{"id":3891,"date":"2009-03-04T19:49:02","date_gmt":"2009-03-04T19:49:02","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3891"},"modified":"2009-03-04T19:49:02","modified_gmt":"2009-03-04T19:49:02","slug":"cuerpo-y-modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3891","title":{"rendered":"Cuerpo  y modernidad"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<br \/>\nCUERPO Y MODERNIDAD<\/p>\n<p>Por Anal\u00eda Negishi <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 En la forma como una cultura construye su noci\u00f3n de cuerpo, se cifra una forma simb\u00f3lica esencial de entender la realidad. En la modernidad, el cuerpo es construido desde diversos niveles. En la Edad Media y el Renacimiento, lo corporal se relaciona fuertemente con las festividades populares, y las culturas rurales, y una noci\u00f3n de un cuerpo que se identifica con la naturaleza. Pero luego, surge otra forma de la corporalidad relacionada con su reducci\u00f3n a objeto de investigaci\u00f3n (Vesalio), a un opuesto de la mente (Descartes), o un instancia construida y controlada por fuerzas pan\u00f3pticas (Foucault). En el texto que sigue a continuaci\u00f3n, realizado por Anal\u00eda Negishi\u00a0 como parte de sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, el cuerpo es explorado desde estas significaciones esenciales. Un an\u00e1lisis que estimula la reflexi\u00f3n sobre parte de los complejos sentidos del cuerpo en la historia moderna. <\/p>\n<p> E.I<\/p>\n<p>CUERPO Y MODERNIDAD<\/p>\n<p>Por Anal\u00eda Negishi\u00a0 <\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\n\u00b7 &#8220;Cuerpo supernumerario al que el hombre le debe la precariedad y al que quiere volver impermeable a la vejez o a la muerte, al sufrimiento o a la enfermedad&#8221; (David Le Breton)<\/p>\n<p>\u00a0  Con el transcurrir de los siglos, las representaciones simb\u00f3licas que el hombre se hace de s\u00ed mismo, de los dem\u00e1s y del universo que lo rodea, han ido cambiando con el acontecer de diversos sucesos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos. Diferentes personajes, diferentes concepciones en distintos momentos de la Historia han alimentado una gruesa reserva de teor\u00edas, corrientes y escuelas que nos permiten diferenciar aqu\u00e9llas y (tratar de) entender nuestro presente. <\/p>\n<p>Y como para aprehender el momento presente uno debe necesariamente remontarse al pasado, este trabajo tiene la intenci\u00f3n de recorrer la etapa que algunos pensadores de Europa Occidental titularon &#8220;Modernidad&#8221;, pero haciendo hincapi\u00e9 en una faceta del simbolismo, aquella inquietud que se plantea: \u00bfC\u00f3mo ve el hombre al hombre? \u00bfQu\u00e9 es lo que influye en su percepci\u00f3n de s\u00ed mismo? \u00bfC\u00f3mo construye \u00e9l las representaciones de \u00e9l mismo? O, en pocas palabras, \u00bfC\u00f3mo se pens\u00f3 el cuerpo en la Modernidad? <\/p>\n<p>Para llevar a cabo esta tarea, pretendo realizar una sucesi\u00f3n de las ideas imperantes en dos momentos diferentes de la Historia, tratando de no caer en una cronolog\u00eda lineal y mon\u00f3tona: La Edad Media y la Modernidad. Frente a la extensi\u00f3n que ocupar\u00eda analizar estas \u00e9pocas en los distintos puntos del planeta, y a riesgo de acotar demasiado el trabajo presente, s\u00f3lo tomar\u00e9 en cuenta a Europa Occidental, como eje y epicentro de las ideas y corrientes aqu\u00ed tratadas.<\/p>\n<p>La Edad Media y el Renacimiento<\/p>\n<p>Se conoce como Edad Media a la etapa de la historia europea comprendida, aproximadamente, entre la ca\u00edda del Imperio Romano de occidente y el advenimiento de la edad moderna, con el desarrollo del capitalismo, el florecimiento de la cultura renacentista y los descubrimientos geogr\u00e1ficos. La civilizaci\u00f3n medieval fue, principalmente, la s\u00edntesis de tres elementos: La herencia de la antig\u00fcedad grecolatina, la aportaci\u00f3n de los pueblos germ\u00e1nicos y la religi\u00f3n cristiana<\/p>\n<p>En el 476 DC, con la ca\u00edda del Imperio Romano, el Cristianismo se convierte en la religi\u00f3n oficial de los diferentes reinos (b\u00e1rbaros, godos, francos, etc.) Los Hunos, quienes adquir\u00edan cada vez m\u00e1s poder a medida que avanzaban sobre el Imperio, fueron frenados por un Godo, cuyo destino fatal fue signado por el recelo del Emperador. Las chances de que Atila se retirara mermaban, cuando la \u00faltima carta fue jugada: enviar a un sacerdote cristiano con el fin de intimidar a los Hunos. La diferencias entre las religiones de unos y otros, como la invisibilidad del Dios cristiano, generaba temor, as\u00ed como el lenguaje y la capacidad de leer, escribir y realizar actividades burocr\u00e1ticas de los sacerdotes.