{"id":3867,"date":"2009-03-04T18:56:37","date_gmt":"2009-03-04T18:56:37","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3867"},"modified":"2009-03-04T18:56:37","modified_gmt":"2009-03-04T18:56:37","slug":"dominio-magico-del-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3867","title":{"rendered":"Dominio magico del sol"},"content":{"rendered":"<p>As\u00ed como el mago piensa que puede hacer llover, del mismo modo imagina que puede obligar al sol a brillar, apresurar su marcha o detenerla. Los ojebways imaginaron que el eclipse significaba que el sol estaba extingui\u00e9ndose y, en consecuencia, disparaban al aire flechas incendiarias, esperando que podr\u00edan reavivar su luz agonizante. Los sencis del Per\u00fa tambi\u00e9n disparaban flechas encendidas al sol durante los eclipses, pero al parecer hac\u00edan esto, m\u00e1s bien que para reencandilar la l\u00e1mpara solar, para ahuyentar una bestia salvaje con quien estaba luchando, seg\u00fan ellos cre\u00edan. A la inversa, algunas tribus del Orinoco durante un eclipse de luna pon\u00edan bajo tierra ramas encendidas, pues, seg\u00fan ellos, si la luna se extinguiera, todos los fuegos de la tierra se apagar\u00edan con ella, excepto los que estuvieran ocultos a su mirada. Durante un eclipse de sol, los kamtchacos sol\u00edan sacar de sus caba\u00f1as el fuego y oraban al gran luminar para que les alumbrase como anteriormente. Pero la oraci\u00f3n dirigida al sol muestra que esta ceremonia era religiosa m\u00e1s que m\u00e1gica. Puramente m\u00e1gica, por otro lado, era la ceremonia que cumpl\u00edan los indios chilcot\u00edn en ocasiones parecidas. Hombres y mujeres, remang\u00e1ndose las t\u00fanicas como cuando viajan y apoy\u00e1ndose en garrotes como si fueran cargados con mucho peso andaban sin cesar formando un c\u00edrculo, hasta que el eclipse hab\u00eda pasado.[1] Indudablemente cre\u00edan que as\u00ed sosten\u00edan los pasos cansinos del sol seg\u00fan caminaba su fatigosa vuelta por el cielo. De modo parecido, en el antiguo Egipto, el rey, como representante del sol, caminaba solemnemente alrededor de los muros de un templo con objeto de asegurar que el sol cumpliera su marcha diaria alrededor del cielo, sin la interrupci\u00f3n de un eclipse cualquiera u otro contratiempo. Y despu\u00e9s del equinoccio de oto\u00f1o, los antiguos egipcios ten\u00edan una fiesta llamada &#8220;la natividad del bast\u00f3n del sol&#8221;, pues como el luminar declinaba d\u00eda tras d\u00eda en e) cielo y su luz y calor iban disminuyendo, supon\u00edan necesitaba un bast\u00f3n en que apoyarse. Cuando un brujo de Nueva Caledonia desea un d\u00eda de sol claro, lleva algunas plantas y corales al cementerio y hace a modo de un paquete con ello, a\u00f1adiendo dos rizos del cabello de un ni\u00f1o vivo de su familia, como tambi\u00e9n dos dientes o una quijada entera del esqueleto de un antepasado. Despu\u00e9s, trepa por un monte cuya cima se ba\u00f1a en los primeros rayos del sol ma\u00f1anero, y all\u00ed deposita tres clases de plantas sobre una piedra plana, coloca una rama de coral seco al lado de ellas y cuelga el paquete de los hechizos sobre la piedra. A la ma\u00f1ana siguiente vuelve al mismo lugar y prende fuego al paquete en el momento en que el sol asoma sobre el mar. Mientras sube el humo, frota la piedra con el coral seco, invoca a sus antepasados y dice: &#8220;Sol, hago esto para que seas abrasador y te comas todas las nubes del cielo&#8221;. Repite al anochecer la misma ceremonia. Los neocaledonios