{"id":3896,"date":"2009-03-05T21:03:19","date_gmt":"2009-03-05T21:03:19","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3896"},"modified":"2009-03-05T21:03:19","modified_gmt":"2009-03-05T21:03:19","slug":"misterios-cristianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3896","title":{"rendered":"MISTERIOS CRISTIANOS"},"content":{"rendered":"<p>MISTERIOS CRISTIANOS<\/p>\n<p>Fran\u00e7ois Chenique<\/p>\n<p>LOS NOMBRES DIVINOS<\/p>\n<p>\u00abDios y su Nombre son id\u00e9nticos\u00bb (1). Para aquel que no comprende esto en ning\u00fan grado, el Rosario no puede tener ning\u00fan sentido. Es evidente que el \u00absimple\u00bb que recita su Rosario lo comprende ya en un cierto grado. Es el increyente el que no comprende nada, ya que un Nombre divino no es nada para \u00e9l. Las palabras de Cristo son formales: hay que orar en su Nombre, pedir en su Nombre, reunirse en su Nombre. El Nombre divino no es \u00abmanifestaci\u00f3n de Dios\u00bb, sino que es \u00abDios en su manifestaci\u00f3n\u00bb, ya que es antes que nada \u00abDios\u00bb antes que ser otra cosa. El Nombre divino es inexpresable en su esencia, pero en su Misericordia, Dios revela un Nombre que es su Presencia en medio de los hombres: este Nombre es el soporte de todas las cualidades divinas que nosotros podemos conocer y realiza en nosotros estas cualidades en la medida en la que nosotros hacemos presente a nosotros mismos este Nombre por la invocaci\u00f3n. Jes\u00fas es \u00abDios que salva\u00bb; si \u00e9l a dejado a los hombres su Nombre, es para que los hombres sean salvados por este Nombre, ya que \u00abquienquiera que invoque el Nombre del Se\u00f1or ser\u00e1 salvado\u00bb (Joel 3,5; Rom 10,13).<\/p>\n<p>Hay por lo tanto que aceptar la \u00abt\u00e9cnica\u00bb de la invocaci\u00f3n de los Nombres sagrados. Jesucristo mismo ha dicho: \u00abTodo lo que pid\u00e1is a mi Padre en mi Nombre, \u00e9l os lo dar\u00e1\u00bb (Jn. 15,16) y adem\u00e1s: \u00abAh\u00ed donde dos o tres est\u00e9n reunidos en mi Nombre, yo estoy en medio de ellos\u00bb (Mt. 18, 20). El Nombre divino es entonces dejado tras la Ascensi\u00f3n, como un \u00abmemorial\u00bb, una llamada y una verdadera \u00abpresencia\u00bb del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En efecto, puesto que el Nombre divino no es solamente \u00abmanifestaci\u00f3n del Principio\u00bb, sino antes que nada el \u00abPrincipio manifestado\u00bb, este Nombre divino es una \u00abpresencia real\u00bb, an\u00e1loga a la de la Eucarist\u00eda. Adem\u00e1s las t\u00e9cnicas de comuni\u00f3n y de invocaci\u00f3n eran utilizadas simult\u00e1neamente en la Iglesia primitiva. El Nombre divino tiene por lo tanto los mismos efectos \u00abtransformantes\u00bb que la Eucarist\u00eda, y hay que subrayar que la comuni\u00f3n y la invocaci\u00f3n utilizan el mismo \u00f3rgano: la boca. La comuni\u00f3n es m\u00e1s bien pasiva en tanto que ella es \u00abrecibida\u00bb; la invocaci\u00f3n es activa en tanto que es \u00abhecha\u00bb y es el complemento indispensable de la comuni\u00f3n (2).<\/p>\n<p>La invocaci\u00f3n del Nombre de Jes\u00fas se ha desarrollado primeramente en los desiertos del Oriente cristiano utilizando cortas f\u00f3rmulas en las que estaba insertado el Nombre divino. Despu\u00e9s, la plegaria de invocaci\u00f3n ha sido transportada al Monte Athos donde ha nacido esa forma de espiritualidad llamada \u00abhesicasmo\u00bb. A pesar de los ataques de que ha sido objeto, sobre todo en el momento de la querella Palamita, el hesicasmo ha continuado dando sus frutos hasta nuestros d\u00edas. El inter\u00e9s despertado en Occidente por la publicaci\u00f3n de las Relatos del peregrino ruso muestra que el hesicasmo no es un simple accidente en el desarrollo de la espiritualidad cr\u00edstica. En la Iglesia ortodoxa, nunca se ha cesado de invocar el Nombre divino a trav\u00e9s de la plegaria de Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi pecador\u00bb; como lo explican los Padres, todo el misterio de la salvaci\u00f3n esta encerrado en esta f\u00f3rmula. Traducciones de los principales pasajes de la Filocalia han sido igualmente publicados. Los cat\u00f3licos se interesan por la cuesti\u00f3n, y la invocaci\u00f3n del Nombre divino es susceptible de aportar un apoyo a Occidente para su restauraci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>El Edad Media latina ha conocido ciertas formas de invocaci\u00f3n, aunque solo fuera el Kyrie eleison de la misa y en las letan\u00edas, pero no ha conocido lo que Oriente llama la \u00abOraci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, formula indefinidamente repetida, susceptible de producir maravillosos efectos espirituales, a condici\u00f3n de que la recitaci\u00f3n est\u00e9 acompa\u00f1ada de una ascesis conveniente y sea hecha bajo la direcci\u00f3n de un gu\u00eda espiritual experimentado. No obstante San Buenaventura y San Bernardino de Siena han escrito sobre el Nombre de Jes\u00fas, y la devoci\u00f3n de San Francisco de As\u00eds hacia el Nombre divino es bien conocida.