{"id":3836,"date":"2009-03-04T15:56:46","date_gmt":"2009-03-04T15:56:46","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3836"},"modified":"2009-03-04T15:56:46","modified_gmt":"2009-03-04T15:56:46","slug":"de-la-unidad-transcendente-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3836","title":{"rendered":"DE LA UNIDAD TRANSCENDENTE"},"content":{"rendered":"<p>DE LA UNIDAD TRANSCENDENTE<br \/>\nDE LAS RELIGIONES<\/p>\n<p>Prefacio del libro <\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>Las consideraciones de este libro proceden de una doctrina que no es en absoluto filos\u00f3fica, sino propiamente metaf\u00edsica. Esta distinci\u00f3n puede parecer ileg\u00edtima a quienes tienen la costumbre de englobar la metaf\u00edsica en la filosof\u00eda, pero, si se encuentra ya una tal asimilaci\u00f3n en Arist\u00f3teles y en sus continuadores escol\u00e1sticos, esto prueba precisamente que toda filosof\u00eda tiene limitaciones que, inclusive en los casos m\u00e1s favorables, toda filosof\u00eda tiene limitaciones que, inclusive en los casos m\u00e1s favorables, como los que acabamos de citar, excluyen una apreciaci\u00f3n perfectamente adecuada a la metaf\u00edsica. En realidad, \u00e9sta posee un car\u00e1cter trascendente que la hace independiente de un pensamiento puramente humano, cualquiera que sea. Para definir bien la diferencia que existe entre uno y otro modo de pensamiento, diremos que la filosof\u00eda procede de la raz\u00f3n, facultad enteramente individual, mientras que la metaf\u00edsica surge exclusivamente del Intelecto. Este \u00faltimo era definido de la siguiente manera, con pleno conocimiento de causa, por el maestro Eckhart: &#8220;En el alma hay algo que es increado e increable, y esto es el Intelecto&#8221;. En el esoterismo musulm\u00e1n se encuentra una definici\u00f3n an\u00e1loga, aunque m\u00e1s concisa a\u00fan y m\u00e1s rica en valor simb\u00f3lico: &#8220;El Suf\u00ed (es decir, el hombre identificado con el Intelecto) no es creado.&#8221;<\/p>\n<p>Si el conocimiento puramente intelectual sobrepasa por definici\u00f3n al individuo; si, por consiguiente, es de esencia supraindividual, universal o divina y procede de la Inteligencia pura, es decir, directa y no discursiva, hay que decir que este conocimiento no s\u00f3lo va m\u00e1s lejos que el razonamiento, sino inclusive m\u00e1s lejos que la fe en el sentido ordinario de este t\u00e9rmino. Dicho de otro modo: el conocimiento intelectual sobrepasa igualmente el punto de vista espec\u00edficamente religioso que, por su parte, es, sin embargo, incomparablemente superior al punto de vista filos\u00f3fico, o, m\u00e1s precisamente, racionalista, puesto que, como el conocimiento metaf\u00edsico, emana de Dios y no del hombre. Pero en tanto que la metaf\u00edsica procede completamente de la intuici\u00f3n intelectual, la religi\u00f3n procede de la Revelaci\u00f3n. \u00c9sta, la Revelaci\u00f3n, es la Palabra de Dios en tanto en cuanto \u00c9l se dirige a sus criaturas, mientras que la intuici\u00f3n intelectual es una participaci\u00f3n directa y activa en el Conocimiento divino, y no una participaci\u00f3n indirecta y pasiva como es la fe. En otros t\u00e9rminos: en la intuici\u00f3n intelectual no es el individuo en tanto tal quien conoce, sino en tanto que, en su esencia profunda, \u00e9l no es distinto de su Principio divino; tambi\u00e9n la certidumbre metaf\u00edsica es absoluta en raz\u00f3n de la identidad entre el conocedor y lo conocido en el Intelecto. Si est\u00e1 permitido poner un ejemplo de orden sensible para ilustrar la diferencia entre los conocimientos metaf\u00edsico y teol\u00f3gico, podemos decir que el primero, que llamaremos &#8220;esot\u00e9rico&#8221; cuando se manifieste mediante un simbolismo religioso, tiene conciencia de la esencia incolora de la luz y de su car\u00e1cter de pura luminosidad; tal creencia religiosa, por el contrario, admitir\u00e1 que la luz es roja y no verde, mientras que otra creencia afirmar\u00e1 lo contrario. Las dos tendr\u00e1n raz\u00f3n en tanto ambas distinguen la luz de la oscuridad, pero no la tendr\u00e1n en tanto la identifican con tal o cual color. Mediante este ejemplo tan rudimentario, queremos mostrar que el punto de vista teol\u00f3gico o dogm\u00e1tico, por el hecho de que se funda, en el esp\u00edritu de los creyentes, sobre una revelaci\u00f3n y no sobre un conocimiento accesible a cada uno \u0096cosa, por otro lado, irrealizable para una gran parte de la colectividad humana- confunde necesariamente el s\u00edmbolo o la forma con la Verdad desnuda y supraformal, mientras que la