{"id":3873,"date":"2009-03-04T19:16:22","date_gmt":"2009-03-04T19:16:22","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3873"},"modified":"2009-03-04T19:16:22","modified_gmt":"2009-03-04T19:16:22","slug":"citas-3873","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3873","title":{"rendered":"Citas-3873"},"content":{"rendered":"<p>Por suerte, mi esposa es rumana y desempe\u00f1a el papel, si se quiere, de la patria porque entre nosotros hablamos en rumano. As\u00ed pues, la patria para m\u00ed es la lengua que hablo con ella y con mis amigos, pero ante todo con ella; la lengua en la que sue\u00f1o y en la que escribo mi Diario.<\/p>\n<p>(La prueba del laberinto) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Perm\u00edtame confesarle, con toda sinceridad, el motivo principal por el que no puedo aceptar la invitaci\u00f3n: el silencio sistem\u00e1tico al que est\u00e1 sometida mi obra literaria, hist\u00f3rica y filos\u00f3fica en Rumania. He publicado m\u00e1s de cincuenta libros, traducidos a catorce idiomas, entre ellos el polaco, el serbocroata y el h\u00fangaro. S\u00f3lo en ediciones de bolsillo se han imprimido 1.500.000 ejemplares. La mayor\u00eda de estos libros son inaccesibles en Rumania. Adem\u00e1s han aparecido tres monograf\u00edas y m\u00e1s de veinte tesis doctorales acerca de los diversos aspectos de mi obra y otros cinco libros aparecer\u00e1n este a\u00f1o en los EE. UU., Francia, Holanda e Italia. Respecto a los estudios y art\u00edculos que me han dedicado, hace mucho que ya no llevo la cuenta; los recopila un diligente bibli\u00f3grafo americano. <\/p>\n<p>En Rumania, por el contrario, mis escritos nuevos y antiguos se desconocen. Una vez cada dos o tres a\u00f1os aparece alg\u00fan breve art\u00edculo, por regla general, en revistas de provincias. S\u00e9 que este silencio sistem\u00e1tico no se debe a la falta de inter\u00e9s de los cr\u00edticos por mis libros. Hasta m\u00ed han llegado muchos estudios cr\u00edticos firmados por autores de renombre que no han podido ver la luz de la imprenta. <\/p>\n<p>Habr\u00eda mucho m\u00e1s que decir, pero me detengo aqu\u00ed&#8230; <\/p>\n<p>(Carta al embajador rumano en los EE. UU., 28-4-77) <\/p>\n<p>* <\/p>\n<p>Todo lugar de nacimiento constituye una geografia sacra. Para quienes lo abandonaron, la ciudad de la infancia y la adolescencia se convierte siempre en una ciudad m\u00edtica. Para m\u00ed, Bucarest es el centro de una mitolog\u00eda inagotable. A trav\u00e9s de esa mitolog\u00eda he llegado a conocer su aut\u00e9ntica historia y, quiz\u00e1, la m\u00eda propia.<\/p>\n<p>(La prueba del laberinto) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  En estos \u00faltimos veinte a\u00f1os se me han roto muchas veces las gafas de lejos pero nunca las de leer. Los cristales estaban un tanto gastados, ahumados en el borde, pero no me decid\u00eda a cambiarlas. Y ahora, de pronto, comprendo el porqu\u00e9. Estas gafas son el \u00faltimo objeto que tengo todav\u00eda de mi pa\u00eds. Ya no me queda nada m\u00e1s, ni siquiera un \u00abrecuerdo\u00bb, ni una fotograf\u00eda de mi familia ni m\u00eda. Por supuesto que tengo algunos libros de mi biblioteca de Bucarest y casi todos los libros que publiqu\u00e9 all\u00ed, pero no los tengo a mi lado, no puedo llevarlos conmigo.<\/p>\n<p>Eliade y Maitreyi en Chicago, 1973.