<\/p>\n<p>Parece que la Edad Media en su final haya querido condensar en una sola f\u00f3rmula a la vez lo que hab\u00eda descubierto de mejor como m\u00e9todo espiritual, y lo que hay de m\u00e1s alto como doctrina. El Rosario es por excelencia un m\u00e9todo de invocaci\u00f3n y un resumen de la doctrina metaf\u00edsica, tal como lo hemos expuesto en cap\u00edtulos precedentes (3).<\/p>\n<p>El Rosario se compone esencialmente del Pater y del Ave. El Pater es la oraci\u00f3n revelada por Jesucristo mismo, y el Ave es la oraci\u00f3n aportada por el cielo a trav\u00e9s del \u00c1ngel. Ambas dos tienen por lo tanto un origen no humano. La piedad moderna parece caracterizarse por el rechazo de toda \u00abforma\u00bb y de toda \u00abf\u00f3rmula\u00bb. Ciertamente, el formalismo es siempre algo a evitar, pero se olvida que la oraci\u00f3n espont\u00e1nea, surgida del coraz\u00f3n, es ya un estado espiritual elevado, y que no conviene comenzar por ah\u00ed. Cuando los ap\u00f3stoles han pedido un \u00abm\u00e9todo de orar\u00bb han recibido una f\u00f3rmula, el Pater.<\/p>\n<p>El Pater es una f\u00f3rmula de alabanza y de purificaci\u00f3n, ya que pide perd\u00f3n por las ofensas. El Ave es la f\u00f3rmula de invocaci\u00f3n de los Nombres sagrados. La salutaci\u00f3n del \u00c1ngel y la de Isabel no contienen, en efecto, los Nombres de Jes\u00fas y de Mar\u00eda; se insertaron a continuaci\u00f3n, como joyas en el noble joyero de la escritura.<\/p>\n<p>Por el saludo \u00abAve Mar\u00eda\u00bb, el alma entra en relaci\u00f3n con la Virgen o Substancia universal, de la que quiere realizar sus perfecciones, gracias al nombre sagrado de Mar\u00eda que es eficaz, como lo hemos explicado m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, o la Substancia, es \u00abgratia plena\u00bb (4). Inmaculada desde su concepci\u00f3n, Mar\u00eda est\u00e1 colmada de la gracia de lo alto. El alma desea recibir esta gracia y conformarse lo m\u00e1s posible a la perfecci\u00f3n de la Virgen.<\/p>\n<p>Dominus tecum: el Se\u00f1or est\u00e1 siempre presente en la Substancia, puesto que es \u00e9l el que act\u00faa en ella, o por ella, y la hace producir. Por lo mismo, la presencia divina es adquirida por el alma que se conforma en tanto que substancia individual a las cualidades de la Substancia universal de la que est\u00e1 separada por la ca\u00edda original.<\/p>\n<p>Benedicta tu in mulieribus: cuando la Substancia se manifiesta, ella es bendecida entre todas las mujeres. La misma bendici\u00f3n es adquirida en el alma en la cual Dios reconoce la imagen divina impresa en ella por su presencia. En realidad, solo Dios puede ser dicho \u00abbendito\u00bb y es su presencia en la Substancia la que le da a esta su bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Et benedictus fructus ventris tui: la Substancia se vuelve fecunda por la presencia divina, y el fruto que ella engendra se dice \u00abbendito\u00bb. Por lo mismo, el alma individual debe engendrar en ella la imagen del Verbo y este fruto de ella ser\u00e1 bendecido. En realidad, cuando el alma produce, es que ella muere en Dios. El fruto del alma es as\u00ed m\u00e1s real que ella misma, puesto que ella se extingue en este fruto divino por reintegraci\u00f3n esencial.<\/p>\n<p>En su conjunto, el Rosario describe las principales etapas de la vida espiritual: la purificaci\u00f3n, la perfecci\u00f3n y la uni\u00f3n; todo ello por el Pater que purifica de las faltas, por el Nombre de Mar\u00eda que es la \u00abcreatura perfecta\u00bb y por el nombre de Jes\u00fas que nos reintegra en la unidad divina.