metaf\u00edsica, que no se puede asimilar a un &#8220;punto de vista&#8221; m\u00e1s que de una manera enteramente provisional, podr\u00e1 servirse del mismo s\u00edmbolo o de la misma forma a t\u00edtulo de medio de expresi\u00f3n, pero sin ignorar su relatividad. Es por esto por lo que cada una de las grandes religiones intr\u00ednsecamente ortodoxas, por sus dogmas, sus ritos y sus dem\u00e1s s\u00edmbolos, puede servir de medio de expresi\u00f3n a toda verdad conocida directamente por el ojo del Intelecto, \u00f3rgano espiritual que el esoterismo musulm\u00e1n denomina &#8220;el ojo del coraz\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Acabamos de decir que la religi\u00f3n traduce las verdades metaf\u00edsicas o universales en lenguaje dogm\u00e1tico; ahora bien, si el dogma no es accesible a todos en su Verdad intr\u00ednseca, que s\u00f3lo el Intelecto puede alcanzar directamente, el mismo dogma no es menos accesible por la fe, \u00fanico modo de participaci\u00f3n posible, para la gran mayor\u00eda de los hombres, en las verdades divinas. En cuanto al conocimiento intelectual que, lo hemos visto, no procede de una creencia ni de un razonamiento, sobrepasa el dogma en el sentido de que, sin contradecirlo jam\u00e1s, lo penetra en su &#8220;dimensi\u00f3n interna&#8221;, que es la verdad infinita que domina todas las formas.<\/p>\n<p>A fin de ser absolutamente claros, insistiremos todav\u00eda sobre que el modo racional de conocimiento no sobrepasa el dominio de las generalidades ni alcanza por s\u00ed solo ninguna verdad trascendente; puede, sin embargo, servir de modo de expresi\u00f3n a un conocimiento suprarracional \u0096es el caso de la ontolog\u00eda aristot\u00e9lica y escol\u00e1stico-, pero esto ser\u00e1 siempre en detrimento de la integridad intelectual de la doctrina. Algunos objetar\u00e1n quiz\u00e1 que la metaf\u00edsica m\u00e1s pura se distingue a veces muy poco de la filosof\u00eda; que ella utiliza, como \u00e9sta, argumentaciones y, como \u00e9sta, parece llegar a conclusiones; pero esta semejanza se debe al hecho de que toda concepci\u00f3n, en cuanto se expresa, se reviste forzosamente de los modos el pensamiento humano, que es racional y dial\u00e9ctico; lo que distingue aqu\u00ed esencialmente la proposici\u00f3n metaf\u00edsica de la proposici\u00f3n filos\u00f3fica es que la primera es simb\u00f3lica y descriptiva, en el sentido de que ella se sirve de los modos racionales como de s\u00edmbolos para describir o traducir conocimientos que comportan m\u00e1s certidumbre que cualquier conocimiento de orden sensible, mientras que la filosof\u00eda \u0096que por algo ha sido llamada ancilla theologiae- nunca es m\u00e1s que lo que ella expresa; cuando razona para resolver una duda, esto prueba precisamente que su punto de partida es una duda que quiere llegar a remontar, en tanto que, como hemos dicho ya, el punto de partida de la enunciaci\u00f3n metaf\u00edsica es siempre esencialmente una evidencia o una certidumbre, que se tratar\u00e1 de comunicar a aquellos que sean capaces de recibirla, por medios simb\u00f3licos o dial\u00e9cticos adecuados para actualizar en ellos el conocimiento latente que portan inconscientemente, diremos tambi\u00e9n &#8220;eternamente&#8221;, en s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Tomemos, a t\u00edtulo de ejemplo de los tres modos de pensamiento que hemos considerado, la idea de Dios. El punto de vista filos\u00f3fico, cuando no niega a Dios pura y simplemente -lo que no har\u00e1 sino dando a esta palabra un sentido que no tiene- intenta &#8220;probar&#8221; a Dios mediante toda clase de argumentaciones; en otros t\u00e9rminos, este punto de vista trata de &#8220;probar&#8221; ya sea la &#8220;existencia&#8221;, ya la &#8220;inexistencia&#8221; de Dios, como si la raz\u00f3n, que no es m\u00e1s que un intermediario y en modo alguno una fuente de conocimiento trascendente, pudiera &#8220;probar&#8221; cualquier cosa; por otra parte, esta pretensi\u00f3n de autonom\u00eda de la raz\u00f3n en dominios donde s\u00f3lo la intuici\u00f3n intelectual, de una parte, y la revelaci\u00f3n, por otra, pueden comunicar conocimientos, caracteriza el punto de vista filos\u00f3fico y revela su insuficiencia. En cuanto al punto de vista teol\u00f3gico, no se preocupa de probar a Dios \u0096\u00e9l permite inclusive admitir que ello es imposible- sino que se funda sobre la creencia; a\u00f1adamos que la fe no se reduce en absoluto a la simple creencia porque, de ser as\u00ed, Cristo no hubiese hablado de la &#8220;fe que mueve monta\u00f1as&#8221;, pues ni qu\u00e9 decir tiene que la creencia