{"id":3898,"date":"2009-03-11T19:49:33","date_gmt":"2009-03-11T19:49:33","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3898"},"modified":"2009-03-11T19:49:33","modified_gmt":"2009-03-11T19:49:33","slug":"el-evangelio-de-bernab\u00e9-(pons)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3898","title":{"rendered":"El Evangelio de Bernab\u00e9 (Pons)"},"content":{"rendered":"<p>El Evangelio de Bernab\u00e9 (Pons)<br \/>\nEl Evangelio de Bernab\u00e9 es conocido de forma indirecta por la Iglesia cristiana desde el siglo VI como uno de los libros ap\u00f3crifos que resultan sospechosos desde el punto de vista de la fe; sin embargo, su nombre quedaba a mero t\u00edtulo de referencia, siendo desconocidos tanto el texto como los motivos que condujeron a que fuera incluido en la lista de ap\u00f3crifos. Sin embargo, desde el siglo XVIII es conocido en Europa en ciertos c\u00edrculos de orientalistas y de te\u00f3logos un Evangelio de Bernab\u00e9 que se presenta como escrito por un Bernab\u00e9 que pasa a ser ahora uno de los doce ap\u00f3stoles. Aunque la mayor\u00eda de cr\u00edticos que se han acercado al texto han negado que \u00e9ste pueda relacionarse con el que aparece, por ejemplo, en el Decreto Gelasiano de libros aprobados y no aprobados, del siglo VI, algunos investigadores han cre\u00eddo ver en \u00e9l ciertas huellas de doctrinas judeocristianas primitivas. De cualquier forma, existe un cierto acuerdo entre los especialistas en atribuir su redacci\u00f3n, \u00fanica seg\u00fan algunos, \u00faltima, seg\u00fan otros, a una pluma isl\u00e1mica, conocedora del cristianismo, que escribir\u00eda a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII.<br \/>\nMientras que en Holanda y Prusia circulaba un manuscrito del texto en italiano, pre\u00f1ado de notas en \u00e1rabe al margen, en Gran Breta\u00f1a se hac\u00eda visible un manuscrito en espa\u00f1ol del mismo texto, que es utilizado por el arabista ingl\u00e9s George Sale en el pr\u00f3logo a su traducci\u00f3n del Cor\u00e1n (1734). Mientras que el texto italiano pasar\u00e1 posteriormente a la Biblioteca Nacional de Austria, donde hoy se encuentra (Cod. 2662), el texto espa\u00f1ol ha desaparecido, sin que se conozca su paradero. Afortunadamente, en 1976 se descubri\u00f3 en la Universidad de Sydney una copia parcial del texto, realizada en el mismo siglo XVIII, que sirve de base para la presente edici\u00f3n. A esta copia le faltan los cap\u00edtulos 121 a 200, as\u00ed como algunos p\u00e1rrafos en la parte final del texto. El texto espa\u00f1ol del Evangelio de Bernab\u00e9 aparece mencionado en un manuscrito morisco compuesto en castellano en T\u00fanez hacia 1634, como gu\u00eda para todos aqu\u00e9llos que deseen seguir el verdadero mensaje de Dios.<br \/>\nUna de las caracter\u00edsticas m\u00e1s destacadas del manuscrito espa\u00f1ol es que porta un pr\u00f3logo del que carece el manuscrito italiano: en \u00e9l, un monje -Fray Marino- cercano al Papa Sixto V nos narra c\u00f3mo vino a dar con el Evangelio de Bernab\u00e9 en la mism\u00edsima biblioteca papal. Tras haber le\u00eddo mencionado este evangelio en unos libros de factura anti-paulina, y ardiendo en deseos de encontrarlo, fue a dar con \u00e9l en la Biblioteca de Sixto V. Un d\u00eda que \u00e9ste se qued\u00f3 dormido tras una conversaci\u00f3n, Fray Marino tropez\u00f3 en la Biblioteca con el libro, que no dud\u00f3 en hurtar y leer. Esa lectura le hizo cambiar de fe, y ese