<\/p>\n<p>(Diario, 28-10-59) <\/p>\n<p>* <\/p>\n<p>Me atrevo a contradecirle habl\u00e1ndole de tantos grandes poetas de nuestros pa\u00edses del Este, como Eminescu, Blaga, Petofi, etc., condenados al anonimato o, en el mejor de los casos, a ser un simple nombre en el Larousse solamente por haber escrito en lenguas provincianas, sin circulaci\u00f3n. Y \u00e9l, que tiene la suerte de poder expresarse en una lengua universal como es el franc\u00e9s, le vuelve la espalda y escribe en occitano&#8230; Le recuerdo a Bernard Shaw, a Yeats, a Joyce. \u00bfHabr\u00edan llegado a ser escritores de renombre universal si hubiesen escrito en irland\u00e9s?<\/p>\n<p>(Diario, 10-8-50) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Cuando hace cinco a\u00f1os comenc\u00e9 a escribir La noche de San Juan, no sab\u00eda casi nada salvo el final. Sab\u00eda que, a los doce a\u00f1os, Stefan volver\u00eda a encontrar a Ileana, en otro bosque y que reconocer\u00eda el coche que (seg\u00fan cre\u00eda \u00e9l) hab\u00eda desaparecido o que ten\u00eda que desaparecer en el bosque de Baneasa, la noche de San Juan de 1936. Los doce a\u00f1os constitu\u00edan, en mi mente, un ciclo perfecto, cerrado, homologable a los ciclos c\u00f3smicos (el Gran\u00a0 A\u00f1o, etc.) El encuentro de 1948 habr\u00eda de redimir todas las pruebas y sufrimientos de ambos. Hasta el \u00faltimo momento, incluso despu\u00e9s de haber empezado a escribir el cap\u00edtulo final y cuando me acercaba al encuentro del bosque de Royaumont, cre\u00ed que ese encuentro significar\u00eda, para uno y otro, el principio de una \u00abvida nueva\u00bb (renovatio). Hab\u00eda homologado \u00abla b\u00fasqueda\u00bb de Stefan con una b\u00fasqueda inici\u00e1tica. El encuentro de Ileana equival\u00eda al cumplimiento de la iniciaci\u00f3n (afrontar victoriosamente todas las \u00abpruebas y experiencias\u00bb inici\u00e1ticas). Pues bien, hoy he comprendido que se trata de otra cosa. Stefan estaba obsesionado por \u00abel coche que ten\u00eda que desaparecer a media noche\u00bb, el coche con el cual \u00abten\u00eda que haber ido Ileana\u00bb en 1936 a Baneasa. M\u00e1s que el incomprensible amor por Ileana (incomprensible porque \u00e9l segu\u00eda estando enamorado de Ioana), lo extra\u00f1o del enuentro de Baneasa es la obsesi\u00f3n por el coche. Pero todo se explica si el coche de Ileana (coche real en Royaumont, 12 a\u00f1os m\u00e1s tarde) es la cuna de la muerte de ambos. Ileana, seg\u00fan creo yo ahora, no lo ama. \u00abLa b\u00fasqueda\u00bb (The Quest) de Stefan era, por tanto, la b\u00fasqueda de la Muerte. Ileana se muestra lo que era desde el principio: un \u00e1ngel de la Muerte (solo que, al principio, sin el coche real, su aut\u00e9ntico destino no pod\u00eda ser perceptible). Los coches tienen una funci\u00f3n arquet\u00edpica en la novela y el lector perspicaz observar\u00e1 en seguida que siempre que aparece la imagen de un coche, hay \u00abuna ruptura de nivel\u00bb y los destinos se deciden o se vuelven perceptibles. El simbolismo de la muerte se me impone al escribir el \u00faltimo cap\u00edtulo. Todav\u00eda no s\u00e9 si morir\u00e1n los dos en un accidente, esa noche, aunque ese final es el \u00fanico plausible. ?tefan \u00abha resuelto todos los misterios\u00bb (la se\u00f1ora Zissu, Partenie, etc.); en el plano anecd\u00f3tico, esa \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb corresponde a la \u00ab\u00faltima comprensi\u00f3n\u00bb del sabio, que siempre es su losa sepulcral (en cierto sentido, la vida ya no tiene sorpresas para \u00e9l; es un \u00abmuerto en vida\u00bb). La existencia hist\u00f3rica de Stefan dejar\u00eda de tener sentido sin Ileana, una vez que ha logrado encontrarla. Pero si cree que Ileana ya no lo quiere, no le queda ya\u00a0 nada que hacer aqu\u00ed, en el mundo.