{"id":3860,"date":"2009-03-04T18:50:13","date_gmt":"2009-03-04T18:50:13","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3860"},"modified":"2009-03-04T18:50:13","modified_gmt":"2009-03-04T18:50:13","slug":"-progreso-del-mago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3860","title":{"rendered":"Progreso del mago"},"content":{"rendered":"<p>Sir James George Frazer &#8211; <\/p>\n<p>Hemos terminado nuestro examen de los principios generales de la magia simpat\u00e9tica. Los ejemplos con que lo hemos ilustrado proceden en su mayor parte de lo que podr\u00edamos llamar magia privada, es decir, de los ritos m\u00e1gicos practicados en beneficio o da\u00f1o de los hombres. Pero en la sociedad salvaje hay tambi\u00e9n lo que podemos denominar magia p\u00fablica, esto es, la hechicer\u00eda practicada en beneficio de la sociedad en conjunto. Siempre que las ceremonias de esta clase se observen para el bien com\u00fan, es claro que el hechicero deja de ser meramente un practic\u00f3n privado y en cierto modo se convierte en funcionario p\u00fablico. El desenvolvimiento de tal clase de funcionarios es de gran importancia para la evoluci\u00f3n, tanto pol\u00edtica como religiosa, de la sociedad. Cuando el bienestar de la tribu se supone que depende de la ejecuci\u00f3n de estos ritos m\u00e1gicos, el hechicero o mago se eleva a una posici\u00f3n de mucha influencia y reputaci\u00f3n, y en realidad puede adquirir el rango y la autoridad propios del jefe o del rey. La profesi\u00f3n congruentemente atrae a sus filas a algunos de los hombres m\u00e1s h\u00e1biles y ambiciosos de la tribu, porque les abre tal perspectiva de honores, riqueza y poder como dif\u00edcilmente pueda ofrecerla cualquier otra ocupaci\u00f3n. Los perspicaces se dan cuenta del modo tan f\u00e1cil de embaucar a los simplones cofrades y manejan la superstici\u00f3n en ventaja propia. No es que el hechicero sea siempre un impostor y un brib\u00f3n; con frecuencia est\u00e1 sinceramente convencido de que en realidad posee los maravillosos poderes que le adscribe la credulidad de sus compa\u00f1eros. Pero cuanto m\u00e1s sagaz sea, m\u00e1s f\u00e1cilmente percibir\u00e1 las falacias que impone a los tontos. De esta manera, los m\u00e1s habilidosos miembros de la profesi\u00f3n tienden a convertirse en impostores m\u00e1s o menos conscientes, y es l\u00f3gico que estos hombres, en virtud de su habilidad superior, lleguen a ocupar la c\u00faspide y a conquistar para ellos mismos las posiciones de mayor dignidad y autoridad m\u00e1s imperiosa. Las trampas tendidas al paso del brujo profesional son m\u00faltiples y como regla solamente el hombre de cabeza fr\u00eda y aguda astucia conseguir\u00e1 guiarse en su camino con seguridad. Por esto, tendremos siempre presente que cada una de las declaraciones y pretensiones que el hechicero anuncia son, como tales, falsas: ninguna de ellas puede sostenerse sin impostura consciente o inconsciente. Por consiguiente, el brujo que cree sinceramente en sus extravagantes pretensiones est\u00e1 en mucho mayor peligro que el deliberado impostor y es mucho m\u00e1s probable que su carrera se frustre. El hechicero honrado conf\u00eda siempre en que sus conjuros y sortilegios produzcan los efectos esperados y cuando fallan, no s\u00f3lo realmente, como sucede siempre, sino llamativa y desastrosamente como ocurre con frecuencia, queda anonadado; \u00e9l no est\u00e1 preparado para explicar satisfactoriamente su fracaso, como lo est\u00e1 su colega impostor, y antes de que logre hacerlo es posible que caiga la culpa sobre su cabeza por obra de sus defraudados y col\u00e9ricos clientes.