{"id":3847,"date":"2009-03-04T16:35:56","date_gmt":"2009-03-04T16:35:56","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3847"},"modified":"2009-03-04T16:35:56","modified_gmt":"2009-03-04T16:35:56","slug":"misterios-cr\u00cdsticos-y-virginales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3847","title":{"rendered":"MISTERIOS CR\u00cdSTICOS Y VIRGINALES"},"content":{"rendered":"<p>MISTERIOS CR\u00cdSTICOS Y VIRGINALES<br \/>\nFRITHJOF SCHUON<br \/>\nEn nuestro libro sobre la unidad trascendente de las religiones (1), hemos explicado la funci\u00f3n central de la invocaci\u00f3n del Nombre divino que consideramos como el veh\u00edculo por excelencia de la realizaci\u00f3n espiritual; y hemos mostrado que esta invocaci\u00f3n, en el mundo cristiano, es la del divino Nombre de Jes\u00fas, as\u00ed como lo atestigua la Tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica que, como se sabe, no tiene menos autoridad que la Escritura. Algunos podr\u00edan, en efecto, estar tentados de objetar que la invocaci\u00f3n del Nombre de Jes\u00fas no tiene fundamento escriturario; pero la instituci\u00f3n del sacramento de la confirmaci\u00f3n no se encuentra tampoco en los Textos sagrados, y si bien es verdad que la confirmaci\u00f3n se encuentra al menos mencionada en los Escritos apost\u00f3licos, la misma referencia sirve en lo que concierne a la invocaci\u00f3n. El hecho de que esta, como la otra, se funden, no en la Escritura, sino en la Tradici\u00f3n indica adem\u00e1s una relaci\u00f3n profunda, en el sentido en que estos dos medios de gracia revelan de manera semejante los \u00abGrandes Misterios\u00bb, no obstante el hecho de que el Cristianismo, integralmente esot\u00e9rico e inici\u00e1tico en el origen y por definici\u00f3n, ha debido realizar una aplicaci\u00f3n integralmente exot\u00e9rica (2); en otros t\u00e9rminos, el Cristianismo no comporta nada que no haya sido englobado en esta aplicaci\u00f3n, lo que no impide de ninguna manera que todos los medios de gracia hayan guardado, en ellos mismos, su sentido y su eficacia estrictamente inici\u00e1ticas. Si es indiscutible, como lo ense\u00f1an los Sufis, que Cristo no ha aportado exoterismo (shar\u00ee&#8217;ah), sino \u00fanicamente un esoterismo (haq\u00eeqah), es por otra parte tambi\u00e9n totalmente indiscutible que el Cristianismo es una religi\u00f3n, es decir una instituci\u00f3n teniendo de hecho, si no de principio, un car\u00e1cter exot\u00e9rico; la verdad est\u00e1 por lo tanto en la justa combinaci\u00f3n de estos dos axiomas. El car\u00e1cter aparentemente contradictorio del Cristianismo es necesario y providencial; desde el momento en que deb\u00eda constituirse en tradici\u00f3n independiente, ten\u00eda necesidad de una aplicaci\u00f3n que tuviera en cuenta todas las posibilidades humanas; pero siendo enteramente de esencia inici\u00e1tica -sin lo cual se identificar\u00eda con la Ley mosaica (3)- deb\u00eda extender esta aplicaci\u00f3n a todos sus contenidos, tanto si estos se refieren a los \u00abGrandes\u00bb como a los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb. Pero esta \u00abtraducci\u00f3n\u00bb a un modo m\u00e1s exterior -y ella constituye en cierta manera una \u00abprofanaci\u00f3n\u00bb voluntaria a la cual condesciende la Divinidad, a t\u00edtulo excepcional y en el sentido de un \u00abmal menor\u00bb-, esta traducci\u00f3n no impide en absoluto, lo repetimos, que los medios de gracia permanezcan siendo lo que ellos son por definici\u00f3n; todo ser\u00e1 cuesti\u00f3n de interpretaci\u00f3n y de m\u00e9todo (4).<br \/>\nEl Cristianismo -al que podr\u00edamos llamar provisionalmente una \u00abreligi\u00f3n inici\u00e1tica\u00bb (5) si no fuera una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos- establece muchas veces, o en toda ocasi\u00f3n, la distinci\u00f3n entre los \u00abGrandes\u00bb y los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb(6): por ejemplo, si est\u00e1 fuera de duda que el Bautismo confiere la virtualidad del estado primordial, y por tanto ed\u00e9nica, puesto que lava del \u00abpecado original\u00bb que es precisamente lo que separa al hombre de este estado, el complemento de este rito ser\u00e1 la Confirmaci\u00f3n que, ella, confiere la virtualidad del estado cr\u00edstico, y por lo tanto supremo: ella da en efecto una plenitud del Esp\u00edritu Santo y vuelve \u00abfirme\u00bb (firmus) (7) para la traves\u00eda del mundo de la muerte con vistas a la \u00abVida eterna\u00bb, que es la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, en el sentido total del termino tanto como en el sentido c\u00f3smico y relativo. Como la invocaci\u00f3n del Nombre salvador de Jes\u00fas, -practica que en la Iglesia latina a tomado la forma del Rosario y tambi\u00e9n la de las letan\u00edas-, la Confirmaci\u00f3n no es estrictamente indispensable, y hay ah\u00ed todav\u00eda un indicio del hecho de que estos dos medios de gracia se refieren directamente a los \u00abGrandes Misterios\u00bb.