparecer ante santos tales como Gautama, Patanjali, Vyaghrapada y Manikkavacaka. En el a\u00f1o 1879, el d\u00eda de Ardra, se sac\u00f3 la Imagen de Nataraja del templo de Tirucculi con todas las ceremonias acompa\u00f1antes, y justo en el momento en que se iba a meter de nuevo, naci\u00f3 Venkataraman. No hubo nada marcadamente distintivo en los primeros a\u00f1os de la vida de Venkataraman. Creci\u00f3 como un muchacho com\u00fan. Asisti\u00f3 a una escuela primaria en Tirucculi, y despu\u00e9s a otra en Dindigul para recibir un a\u00f1o de educaci\u00f3n. Cuando ten\u00eda doce a\u00f1os, su padre muri\u00f3. Esto provoc\u00f3 la necesidad de que volviese a Madurai junto con su familia, y se quedase a vivir con su t\u00edo paterno Subbaiyar. All\u00ed asisti\u00f3 a la Escuela Secundaria de Scott y luego a la Escuela Superior de la Misi\u00f3n Americana. Era un estudiante indiferente, y que no se tomaba en serio sus estudios. Pero era un muchacho sano y fuerte. Sus compa\u00f1eros de escuela y otros tem\u00edan su fuerza. Si alguno de ellos ten\u00eda alg\u00fan tipo de agravio contra \u00e9l en cualquier momento, s\u00f3lo se atrev\u00eda a hacerle travesuras cuando estaba dormido. En esto \u00e9l era m\u00e1s bien inusual: no sab\u00eda nada de lo que le ocurr\u00eda durante el sue\u00f1o profundo. Se le pod\u00eda trasladar de un sitio a otro, o incluso golpear, sin que se despertase en el proceso. <\/p>\n<p>Aparentemente por accidente Ventaramam oy\u00f3 algo sobre Arunachala cuando ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os de edad. Un d\u00eda, un pariente visit\u00f3 a la familia en Madurai. El muchacho le pregunt\u00f3 que de d\u00f3nde hab\u00eda venido. El pariente respondi\u00f3: \u00abde Arunachala\u00bb. El mismo nombre de \u00abArunachala\u00bb actu\u00f3 como un encanto m\u00e1gico en Venkataraman, y con una excitaci\u00f3n evidente, le hizo una pregunta m\u00e1s al caballero: \u00ab\u00a1Qu\u00e9!, \u00a1de Arunachala!, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1?\u00bb Y obtuvo la respuesta de que Tiruvannamalai era Arunachala. <\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a este incidente, el Sabio dice despu\u00e9s en uno de sus himnos a Arunachala: \u00ab\u00a1Oh, gran maravilla! Se levanta como una colina insenciente. Su acci\u00f3n es dif\u00edcil de comprender para cualquiera. Desde mi ni\u00f1ez apareci\u00f3 a mi inteligencia que Arunachala era algo muy grande. Pero incluso cuando llegu\u00e9 a saber, a trav\u00e9s de otro, que era lo mismo que Tiruvannamalai, no comprend\u00ed su significado. Cuando, aquietando mi mente, me atrajo hasta ella, y me acerqu\u00e9, encontr\u00e9 que era lo Inmutable\u00bb.<\/p>\n<p>Muy poco tiempo despu\u00e9s del incidente que atrajo la atenci\u00f3n de Venkataraman a Arunachala, hubo otro acontecimiento que contribuy\u00f3 tambi\u00e9n al giro de la mente del muchacho hacia los valores m\u00e1s profundos de la espiritualidad. Sucedi\u00f3 que cay\u00f3 en sus manos una copia del Periyapuranam de Sekkilar, que cuenta las vidas de los santos Saivas. Ley\u00f3 el libro y qued\u00f3 subyugado por \u00e9l. \u00c9sta fue la primera obra de literatura religiosa que ley\u00f3. El ejemplo de los santos le fascin\u00f3; y en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su coraz\u00f3n encontr\u00f3 algo que respond\u00eda favorablemente. Sin ninguna aparente preparaci\u00f3n anterior, surgi\u00f3 en \u00e9l un anhelo de emular el esp\u00edritu de renunciaci\u00f3n y de devoci\u00f3n que constitu\u00eda la esencia de la vida santa. <\/p>\n<p>La experiencia espiritual que ahora, devotamente, deseaba tener Venkataraman, vino a \u00e9l con prontitud, y de manera completamente inesperada. Fue a mediados del a\u00f1o 1896; Venkataraman ten\u00eda entonces diecisiete a\u00f1os. Un d\u00eda estaba sentando solo en el primer piso de la casa de su t\u00edo, y en perfectas condiciones de salud. No ten\u00eda ning\u00fan malestar. Pero un repentino e inconfundible miedo de la muerte se apoder\u00f3 de \u00e9l. Sinti\u00f3 que iba a morir. \u00c9l no sab\u00eda porque le hab\u00eda venido esta sensaci\u00f3n. Sin embargo, la sensaci\u00f3n de la muerte inminente no le enerv\u00f3. Pens\u00f3 con calma sobre lo que deb\u00eda hacer. Se dijo a s\u00ed mismo: \u00abAhora, ha llegado la muerte. \u00bfQu\u00e9 significa? \u00bfQu\u00e9 es eso que est\u00e1 muriendo? Este cuerpo muere\u00bb. Inmediatamente despu\u00e9s se acost\u00f3 extendiendo sus miembros y dej\u00e1ndolos r\u00edgidos, como si se hubiera producido el rigor mortis. Contuvo la respiraci\u00f3n y mantuvo sus labios fuertemente cerrados, de modo que bajo todas las apariencias exteriores su cuerpo pareciera un cad\u00e1ver. