{"id":3885,"date":"2009-03-04T19:34:12","date_gmt":"2009-03-04T19:34:12","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3885"},"modified":"2009-03-04T19:34:12","modified_gmt":"2009-03-04T19:34:12","slug":"la-muerte-3885","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3885","title":{"rendered":"LA MUERTE-3885"},"content":{"rendered":"<p>LA MUERTE<br \/>\nAntonio Carrascosa Mendieta<\/p>\n<p>El reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegr\u00eda que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.<br \/>\nTambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.<\/p>\n<p>(Mt 13, 44-45)<\/p>\n<p>\u00bfNo es una inmensa alegr\u00eda haber encontrado aquello por lo que merece la pena vender todo? \u00bfQu\u00e9 es la vida humana sino el tanteo por encontrar ese \u00fanico tesoro? Cada vez que me enfrento con verdad a mi vida m\u00e1s percibo la venta continua, permanente, imparable, brutal\u0085 que la preside. Como un goteo persistente, vendemos nuestros d\u00edas, nos vendemos en ellos sin parar.<br \/>\nT\u00fa me han ense\u00f1ado que somos capaces de encontrar la raz\u00f3n de esta venta de vida, que no son una venta absurda nuestros d\u00edas, que merece la pena venderlo todo y con urgencia cuando descubrimos el tesoro. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda si podemos encontrarlo! T\u00fa s\u00ed que encontraste esta perla de inigualable valor, la perla que le da valor a todo\u0085 Encontraste en tu misi\u00f3n por el Reino aquello que justifica cualquier entrega\u0085 Y me invitas a descubrirme en m\u00ed escondido en lo que vivo d\u00eda a d\u00eda, a palpar aqu\u00e9l que soy, y toc\u00e1ndome decirme: merece la pena venderlo todo para ser yo cada vez m\u00e1s. \u00bfHay tesoro mayor?Merece la pena vender mi vida gota a gota a favor de este proyecto que soy. Meerce la pena incluso, \u0085 tu lo sentiste como nadie\u0085, venderse a trav\u00e9s de la muerte si uno descubre que s\u00f3lo a trav\u00e9s de ella llegar\u00e1s a ser el que quieres ser. Y no ser\u00e1 una venta ajena a lo que hemos ido vendi\u00e9ndonos toda la vida. Al contrario, porque har\u00e1 que tengan su \u00fanico sentido.<br \/>\nUn tesoro que hay que guardar en lo escondido, porque s\u00f3lo all\u00ed es tesoro. Y all\u00ed secretamente voy busc\u00e1ndolo, y voy aliment\u00e1ndome y alimentando a otros\u0085 Y un tesoro que fecundar\u00e1 a nuevos buscadores de tesoros s\u00f3lo a trav\u00e9s de mi muerte, como t\u00fa con tu muerte fecundas nuestra b\u00fasqueda. En lo escondido, all\u00ed la muerte har\u00e1 que seamos aquello que, despu\u00e9s de haberlo vendido todo, quer\u00edamos ser. Y entonces, s\u00f3lo entoncer,\u00a0 ser\u00e1 \u0093mi\u0094 muerte\u0085\u00a0 y entonces, s\u00f3lo entonces,\u00a0 ser\u00e9 por fin yo\u0085 Y entonces, s\u00f3lo entonces, ser\u00e1s t\u00fa en m\u00ed para siempre.<\/p>\n<p>0. Confesi\u00f3n personal.<br \/>\nUna confesi\u00f3n personal: me da mucho respeto hablar de este tema, me sobrecoge un poco\u0085 Lo cual entra dentro de lo normal, no creo que lo tenga que justificar. Pero me apetec\u00eda tambi\u00e9n acercarme a este tema para poner palabra a lo que voy t\u00edmidamente buscando, palpando y tanteando, tambi\u00e9n acompa\u00f1ado por alguno de vosotros.<br \/>\nY me da mucho respeto y sobrecoge no tanto por la misma muerte, sino por mis palabras. Me da miedo que suenen a hueco, que sean meras especulaciones, que no terminen de llegar, que se caigan y no duren cuando nos enfrentamos a la experiencia de la muerte cara a cara. O m\u00e1s bien, cuando nos enfrentemos a la vida cara a cara.