<\/p>\n<p>El resultado general es que en este grado de evoluci\u00f3n social, el poder supremo tiende a caer en las manos de los hombres de inteligencia m\u00e1s perspicaz y de car\u00e1cter menos escrupuloso. Si pudi\u00e9ramos sopesar el da\u00f1o que hacen con su bellaquer\u00eda y el beneficio que confieren con su superior sagacidad, es posible que encontr\u00e1semos que lo bueno sobrepasa con mucho a lo malo, pues m\u00e1s desgracias han sobrevenido al mundo seguramente por obra de los tontos honestos y encumbrados en los altos puestos que por los bribones inteligentes. Una vez que el astuto trapacero ha colmado su ambici\u00f3n y no tiene m\u00e1s perspectivas ego\u00edstas que conseguir, puede poner al servicio p\u00fablico su talento, su experiencia y sus recursos, lo que frecuentemente hace. Muchos hombres poco o nada escrupulosos en la adquisici\u00f3n del poder, han sido los m\u00e1s ben\u00e9ficos en su uso, cualquiera que fuese el poder ambicionado, riqueza o autoridad pol\u00edtica. En el campo de la pol\u00edtica, el intrigante astuto, el victorioso despiadado, pudo terminar siendo gobernante sabio y magn\u00e1nimo, bendecido en vida, llorado en muerte y admirado y aplaudido por la posteridad. Hombres as\u00ed, citando dos de los m\u00e1s conspicuos ejemplos, fueron Julio C\u00e9sar y Augusto. Pero un tonto es siempre un tonto y cuanto mayores sean sus facultades, tanto m\u00e1s desastroso ser\u00e1 el uso que haga de ellas. La mayor calamidad de la historia inglesa, la ruptura con Norteam\u00e9rica, podr\u00eda no haber sucedido si Jorge III no hubiese sido un lerdo honrado.<\/p>\n<p>De este modo, y en la medida en que la profesi\u00f3n p\u00fablica de mago influy\u00f3 sobre la constituci\u00f3n de la sociedad salvaje, tendi\u00f3 a entregar las riendas de los negocios p\u00fablicos en manos del hombre m\u00e1s h\u00e1bil y traslad\u00f3 el poder de muchos a uno solo, substituyendo por la monarqu\u00eda una gerontocracia, o mejor a\u00fan una oligarqu\u00eda de ancianos, pues en general la sociedad salvaje no es gobernada por el conjunto de las personas adultas (democracia), sino por el consejo de los mayores. El cambio, cualesquiera que fueran las causas que lo produjesen y la naturaleza de los primitivos gobernantes, result\u00f3 en conjunto muy beneficioso. El nacimiento de la monarqu\u00eda parece haber sido una condici\u00f3n esencial al emerger la humanidad del salvajismo. Ning\u00fan ser humano est\u00e1 tan subyugado por las costumbres y tradiciones como el salvaje: consecuentemente, en ning\u00fan estado social es su progreso tan lento y dificultoso. La vieja idea de ser el salvaje el m\u00e1s libre de los humanos es contraria a la verdad. Es un esclavo, y no de un amo visible, sino del pasado, de los esp\u00edritus de sus antecesores muertos, que rondan sus pasos desde que nace hasta que muere y le gobiernan con cetro de hierro. Lo que ellos hicieron es la fuente del derecho, la ley no escrita, a la que se debe una ciega e indiscutida obediencia. El campo de acci\u00f3n que se ofrece al talento superior para cambiar las antiguas costumbres por otras mejores es muy reducido; el hombre m\u00e1s capaz es arrastrado por los m\u00e1s ignorantes y torpes, que necesariamente dan la norma, puesto que no pueden alzarse y \u00e9l s\u00ed puede caer. La superficie de tal sociedad presenta un inerte nivel uniforme, en tanto que es humanamente posible reducir las desigualdades humanas, las inconmensurables diferencias innatas y reales de capacidad y temperamento, a una apariencia falsa de igualdad. De esta