<\/p>\n<p>Por el Ave nos ponemos en correspondencia con la Madre universal y realizamos las cualidades virginales por la invocaci\u00f3n de su Nombre: el alma se vuelve \u00abpura\u00bb, es decir \u00abvirgen\u00bb y Dios puede reflejarse ah\u00ed como el Esp\u00edritu que planeaba sobre la superficie de las aguas; puede el alma pronunciar el \u00abFiat Lux\u00bb que engendra el Verbo divino en el alma; esta dar\u00e1 a luz a Dios y podr\u00e1 escuchar la palabra de adopci\u00f3n: \u00abEste es mi Hijo bienamado\u00bb (Mat, 3,17)<\/p>\n<p>El nombre de Mar\u00eda realiza en nosotros las cualidades virginales; el de Jes\u00fas realiza las cualidades cr\u00edsticas: cada virtud es un \u00abojo que contempla a Dios\u00bb, y cada una de ellas es asimilable a un Nombre divino. Finalmente el alma recibir\u00e1 un Nombre que ella sola podr\u00e1 leer (Apoc, 2,17), lo que quiere decir que se identificar\u00e1 con el Nombre divino al cual est\u00e1 predestinada desde toda la eternidad.<\/p>\n<p>Por el Pater, el alma se purifica: se pone afinada con la voluntad divina y pide perd\u00f3n por sus faltas. Por el Ave atrae sobre ella la bendici\u00f3n contenida en los Nombres sagrados y realiza en ella los misterios contenidos en esos Nombres, lo que nos llevar\u00e1 a hablar de los misterios del Rosario (5).<\/p>\n<p>LOS MISTERIOS<\/p>\n<p>El Rosario es a la vez oraci\u00f3n, invocaci\u00f3n y meditaci\u00f3n. En nuestros d\u00edas, la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n son ejercicios separados, hechos a menudo sin orden y sin progresi\u00f3n met\u00f3dica. La meditaci\u00f3n se pierde en la raciocinaci\u00f3n y no es m\u00e1s que una discusi\u00f3n de la mente consigo misma; la oraci\u00f3n se pierde en las efusiones sentimentales y se sofoca en busca de \u00abpiadosas afecciones\u00bb, sin tomar apoyo en la doctrina. La vida espiritual se vuelve subjetiva; el \u00abyo\u00bb se vuelve la principal de las consideraciones, y el pecado ser\u00eda casi la materia primera de la vida espiritual.<\/p>\n<p>El Rosario no tiene estos inconvenientes: est\u00e1 centrado en los misterios cr\u00edsticos y los misterios mariales; es \u00abobjetivo\u00bb y el \u00abyo\u00bb debe desaparecer ante lo que contempla. Pero sobretodo el Rosario es met\u00f3dico: la invocaci\u00f3n es facilitada por la meditaci\u00f3n, y la meditaci\u00f3n se hace fecunda por la invocaci\u00f3n; adem\u00e1s los misterios describen el ciclo espiritual que debe recorrer el alma y constituyen una potente s\u00edntesis doctrinal que se trata de realizar en la vida espiritual. La meditaci\u00f3n sola no es fecunda; la invocaci\u00f3n sola corre el riesgo de perderse, sobretodo al comienzo de la vida espiritual; cuando se invoca un Nombre divino en el misterio que se medita, se permite que ese Nombre realice en nosotros el contenido del misterio.<\/p>\n<p>La naturaleza humana es dispersi\u00f3n, debilidad y pobreza. Para ir a Dios, el hombre tiene necesidad de concentrarse y de unificarse. Por el ritmo, el cuerpo participa en la plegaria, pero el hombre es tambi\u00e9n \u00abpensamiento\u00bb; si debe ir a Dios con todo lo que \u00e9l es, le es necesario ir a Dios con su pensamiento.<\/p>\n<p>Meditando los misterios del Rosario, el hombre utiliza en la medida de lo posible su mente para ir a Dios. Pero la mente es d\u00e9bil y se dispersa con facilidad: la invocaci\u00f3n por medio de las f\u00f3rmulas del Rosario facilita la meditaci\u00f3n operando la concentraci\u00f3n del ser y pone en valor esta meditaci\u00f3n. A su vez, la meditaci\u00f3n facilita la invocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero es necesario insistir aqu\u00ed: la meditaci\u00f3n no tiene ning\u00fan poder por si misma ya que la raciocinaci\u00f3n no lleva a nada: es la gracia \u0096por el soporte del Nombre divino en su materialidad\u0096 la que realiza el contenido del misterio que se medita. El hombre es incapaz de concentrase: solo el Nombre divino unifica al ser, pero la mente tiene como funci\u00f3n despejar los obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>Meditando los misterios del Rosario, el alma realiza \u0096o m\u00e1s bien el Nombre divino realiza en ella\u0096 los misterios de su existencia. Cada misterio contiene una \u00abvirtud\u00bb que el alma realiza de una manera inmediata. La palabra \u00abvirtud\u00bb puede en primer lugar ser tomada solamente en un sentido moral, pero es tambi\u00e9n, y por encima, una \u00abvirtud espiritual\u00bb, reflejo de una \u00abcualidad divina\u00bb, por lo tanto algo que sobrepasa el \u00e1mbito moral y opera la transformaci\u00f3n del alma (6).