<br \/>\nPoco a poco todos los pueblos se fueron convirtiendo al Cristianismo, por lo que la cultura medieval de occidente est\u00e1 signada por el teocentrismo. La verdad procede, entonces, de Dios, siendo la Iglesia cat\u00f3lica la mediadora entre el Reino de los Cielos y el Reino de la Tierra, lo que determina la manera en que el sujeto se autoconoce.<br \/>\nLa iglesia fue la depositaria en occidente de la supremac\u00eda universal cuando desapareci\u00f3 el poder del imperio; el papa fue reconocido como la autoridad m\u00e1xima a la que deb\u00edan someterse los poderes temporales. De este modo, la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica de Roma se constituy\u00f3 en el factor aglutinante de las monarqu\u00edas occidentales.<br \/>\nLa cultura, el arte, la ciencia y las letras fueron patrimonio eclesi\u00e1stico. En los monasterios, los monjes realizaron un esforzado trabajo de recopilaci\u00f3n de los textos cl\u00e1sicos y de los escritos teol\u00f3gicos de los padres de la iglesia.<br \/>\nEs San Agust\u00edn quien diferencia al hombre anterior a la ca\u00edda y el hombre medieval. Aurelio Agust\u00edn nace en Tagaste, Numindia en el a\u00f1o 345, estudi\u00f3 muy joven en Yagaste, en Madavo y luego en Cartago, a los 17 a\u00f1os. M\u00e1s tarde en Cartago ense\u00f1a ret\u00f3rica y elocuencia, se dedica a la astrolog\u00eda y a la filosof\u00eda. Luego marcha a Roma, y de aqu\u00ed a Mil\u00e1n donde encuentra al gran obispo San Ambrosio, a quien escucha asiduamente y que contribuy\u00f3 tanto a su conversi\u00f3n en el a\u00f1o 386.<br \/>\nLa diferencia crucial entre el hombre anterior a la ca\u00edda y el hombre medieval es que el hombre anterior a la ca\u00edda es una criatura &#8220;concupiscente y mortal&#8221;, pero a la que Dios ha hecho don de la gracia, que es un &#8220;don sobrea\u00f1adido&#8221; (donum superadditum). Este don no forma parte de la naturaleza humana en tanto que tal, y depende del acto mismo del Creador. Le permitir\u00eda escapar del pecado y de la muerte. El pecado de Ad\u00e1n le retir\u00f3 ese don de la gracia, y se convirti\u00f3 en lo que era por naturaleza, es decir, en &#8220;concupiscente y mortal&#8221;. M\u00e1s a\u00fan, la culpabilidad se extender\u00eda a toda su descendencia, y todos compartir\u00edan su falta, ya que habr\u00edan pecado en \u00e9l. El hombre habr\u00eda pues cometido un pecado original alz\u00e1ndose contra el orden establecido por Dios, un acto, una falta: &#8220;peccatum actuale&#8221;. Este pecado se habr\u00eda hecho hereditario y se convertir\u00eda en un estado: &#8220;peccatum habituale&#8221;, el de la esclavitud del hombre con respecto a la concupiscencia y la muerte. Se pasa de la eternidad al tiempo. El hombre est\u00e1 destinado a la muerte, porque el hombre ya no es el verdadero hombre (el anterior a la ca\u00edda). Entonces, para que el hombre medieval tenga salvaci\u00f3n necesita de la Gracia, necesita de la Divinidad. Esa relaci\u00f3n vital entre el hombre y la Divinidad no cambia sino hasta el Renacimiento.<br \/>\nEl Renacimiento signific\u00f3 un movimiento cultural de los siglos XV y XVI, iniciado en Italia y propagado por Europa, que termin\u00f3 dando nombre a un per\u00edodo de la civilizaci\u00f3n occidental caracterizado por la vuelta a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica como reacci\u00f3n contra la mentalidad teol\u00f3gica medieval.<br \/>\nEn cuanto a las caracter\u00edsticas generales de dicho per\u00edodo podemos citar la desvinculaci\u00f3n del arte del monopolio cultura de la iglesia. Tambi\u00e9n en este per\u00edodo el arte se inspira en el legado art\u00edstico grecorromano de &#8220;renacer&#8221; y las obras toman como referencia al ser humano. El canon de belleza se ajusta a la belleza humana.<\/p>\n<p>\u00b7 &#8220;En el pasado (\u0085) estaba mezclado a un gran r\u00edo, nunca estaba separado, con una vida propia; pero me mir\u00e9 a un espejo y decid\u00ed ser libre. La \u00fanica ventaja de esta libertad fue descubrir que ten\u00eda un cuerpo y que, durante determinada cantidad de a\u00f1os, deb\u00eda alimentar y vestir ese cuerpo. Y luego, todo habr\u00e1 acabado.&#8221;<br \/>\n(V. S. Naipul)<\/p>\n<p>Las representaciones del cuerpo y los saberes acerca del mismo no pueden desligarse de un contexto, de un estado social determinado, de una visi\u00f3n del mundo y, dentro de \u00e9sta \u00faltima, de una definici\u00f3n de la persona. El cuerpo, sostiene David Le Breton, &#8220;es una construcci\u00f3n simb\u00f3lica, no una realidad en s\u00ed misma&#8221; En Occidente la concepci\u00f3n del cuerpo est\u00e1 ligada a la posesi\u00f3n, no a la identidad, al ser. &#8220;Mi cuerpo&#8221;, que naci\u00f3 de la emergencia y el desarrollo del individualismo en las sociedades occidentales en el Renacimiento, convierte al cuerpo en el envase del sujeto, el lugar de sus l\u00edmites y de su libertad.