{"id":3892,"date":"2009-03-04T19:50:26","date_gmt":"2009-03-04T19:50:26","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3892"},"modified":"2009-03-04T19:50:26","modified_gmt":"2009-03-04T19:50:26","slug":"-la-caza-de-brujas-en-la-historia-moderna-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3892","title":{"rendered":"LA CAZA DE BRUJAS EN LA HISTORIA MODERNA"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0 <\/p>\n<p>Por\u00a0 Mar\u00eda Teresa Fuster<\/p>\n<p>\u00a0  Cuando se emprende el estudio de la Europa Moderna, no se puede dejar de considerar un fen\u00f3meno singular y \u00fanico que marc\u00f3 a este rico per\u00edodo: la caza de brujas.<\/p>\n<p>Durante el siglo XVI Europa se ve infectada de denuncias sobre brujer\u00eda. Miles de personas sospechadas de esta pr\u00e1ctica eran detenidas y sometidas a interrogatorios, tanto por las autoridades civiles como por la temible Inquisici\u00f3n. La simple probabilidad de caer en sus manos llenaba de terror. El uso de tortura, tanto para lograr la confesi\u00f3n o simplemente para la confirmaci\u00f3n de \u00e9sta, era lo habitual. Y las penas pod\u00edan ir desde la abjuraci\u00f3n p\u00fablica y el uso del sanbenito \u0096 un h\u00e1bito amarillo con una cruz roja, cada vez que sal\u00eda de su casa &#8211; muestra p\u00fablica de verg\u00fcenza y humillaci\u00f3n, hasta la condena a muerte en la hoguera (1)<\/p>\n<p>Ocupaba un lugar destacado en las delaciones e interrogatorios la descripci\u00f3n de las pr\u00e1cticas y reuniones nocturnas sab\u00e1ticas celebradas por los miembros de sectas de brujos. Estas descripciones inclu\u00edan la negaci\u00f3n de la fe, el pacto sat\u00e1nico, la org\u00eda sexual, el sacrificio de ni\u00f1os, el vuelo nocturno, el ejercicio de poderes mal\u00e9ficos contra hombres, animales y cosechas, junto con la inversi\u00f3n de los valores del culto cristiano, que introduc\u00edan el caos en el orden divino, social y simb\u00f3lico de las asustadas poblaciones.<\/p>\n<p>El resultado de estas denuncias llev\u00f3 a la muerte a miles de personas. La caza de brujas alcanz\u00f3 su cl\u00edmax entre los siglos XV y XVII, siendo para el siglo XVIII s\u00f3lo un recuerdo. \u00bf C\u00f3mo lleg\u00f3 a construirse la imagen de la bruja sat\u00e1nica, de manera tal como para generar psicosis colectivas? \u00bf Ten\u00edan las pr\u00e1cticas descriptas un trasfondo real? Y: \u00bfcu\u00e1l fue la raz\u00f3n que hubo tras la construcci\u00f3n de esta imagen?<\/p>\n<p>La clave para entender este fen\u00f3meno la tenemos que buscar en la historia del pensamiento, en particular en el religioso. As\u00ed como la idea b\u00edblica de la existencia del diablo llev\u00f3 siglos de elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica (2), la figura del brujo o hechicero (3) como agente del demonio y las pr\u00e1cticas supersticiosas como hechos sat\u00e1nicos, llev\u00f3 siglos de composici\u00f3n por los pensadores de la Iglesia.<\/p>\n<p>Marcelo Campagne en Homo Catholicus. Homo Superstitiosus (4), describe tres modelos de superstici\u00f3n elaborados a lo largo del tiempo: el modelo cl\u00e1sico, el cristiano y el cient\u00edfico racionalista. Mostrando as\u00ed la clara evoluci\u00f3n del pensamiento sobre costumbres y hechos ancestrales, y la distinta manera de percibirlos y entenderlos seg\u00fan los distintos modelos prevalecientes. Para el modelo Cl\u00e1sico, greco latino, la superstici\u00f3n, ese temor excesivo a los dioses, la creencia que los males se originaban de pecados o pr\u00e1cticas rituales era simplemente ignorancia, emociones surgidas de falsos razonamientos. &#8220;La perversi\u00f3n ha sido la fuente de creencias falsas, crasos errores y supersticiones apenas por encima del nivel de los cuentos de viejas&#8221;, escrib\u00eda Cicer\u00f3n (5). El cristianismo en el I siglo compart\u00eda esta idea: &#8221; Rechaza las f\u00e1bulas profanas y los cuentos de viejas&#8221;, escrib\u00eda San Pablo a su disc\u00edpulo Timoteo (6).