<\/p>\n<p>Pero puede ser que, en el \u00faltimo momento, se me imponga otra soluci\u00f3n, ni yo mismo s\u00e9 cu\u00e1l. Porque el simbolismo de la Muerte lo permite todo: extinci\u00f3n o regeneraci\u00f3n, un verdadero incipit vita nova. Ya ver\u00e9.<\/p>\n<p>(Diario, 26-6-54) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La legi\u00f3n ha destruido a toda la generaci\u00f3n y ha llevado al fracaso a todos los que tuvieron contacto con ella, siquiera fuera espor\u00e1dicamente. <\/p>\n<p>(Diario, 18-9-45) <\/p>\n<p>* <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Los comunistas que incendian iglesias son unos b\u00e1rbaros, lo mismo que los fascistas que persiguen a los jud\u00edos. Miren a la derecha: en Alemania hombres decapitados, en Italia pensadores acosados, sacerdotes cristianos torturados; en Alemania jud\u00edos expulsados. <\/p>\n<p>Miren a la izquierda: en Rusia los sacerdotes cristianos son llevados ante el pelot\u00f3n de ejecuci\u00f3n, la libertad de expresi\u00f3n penada con la muerte; en Par\u00eds los comunistas lo arrasan todo.<\/p>\n<p>(14-2-34, Credinta) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>-Si esperamos a liberarnos por la muerte, no habremos ganado nada. El problema es liberarnos del vientre de la ballena en vida en el Tiempo, en la Historia&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 -\u00bfPero por qu\u00e9 hablas del vientre de la ballena? -le pregunt\u00f3 Ileana volviendo a la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Stefan se levant\u00f3 de la silla y se ech\u00f3 a re\u00edr; su risa era tranquila e infantil.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 -Es una imagen que utilizo a veces, cuando me enfrasco en los problemas de la econom\u00eda pol\u00edtica. Entonces tengo la impresi\u00f3n de encontrarme en el est\u00f3mago de un gigantesco cet\u00e1ceo que cubriera toda la superficie de la tierra. Desde el vientre de la ballena, asisto a la ingesti\u00f3n de los materiales alimenticios, a su digesti\u00f3n y a su evacuaci\u00f3n, incluso transformados en productos de uso secundario&#8230; Y, perdido en el vientre de la ballena, le rezo a Dios para que mantenga vivo, intacto, para no ser digerido por los problemas de la econom\u00eda pol\u00edtica hasta el momento en que escape y vuelva a ver la luz del d\u00eda, afuera&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 -Si dices que tu ballena cubre toda la tierra, \u00bfc\u00f3mo puedes tener esperanzas de escapar vivo de su vientre? -se detuvo un instante, baj\u00f3 los ojos y a\u00f1adi\u00f3 r\u00e1pidamente-: Por la muerte, s\u00ed, lo entiendo&#8230; Por la muerte puede que nos liberemos&#8230;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Stefan se par\u00f3 delante de ella y se qued\u00f3 mir\u00e1ndola.