<br \/>\nL Eucarist\u00eda es incontestablemente el medio de gracia de alguna manera \u00abcentral\u00bb del Cristianismo; ella debe por lo tanto expresar integralmente lo que caracteriza a este \u00faltimo, y ella lo hace recapitulando, no solamente el Misterio cr\u00edstico como tal, sino tambi\u00e9n su doble aplicaci\u00f3n a los \u00abGrandes\u00bb y los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb: el Vino corresponde a los primeros y el Pan a los segundos, y esto est\u00e1 marcado no solamente por las naturalezas respectivas de las Santas Especies, sino tambi\u00e9n por los hechos simb\u00f3licos siguientes: el milagro del pan es \u00abcuantitativo\u00bb en el sentido de que Cristo ha multiplicado aquello que exist\u00eda ya, mientras que el milagro del vino es \u00abcualitativo\u00bb, dado que Cristo ha conferido al agua una cualidad que ella no ten\u00eda, a saber, la del vino; o tambi\u00e9n: el cuerpo del Redentor crucificado debi\u00f3 de ser atravesado con el fin de que la sangre pudiera salir de \u00e9l; la sangre representa as\u00ed el aspecto interior del sacrificio, lo cual adem\u00e1s se encuentra tambi\u00e9n subrayado por el hecho de que la sangre es l\u00edquida mientras que el cuerpo es solido; el cuerpo de Cristo tuvo que ser atravesado porque, para hablar el lenguaje de Maestro Eckhart, \u00absi quieres la semilla, debes romper la c\u00e1scara\u00bb. El agua que sali\u00f3 del flanco de Cristo y que prueba la muerte es como el aspecto negativo del alma transmutada: es la \u00abextinci\u00f3n\u00bb que acompa\u00f1a o precede, seg\u00fan el punto de vista, la plenitud beat\u00edfica de la sangre cr\u00edstica; es la \u00abmuerte\u00bb que preceda a la \u00abVida\u00bb, y que es como la prueba extr\u00ednseca de ella (8).<br \/>\nLa aplicaci\u00f3n propiamente religiosa de la iniciaci\u00f3n cr\u00edstica implica que los \u00abGrandes Misterios\u00bb sean pr\u00e1cticamente reducidos a los \u00abPeque\u00f1os\u00bb, de ah\u00ed la confusi\u00f3n inevitable de las Especies eucar\u00edsticas: estas id\u00e9nticas en el sentido de que el Vino contiene todo lo que contiene el Pan, de manera que el \u00aberror\u00bb, que m\u00e1s bien es una \u00absimplificaci\u00f3n\u00bb, solo se refiere a la consideraci\u00f3n de los \u00abGrandes Misterios\u00bb que el exoterismo excluye precisamente. Sea como fuere, el Misterio eucar\u00edstico es \u00fanico en su esencia, como la Redenci\u00f3n es \u00fanica, y la distinci\u00f3n que acabamos de mencionar no concierne m\u00e1s que a los \u00abgrados\u00bb de un mismo conjunto de Gracias; y si, en el Cristianismo, la distinci\u00f3n entre las dos grandes categor\u00edas de \u00abMisterios\u00bb se encuentra reducida a un minimum en el sentido de que no es concebida m\u00e1s que en funci\u00f3n de una Gracia \u00fanica -pero comportando grados, conforme a las diversas posibilidades humanas- es as\u00ed porque el Cristianismo no es, ni esencialmente una v\u00eda de m\u00e9rito (como el Juda\u00edsmo), ni esencialmente una v\u00eda de Conocimiento (como el Vedantismo), sino antes que nada una v\u00eda de Gracia o de Amor.<br \/>\nAntes de ir m\u00e1s lejos, diremos todav\u00eda esto: se podr\u00eda definir la diferencia entre el Bautismo y la Confirmaci\u00f3n diciendo que el primero tiene una funci\u00f3n negativa -o \u00abnegativamente positiva\u00bb- puesto que \u00ablevanta\u00bb el estado de ca\u00edda -mientras que el segundo sacramento tiene una funci\u00f3n puramente positiva en el sentido de que \u00abda\u00bb una luz y una potencia divinas; y subrayemos tambi\u00e9n que el Bautismo se hace con agua y puede ser conferido, en principio, por todo hombre o casi, mientras que la Confirmaci\u00f3n se hace -aparte de la imposici\u00f3n de las manos- con el aceite bendito y no puede ser conferida m\u00e1s que por un obispo, lo cual marca todav\u00eda la distinci\u00f3n por todo presente entre los dos g\u00e9neros de \u00abMisterios\u00bb. Por lo que respecta a la Eucarist\u00eda, o m\u00e1s precisamente a la Comuni\u00f3n, ella tiene de particular que es a la vez una iniciaci\u00f3n y un medio de m\u00e9todo espiritual: ella no es, hablando con propiedad, ni puramente un medio de \u00abtransmisi\u00f3n\u00bb (an\u00e1logo al diksha hind\u00fa), ni puramente un medio de \u00abrealizaci\u00f3n\u00bb (an\u00e1logo al mantra), sino que tiene algo de los dos a la vez; en la medida en que puede ser considerada como un medio de m\u00e9todo, tiene un car\u00e1cter \u00abreceptivo\u00bb, y por lo tanto \u00abpasivo\u00bb, que llama, al menos desde el punto de vista estrictamente inici\u00e1tico a la intervenci\u00f3n de un medio complementario, \u00abactivo\u00bb este, a saber, la invocaci\u00f3n del Nombre divino y salvador de Jes\u00fas.<br \/>\nSeg\u00fan san Dionisio el Areopagita, el Bautismo, la Eucarist\u00eda y la Confirmaci\u00f3n se refieren respectivamente a las v\u00edas de \u00abpurificaci\u00f3n\u00bb, de \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb y de \u00abperfecci\u00f3n\u00bb (9); seg\u00fan otros, la \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb es puesta en relaci\u00f3n con el Bautismo, lo que con toda evidencia no contradice la perspectiva precedente, puesto que toda iniciaci\u00f3n \u00abilumina\u00bb por definici\u00f3n, y puesto que el Bautismo corresponde a la iluminaci\u00f3n concerniente a los \u00abPeque\u00f1os misterios\u00bb; todo sacramento o \u00abmisterio\u00bb tiene aspectos m\u00faltiples, pero estas son cuestiones sobre las cuales no podemos extendernos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>2<br \/>\nDe todo lo que acabamos de expresar, se desprende -siempre con referencia al Cristianismo- el doble principio siguiente: lo que no tiene ninguna naturaleza esot\u00e9rica o inici\u00e1tica no podr\u00eda ser cr\u00edstico; lo que no est\u00e1 \u00abfijado\u00bb en virtud de una aplicaci\u00f3n exot\u00e9rica -posible por definici\u00f3n en este caso(11)- corre el riesgo de perderse. Es por eso que el Nombre de Jes\u00fas, cuya pr\u00e1ctica es esencial para los \u00abGrandes Misterios\u00bb, ha sido \u00abincrustado\u00bb, por as\u00ed decirlo, en el Rosario, -es la gran obra de santo Domingo- o m\u00e1s precisamente en el Ave que es su substancia. (12).