<br \/>\nLe Breton realiza una comparaci\u00f3n para poder diferenciar otro tipo de concepci\u00f3n del cuerpo, para lo cual debemos, al menos moment\u00e1neamente, librarnos de la concepci\u00f3n moderna y occidental que nos acorrala. Para los conacos el cuerpo participa por completo de una naturaleza que, al mismo tiempo, lo asimila y lo cubre. El v\u00ednculo que existe entre el cuerpo y lo natural no es metaf\u00f3rico, sino una &#8220;identidad de sustancia&#8221; , ese v\u00ednculo es solidario. Cada sujeto existe solamente por su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, el hombre es s\u00f3lo un reflejo, obtiene se existencia a partir de su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. La noci\u00f3n individual occidental de persona como unidad, no existe entre los conacos. Por lo tanto, el cuerpo, como nosotros lo entendemos, tampoco existe. El cuerpo no es una frontera, no limita la libertad, sino que es un elemento imposible de separar de un conjunto simb\u00f3lico. <\/p>\n<p>\u00b7 &#8220;El cuerpo grotesco no tiene una demarcaci\u00f3n respecto del mundo, no est\u00e1 encerrado, terminado, ni listo, sino que se excede a s\u00ed mismo, atraviesa sus propios l\u00edmites. El acento est\u00e1 puesto en las partes del cuerpo en que \u00e9ste est\u00e1, o bien abierto al mundo exterior, o bien en el mundo, es decir, en los orificios, en las protuberancias, en todas las ramificaciones y excrecencias: bocas abiertas, \u00f3rganos genitales, senos, falos, vientres, narices.&#8221; (Mijail Bajt\u00edn) <\/p>\n<p>Volviendo a la Edad Media, podemos tomar como punto de partida para nuestro an\u00e1lisis, aunque no lo sea en la historia universal, el Siglo XV y la fiesta popular medieval. En el Carnaval, en el fervor de la calle y de la plaza p\u00fablica es imposible apartarse, cada hombre participa de la efusi\u00f3n colectiva, de la barah\u00fanda confusa que se burla de los usos y de las cosas de la religi\u00f3n. El Carnaval como un Intervallum mundi, una apertura de un tiempo diferente en el tiempo de los hombres y de las sociedades en las que se vive. Los principios m\u00e1s sagrados no se toman enserio, las risas y las parodias estallan por todos los lugares, la burla es constante. El Carnaval tiene como regla la trasgresi\u00f3n, lleva a los hombres a una liberaci\u00f3n de las pulsiones habitualmente reprimidas.<br \/>\nPor el contrario, las fiestas oficiales instituidas por las capas sociales altas est\u00e1n basadas en la separaci\u00f3n, jerarquizan a los sujetos, consagran los valores religiosos y sociales y, de este modo, afirman el germen de la individualizaci\u00f3n de los hombres. La retirada progresiva de la risa y de las tradiciones en la plaza p\u00fablica marca la llegada del cuerpo moderno como instancia separada, como marca de distinci\u00f3n entre un hombre y otro. El carnaval absuelve y confunde; la fiesta oficial fija y distingue. El cuerpo medieval no se distingue del hombre, como suceder\u00e1 con el cuerpo en la modernidad, entendido como factor de individuaci\u00f3n.<br \/>\nEstas fiestas de las altas capas de la sociedad o la Iglesia, no alteraban el orden existente, la fiesta oficial mira hacia atr\u00e1s, hacia el pasado; tend\u00edan a consagrar la estabilidad, la inmutabilidad y la perennidad de las reglas que reg\u00edan el mundo: jerarqu\u00edas, valores, normas y tab\u00faes religiosos, pol\u00edticos y morales corrientes. El carnaval, en cambio, creaba una &#8220;segunda vida&#8221; era el triunfo de una especie de liberaci\u00f3n transitoria, m\u00e1s all\u00e1 de la \u00f3rbita de la concepci\u00f3n dominante, la abolici\u00f3n provisional de las relaciones jer\u00e1rquicas, privilegios, reglas y tab\u00faes. Se opon\u00eda a toda perpetuaci\u00f3n, a todo perfeccionamiento y reglamentaci\u00f3n, apuntaba a un porvenir a\u00fan incompleto.<br \/>\n&#8220;El cuerpo humano es, en las tradiciones populares, el vector de una inclusi\u00f3n, no el motivo de una exclusi\u00f3n (en el sentido en que el cuerpo va a definir al individuo y separarlo de los otros, pero tambi\u00e9n del mundo); es el que vincula al hombre con todas las energ\u00edas visibles e invisibles que recorren el mundo.&#8221; <\/p>\n<p>\u00b7 &#8220;Oh, tu, que te libras a especulaciones sobre esta m\u00e1quina nuestra, no te entristezcas porque la conoces a causa de la muerte de otra persona; al\u00e9grate, en cambio, de que nuestro creador le haya proporcionado al intelecto tan excelente instrumento.