<\/p>\n<p>Unos trescientos a\u00f1os despu\u00e9s, a trav\u00e9s de San Agust\u00edn de Hipona llegar\u00eda (354-430 d. C.) la formulaci\u00f3n del modelo cristiano de superstici\u00f3n. El Obispo de Hipona unific\u00f3 bajo el t\u00e9rmino superstici\u00f3n pr\u00e1cticas de orden cultual \u0096referidas a desviaciones dentro de la formulaci\u00f3n del culto, como idolatr\u00eda &#8211; y aquellas que no lo eran &#8211; tales como creencias en amuletos, en maleficios, hor\u00f3scopos, ag\u00fceros y &#8220;vendajes y remedios que condena la ciencia m\u00e9dica&#8230; o en colgarse o atarse alg\u00fan objeto&#8221;, escrib\u00eda San Agust\u00edn (7). Por otro lado, establece una clara relaci\u00f3n entre la superstici\u00f3n y la demonolog\u00eda, sosteniendo que detr\u00e1s de las supersticiones est\u00e1n los demonios, y que \u00e9stos pueden producir efectos reales. Esta idea va a traer con el tiempo importantes consecuencias.<\/p>\n<p>Durante la Alta Edad Media este criterio se deja de lado, se niega que hubiese verdad detr\u00e1s de las supersticiones. Ejemplo de esto es el fragmento existente del Canon Episcopi del siglo IX, donde refiri\u00e9ndose a creencias populares sobre ciertas mujeres adoradoras del diablo, que participan en cabalgatas nocturnas, dice lo siguiente: &#8220;De hecho, una innumerable cantidad de personas, enga\u00f1adas por esta falsa creencia, considerando estas cosas verdaderas, se desv\u00eda de la justa fe y cae en el error del paganismo porque termina afirmando la existencia de alguna otra divinidad o potencia sobrenatural adem\u00e1s del \u00fanico Dios. Es por eso que los sacerdotes en sus iglesias deben predicarle al pueblo continuamente para hacerle saber que ese tipo de cosas son enormes mentiras y que estas fantas\u00edas son introducidas en las mentes de hombres sin fe no por el esp\u00edritu divino, sino por el esp\u00edritu del mal&#8221; (8). Si bien este valioso documento negaba a la brujer\u00eda realidad f\u00edsica, condenaba a quienes cre\u00edan en ella, preparando el camino para la oleada de represi\u00f3n que ocurrir\u00eda siglos despu\u00e9s. Adem\u00e1s su descripci\u00f3n del vuelo nocturno contribuy\u00f3 a extender y fijar el concepto hist\u00f3rico de sabbat.<\/p>\n<p>En los siglos XII y XIII brilla el pensamiento escol\u00e1stico en las universidades europeas. Santo Tom\u00e1s de Aquino (l225- 1274), uno de sus m\u00e1s grandes exponentes, retoma la reflexi\u00f3n sobre la superstici\u00f3n, siguiendo el pensamiento de San Agust\u00edn sobre el tema. Profundiza y complejiza la noci\u00f3n de pacto con el diablo, distinguiendo con claridad el pacto expreso, directo con el demonio, del pacto t\u00e1cito, que inclu\u00eda augurios, sortilegios, astrolog\u00eda, adivinaci\u00f3n por sue\u00f1os, presagios, quiromancia, y pr\u00e1ctica similares. &#8220;&#8230; toda adivinaci\u00f3n hace uso, para conocer los futuros eventos, del consejo y ayuda de los demonios. Esto a veces se implora expresamente; pero otras veces, y sin intenci\u00f3n alguna del hombre, los mismos demonios intervienen secretamente y anuncian sucesos futuros que ellos conocen&#8221;, escrib\u00eda Santo Tom\u00e1s en La Summa Theologica (9). Lo cual convert\u00eda a los ejecutantes de estas pr\u00e1cticas en agentes de los demonios y en punibles de castigo dado la existencia de un pacto previo con el diablo, aunque \u00e9ste fuese t\u00e1cito.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda y teolog\u00eda de la escol\u00e1stica, si bien aport\u00f3 pocos elementos nuevos al concepto de brujer\u00eda, suministr\u00f3 una l\u00f3gica interna y una estructura intelectual coherente al fen\u00f3meno, proporcionando de esta manera las armas necesarias a los inquisidores para proceder en su persecuci\u00f3n de brujas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la actitud que el esp\u00edritu medieval va a tomar frente a la superstici\u00f3n y, en especial, frente a las brujas y la hechicer\u00eda, es muy vacilante todav\u00eda. Hay muchas manifestaciones de duda y de interpretaci\u00f3n racional. Para l400 la corte de Francia, como muchas otras cortes europeas, era un hogar para la magia y la astrolog\u00eda (10). Sin embargo, gradualmente el escepticismo se va abandonando, las ideas tomistas van generando aceptaci\u00f3n en los te\u00f3logos, en especial la noci\u00f3n de pacto t\u00e1cito (11) con el diablo, y as\u00ed lentamente va conformando el estereotipo satanizado de la bruja.