<br \/>\nEn el Rosario latino, -la \u00abOraci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb de la Iglesia de Occidente,- encontramos una vez m\u00e1s la distinci\u00f3n, por todo presente en el Cristianismo, entre los \u00abGrandes\u00bb y los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb: a los primeros e refiere el Ave, y a los segundos la Oraci\u00f3n dominical; o tambi\u00e9n, en el Ave misma, el Nombre de Jes\u00fas se refiere a los primeros, y el de Mar\u00eda a los segundos. El Nombre de la Virgen es, esot\u00e9ricamente hablando, un \u00abNombre divino\u00bb, pero que tiene la particularidad de que est\u00e1 indisolublemente ligado al divino Nombre de Jes\u00fas y no aparece mas que en funci\u00f3n de este, exactamente como el \u00abLoto\u00bb, en la formula b\u00fadica Om Mani Padme Om, no aparece mas que en funci\u00f3n de la \u00abJoya\u00bb (el Buda) (13); se puede por lo tanto decir que la excelencia del Ave reside en el Nombre del Verbo que se encuentra ah\u00ed incluido como la \u00abJoya\u00bb en el \u00abLoto\u00bb; y, a\u00f1adiremos nosotros, esta complementariedad se explica por el hecho de que se trata, en los dos casos, de una manifestaci\u00f3n directa del Verbo.<br \/>\nLa Oraci\u00f3n dominical, que abre el Rosario, es la plegaria m\u00e1s excelente de todas, puesto que\u00a0 tiene como autor a Cristo; ella es, por consiguiente, m\u00e1s excelente en tanto que oraci\u00f3n, que el Ave, y es por esto que es la primera plegaria del Rosario. Pero el Ave es m\u00e1s excelente que la Oraci\u00f3n dominical en tanto que contiene el Nombre de Cristo, que se identifica misteriosamente con Cristo mismo, ya que \u00abDios y su Nombre son id\u00e9nticos\u00bb; ahora bien Cristo es m\u00e1s que la Oraci\u00f3n que \u00e9l ha ense\u00f1ado, el Ave, conteniendo a Cristo por su Nombre, ser\u00e1 entonces m\u00e1s que esta Oraci\u00f3n; es por esta raz\u00f3n que las recitaciones del Ave son mucho m\u00e1s numerosas que las del Pater, y que el Ave constituye, con el Nombre del Verbo que ella contiene, la substancia misma del Rosario. Lo que acabamos de enunciar viene a decir que la plegaria del \u00abservidor\u00bb dirigida al \u00abSe\u00f1or\u00bb corresponde a los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb, -y recordamos que estos conciernen a la realizaci\u00f3n del estado ed\u00e9nico o primordial, y por lo tanto a la plenitud del estado humano-, mientras que el Nombre mismo de Dios corresponde a los \u00abGrandes Misterios\u00bb, cuya finalidad est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo estado individual.<br \/>\nDesde el punto de vista microc\u00f3smico, \u00abMar\u00eda\u00bb es el alma en estado de \u00abgracia santificante\u00bb, cualificada para recibir la \u00abPresencia real\u00bb; \u00abJes\u00fas\u00bb es el germen divino, la \u00abPresencia real\u00bb que debe operar la transmutaci\u00f3n del alma, a saber la universalizaci\u00f3n de \u00e9sta, o su reintegraci\u00f3n en lo Divino (14). \u00abMar\u00eda\u00bb -como el \u00abLoto\u00bb- es \u00absuperficie\u00bb o tambi\u00e9n \u00abhorizontal\u00bb; \u00abJes\u00fas\u00bb &#8211; como la \u00abJoya\u00bb- es \u00abcentro\u00bb y desde el punto de vista din\u00e1mico, \u00abvertical\u00bb, \u00abJes\u00fas\u00bb es Dios en nosotros, Dios que nos penetra, nos transfigura y nos absorbe; que nos reduce, por una parte a nuestro prototipo divino, -a saber tal \u00abAspecto\u00bb, tal \u00abNombre\u00bb, tal -\u00abEmanaci\u00f3n\u00bb o \u00abEnerg\u00eda\u00bb de Dios- y por otra parte a la Esencia divina, a la Divinidad como Tal.<br \/>\nFinalmente todav\u00eda debemos decir esto: la \u00abdeificaci\u00f3n\u00bb comporta tres estaciones sucesivas: la purificaci\u00f3n, la perfecci\u00f3n, la uni\u00f3n. Es a estas tres estaciones a las que se relacionan respectivamente el Pater, que pide el perd\u00f3n de las \u00abofensas\u00bb, el Ave que contiene el Nombre de Mar\u00eda, quintaesencia de toda perfecci\u00f3n individual, y el Nombre de Jes\u00fas, que confiere la Substancia divina; es tambi\u00e9n a estas tres estaciones que se refieren las formulas del rosario musulm\u00e1n (wird): la petici\u00f3n de perd\u00f3n (istighf\u00e2r), el Nombre del Profeta (contenido en la \u00aboraci\u00f3n sobre el Profeta\u00bb, \u00e7al\u00e2t alan-Nabi), y el Nombre de Dios (contenido en la shah\u00e2dah); el Nombre del Profeta como el de la Virgen -actualiza las perfecciones virtualmente inherentes a la individualidad humana, siendo esta hecha \u00aba la imagen de Dios\u00bb, y el Nombre de Ala -como el de Jes\u00fas, Su Verbo- actualiza la divinidad potencialmente inherente a toda criatura, y virtualizada por la Confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3<br \/>\nLos \u00abMisterios gozosos\u00bb conciernen a la \u00abPresencia real\u00bb de lo Divino en lo humano, concebida en un sentido inici\u00e1tico y sacramental; los \u00abMisterios dolorosos\u00bb, describen el \u00abaprisionamiento\u00bb redentor de lo Divino en lo humano, la profanaci\u00f3n inevitable de la \u00abPresencia real\u00bb por las limitaciones humanas; los \u00abMisterios gloriosos\u00bb finalmente se relacionan con la victoria de lo Divino sobre lo humano, con la liberaci\u00f3n del alma por el Esp\u00edritu.