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda ahora? Esto fue lo qu\u00e9 pens\u00f3: \u00abBien, ahora este cuerpo est\u00e1 muerto. Ser\u00e1 llevado al campo de cremaci\u00f3n, y all\u00ed ser\u00e1 quemado y reducido a cenizas. Pero con la muerte de este cuerpo, \u00bfestoy yo muerto? \u00bfEs el cuerpo yo? Este cuerpo est\u00e1 silencioso e inerte. Pero yo siento toda la fuerza de mi personalidad e incluso la voz del \u0093yo\u0094 dentro de m\u00ed, aparte de \u00e9l. As\u00ed pues, yo soy el esp\u00edritu que transciende el cuerpo. El cuerpo muere, pero el Esp\u00edritu que le transciende no puede ser tocado por la muerte. Eso significa que yo soy el Esp\u00edritu inmortal\u00bb. Tal como Bhagavan Sri Ramana cont\u00f3 esta experiencia posteriormente para beneficio de sus devotos, parec\u00eda como si esto fuera un proceso de razonamiento. Pero puso mucho cuidado en explicar que esto no fue as\u00ed. La realizaci\u00f3n vino a \u00e9l como un rel\u00e1mpago. Percibi\u00f3 la verdad directamente. \u00abYo\u00bb era algo muy real, la \u00fanica cosa real. El miedo de la muerte se hab\u00eda desvanecido para siempre. Desde entonces en adelante, \u00abyo\u00bb continu\u00f3 como la nota sruti fundamental, que subyace y se mezcla con todas las dem\u00e1s notas. As\u00ed pues, el joven Venkataraman se encontr\u00f3 en la cima de la espiritualidad sin ninguna sadhana ardua o prolongada. El ego se perdi\u00f3 en la inundaci\u00f3n de la consciencia del S\u00ed mismo. De repente, el muchacho que sol\u00eda ser llamado Venkataraman, hab\u00eda florecido como un sabio y santo. <\/p>\n<p>Se not\u00f3 un cambio completo en la vida del joven sabio. Todo aquello que hab\u00eda valorado anteriormente, ahora hab\u00eda perdido su valor. Los valores espirituales que hab\u00eda ignorado hasta entonces, devinieron los \u00fanicos objetos de atenci\u00f3n. Los estudios de la escuela, los amigos, las relaciones \u0097nada de esto ten\u00eda ahora ninguna significaci\u00f3n para \u00e9l. Se volvi\u00f3 totalmente indiferente a su entorno. La humildad, la mansedumbre, la no-resistencia y dem\u00e1s virtudes devinieron su adorno. Evitando la compa\u00f1\u00eda, prefer\u00eda sentarse solo, totalmente absorbido en la concentraci\u00f3n en el S\u00ed mismo. Iba al templo de Minaksi todos los d\u00edas, y experimentaba una gran exaltaci\u00f3n cada vez que se pon\u00eda delante de las im\u00e1genes de los dioses y los santos. Las l\u00e1grimas manaban de sus ojos profusamente. La nueva visi\u00f3n estaba constantemente con \u00e9l. La suya era la vida transfigurada.<\/p>\n<p>El hermano mayor de Venkataraman observ\u00f3 el gran cambio que le hab\u00eda sobrevenido. En varias ocasiones reproch\u00f3 al muchacho su comportamiento indiferente y semejante al de los yoguis. Cerca de seis semanas despu\u00e9s de la gran experiencia, se produjo la crisis. Fue el 29 de agosto de 1896. El maestro de ingl\u00e9s de Venkataraman le hab\u00eda pedido, como castigo por su indiferencia en los estudios, que copiara una lecci\u00f3n de la Gram\u00e1tica de Bain tres veces. El muchacho la copi\u00f3 dos veces, pero se detuvo ah\u00ed, al darse cuenta de la completa futilidad de aquella tarea. Arrojando el libro y los papeles, se sent\u00f3 con la espalda recta, cerr\u00f3 sus ojos, y se volvi\u00f3 hacia adentro en meditaci\u00f3n. El hermano mayor, que estaba observando el comportamiento de Venkataraman todo el tiempo, se acerco a \u00e9l y dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es la utilidad de todo esto para el que es as\u00ed?\u00bb Esto era obviamente un reproche hacia las maneras no mundanas de Venkataraman, que inclu\u00edan el descuido de sus estudios. Venkataraman no dio ninguna respuesta. Se admiti\u00f3 a s\u00ed mismo que no serv\u00eda para nada pretender estudiar y ser su antiguo s\u00ed mismo. Decidi\u00f3 abandonar su hogar, y record\u00f3 que hab\u00eda un lugar donde ir, a saber, Tiruvannamalai. Pero si expresaba su intenci\u00f3n a sus mayores, ellos no le dejar\u00edan ir. As\u00ed pues, tuvo que usar una estratagema. Dijo a su hermano que ten\u00eda que ir a la escuela para asistir a una clase especial ese mediod\u00eda. Por consiguiente, el hermano le pidi\u00f3 que cogiese cinco rupias de la caja, y que pagase sus honorarios en el colegio donde estaba estudiando. Venkataraman baj\u00f3 las escaleras; su t\u00eda le sirvi\u00f3 la comida, y le dio las cinco rupias. Sac\u00f3 un mapa que hab\u00eda en la casa, y advirti\u00f3 que la estaci\u00f3n de ferrocarril m\u00e1s cercana a Tiruvannamalai era Tindivanam. Sin embargo, se hab\u00eda construido una ramificaci\u00f3n de la l\u00ednea hasta el mismo Tiruvannamalai. El mapa era antiguo, de manera que esto no ven\u00eda reflejado all\u00ed. Calculando que tres rupias ser\u00edan suficiente para el viaje, Venkataraman tom\u00f3 esa cantidad y dej\u00f3 el resto junto con una carta en un lugar de la casa donde su hermano pudiera encontrarlos f\u00e1cilmente, y emprendi\u00f3 su viaje hacia Tiruvannamalai. Esto fue lo que escribi\u00f3 en aquella carta: \u00abHe partido en busca de mi Padre, de acuerdo con su mandato. Esto (refiri\u00e9ndose a su persona) solo se ha embarcado en una empresa virtuosa. Por consiguiente, nadie debe apenarse por este acto. Y no hay que gastar ning\u00fan dinero en la b\u00fasqueda de esto. Los honorarios del colegio de esto no se han pagado. Junto con esto, dos rupias\u00bb. <\/p>\n<p>Hab\u00eda una maldici\u00f3n en la familia de Venkataraman \u0097en verdad, era una bendici\u00f3n\u0097 de que uno de cada generaci\u00f3n se convertir\u00eda en un mendicante. Esta maldici\u00f3n fue pronunciada por un asceta errante que, se dice, pidi\u00f3 limosna en casa de unos antepasados de Venkataraman, y fue rechazado. Un t\u00edo paterno de Sundaram Aiyar devino un sannyasin; lo