mismo beneficio desea para todos los lectores del evangelio, para quienes escribe el texto. Este pr\u00f3logo, verdadero artificio de auto-identidad del texto, se intenta rodear de algunas circunstancias hist\u00f3ricas: la existencia del Papa Sixto V, las menciones a las grandes familias Orsini y Colonna, la actuaci\u00f3n de la Inquisici\u00f3n&#8230; posiblemente ese Fray Marino, tras quien se esconde el verdadero autor del texto, sea tambi\u00e9n trasunto de un personaje hist\u00f3rico, quiz\u00e1 el gran orientalista Fray Marco Marini, experto en el antiguo targum jud\u00edo.<br \/>\nEsa fe que va a enmarcar al Evangelio de Bernab\u00e9 es la fe del islam. En efecto, el Evangelio de Bernab\u00e9 se presenta como un relato de la vida y mensaje de Jes\u00fas siguiendo la estructura fundamental de los evangelios sin\u00f3pticos, pero modificada en varios de sus puntos esenciales de acuerdo con la visi\u00f3n isl\u00e1mica de Jes\u00fas. De esta forma, Jes\u00fas niega rotundamente ser hijo de Dios, sino \u00fanicamente profeta enviado al mundo; afirma la aplicaci\u00f3n de la promesa divina de salvaci\u00f3n en la descendencia de Ismael; el Evangelio le es revelado en forma de libro brillante que desciende sobre su coraz\u00f3n; establece las abluciones y la circuncisi\u00f3n como una de las condiciones fundamentales del creyente; no padecer\u00e1 tormento ni ser\u00e1 crucificado, sino que lo ser\u00e1 el traidor Judas en su lugar. Finalmente, niega ser \u00e9l mismo el mes\u00edas anunciado en las Escrituras: Jes\u00fas se presenta como anunciador de este mes\u00edas que es Muh\u00e1mmad, a quien Dios tiene predestinado para ese papel desde el principio de los tiempos. Para poder combinar el relato evang\u00e9lico con ese anuncio del mes\u00edas, Jes\u00fas tomar\u00e1 en el Evangelio de Bernab\u00e9 las acciones y las palabras de Juan el Bautista.<br \/>\nEl texto del Evangelio de Bernab\u00e9 se concibe y desarrolla entonces entre dos universos religiosos. Por un lado, se toman las estructuras narrativas evang\u00e9licas cristianas como ca\u00f1amazo de base, y, por otro, esas estructuras quedan insufladas conceptualmente de mensajes isl\u00e1micos. El Jes\u00fas de los evangelios cristianos, que tiene unas partes que son aceptables y piadosas para el islam, y tiene otras que son evidentemente rechazables y condenables, queda corregido de acuerdo con la visi\u00f3n de la profetolog\u00eda isl\u00e1mica. Jes\u00fas queda redimensionado en el Evangelio de Bernab\u00e9 como un important\u00edsimo profeta, portador del mensaje divino, que, consciente de que su predicaci\u00f3n quedar\u00e1 alterada por sus disc\u00edpulos (y el Bernab\u00e9 escritor acusar\u00e1, como el islam, a Pablo de Tarso), anuncia a la humanidad al verdadero mes\u00edas que clausurar\u00e1 la revelaci\u00f3n de Dios a los hombres: Muh\u00e1mmad.<br \/>\nEl emprender un texto como \u00e9ste conlleva una serie de riesgos redaccionales y teol\u00f3gicos de los que parece ser consciente el redactor del texto. \u00c9ste debe mezclar ambos mundos para presentar un texto que sea, a la vez, familiar en su redacci\u00f3n y mensaje para los cristianos, y aceptable para ojos isl\u00e1micos. Ya que el Evangelio revelado a Jes\u00fas seg\u00fan el islam se ha perdido por la perfidia de algunos cristianos, y los evangelios que se conservan no son sino relatos humanos deformados sobre la vida y mensaje de Jes\u00fas, lo que aqu\u00ed encuentra el lector es, al mismo tiempo:<br \/>\n\u0095\tUn relato de la vida y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas semejante estructuralmente a los que se conservan.