<br \/>\nS\u00f3lo puedo decir que acepto el riesgo. Que s\u00e9 que mis palabras nunca podr\u00e1n acertar del todo ni en esta experiencia ni en ninguna, pero que tienen que ser dichas para acercarme a ellas.<\/p>\n<p>1. Las dificultades que rondan este tema.<br \/>\nCuando uno se propone hablar de esta realidad aqu\u00ed o en cualquier otro momento apropiado para ello encuentra muchas barreras. Podr\u00edamos resumirlas diciendo algo muy simple (ojal\u00e1 que todo lo que diga sea tan simple\u0085): casi siempre preferimos eludir el tema. Supone casi una reacci\u00f3n instintiva el deseo de quejarnos cuando en una conversaci\u00f3n ha aparecido el tema. Incluso culpabilizamos de masoquismo impropio al que hace aparecer el tema de la muerte entre nosotros.<br \/>\nY no s\u00f3lo en la conversaci\u00f3n, sino, lo que es m\u00e1s grave, en la propia experiencia que tenemos de la muerte, tanto si nos toca en primera persona como en segunda muy cercana. La reacci\u00f3n m\u00e1s natural es eludirla<br \/>\nIncluso estoy seguro que para m\u00e1s de uno de los que estamos aqu\u00ed nos crea una cierta incomodidad que este tema se haya hecho un hueco en unas charlas de formaci\u00f3n y nada menos que en un ciclo con el tema de \u0093creer en la iglesia del futuro\u0094.<br \/>\n\u00bfY por qu\u00e9 este reparo, este querer pasar por alto? Yo apuntar\u00eda varias causas. No me detendr\u00e9 demasiado, porque no es a este nivel al que quiero tratar el tema. Si acaso algo m\u00e1s en la \u00faltima de las razones.<br \/>\n&#8211;\u00a0 \u00a0 La primera es nuestra propia cultura que acalla la muerte, que la saca de la experiencia cotidiana. Son otros los intereses de una cultura donde se prima fundamentalmente el disfrute, la vida, la salud, etc. Tambi\u00e9n desde un cansancio de una \u00e9poca (bastante lejana ya, todo hay que decirlo) donde ten\u00eda un protagonismo impropio y bastante inhumano.<br \/>\n&#8211;\u00a0 \u00a0 Nuestro propio miedo, nuestra inexperiencia en temas que requieren de una profundidad importante. Es algo tan serio que no nos valen los esquemas que habitualmente tratamos para abordar otras experiencias mucho m\u00e1s epid\u00e9rmicas<br \/>\n&#8211;\u00a0 \u00a0 Y yo quisiera traer aqu\u00ed una tercera dificultad: las soluciones precipitadas que a veces hemos dado a este tema no han favorecido un clima de acercamiento a la realidad de la muerte. Es tan dura la realidad que casi siempre hemos acudido a ella con \u0093tranquilizantes\u0094 mal utilizados. Me refiero, por ejemplo, al tema de la resurrecci\u00f3n y la vida junto a Dios. Quiero decir que en ocasiones hemos querido tapar con la Resurrecci\u00f3n la muerte, poniendo como fuera de consideraci\u00f3n lo que significa morir. Y as\u00ed, la fe en la resurrecci\u00f3n ha sido otra manera m\u00e1s de eludir la muerte.<br \/>\nY no porque no crea en la Resurrecci\u00f3n. Ni porque no crea que la fe en la Resurrecci\u00f3n no pueda aportar nada a nuestra reflexi\u00f3n sobre la muerte. Pero intuyo\u00a0 que sin comprender la experiencia de la muerte no podemos comprender lo que significa resucitar, porque percibo que es precisamente en el coraz\u00f3n de la experiencia de la muerte donde se nos revela lo que significa eso que llamamos resurrecci\u00f3n.