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 -Precisamente eso era lo que te preguntaba hace un momento, si de verdad crees que s\u00f3lo mediante la muerte podemos liberarnos del Tiempo y de la Historia. De ser as\u00ed, la existencia humana perder\u00eda su sentido. En ese caso, nos encontrar\u00edamos aqu\u00ed en la vida, en la historia, por error. Si s\u00f3lo la muerte nos permite salir del Tiempo y de la Historia, la realidad es que no salimos a ninguna parte. Lo \u00fanico que hacemos es volver a la nada&#8230; <\/p>\n<p>(La noche de San Juan) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 En realidad, la tragedia de mi vida puede reducirse a la siguiente f\u00f3rmula: soy un pagano, un perfecto pagano cl\u00e1sico que intenta cristianizarse. Para m\u00ed, los ritmos c\u00f3smicos, los s\u00edmbolos, los signos, la magia y el erotismo existen m\u00e1s y de forma m\u00e1s inmediata que el problema de la redenci\u00f3n. Pero he dedicado lo mejor de m\u00ed a este problema sin poder dar un solo paso adelante.<\/p>\n<p>(5 de septiembre de 1942) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Mi religiosidad: Muy raras veces siento necesidad de la presencia de Dios. No rezo ni tampoco s\u00e9 rezar. Cuando entro en una iglesia hago esfuerzos por rezar. Pero no s\u00e9 si lo consigo. Pero con frecuencia tengo crisis religiosas: el deseo de aislamiento, de contemplaci\u00f3n lejos del mundo. Desesperaci\u00f3n. El deseo (y esperanza) de ascetismo. Lo permanente es la pasi\u00f3n por las formas objetivas y eternas de la religi\u00f3n, por el s\u00edmbolo, el rito y el mito.<\/p>\n<p>(26 de septiembre de 1942) <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Soy rumano. Eso es algo de lo que ahora no puedo abjurar. Y seg\u00fan yo veo las cosas, \u00ablos tiempos espl\u00e9ndidos\u00bb de Churchill, si se cumplen seg\u00fan los deseos de su coraz\u00f3n, implican la destrucci\u00f3n de la naci\u00f3n y del estado rumanos. Si yo fuese portugu\u00e9s, sueco o brasile\u00f1o, tal vez esos acontecimientos me pareciesen insignificantes ante la grandiosidad del mundo que se organizar\u00eda tras la victoria anglobolchevique. (Aunque yo creo que un mundo tal no puede ser grandioso, desde ning\u00fan punto de vista). Agonizo solo de pensar que Churchill pudiese tener raz\u00f3n. Y es que, en lo que a m\u00ed respecta, no podr\u00eda aceptar la historia sin la Rumania que he conocido yo. Se me quedar\u00eda abierta la v\u00eda del misticismo, de la retirada del mundo, de la anarqu\u00eda y del distanciamiento total de \u00e9l. Jam\u00e1s ha sido m\u00e1s violenta la lucha en mi esp\u00edritu y en mi carne entre la desesperanza y la esperanza como ahora. Por eso, mi labor creadora est\u00e1 paralizada. Todo acto de creaci\u00f3n est\u00e1 suspendido ante el curso de las operaciones en el frente ruso.<\/p>\n<p>(25 de diciembre de 1942) <\/p>\n<p>* <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 De Espa\u00f1a me gusta todo, incluso el olor a aceite quemado. <\/p>\n<p>(Diario portugu\u00e9s, nov. 1942) <\/p>\n<p>* <\/p>\n<p>&#8230;Me atrevo a contradecirle habl\u00e1ndole de tantos grandes poetas de nuestros pa\u00edses del Este, como Eminescu, Blaga, Pet\u00f6fi, etc., condenados al anonimato o, en el mejor de los casos, a ser un simple nombre en el Larousse solo por haber escrito en lenguas provincianas, sin circulaci\u00f3n. Y \u00e9l, que tiene la suerte de poder expresarse en una lengua universal como es el franc\u00e9s, le vuelve la espalda y escribe en occitano&#8230; Le recuerdo a Bernard Shaw, a Yeats, a Joyce. \u00bfHabr\u00edan llegado a ser escritores de renombre universal si hubiesen escrito en irland\u00e9s?