<br \/>\n\u0095\tUn relato escrito por un testigo directo y designado por Jes\u00fas.<br \/>\n\u0095\tUn texto que se ha salvado de las alteraciones posteriores que padecen los evangelios aceptados por los cristianos.<br \/>\n\u0095\tUn texto que narra la dimensi\u00f3n \u00fanica de Jes\u00fas como profeta y ser humano.<br \/>\n\u0095\tUn mensaje que contiene la profec\u00eda de la verdadera y definitiva revelaci\u00f3n, la del islam.<br \/>\nPara elaborar todo este mensaje, destinado a cristianos y a musulmanes, el texto se mueve siempre en un sendero muy angosto que participe de ambos mundos. Hay diversos elementos originales debidos a esta posici\u00f3n del redactor, pero uno ha sorprendido especialmente a los que se han acercado al Evangelio de Bernab\u00e9: la negaci\u00f3n en boca de Jes\u00fas de ser el mes\u00edas. Esta negaci\u00f3n, junto con la afirmaci\u00f3n complementaria de serlo Muh\u00e1mmad, parece contradecir la lecci\u00f3n cor\u00e1nica que afirma que el profeta Jes\u00fas (&#8216;Isa) es el mes\u00edas (al-masih). Pero la contradicci\u00f3n es s\u00f3lo aparente. Por un lado, el t\u00edtulo otorgado a Jes\u00fas en el Cor\u00e1n est\u00e1 desprovisto de cualquier significado salv\u00edfico tal y como se entiende en el juda\u00edsmo y en el cristianismo, no siendo m\u00e1s que un t\u00edtulo honor\u00edfico, casi una extensi\u00f3n de su nombre, otorgado a Jes\u00fas. Por otro lado, el Evangelio de Bernab\u00e9, hace decir a Jes\u00fas que \u00e9l no es el mes\u00edas en italiano y en castellano, pero nunca en \u00e1rabe, que es la lengua en la que el Cor\u00e1n cobra toda su naturaleza y significado, evit\u00e1ndose as\u00ed caer en contradicci\u00f3n con el texto cor\u00e1nico. Muh\u00e1mmad queda investido con ese t\u00edtulo en el Evangelio de Bernab\u00e9 en tanto en cuanto profeta de Dios (rasul) y sello (j\u00e1tim) de toda la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica hecha por Dios a los hombres. Mediante la desprovisi\u00f3n de cualquier caracter\u00edstica divinal del t\u00e9rmino mes\u00edas y su adscripci\u00f3n estricta a su misi\u00f3n prof\u00e9tica, y mediante su aplicaci\u00f3n en italiano y espa\u00f1ol a Muh\u00e1mmad, se salvan los riesgos de heterodoxia isl\u00e1mica.<br \/>\nEs \u00e9sta una soluci\u00f3n profundamente original, como otras que hay en el texto, que hace del Evangelio de Bernab\u00e9 un texto osado, pero de una enorme profundidad apolog\u00e9tica. En lugar de transitar por los caminos de la pol\u00e9mica religiosa anticristiana, su autor o autores prefirieron ofrecer un texto verdaderamente cristiano -esto es, isl\u00e1mico- que se hubiera preservado de la maldad de los hombres. A ojos musulmanes, el Evangelio de Bernab\u00e9 conforma, pudi\u00e9ramos decir, lo que hubiera debido ser el evangelio cristiano si se obvian los abusos de Pablo y de las autoridades de la iglesia cristiana sobre el mensaje de Jes\u00fas. No es de extra\u00f1ar, entonces, que el Evangelio de Bernab\u00e9, a trav\u00e9s de sus traducciones inglesa, \u00e1rabe, turca o urdu, haya alcanzado cierta estima como texto religioso en algunos c\u00edrculos isl\u00e1micos, en especial egipcios, paquistan\u00edes o entre los musulmanes de Gran Breta\u00f1a.