{"id":3832,"date":"2009-03-04T15:55:46","date_gmt":"2009-03-04T15:55:46","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3832"},"modified":"2009-03-04T15:55:46","modified_gmt":"2009-03-04T15:55:46","slug":"criteriologia-elemental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3832","title":{"rendered":"CRITERIOLOGIA ELEMENTAL"},"content":{"rendered":"<p>CRITERIOLOGIA ELEMENTAL<br \/>\nDE LAS APARICIONES CELESTIALES<\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>Seg\u00fan un hadith, el diablo no puede adoptar la apariencia del Profeta; esto es en s\u00ed perfectamente plausible, pero cabe sin embargo preguntarse cu\u00e1l es la utilidad de esta informaci\u00f3n, dado que despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de los Compa\u00f1eros, no hab\u00eda ya, y no hay, testigos de esta apariencia. El alcance pr\u00e1ctico del hadith es el siguiente: si el diablo tomase la apariencia de un hombre deificado o de un \u00e1ngel, se traicionar\u00eda necesariamente por alg\u00fan detalle disonante; esto pasar\u00eda sin duda inadvertido para aquellos cuya intenci\u00f3n carece de desinter\u00e9s y de virtud y que, poniendo sus deseos por encima de la verdad, desean en el fondo ser enga\u00f1ados, pero no para aquellos cuya inteligencia es serena y cuya intenci\u00f3n es pura. El demonio no puede objetivamente tomar la apariencia perfectamente adecuada de un \u00ab\u00e1ngel de luz\u00bb, pero lo puede subjetivamente, halagando, luego corrompiendo, al espectador abierto a la ilusi\u00f3n; esto explica por qu\u00e9 en un clima de m\u00edstica individualista y pasional, se rechaza a veces toda aparici\u00f3n celestial, medida de prudencia que no tendr\u00eda ning\u00fan sentido fuera de tal clima y que en s\u00ed misma es por lo menos excesiva y problem\u00e1tica. <\/p>\n<p>La mejor actitud ante una aparici\u00f3n \u0096u otro tipo de gracia\u0096 que Dios no impone con una certeza irresistible, es una deferente neutralidad; eventualmente, una piadosa expectativa. Pero incluso cuando una gracia presenta un car\u00e1cter de certidumbre, es importante no fundarse exclusivamente en ella, por miedo a caer en el error que han cometido muchos falsos m\u00edsticos al principio de su carrera; porque el fundamento decisivo de la v\u00eda espiritual es siempre un valor objetivo, sin el cual no se tratar\u00eda de una \u00abv\u00eda\u00bb en el sentido propio del t\u00e9rmino. Esto equivale a decir que, ante gracias o visiones, no hay que ser ni descort\u00e9s ni cr\u00e9dulo, y que basta con fundarse en los elementos inconmovibles de la v\u00eda, a saber, los elementos de Doctrina y de M\u00e9todo cuya certidumbre es absoluta a priori y que no ser\u00e1n jam\u00e1s contradichos por las gracias aut\u00e9nticas (1). <\/p>\n<p>Los ilusionados ignoran, y quieren ignorar, que el diablo puede suministrarles inspiraciones justas con el solo objeto de ganar su confianza, a fin de poder hacerles caer, a fin de cuentas, en el error; que puede decirles nueve veces la verdad para poder enga\u00f1arles tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente la d\u00e9cima vez; y que enga\u00f1a ante todo a quienes esperan la confirmaci\u00f3n o el cumplimiento de las ilusiones a las que est\u00e1n aferrados (2). Esto concierne tanto a las visiones como a las audiciones o a otro tipo de mensajes.