<\/p>\n<p>Algunos investigadores sostienen que el inicio de la caza de brujas y la configuraci\u00f3n del sabbat se encuentran en el siglo XIV, mientras que otros afirman que reci\u00e9n en el XV hay pruebas claras de este hecho. Carlo Ginzburg en Historia Nocturna plantea la tesis de que esta nueva imagen de la brujer\u00eda practicada por grupos que celebraban reuniones nocturnas surge en los Alpes Occidentales a mediados del siglo XIV (12). Si bien, fuentes como el Fornicarius \u0096 que utiliza Ginzburg \u0096 demuestran que la brujer\u00eda ya era un hecho reconocido como sat\u00e1nico en ese siglo, la imagen completa del sabbat y del vuelo nocturno, caracter\u00edstica del fen\u00f3meno, no est\u00e1n presentes a\u00fan. Es reci\u00e9n a comienzos del siglo XV cuando comienza con intensidad la persecuci\u00f3n y condena de individuos por la acusaci\u00f3n de brujer\u00eda y elementos del estereotipo del aquelarre ya se encuentran plenamente desarrollados en los registros de los interrogatorios. Ya se hab\u00eda cristalizado la imagen completa de la bruja que hab\u00eda realizado un pacto con el diablo, con el fin expreso de da\u00f1ar al pr\u00f3jimo, que celebraba con sus compa\u00f1eros reuniones nocturnas, donde se practicaban los hechos m\u00e1s aberrantes. Fray Mart\u00edn de Casta\u00f1ega en su Tratado de las supersticiones y hechicer\u00edas (Logro\u00f1o, l529) describe las ideas que circulaban con respecto a estas ceremonias al relatar: &#8220;M\u00e1s muchos de los sacrificios antiguos diab\u00f3licos y las m\u00e1s solemnes, se celebraban con sangre humana, ofreciendo, degollando y sacrificando a sus propios hijos e hijas al demonio&#8221;. Esta costumbre de devorar ni\u00f1os o ofrecerlos en sacrificio al demonio, era uno de los elementos caracter\u00edsticos del estereotipo de las brujas, as\u00ed como tambi\u00e9n el vuelo nocturno, del cual Casta\u00f1ega menciona al decir que: &#8221; de creer es que permite (Dios) alguna vez que el demonio lleve por los aires a sus familiares&#8221; (l3).<\/p>\n<p>Este estereotipo ya plenamente formado, para el siglo XV, da lugar a que las autoridades emprendan una caza sistem\u00e1tica de estos supuestos adoradores del demonio. El papa Inocencio VIII en l484 en la Bula Summis Desiderantes Affectibus autoriza las persecuciones de brujas por parte de los inquisidores, dado que &#8220;&#8230; muchas personas de ambos sexos, olvid\u00e1ndose de la propia salvaci\u00f3n y desvi\u00e1ndose de la fe cat\u00f3lica han mantenido relaci\u00f3n con demonios..&#8221;, nombra a inquisidores calificados para las regiones de Germania, con el fin de &#8220;evitar la peste de la hechicer\u00eda perversa y similares excesos difundan su veneno da\u00f1ando a otros inocentes&#8230; es consentido a los inquisidores antes nombrados ejercitar su oficio inquisitorial en dichas regiones y que les debe ser permitido proceder a la correcci\u00f3n, encarcelamiento o punci\u00f3n de las mencionadas personas&#8221; (l4).<\/p>\n<p>Se emprende de esta manera una caza despiadada contra personas que en muchos de los casos eran depositarias de sabidur\u00eda y costumbres ancestrales, como el uso de ciertas hierbas con prop\u00f3sitos curativos o amatorios, y que durante siglos hab\u00edan sido aceptadas y respetadas dentro de las comunidades; pero que, ahora, producto de esta deliberada construcci\u00f3n ideol\u00f3gica, se ve\u00edan desplazados de la misma, considerados enemigos de la fe y de los verdaderos cristianos.