<br \/>\nHablar\u00e9 por tanto poco de la Resurrecci\u00f3n. Siento si con ello os decepciono (ya me pas\u00f3 una vez cuando me toc\u00f3 hablar de la muerte de Jes\u00fas). Creo en la resurrecci\u00f3n porque creo en la muerte. Y cuando digo creo en la muerte digo algo m\u00e1s que el hecho de que va a suceder como acontecimiento f\u00edsico, que en \u00e9l se esconde el misterio de lo que soy\u0085 Pero vayamos por partes.<\/p>\n<p>2. Nuestro objetivo.<br \/>\n\u00c9sta \u00faltima idea me permite aclarar lo que pretendemos en esta reflexi\u00f3n. Por supuesto, no hablamos de la muerte para, como era norma en otros tiempos, asustar la vida, relativizar el valor de la vida o amenazarla, Pero tampoco quiero hablar de la muerte para ayudarnos a domesticarla, a taparla, a subordinarla a otra pretendida experiencia m\u00e1s nuclear.<br \/>\nQuiero hablar de la muerte para vivirla humanamente, para comprenderla desde la vida y desde el ser humano que somos cada uno de nosotros. Mirarla cara a cara (en la medida que esto es posible) desnud\u00e1ndola de todos los ropajes que nuestra culutura, nosotros o esas respuestas precipitadas le han puesto encima para ocultarla. Yo lo expresar\u00eda con un juego de palabras, pero que a m\u00ed me dice mucho: vivir humanamente la muerte, humanizar vivamente la muerte. Hacerla parte esencial de lo humano y hacerla parte esencial de la vida (no flotando sobre ella o en un rinc\u00f3n de la misma).<br \/>\nNo quiero pensar en este tema con el deseo de \u0093prepararnos\u0094 para poder apaciguarla y no nos muerda en exceso, sino para vivir el hecho de que vamos a morir. Para que algo tan serio como es la muerte sea vivido por m\u00ed, desde nuestra experiencia de hombres y mujeres, para que algo tan nuestro como es nuestra muerte se perciba desde la vida y no desde ning\u00fan lado oscuro (o excesivamente brillante\u0085)<br \/>\nY quiero que lo hagamos como disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Ello quiere decir que su propia experiencia ilumina la nuestra. De c\u00f3mo \u00e9l fue viviendo su muerte podemos encontrar luz sobre c\u00f3mo vivirla nosotros. Y al contrario, tambi\u00e9n experimentando la muerte desde nuestra vida podremos adentrarnos m\u00e1s en la experiencia del maestro, comprenderla y adherirnos a \u00e9l. No nos ser\u00e1 dif\u00edcil adentrarnos en esta experiencia de Jes\u00fas porque es un tema nuclear en los evangelios, yo dir\u00eda que es \u0093el\u0094 tema sobre el que los evangelistas construyen sus relatos.<br \/>\nEsta tarea que es vivir humanamente la muerte estoy convencido de que es un camino vital. Es decir, que no es que en un momento puntual de la vida adquiramos esa comprensi\u00f3n, sino que esto supone todo un camino\u0085 Y camino vital porque no es una comprensi\u00f3n intelectual (\u00e9sa me temo que no sirve para nada)lo que buscamos, sino una compresi\u00f3n desde la vida.<br \/>\nBueno pues este camino es que pretendo iluminar\u0085 M\u00e1s bien, el camino que quiero recorrer y en el que me gustar\u00eda sentirme acompa\u00f1ado por vosotros. En esta luz para el camino, intento orientar, apuntar solamente<\/p>\n<p>3. El camino.<br \/>\n1). Porque es un camino esencialmente personal y tiene que ser recorrido personalmente. Por ah\u00ed precisamente quisiera empezar: comprender la muerte supone un camino que tiene que recorrer cada uno personalmente porque es \u0093su\u0094 muerte y no otra la que tiene que humanizar desde su vida, vivir desde su humanidad. Esta es mi primera intuici\u00f3n: nadie puede recorrer este camino al que me invito y os invito y no debemos delegar en nadie este camino. Necesito hacer de la muerte mi muerte (qu\u00e9 duras suenan estas palabras\u0085 uno siente la tentaci\u00f3n de suavizarlas). Mirar cara a cara esta verdad tan humana.