<br \/>\nla Encarnaci\u00f3n es, inici\u00e1ticamente, la entrada de Dios en el hombre, tal como tiene lugar en los sacramentos que confieren el Esp\u00edritu Santo o a Cristo; Dios ha devenido verdadero hombre, con el fin de que el hombre devenga Dios. La Visitaci\u00f3n es la conformidad del alma a la \u00abPresencia real\u00bb; la consciencia que tiene el hombre de \u00abllevaren si\u00bb a la Divinidad; la concentraci\u00f3n devocional y gozosa de todo el ser sobre el \u00abGermen divino\u00bb. El Nacimiento es la invocaci\u00f3n del Nombre salvador, es decir lo que actualiza la virtualidad espiritual implicada en la \u00abPresencia\u00bb. Viene a continuaci\u00f3n la Presentaci\u00f3n: el hombre, purificado y santificado por esta Presencia de Dios, no cesa de considerarse como un simple hombre, y permanece siempre consciente, a pesar de los arrobamientos de la Gracia, de sus l\u00edmites de criatura, y tambi\u00e9n de los l\u00edmites que comporta el soporte divino -el Nombre- en su \u00abmaterialidad\u00bb (15). Y el Encuentro: tras la \u00absequedad\u00bb en la cual el Nombre divino ha dejado al alma, se revela a ella como la fuente misteriosa de toda sabidur\u00eda.<br \/>\nEn cuanto a los \u00abMisterios dolorosos\u00bb, la Agon\u00eda (en el huerto de los Olivos) es el olvido de la \u00abPresencia real\u00bb, la negligencia del \u00abGermen divino\u00bb, la somnolencia y falta de vigilancia, subrayada adem\u00e1s por el sue\u00f1o de los disc\u00edpulos. La Flagelaci\u00f3n: son las acciones incompatibles con esta divina Presencia; es la \u00abdisipaci\u00f3n\u00bb. La Coronaci\u00f3n de Espinas: es la vanidad humana, su tendencia a atribuirse las glorias que no pertenecen m\u00e1s que a Dios; es el error de extraer vanidad de la Gracia. Antes de ir m\u00e1s lejos, debemos responder a una objeci\u00f3n posible, a saber, que esta interpretaci\u00f3n -que se impone a nosotros porque est\u00e1 en la naturaleza de las cosas- no hace participar al contemplativo en los sufrimientos de Cristo; pero este reproche es injustificado, puesto que los defectos enumerados llaman a las virtudes que, ellas implican por definici\u00f3n mortificaciones y redibujan as\u00ed los sufrimientos del Verbo hecho carne; as\u00ed, la corona de espinas -inflingida a Cristo en un cierto sentido por la vanidad humana- deviene para el contemplativo la abnegaci\u00f3n, el olvido de si, la atribuci\u00f3n de toda gloria a Dios. Es necesario entonces, por una parte realizar en si mismo la Pasi\u00f3n de Cristo, y por otra parte evitar inflig\u00edrsela; en otras palabras, quien evita a Cristo (microc\u00f3smico, interior) la Pasi\u00f3n, debe tomarla sobre si (en el mismo sentido), y quien no la toma sobre si, la inflinge a Cristo. La Cruz a cuestas tiene, ella tambi\u00e9n, un sentido microc\u00f3smico: Jes\u00fas, veh\u00edculo de la Gracia redentora, se carga del peso de nuestra ignorancia, de nuestro individualismo; es el Nombre divino que absorbe y anula en Su Infinitud, las miserias humanas, y purifica as\u00ed el coraz\u00f3n del hombre por la visi\u00f3n beat\u00edfica. Y la Crucifixi\u00f3n: es el deseo, la pasi\u00f3n que \u00abcrucifica \u00bb a la \u00abPresencia real\u00bb y que inmoviliza la \u00abvida\u00bb de esta.<br \/>\nEn cuanto a los \u00abMisterios gloriosos\u00bb, la Resurrecci\u00f3n es la consciencia de que solo lo Divino es real, consciencia que se expande por la virtud del Nombre de Dios. La Ascensi\u00f3n: el alma toma consciencia de su identidad esencial con lo Divino. Pentecost\u00e9s: lo Divino penetra en los pensamientos y las acciones del hombre \u00abdeificado\u00bb. La Asunci\u00f3n: el alma se extingue en Dios. La Coronaci\u00f3n: el alma se despierta en Dios, en el \u00abAspecto divino\u00bb de la que no era m\u00e1s que una sombra; la Virgen -coronada por el Verbo con una corona \u00abincreada\u00bb- es as\u00ed el alma reintegrada en su Infinidad esencial, en su Realidad de la que ella no estaba separada m\u00e1s que en sue\u00f1o; y, a\u00f1adiremos nosotros, es para esto que la Virgen es \u00abcreada antes de la creaci\u00f3n\u00bb: el alma debe \u00abllegar a ser Aquello que ella es\u00bb, y Aquello es \u00abLo que es\u00bb.<\/p>\n<p>NOTAS &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br \/>\n1.- \u00abDe la Unidad Transcendente de las Religiones\u00bb, Cap\u00edtulo IX: \u00abSobre la Iniciaci\u00f3n Cr\u00edstica\u00bb.<br \/>\n2.- Es por consiguiente siempre leg\u00edtimo no contar a la Iglesia entre las \u00aborganizaciones inici\u00e1ticas\u00bb propiamente dichas que pueden subsistir en Occidente, tales como el Compagnonnage y la Masoner\u00eda, y que no presentan evidentemente ning\u00fan car\u00e1cter religioso; la degradaci\u00f3n de estas \u00faltimas no tiene ciertamente nada que ver con una aplicaci\u00f3n o adaptaci\u00f3n alguna. En cuanto a los ritos cristianos, no podr\u00eda ser ileg\u00edtimo el calificarlos de exot\u00e9ricos, puesto que ellos lo son de hecho, y esto desde hace mucho tiempo; esta aplicaci\u00f3n exot\u00e9rica presupone de todas maneras que estos ritos se presten a ello por su naturaleza; ahora bien nosotros sabemos que es as\u00ed, siendo el Cristianismo esencialmente una \u00abv\u00eda de Gracia\u00bb.<br \/>\nRen\u00e9 Gu\u00e9non ha expresado este car\u00e1cter excepcional del Cristianismo,- pero sin querer explicarlo- diciendo que los \u00absacramentos\u00bb son algo que no encuentra equivalente exacto en ninguna otra parte.<br \/>\n3.- Seg\u00fan un viejo refr\u00e1n; Christi doctrina revelat quae Moysi doctrina velat.<br \/>\nLos comentadores de la Thora comentan que la dificultad de elocuci\u00f3n de la que sufr\u00eda Mois\u00e9s le era impuesta por Dios con el fin de que no pudiera divulgar los Misterios que, precisamente, la Ley del Sina\u00ed deb\u00eda velar y no desvelar; ahora bien estos Misterios no eran otros, en el fondo, que los Misterios \u00abcr\u00edsticos\u00bb.<br \/>\n4.- Por lo que respecta al m\u00e9todo, es importante nunca perder de vista que el Maestro espiritual (el Starets en los Rusos) representaba uno de los pilares.<br \/>\n5.