<\/p>\n<p>El alma realiza el contenido del misterio, pero esta realizaci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito sicol\u00f3gico. Queremos decir con esto que las representaciones imaginativas o emocionales pueden a veces ser \u00fatiles pero a veces tambi\u00e9n perjudiciales. Pueden ser un modo de conformidad secundaria, pero la gracia est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de su \u00e1mbito. El hombre es incapaz de \u00abconcentrarse\u00bb, ya que la concentraci\u00f3n, que es reflejo de la Unidad divina, es gracia. El hombre se agita mentalmente, ya que la mente es dispersi\u00f3n. Lo que el hombre puede hacer es \u00abrectificar\u00bb su \u00abintenci\u00f3n\u00bb (7). El hombre tiene la intenci\u00f3n de concentrarse sobre el misterio: lo mira y lo examina desde todos los \u00e1ngulos; sobretodo se esfuerza en eliminar los obst\u00e1culos, pero la gracia opera el resto, a condici\u00f3n de que se conozca el significado del misterio, de ah\u00ed la importancia de un cierto conocimiento te\u00f3rico de base.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed algunas reflexiones breves sobre los misterios, reflexiones que desarrollaremos m\u00e1s adelante:<\/p>\n<p>\u0096 En los misterios gozosos, el alma se abre a lo divino. En la Anunciaci\u00f3n, el alma virgen recibe en ella al Verbo y da a luz a Cristo. En la Visitaci\u00f3n, el alma se concentra gozosamente sobre la presencia divina y act\u00faa en conformidad con esta presencia. En la Natividad, el alma expresa a Dios por el Nombre divino que ella invoca. En la Presentaci\u00f3n, el alma se somete, a pesar de las ebriedades de la gracia, a la ley exterior. En el Encuentro, el alma encuentra toda su alegr\u00eda en la Realidad de Dios presente en ella.<\/p>\n<p>\u0096 Los misterios dolorosos retrazan las tribulaciones del Verbo encarnado. Si el \u00abyo\u00bb quiere evitar estas tribulaciones al Verbo divino, debe tomarlas sobre \u00e9l. Para que Dios se expanda en el alma, la resucite y la transforme, es necesario antes que nada que el \u00abyo\u00bb sea flagelado, coronado de espinas y muerto, si no, es Dios quien muere en el alma y esta permanece est\u00e9ril.<\/p>\n<p>\u0096 Los misterios gloriosos retrazan la \u00abtransformaci\u00f3n\u00bb del alma y su vuelta a Dios. En la Resurrecci\u00f3n, Dios solamente es real; el alma reencuentra en Dios lo que hab\u00eda perdido anteriormente por su renuncia o \u00abextinci\u00f3n\u00bb. La Ascensi\u00f3n es la elevaci\u00f3n del alma a trav\u00e9s de los estados superiores del Ser; el alma deja todas las cosas creadas para unirse a la naturaleza divina. En Pentecostes, el alma deificada es colmada por la gracia del Esp\u00edritu Santo. En la Asunci\u00f3n, el alma, semejante a la Virgen, \u00abse extingue\u00bb perdiendo su \u00abyo\u00bb; el alma se \u00abdespierta\u00bb a continuaci\u00f3n en la Coronaci\u00f3n, pero en Dios, donde deviene lo que ella es desde toda la eternidad.<\/p>\n<p>LAS TRES V\u00cdAS<\/p>\n<p>Las verdades metaf\u00edsicas y religiosas pueden ser meditadas seg\u00fan tres perspectivas que revelan tres grandes v\u00edas que conducen a las almas a Dios. Estas tres v\u00edas don la v\u00eda de la acci\u00f3n, la v\u00eda del amor, y la v\u00eda del conocimiento. Estas son las tres v\u00edas fundamentales que corresponden a los elementos activos, afectivos y cognitivos de la naturaleza humana. En el hombre concreto encontramos una mezcla variable de estos tres elementos; el elemento que predomina colorea la mentalidad de este hombre y explica la v\u00eda espiritual que le es asignada por su naturaleza individual (8).<\/p>\n<p>Cada v\u00eda, a su vez, se divide en tres grados que contienen simb\u00f3licamente las tres v\u00edas. La v\u00eda de la acci\u00f3n se divide en v\u00eda de \u00abtrabajo\u00bb, v\u00eda de las \u00abobras\u00bb y v\u00eda de \u00abascesis\u00bb o de \u00absacrificio\u00bb. Si el trabajo puede, en principio, ser santificado, \u00e9l no es ni santo, ni santificante por si mismo; es por eso que en si mismo no constituye una v\u00eda espiritual, pero puede sin embargo ser integrado en las dos otras v\u00edas, o en los dos grados superiores de la v\u00eda de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>La v\u00eda del amor se divide en v\u00eda de \u00abconfianza\u00bb, v\u00eda del \u00abamor heroico\u00bb y v\u00eda del \u00abamor supremo\u00bb.<\/p>\n<p>La v\u00eda del conocimiento se divide en v\u00eda del \u00abestudio\u00bb o de la \u00abciencia\u00bb, v\u00eda de la \u00abmeditaci\u00f3n especulativa\u00bb y v\u00eda de la \u00abconcentraci\u00f3n contemplativa\u00bb.