<br \/>\nEntre otras muchas cosas, esto nos alerta contra soluciones generales, teor\u00edas, ideolog\u00edas, etc. Ni yo ni nadie puede dar recetas para nada en la vida, porque lo vital tiene que ser recorrido por uno mismo<br \/>\nCierto que esto no se hace en todos los momentos, no vamos a estar a todas horas con esta mirada directa. Pero aunque no se haga en todos los momentos, requiere sus momentos. Hay momentos en que nos queremos dejar coger de tu mano\u0085 Desde nuestras cegueras reconforta sentir \u00fanicamente el calor de tu mano. Sin ver por d\u00f3nde vamos, pero conscientes de que nos sacas de nuestro pueblo, a un apartado\u0085 Para con saliva y tierra ir lavando nuestros ojos. Sabiendo que no vemos n\u00edtidamente ni siquiera con tu ayuda, pero con la esperanza de que los ojos se nos abrir\u00e1n del todo\u0085<br \/>\n2) El proceso quiere dotar de sentido a la muerte. Algo que visto desde fuera es una cuesti\u00f3n puramente f\u00edsica darle un sentido humano. Quiz\u00e1s suene algo raro esto, pero en definitiva es tambi\u00e9n lo que hacemos con la vida: tambi\u00e9n la vida es algo puramente f\u00edsico\u0085 y es posible vivirla as\u00ed, como cualquier organismo vivo. Sin embargo, intentamos durante toda la existencia elevarnos sobre esta facticidad, sobre esta pura animalidad e intentar encontrar un sentido, algo que trascienda lo puramente f\u00edsico. De tal manera que convertimos lo importante no tanto en el hecho de vivir, sino en lo que le de significado y color en la vida (amor, verdad, belleza, comunicaci\u00f3netc).<br \/>\nPues lo mismo quiz\u00e1s podr\u00edamos decir de la muerte (quiz\u00e1s no sea mucho, pero no es poco tampoco): lo que f\u00edsicamente es pura desaparici\u00f3n y destrucci\u00f3n puede ser \u0093sentidizado\u0094, es decir, dotado de un sentido. Reconozco que quiz\u00e1s sea m\u00e1s dif\u00edcil que en el caso de la vida, pero quiz\u00e1s no tanto\u0085. Bueno..<br \/>\nCu\u00e1l sea ese sentido es precisamente lo que buscamos con este camino y, como dec\u00eda en el anterior punto, no es algo que est\u00e9 al principio y se nos d\u00e9, sino que tendr\u00e1 que buscarlo cada uno. Hacer de la muerte \u0093mi\u0094 muerte consiste en darle un sentido, un significado para m\u00ed\u0085 Y destaco aqu\u00ed sobre todo este para m\u00ed.<br \/>\nEn este punto quer\u00eda tan solo advertir que el camino requiere como un presupuesto: es posible darle sentido a mi muerte (no s\u00e9 si a la muerte en general, pero s\u00ed a mi muerte. No lo tengo, lo busco\u0085 pero creo que es posible.<br \/>\n3) Intuyo,\u00a0 y esto sea quiz\u00e1s el n\u00facleo de todo lo que voy a decir, que comprender la muerte va muy de la mano de comprender esencialmente la vida, darle un sentido a mi muerte es dar sentido a mi vida. Caminan juntas ambas b\u00fasquedas de sentido, una seguro que nos lleva a la otra y se iluminan mutuamente. Porque ambas est\u00e1n tejidas del mismo g\u00e9nero. Si alg\u00fan sentido tiene la muerte tendr\u00e1 que estar muy ligado al que tenga la vida. Por eso tomarse en serio la muerte y mirarla cara a cara nos pide tomar en serio la propia vida y mirarla cara a cara. Quiz\u00e1s uno de nuestros problemas y miedos, nuestros reparos a encararnos con la muerte sea que no tenemos la seriedad de vida que se requiere para un experiencia as\u00ed. Y para ello hay que volverse no sobre a vida en general, sino sobre \u0093mi\u0094 vida. El camino de b\u00fasqueda de sentido de la muerte no es otro que el de la vida. No busquemos en los huecos, en los reversos, en los aposentos anteriores, superiores o inferiores de la vida. Busquemos en la vida misma, en mi vida misma.