&#8221; (Leonardo da Vinci)<\/p>\n<p>El origen de la aparici\u00f3n del individuo en una escala social significativa puede encontrarse en el mosaico italiano del Trecento o del Quattrocento en el que el comercio y los bancos comienzan a jugar un papel econ\u00f3mico y social muy importante. El comerciante es el prototipo del individuo moderno: el hombre cuyas ambiciones superan los marcos establecidos, el hombre cosmopolita por excelencia, que convierte al inter\u00e9s personal en el m\u00f3vil de las acciones, a\u00fan en detrimento del &#8220;bien general&#8221;. Este hombre nuevo ya no est\u00e1 regido por la preocupaci\u00f3n por la comunidad y por el respeto por las tradiciones. Esta nueva visi\u00f3n de s\u00ed mismo y del mundo, que le proporciona al hombre un margen de acci\u00f3n casi ilimitado, s\u00f3lo alcanza, por su puesto, a una fracci\u00f3n de la colectividad. Esencialmente, a los hombres de la ciudad, a los comerciantes y a los banqueros.<br \/>\nEsta individualizaci\u00f3n que opera en el Renacimiento es todav\u00eda m\u00e1s clara en el arte, en el artista. El sentimiento de pertenecer al mundo y no s\u00f3lo a la comunidad de origen se intensifica por la situaci\u00f3n de exilio en la que se encuentran miles de hombres a causa de los vaivenes pol\u00edticos o econ\u00f3micos de los diferentes Estados. Pero lejos de abandonarse a la tristeza, estos hombres alejados de las ciudades natales, de sus familias, desarrollan un nuevo sentimiento de pertenencia a un mundo cada vez m\u00e1s grande. La \u00fanica frontera admitida por estos hombres del Renacimiento es la del mundo.<br \/>\nEn la Alta Edad Media s\u00f3lo los altos eclesi\u00e1sticos de la Iglesia o personajes importantes del Reino dejaban retratos de sus personas, aunque siempre protegidos de los maleficios por la aprobaci\u00f3n religiosa de las escenas en que figuraban rodeados por personajes celestiales.<br \/>\nYa en el Siglo XV, el retrato individual sin ninguna referencia religiosa se afianzaba en la pintura, tanto en Florencia como en Venecia, en Flandes o en Alemania. Se vuelve un cuadro en s\u00ed mismo, soporte de una memoria, de una celebraci\u00f3n personal sin ninguna otra justificaci\u00f3n. La preocupaci\u00f3n por el retrato y, por lo tanto, esencialmente, por el rostro, tendr\u00e1 cada vez m\u00e1s importancia con el correr de los siglos. El retrato individual se convierte en una de las primeras fuentes de inspiraci\u00f3n de la pintura, cambiando en algunos decenios aquella tendencia establecida de no representar la persona humana, salvo en una representaci\u00f3n religiosa. Por lo tanto, ya no se necesita de la religi\u00f3n para poder pintar un retrato.<br \/>\nOtro rasgo revelador es la aparici\u00f3n de la firma en las obras de los pintores. Los creadores de la Edad Media permanec\u00edan en el anonimato, justamente porque eran parte de la comunidad de los hombres, como sucedi\u00f3, por ejemplo con los constructores de las grandes catedrales. Los artistas del Renacimiento, por el contrario, le imprimen su sello personal a las obras. El artista deja de ser la ola de superficie llevada por la espiritualidad de las masas, el artesano an\u00f3nimo de los grandes objetivos colectivos, para convertirse en un creador aut\u00f3nomo. La noci\u00f3n de artista est\u00e1 cargada de un valor social que la distingue del resto de las personas.<br \/>\nEse individualismo hace que el sujeto deje de ser el miembro de la comunidad para volverse un cuerpo para \u00e9l solo. Y todo esto es lo que lleva al desarrollo de un arte centrado directamente en la persona y provoca un refinamiento en la representaci\u00f3n de los rasgos, una preocupaci\u00f3n por la singularidad del sujeto, ignorada socialmente en los siglos anteriores. <\/p>\n<p>\u00b7 &#8220;(Los anatomistas) abren quiz\u00e1s, el camino para otros descubrimientos, al fisurar, junto a las fronteras del cuerpo, las del mundo terrestre y las del macrocosmos&#8221; (Marie-Christine Pouchelle)<\/p>\n<p>Con el nuevo sentimiento de ser un individuo, de ser \u00e9l mismo, antes de ser miembro de una comunidad, el cuerpo se convierte en la frontera precisa que marca la diferencia entre un hombre y otro. La estructuraci\u00f3n individualista progresa lentamente en el universo de las pr\u00e1cticas y de las mentalidades del Renacimiento. Limitado en primer t\u00e9rmino a ciertas capas de sociedad privilegiadas, a ciertas zonas, a ciudades sobre zonas rurales, el individuo se diferencia de sus semejantes.<br \/>\nAl mismo tiempo, el retroceso y abandono de la visi\u00f3n teol\u00f3gica que antes mencionamos, conduce al hombre a considerar al mundo que lo rodea como una forma pura, indiferente, una forma vac\u00eda que s\u00f3lo la mano del hombre, a partir de este momento, puede moldear.