<\/p>\n<p>Un g\u00e9nero particular de gracia es el \u00e9xtasis. Tambi\u00e9n aqu\u00ed conviene distinguir entre lo verdadero y lo falso, o entre lo sobrenatural y lo m\u00f3rbido, e incluso lo demon\u00edaco. Una excepci\u00f3n muy rara, al mismo tiempo que muy parad\u00f3jica, es el \u00e9xtasis accidental, que no podemos silenciar en este contexto: sucede que una persona completamente profana pasa por una verdadera experiencia de \u00e9xtasis, sin saber por qu\u00e9 ni c\u00f3mo; dicha experiencia es inolvidable e influye m\u00e1s o menos profundamente sobre el car\u00e1cter de la persona. Se trata de un accidente c\u00f3smico cuya causa es muy lejana, es decir, que est\u00e1 en el destino del individuo, o en el karma \u0096los m\u00e9ritos pasados anteterrenales\u0096, como dir\u00edan los hind\u00faes y los budistas ; pero ser\u00eda una grave ilusi\u00f3n ver en una tal experiencia una adquisici\u00f3n espiritual de car\u00e1cter consciente y activo, mientras que el sentido del acontecimiento no puede ser m\u00e1s que una llamada a una v\u00eda aut\u00e9ntica en la cual se empezar\u00e1 a partir de cero; quaerite et invenietis. <\/p>\n<p>Nada de esto tiene relaci\u00f3n directa con las apariciones celestiales, pero el \u00e9xtasis no deja de ser una forma de \u00abver a Dios\u00bb, a trav\u00e9s de un velo, sea tejido de s\u00edmbolos, sea hecho de luz inefable; el \u00e9xtasis puede por lo dem\u00e1s coincidir con una visi\u00f3n, y en este caso ser\u00e1 la condici\u00f3n subjetiva de un modo de percepci\u00f3n objetiva sobrenatural \u0096como puede serlo el sue\u00f1o\u0096, es decir , que ser\u00e1 el lugar de encuentro, ya celestial, con vistas a un contacto entre la tierra y el Cielo. <\/p>\n<p>Entre las gracias reales o aparentes se encuentran igualmente los \u00abpoderes\u00bb, por ejemplo de curaci\u00f3n, de previsi\u00f3n, de sugesti\u00f3n, de telepat\u00eda, de adivinaci\u00f3n, de prodigios menores; estos poderes pueden, sin duda, ser dones directos del Cielo, pero en tal caso dependen de un grado de santidad, si no son simplemente naturales, aunque raros y extraordinarios. Ahora bien, seg\u00fan la opini\u00f3n de todas las autoridades espirituales, conviene desconfiar y no prestarles atenci\u00f3n, tanto m\u00e1s cuanto que el diablo puede entremezclarse y tiene incluso inter\u00e9s en hacerlo. Los poderes gratuitos, si a priori pueden ser indicios de una elecci\u00f3n por parte de Dios, pueden causar la perdici\u00f3n de los que se apegan a ellos en detrimento de la ascesis purgativa que exige toda espiritualidad; muchos herejes o falsos maestros han comenzado por ser v\u00edctimas de alg\u00fan poder del que la naturaleza los hab\u00eda dotado. Para el verdadero espiritual, el poder se presenta en principio como una tentaci\u00f3n no como un favor; no se detendr\u00e1 en \u00e9l, y ello por la simple raz\u00f3n de que ning\u00fan santo har\u00e1 un axioma de su santidad. El hombre no dispone de las medidas de Dios \u0096salvo de una manera abstracta o por una gracia perteneciente a una dignidad ya prof\u00e9tica\u0096, porque nadie puede ser juez y parte en su propia causa. <\/p>\n<p>Es pues evidente que los poderes pueden ser tan aleatorios como las visiones, y tan aut\u00e9nticos como \u00e9stas, seg\u00fan la predisposici\u00f3n del hombre y la voluntad de Dios. El criterio del poder sobrenatural est\u00e1 en el car\u00e1cter del hombre, y la nobleza del car\u00e1cter es al mismo tiempo, y esencialmente, uno de los criterios de la santidad; lo que equivale a decir que los poderes no pueden ser por s\u00ed solos criterios de elecci\u00f3n espiritual (3). <\/p>\n<p>Seg\u00fan un principio bien conocido, los \u00e1ngeles hablan siempre el lenguaje doctrinal o m\u00edstico de aqu\u00e9llos a quienes se dirigen, si este lenguaje es intr\u00ednsecamente ortodoxo: ahora bien, hay dos elementos de contradicci\u00f3n posible, a saber, las diferencias de religi\u00f3n y las diferencias de nivel. Por consiguiente, un ser celestial puede manifestarse en funci\u00f3n, no solamente de una determinada religi\u00f3n o confesi\u00f3n, sino tambi\u00e9n de un determinado grado de universalidad; y de la misma manera que el esoterismo por una parte prolonga y por otra contradice al exoterismo \u0096refiri\u00e9ndose la primera actitud a la verdad salvadora y la segunda al formalismo limitativo\u0096, de la