<br \/>\nSi algo hemos aprendido de ti, Maestro, es la unidad que tiene en ti muerte y vida, tan \u00edntimamente unidas que tus disc\u00edpulos, cuando recordaban lo vivido contigo, todo parec\u00eda ser parte de tu muerte y parte tu vida a la vez. Cualquier gesto o palabra tuya era recordada como activando tu muerte y tu vida a la vez.<br \/>\nPor eso, la propuesta que aqu\u00ed os hago es emprender un camino que nos lleve a desentra\u00f1ar el sentido que tiene \u0093mi\u0094 vida. Por eso quiz\u00e1s hable aqu\u00ed m\u00e1s de la vida que de la muerte.<br \/>\n4) Para emprender este camino necesito releer mi vida y ver que no s\u00f3lo he sido un organismo vivo (lo dec\u00edamos antes), sino que ha habido experiencias que me han elevado de la mera condici\u00f3n f\u00edsica, experiencias de sentido dir\u00eda yo, que dan color a la vida. Experiencias como el amor, la paternidad y la filiaci\u00f3n, la amistad, la alegr\u00eda de ciertos momento, el goce est\u00e9tico\u0085 Pero no s\u00f3lo lo positivo: tambi\u00e9n nuestros fracasos, nuestros desalientos, nuestros l\u00edmites nunca aceptados, etc.\u00bfNo es todo esto un paso m\u00e1s all\u00e1 que lo puramente fenom\u00e9nico?<br \/>\n\u00bfY no es todo ello lo que en definitiva somos? Claro que s\u00ed. En todo ello es en lo que nos hemos ido dibujando a lo largo de la vida.<br \/>\nY todas estas experiencias, aquellas que nos hacen, tienen el eco de lo definitivo, de lo irrepetible, de que una vez vivido queda para siempre sin poder volver a ser: una experiencia de amistad o amor, un fracaso, un momento especialmente intenso de amistad\u0085 cosas que brillan en el firmamento de nuestra vida de una vez para todas, sin posibilidad de repetirse, pero con un eco que llega a nuestros d\u00edas. Vamos descubriendo lo de irrepetible y definitivo que tiene todo lo que hacemos. Ha sido\u0085 Y no volver a ser\u0085 Y es que no puede ni debe volver a ser\u0085 Pero ha sido.<br \/>\nPero aun irrepetibles, si son evocadas con esta intensidad es porque permanecen presentes en nosotros de alg\u00fan modo, que hay una l\u00ednea que las une a lo que ahora estamos viviendo.<br \/>\nOs invito a percibir lo que somos. No somos \u00fanicamente un fruto de casualidades y de las corrientes de la vida que nos llevan. Por debajo de todo ello (y todas estas experiencias nos lo demuestran) existo yo. No soy simplemente vivido: vivo yo. Existo yo!<br \/>\n5) Desde esta mirada, que como os vengo diciendo, se desarrolla a lo largo de toda una vida de b\u00fasqueda, voy intuyendo poco a poco lo que podr\u00edamos llamar mi lugar en el mundo, el para qu\u00e9 de mi estar vivo. Como veis casi estamos dando vueltas a lo mismo (aunque supongo que en cada vuelta nos llevamos \u0093algo\u0094). A trav\u00e9s de esa mirada que me va descubriendo los momentos y las experiencias que me hacen ser humano puedo ir acerc\u00e1ndome al para qu\u00e9 de mi vida. No con frases hechas, no con doctrinas