<br \/>\nUna de las cuestiones que l\u00f3gicamente m\u00e1s ha preocupado a los cr\u00edticos que se han acercado al texto es la de la autor\u00eda de una obra semejante. Aunque algunos autores han cre\u00eddo poder rastrear huellas ebionitas, elkesa\u00edtas o samaritanas en el Evangelio de Bernab\u00e9, la mayor\u00eda est\u00e1 de acuerdo en que su autor es un musulm\u00e1n de finales de la Edad Media o comienzos de la Edad Moderna. Escribiendo por razones desconocidas -alg\u00fan autor desliza una posible venganza desde una hipot\u00e9tica condici\u00f3n de converso-, ofrece un texto \u00abevang\u00e9lico\u00bb compuesto con fines proselitistas como labor estrictamente individual. M\u00edkel de Epalza fue el primero que plante\u00f3 no ya un autor, sino todo un medio intelectual en cuyo seno cobra perfecta l\u00f3gica un texto como el del Evangelio de Bernab\u00e9: el de los moriscos de Granada a finales del siglo XVI, envueltos en el asunto de los Libros Pl\u00fambeos del Sacromonte.<br \/>\nLa Granada de finales del siglo XVI se vio sacudida intelectual y socialmente por una serie de descubrimientos de huesos y cenizas y de unos fant\u00e1sticos textos \u00e1rabes burilados en plomo en las cuevas del Monte Valpara\u00edso, que en adelante ya ser\u00eda llamado el Sacro Monte. En esos textos se daba noticia de los primeros m\u00e1rtires cristianos de la ciudad, del que ser\u00eda su futuro patr\u00f3n, San Cecilio, y de la estancia de Santiago en la ciudad del Darro; aparte de estas maravillosas nuevas, los textos revelaban toda una serie de contenidos doctrinales envueltos en un estilo ampuloso y oscuro, puestos en boca de los varones apost\u00f3licos y de la misma Virgen Mar\u00eda.<br \/>\nLa alegr\u00eda del descubrimiento se troc\u00f3 en entusiasmo cuando se comprob\u00f3 que los textos pon\u00edan a Granada a la altura eclesi\u00e1stica de Toledo o Compostela, hizo que se sucediesen las traducciones de los textos \u00e1rabes, teni\u00e9ndolos por aut\u00e9nticos documentos del primer cristianismo, sin reparar demasiado en los nada escondidos elogios que la propia Virgen Mar\u00eda hac\u00eda de la raza \u00e1rabe y su lengua. El inter\u00e9s fue tal que durante varios a\u00f1os se escondieron las voces que criticaban dichos libros, se\u00f1alando que ten\u00edan factura moderna, que se hab\u00edan colocado en las cuevas para enga\u00f1ar a sus destinatarios y que los textos estaban llenos de doctrina isl\u00e1mica. Con el paso del tiempo, sin embargo, y a pesar de la encendida defensa que hicieron el arzobispo de Granada y otros personajes, \u00e9sta fue la opini\u00f3n que se abri\u00f3 paso, sostenida por cada vez m\u00e1s personas del mayor peso intelectual. El asunto termin\u00f3 de forma un tanto abrupta, al pedir Roma que se enviasen los textos -cosa que se hizo no sin mucha resistencia- y ser all\u00ed condenados en 1662 tras su estudio, por sostener contenidos musulmanes.<br \/>\nToda la cr\u00edtica se muestra un\u00e1nime hoy d\u00eda en otorgar la responsabilidad en la factura de estos textos a una serie de moriscos granadinos de cierto nivel intelectual que realizaron un intento de intervenci\u00f3n sobre el pensamiento cristiano de la \u00e9poca. Presentados como textos cristianos, los libros pl\u00fambeos de Sacromonte explican sus doctrinas dentro de un tono deliberadamente neutro, de moral com\u00fan y universal, que en ning\u00fan momento busca el conflicto o la diferencia entre religiones. Sin embargo, pronto se cae en la cuenta de que lo mismo que se busca disfrazar los posibles temas conflictivos o pol\u00e9micos, los principales dogmas del islam est\u00e1n esparcidos por todos los textos y son perfectamente identificables a poco que uno se empe\u00f1e en buscarlos.