<\/p>\n<p>El diferente, el otro, el marginal siempre ha sido y a\u00fan hoy lo es, la figura sospechada. Ante el menor hecho adverso el diferente es se\u00f1alado como responsable. As\u00ed fue como en el medioevo europeo el leproso, el jud\u00edo, el hereje fueron las v\u00edctimas constantes, acusadas de todos los males que suced\u00edan en la comunidad. Si ocurr\u00eda una epidemia, ellos eran los responsables, pues hab\u00edan envenenado las aguas con polvos (l5). Los rumores circulaban y como consecuencia de esto miles de individuos entre ellos perd\u00edan la vida. A comienzos de la modernidad fueron reemplazos por la figura estereotipada del brujo o bruja, un ser al margen de la sociedad, capaz de todos los cr\u00edmenes y males posibles, el culpable por excelencia (l6) &#8220;Ni bien hab\u00eda comenzado a recrudecer la peste&#8221;, escrib\u00eda el Cardenal Federico Borromeo, en 1630, &#8220;se difundi\u00f3 entre el vulgo una cierta convicci\u00f3n: que aquellos que ejercitaban el dif\u00edcil arte de untar las paredes, mezclaban los unguentos con acuerdos pactados con los demonios&#8230; el veneno propio de la peste&#8221; (17). Estas eran las creencias corrientes que circulaban y que llevaban a la detenci\u00f3n y muerte de muchos acusados.<\/p>\n<p>Esta construcci\u00f3n ideol\u00f3gica tuvo como consecuencia una separaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s radical entre el peque\u00f1o grupo de te\u00f3logos que decid\u00edan que era y que no era superstici\u00f3n y brujer\u00eda, y el pueblo que, en la mayor\u00eda de los casos, practicaba o cre\u00eda en estas cosas. Enrique Kraemer, nombrado inquisidor por Inocencio VIII, preocupado porque algunos magistrados, tanto civiles como eclesi\u00e1sticos, no cre\u00edan en las acciones de brujas y magos escribi\u00f3: &#8220;Es pues peligros\u00edsimo predicar de este modo defendiendo a las brujas y haciendo que crezca su n\u00famero&#8230; las brujas son cre\u00eddas cuando niegan creer en los demonios y dicen que no les entregaron su propio cuerpo y alma y que no ofrecen sus propios hijos ni practican otros horribles ritos que son enumerados en los dichos discursos sobre las brujas&#8221; (18). De ah\u00ed la multiplicaci\u00f3n de los denominados Tratados Antisupersticiosos para instruir a aquellos que deb\u00edan reprimir lo que los te\u00f3logos decid\u00edan que era incorrecto. La invenci\u00f3n de la imprenta en l450, ayud\u00f3 a la difusi\u00f3n de estos tratados y a generalizar el estereotipo de la bruja sat\u00e1nica. Resulta parad\u00f3jico que uno de los m\u00e1s grandes inventos de la modernidad, que uno asocia a la difusi\u00f3n de la cultura y la apertura del pensamiento, haya sido precisamente uno de los medios indirectos de la propagaci\u00f3n de la ignorancia e intolerancia.<\/p>\n<p>En su introducci\u00f3n, el Tratado de Fray Mart\u00edn de Casta\u00f1ega, declara que el prop\u00f3sito de su publicaci\u00f3n era &#8221; que los visitadores y curas, y a\u00fan todos los cl\u00e9rigos deste muy honrado y grande obispado, lo tengan entre manos por ser materia peregrina&#8230; para quitar muchas ignorancias que muchos, que presumiendo de letrados, niegan las materias de las supersticiones y hechicer\u00edas&#8221; (19). Los mismos que ten\u00edan la responsabilidad de reprimir la hechicer\u00eda muchas veces estaban en confusi\u00f3n de los que realmente era superstici\u00f3n y lo que no lo era. Esto muestra el car\u00e1cter de construcci\u00f3n del concepto mismo de superstici\u00f3n, cuyo fin era el disciplinamiento y control social sobre la poblaci\u00f3n en general y los grupos marginales en particular.