mismo hizo el hermano mayor de Sundaram Aiyar. Ahora, era el turno de Venkataraman, aunque nadie pod\u00eda haber previsto que la maldici\u00f3n se llevar\u00eda a cabo de esta manera. El desapasionamiento encontr\u00f3 refugio en el coraz\u00f3n de Venkataraman, y \u00e9l devino un parivrajaka. <\/p>\n<p>El viaje que hizo Venkataraman de Madurai a Tiruvannamalai fue \u00e9pico. Alrededor del mediod\u00eda, abandon\u00f3 la casa de su t\u00edo. Camin\u00f3 hasta la estaci\u00f3n de ferrocarril, que estaba a una milla de distancia. Afortunadamente, el tren llevaba retraso aquel d\u00eda, de lo contrario, lo habr\u00eda perdido. Mir\u00f3 la lista de precios, y supo que el importe del billete de tercera clase a Tindivanam era de dos rupias y trece annas. Compr\u00f3 el billete, y guard\u00f3 el cambio, que era de tres annas. Si hubiera sabido que hab\u00eda una l\u00ednea de ferrocarril hasta el mismo Tiruvannamalai, y si hubiera consultado la lista de precios, se hubiera dado cuenta de que costaba exactamente tres rupias. Cuando lleg\u00f3 el tren, se subi\u00f3 tranquilamente y tom\u00f3 su asiento. Un maulvi que tambi\u00e9n estaba viajando, entabl\u00f3 conversaci\u00f3n con Venkataraman, y le dijo que hab\u00eda un servicio de tren a Tiruvannamalai, y que no hab\u00eda necesidad de ir a Tindivanam, pero que pod\u00eda cambiar de tren en Viluppuram. Era una informaci\u00f3n de gran utilidad. Era noche cerrada cuando el tren lleg\u00f3 a Tiruccirappalli. Venkataraman estaba hambriento; compr\u00f3 dos peras por media anna, y sorprendentemente con el primer bocado su hambre se aplac\u00f3. A las tres de la ma\u00f1ana aproximadamente, el tren lleg\u00f3 a Viluppuram. All\u00ed, Venkataraman baj\u00f3 del tren con la intenci\u00f3n de completar el resto del viaje hasta Tiruvannamalai a pie. <\/p>\n<p>Al alba entr\u00f3 en la ciudad, y se puso a buscar la se\u00f1alizaci\u00f3n a Tiruvannamalai. Vio una se\u00f1alizaci\u00f3n que dec\u00eda \u00abMambalappattu\u00bb, pero entonces no sab\u00eda que Mambalappattu estaba en el itinerario a Tiruvannamalai. Antes de hacer m\u00e1s esfuerzos para averiguar qu\u00e9 camino ten\u00eda que tomar, quiso descansar un poco, porque se encontraba cansado y hambriento. Se acerc\u00f3 a un hotel, y pidi\u00f3 alimento. Tuvo que esperar hasta mediod\u00eda para que la comida estuviera lista. Despu\u00e9s de comer, ofreci\u00f3 dos annas como pago. El propietario del hotel le pregunt\u00f3 cu\u00e1nto dinero ten\u00eda. Cuando Venkataraman le dijo que s\u00f3lo ten\u00eda dos annas y media, declin\u00f3 aceptar el pago. Gracias a \u00e9l, Venkataraman pudo saber que Mambalappattu era un lugar que se encontraba de camino a Tiruvannamalai. Venkataraman regres\u00f3 a la estaci\u00f3n de Viluppuram y compr\u00f3 un billete a Mambalappattu para cuyo destino resultaba suficiente el dinero que ten\u00eda. <\/p>\n<p>Venkataraman lleg\u00f3 en tren a Mambalappattu poco despu\u00e9s del mediod\u00eda. Desde all\u00ed se encamin\u00f3 hacia Tiruvannamalai. Anduvo unos veinticinco kil\u00f3metros aproximadamente, hasta bien entrada la tarde. En las cercan\u00edas estaba el templo de Arayaninallur, construido sobre una gran roca. Se dirigi\u00f3 all\u00ed, esper\u00f3 a que abrieran las puertas, entr\u00f3 y se sent\u00f3 en la sala de las columnas. All\u00ed tuvo una visi\u00f3n \u0097una visi\u00f3n de luz brillante que envolv\u00eda todo el lugar. No se trataba de luz f\u00edsica. Brill\u00f3 por alg\u00fan tiempo, y luego desapareci\u00f3. Venkataraman continu\u00f3 sentado en un \u00e1nimo de meditaci\u00f3n profunda, hasta que fue despertado por los sacerdotes del templo que quer\u00edan cerrar las puertas e ir a otro templo que estaba en Kilur, a un kil\u00f3metro y medio de distancia, para asistir al servicio religioso. Venkataraman les sigui\u00f3, y mientras se hallaba dentro del templo, se perdi\u00f3 de nuevo en samadhi. Despu\u00e9s de acabar sus deberes, los sacerdotes le despertaron, pero no le dieron ning\u00fan alimento. El tamborilero del templo, que hab\u00eda estado observando el rudo comportamiento de los sacerdotes, les implor\u00f3 que dieran su parte de la comida del templo al extra\u00f1o joven. Cuando Venkataraman pidi\u00f3 un poco de agua para beber, le dijeron que se dirigiera a la casa de un tal Sastri, que se encontraba a cierta distancia. Mientras se encontraba en esa casa, se desmay\u00f3 y cay\u00f3 al suelo. Algunos minutos despu\u00e9s, volvi\u00f3 en s\u00ed, y vio un peque\u00f1o cuervo que le miraba con curiosidad. Bebi\u00f3 agua, tomo algo de alimento y se ech\u00f3 a dormir. <\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, se despert\u00f3. Era el 31 de agosto de 1896, Gokulastami, el d\u00eda de nacimiento de Sri Krishna. Venkataraman reanud\u00f3 su viaje y camin\u00f3 durante bastante tiempo. Sent\u00eda hambre y cansancio. De modo que, primero, comer\u00eda algo, y luego ir\u00eda a Tiruvannamalai, en tren si fuera posible. Se le ocurri\u00f3 que podr\u00eda vender los pendientes de oro que llevaba y conseguir el dinero que necesitaba. Pero \u00bfc\u00f3mo iba a conseguirlo? Se detuvo en el exterior de una casa que result\u00f3 pertenecer a un tal Muthukrishna Bhagavatar. Pidi\u00f3 alimento al Bhagavatar, quien le envi\u00f3 a