<\/p>\n<p>(Diario, 7-8-50) <\/p>\n<p>* <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo habr\u00eda transcurrido mi vida sin la experiencia de la India en los albores de mi juventud? Y la seguridad que guardo desde entonces de que, pase lo que pase, siempre habr\u00e1 una gruta en el Himalaya esper\u00e1ndome&#8230; <\/p>\n<p>(Diario, 18-11-48)\u00a0  <\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>CARTA A GERSHOM SCHOLEM <\/p>\n<p>(Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Teresa S\u00e1nchez) <\/p>\n<p>Par\u00eds, 3 de julio de 1972 <\/p>\n<p>Mihail Sebastian<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Querido colega: <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Lamento comprobar que la estima y la amistad que usted me ha demostrado le provocan hoy sinsabores, y quisiera, ante todo, expresarle mi pesar. La lectura de los fragmentos del Diario de Mihail Sebastian me ha apenado profundamente, ya que Sebastian era uno de mis mejores amigos, y la &#8220;frialdad&#8221; que domin\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de nuestra amistad fue consecuencia de un penoso malentendido. Y yo soy en parte responsable de \u00e9l. Por eso la tr\u00e1gica muerte de Sebastian, en la primavera de 1945, constituy\u00f3 para m\u00ed un choque casi traum\u00e1tico, ya que la \u00faltima posibilidad de esclarecer la desavenencia hab\u00eda desaparecido. Estoy demasiado fatigado (usted sabe que he tenido una crisis de pericarditis) para contarle con detalle las circunstancias que progresivamente minaron nuestra amistad, amistad de la que se encontrar\u00e1n ecos en el Diario \u00edntegro de Sebastian, al igual que en el m\u00edo, cuando sea publicado. Voy a se\u00f1alar brevemente los elementos esenciales. <\/p>\n<p>\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 1)\u00a0 De entrada, hay que rectificar ciertos hechos err\u00f3neos. En el art\u00edculo que usted me ha transmitido, se dice (p. 25, col. 2) que fui nombrado, bajo el r\u00e9gimen legionario, agregado cultural en Lisboa y transferido a Madrid en la primavera de 1941. En realidad, en abril de 1940 fui nombrado agregado cultural en Londres, por uno de los \u00faltimos gobiernos del rey Carlos, enemigo de la Guardia de Hierro, y despu\u00e9s trasladado a Lisboa en febrero de 1941 por el gobierno del general Antonescu, que hab\u00eda liquidado a los legionarios. Permanec\u00ed en Portugal hasta septiembre de 1945, fecha en la cual me instal\u00e9 en Par\u00eds. No he tenido jam\u00e1s ning\u00fan cargo oficial en Madrid, donde, en febrero de 1941, el agregado de prensa era el poeta Aron Cotrus y el consejero cultural, el profesor Al. Busuioceanu. <\/p>\n<p>2)\u00a0 \u00a0  Durante mi estancia en Inglaterra y Portugal (por tanto, entre 1940 y 1945) no publiqu\u00e9 ning\u00fan art\u00edculo en la prensa rumana. <\/p>\n<p>3)\u00a0 \u00a0  Entre 1942 y 1944, se editaron en Bucarest un volumen de ensayos (Insula lui Euthanasius), dos monograf\u00edas de historia de las religiones y de tradiciones populares (Mitul Reintegrarii: Comentarii la Legenda Mesterului Manole) y un libro sobre Salazar. Publiqu\u00e9 igualmente, en Lisboa, un peque\u00f1o trabajo sobre la historia de los rumanos (Os Romenos, latinos do Oriente). Este \u00faltimo, al igual que el libro sobre Salazar, ten\u00eda como objetivo el acercamiento de los dos pa\u00edses latinos m\u00e1s alejados entre s\u00ed, Rumania y Portugal. Esto formaba parte de la pol\u00edtica &#8220;pan-latina&#8221; de aquellos a\u00f1os. No la juzgo. Pertenece a la historia, y ser\u00e1 juzgada por los historiadores. <\/p>\n<p>4)\u00a0 \u00a0  No recuerdo haber escrito una sola p\u00e1gina de doctrina o propaganda legionaria. Pero Sebastian cita (p. 24, col. I) algunas l\u00edneas de