tambi\u00e9n hacen sequ\u00edas, por medio de una piedra en forma de disco con un agujero. En el momento en que el sol aparece, el hechicero coge la piedra y pasa y repasa varias veces una rama ardiendo por el agujero, mientras dice: &#8220;Enciendo al sol con la idea de que se comer\u00e1 las nubes y secar\u00e1 nuestra tierra para que no pueda producir nada&#8221;. Los isle\u00f1os de Banks hacen que brille el sol por medio de un sol imitado; cogen una piedra muy redonda llamada vat loa o piedra-sol, le ovillan un cordoncillo rojo alrededor y le pegan unas plumas de lechuza que representan rayos, y entonan el conjuro apropiado en voz baja. Despu\u00e9s cuelgan la piedra de alg\u00fan \u00e1rbol alto tal como una higuera de Bengala o una casuarina,[2] en alg\u00fan lugar sagrado.<\/p>\n<p>La ofrenda que el brahm\u00e1n hace por la ma\u00f1ana, se supone hace salir el sol[3] y se nos ha dicho que &#8220;seguramente no saldr\u00eda si no hiciera esa ofrenda&#8221;. Los antiguos mexicanos conceb\u00edan al sol como fuente de todas las fuerzas vitales: consecuentemente le llamaban Ipalnemohuani,[4] &#8220;aquel por quien todos viven&#8221;. Pero si concede la vida al mundo, tambi\u00e9n necesita recibir vida de \u00e9ste, y como el coraz\u00f3n es el asiento y s\u00edmbolo de la vida, ofrec\u00edan al sol corazones ensangrentados de hombres y animales para mantenerle vigoroso y habilitarle para correr su camino por el cielo. As\u00ed, los sacrificios mexicanos al sol fueron m\u00e1s m\u00e1gicos que religiosos, estando ideados no tanto para agradarle y complacerle como para renovar f\u00edsicamente sus energ\u00edas de calor, luz y movimiento. La demanda constante de v\u00edctimas humanas para alimentar el fuego solar se satisfac\u00eda emprendiendo guerras todos los a\u00f1os contra las naciones vecinas y trayendo ej\u00e9rcitos de cautivos para sacrificarlos en el altar. As\u00ed, las incesantes guerras de los mexicanos y su cruel sistema de sacrificios humanos, los m\u00e1s monstruosos que se recuerdan,[5] tienen su origen, en gran medida, en una teor\u00eda equivocada del sistema solar. No es necesario dar ilustraci\u00f3n m\u00e1s elocuente de las consecuencias desastrosas que pueden derivarse en la pr\u00e1ctica de un error puramente especulativo. Los antiguos griegos creyeron que el sol caminaba en su carro por el cielo y por eso los rodios, que adoraban al sol como a su principal deidad, le dedicaban anualmente un carro y cuatro caballos, hundiendo la cuadriga en el mar para que lo usase. Indudablemente pensaban que despu\u00e9s de un a\u00f1o entero de trabajo los antiguos caballos y el carro estar\u00edan estropeados. Es probable que, por motivo parecido, los reyes de Jud\u00e1, id\u00f3latras, dedicasen carros y caballos al sol: los espartanos, persas y masagetas tambi\u00e9n sacrificaban caballos al sol. Los espartanos hac\u00edan estos sacrificios en la cumbre del monte Taigeto, la bell\u00edsima cordillera tras de la que ve\u00edan ponerse el sol todas las tardes. Es tan natural que los habitantes del valle de Esparta hicieran esto, como el que los isle\u00f1os de Rodas arrojasen carros y caballos al mar dentro del cual cre\u00edan se hund\u00eda el sol al anochecer, pues as\u00ed, ya fuera sobre la monta\u00f1a o en el mar, los caballos de refresco esperar\u00edan al cansado dios en el sitio donde con m\u00e1s agrado los recibir\u00eda al final de su jornada.