religiosa no posee esta virtud. Metaf\u00edsicamente, en fin, no se tratar\u00e1 ya ni de una &#8220;prueba&#8221; ni de &#8220;creencia&#8221;, sino exclusivamente de evidencia directa, de evidencia intelectual que implica certidumbre absoluta, pero que, en el estado actual de la humanidad, no es accesible m\u00e1s que a una \u00e9lite espiritual cada vez m\u00e1s restringida; ahora bien, la religi\u00f3n, por su naturaleza e independientemente de las veleidades de sus representantes, que pueden no tener conciencia de ellas, contiene y transmite, bajo el velo de sus s\u00edmbolos dogm\u00e1ticos y rituales, el Conocimiento puramente intelectual, como hemos hecho notar anteriormente.<\/p>\n<p>Sin embargo, tendr\u00eda uno perfecto derecho a preguntarse por qu\u00e9 razones humanas y c\u00f3smicas, determinadas verdades, que podemos calificar de &#8220;esot\u00e9ricas&#8221; en un sentido muy general, son expuestas y explicitadas precisamente en nuestra \u00e9poca tan poco inclinada a las especulaciones; hay en esto, efectivamente, algo de anormal; no en el hecho de exponer estas verdades, sino en las condiciones generales de nuestra \u00e9poca que, marcando el fin de un gran per\u00edodo c\u00edclico de la humanidad terrestre \u0096el fin de un maha-yuga, seg\u00fan la terminolog\u00eda hind\u00fa- debe recapitular o remanifestar de una u otra manera todo lo que se encuentra incluido en el ciclo entero, de acuerdo con el adagio que dice que &#8220;los extremos se tocan&#8221;, de suerte que cosas que son anormales en s\u00ed mismas pueden hacerse necesarias en raz\u00f3n de las condiciones apuntadas. Desde un punto de vista m\u00e1s individual, el de la simple oportunidad, hay que convenir que la confusi\u00f3n espiritual de nuestra \u00e9poca ha alcanzado un grado tal que los inconvenientes que, en principio, pueden resultar para algunos del contacto con las verdades de que se trata, se encuentran compensados por las ventajas que otros obtendr\u00e1n de dichas verdades; por otro lado, el t\u00e9rmino &#8220;esoterismo&#8221; es muy a menudo usurpado para enmascarar ideas tan poco espirituales y tan peligrosas como es posible, y lo que se conoce de las doctrinas esot\u00e9ricas es tan a menudo plagiado y deformado \u0096aparte de que la incompatibilidad exterior y voluntariamente amplificada de las diferentes formas tradicionales arroja el m\u00e1s grande descr\u00e9dito, en el esp\u00edritu de un gran n\u00famero de nuestros contempor\u00e1neos, sobre toda tradici\u00f3n, sea religiosa o de cualquier otra \u00edndole- que no hay solamente ventaja, sino inclusive obligaci\u00f3n de hacer entrever, de una parte, lo que es el esoterismo verdadero y lo que no lo es y, de otra parte, lo que constituye la solidaridad profunda y eterna de todas las formas del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Para volver al tema principal que nos hemos propuesto tratar en este libro, insistiremos en que la unidad de las religiones no solamente no es realizable en el plano exterior, en el plano de las formas, sino que no debe siquiera ser realizada, suponiendo que fuese posible, sobre este plano, sin que las formas reveladas fuesen desprovistas de raz\u00f3n suficiente; y decir que son reveladas es como decir que son queridas por el Verbo divino. Al hablar de &#8220;unidad trascendente&#8221; queremos decir que la unidad de las formas religiosas debe ser realizada de una manera puramente interior y espiritual, sin ser traicionada por ninguna forma particular. Los antagonismos de estas formas no perjudican m\u00e1s a la Verdad una y universal que los antagonismos entre los colores opuestos o a la transmisi\u00f3n de la luz una e incolora, por utilizar la misma imagen que antes; y de la misma manera que todo color, por su negaci\u00f3n de la oscuridad y su afirmaci\u00f3n de la luz, permite encontrar el rayo que la hace visible y remontar este rayo hasta su fuente luminosa, de la misma manera toda forma, todo s\u00edmbolo, toda religi\u00f3n, todo dogma, por su negaci\u00f3n del error y afirmaci\u00f3n de la Verdad, permite remontar el rayo de la Revelaci\u00f3n, que no es otro que el del Intelecto, hasta su Manantial divino.<\/p>\n<p>( Prefacio del libro del mismo t\u00edtulo, traducido por Manuel Garc\u00eda Yi\u00f1\u00f3, Ed. Heliodoro )<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE LA UNIDAD TRANSCENDENTE DE LAS RELIGIONES Prefacio del libro FRITHJOF SCHUON Las consideraciones de este libro proceden de una doctrina que no es en absoluto filos\u00f3fica, sino propiamente metaf\u00edsica. 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