<br \/>\nJunto con esta nueva visi\u00f3n del cuerpo humano surge el saber anat\u00f3mico en la Italia del Quattrocento, principalmente en las Universidades de Papua, Florencia y Venecia. A partir de las primeras disecciones oficiales, a comienzos del siglo XV y, luego, con trivializaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica en los siglos XVI y XVII, se produce uno de los momentos claves del individualismo occidental: antes el cuerpo no era la singularizaci\u00f3n del sujeto al que le prestaba rostro. El hombre, inseparable del cuerpo, no estaba sometido a la singular paradoja de poseer un cuerpo. La incisi\u00f3n de un utensilio en el cuerpo humano en la Edad Media se consideraba una violaci\u00f3n al ser humano. Ahora, con los anatomistas nace una diferenciaci\u00f3n impl\u00edcita dentro de la episteme occidental entre el hombre y su cuerpo. All\u00ed se encuentra el origen del dualismo contempor\u00e1neo que comprende al cuerpo aisladamente, en una especie de indiferencia respecto del hombre al que le presta rostro. El cuerpo, al contrario de la Edad Media, se asocia al poseer y no al ser.<br \/>\nLas primeras disecciones practicadas por los anatomistas con el fin de obtener informaci\u00f3n y conocimiento muestran un campo importante en la historia de las mentalidades occidentales. El cuerpo adquiere peso; disociado del hombre, se convierte en un objeto de estudio como realidad aut\u00f3noma. Estas primeras disecciones oficiales se produjeron en las universidades, como dijimos, de Italia. Ya en el siglo XIV comienzan a producirse bajo el control de la Iglesia, que cuida las autorizaciones que otorga. Por eso la solemnidad de estas primeras disecciones: lentas ceremonias que abarcan d\u00edas, realizadas con fines pedag\u00f3gicos para un p\u00fablico reducido a pocas profesiones.<br \/>\nPero los caminos de la anatom\u00eda moderna fueron abiertos por dos hombres: Leonardo da Vinci (1452-1519) y Vesalio (1514-1564). Leonardo realiza una treintena de disecciones, dejando notas y fichas sobre la anatom\u00eda humana. Pero los manuscritos de Leonardo s\u00f3lo tienen una peque\u00f1a influencia en su \u00e9poca y luego permanecen pr\u00e1cticamente en secreto por mucho tiempo.<br \/>\nVesalio naci\u00f3n en Bruselas en 1514. La casa de sus padres no estaba lejos de los lugares en los que se produc\u00edan las ejecuciones capitales. Las primeras observaciones de Vesalio sobre la anatom\u00eda humana se originan en esa mirada alejada que olvida, metodol\u00f3gicamente, al hombre, para considerar tan s\u00f3lo su cuerpo.<br \/>\nEl hombre de Vesalio, diferente a Leonardo, anuncia el nacimiento de un concepto moderno. El del cuerpo, aunque, en ciertos aspectos, sigue dependiendo de la concepci\u00f3n anterior de hombre como microcosmos. Al cortar la carne, al aislar el cuerpo, al diferenciarlo del hombre, se distancia tambi\u00e9n de la tradici\u00f3n de otra \u00e9poca. Pero se mantiene, a\u00fan, en los l\u00edmites del individualismo y en un universo precopernicano.<br \/>\nEn 1953 aparece en De humani corporis fabrica de Vesalio, tratado de 700 p\u00e1ginas. A manera de corte con aqu\u00e9l pasado religioso, la portada muestra a Vesalio que procede a la intervenci\u00f3n de un cad\u00e1ver. Sostiene, en otro grabado, el brazo de una figura desollada y al costado tiene una pluma y un papel para anotar el detalle de su observaci\u00f3n. La aparici\u00f3n de este tratado es expl\u00edcita sobre los obst\u00e1culos mentales que hay que superar todav\u00eda para que el cuerpo sea visto como definitivamente distinto del hombre.<br \/>\nEl cuerpo no es, para Vesalio, m\u00e1s que el cuerpo. Vesalio abre el camino pero se queda en el umbral. Ilustra la pr\u00e1ctica y la representaci\u00f3n anat\u00f3mica en un per\u00edodo en el que quien osaba a realizar una disecci\u00f3n no estaba totalmente liberado de sus antiguas representaciones, arraigadas no s\u00f3lo en la conciencia sino, sobre todo, en el inconsciente cultural del investigador, donde mantienen durante mucho tiempo su influencia.