<br \/>\nOtra de las caracter\u00edsticas especiales de estos textos es que est\u00e1n concebidos como una cadena de descubrimientos en la que unos textos van anunciando a los otros que han de descubrirse: forma evidente de adelantar un hallazgo y asimismo de mantener viva la expectaci\u00f3n. Lo interesante en este momento es que los libros pl\u00fambeos del Sacromonte anunciaban como culminaci\u00f3n de la serie de textos una \u00abVerificaci\u00f3n del Evangelio\u00bb (Haqiqat al-Inchil) que hab\u00eda sido trasladada por la mano de la Virgen Mar\u00eda. Este libro se presentaba de forma indescifrable para los descubridores -no en vano fue llamado el \u00ablibro mudo\u00bb- y, se preservaba para su revelaci\u00f3n futura a una humilde criatura en el marco de un Concilio general que tendr\u00eda lugar en Chipre.<br \/>\nLa \u00abVerificaci\u00f3n del Evangelio\u00bb no fue nunca conocida en Espa\u00f1a, pero, como muestra el texto que sigue a continuaci\u00f3n, en el norte de \u00c1frica en el siglo XVII s\u00ed se ley\u00f3 entre los moriscos espa\u00f1oles all\u00ed exiliados un nuevo evangelio, que se presentaba adem\u00e1s como evangelio nuevo. Que hab\u00eda sido escrito adem\u00e1s por alguien cuya tumba se venera en Chipre y que es el patr\u00f3n de la isla: San Bernab\u00e9. \u00bfEra el Evangelio de Bernab\u00e9 el \u00faltimo eslab\u00f3n de una cadena de audacias que hab\u00eda comenzado en Granada? Las semejanzas entre los libros pl\u00fambeos y Bernab\u00e9 son numerosas y m\u00e1s que evidentes, tanto en sus mensajes, isl\u00e1micos que transitan el cristianismo, como en su revestimiento de \u00abdescubrimientos\u00bb fortuitos; el hecho de que los libros de Granada anunciasen finalmente un evangelio ver\u00eddico les hacen convertirse en un medio ideal para que un texto como el Evangelio de Bernab\u00e9 pudiera ser creado dentro de \u00e9l.<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00cdA<br \/>\n\u0095\tG. SALE (Trad. e introd.), The Koran, London, 1734.<br \/>\n\u0095\tL. &#038; L. RAGG, The Gospel of Barnabas, Oxford, 1907.<br \/>\n\u0095\tJ. JOMIER, \u00abL&#8217;Evangile de Barnab\u00e9\u00bb, MIDEO, El Cairo-Beirut, 6 (1959-1961): 137-226.<br \/>\n\u0095\tJ. SLOMP, \u00abThe Gospel of Barnabas in the context of Muslim-Christian apologetics\u00bb, Al-Mushir. The Counselor, Rawalpindi, XVI (1974): 106-130.<br \/>\n\u0095\tM. PHILONENKO, \u00abUne tradition ess\u00e9nienne dans l&#8217;Evangile de Barnabas\u00bb, M\u00e9langes d&#8217;Histoire des Religions offerts \u00e0 H. Ch. Puech, Par\u00eds, 1974, pp. 191-195.<br \/>\n\u0095\tL. CIRILLO, \u00abUn nuovo vangelo apocrifo: il Vangelo di Barnaba\u00bb, Rivista di Storia e Letteratura Religiosa, Florencia, XI (1975): 391-412.<br \/>\n\u0095\tJ. SLOMP, \u00abThe Pseudo-Gospel of Barnabas. Muslims and Christians Evaluations\u00bb, Bulletin. Secretariatus Pro Non-Christianis, Ciudad del Vaticano, XI\/I, 31 (1976): 68-77.<br \/>\n\u0095\tFLETCHER, \u00abThe Spanish Gospel of Barnabas\u00bb, Novum Testamentum, XVIII, 4 (1976): 314-320.<br \/>\n\u0095\tL. CIRILLO &#8211; M. FR\u00c9MAUX, Evangile de Barnab\u00e9. Recherches sur la composition et l&#8217;origine. Texte et traduction, Paris, 1977.