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de un caso particular ocurrido en San Miniato (20) un pueblo del ducado de Florencia en 1594, nos puede ayudar a entender lo expuesto con anterioridad sobre lo que se encontraba detr\u00e1s de esta caza o persecuci\u00f3n de &#8220;brujas&#8221;. Es el proceso contra una mujer viuda de unos sesenta a\u00f1os, que ejerc\u00eda el oficio de partera y curandera, Gostanza, llamada &#8220;de Libbiano&#8221; &#8211; evidentemente el pueblo donde hab\u00eda pasado la mayor parte de su vida y comenzado a ejercer su oficio-. Pocos a\u00f1os antes se hab\u00eda mudado al pueblo de Bagno, y es all\u00ed donde es denunciada como bruja ante las autoridades por sus mismos vecinos. Varios elementos significativos se pueden inferir de estos pocos datos. La acusada era mujer, viuda y extranjera en el pueblo, tres elementos que se\u00f1alaban su vulnerabilidad y que, a la vez, la hac\u00edan sospechosa. En el Malles Maleficarum, un c\u00e9lebre tratado de demonolog\u00eda de l486 encontramos lo siguiente: &#8221; Toda brujer\u00eda proviene del apetito carnal que en las mujeres es insaciable&#8221; (21). Fray Mart\u00edn de Casta\u00f1ega en el cap\u00edtulo V de su Tratado se explaya sobre las razones de que haya m\u00e1s mujeres que hombres consagradas al demonio y agrega &#8220;&#8230; m\u00e1s son de las mujeres viejas y pobres&#8230; porque como en los otros vicios la pobreza es muchas veces ocasi\u00f3n de muchos males&#8221; (22). La misoginia era habitual, no s\u00f3lo en la redacci\u00f3n de los tratados de demonolog\u00eda sino en las relaciones cotidianas. A su vez Casta\u00f1ega se\u00f1ala a la pobreza como otro factor descalificador. La discriminaci\u00f3n est\u00e1 claramente presente.<\/p>\n<p>Los oficios que ejerc\u00eda de partera y curandera, la colocaban en un terreno peligroso, pues ambos estaban asociados con pr\u00e1cticas diab\u00f3licas. Casta\u00f1ega en su Tratado escribe sobre las parteras: &#8220;&#8230; (Satan\u00e1s) hace que los ministros, en la m\u00e1s sutil y secreta manera que pueden maten ni\u00f1os, como lo hacen muchas parteras brujas&#8230;&#8221; (23). La recolecci\u00f3n de plantas, el conocimiento de su papel terap\u00e9utico y su empleo para sanar enfermedades era transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a trav\u00e9s de la l\u00ednea femenina. Por siglos estas mujeres cumplieron un importante papel en sus comunidades. Eran las encargadas de mantener y transmitir conocimientos ancestrales, pero la construcci\u00f3n del modelo cristiano de superstici\u00f3n, hizo de ellas objeto de sospecha, coloc\u00e1ndolas al margen de la sociedad, en la posici\u00f3n de agentes del diablo. De tal manera que, ante una situaci\u00f3n de malestar social, como carest\u00edas, pestes, guerras &#8211; como era la de fines del siglo XVI en Italia, \u00e9poca en que vivi\u00f3 Gostanza &#8211; las hac\u00eda las v\u00edctimas seguras de una persecuci\u00f3n. Posiblemente la envidia y los celos hayan sido los m\u00f3viles que llevaron a sus vecinos (y posiblemente a m\u00e9dicos) a denunciarla. El hecho de que varios ni\u00f1os a los que ella ayud\u00f3 a nacer hubiesen muerto, motiv\u00f3 la oleada de denuncias en su contra. Su condici\u00f3n de miembro reciente de la comunidad, sin ra\u00edces en el pueblo, la hac\u00eda doblemente sospechosa.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de su arresto comienza el interrogatorio que dura cinco d\u00edas. F\u00e1cil es adivinar la presi\u00f3n psicol\u00f3gica que esta anciana experimenta. Gostanza niega los cargos, por lo tanto la someten a tortura, al parecer al tormento llamado potro (24). A pesar de la tortura, Gostanza niega las acusaciones, el inquisidor, le hace una serie de preguntas sobre reuniones nocturnas, hechizos sobre ni\u00f1os, el fin es que ella confirme su participaci\u00f3n en reuniones sat\u00e1nicas, y que su descripci\u00f3n encaje en el modelo existente de bruja. Dos d\u00edas despu\u00e9s, la vuelven a someter a tortura, al fin ella dice &#8220;Si quer\u00e9is que os diga mentiras, las dir\u00e9&#8230;&#8221;. All\u00ed comienza la confesi\u00f3n. Describe el aquelarre, su relaci\u00f3n con el diablo, su vuelo en escoba, como se convierte en gato, y bebe sangre de ni\u00f1os. Describe todo lo que los inquisidores esperaban. Diez d\u00edas despu\u00e9s el propio Inquisidor de Florencia, un hombre m\u00e1s ilustrado, va