<br \/>\nEntre los siglos XVI y XVIII nace el hombre de la modernidad: un hombre separado de s\u00ed mismo (en este caso bajo los auspicios de la divisi\u00f3n ontol\u00f3gica entre el cuerpo y el hombre), de los otros y del cosmos. Es en esos siglos, principalmente a partir del emprendimiento de los anatomistas, que el saber del cuerpo se convierte en el patrimonio m\u00e1s o menos oficial de un grupo de especialistas protegido por las condiciones de racionalidad de su discurso. La cultura erudita que se desarrolla en el siglo XVII s\u00f3lo alcanza a una minor\u00eda de la poblaci\u00f3n europea, pero es una cultura que provoca acciones. Transforma, poco a poco, los marcos sociales y culturales. <\/p>\n<p>Modernidad<\/p>\n<p>A grandes rasgos, el per\u00edodo que conocemos con el nombre de Modernidad se hace conciente en las cabezas de los pensadores europeos entre los siglos XVII y XVIII, por lo tanto entendemos a la Modernidad como una particular condici\u00f3n de la historia, donde se dividir\u00e1 al mundo entre &#8220;lo antiguo&#8221; y &#8220;lo moderno&#8221;. La Modernidad tiene como elemento esencial un proceso de nueva comprensi\u00f3n de lo real, del sujeto y las cosas, del yo y la naturaleza, de las formas de conocer la naturaleza.<br \/>\n&#8220;Lo que produce b\u00e1sicamente esta modernizaci\u00f3n cultural acelerada de la historia es la ca\u00edda, el quiebre del una vieja representaci\u00f3n del mundo regida b\u00e1sicamente por lo religioso&#8221;. Por eso, la Modernidad va cambiando todas las ideas que se formaron en torno a lo teol\u00f3gico, por, b\u00e1sicamente, la raz\u00f3n. Estamos ante una desacralizaci\u00f3n del mundo, lo sagrado ya no basta para representarnos el mundo y a nosotros mismos, ni lo m\u00edtico; en cambio, vamos hacia una representaci\u00f3n racionalizadota, en base a una raz\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica.<br \/>\nEs el siglo XVIII, el llamado Siglo de las Luces el que concluye de sistematizar el principal pensamiento que hace a los grandes paradigmas modernos, los cuales, hoy en d\u00eda, est\u00e1n absolutamente naturalizados en nosotros mismos. El proyecto se lleva adelante por hombres que se nutren de la lectura de este pensamiento moderno, que tienen un fuerte car\u00e1cter de universalidad. El objetivo es que todo lo que ellos elaboran, valga para todo el mundo y para todos los tiempos.<br \/>\n&#8220;Para Habermas (\u0085) la Modernidad es ese proceso de racionalizaci\u00f3n hist\u00f3rica que se da en Occidente, que conjuga y consuma el desencantamiento del mundo instituido por las im\u00e1genes religiosas, m\u00edticas y sagradas&#8221; Por lo tanto, estos saberes que gu\u00edan a estos hombres ilustrados ya no tienen que ver con el dogma, la religi\u00f3n o superstici\u00f3n, sino pura y exclusivamente con la raz\u00f3n cient\u00edfica. Es en esa raz\u00f3n cient\u00edfica, seg\u00fan algunos autores, que se encuentra la verdad. <\/p>\n<p>\u00b7 &#8220;Seguimos teniendo (\u0085) las mismas viejas dificultades que tuvieron nuestros ancestros para reprimir, silenciar y sublimar la &#8216;naturaleza en nosotros&#8217; (\u0085) Una de las promesas m\u00e1s destacadas de esta larga lista (de la Modernidad), promesa que nunca se ha cumplido, es la liberaci\u00f3n del Cuerpo.&#8221; (Agnes Heller)<\/p>\n<p>El cuerpo de la modernidad deja de privilegiar la boca, \u00f3rgano de la avidez, del contacto con los otros por medio del habla, del grito o del canto. Los ojos, en cambio, son los \u00f3rganos que se benefician con la influencia creciente de la &#8220;cultura erudita&#8221;. La mirada adquiere cada vez m\u00e1s importancia, como sentido de la distancia, se convirti\u00f3 entonces, en el sentido clave de la modernidad.<br \/>\nComo vemos, la geograf\u00eda del rostro se transforma. Hay que tener en cuenta que el rostro es la parte del cuerpo m\u00e1s individualizada, m\u00e1s singular. El rostro es la marca de una persona, de ah\u00ed su uso social en una sociedad en la que el individuo comienza a afirmarse cada vez m\u00e1s.<br \/>\nEn el siglo XVII, con el advenimiento de la filosof\u00eda mecanicista, como vimos, Europa occidental pierde su fundamento religioso. La reflexi\u00f3n sobre la naturaleza que realizan los fil\u00f3sofos o los sabios se libera de la autoridad de la Iglesia para situarse a la altura del hombre.<br \/>\nLa astronom\u00eda y la f\u00edsica de Galileo se escriben con f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas; son abstractas, refutan los datos provenientes de los sentidos. Son, tambi\u00e9n, absolutamente extra\u00f1as a las convicciones religiosas, ya que reducen el espacio de la Revelaci\u00f3n, relativizan el lugar del Dios creador.<br \/>\nLa importancia ahora es convertirse en due\u00f1os y poseedores de la naturaleza. La continuidad entre el hombre y la naturaleza, la comunidad entre ambos son denunciados, pero siempre en el sentido de la subordinaci\u00f3n de la segunda al primero. Con la llegada del pensamiento mecanicista desaparecen los himnos sobre la naturaleza, que aparec\u00edan en la mayor\u00eda de los pensadores de las \u00e9pocas anteriores. La consagraci\u00f3n del modelo matem\u00e1tico para la comprensi\u00f3n de los datos de la naturaleza malogra durante mucho tiempo el sentimiento po\u00e9tico vinculado con \u00e9sta. En nombre del dominio se rompe la alianza. El mundo deja de ser un universo de valores, para convertirse en un universo de hechos. No hay misterios que la raz\u00f3n no pueda descifrar.