un texto aparecido en el diario de la Guardia de Hierro, Buna Vestire (14 de diciembre de 1937) y titulado: \u0093Por qu\u00e9 creo en la victoria del movimiento legionario\u0094. No he colaborado jam\u00e1s en dicho peri\u00f3dico. Sin embargo, ese texto existe, puesto que Sebastian lo cita. Probablemente, ser\u00eda la respuesta oral a una encuesta, respuesta \u0093editada\u0094 por el redactor. Me es imposible precisar m\u00e1s. Pero, en esa \u00e9poca, yo colaboraba en varios semanarios importantes donde habr\u00eda podido exponer a gusto tales ideas. \u00bfPor qu\u00e9 no lo hice? <\/p>\n<p>5)\u00a0 \u00a0  Con todo, desde hace tiempo, se viene dando cr\u00e9dito a la leyenda de que yo era uno de los \u0093doctrinarios\u0094 de la Guardia de Hierro. Si esta historia no fuera tan penosa, habr\u00eda podido recalcar la extravagancia de mi caso: \u00a1el \u00fanico \u0093doctrinario\u0094 del que no se conoce ning\u00fan libro, ning\u00fan folleto, ning\u00fan art\u00edculo ni ning\u00fan discurso relacionados con el partido pol\u00edtico del que se le considera ide\u00f3logo! Algunos hechos han contribuido a construir esta leyenda: a) entre los amigos comunes que ten\u00edamos Sebastian y yo, hab\u00eda algunos que eran legionarios; b) el diario Cuv\u00e2ntul, del que Sebastian fue redactor hasta su prohibici\u00f3n por el rey Carlos en 1934, se hab\u00eda convertido en un \u00f3rgano prolegionario, y tras su reaparici\u00f3n en septiembre de 1941, incluso se le consideraba el bolet\u00edn de la Guardia de Hierro. Durante esta \u00e9poca, yo me encontraba en Londres, y no remit\u00ed\u00a0 ning\u00fan art\u00edculo; c) Finalmente, y sobre todo, Sebastian y yo eramos disc\u00edpulos y admiradores fieles del profesor Nae Ionescu, director de Cuv\u00e2ntul. Necesitar\u00eda p\u00e1ginas y p\u00e1ginas para presentarle la compleja figura de ese fil\u00f3sofo apasionado por los problemas religiosos, pero tambi\u00e9n por los problemas pol\u00edticos, y que fue sucesivamente el m\u00e1s eficaz &#8220;sost\u00e9n&#8221; de Iuliu Maniu y de su partido nacional-campesino, a continuaci\u00f3n amigo y consejero \u00edntimo del rey Carlos, y al fin temible cr\u00edtico suyo, lo que le aproxim\u00f3 a Alemania y a la Guardia de Hierro. Nae Ionescu era adorado y vilipendiado con igual fervor, e incluso hoy, 32 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, su nombre provoca siempre una tempestad de odio o exaltaci\u00f3n. Como yo y como muchos otros amigos y disc\u00edpulos, Sebastian no se alej\u00f3 de N. I. cuando se convirti\u00f3 en el ide\u00f3logo de la Guardia de Hierro. Esta fidelidad le caus\u00f3 muchos disgustos, sobre todo despu\u00e9s de haber publicado su novela, Depuis deux mille ans&#8230; con un prefacio de N. I. En este largo prefacio se vio una justificaci\u00f3n del antisemitismo, y Sebastian fue violentamente atacado por la prensa de centro y de izquierda, hasta el punto que debi\u00f3 escribir, para defenderse, un peque\u00f1o libro titulado Comment je suis devenu hooligan. Yo fui uno los escasos escritores que, en dos largos art\u00edculos publicados en la revista Vremea, no solamente tomaron la defensa de Sebastian, sino que criticaron ese prefacio, demostrando que los argumentos de N. I. no pod\u00edan justificarse teol\u00f3gicamente, como \u00e9l pensaba. Por mi parte, fui atacado salvajemente por la prensa de derecha. En la emocionante dedicatoria que Sebastian escribi\u00f3 en mi ejemplar de Comment je suis devenu