religiosas o ideol\u00f3gicas impuestas desde fuera. Tampoco desde la culpabilidad de lo que no he llegado a ser ni desde la fantas\u00eda de lo que me hubiera gustado ser. No desde lo que he vivido como fundamental soy capaz de trazar una l\u00ednea que conecte todo y percibir lo que llamar\u00eda mi misi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es lo que estamos llamados a ser en nuestra vida? Esta es la pregunta. Y para responderla no podemos echar mano de ning\u00fan manual sino de lo que hemos ido viviendo. All\u00ed est\u00e1 escrito si sabemos leerlo. Unos pueden intuir la entrega familiar como misi\u00f3n, otros una profunda misi\u00f3n profesional que da sentido a todo, etc.<br \/>\nCreo que as\u00ed fue, Jes\u00fas, como fuiste tomando conciencia de que todo te llevaba hacia una misi\u00f3n que pusiste como centro organizador de su vida. Le llamaste Reino: esa vida la organizaste en torno a hacer presente la gracia amorosa de Dios para con Israel. Sabemos que esta conciencia no te lleg\u00f3 por ciencia infusa, sino la destilaste de tu propia experiencia, de tus propios tanteos, de tantas horas con los tuyos hablando y escuchando. All\u00ed descubriste qu\u00e9 era lo que en el fondo mov\u00eda tu vida como centro m\u00e1s profundo. All\u00ed queremos vernos de tu mano: ver nuestra propia misi\u00f3n, el para qu\u00e9 de lo que vivimos.<br \/>\nY en esa misi\u00f3n no s\u00f3lo veo mis decisiones, mi voluntad, sino tambi\u00e9n descubro que siendo m\u00eda, brotando de m\u00ed, alguien la ha puesto en m\u00ed, alguien la sostiene. Me atrevo a nombrar a Dios desde mi misi\u00f3n. Lo que me hace ser m\u00e1s yo es lo que m\u00e1s me une a Dios.<br \/>\n6) Y permitidme aqu\u00ed que sugiera un nuevo paso en este camino: uno puede leer todo lo que es su misi\u00f3n desde una clave: la desposesi\u00f3n de s\u00ed. Ese hilo conductor que es la misi\u00f3n, el para qu\u00e9 de la vida, no es s\u00f3lo realizaci\u00f3n personal sino irse \u0093entregando\u0094. O mejor dicho, me realiza entreg\u00e1ndome fuera de m\u00ed.<br \/>\nUno va viendo que su vida adquiere sentido en la medida en que va saliendo de s\u00ed: va siendo a trav\u00e9s de ir gastando el ser.<br \/>\nLas experiencias citadas antes (amor, fracaso, alegr\u00eda, paternidad, etc.) son aut\u00e9nticas experiencias de desgaste. Una desposesi\u00f3n en la l\u00ednea de la misi\u00f3n, pero no por ello menos \u0093entrega\u0094. Y no s\u00f3lo por nuestra voluntad: el desgaste de las fuerzas, la desaparici\u00f3n de otros, la lejan\u00eda, nos hace ir viendo que la vida es precisamente esta continua experiencia de desgaste. Unas veces ofrecida\u0085 Otras arrancada.<br \/>\nNo era eso, Jes\u00fas, lo que quer\u00edas decir con aquello de que quien pierde la vida la gana: precisamente vivir es ir desposey\u00e9ndonos de la vida: mostraste en tu propia misi\u00f3n que desgastarse es humanizarse. As\u00ed ense\u00f1aste a los tuyos a ser humano: d\u00e1ndote todo a ellos, entrega que s\u00f3lo con nuevas entregas se renueva.<br \/>\n7) Y no es \u00e9sta una desposesi\u00f3n que se derrame y pierda, sino que da su fruto, como la semilla que muere. La desposesi\u00f3n y entrega que ha nacido de nuestra misi\u00f3n ha \u0093fructificado\u0094 en algo distinto de ella misma.<br \/>\nPor frutos se entiende siempre algo que brota de s\u00ed (muy nuestro) pero que a la vez se desprende de nosotros y es distinto\u0085 Son frutos en otros seres humanos cercanos, en la historia humana, en la naturaleza\u0085 En todo lo que podr\u00edamos llamar patrimonio humano.