a tomar a su cargo los interrogatorios. Gostanza comienza a describir su vida, su rapto a los ocho a\u00f1os para ser entregada al hombre que ser\u00e1 su esposo. El abuso a esa tierna edad, y su huida de la realidad, como encontraba refugio en el bosque y en sus fantas\u00edas. La imagen que ella presenta del aquelarre es una construcci\u00f3n donde se entremezclan sus propios anhelos, expectativas, y sue\u00f1os, con la imagen elaborada de las reuniones sat\u00e1nicas. Un cuento lleno de elementos folcl\u00f3ricos, probablemente recuerdos infantiles e historias que escuchara. Presenta al diablo como un esposo amoroso, diferente del que tuvo, y a la &#8220;Ciudad del Diablo&#8221;, donde se celebran las reuniones, como &#8220;una ciudad de oro, m\u00e1s bella que Florencia&#8221; muy distinta del ambiente cotidiano y gris donde se mueve. La fantas\u00eda que proyecta en su relato claramente muestra su huida de la realidad, el deseo de encontrar en este mundo ficticio la protecci\u00f3n contra la dureza, exigencia y frustraciones de su mundo real.<\/p>\n<p>El inquisidor se convence de hallarse s\u00f3lo ante una visionaria. Tras veinti\u00fan d\u00edas de interrogatorio es liberada. La Inquisici\u00f3n est\u00e1 menos dispuesta a dejarse llevar por estas historias que los tribunales civiles. Durante todo el siglo XVI el Santo Oficio mostr\u00f3 mayor prudencia en esos casos que los tribunales civiles, siendo \u00e9stos responsables del mayor n\u00famero de ajusticiamentos por hechicer\u00eda. La Inquisici\u00f3n prefer\u00eda atender, y con severidad, los casos de herej\u00eda (25).<\/p>\n<p>Toda fantas\u00eda tiene una fuerte base real. Y en el caso de la detallada reconstrucci\u00f3n del fant\u00e1stico mundo descripto por Gostanza, se amalgaman visiones derivadas de su instrucci\u00f3n religiosa &#8211; la aprendida por los predicadores de campa\u00f1a &#8211; y la cultura y saber populares, de largos siglos de elaboraci\u00f3n y transmisi\u00f3n campesina. Todo esto coloreado por sus propias vivencias y al entorno social que le toc\u00f3 vivir.<\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n de la brujer\u00eda fue sin duda uno de los mecanismos puestos en marcha con el fin de destruir la cultura popular, y sus antiguos saberes. En los procesos de brujer\u00eda se destaca una gran mayor\u00eda de mujeres acusadas y esto era as\u00ed porque las mujeres eran precisamente las encargadas de custodiar esta sabidur\u00eda popular. Ellas eran las que presid\u00edan veladas nocturnas \u0096 posiblemente de aqu\u00ed se derive la imagen del sabbat &#8211; que constitu\u00edan unos de los mecanismos m\u00e1s tradicionales de transmisi\u00f3n cultural en el campesinado. Veladas en las que, junto al relatos de cuentos y de sucesos pasados, se ense\u00f1aban costumbres morales o se transmit\u00edan saberes sobre plantas y astros. El universo m\u00e1gico se entremezclaba con la percepci\u00f3n popular del mundo. Jos\u00e9 Luis Romero en La cultura Occidental, planteaba que la realidad e irrealidad se confund\u00edan y entrecruzaban constantemente en la mente del hombre medieval, donde el sentimiento m\u00e1gico del germano o la adivinaci\u00f3n de lo misterioso que anidaba en los antiguos celtas perviv\u00eda, mezcl\u00e1ndose con el dogma cristiano. Todo esto daba como resultado un rico mundo m\u00edtico (26).<\/p>\n<p>La ideas y pr\u00e1cticas cham\u00e1nicas guardan muchos puntos de contacto con el estereotipo del brujo o hechicero. Mircea Eliade en su completo an\u00e1lisis del fen\u00f3meno del chamanismo, destaca que esta &#8220;especialidad m\u00e1gica&#8221; est\u00e1 muy relacionada con las t\u00e9cnicas del \u00e9xtasis, dominio del fuego, y vuelos nocturnos -funci\u00f3n decisiva en las consagraciones cham\u00e1nicas-. Estas personas afirman sostener una especial relaci\u00f3n con los esp\u00edritus de la naturaleza a los que dominan (27). La constante movilidad de estos pueblos n\u00f3mades no hace descabellado pensar que pudieron haber tenido relaciones con Europa Occidental, en particular el chamanismo siberiano y de all\u00ed provenir parte del conjunto de ideas m\u00edticas del campesinado europeo. Carlo Ginzburg descubri\u00f3 en la campa\u00f1a italiana, la existencia entre los siglos XVI y XVII de un antiqu\u00edsimo culto agrario con trasfondo cham\u00e1nico, los benandanti, que en muchos de los procesos inquisitoriales aparecen confundidos con brujos (28).