<\/p>\n<p>En la primera v\u00eda, solo el \u00abtrabajo\u00bb es, hablando con propiedad, una acci\u00f3n, ya que los dos otros grados sobrepasan esta v\u00eda y se imponen al hombre que sigue una v\u00eda de amor o una v\u00eda de conocimiento. En la v\u00eda del amor, solo el amor heroico constituye esta v\u00eda hablando con propiedad, puesto que la \u00abconfianza\u00bb no es todav\u00eda el amor y que el \u00abamor supremo\u00bb sobrepasa la perspectiva de esta v\u00eda. Finalmente solo la \u00ab concentraci\u00f3n contemplativa\u00bb constituye la v\u00eda de conocimiento de una manera exclusiva.<\/p>\n<p>Todas las categor\u00edas posibles de meditaciones pueden ser recogidas en seis \u00abtemas\u00bb fundamentales que resumen y recapitulan las tres v\u00edas. La acci\u00f3n comporta un aspecto negativo: es la \u00abpureza\u00bb en la que el alma \u00abteme\u00bb a Dios y se desapega del mundo; y un aspecto positivo: la \u00abinvencibilidad\u00bb en la cual el alma combate sus pasiones y opone al mal la fuerza victoriosa de Dios. El amor comporta un aspecto pasivo: la \u00abbelleza\u00bb en la cual el alma reposa en Dios y encuentra \u00abal c\u00e9ntuplo\u00bb lo que hab\u00eda previamente dejado, y un aspecto activo: la \u00abbondad\u00bb en la cual el alma se aparta del ego endurecido hacia Dios y hacia el pr\u00f3jimo \u00abque no es otro que yo mismo\u00bb. Finalmente, el conocimiento es \u00abunicidad\u00bb o \u00abvac\u00edo\u00bb ya que solo Dios es real por una parte, y por otra el conocimiento es \u00abdivinidad\u00bb o \u00abplenitud\u00bb, ya que, seg\u00fan san Gregorio Palamas, \u00ablos santos que participan en la gracia divina, se vuelven, conforme a la Gracia, sin origen e infinitos\u00bb. La pureza, la bondad y la belleza pueden ser relacionadas con la Virgen; la invencibilidad, la unicidad y la divinidad pueden ser relacionadas con Cristo. Estos seis temas resumen todas las meditaciones que se pueden hacer sobre los misterios de la vida cristiana (9).<\/p>\n<p>\u00a0 <\/p>\n<p>LOS MISTERIOS CRISTIANOS<\/p>\n<p>Recordemos una vez m\u00e1s que, seg\u00fan su etimolog\u00eda, el \u00abmisterio\u00bb es lo \u00abinexpresable\u00bb, y no lo incomprensible. El \u00abmisterio\u00bb es lo \u00abinexpresable\u00bb en primer lugar por que no se debe \u00abechar las perlas a los puercos\u00bb ni \u00abprofanar\u00bb lo sagrado, pero sobre todo porque las palabras humanas son impotentes para traducir de una manera adecuada las verdades \u00absobre-naturales\u00bb. Estas no pueden ser \u00abasentidas\u00bb m\u00e1s que en una instrucci\u00f3n inici\u00e1tica hecha \u00abde boca a o\u00eddo\u00bb (10) con la ayuda de \u00abs\u00edmbolos\u00bb apropiados, y porque finalmente, estas verdades deben ser \u00abrealizadas\u00bb ontol\u00f3gicamente, y no solamente percibidas especulativamente, y esto con la ayuda de los mismos s\u00edmbolos.<\/p>\n<p>Los \u00abmisterios\u00bb de la vida de Cristo y de la Virgen son los \u00abtemas\u00bb fundamentales cuya meditaci\u00f3n es siempre necesaria para realizar la \u00abconformidad\u00bb a imagen del Hijo de la que habla San Pablo. Estos misterios cr\u00edsticos y mariales se han resumido en los 15 misterios del Rosario, repartidos en misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.<\/p>\n<p>A cada misterio del Rosario se le atribuye en general una o varias \u00abvirtudes\u00bb. De una manera general, hay que entender por \u00abvirtud\u00bb una fuerza que realiza en el alma orante y contemplativa las \u00abvirtualidades\u00bb contenidas en los misterios, es decir que vuelve \u00abreales\u00bb las \u00abcualidades\u00bb de los personajes a los que se liga la meditaci\u00f3n. Esto se opera en el alma, por la \u00abvirtud\u00bb (la fuerza) del Nombre de Jes\u00fas que se invoca en cada Ave del Rosario. Las virtudes son por lo tanto \u00abaspectos\u00bb o \u00abcalidades\u00bb del Nombre divino que el alma busca realizar en si misma.<\/p>\n<p>Mostraremos como los misterios de Cristo y de la Virgen revelan las tres v\u00edas espirituales de acci\u00f3n, amor y conocimiento, y se relacionan en definitiva con los seis temas fundamentales descritos m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>Si se meditan los misterios del Rosario seg\u00fan la perspectiva de la acci\u00f3n, se pondr\u00e1 inter\u00e9s sobre todo en el aspecto \u00abmoral\u00bb de las virtudes y en las aplicaciones m\u00e1s pr\u00e1cticas que se pueda hacer de ello. En la perspectiva del amor, el alma se aplica en la \u00abvirtudes espirituales\u00bb que son las \u00abra\u00edces\u00bb de las virtudes morales y son las \u00abcualidades\u00bb