<br \/>\nFrutos de nuestra desposesi\u00f3n que hacen vivir y crecer a otros. En algunos casos los tenemos muy conscientes y presentes, fundamentalmente hablo de los que sentimos m\u00e1s cerca\u0085 (es lo que hemos sembrado en los hijos, en los amigos, padres, hermanos,\u0085) Pero tambi\u00e9n sin saberlo a ese pozo com\u00fan en el que la humanidad se nutre.<br \/>\nCuando hablo de frutos pienso no en ayudas externas, en ense\u00f1anzas, en cosas materiales, en lo gen\u00e9tico: no es algo de m\u00ed que est\u00e1 en el otro (el que conozco y tambi\u00e9n el que no conozco)\u0085 Por eso que soy de verdad, por esa misi\u00f3n por mi humanidad despose\u00edda habito en los otros.<br \/>\nQuiz\u00e1s en este punto pueda parecer esto un poco te\u00f3rico, subido a las nubes\u0085 Pero no: lo que ocurre es que estas intuiciones no son accesibles con la sola voluntad de tenerlas: a veces se nos presentan. Y no siempre son f\u00e1ciles de decir.<br \/>\nHay algo en cada uno de nosotros que se ha enraizado ya fuera de nosotros, que nos ha llevado a otros hogares. Necesitamos una mirada tranquila y profunda para ver todo esto.<br \/>\nAy\u00fadanos, Maestro a sostener esta mirada en la tuya, donde ibas percibiendo c\u00f3mo quedabas en los tuyos m\u00e1s cercanos, c\u00f3mo no eras s\u00f3lo para ellos un rab\u00ed o un sabio, sino que aquello que t\u00fa viv\u00edas con tanta intensidad estaba empezando a nacer en ellos.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es la Iglesia sino estos frutos que unos a otros nos vamos entregando? No somos un mero grupo, pero tampoco algo invisible o abstracto previo a nosotros. No. la iglesia son todos estos frutos de creyentes, el fruto de todas nuestras desposesiones y entregas, sostenidas por la del Maestro de Galilea. De ello nos alimentamos. Creer en la Iglesia es creer que todos los que tras generaciones hemos intentado seguir a Jes\u00fas hemos creado un patrimonio compartido con nuestras entregas. Y que todo esto es indestructible, piedra fuerte que ni el peor de los males puede destruir<br \/>\n8)Y desde ah\u00ed te atreviste a una apuesta m\u00e1s nuclear y definitiva. Jes\u00fas: viste que crec\u00edas en ellos y ellos en ti, que tu presencia les hac\u00eda crecer. Pero tambi\u00e9n entreviste que s\u00f3lo hab\u00eda una manera de lograr que esta presencia fuera definitiva: la muerte. Los acontecimientos violentos en tu contra, la m\u00e1s que probabilidad de que acabases violentamente fue la ocasi\u00f3n que aprovechaste para aquellas desposesi\u00f3n total que har\u00eda que los tuyos te recogieran para siempre: una muerte provocada por una fidelidad a la misi\u00f3n hasta el extremo har\u00eda que quedases en ellos como ninguna otra experiencia pudiese lograrlo.<br \/>\nEllo me hace preguntarme, nos hace preguntarnos, si, en coherencia con nuestra desposesi\u00f3n, desgaste, entrega en la misi\u00f3n, no habr\u00e1 frutos que s\u00f3lo nuestra muerte har\u00e1 madurar, si no habr\u00e1 una presencia en los otros, en ese patrimonio com\u00fan, que s\u00f3lo con mi muerte podr\u00e9 lograr. Pensar que hay algo de m\u00ed, algo de lo que soy que s\u00f3lo puede comunicarse a trav\u00e9s de mi muerte. Una irradiaci\u00f3n a los dem\u00e1s, al mundo, a nosotros mismos que nunca lograr\u00e9 de otra manera. S\u00e9 que es un atrevimiento\u0085 pero me atrevo porque t\u00fa te atreviste.