- El sentimiento que tienen los Cristianos de poseer una religi\u00f3n incomparablemente m\u00e1s perfecta que todas las dem\u00e1s reposa sobre algo real, a saber, el car\u00e1cter inici\u00e1tico de su religi\u00f3n; pero lo que ellos olvidan, es que este car\u00e1cter no es de ninguna manera necesario para obtener la salvaci\u00f3n; que este car\u00e1cter inici\u00e1tico representa entonces, con relaci\u00f3n a la Ley de la que la observancia es suficiente para salvar del infierno, un a\u00f1adido in\u00fatil, pero de hecho inevitable en el caso del Cristianismo. Es este car\u00e1cter inici\u00e1tico el que confiere a la religi\u00f3n cristiana, a ojos de los Musulmanes, un aspecto de \u00ababuso\u00bb, de \u00abconfusi\u00f3n\u00bb, casi de \u00abmonstruosidad\u00bb, y es sobre la \u00abprecisi\u00f3n\u00bb, la \u00abnitidez\u00bb, la \u00abpertinencia\u00bb de sus medios espirituales que los Musulmanes, sostienen, vis a vis del Cristianismo, su convicci\u00f3n de tener la mejor religi\u00f3n. Para ganar el Para\u00edso de los justos, el hombre no tiene necesidad de la \u00abplenitud del Esp\u00edritu Santo\u00bb que confiere la Confirmaci\u00f3n: los Cristianos son los primeros en afirmarlo, puesto que el Conocimiento intelectual, en su opini\u00f3n, no es necesario para la salvaci\u00f3n, Hay entonces, en el Cristianismo, una singular desproporci\u00f3n entre los medios espirituales, que son transcendentes, y la doctrina, que no admite, al menos en sus formulaciones generales y sobre todo en los Latinos, m\u00e1s que una finalidad individual.<br \/>\n6.- La misma distinci\u00f3n, se encuentra de una cierta manera en el complementarismo de las dos Iglesias de Occidente, y de Oriente, la primera refiri\u00e9ndose a la primac\u00eda de san Pedro, y la segunda a la de san Juan, netamente expresada al final del Evangelio. Si no se quisiera admitir esta manera de ver, se deber\u00eda al menos reconocer que la primac\u00eda de Pedro es relativa, y que hay cosas que se sit\u00faan fuera de su irradiaci\u00f3n de acci\u00f3n, a saber, precisamente el misterio o la funci\u00f3n del Ap\u00f3stol Juan; este es a priori el igual de Pedro, habiendo recibido todos los Ap\u00f3stoles\u00a0 los mismos poderes, e incluso su superior en tanto que disc\u00edpulo amado, hijo adoptivo de la Virgen, hermano de Cristo y Profeta del Apocalipsis. Es decir, san Juan debe ser representado, en el mundo cristiano, en virtud de una filiaci\u00f3n, no \u00abjur\u00eddica\u00bb, sino espiritual, por una realidad de una importancia igual en la Iglesia de Roma; en este orden de ideas, es significativo que la Iglesia de Oriente se adhiera m\u00e1s bien a la divinidad de Cristo que a su Pasi\u00f3n, lo cual no quiere decir que las dos Iglesias no posean los mismos medios de gracia. En el interior de la Cristiandad de Occidente, se encuentra todav\u00eda la distinci\u00f3n de las dos grandes categor\u00edas de \u00abMisterios\u00bb en las funciones respectivas del Papa y del Emperador: si Dante ha defendido la posici\u00f3n de este \u00faltimo, no era en absoluto para defender el poder temporal contra la autoridad espiritual, sino para impedir la superposici\u00f3n de una autoridad espiritual delimitada, sobre el terreno de otra autoridad espiritual igualmente delimitada, correspondiendo el papado a los \u00abGrandes Misterios\u00bb y el imperio -en tanto que heredero del sacerdocio de la Roma antigua- a los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb; todo el problema est\u00e1 en el hecho de que Dante considera al Emperador, no en su papel pol\u00edtico, sino en su funci\u00f3n espiritual heredada de la tradici\u00f3n romana, y sancionada por estas palabras evang\u00e9licas: \u00abDar al Cesar lo que es del Cesar\u00bb. En cierto sentido, el complemento exot\u00e9rico natural del Cristianismo ser\u00eda, para Dante, no la Ley mosaica, sino el Imperio romano, la Ley romana. El Papa, puesto que \u00e9l era indiscutiblemente el sucesor del Pontifex Maximus de Roma, cre\u00eda poder pretender por ello la funci\u00f3n de Emperador, bien atribuy\u00e9ndose un poder temporal demasiado extenso, o bien considerando la \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb del Emperador como una \u00abinstituci\u00f3n\u00bb; ahora bien, evidentemente no es de san Pedro de quien Cesar ten\u00eda su autoridad, como Dante se dedica precisamente a mostrarlo. El Emperador, puesto que era indiscutiblemente el sucesor de Cesar y de Augusto, era por ello tambi\u00e9n Pontifex Maximus, y por lo tanto detentador de los \u00abPeque\u00f1os Misterios\u00bb. La situaci\u00f3n era insoluble en raz\u00f3n de la confusi\u00f3n de poderes. Como hemos dicho m\u00e1s arriba a prop\u00f3sito de san Pedro, a\u00f1adiremos que existe una relaci\u00f3n simb\u00f3lica entre sus negaciones y las tres posiciones siguientes: primeramente el \u00abfilosofismo\u00bb, que consiste en someter la Revelaci\u00f3n a especulaciones racionales de esp\u00edritu greco-pagano; en segundo lugar el \u00abjurismo\u00bb, que consiste en introducir en todo el \u00e1mbito de la religi\u00f3n una mentalidad jur\u00eddica, muy caracter\u00edstica de la mentalidad romana; en tercer lugar el \u00abcolectivismo\u00bb -quiz\u00e1s de inspiraci\u00f3n germ\u00e1nica- que consiste en sacrificar todo a las necesidades de la colectividad y hacer de esta un criterio de valor: de ah\u00ed la tendencia a negar todo aquello que no es accesible a la media de los hombres.<br \/>\n7.- Signo te et confirmo te chrismate salutis, in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.<br \/>\n8.