<br \/>\nSin embargo, hay que aclarar que la inmensa mayor\u00eda de los hombres siguen utilizando, en este momento, el mismo marco de pensamiento precopernicano, aunque en sus existencias comiencen a repercutir los efectos de este nuevo pensamiento racionalista. <\/p>\n<p>\u00b7 &#8220;No creo de ning\u00fan modo (\u0085) que uno deba abstenerse de tener pasiones, basta con que se sujeten a la raz\u00f3n (Ren\u00e9 Descartes).&#8221;<\/p>\n<p>La axiolog\u00eda cartesiana eleva al pensamiento, al mismo tiempo que denigra el cuerpo. En ese sentido, esa filosof\u00eda es un eco del acto anat\u00f3mico, distingue en el hombre entre alma y cuerpo y le otorga a la primera el \u00fanico privilegio del valor. La afirmaci\u00f3n del cogito como toma de conciencia del individuo est\u00e1 basada en la depreciaci\u00f3n del cuerpo y denota la creciente autonom\u00eda de los sujetos pertenecientes a ciertos grupos sociales respecto de los valores tradicionales que los vinculaban solidariamente con el universo y con los otros hombres. As\u00ed, Descartes se plantea como un individuo, un individuo que prima sobre el grupo. Y al cuerpo como el l\u00edmite entre todos los hombres. El mejor ejemplo de podemos arg\u00fcir de lo anterior es su duda met\u00f3dica (Discurso del m\u00e9todo).<br \/>\nPero adem\u00e1s de todo esto, Descartes es un hombre errante por Europa, que elige permanentemente el exilio o al menos el exilio interno, por medio de la disciplina de la duda met\u00f3dica y al que el propio cuerpo no puede no aparec\u00e9rsele como una realidad ambigua. Es propio de \u00e9l buscar y pronunciar las f\u00f3rmulas que distinguen al cuerpo del hombre, d\u00e1ndole al primero la categor\u00eda de accesorio.<br \/>\nLa dimensi\u00f3n corporal del hombre recoge toda la carga de decepci\u00f3n y desvalorizaci\u00f3n; por el contrario, como si fuese necesario que el hombre mantenga una parte divina, a pesar del desencantamiento del mundo, el alma permanece bajo la tutela de Dios. El cuerpo molesta al hombre; el cuerpo tiene una desventaja, ya que lo racional no es una categor\u00eda del cuerpo, sino del alma. Por lo tanto, al no ser instrumento de la raz\u00f3n, el cuerpo est\u00e1 condenado a la insignificancia. Para Descartes el pensamiento es totalmente independiente del cuerpo y est\u00e1 basado en Dios. &#8220;Nunca podr\u00e1 hacer (el Genio Maligno) que yo no sea nada, mientras yo est\u00e9 pensando que soy algo. De manera que, tras pensarlo bien y examinarlo todo cuidadosamente, resulta que es preciso concluir y dar como cosa cierta que esta proposici\u00f3n: yo soy, yo existo, es necesariamente verdadera, cuantas veces la pronuncio o la concibo en mi esp\u00edritu.&#8221;<br \/>\nEl dualismo cartesiano prolonga el dualismo de Vesalio. Tanto en uno como en el otro, se manifiesta una preocupaci\u00f3n del cuerpo descentrado del sujeto al que se presta su consistencia y rostro.<br \/>\nDice Descartes en su Sexta Meditaci\u00f3n: &#8220;Y aunque posiblemente (o, m\u00e1s bien, ciertamente\u0085) tenga un cuerpo al que estoy estrechamente unido, sin embargo, como por un lado tengo una idea clara y distinta de m\u00ed mismo, en tanto s\u00f3lo soy una cosa que piensa y no extensa, y por otro, tengo una identidad distinta del cuerpo, en tanto es s\u00f3lo una cosa extensa y que no piensa, es cierto que soy, es decir mi alma, por la que soy lo que soy, es entera y verdaderamente distinta de mi cuerpo y puede ser o existir sin \u00e9l.&#8221;<br \/>\nPara afirmar todav\u00eda m\u00e1s su posici\u00f3n, Descartes desarrolla la idea de que si tomamos un miembro del cuerpo, como por ejemplo una mano, \u00e9sta es una sustancia incompleta s\u00f3lo si se la vincula con el cuerpo, pero en s\u00ed misma es considerada como una sustancia completa. Por eso &#8220;el alma y el cuerpo son sustancias incompletas cuando se las relacionan con el hombre que componen, pero, separadamente, son sustancias completas.&#8221;<br \/>\nLugar del gozo o del desprecio, el cuerpo es, en esta visi\u00f3n del mundo, percibido como algo distinto del hombre. El dualismo contempor\u00e1neo distingue al hombre de su cuerpo.<\/p>\n<p>Conclusiones<\/p>\n<p>En el presente trabajo intent\u00e9 hacer un fugaz recorrido por dos per\u00edodos importantes de la historia del pensamiento Occidental y su visi\u00f3n del cuerpo humano, ya sea como factor de integraci\u00f3n a una comunidad (Edad Media), ya sea como un l\u00edmite, como un &#8220;factor de individualizaci\u00f3n&#8221; (Durkheim) que envuelve a toda la Modernidad.