<br \/>\n\u0095\tJ. SLOMP, \u00abThe Gospel in dispute. A Critical evaluation of the first French translation with the Italian text and introduction of the so-called Gospel of Barnabas\u00bb, Islamochristiana, Roma, 4 (1978): 67-111.<br \/>\n\u0095\tJ. M. MAGNIN, \u00abEn marge de l&#8217;\u00e9bionisme. L&#8217;Evangile de Barnab\u00e9\u00bb, Proche-Orient Chr\u00e9tien, Jerusal\u00e9n, XXIX (1979): 44-64.<br \/>\n\u0095\tJ. JOMIER, \u00abUn \u00e9nigme persistant: L&#8217;Evangile dit de Barnab\u00e9\u00bb, MIDEO, El Cairo-Beirut, 14 (1980): 271-300.<br \/>\n\u0095\tJ. SLOMP, \u00abEl seudoevangelio de Bernab\u00e9\u00bb; Encuentro, Madrid, 103 (1980), 15 pp.<br \/>\n\u0095\tJ. SLOMP, \u00abDas &#8216;Barnabasevangelium&#8217;\u00bb, Cibedo-Texte, Frankfurt, 14 (1982): 1-16.<br \/>\n\u0095\tM. DE EPALZA, \u00abLe milieu hispano-moresque de l&#8217;\u00c9vangile islamisant de Barnab\u00e9 (XVIe-XVIIe si\u00e8cles)\u00bb, Islamochristiana, Roma, 8 (1982): 159-183.<br \/>\n\u0095\tM. DE EPALZA, \u00abEtudes hispaniques actuelles sur l&#8217;Evangile islamisant de Barnab\u00e9\u00bb, Al-Mas\u00aaq, Leeds, I (1988): 33-38.<br \/>\n\u0095\tW. F. CAMPBELL, The Gospel of Barnabas. Its True Value, Rawalpindi, 1989, pp. 27-30.<br \/>\n\u0095\tCH. SCHIRRMACHER, Mit den Waffen des Gegners. Christlich-muslimische Kontroversen im 19. und 20. Jahrhundert, Berlin, 1992.<br \/>\n\u0095\tJ. BOWMAN, \u00abThe Gospel of Barnabas and the Samaritans\u00bb, Abr-Nahrain, 30 (1992): 20-33.<br \/>\n\u0095\tL. F. BERNAB\u00c9 PONS, El Evangelio de Bernab\u00e9. Un evangelio isl\u00e1mico espa\u00f1ol, Alicante, 1995.<br \/>\n\u0095\tG. A. WIEGERS, \u00abMuhammad as the Messiah: A comparison of the polemical works of Juan Alonso with the Gospel of Barnabas\u00bb Bibliotheca Orientalis, Leiden, LII, 3\/4 (April-Juni 1995): 245-291 [traducci\u00f3n espa\u00f1ola &#8216;Ilu, Madrid, 1 (1996): 197-222; 2 (1997): 199-228].<br \/>\n\u0095\tL. F. BERNAB\u00c9 PONS, \u00abZur Wahrheit und Echtheit des Barnabasevangeliums\u00bb, en R. Kirste-U. Tworushka-P. Schwarzenau (eds.), Wertewandel und religi\u00f6se Umbr\u00fcche, Balve, 1996, pp. 133-188.<br \/>\n\u0095\tJ. SLOMP, \u00abThe Gospel of Barnabas in recent research\u00bb, Islamochristiana. Roma. 23 (1997): 81-109.<br \/>\n\u0095\tL. F. BERNAB\u00c9 PONS, El texto morisco del Evangelio de San Bernab\u00e9, Granada-Alicante, 1998.<br \/>\n\u0095\tM. DE EPALZA, Jes\u00fas entre jud\u00edos, cristianos y musulmanes hispanos (siglos VI-XVII), Granada, 1999.<br \/>\n\u0095\tL. F. BERNAB\u00c9 PONS, \u00abLos mecanismos de una resistencia: los libros pl\u00fambeos del Sacromonte y el Evangelio de Bernab\u00e9\u00bb, Al-Qantara, Madrid, XXIII, 2 (2002): 477-498.<br \/>\nLUIS FERNANDO BERNAB\u00c9 PONS<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Evangelio de Bernab\u00e9 (Pons) El Evangelio de Bernab\u00e9 es conocido de forma indirecta por la Iglesia cristiana desde el siglo VI como uno de los libros ap\u00f3crifos que resultan sospechosos desde el punto de vista de la fe; sin embargo, su nombre quedaba a mero t\u00edtulo de referencia, siendo desconocidos tanto el texto como los motivos que condujeron a<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[],"class_list":["post-3898","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-evangelios-apocrifos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3898"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3898\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}