la ama de casa. La piadosa mujer se vio complacida por recibir al joven sadhu, y le aliment\u00f3 en el auspicioso d\u00eda del nacimiento de Sri Krishna. Despu\u00e9s de comer, Venkataraman se dirigi\u00f3 de nuevo al Bhagavatar y le dijo que quer\u00eda empe\u00f1ar sus pendientes por cuatro rupias para poder completar su peregrinaje. Los anillos val\u00edan unas veinte rupias, pero Venkataraman no necesitaba tanto dinero. El Bhagavatar examin\u00f3 los pendientes, dio a Venkataraman el dinero que hab\u00eda pedido, y en un pedazo de papel anot\u00f3 la direcci\u00f3n del joven, as\u00ed como la suya propia, dici\u00e9ndole que pod\u00eda recuperar los anillos en cualquier momento. Venkataraman almorz\u00f3 en casa del Bhagavatar. La piadosa mujer le dio un paquete de dulces que hab\u00eda preparado para Gokulastami. Venkataraman se despidi\u00f3 de la pareja, rompi\u00f3 la direcci\u00f3n que le hab\u00eda dado el Bhagavatar \u0097ya que no ten\u00eda intenci\u00f3n de recuperar los pendientes\u0097 y se dirigi\u00f3 a la estaci\u00f3n de ferrocarril. Como no hab\u00eda tren hasta la ma\u00f1ana siguiente, pas\u00f3 all\u00ed la noche. En la ma\u00f1ana del 1 de septiembre de 1896, tom\u00f3 el tren a Tiruvannamalai. El viaje dur\u00f3 poco tiempo. Al apearse del tren, se apresur\u00f3 para llegar al gran templo de Arunacalesvara. Todas las puertas estaban abiertas de par en par \u0097incluso las del santuario interior. El templo estaba entonces vac\u00edo de gente \u0097incluso de sacerdotes. Venkataraman entr\u00f3 en el sanctum sanctorum, y al ponerse delante de su Padre Arunacalesvara, experiment\u00f3 un gran \u00e9xtasis, y una alegr\u00eda indescriptible. La jornada \u00e9pica hab\u00eda finalizado. El barco hab\u00eda llegado salvo a puerto. <\/p>\n<p>El resto de lo que consideramos como la vida de Ramana \u0097as\u00ed es como le llamaremos de aqu\u00ed en adelante\u0097 la pas\u00f3 en Tiruvannamalai. Ramana no fue iniciado formalmente en el sannyasa. Cuando sali\u00f3 del templo y camin\u00f3 por las calles de la ciudad, alguien le llam\u00f3 y le pregunt\u00f3 si quer\u00eda que le afeitaran la cabeza. Dio su consentimiento, y le llevaron hasta el estanque de Ayyankulam, donde un barbero le afeit\u00f3 la cabeza. Luego, permaneciendo de pie en los escalones del estanque, lanz\u00f3 al agua el dinero que le quedaba. Tambi\u00e9n desech\u00f3 el paquete de dulces que le hab\u00eda dado la esposa del Bhagavatar. Lo siguiente fue el cord\u00f3n sagrado que hab\u00eda estado usando. Al volver al templo se preguntaba por qu\u00e9 deber\u00eda dar a su cuerpo el lujo de un ba\u00f1o, cuando la lluvia ya le hab\u00eda empapado. <\/p>\n<p>El primer lugar de residencia de Ramana en Tiruvannamalai fue el gran templo. Durante algunas semanas permaneci\u00f3 en la sala de los mil pilares. Pero hab\u00eda algunos granujillas que le molestaban tir\u00e1ndole piedras cuando meditaba. Se traslad\u00f3 a lugares sombr\u00edos, e incluso a una cueva subterr\u00e1nea conocida como Patala-lingam. Imperturbable, sol\u00eda pasar varios d\u00edas en profunda absorci\u00f3n. Sin moverse, se sentaba en samadhi, sin ser consciente ni siquiera de los mordiscos de bichos e insectos. Pero los traviesos ni\u00f1os pronto descubrieron su retiro y dieron paso al pasatiempo de tirar cascotes al joven Swami. En aquella \u00e9poca hab\u00eda en Tiruvannamalai un Swami importante de nombre Seshadri. Los que no le conoc\u00edan le tomaban por un loco. A veces custodiaba al joven Swami, y echaba a los gamberros. Al final, los devotos le sacaron de la cueva sin que \u00e9l fuese consciente de ello, y le depositaron cerca de un santuario de Subrahmanya. Desde entonces en adelante, siempre hab\u00eda alguien que cuidase de Ramana. El lugar de residencia ten\u00eda que cambiarse frecuentemente. Se escogieron jardines, arboledas y santuarios \u0097para refugiar al Swami. El Swami no hablaba nunca. No era porque hubiese hecho voto alguno de silencio, sino porque no ten\u00eda ninguna inclinaci\u00f3n a hablar. A veces, se sol\u00eda recitarle textos como el Vasistham y Kaivalyanavanitam. <\/p>\n<p>Poco menos de seis meses despu\u00e9s de su llegada a Tiruvannamalai, Ramana cambi\u00f3 su residencia a una santuario llamado Gurumurtam a petici\u00f3n sincera de su guarda, un tal Tambiranswami. Seg\u00fan iban pasando los d\u00edas y se iba extendiendo la fama de Ramana, un n\u00famero cada vez mayor de peregrinos y visitantes ven\u00edan a verle. Despu\u00e9s de una estancia de un a\u00f1o aproximadamente en Gurumurtam, el Swami \u0097en la localidad se le conoc\u00eda como Brahmana-swami\u0097 se mud\u00f3 a un huerto de mangos cercano. Fue aqu\u00ed hasta donde le sigui\u00f3 la pista uno de sus t\u00edos, Nelliyappa Aiyar, que era abogado asistente en Manamadurai. Al saber por medio un amigo que Venkataraman era entonces un Sadhu reverenciado en Tiruvannamalai, fue all\u00ed a verle. Hizo todo lo que pudo para llevarse a Ramana con \u00e9l a Manamadurai. Pero el joven sabio no respondi\u00f3. No mostr\u00f3 signo alguno de inter\u00e9s por el visitante. As\u00ed pues, Nelliyappa Aiyar regres\u00f3 decepcionado a Manamadurai. Sin embargo, llev\u00f3 la noticia a Alagammal, madre de Ramana, quien se dirigi\u00f3 a Tiruvannamalai