<br \/>\nUna entrega final, total, un fruto total en continuidad con lo que he sido y no como destrucci\u00f3n de lo que he sido. La entrega final unida a todas las anteriores.<br \/>\nPermitidme una comparaci\u00f3n (que tiene, claro est\u00e1, la limitaci\u00f3n de todas las comparaciones): la muerte como esa clave de las c\u00fapulas: es la \u00faltima que se pone, sin las anteriores piedras no podr\u00eda ponerse esta \u00faltima. Pero luego sostiene a todas las dem\u00e1s. La muerte sostiene as\u00ed toda nuestra vida, todo lo que hemos sido. Da raz\u00f3n \u00faltima a toda la vida Muerte como palabra final de todo el relato de mi vida, clave para entenderlo y no s\u00f3lo un abrupto final del libro.<br \/>\n9) Con todo lo dicho creo que entenderemos que s\u00f3lo hay una manera de acoger y hacer nuestra la muerte: con una fe desnuda. Ante la muerte, m\u00e1s desnuda que nunca.<br \/>\nY me refiero a una fe en nosotros, en uno mismo. Es fe en el fruto que somos y que vamos madurando. Fe en que no somos un mero devenir, una ca\u00f1a agitada por el viento, sino que existimos de verdad. Fe en que esa l\u00ednea fundamental que veo en mi vida, esa misi\u00f3n, es lo que soy. Fe en la realidad misteriosa que soy. Y desnuda, porque la muerte me pone de manifiesto no soy m\u00e1s que esa realidad misteriosa. Nada m\u00e1s. Pero indestructiblemente eso.<br \/>\nFe en Dios. No en el Dios que est\u00e1 detr\u00e1s de la muerte, sino que Dios que me habita toda mi vida, que es el n\u00facleo de ese misterio que soy. Eres ese T\u00fa en m\u00ed, que en un cortejo que dura toda la vida nos vamos buscando. T\u00fa que me has llamado a ser yo mismo. Quisi\u00e9ramos que en el momento final de nuestra vida podamos decir: s\u00e9 t\u00fa todo en m\u00ed, sin reservas, porque s\u00f3lo as\u00ed podr\u00e9 llegar a ser yo de verdad.<br \/>\nFe en Dios que es pura y desnuda porque ya no caben m\u00e1s mediaciones, ni imaginaciones, ni medias tintas, ni siquiera palabras que puedan expresarla: s\u00f3lo nos quedar\u00e1 la fe en ti.<br \/>\nEn la muerte aprendemos que la desposesi\u00f3n de nuestra vida pide una totalidad insuperable. Ocasi\u00f3n para mostrar que nuestra apuesta por lo que somos no esconde trampa. As\u00ed podemos decir contigo, Jes\u00fas, maestro y compa\u00f1ero de camino, lo mismo que susurraste en la cruz despu\u00e9s de una b\u00fasqueda humana insuperable: todo est\u00e1 cumplido. No queda nada ya que hacer, que dar, que desposeer, que entregar para llegar a ser uno mismo. El fruto est\u00e1 maduro y s\u00f3lo queda de nosotros la fe desnuda, es decir: entonces ya somos lo que hemos estado buscando toda una vida, ya somos de Dios sin reservas: todo est\u00e1 cumplido. En m\u00ed, en lo que de m\u00ed queda en los otros, en lo que de m\u00ed queda en Dios\u0085 Todo esta cumplido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MUERTE Antonio Carrascosa Mendieta El reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegr\u00eda que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel. Tambi\u00e9n es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[251,163],"tags":[],"class_list":["post-3885","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-destacados","category-textos-cristianostradiccion-perenne"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3885"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3885\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}