hooligan, me llamaba su &#8220;\u00fanico punto de apoyo durante la tempestad&#8221;. Cuando el Diario de Sebastian sea publicado de manera \u00edntegra, se encontrar\u00e1 probablemente una p\u00e1gina fechada el 15 de mayo del 1940 que nos describe, a ambos, llorando, a la cabecera de un N. I. que acababa de morir. <\/p>\n<p>6)\u00a0 \u00a0  Me he detenido en las relaciones entre Sebastian y N. I. para explicar mi fidelidad hacia nuestro profesor. Siendo asistente suyo en la Universidad, su colaborador en el diario Cuv\u00e2ntul y el &#8220;editor&#8221; de uno de sus vol\u00famenes de ensayos (Roza V\u00e2nturilor) me convert\u00ed de alguna manera en su &#8220;doble&#8221;; por tanto, para algunos, igualmente en doctrinario de la Guardia de Hierro. Por otra parte, numerosos amigos comunes eran legionarios o &#8220;simpatizantes&#8221;. Y cuando el gobierno de Armand Calinescu desencaden\u00f3 la ofensiva contra la Guardia de Hierro, fui enviado yo tambi\u00e9n a un campo de concentraci\u00f3n, con Nae Ionescu y algunos cientos de intelectuales y activistas. Hubo una serie de procesos y los inculpados fueron condenados a entre 5 y 10 a\u00f1os de prisi\u00f3n; alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, la mayor\u00eda de ellos fueron fusilados. Imagino que se examinar\u00eda as\u00ed mismo mi &#8220;dossier&#8221; y que no se encontrar\u00eda nada, puesto que no me implicaron en ning\u00fan proceso, y, tres meses m\u00e1s tarde, fui puesto en libertad -el \u00fanico, por otra parte, que obtuvo ese &#8220;privilegio&#8221;. <\/p>\n<p>No obstante, como era de prever, esas desventuras no han logrado aclarar mi posici\u00f3n frente a cierta parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. El malentendido -&#8220;doctrinario de la Guardia de Hierro&#8221;- se prolongaba. El hecho de que en abril de 1940, fuera enviado como agregado cultural a Londres, que desde febrero de 1941 me encontrara en Lisboa o que no hubiera publicado ning\u00fan art\u00edculo en la prensa rumana durante el periodo m\u00e1s dram\u00e1tico (1940-1945) -todo eso no contaba. <\/p>\n<p>7)\u00a0 \u00a0  Es cierto que entre los a\u00f1os 1938 y 1940, varias veces constatamos, Sebastian y yo, cu\u00e1nto difer\u00edan nuestras orientaciones pol\u00edticas, porque yo era de &#8220;derechas&#8221;, yo me situaba en la tradici\u00f3n &#8220;nacionalista&#8221; de Eminescu, Maiorescu o Iorga. Sin embargo, nuestra amistad continu\u00f3. S\u00f3lo ahora, leyendo los fragmentos de su Diario, me doy cuenta de cu\u00e1nto sufr\u00eda \u00e9l tras ciertas discusiones. Es cierto tambi\u00e9n, que, durante algunos d\u00edas pasados en Bucarest, en agosto de 1942, no hice nada por verle -pero por otras razones que las invocadas en la p\u00e1gina, 26, col. 2., es decir, que &#8220;siendo diplom\u00e1tico, yo conoc\u00eda la suerte que se preparaba para los jud\u00edos&#8221;. Jam\u00e1s hubiera intentado responder a este insulto si no fuera porque usted, querido colega, lo ha le\u00eddo. El hecho es que hab\u00eda regresado a Bucarest a continuaci\u00f3n de una larga entrevista con Salazar sobre la cual no puedo a\u00fan dar detalles &#8211; pero que se leer\u00e1 en mi Diario. Hab\u00eda pedido una audiencia al jefe del Partido Nacional Campesino, Iuliu Maniu (entonces en la oposici\u00f3n), pero, yendo hacia su casa, percib\u00ed que era seguido por un agente de la polic\u00eda secreta, y tuve que dar varios rodeos; por lo que llegu\u00e9 con retraso