acompa\u00f1ada del hijo mayor. <\/p>\n<p>Ramana viv\u00eda entonces en Pavalakkunru, una de las estribaciones orientales de Arunachala. Con l\u00e1grimas en los ojos, Alagammal suplic\u00f3 a Ramana que regresara con ella, pero en lo que al sabio se refiere, ya no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Nada le conmovi\u00f3 \u0097ni siquiera los lamentos y llantos de su madre. Se mantuvo callado sin dar respuesta alguna. Un devoto que hab\u00eda estado observando el esfuerzo realizado por la madre durante varios d\u00edas, pidi\u00f3 a Ramana que, al menos, escribiera lo que tuviera que decir. El sabio escribi\u00f3 en un pedazo de papel, de una manera bastante impersonal, lo siguiente: \u00abDe acuerdo con el prarabdha de cada uno, Aquel cuya funci\u00f3n es mandar, hace actuar a todos. Lo que no tiene que ocurrir, nunca ocurrir\u00e1, por mucho empe\u00f1o que se ponga. Y lo que tiene que ocurrir, no dejar\u00e1 de hacerlo, por mucho que se haga para impedirlo. Esto es seguro. La verdadera sabidur\u00eda, por lo tanto, es permanecer quieto\u00bb. <\/p>\n<p>Decepcionada y con el coraz\u00f3n pesaroso, la madre volvi\u00f3 a Manamadurai. Un tiempo despu\u00e9s de este evento, Ramana subi\u00f3 a la colina de Arunachala y empez\u00f3 a vivir en una cueva llamada Virupaksa, en honor de un santo que vivi\u00f3 y fue enterrado all\u00ed. Aqu\u00ed tambi\u00e9n vino la multitud, en la cual hab\u00eda algunos buscadores serios que, posteriormente, sol\u00edan hacerle preguntas respecto a la experiencia espiritual o tra\u00edan libros sagrados para que les explicara algunos aspectos. Ramana escrib\u00eda a veces sus respuestas y explicaciones. Uno de los libros que le trajeron durante este per\u00edodo fue el Vivekacudamani de Sankara, que m\u00e1s tarde tradujo en prosa tamil. Tambi\u00e9n algunas personas sencillas sin cultura se acercaban a \u00e9l para buscar consuelo y gu\u00eda espiritual, como Echammal que, habiendo perdido a su marido, a su hijo e hija, estaba desconsolada, hasta que el Destino le gui\u00f3 a la presencia de Ramana. Tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de visitar al Swami todos los d\u00edas, y asumi\u00f3 la tarea de llevar alimento tanto a \u00e9l como a aquellos que viv\u00edan con \u00e9l. <\/p>\n<p>En 1903 lleg\u00f3 a Tiruvannamalai un gran erudito de s\u00e1nscrito y sabio, Ganapati Sastri, conocido tambi\u00e9n como Ganapati Muni, debido a las austeridades que hab\u00eda estado observando. Ten\u00eda el t\u00edtulo de Kavya-kantha, (el que tiene poes\u00eda en su garganta), y sus disc\u00edpulos se dirig\u00edan a \u00e9l como nayana (padre). Era un especialista en la adoraci\u00f3n de la Divina Madre. Visit\u00f3 a Ramana en la cueva de Virupaksa bastantes veces. En una ocasi\u00f3n en 1907 le asaltaron ciertas dudas respecto a sus propias pr\u00e1cticas espirituales. Subi\u00f3 a la colina, vio a Ramana sentado solo en la cueva, y se expres\u00f3 de la siguiente manera: \u00abHe le\u00eddo todo lo que hay que leer; incluso he comprendido totalmente el Vedanta sastra; he hecho japa hasta la saciedad, pero hasta ahora no he comprendido lo que es tapas. Por consiguiente, he buscado refugio en sus pies. Por favor, ilum\u00edneme en cuanto a la naturaleza de tapas\u00bb. Ramana respondi\u00f3, ahora mediante palabras: \u00abSi uno observa de d\u00f3nde surge la noci\u00f3n \u0093yo\u0094, la mente se absorbe ah\u00ed; eso es tapas. Cuando se repite un mantra, si uno observa de d\u00f3nde surge ese sonido del mantra, la mente se absorbe ah\u00ed; eso es tapas\u00bb. Estas palabras fueron como una revelaci\u00f3n para el erudito; sinti\u00f3 que la gracia del sabio le envolv\u00eda. \u00c9l fue quien proclam\u00f3 que Ramana era Maharshi y Bhagavan. Compuso himnos en s\u00e1nscrito en alabanza del sabio, y tambi\u00e9n escribi\u00f3 el Ramana-gita explicando sus ense\u00f1anzas. <\/p>\n<p>La madre de Ramana, Alagammal, despu\u00e9s de regresar a Manamadurai, perdi\u00f3 a su hijo mayor. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, su hijo menor, Nagasundaram hizo una breve visita a Tiruvannamalai, adonde ella misma tambi\u00e9n acudi\u00f3 una vez, a su regreso de un peregrinaje a Varanasi, y de nuevo durante una visita a Tirupati. En esta ocasi\u00f3n cay\u00f3 enferma y sufri\u00f3 durante varias semanas s\u00edntomas de tifoidea. Ramana mostr\u00f3 una gran solicitud en cuidarla y hacer que recuperase la salud. Hasta compuso un himno en tamil rogando al Se\u00f1or Arunachala que le curarse de su enfermedad. El primer verso del himno dice lo siguiente: \u00ab\u00a1Oh Medicina en forma de una Colina que surgi\u00f3 para curar la enfermedad de todos los nacimientos que vienen en sucesi\u00f3n como las olas! \u00a1Oh Se\u00f1or!, es Tu deber salvar a mi madre que considera Tus pies como su \u00fanico refugio, cur\u00e1ndole la fiebre\u00bb. Tambi\u00e9n or\u00f3 para que se le otorgase a su madre la visi\u00f3n divina, y se liberara de la mundanalidad. Es innecesario decir que ambas oraciones fueron atendidas. Alagammal se recuper\u00f3, y volvi\u00f3 a Manamadurai, pero poco tiempo despu\u00e9s regres\u00f3 a Tiruvannamalai; a continuaci\u00f3n le sigui\u00f3 su hijo menor, Nagasundaram, que entretanto hab\u00eda perdido a su esposa, con quien ten\u00eda