divinas que ella debe realizar. En las perspectiva del conocimiento, el alma considera la misteriosa \u00abtransformaci\u00f3n\u00bb de la que es objeto por la potencia de la gracia y la virtud del Nombre divino. Es, hablando con propiedad, el punto de vista de la \u00abteolog\u00eda m\u00edstica\u00bb, aquella que estudia la \u00abdeificaci\u00f3n\u00bb (theosis) en la que \u00abel hombre se vuelve por gracia todo lo que Dios es por naturaleza\u00bb. Est\u00e1 aqu\u00ed el \u00e1mbito del \u00abamor supremo\u00bb que coincide con el \u00abconocimiento supremo\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de que cada categor\u00eda de misterios (gozosos, dolorosos y gloriosos) puede ser meditada seg\u00fan las tres perspectivas, los misterios gozosos se relacionan m\u00e1s directamente con la \u00abacci\u00f3n\u00bb, los misterios dolorosos con el \u00abamor\u00bb y los misterios gloriosos con el \u00abconocimiento\u00bb. Es por eso que estas categor\u00edas de misterios presentan un orden de dificultad creciente en la meditaci\u00f3n. Si los misterios gozosos son, en principio, accesibles a todo hombre, como lo es el \u00abtrabajo\u00bb, los misterios dolorosos revelan m\u00e1s particularmente el \u00abamor heroico\u00bb y los misterios gloriosos el \u00abamor supremo\u00bb o el \u00abconocimiento supremo\u00bb. Se puede decir adem\u00e1s que en los misterios dolorosos, el acento est\u00e1 puesto en la \u00abuni\u00f3n\u00bb: se busca imitar al amado, sufrir las penas como \u00e9l y reparar las ofensas de las que \u00e9l es objeto. En los misterios gloriosos, el acento est\u00e1 puesto en la \u00abunidad\u00bb; en la \u00abuni\u00f3n\u00bb se es dos; en la \u00abunidad\u00bb ya no se es m\u00e1s que uno, como en el \u00abamor supremo\u00bb o en el \u00abconocimiento supremo\u00bb. La \u00abuni\u00f3n\u00bb es Dios y yo; la \u00abunidad\u00bb es \u00abYo soy El que es, tu eres el que no es\u00bb (11).<\/p>\n<p>\u0096 La Anunciaci\u00f3n es la entrada de Dios en el hombre, tal como tiene lugar en los sacramentos que confieren Cristo o el Esp\u00edritu Santo, es decir en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana. El alma pura y virgen recibe en ella y alumbra a Cristo a su vez bajo la influencia del Esp\u00edritu Santo; en efecto, se ha escrito: \u00abDedi eis potestatem filios Dei fieri&#8230; iis qui credunt in Nomine eius.\u00bb Y seg\u00fan san Pablo, el cristiano est\u00e1 predestinado a volverse \u00abconforme a la imagen del Hijo de Dios\u00bb, esto por el renacimiento espiritual y la agregaci\u00f3n al cuerpo m\u00edstico. Cuando esta imagen es perfecta, el Padre puede pronunciar las palabras de adopci\u00f3n: \u00abFilius meus es tu; hodie ego genui te.\u00bb Seg\u00fan los Padres, \u00abDios se ha hecho verdadero hombre para que el hombre se vuelva verdadero Dios\u00bb; y Maestro Eckhart comenta as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abLos maestros dicen que la similitud sola justifica plenamente la uni\u00f3n; por lo mismo es necesario que el hombre sea virgen para concebir a Jes\u00fas virginal&#8230; Decimos todav\u00eda m\u00e1s: es el fondo del que el Padre engendra su Verbo eterno el que la hace fecunda (el alma a la vez &#8220;virgen&#8221;, es decir pura, y &#8220;mujer&#8221; es decir fecunda) y le permite alumbrar al mismo tiempo que engendra el Padre\u00bb (12).<\/p>\n<p>( Al cabo de seis meses, Dios envi\u00f3 el \u00e1ngel Gabriel donde una joven virgen que viv\u00eda en una ciudad de Galilea llamada Nazareth y era prometida de Jos\u00e9. Entro el angel a su casa y le dij\u00f3: &#8220;Al\u00e9grate t\u00fa, la Amada y Favorecida; el Se\u00f1or esta contigo.&#8221; Estas palabras la impresionaron much\u00edsimo y se preguntaba que querr\u00eda decir ese saludo. Pero el \u00e1ngel le dijo: &#8220;no temas, Mar\u00eda, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y dar\u00e1s a luz un hijo al que pondr\u00e1s el nombre de Jes\u00fas. Ser\u00e1 grande, y con raz\u00f3n lo llamar\u00e1n Hijo del Alt\u00edsimo. Dios le dar\u00e1 el trono de David, su antepasado. Gobernar\u00e1 por siempre el pueblo de Jacob y su reinado no terminar\u00e1 jam\u00e1s. Mar\u00eda entonces dij\u00f3 al \u00e1ngel: &#8220;\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 ser madre si no tengo relaci\u00f3n con un hombre?