{"id":3848,"date":"2009-03-04T16:42:14","date_gmt":"2009-03-04T16:42:14","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3848"},"modified":"2009-03-04T16:42:14","modified_gmt":"2009-03-04T16:42:14","slug":"dimensiones-de-la-oracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3848","title":{"rendered":"DIMENSIONES DE LA ORACION"},"content":{"rendered":"<p>DIMENSIONES DE LA ORACION<\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>El hombre debe encontrar a Dios con todo lo que es, pues Dios es el Ser de todo; \u00e9ste es el sentido de la exhortaci\u00f3n b\u00edblica de amar a Dios \u00abcon todas nuestras fuerzas\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, una de las dimensiones que caracterizan de facto al hombre es que \u00e9ste vive hacia el exterior y tiende, adem\u00e1s, a los placeres; ah\u00ed est\u00e1n su exterioridad y su concupiscencia. Debe renunciar a ambas frente a Dios pues, en primer lugar, Dios est\u00e1 presente en nosotros mismos y, en segundo lugar, el hombre debe poder encontrar el goce dentro de s\u00ed mismo y con independencia de los fen\u00f3menos sensoriales.<\/p>\n<p>Pero todo lo que acerca a Dios tiene precisamente por ello su beatitud; elevarse, al rezar, por encima de las im\u00e1genes y los ruidos del alma es una liberaci\u00f3n a trav\u00e9s del Vac\u00edo divino y la Infinitud; esta es la estaci\u00f3n de la serenidad.<\/p>\n<p>Es verdad que los fen\u00f3menos exteriores, por su nobleza y su simbolismo -o su participaci\u00f3n en los arquetipos celestiales-, pueden tener una virtud interiorizadora, y todo puede ser bueno a su debido tiempo; esto no quita que el desapego deba realizarse, pues, si no, el hombre no tiene derecho a la exterioridad leg\u00edtima y cae en una exterioridad seductora y en una concupiscencia mortal para el alma. Del mismo modo que el Creador por su trascendencia es independiente de la creaci\u00f3n, al igual el hombre debe ser independiente del mundo con miras a Dios. Es esa prerrogativa del hombre que es el libre albedr\u00edo; s\u00f3lo el hombre es capaz de resistir a sus instintos y deseos. Vacare Deo.<\/p>\n<p>* * * * * * * * * * * *<\/p>\n<p>Otro privilegio del hombre es el pensamiento racional y la palabra; esta dimensi\u00f3n debe por consiguiente actualizarse con ocasi\u00f3n de ese encuentro con Dios que es la oraci\u00f3n. El hombre no se salva s\u00f3lo por la abstenci\u00f3n del mal, se salva tambi\u00e9n, y a fortiori, por el cumplimiento del Bien; y la mejor de las obras es la que tiene a Dios como objeto y a nuestro coraz\u00f3n por agente: el \u00abrecuerdo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La esencia de la oraci\u00f3n es la fe, la certeza por tanto; el hombre la manifiesta, precisamente, mediante el discurso, o el llamamiento dirigido al Sumo Bien. La oraci\u00f3n, o la invocaci\u00f3n, equipara la certeza de Dios y de nuestra vocaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n vale por la intenci\u00f3n; es evidente que no debe haber en la oraci\u00f3n ninguna intenci\u00f3n te\u00f1ida de ning\u00fan tipo de ambici\u00f3n; debe estar pura de cualquier vanidad mundana, so pena de provocar la c\u00f3lera del Cielo.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n con intenci\u00f3n pura no aprovecha s\u00f3lo al que la cumple, sino que irradia asimismo alrededor de \u00e9l, y en este aspecto es un acto de caridad.<\/p>\n<p>* * * * * * * * * * * *<\/p>\n<p>Todo hombre va en busca de la felicidad; es otra dimensi\u00f3n de la naturaleza humana. Ahora bien, no hay felicidad perfecta fuera de Dios; cualquier felicidad terrenal tiene necesidad de la bendici\u00f3n del Cielo. La oraci\u00f3n nos pone en presencia de Dios, que es pura Beatitud; si tenemos conciencia de ello, encontraremos en ella la Paz. Bienaventurado el hombre que tiene el sentido de lo Sagrado y que abre as\u00ed su coraz\u00f3n a este misterio.