un hijo. La madre vino a comienzos de 1916, y decidi\u00f3 pasar el resto de su vida con Ramana. Poco despu\u00e9s de la llegada de su madre, Ramana se traslad\u00f3 de Virupaksa a Skandasramam, que estaba un poco m\u00e1s arriba en la colina. La madre recibi\u00f3 instrucci\u00f3n en la intensa vida espiritual. Se puso la t\u00fanica ocre, y se encarg\u00f3 de la cocina del Asrama. Nagasundaram se hizo tambi\u00e9n sannyasin, con el nombre de Niranjanananda. Entre los devotos de Ramana lleg\u00f3 a ser conocido popularmente como Chinnaswami (el Swami m\u00e1s joven). En 1920 se debilit\u00f3 la salud de la madre y tuvo los achaques propios de la vejez. Ramana la cuid\u00f3 con solicitud y afecto, y pas\u00f3 noches enteras sin dormir sentado con ella. El fin lleg\u00f3 el 19 de mayo de 1922, que es el d\u00eda de Bahulanavami, en el mes de Vaisakha. El cuerpo de la madre se baj\u00f3 de la colina para enterrarlo. El lugar elegido estaba en el punto m\u00e1s meridional, entre el estanque de Palitirtham y el Daksinamurti Mantapam. Mientras se realizaban las ceremonias, Ramana mismo permaneci\u00f3 observando en silencio. Niranjanananda Swami fij\u00f3 su residencia cerca de la tumba. Ramana, que segu\u00eda viviendo en Skandasramam visitaba la tumba todos los d\u00edas. Despu\u00e9s de unos seis meses aproximadamente vino a quedarse all\u00ed, como dijo m\u00e1s tarde, no por propia voluntad, sino en obediencia a la Voluntad Divina. As\u00ed se fund\u00f3 el Ramanasramam. Se construy\u00f3 un templo sobre la tumba y se consagr\u00f3 en 1949. Seg\u00fan fueron pasando los a\u00f1os, el Asramam sigui\u00f3 creciendo, y la gente no s\u00f3lo de la India, sino de todos los continentes del mundo, vino a ver al sabio y a recibir ayuda en su b\u00fasqueda espiritual. <\/p>\n<p>El primer devoto occidental de Ramana fue F. H. Humphrys. Lleg\u00f3 a la India en 1911 para ocupar un puesto en el servicio de Polic\u00eda de Vellore. Muy dado a la pr\u00e1ctica del ocultismo, fue en busca de un Mahatma. Su tutor de telugu le present\u00f3 a Ganapati Sastri, y \u00e9ste le llev\u00f3 a Ramana. El ingl\u00e9s qued\u00f3 grandemente impresionado. Escribiendo acerca de su primera visita al sabio en la Gaceta S\u00edquica Internacional (International Psychic Gazette), dijo: \u00abAl llegar a la cueva nos sentamos ante \u00e9l, a sus pies, y no dijo nada. Nos sentamos as\u00ed durante mucho tiempo, y me sent\u00ed elevado fuera de m\u00ed mismo. Durante media hora no dej\u00e9 de observar los ojos del Maharshi, que nunca cambiaron su expresi\u00f3n de contemplaci\u00f3n profunda\u0085 El Maharshi es un hombre m\u00e1s all\u00e1 de toda descripci\u00f3n en su expresi\u00f3n de dignidad, gentileza, autocontrol y tranquila fuerza de convicci\u00f3n\u00bb. Las ideas de Humphrys sobre la espiritualidad cambiaron para mejor como resultado del contacto con Ramana. Repiti\u00f3 sus visitas al sabio. Reflej\u00f3 sus impresiones en sus cartas a un amigo de Inglaterra, que se publicaron en la Gaceta mencionada anteriormente. En una de ellas escribi\u00f3: \u00abNo se puede imaginar nada m\u00e1s bello que su sonrisa\u00bb. Y tambi\u00e9n: \u00ab\u00a1Es extra\u00f1o qu\u00e9 cambio se opera en uno por haber estado en su Presencia!\u00bb <\/p>\n<p>No toda la gente que iba al Asrama era buena. A veces tambi\u00e9n ven\u00edan malos \u0097incluso sadhus malos. Dos veces en el a\u00f1o 1924 los ladrones asaltaron el Asrama en busca de un bot\u00edn. En la segunda ocasi\u00f3n, hasta golpearon al Maharshi, al darse cuenta de que hab\u00eda muy poco para llevarse. Cuando uno de los devotos pidi\u00f3 permiso al sabio para castigar a los ladrones, \u00e9ste se lo prohibi\u00f3, diciendo: \u00abEllos tienen su dharma, y nosotros el nuestro. Tenemos que soportar y contenernos. No interfiramos en su actuaci\u00f3n\u00bb. Cuando uno de los ladrones le golpe\u00f3 en la pierna izquierda, le dijo: \u00abSi no est\u00e1 satisfecho tambi\u00e9n me puede golpear en la otra\u00bb. Cuando se hubieron ido los ladrones, un devoto pregunt\u00f3 sobre la paliza. El sabio observ\u00f3: \u00abTambi\u00e9n he recibido alguna puja\u00bb, haciendo un juego de palabras, puesto que esta palabra significa \u00abadoraci\u00f3n\u00bb, y tambi\u00e9n \u00abgolpes\u00bb. <\/p>\n<p>El esp\u00edritu de no violencia que rodeaba al sabio y a su entorno, hac\u00eda que incluso los p\u00e1jaros y los animales entablasen amistad con \u00e9l. Les mostraba la misma consideraci\u00f3n que a los humanos que ven\u00edan a verle. Cuando se refer\u00eda a alguno de ellos, utilizaba el tratamiento \u00ab\u00e9l\u00bb o \u00abella\u00bb en lugar del neutro \u00abello\u00bb. Los p\u00e1jaros y las ardillas constru\u00edan sus nidos en torno suyo. Las vacas, los perros y monos encontraban asilo en el Asrama. Todos ellos se comportaban de una manera inteligente \u0097en especial la vaca Laksmi. Ramana conoc\u00eda sus maneras muy \u00edntimamente. Se preocupaba de que se les alimentara adecuadamente y bien, y cuando alguno de ellos mor\u00eda, se les enterraba con la debida ceremonia. La vida en el Asrama flu\u00eda dulcemente. Con el paso del tiempo cada vez ven\u00edan m\u00e1s visitantes \u0097algunos para una corta estancia y otros por per\u00edodos de tiempo m\u00e1s prolongados. Las