&#8221; Contest\u00f3 el \u00e1ngel: &#8220;El Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra; por eso tu hijo ser\u00e1 Santo y con raz\u00f3n lo llamar\u00e1n Hijo de Dios. Ah\u00ed tienes a tu parienta Isabel: en su vejez ha quedado esperando un hijo, y la que no pod\u00eda tener familia se encuentra ya en el sexto mes del embarazo; porque para Dios nada es imposible.&#8221; Dijo Mar\u00eda: &#8220;Yo soy la servidora del Se\u00f1or; que haga en m\u00ed lo que has dicho.&#8221; Despu\u00e9s de estas palabras el \u00e1ngel se retir\u00f3. Luc 1,26-38) (13)<\/p>\n<p>\u0096 La Visitaci\u00f3n es la \u00abconcentraci\u00f3n\u00bb gozosa y devocional del alma en la \u00abPresencia divina\u00bb, la consciencia que tiene el alma de llevar en ella el \u00abGermen divino\u00bb; el alma act\u00faa desde ese momento conforme a esa presencia, franquea las monta\u00f1as de Jud\u00e1 para ejercer la caridad, lo que significa que sobrepasa los l\u00edmites del ego y toma consciencia de que el \u00abpr\u00f3jimo no es otro m\u00e1s que ella misma\u00bb; dicho de otra manera, realiza de cara al pr\u00f3jimo la misma actitud que Dios cara a ella misma. Es por eso que el Germen divino que est\u00e1 en ella puede santificar aquellos que se le aproximan y que de su alegr\u00eda brota el Magnificat eterno cuando toma consciencia de la operaci\u00f3n de Dios en ella.<\/p>\n<p>( Por esos d\u00edas, Mar\u00eda parti\u00f3 apresuradamente a una ciudad ubicada en los cerros de Jud\u00e1. Entr\u00f3 a la casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. AL o\u00edr Isabel su saludo, el ni\u00f1o dio saltos en su vientre. Isabel se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo y exclam\u00f3 en alta voz: &#8220;Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. \u00bfC\u00f3mo he merecido yo que venga a m\u00ed la madre de mi Se\u00f1or? Apenas lleg\u00f3 tu saludo a mis o\u00eddos, el ni\u00f1o salt\u00f3 de alegr\u00eda en mis entra\u00f1as. \u00a1Dichosa por haber cre\u00eddo que de cualquier manera se cumplir\u00e1n las promesas del Se\u00f1or!&#8221; Mar\u00eda dijo entonces: Celebra todo mi ser la grandeza del Se\u00f1or y mi esp\u00edritu se alegra en el Dios que me salva porque quiso mirar la condici\u00f3n humilde de su esclava, en adelante, pues, todos los hombres dir\u00e1n que soy feliz. En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para m\u00ed reconozcan que Santo es su nombre. Luc 1,39-49) <\/p>\n<p>\u0096 El Nacimiento es an\u00e1logo a la \u00abinvocaci\u00f3n\u00bb del Nombre divino que actualiza y \u00abrealiza\u00bb las virtualidades espirituales implicadas en la \u00abpresencia\u00bb. El \u00f3rgano generador de la Virgen es asimilable al \u00abcoraz\u00f3n puro\u00bb que engendra Dios, o a la boca que pronuncia el Nombre divino o absorbe las especies eucar\u00edsticas. En el Nacimiento el alma expresa a Dios por el Nombre divino que ella invoca. El alumbramiento es aqu\u00ed una invocaci\u00f3n global y \u00abexistencial\u00bb del Verbo: la Virgen \u00abemite\u00bb el Verbo hecho carne por su \u00f3rgano generador, como la boca \u00abprofiere\u00bb el Nombre divino \u00abencarnado\u00bb en la formula.<\/p>\n<p>( Cuando estaban en Bel\u00e9n, le lleg\u00f3 el d\u00eda en que deb\u00eda tener su hijo. Y dio a luz a su primog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo acost\u00f3 en una pesebrera, porque no hab\u00eda hallado lugar en la posada. En la regi\u00f3n hab\u00eda pastores que viv\u00edan en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus reba\u00f1os. El \u00e1ngel del Se\u00f1or se les apareci\u00f3, y los rode\u00f3 de claridad la gloria del Se\u00f1or, y todo esto les produjo un miedo enorme. Pero el \u00e1ngel les dijo: &#8220;No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que ser\u00e1 motivo de mucha alegr\u00eda para todo el pueblo. Hoy naci\u00f3 para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Se\u00f1or. En esto lo reconocer\u00e1n: hallar\u00e1n a un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, envuelto en pa\u00f1ales y acostado en una pesebrera.&#8221; Lc 2,6-12) <\/p>\n<p>\u0096 En la Presentaci\u00f3n, el alma embriagada por la Gracia permanece consciente de sus l\u00edmites de creatura, y como tal, permanece sometida a la Ley exterior. As\u00ed pues, el alma contin\u00faa purific\u00e1ndose por los ritos y ofreciendo al Padre el Germen divino que lleva en si, esto por el sacrificio que ella ofrece en el \u00abaltar del coraz\u00f3n\u00bb, fuego divino que exhala la invocaci\u00f3n del Nombre y destruye las especies eucar\u00edsticas. El alma que toda su vida a buscado y deseado a Dios lo recibir\u00e1 en los brazos de la Inteligencia y de la Voluntad como el anciano Sime\u00f3n, mientras que tras haber cantado su \u00abNunc dimittis\u00bb, ira a contemplar la \u00abluz increada\u00bb que los ap\u00f3stoles han visto en el monte Thabor (14).