condici\u00f3n baja y estancada de la sociedad, que los demagogos y so\u00f1adores de tiempos posteriores proclamaron como estado ideal \u0097la edad de oro de la humanidad\u0097, todo lo que ayudara a elevarse a la sociedad,&#8221; abriendo camino al talento y proporcionando grados de autoridad a la capacidad natural de los hombres, merece ser bien recibido por quienes tienen el bien general como norte de sus acciones. Cuando estas influencias elevadas han comenzado a operar y no pueden ser suprimidas radicalmente, el progreso de la civilizaci\u00f3n se hace relativamente r\u00e1pido. Hasta las extravagancias y caprichos de un tirano pod\u00edan servir para romper la cadena de costumbres que ataba tan pesadamente al salvaje. Y tan pronto como la tribu dejaba de ser regida por los t\u00edmidos y divididos consejos de los ancianos y obedec\u00eda a la direcci\u00f3n de una sola cabeza fuerte y decidida, se hac\u00eda formidable para sus vecinos e ingresaba en el camino del engrandecimiento, que en las tempranas edades de la historia es con frecuencia favorable al progreso social, industrial e intelectual. Extendiendo su poder\u00edo, parte por la fuerza de las armas y parte por la sumisi\u00f3n voluntaria de las tribus m\u00e1s d\u00e9biles, la sociedad adquir\u00eda pronto riquezas y esclavos, y ambas cosas relevaban a ciertas clases de la lucha perpetua con la indigencia, que aprovechaban para dedicarse a la prosecuci\u00f3n desinteresada de la sabidur\u00eda, que es el m\u00e1s noble y m\u00e1s poderoso instrumento del mejoramiento del destino humano.<\/p>\n<p>Los progresos intelectuales que se revelan en el crecimiento del arte y la ciencia y el desarrollo de perspectivas m\u00e1s liberales no pod\u00edan disociarse de los progresos econ\u00f3micos o industriales, los que a su vez recib\u00edan un impulso inmenso de las conquistas y el imperio. Si nos remontamos a las fuentes de la historia, vemos que no es accidental que los primeros grandes saltos hacia la civilizaci\u00f3n fueron dados algunas veces bajo gobiernos desp\u00f3ticos y teocr\u00e1ticos, como los de Egipto, Babilonia y Per\u00fa, donde el jefe supremo reclamaba y recib\u00eda la servil obediencia de sus s\u00fabditos en su doble car\u00e1cter de rey y dios. No es demasiado decir que en este primitivo per\u00edodo, los gobiernos autocr\u00edticos ayudaron a la humanidad y, parad\u00f3jicamente, a la libertad.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la profesi\u00f3n p\u00fablica de la magia, en lo que haya tenido de procedimiento por el que los hombres m\u00e1s capaces han llegado al poder supremo, ha contribuido a emancipar a los humanos de la esclavitud de la tradici\u00f3n, elev\u00e1ndolos a una vida de mayor libertad y d\u00e1ndoles una visi\u00f3n m\u00e1s amplia del mundo. No es \u00e9ste un peque\u00f1o servicio a la humanidad. Y cuando, adem\u00e1s, recordamos que en otro sentido la magia ha despejado el camino a la ciencia, fuerza es admitir que si la magia ha hecho mucho da\u00f1o, tambi\u00e9n ha sido fuente de mucho bien y que, si es hija de un error, ha sido la madre de la libertad y de la verdad.<\/p>\n<p>La rama dorada, Cap\u00edtulo III 4<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sir James George Frazer &#8211; Hemos terminado nuestro examen de los principios generales de la magia simpat\u00e9tica. Los ejemplos con que lo hemos ilustrado proceden en su mayor parte de lo que podr\u00edamos llamar magia privada, es decir, de los ritos m\u00e1gicos practicados en beneficio o da\u00f1o de los hombres. 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