<\/p>\n<p>La demonizaci\u00f3n de estas antiguas pr\u00e1cticas llev\u00f3 a la intolerancia y a la persecuci\u00f3n. La imagen del brujo sat\u00e1nico fue un importante mecanismo de control social y de dominio sobre el diferente. La manera m\u00e1s eficaz de imponer una cultura hegem\u00f3nica y destruir de manera sistem\u00e1tica la cultura y saber populares. Esta enculturaci\u00f3n fue parte de un largo proceso de cambio, que abarc\u00f3 desde la destrucci\u00f3n econ\u00f3mica del campesinado, de su forma de vida y cultura hasta la imposici\u00f3n de un nuevo sentido del tiempo y del trabajo propios del naciente capitalismo.<\/p>\n<p>Se puede decir que el proceso de destrucci\u00f3n de la cultura popular arranc\u00f3 desde la difusi\u00f3n del cristianismo en Europa, pero es en el siglo XVI, donde este ataque se da con mayor vigor. La separaci\u00f3n entre cultura de elite y cultura popular es muy notable a partir de este siglo. As\u00ed, la centralizaci\u00f3n del Estado, los cambios econ\u00f3micos, la Reforma religiosa, la Contrarreforma, la imprenta, entre otros aspectos que marcaron este siglo, forma el marco en el cual insertar y tratar de comprender el complejo fen\u00f3meno de la caza de brujas.<\/p>\n<p>Esta persecuci\u00f3n termina pr\u00e1cticamente para mediados del siglo XVIII. En Inglaterra la \u00faltima ejecuci\u00f3n se registra en l684, en Estados Unidos en l692, en Francia en 1745 y en Alemania en 1775 (29). Fueron precisamente las altas autoridades teol\u00f3gicas, jur\u00eddicas y pol\u00edticas que la hab\u00edan iniciado, las que terminaron por eliminarla. El modelo preponderante de superstici\u00f3n va a pasar a ser el cient\u00edfico- racionalista. Uno de sus grandes exponentes, Voltaire (1674- l778), en sus Cartas Filos\u00f3ficas razonaba: &#8220;Me parece que la naturaleza humana no tiene necesidad de lo verdadero para caer en lo falso&#8230; el primer hombre que se puso enfermo crey\u00f3 sin esfuerzo en el primer charlat\u00e1n. Nadie ha visto hombres \u0096 lobos, ni brujos y muchos han cre\u00eddo&#8221; (30). <\/p>\n<p>\u00a0 La superstici\u00f3n va a volver a ser nuevamente producto de la ignorancia y as\u00ed, la creencia en la bruja sat\u00e1nica y sus abominables hechos, que segara tantas vidas, pasar\u00e1 a ser solo un recuerdo.<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p>1) Bennasar, B: La inquisici\u00f3n espa\u00f1ola: Poder pol\u00edtico y control social. Barcelona, Cr\u00edtica, l98l, pp. 100, 117<\/p>\n<p>2) Ejemplo de esto lo podemos hallar en dos relatos del Antiguo Testamento que describen el mismo hecho pero cuya fecha de producci\u00f3n est\u00e1 separada por siglos. Ambos detallan un censo realizado por el rey David \u0096 hecho considerado como un pecado para la mentalidad hebrea de su tiempo- En 2 Samuel 24:l leemos: &#8220;Se encendi\u00f3 la ira de Yavh\u00e9 contra los israelitas e incit\u00f3 a David contra ellos diciendo: Anda, haz el censo de Israel y Jud\u00e1&#8221;. Este pasaje es del siglo X a. C. y claramente muestra que la ira de Dios es la que impulsa al rey a cometer este pecado. La mentalidad religiosa del antiguo Israel lo refer\u00eda todo a Dios como causa principal. Siglos despu\u00e9s el escritor del libro de Las Cr\u00f3nicas (siglo IV a. C.) relata el mismo hecho pero con esta variante: &#8220;Alz\u00f3se Satan\u00e1s contra Israel e incit\u00f3 a David a hacer el censo al pueblo&#8221; (1 Cr\u00f3nicas 21:1) En seis siglos la figura de Satan\u00e1s como opositor de Dios estaba claramente delineada en la teolog\u00eda hebrea.