dimensiones del Asrama aumentaron, y se a\u00f1adieron nuevos caracter\u00edsticas y departamentos \u0097un hogar para el ganado, una escuela para el estudio de los Vedas, un departamento de publicaciones, el templo de la Madre con un culto regulador, etc. Ramana se sentaba la mayor parte del tiempo en la sala que se hab\u00eda construido para este fin como el presenciador de todo lo que ocurr\u00eda a su alrededor. No estaba nunca inactivo. Sol\u00eda coser hojas para hacer platos, cocinar verduras, leer las pruebas que le enviaban de la imprenta, ver peri\u00f3dicos y libros, sugerir respuestas a las cartas recibidas, etc.; y sin embargo, era bastante evidente que estaba aparte de todo. Recibi\u00f3 numerosas invitaciones para emprender viajes, pero nunca se movi\u00f3 de Tiruvannamalai, y, en a\u00f1os posteriores, del Asrama. La mayor parte del tiempo, a diario, la gente se sentaba ante \u00e9l en silencio. A veces, algunos le formulaban preguntas, y a veces las respond\u00eda. Era una gran experiencia sentarse ante \u00e9l y mirar sus ojos brillantes. Muchos experimentaron que el tiempo se deten\u00eda, y tambi\u00e9n una quietud y una paz m\u00e1s all\u00e1 de toda descripci\u00f3n. <\/p>\n<p>El jubileo de oro para conmemorar la llegada de Ramana a Tiruvannamalai se celebr\u00f3 en 1946. En 1947 su salud comenz\u00f3 a resentirse. Todav\u00eda no ten\u00eda setenta a\u00f1os, pero parec\u00eda mucho mayor. Hacia finales de 1948 un peque\u00f1o n\u00f3dulo apareci\u00f3 debajo del codo de su brazo izquierdo. Como segu\u00eda aumentando de tama\u00f1o, el doctor a cargo del dispensario del Asrama lo cort\u00f3. Pero en el plazo de un mes reapareci\u00f3. Se llam\u00f3 a algunos cirujanos de Madr\u00e1s, que le operaron. La herida no se cur\u00f3, y el tumor reapareci\u00f3. En posteriores ex\u00e1menes se diagnostic\u00f3 que la afecci\u00f3n era un caso de sarcoma. Los m\u00e9dicos sugirieron amputar el brazo por encima de la parte afectada. Ramana respondi\u00f3 con una sonrisa: \u00abNo hay necesidad de alarmarse. El cuerpo mismo es una enfermedad. \u00a1Qu\u00e9 tenga su fin natural! \u00bfPor qu\u00e9 mutilarlo? Bastar\u00e1 con el simple vendaje de la parte afectada\u00bb. Se tuvo que proceder a realizar dos operaciones m\u00e1s, pero el tumor apareci\u00f3 de nuevo. Tambi\u00e9n se intent\u00f3 con los sistemas de medicina tradicional, as\u00ed como con homeopat\u00eda. La enfermedad no ced\u00eda al tratamiento. El sabio se manten\u00eda completamente despreocupado, y era supremamente indiferente al sufrimiento. Se sentaba como un espectador observando c\u00f3mo la enfermedad consum\u00eda el cuerpo. Pero sus ojos brillaban tanto como siempre, y su gracia flu\u00eda hacia todos los seres. Las multitudes llegaban en gran n\u00famero. Ramana insist\u00eda en que deber\u00edan dejarles recibir su darsana. Los devotos deseaban ardientemente que el sabio curase su cuerpo a trav\u00e9s de un ejercicio de poderes sobrenaturales. Algunos imaginaban que ellos mismos se hab\u00edan beneficiado de estos poderes que atribu\u00edan a Ramana. \u00c9l, por su parte, se compadec\u00eda de aquellos que se lamentaban por su sufrimiento, y trataba de reconfortarles record\u00e1ndoles la verdad de que Bhagavan no era el cuerpo: \u00abDan por hecho que este cuerpo es Bhagavan y le atribuyen el sufrimiento. \u00a1Qu\u00e9 pena! Se desesperan porque Bhagavan va a dejarles y a partir \u0097pero \u00bfd\u00f3nde puede ir, y c\u00f3mo?\u00bb<\/p>\n<p>El final lleg\u00f3 el 14 de abril de 1950. Esa tarde el sabio estaba dando darsana a los devotos que llegaron. Todos los presentes en el Asrama sab\u00edan que el fin estaba cerca. Se sentaron cantando el himno de Ramana a Arunachala con el estribillo Arunachala-Siva. El sabio pidi\u00f3 a sus asistentes que le sentaran. Abri\u00f3 sus ojos luminosos y bondadosos durante un breve espacio de tiempo. Ten\u00eda una cierta sonrisa. Una l\u00e1grima de felicidad brot\u00f3 del borde exterior de sus ojos, y a las 8:47 la respiraci\u00f3n se detuvo. No hubo ninguna agon\u00eda, ning\u00fan espasmo, ninguno de los signos de muerte. En ese mismo momento, un cometa se desliz\u00f3 lentamente por el cielo, alcanz\u00f3 la cumbre de la colina sagrada, Arunachala, y desapareci\u00f3 tras ella. <\/p>\n<p>Ramana Maharshi escrib\u00eda muy rara vez; y lo poco que escribi\u00f3 en prosa o verso fue escrito para cubrir las demandas espec\u00edficas de sus devotos. \u00c9l mismo declar\u00f3 una vez: \u00abPor una raz\u00f3n u otra, nunca me viene escribir un libro o componer poemas. Todos los poemas que he hecho fueron a petici\u00f3n de uno u otro en relaci\u00f3n con alg\u00fan acontecimiento particular\u00bb. Su obra m\u00e1s importante es Los Cuarenta Versos sobre la Realidad. En el Upadesa Saram, que es tambi\u00e9n un poema, se expone la quintaesencia del Vedanta. El sabio compuso cinco himnos a Arunachala. Tradujo al tamil parte de las obras de Sankara, como el Vivekacudamani y el Atma-bodha. La mayor\u00eda de sus escritos est\u00e1n en tamil, pero tambi\u00e9n escribi\u00f3 en s\u00e1nscrito, telugu y malayalam. <\/p>\n<p>La filosof\u00eda de Sri Ramana \u0097que es la misma que la del Vedanta Advaita\u0097 tiene como meta la Realizaci\u00f3n del S\u00ed mismo. La v\u00eda