- El Profeta, como tambi\u00e9n el Buda, por no citar m\u00e1s que estos ejemplos, presenta igualmente un aspecto de muerte: el Buda por su \u00abextinci\u00f3n\u00bb y el Profeta por el hecho de que, a\u00fan siendo la \u00abprimera de las criaturas de Dios\u00bb (awnalu khalqi-Ll\u00e2h), \u00e9l debe morir como todas las criaturas; este aspecto se encuentra adem\u00e1s indicado por la primera letra del nombre de Mahoma, el mim, que, siendo la primera letra de la palabra mawt, significa \u00abmuerte\u00bb; a\u00f1adiremos que el Profeta es tambi\u00e9n la primera criatura en resucitar el D\u00eda del Juicio, y esta preeminencia marca su superioridad sobre los \u00absimples mortales\u00bb. El aspecto de muerte del que hemos hablado, y que se encuentra bajo una forma u otra en todo Hombre-Dios, confiere un sentido particular a las enunciaciones siguientes: \u00abNadie llegar\u00e1 al Padre, si no es por mi\u00bb (la crucifixi\u00f3n), y \u00abNadie encontrar\u00e1 a Al\u00e1, que no haya encontrado al Profeta\u00bb (la muerte). Es, en lenguaje suf\u00ed, el fan\u00e2 (la extinci\u00f3n) que debe preceder a el baq\u00e2&#8217; (la \u00abpermanencia\u00bb); es el aspecto negativo del Nirvana, que precede a su realidad positiva y eterna.<br \/>\n9.- El car\u00e1cter inici\u00e1tico de los ritos cristianos -y, de una manera general, el car\u00e1cter esot\u00e9rico del Cristianismo- resalta con una claridad cegadora de los escritos del santo Areopagita, y de otros escritos de los Padres; ahora bien ninguno de esos ritos ha sufrido una alteraci\u00f3n afectando a su esencia y por lo tanto su validez y eficacia; solamente la doctrina, y tambi\u00e9n la ciencia del simbolismo (que comprende la de las formas del arte) -las dos estando adem\u00e1s estrechamente solidarias- han sufrido los oscurecimientos y debilitamientos que han sido en parte la causa y en parte la consecuencia de esa desviaci\u00f3n que es el mundo moderno. Un primer indicio de estos oscurecimientos era sin duda ya la introducci\u00f3n \u00abjurista\u00bb, en el S\u00edmbolo de Nicea -que hab\u00eda sin embargo sido definitivamente fijado bajo pena de anatema- del famoso Filioque; aprovecharemos esta ocasi\u00f3n para demostrar su error relativo: si bien es verdad que aquello que pertenece al Padre le pertenece tambi\u00e9n al Hijo, el Hijo no es sin embargo de ninguna manera el Padre, y esto es valido igualmente en aquello que concierne a la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo: Este \u00abprocede\u00bb del Padre y es \u00abdelegado\u00bb por el Hijo, lo que, metaf\u00edsicamente, viene a decir que el Esp\u00edritu es una propiedad del Ser puro -el Padre- en tanto que tal, y no de los Atributos del Ser -el Hijo- como tal; el Esp\u00edritu por lo tanto no emana de los Atributos mas que en tanto en cuanto estos participan, siendo divinos, en el Ser puro, del que son como una primera cristalizaci\u00f3n. San Juan Damasceno afirma expresamente: \u00abNosotros decimos que el Esp\u00edritu Santo procede del Padre, y nosotros Lo llamamos Esp\u00edritu del Padre; no decimos de ninguna manera que el Esp\u00edritu procede del Hijo, sino que solamente Lo llamamos Esp\u00edritu del Hijo\u00bb. El Esp\u00edritu Santo es el \u00abRayo\u00bb que va del Padre al Hijo y del Hijo al hombre; la afirmaci\u00f3n de Cristo de que nada llega al Padre si no es por el Hijo implica entonces tambi\u00e9n que nada\u00a0 viene del Padre si no es por el Hijo; es eso lo que el Filioque quiere sin duda subrayar, pero lo hace sacrificando un aspecto metaf\u00edsico de la Verdad, y constituye as\u00ed, por una parte un pleonasmo -aunque tambi\u00e9n una \u00abprecisi\u00f3n\u00bb- y por otra parte un empobrecimiento de la doctrina; de una manera general, este cuidado por la precisi\u00f3n -jur\u00eddica- ha tenido como consecuencia un \u00abencogimiento\u00bb de la intelectualidad, marcada no solamente por la filosof\u00eda escol\u00e1stica, sin tambi\u00e9n por la importancia siempre creciente de la oraci\u00f3n lit\u00fargica vocal que determina ampliamente la vida espiritual, incluso en las Ordenes m\u00e1s contemplativas como las de los Cartujos. Es curioso se\u00f1alar que el Cristianismo, que por definici\u00f3n proscribe las oraciones vocales largas y complicadas -habiendo Cristo rechazado las que el Rabinismo hab\u00eda a\u00f1adido a la religi\u00f3n mosaica- y que quiere que se vaya a Dios -\u00aben esp\u00edritu y en verdad\u00bb, se acerca fatalmente por sus m\u00e9todos, al Rabinismo en la medida misma en la que se vuelve en su momento un exoterismo.<br \/>\n10.- La vida espiritual entera est\u00e1 representada como sumergida en la vida sacramental que la alimenta. Ya hemos se\u00f1alado el paralelismo entre las tres v\u00edas (\u00abiluminaci\u00f3n\u00bb,\u00abnublado\u00bb y \u00abtiniebla\u00bb) y los tres principales sacramentos; el Bautismo corresponde a la primera v\u00eda bajo su doble aspecto de purificaci\u00f3n y de iluminaci\u00f3n, la Confirmaci\u00f3n corresponde a la segunda por su doble aspecto de oscurecimiento del mundo visible y de elevaci\u00f3n hacia el mundo invisible; finalmente la Eucarist\u00eda est\u00e1 en relaci\u00f3n con la vida m\u00edstica a la vez como uni\u00f3n y como salida fuera del mundo y de si mismo. La vida sacramental esta verdaderamente concebida como una \u00abmistagogia\u00bb como una iniciaci\u00f3n progresiva&#8230;. \u00bb (Jean Dani\u00e9lou, Platonisme et Th\u00e9ologie Mystique). En cuanto a la invocaci\u00f3n del Nombre de Jes\u00fas, ella no es evidentemente un sacramento, puesto que no es \u00abrecibida\u00bb, sino \u00abactuada\u00bb; pero es un misterio an\u00e1logo a la Encarnaci\u00f3n y a la Redenci\u00f3n, que ella retraza, en modo activo, en el microcosmo.<br \/>\n11.