<\/p>\n<p>As\u00ed como algunas gentes piensan que pueden encender el sol o darle velocidad en su carrera, otros imaginan poder retrasarle y aun pararle. En un puerto de los Andes peruanos hay dos torreones arruinados sobre lomas enfrentadas. En los muros est\u00e1n engrapados unos ganchos de hierro con el prop\u00f3sito de sostener una red extendida de torre a torre. Esta red estaba proyectada para coger al sol. Las historias de hombres que han capturado con un lazo al sol, son bastante conocidas. Cuando el sol est\u00e1 bajando en el oto\u00f1o y se hunde cada vez m\u00e1s en el cielo \u00e1rtico, los esquimales de Iglulik se entretienen jugando a las &#8220;cunitas de gato&#8221;[6] con objeto de enredar al sol entre las cuerdas y prevenir as\u00ed su desaparici\u00f3n. Por el contrario, cuando el sol se va elevando en el cielo de primavera, los esquimales juegan al &#8220;cubilete y la pelota&#8221; para favorecer su vuelta. Cuando un negro australiano desea que el sol no se ponga hasta que \u00e9l llegue a casa, coloca un cepell\u00f3n en la horquilla de un \u00e1rbol que mire exactamente en la direcci\u00f3n del sol poniente. Por el contrario, si desea que el sol camine m\u00e1s aprisa, el australiano arroja arena al aire y la sopla hacia el sol, quiz\u00e1s para llevarle en volandas hacia el poniente y enterrarle bajo las arenas en las que parece hundirse al llegar la noche.<\/p>\n<p>As\u00ed como hay gentes que consideran posible acelerar el sol, as\u00ed tambi\u00e9n hay otras que creen poder empujar a la tard\u00eda luna. Los nativos de Nueva Guinea calculan los meses por la luna y se ha sabido de algunos que arrojaban piedras y cantos a la luna, con idea de acelerar su progreso y acortar as\u00ed el tiempo de la vuelta de sus amigos que estaban fuera de casa hac\u00eda doce meses, trabajando en una plantaci\u00f3n de tabaco. Los malayos piensan que una puesta de sol brillante puede producir fiebre a una persona d\u00e9bil. Por eso intentan extinguir el resplandor escupi\u00e9ndole agua y tir\u00e1ndole ceniza. Los indios shuswap creen que podr\u00e1n atraer el tiempo fr\u00edo quemando la madera de un \u00e1rbol que haya sido partido por un rayo. La creencia puede fundarse en la observaci\u00f3n de que, en su pa\u00eds, el fr\u00edo sigue a las tormentas. Por eso, en primavera, cuando estos indios caminan por la nieve o en tierras altas, queman astillas de dicha madera con objeto de que la costra de nieve no se funda.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>[1] Esto nos recuerda la &#8220;danza de los viejitos&#8221; de M\u00e9xico, que quiz\u00e1s tiene alguna relaci\u00f3n con esta danza solar.<\/p>\n<p>[2] \u00c1rbol cuyas hojas son parecidas a las plumas del ave corredora casuario.<\/p>\n<p>[3] Chantecler, de E. Rostand.<\/p>\n<p>[4] No es \u00e9ste el parecer de don Alfonso Caso, que nos cuenta de la filosof\u00eda teleol\u00f3gica del dios invisible del rey de Texcoco, Nezahualc\u00f3yotl, denominado &#8220;el dios de la inmediata vecindad&#8221;, Tloque Nahuaque o Ipalnemohuani, &#8220;aquel por quien todos viven&#8221;.<\/p>\n<p>[5] Sir James Frazer, en este mismo libro, nos recuerda sacrificios humanos mucho mas espantosos y crueles en otros pueblos y aun en \u00e9poca m\u00e1s moderna.<\/p>\n<p>[6] Juego de ni\u00f1os muy conocido, que se hace con un bramante enredado entre los dedos siguiendo ciertas reglas y figuras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed como el mago piensa que puede hacer llover, del mismo modo imagina que puede obligar al sol a brillar, apresurar su marcha o detenerla. 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