<\/p>\n<p>3) Brujer\u00eda y hechicer\u00eda no son sin\u00f3nimos, mientras que la primera designa a un fen\u00f3meno inventado por la teolog\u00eda tardo medieval, la segunda designa a ritos populares reales, tanto urbanos como campesinos. Estas dos realidades diferentes fueron confundidas en el per\u00edodo que analizamos por los jueces y te\u00f3logos que llevaban adelante la caza de brujas. En el presente trabajo vamos a usarlas de manera indistinta.<\/p>\n<p>4) Campagne F. M.. Homo Catholicus. Homo Supertitiosus. El discurso antisupersticioso en la Espa\u00f1a de los siglos XV al XVII. Madrid- Buenos Aires, 2001<\/p>\n<p>5) Cicer\u00f3n: Sobre la Naturaleza de los dioses Libro II, cap\u00edtulo 28, p. 147. Madrid. Ed. Sarpe, l984<\/p>\n<p>6) 1 Timoteo 4:7, Biblia de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>7) San Agust\u00edn De Doctrina christiana II, 20,30. Madrid, l965 pp. 150,155<\/p>\n<p>8) Canon Episcopi en Brujas e Inquisidores, Bs. As. OPFYL, 1994<\/p>\n<p>9) Santo Tom\u00e1s de Aquino Summa Theol\u00f3gica, 2-2 q 95, p.260<\/p>\n<p>10) Huizinga, J : El oto\u00f1o de la Edad Media, Barcelona, Altaya, 1998 p.346<\/p>\n<p>11) El motivo del pacto en la leyenda medieval alcanza su punto culminante con la historia de Fausto, un mago que hace un pacto con el diablo para conseguir sabidur\u00eda y el amor de una mujer. Esta leyenda, que combinaba las tradiciones de la magia superior e inferior, fue muy popular a lo largo de los siglos. Como lo atestiguan obras como el Doctor Fausto de Marlowe de 1593 y el Fausto de Goethe del siglo XIX.<\/p>\n<p>12) Ginzburg, C. Historia Nocturna. Un desciframiento del aquelarre, Barcelona, 199l p. 70<\/p>\n<p>13) Fray Mart\u00edn de Casta\u00f1ega: Tratado de supersticiones y hechicer\u00edas. Facultad de Filosof\u00eda y Letras, Universidad de Buenos Aires, 1997 pp.69, 85<\/p>\n<p>14) Bula Summis Desiderantes Affectibus, en Brujas e inquisidores, OPFYL, 1994 pp.8-10<\/p>\n<p>15) Ginzburg, C: Historia&#8230; op.cit.70, 7l<\/p>\n<p>16) Campagne F. El otro entre nosotros. Funcionalidad de la noci\u00f3n de superstitio en el modelo hegem\u00f3nico cristiano B. Hi, T. 102, 2000, n\u00famero 1, p.46<\/p>\n<p>17) Cardenal Federico Borromeo: Sobre la peste en Mil\u00e1n OPFYL, 1998, pp.8,9<\/p>\n<p>18) Las brujas seg\u00fan un inquisidor de Germania en Brujas e inquisidores. OPFYL, 1994, pp.11, 12<\/p>\n<p>19) Tratado&#8230; op.cit. p. 3<\/p>\n<p>20) La fuente de este comentario va a ser el an\u00e1lisis que realiza Silvia Mantini sobre este caso, extra\u00eddo de los archivos de San Miniato, Florencia y Luca, publicados en La mujer del Renacimiento. Madrid, Alianza, l993<\/p>\n<p>21) Heinrich Kraemer y Jacobus Sprenger: Malles Maleficarum, p. 82<\/p>\n<p>22) Tratado&#8230; op. cit. pp.63-65<\/p>\n<p>23) Tratado&#8230; op.cit. p.86<\/p>\n<p>24) Este instrumento de tortura consist\u00eda en un caballete al cual el acusado era atado con cuerdas. El verdugo daba vueltas sucesivas, que estiraban a la v\u00edctima. El prop\u00f3sito de las torturas no era que el acusado perdiera la vida sino que confesara su crimen.<\/p>\n<p>25) Bennassar,: La inquisici\u00f3n&#8230; op. cit. p.201<\/p>\n<p>26) Romero, Jos\u00e9 Luis: La cultura Occidental Madrid, Alianza, 1994, p.95<\/p>\n<p>27) El\u00edade, Mircea: El chamanismo y las t\u00e9cnicas arcaicas del \u00e9xtasis. M\u00e9xico, F.C.E. 1996, p. 23, 24, 27<\/p>\n<p>28) Ginzburg, Carlo : El queso y los gusanos. El cosmos seg\u00fan un molinero del siglo XVI, Barcelona, Paid\u00f3s, l998, p. 21, 102<\/p>\n<p>29) Russell, G. La historia de la brujer\u00eda Barcelona, Paid\u00f3n, 1998, p. 158<\/p>\n<p>30) Voltaire: Cartas filos\u00f3ficas Madrid, Altaya, 1996, p. 179.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Por\u00a0 Mar\u00eda Teresa Fuster \u00a0 Cuando se emprende el estudio de la Europa Moderna, no se puede dejar de considerar un fen\u00f3meno singular y \u00fanico que marc\u00f3 a este rico per\u00edodo: la caza de brujas. 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