- En el caso del Vedanta o del Tao\u00edsmo por ejemplo, una tal aplicaci\u00f3n no ser\u00eda de ninguna manera posible, ni necesaria adem\u00e1s, vistas las constituciones respectivas de las tradiciones hind\u00fa y china; que el Tao\u00edsmo -como tambi\u00e9n el Sufismo- presente un aspecto popular no implica para nada que \u00e9l vulgarice sus tesoros espirituales.<br \/>\n12.- \u00abHay devociones nuevas que la necesidad de singularizarse introduce; las hay interesadas, para cuyos autores son una fuente de codicia; finalmente las hay tambi\u00e9n supersticiosas. La devoci\u00f3n del Rosario no tiene ninguno de esos defectos. Es, bien mir\u00e1ndola, tan antigua como la Iglesia. Es propiamente la devoci\u00f3n de los Cristianos. Ella no tiende m\u00e1s que a resucitar y a conservar el esp\u00edritu y la vida del Cristianismo. La novedad del nombre no puede ofender m\u00e1s que aquellos que ignoran su verdadero sentido: Y santo Domingo al que se considera como el autor de esta devoci\u00f3n, no es, en efecto, m\u00e1s que su Restaurador&#8230; Este nuevo Ap\u00f3stol viendo en su tiempo como el Cristianismo estaba reducido, por un lado por los extra\u00f1os progresos de la herej\u00eda, y por otro, por la ignorancia y los desarreglos de los hijos mismos de la Iglesia, crey\u00f3 encontrar en la devoci\u00f3n del Rosario, un potente dique para detener a los enemigos de la Fe y un medio seguro para recordar a los hijos a su propia creencia, y a la antigua piedad de sus Padres (La solida Devoci\u00f3n del Rosario, por un dominico desconocido de comienzos del siglo XV). Esto no significa en absoluto que el Nombre de Jes\u00fas no hay sido ya m\u00e1s invocado en esa \u00e9poca y que -incluso largo tiempo despu\u00e9s todav\u00eda- lo sea aisladamente, o bien en el interior de una corta f\u00f3rmula, como es el caso de las letan\u00edas; parece cierto que san Bernardo y otros espirituales posteriores a santo Domingo hayan practicado una invocaci\u00f3n independiente del Rosario. En los monasterios griegos tanto como en los eslavos, una cuerda anudada forma parte de la investidura del Peque\u00f1o H\u00e1bito y del Gran H\u00e1bito; esta cuerda es ritualmente conferida al monje o a la monja. El Superior toma este rosario en su mano izquierda y dice: \u00abToma, hermano N., la espada del Esp\u00edritu que es la palabra de Dios, para orar a Jes\u00fas sin pausa ya que tu debes tener constantemente el Nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas en la mente, en el coraz\u00f3n y sobre los labios, diciendo: \u00abSe\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi, pecador\u00bb \u00bb. El empleo de la cuerda anudada (la vervitsa o lestovka de los Rusos) es una devoci\u00f3n t\u00edpicamente mon\u00e1stica o asc\u00e9tica; no se emplea apenas por los laicos, lo que tambi\u00e9n muestra que en la Iglesia de Oriente la distinci\u00f3n entre los dos grandes categor\u00edas de Misterios es mantenida de una manera m\u00e1s directa que en le Iglesia de Occidente. El rosario, con la formula Kyrie eleison, es tambi\u00e9n de uso en los Coptos y otros Cristianos orientales. Por lo dem\u00e1s, cuando san Basilio, san Juan Cris\u00f3stomo, san Benito y otros Padres hablan de \u00abletan\u00edas\u00bb a secas, ellos entienden la repetici\u00f3n pura y simple del Kyrie eleison, lo que tambi\u00e9n se llama \u00abletan\u00edas menores\u00bb.<br \/>\n13.- Es as\u00ed que en ciertas invocaciones hind\u00faes, la de Sita-R\u00e2m por ejemplo, el Nombre de la shakti del Avatar se encuentra indisolublemente ligada al Nombre de este \u00faltimo; y el Nombre de la Shakti precede al del Avatar, porque en el proceso inici\u00e1tico, la realidad \u00abhorizontal\u00bb a la cual se refiere el Nombre de la Shakti precede a la realidad \u00abvertical\u00bb del verbo salvador; es una vez m\u00e1s la distinci\u00f3n entre los \u00abPeque\u00f1os\u00bb y los \u00abGrandes Misterios\u00bb.<br \/>\nLo que hemos dicho del Ave y del Mani se aplica tambi\u00e9n de una forma remarcable a la segunda Shah\u00e2dah: Muhammadun Ras\u00fblu Ll\u00e2h, en la que el Nombre del Profeta no aparece mas que en funci\u00f3n del Nombre de Dios.<br \/>\n14.- Prosiguiendo las ramificaciones de esta interpretaci\u00f3n anag\u00f3gica, se podr\u00e1 decir que san Jos\u00e9 -el casto padre putativo y protector de la santa Familia- corresponde al Maestro espiritual, gu\u00eda desinteresado; san Juan-Bautista -el Anunciador que purifica- corresponder\u00e1 a la Verdad doctrinal, y santa Isabel a la inteligencia en posesi\u00f3n de esta Verdad. Debemos recordar en esta ocasi\u00f3n que \u00abel Esp\u00edritu Santo ense\u00f1a toda verdad; es verdad que hay un sentido literal que el autor ten\u00eda a la vista, pero como Dios es el Autor de la Escritura santa, todo sentido verdadero es al mismo tiempo sentido literal; porque todo lo que es verdadero proviene de la Verdad misma, es contenido en ella, deriva de ella y es querido por ella\u00bb (Maestro Eckhart). De nuevo seg\u00fan Maestro Eckhart, los Ap\u00f3stoles simbolizan respectivamente las doce potencias del alma, a saber cinco sentidos internos, cinco externos, la raz\u00f3n y la voluntad; cuando por ejemplo se dice en la Escritura que los Ap\u00f3stoles Pedro y Juan \u00abcorren juntos hacia la Tumba\u00bb (de Cristo) eso significa que la raz\u00f3n y la voluntad (o la doctrina y el m\u00e9todo) se penetran rec\u00edprocamente en el alma espiritual con el fin de alcanzar la esencia de las cosas. Recordemos igualmente este pasaje de Dante: \u00abLas escrituras pueden ser comprendidas y deben ser expuestas seg\u00fan cuatro sentidos (literal, aleg\u00f3rico, moral, anag\u00f3gico)&#8230; El cuarto es