y, habi\u00e9ndose marchado Maniu, no pude hablar m\u00e1s que con su secretario particular. Durante los pocos d\u00edas pasados en Bucarest estuve continuamente vigilado, y esa es la raz\u00f3n por la que no busqu\u00e9 ni a Sebastian ni a Rosetti, ni a otros amigos y colegas, pues ten\u00eda miedo de comprometerlos. (La polic\u00eda secreta, informada por la SS, sab\u00eda que los &#8220;proleg\u00f3menos&#8221; para un armisticio hab\u00edan tenido lugar, o se estaban preparando en Lisboa, Estocolmo y Ankara.) <\/p>\n<p>8)\u00a0 \u00a0  No me perdonar\u00e9 jam\u00e1s mi exagerada prudencia, dictada por el temor a la todopoderosa polic\u00eda secreta. Era la \u00faltima vez que pod\u00eda conversar con amigos, casi todos muertos despu\u00e9s: la \u00faltima vez en que habr\u00eda podido hablar con Sebastian, y explicarle mi &#8220;posici\u00f3n&#8221;. Pero esperaba que, una vez terminada la guerra, reanudar\u00edamos nuestras relaciones. Desgraciadamente un absurdo accidente puso fin a su vida, en la primavera de 1945, la v\u00edspera de su partida a Par\u00eds, adonde acababa de ser nombrado consejero cultural y en el momento en que yo mismo me preparaba para acudir all\u00ed. Desde su muerte, no he cesado de sentirme culpable a causa de mi torpeza, tr\u00e1gicamente agrandada por la desgracia.\u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/p>\n<p>Al optar por el exilio, sab\u00eda que los malentendidos creados por mi fidelidad hacia Nae Ionescu ser\u00edan interpretados con malevolencia. Tanto m\u00e1s cuanto que yo colaboraba en numerosas publicaciones de la emigraci\u00f3n rumana -aunque nunca en las de los legionarios (Tara si exilul, Stindardul, etc.) donde, adem\u00e1s, he sido siempre atacado e insultado. La mayor\u00eda de los art\u00edculos publicados desde 1947 en la prensa del exilio se refiere a problemas culturales e insisten en la necesidad de la libertad de la cultura. Los escasos textos &#8220;pol\u00edticos&#8221; expresan mis convicciones y esperanzas actuales, en primer lugar la necesidad de una federaci\u00f3n de estados de Europa Oriental. <\/p>\n<p>Querido colega, ignoro si he conseguido despejar sus dudas pero espero, al menos, que comprenda ahora el origen de los numerosos malentendidos que me han hecho sufrir. S\u00e9 tambi\u00e9n que la verdad completa no ser\u00e1\u00a0 conocida sino despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n \u00edntegra de mi Diario y de mi autobiograf\u00eda, es decir, despu\u00e9s de mi muerte. Esta certeza me ayuda a vivir en paz y con serenidad los \u00faltimos a\u00f1os de vida que me han sido concedidos. No me hago ninguna ilusi\u00f3n respecto a mi obra de sabio y de escritor. Pero no dudo que los libros y art\u00edculos publicados antes y despu\u00e9s de 1940 expresan el pensamiento y experiencias de un hombre que se parece m\u00e1s al que usted cree conocer que al presentado en el texto que me ha transmitido. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Con mis sentimientos m\u00e1s sinceros. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Mircea Eliade. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por suerte, mi esposa es rumana y desempe\u00f1a el papel, si se quiere, de la patria porque entre nosotros hablamos en rumano. As\u00ed pues, la patria para m\u00ed es la lengua que hablo con ella y con mis amigos, pero ante todo con ella; la lengua en la que sue\u00f1o y en la que escribo mi Diario. 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