central ense\u00f1ada en esta filosof\u00eda es la indagaci\u00f3n en la naturaleza del S\u00ed mismo, el contenido de la noci\u00f3n \u00abyo\u00bb. Ordinariamente, la esfera del \u00abyo\u00bb var\u00eda y cubre una multiplicidad de factores. Pero \u00e9stos no son realmente el \u00abyo\u00bb. Por ejemplo, nosotros hablamos del cuerpo f\u00edsico como \u00abyo\u00bb; decimos, \u00abyo estoy gordo\u00bb, \u00abyo estoy delgado\u00bb, etc. No llevar\u00e1 mucho tiempo descubrir que \u00e9ste es un uso err\u00f3neo. El cuerpo mismo no puede decir \u00abyo\u00bb, puesto que es inerte. Incluso el hombre m\u00e1s ignorante comprende la implicaci\u00f3n de la expresi\u00f3n \u00abmi cuerpo\u00bb. Sin embargo, no es f\u00e1cil disolver la identidad equivocada del \u00abyo\u00bb con la egoidad (ahankara). Esto se debe a que la mente que indaga es el ego, y para eliminar la identificaci\u00f3n falsa tiene que extender\u00a0 una sentencia de muerte, por as\u00ed decir, sobre s\u00ed mismo. Esto no es en modo alguno una cosa simple. La ofrenda del ego en el fuego de la sabidur\u00eda, es la forma m\u00e1s grande de sacrificio. <\/p>\n<p>La discriminaci\u00f3n entre el S\u00ed mismo y \u00e9l, decimos, no es f\u00e1cil. Pero no es imposible. Todos nosotros tenemos esta discriminaci\u00f3n si reflexionamos sobre la implicaci\u00f3n de nuestra experiencia del sue\u00f1o profundo. En el sue\u00f1o profundo, \u00abnosotros somos\u00bb, aunque el ego ha desaparecido. El ego no funciona ah\u00ed. Sin embargo, hay el \u00abyo\u00bb que presencia tanto la ausencia del ego como de los objetos. Si el \u00abyo\u00bb no estuviera ah\u00ed, uno no se acordar\u00eda al despertar de su propia experiencia de sue\u00f1o profundo, ni dir\u00eda: \u00abHe dormido felizmente. Yo no sab\u00eda nada\u00bb. As\u00ed pues, tenemos dos \u00abyo\u00bb \u0097el \u00abseudo-yo\u00bb, que es el ego, y el verdadero \u00abyo\u00bb, que es el S\u00ed mismo. La identificaci\u00f3n del \u00abyo\u00bb con el ego es tan fuerte, que muy rara vez vemos al ego sin su m\u00e1scara. Y lo que es m\u00e1s, toda nuestra experiencia relativa gira en torno al ego. Con la aparici\u00f3n del ego al despertar del sue\u00f1o profundo, el mundo entero aparece con \u00e9l. Por consiguiente, el ego parece muy importante e inaprehensible. <\/p>\n<p>Pero esto es realmente como una fortaleza hecha de naipes. Una vez que el proceso de indagaci\u00f3n comienza, se encontrar\u00e1 que el ego se desmorona y se disuelve. Para emprender este proceso de indagaci\u00f3n, uno debe tener una mente aguda \u0097mucho m\u00e1s aguda que la que se requiere para desentra\u00f1ar los misterios de la materia. Para ver la verdad, se necesita un intelecto concentrado (drsyate tu agraya buddhya). Es cierto que incluso el intelecto tendr\u00e1 que disolverse antes de que amanezca la sabidur\u00eda final. Pero hasta entonces, tiene que indagar \u0097e indagar incansablemente. \u00a1La sabidur\u00eda, ciertamente, no es para el indolente! <\/p>\n<p>La indagaci\u00f3n \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo?\u00bb no debe considerarse como un esfuerzo mental para comprender la naturaleza de la mente. Su prop\u00f3sito principal es \u00abenfocar toda la mente en su fuente\u00bb. La fuente del \u00abseudo-yo\u00bb, es el S\u00ed mismo. Lo que uno hace en la Auto-indagaci\u00f3n, es ir contra la corriente de la mente, en vez de correr con ella, y transcender finalmente la esfera de las modificaciones mentales. Cuando el \u00abseudo-yo\u00bb es rastreado hasta su fuente, se desvanece. Entonces el S\u00ed mismo brilla en todo su esplendor, y a este brillo se le llama realizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La cesaci\u00f3n o no cesaci\u00f3n del cuerpo no tiene nada que ver con la liberaci\u00f3n. El cuerpo puede continuar existiendo, y el mundo puede continuar apareciendo, como en el caso del Maharshi. Eso no constituye ninguna diferencia para el S\u00ed mismo que ha sido realizado. En verdad, para \u00e9l no hay ni cuerpo ni mundo; hay solamente el S\u00ed mismo, la Existencia eterna (sat), la Inteligencia (chit), y la felicidad insuperable (ananda). Esta experiencia no es totalmente extra\u00f1a para nosotros. Nosotros la tenemos en el sue\u00f1o profundo, donde no somos conscientes ni del mundo externo de las cosas, ni del mundo interno de los sue\u00f1os. Pero esa experiencia est\u00e1 bajo la cubierta de la ignorancia. Por eso retornamos a las fantas\u00edas del sue\u00f1o con sue\u00f1os y del mundo de vigilia. El no retorno a la dualidad es posible s\u00f3lo cuando la nesciencia ha sido eliminada. Hacer posible esto es la meta del Vedanta. Inspirar incluso al m\u00e1s humilde de nosotros con esperanza, y ayudarnos a salir del Fango del Desaliento, es la significaci\u00f3n suprema de ejemplares tan ilustres como el Maharshi.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BHAGAVAN RAMANA Por T. M. P. MAHADEVAN, M. A., Ph. D. Profesor de Filosof\u00eda, Universidad de Madras PREFACIO El ensayo presente se escribi\u00f3 originalmente para un libro sobre The Saints; y aparece como Introducci\u00f3n General en una obra sobre Bhagavan titulada \u00abRamana Maharshi y Su Filosof\u00eda de la Existencia\u00bb. 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