llamado anag\u00f3gico, es decir que sobrepasa los sentidos. Lo cual ocurre cuando se expone espiritualmente una Escritura que, aun siendo verdadera en el sentido literal, significa adem\u00e1s las cosas superiores de la Gloria eterna, as\u00ed como se puede ver en el Salmo del Profeta en el que se dice que cuando el pueblo de Israel sali\u00f3 de Egipto, Judea se volvi\u00f3 sana y libre. Bien que sea manifiestamente verdadero que fue as\u00ed seg\u00fan la letra, lo que se entiende espiritualmente no es menos cierto, a saber, que cuando el alma sale del pecado, se vuelve santa y libre en su potencia\u00bb (Convivio II, I) Seg\u00fan Maim\u00f3nides, es la oscuridad misma de los numerosos pasajes escriturarios lo que indica de una manera providencial la pluralidad de sentidos en la Escritura. \u00abDesgracia -dice el Zohar- al hombre que pretende que la Escritura no nos ense\u00f1a m\u00e1s que simples historias&#8230; Si as\u00ed fuera, podr\u00edamos, nosotros tambi\u00e9n, hacer una escritura, que ser\u00eda incluso superior a la Escritura santa dado que los libros profanos pueden encerrar ideas transcendentes\u00bb. Los personajes y hechos sagrados reflejan por definici\u00f3n principios universales y todos los grados de estos; la anagog\u00eda es la ciencia que se funda sobre estas correspondencias.<br \/>\n15.- El Hombre-Dios es la Divinidad, pero la Divinidad no es el Hombre-Dios.<\/p>\n<p>* * * * * * * * * * * *<br \/>\nEl art\u00edculo \u00abMisterios Cr\u00edsticos\u00bb apareci\u00f3 en Julio-Agosto de 1948 en la revista \u00c9tudes Traditionnelles (n\u00ba 269). Nunca fue reeditado in extenso en ninguna obra. Tan solo una versi\u00f3n reducida se present\u00f3 en \u00abSenderos de Gnosis\u00bb. Este texto expon\u00eda por primera vez el acercamiento schuoniano del Cristianismo y fue el origen de las principales divergencias con Ren\u00e9 Gu\u00e9non. En un primer momento este se enfad\u00f3 sobre todo por la segunda nota que pod\u00eda hacer suponer su adhesi\u00f3n a la presentaci\u00f3n hecha por Schuon. Sin embargo hasta entonces Gu\u00e9non no se hab\u00eda en realidad expresado apenas sobre la cuesti\u00f3n cristiana hacia la cual, dir\u00e1 \u00e9l, no sent\u00eda \u00abninguna inclinaci\u00f3n\u00bb. Despu\u00e9s de que hubieran conversado por correo largamente, Gu\u00e9non desarrollar\u00e1 los argumentos contrarios en su art\u00edculo \u00abCristianismo e Iniciaci\u00f3n\u00bb (aparecido en Etudes Traditionnelles de septiembre-noviembre 1949 y retomado en su obra p\u00f3stuma \u00abPUNTOS DE VISTA SOBRE ESOTERISMO CRISTIANO \u00bb). Mantendr\u00e1 Gu\u00e9non la tesis seg\u00fan la cual la Iglesia cristiana era en los primeros tiempos una \u00aborganizaci\u00f3n cerrada o reservada\u00bb y afirmar\u00e1 que los sacramentos hab\u00eda perdido su car\u00e1cter inici\u00e1tico o esot\u00e9rico \u00abdescendiendo\u00bb al \u00e1mbito exot\u00e9rico en el siglo III o IV, antes del Concilio de Nicea, lo cual hab\u00eda afectado a \u00abla naturaleza misma del Cristianismo\u00bb. Bastantes a\u00f1os m\u00e1s tarde, Schuon desarrollar\u00e1 p\u00fablicamente sus objeciones a las tesis guenonianas en \u00abQuelques critiques\u00bb (Dossier H, Ren\u00e9 Gu\u00e9non, L&#8217;Age d&#8217;Homme, 1948, pp 72-79).<br \/>\nCon todo, el cristiano tiene que saber que la iniciaci\u00f3n es aquello que permite el acceso a los &#8220;estado superiores&#8221;, a la &#8220;deificaci\u00f3n&#8221; o a la &#8220;iluminaci\u00f3n en vida&#8221; (Jivan-Mukti hablando en lenguaje oriental ), sin embargo el hecho de no tener iniciaci\u00f3n (suponiendo que Gu\u00e9non tenga raz\u00f3n) no impide al cristiano la vida santa y el acceso a la iluminaci\u00f3n en el momento de la muerte (Videha-Mukti), o en estados post mortem (Krama-Mukti), es decir, no impide al cristiano la &#8220;salvaci\u00f3n&#8221; post mortem ni por supuesto la santidad en vida. Por ello la preocupaci\u00f3n por el tema tampoco debe desembocar en angustia ni en desaz\u00f3n. Mucho nos tememos que occidente no est\u00e1 cualificado actualmente para la &#8220;iluminaci\u00f3n en vida&#8221;, y a duras penas incluso para la salvaci\u00f3n, visto lo visto&#8230; Adem\u00e1s cada cual seg\u00fan su capacidad o sus cualificaciones recibir\u00e1 lo que necesita en el momento en que lo necesite&#8230;<br \/>\nLa pol\u00e9mica ha continuado con sus seguidores de primera generaci\u00f3n, sigue ya en la segunda&#8230; y tiene visos de continuar y continuar indefinidamente&#8230; No estamos nosotros cualificados para dar la raz\u00f3n a unos o a otros, simplemente pensamos que estas pol\u00e9micas terminan siendo tan largas como est\u00e9riles, nunca acaban, y nunca se llega a ninguna conclusi\u00f3n&#8230; as\u00ed es que nos distanciamos de tal asunto y nos centramos en la oraci\u00f3n en vez de discutir&#8230; Dios nos dar\u00e1 acceso a lo que merezcamos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISTERIOS CR\u00cdSTICOS Y VIRGINALES FRITHJOF SCHUON En nuestro libro sobre la unidad trascendente de las religiones (1), hemos explicado la funci\u00f3n central de la invocaci\u00f3n del Nombre divino que consideramos como el veh\u00edculo por excelencia de la realizaci\u00f3n espiritual; y hemos mostrado que esta invocaci\u00f3n, en el mundo cristiano, es la del divino Nombre de Jes\u00fas, as\u00ed como lo atestigua<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"class_list":["post-3847","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-frithjof-schuon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3847"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3847\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}