<br \/>\nEn un primer momento, el cuerpo no pertenece al sujeto, a su singularidad, sino que est\u00e1 inserto dentro de una comunidad. Y es por eso que el cuerpo no puede verse como una unidad, como separado del resto de los individuos. El cuerpo no ocupa un lugar espec\u00edfico ni en el mundo, ni en la cabeza de los hombres. El ser y el cuerpo son una misma cosa. Dimos como principal ejemplo de este momento el Carnaval Medieval, donde los cuerpos, ilustrativamente, se rozan, se tocan, formando una totalidad que representa la idea del cuerpo como integraci\u00f3n y no como separaci\u00f3n.<br \/>\nSe podr\u00eda decir que el momento de transici\u00f3n entre ambos momentos es el Renacimiento y su concepci\u00f3n individualista. Poco a poco las ideas religiosas dogm\u00e1ticas van nubl\u00e1ndose en la raz\u00f3n del hombre que se hace cada vez m\u00e1s visible. Es en el Renacimiento que los artistas, como m\u00e1s acabado ejemplo de lo que venimos diciendo, comienzan a firmar sus obras, ya como autores individuales. M\u00e1s tarde, con el anatomismo, con fines puramente educativos, la raz\u00f3n cient\u00edfica sigue amenazando con el fin de las creencias que hasta hace poco tiempo imperaba en la sociedad.<br \/>\nFinalmente con la Modernidad ya instalada en todos los campos, y teniendo a Descartes como principal representante de dicha \u00e9poca, el cuerpo aparece siendo la parte menos importante de la dualidad cuerpo-alma. Es el alma, para Descartes, en donde se encuentra el pensamiento, y por lo tanto, es el cuerpo el que no es absolutamente necesario para la existencia humana. &#8220;Pienso, luego existo&#8221;.<\/p>\n<p>Es interesante, entonces, y a partir de todo lo le\u00eddo, tratar re-pensar al cuerpo hoy. La intimidad se vuelve un valor clave en la Modernidad, incluye la b\u00fasqueda de sensaciones nuevas, del bienestar corporal y la explotaci\u00f3n de uno mismo; exige el contacto con los otros, pero con mesura y de manera controlada.<br \/>\nPodemos pensar que aqu\u00e9lla dualidad planteada por Descartes se invierte hoy en d\u00eda; en lugar de ser el signo de la ca\u00edda, se convierte en una tabla de salvaci\u00f3n. Se trata de un dualismo propio del individualismo occidental. La sensibilidad mas narcisista del individualismo contempor\u00e1neo modific\u00f3 los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n dualista del cuerpo y el alma. La cantidad de tratamientos de belleza, prevenci\u00f3n de la ca\u00edda del cabello, los innumerables m\u00e9todos para mejorar el f\u00edsico y miles de ejemplos m\u00e1s muestran que el hombre contempor\u00e1neo invirti\u00f3 al 100% la dualidad cartesiana: es el f\u00edsico lo que impera hoy sobre el pensamiento. (*)<br \/>\n(*) Fuente: Anal\u00eda Negishi, &#8220;Cuerpo y modernidad&#8221;, trabajo realizado en el contexto de la materia Principales corrientes del pensamiento contempor\u00e1neo de la Carrera de Ciencias de la Comunicaci\u00f3n de la Universidad de Buenos Aires, en 2005.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda: <\/p>\n<p>\u00b7 Casullo, Nicol\u00e1s; Forster, Ricardo; Kaufman, Alejandro, Itinerarios de la Modernidad, Buenos Aires, Eudeba, 1999<\/p>\n<p>\u00b7 Foucault, Michel, La Hermene\u00fatica del Sujeto, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2002.<\/p>\n<p>\u00b7 Haberlas, Jurgen, Modernidad: un proyecto incompleto en El debate modernidad-posmodernidad, Puntosur Editores. <\/p>\n<p>\u00b7 Descartes, Ren\u00e9, Meditaciones Metaf\u00edsicas en Antolog\u00eda de textos de Historia de la Filosof\u00eda II Universidad Iberoamericana, 1993.<\/p>\n<p>\u00b7 Le Breton, David, Antropolog\u00eda del cuerpo y Modernidad, Buenos Aires, Nueva Visi\u00f3n, 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 CUERPO Y MODERNIDAD Por Anal\u00eda Negishi \u00a0 \u00a0 En la forma como una cultura construye su noci\u00f3n de cuerpo, se cifra una forma simb\u00f3lica esencial de entender la realidad. En la modernidad, el cuerpo es construido desde diversos niveles. En la Edad Media y el Renacimiento, lo corporal se relaciona fuertemente con las festividades populares, y las culturas rurales,<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[156],"tags":[],"class_list":["post-3891","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-escritores-y-filosofos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3891","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3891"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3891\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3891"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3891"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3891"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}