<\/p>\n<p>( Asimismo, cuando lleg\u00f3 el d\u00eda en que, de acuerdo a la Ley de Mois\u00e9s, deb\u00edan cumplir el rito de la purificaci\u00f3n de la madre, llevaron al ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n. Ah\u00ed lo consagraron al Se\u00f1or, tal como esta escrito en la Ley: Todo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or. Adem\u00e1s ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley: una pareja de t\u00f3rtolas o dos pichones. Hab\u00eda en Jerusal\u00e9n un hombre llamado Sime\u00f3n, que era muy bueno y piadoso y el Esp\u00edritu Santo estaba en \u00e9l. Esperaba los tiempos en que Dios atendiera Israel y sab\u00eda por una revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu santo que no morir\u00eda antes de haber visto al Cristo del Se\u00f1or. Vino, pues, al Templo, inspirado por el Esp\u00edritu, cuando sus padres tra\u00edan al ni\u00f1ito Jes\u00fas para cumplir con \u00e9l los mandatos de la Ley. Sime\u00f3n lo tom\u00f3 en brazos, y bendijo a Dios con estas palabras: Se\u00f1or, ahora, ya puedes dejar que tu servidor muera \u00a8 en paz, como le has dicho. Porque mis ojos han visto a tu Salvador \u00a8 que t\u00fa preparaste para presentarlo a todas las naciones. Luz para iluminar a todos los pueblos \u00a8 y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban maravillados por todo lo que dec\u00eda Sime\u00f3n del ni\u00f1o. Sime\u00f3n los felicit\u00f3 y despu\u00e9s dejo a Mar\u00eda, su madre: &#8220;Mira, este ni\u00f1o debe ser causa tanto de ca\u00edda como de resurrecci\u00f3n para la gente de Israel. Ser\u00e1 puesto como una se\u00f1al que muchos rechazar\u00e1n, y a ti misma una espada te atravesar\u00e1 el alma. Pero en eso los hombres mostrar\u00e1n claramente lo que sienten en sus corazones.&#8221; Luc 2,22-35)<\/p>\n<p>\u0096 Finalmente, el Ni\u00f1o Perdido y Encontrado en el Templo indica como el alma debe buscar a Dios en las sequedades que puede experimentar. El alma busca a Dios en primer lugar entre sus conocimientos, es decir entre los rudimentos del mundo que ella conoce por su experiencia; despu\u00e9s se dirige hacia la \u00abCiudad santa\u00bb que es la Iglesia, y finalmente encuentra a Aquel que busca en el santuario, una vez que ha penetrado en la \u00abcripta secreta\u00bb de la Escritura y de los sacramentos. Ah\u00ed, el Verbo argumenta con los Doctores y los confunde, es decir que la eterna Sabidur\u00eda sobrepasa y rechaza el saber profano y los frutos de la habilidad humana.<\/p>\n<p>( Los padres de Jes\u00fas iban todos los a\u00f1os a Jerusal\u00e9n para la fiesta de la Pascua y cuando cumpli\u00f3 doce a\u00f1os fue tambi\u00e9n con ellos para cumplir con este precepto. Al terminar los d\u00edas de la Fiesta, mientras ellos regresaban, el ni\u00f1o Jes\u00fas se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n sin que sus padres lo notaran. Creyendo que se hallaba en el grupo de los que part\u00edan, caminaron todo un d\u00eda, y despu\u00e9s se pusieron a buscarlo entre todos sus parientes y conocidos. Pero como no lo hallaron prosiguieron su b\u00fasqueda, volvieron a Jerusal\u00e9n. Despu\u00e9s de tres d\u00edas lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuch\u00e1ndolos y haci\u00e9ndoles preguntas. Todos los que lo o\u00edan quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Al encontralo, se emocionaron mucho y su madre les dijo: &#8220;Hijo, \u00bfpor qu\u00e9 te has portado as\u00ed? Tu padre y yo te busc\u00e1bamos muy preocupados.&#8221; El les contest\u00f3: &#8220;\u00bfY por qu\u00e9 me buscaban? \u00bfNo saben que tengo que estar donde mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que les acababa de decir. Volvi\u00f3 con ellos a Nazaret, donde vivi\u00f3 obedeci\u00e9ndoles. Su madre guardaba fielmente en su coraz\u00f3n todos estos recuerdos. (Lc 2,41-51) <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISTERIOS CRISTIANOS Fran\u00e7ois Chenique LOS NOMBRES DIVINOS \u00abDios y su Nombre son id\u00e9nticos\u00bb (1). Para aquel que no comprende esto en ning\u00fan grado, el Rosario no puede tener ning\u00fan sentido. Es evidente que el \u00absimple\u00bb que recita su Rosario lo comprende ya en un cierto grado. 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