<\/p>\n<p>* * * * * * * * * * * *<\/p>\n<p>Otra dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n se deriva del hecho de que, por una parte, el hombre es mortal y, por otra, tiene un alma inmortal; debe pasar por la muerte y, sobre todo, debe preocuparse de la Eternidad, que est\u00e1 en las manos de Dios.<\/p>\n<p>En este contexto, la oraci\u00f3n ser\u00e1 al mismo tiempo una llamada a la Misericordia y un acto de fe y de confianza.<\/p>\n<p>* * * * * * * * * * * *<\/p>\n<p>El atributo fundamental del hombre es una inteligencia capaz de conocimiento metaf\u00edsico; en consecuencia, esta capacidad determina necesariamente una dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n, que entonces coincide con la meditaci\u00f3n; su tema es, primero, la realidad absoluta del Principio Supremo y, despu\u00e9s, la no realidad -o la realidad relativa- del mundo que lo manifiesta.<\/p>\n<p>El hombre, sin embargo, no debe utilizar intenciones que est\u00e9n por encima de su naturaleza; si no es metaf\u00edsico, no debe creerse obligado a serlo. Dios ama tanto a los ni\u00f1os como a los sabios; y \u00c9l ama la sinceridad del ni\u00f1o que sabe seguir siendo ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Es decir, hay en la oraci\u00f3n dimensiones que se imponen a todo hombre, y otras de las que puede desentenderse, por expresarnos as\u00ed; pues lo que es importante en esta confrontaci\u00f3n no es que le hombre sea grande o peque\u00f1o sino que se mantenga sinceramente frente a Dios. Por una parte, el hombre es siempre peque\u00f1o frente a su Creador; por otra, siempre hay grandeza en el hombre cuando se dirige a Dios; y, en el fondo, cualquier cualidad y m\u00e9rito pertenecen al Sumo Bien.<\/p>\n<p>* * * * * * * * * * * *<\/p>\n<p>Hay una dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n meditativa, hemos dicho, cuyo tema es la realidad absoluta del Principio; y despu\u00e9s, correlativamente, la no realidad -o la menor realidad- del mundo, que lo manifiesta.<\/p>\n<p>Pero no basta con saber que \u00abBrahma es la realidad y el mundo es la apariencia\u00bb; es necesario igualmente saber que \u00abel alma no es sino Brahma\u00bb. Esta segunda verdad nos recuerda que podemos, si nuestra naturaleza lo permite, tender hacia el Principio Supremo no s\u00f3lo de modo intelectual sino tambi\u00e9n de modo existencial; lo que proviene del hecho de que no s\u00f3lo poseemos la inteligencia capaz de conocimiento objetivo sino tambi\u00e9n la conciencia del yo, que es capaz en principio de uni\u00f3n subjetiva. Por un lado, el ego est\u00e1 separado de la Divinidad inmanente debido a que es manifestaci\u00f3n y no Principio; por otro, no es sino el Principio en la medida en que \u00e9ste se manifiesta, del mismo modo que el reflejo del sol en un espejo no es el sol pero, sin embargo, \u00abno es distinto de \u00e9l\u00bb en la medida en que aqu\u00e9l -el reflejo- es la luz solar y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Consciente de esto, el hombre no cesa de mantenerse ante Dios, que es transcendente e inmanente al mismo tiempo; y es \u00c9l, y no nosotros, quien decide la amplitud de nuestra conciencia contemplativa y el misterio de nuestro destino espiritual. Sabemos que conocer a Dios unitivamente significa que Dios mismo se conoce en nosotros; pero no podemos saber en qu\u00e9 medida \u00c9l quiere realizar en nosotros esta divina Conciencia de S\u00ed; y no tiene importancia que lo sepamos o no. Somos lo que somos, y todo est\u00e1 en manos de la Providencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DIMENSIONES DE LA ORACION FRITHJOF SCHUON El hombre debe encontrar a Dios con todo lo que es, pues Dios es el Ser de todo; \u00e9ste es el sentido de la exhortaci\u00f3n b\u00edblica de amar a Dios \u00abcon todas nuestras fuerzas\u00bb. 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