misma manera las manifestaciones celestiales pueden en principio contradecirse en el marco de una misma religi\u00f3n, seg\u00fan den cuenta de este cosmos particular o, por el contrario, de la Verdad una y universal. <\/p>\n<p>Dicho esto, es importante saber que los portavoces del cielo no dan nunca lecciones de erudici\u00f3n universalista; en un clima sem\u00edtico, no hablar\u00e1n nunca ni de Ved\u00e1nta ni de Zen, como tampoco hablar\u00e1n de m\u00edstica espa\u00f1ola o de hesicasmo en un clima hind\u00fa o budista. Pero no hay nada de anormal, repetimos, en que el Cielo favorezca mediante signos sobrenaturales tal o cual perspectiva espiritual a la vez que favorece de la misma manera tal o cual otra que la supera, si las dos perspectivas son intr\u00ednsecamente leg\u00edtimas y aunque se sit\u00faen ambas en el mismo cosmos religioso. <\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la aparici\u00f3n de un hombre deificado \u0096de un Avat\u00e1ra, si se quiere- evoca otro problema: el de la diferencia entre un ensue\u00f1o y un sue\u00f1o ordinario. Los seres celestiales se manifiestan siempre en los ensue\u00f1os no en los sue\u00f1os, lo que no significa que toda aparici\u00f3n celestial en un sue\u00f1o sea diab\u00f3lica, puesto que puede ser simplemente natural, de la misma manera que podemos so\u00f1ar con una cosa cualquiera que nos preocupa y de la misma manera, tambi\u00e9n, que podemos so\u00f1ar inocentemente con un santo, sin que la ausencia de una causa sobrenatural implique una causa mal\u00e9fica. El caso es completamente diferente cuando la aparici\u00f3n es contradictoria en s\u00ed misma, o cuando el contexto es disonante, porque entonces se mezcla con la causa simplemente natural un elemento sat\u00e1nico, a menos que \u00e9ste sea la causa propiamente dicha del enga\u00f1o; si ello es as\u00ed, el sue\u00f1o puede incluso presentar la apariencia de un ensue\u00f1o, pero su contenido revelar\u00e1 precisamente su procedencia. <\/p>\n<p>Contrariamente a lo que ocurre en los sue\u00f1os, los ensue\u00f1os son absolutamente homog\u00e9neos y de una precisi\u00f3n cristalina; al despertar dejan una impresi\u00f3n de frescor, de luminosidad, de dicha, a menos que su contenido sea divinamente amenazante, y no consolador o animador como sucede la mayor\u00eda de las veces. Conforme a su car\u00e1cter sobrenatural, los ensue\u00f1os son m\u00e1s o menos raros, porque el Cielo no es prolijo y tampoco hay razones para que el hombre reciba frecuencia mensajes celestiales (4.) <\/p>\n<p>Aqu\u00ed se imponen algunas consideraciones sobre la relaci\u00f3n entre estado de sue\u00f1o y el estado de vigilia, porque algunos pondr\u00e1n duda que la visi\u00f3n del sue\u00f1o concierna al ego del estado de vigilia. Ciertos vedantistas modernos sostienen en efecto que los dos estados de que se trata no tienen ninguna relaci\u00f3n el uno con el otro, que el ego del sue\u00f1o no es enteramente el ego de la vigilia, que los dos sistemas constituyen sistemas cerrados y que resulta abusivo tomar la conciencia despierta como punto de referencia en relaci\u00f3n con la conciencia on\u00edrica (5); y que, por consiguiente, \u00e9sta no es en modo alguno inferior o menos real que aqu\u00e9lla (6). <\/p>\n<p>Esta opini\u00f3n extravagante y pseudometaf\u00edsica se contradice, en primer lugar, por el hecho de que, al despertarnos, nos acordamos de nuestro sue\u00f1o y no del sue\u00f1o de otra persona; en segundo lugar, por el hecho de que el car\u00e1cter inconsistente y fluido de los sue\u00f1os por una parte prueba su subjetividad, su pasividad y su accidentalidad; en tercer lugar, por el hecho de que podemos darnos perfectamente cuenta, en el sue\u00f1o, de que so\u00f1amos y de que somos nosotros quienes so\u00f1amos y no otra persona. La prueba de esto es que ocurre que nos despertamos por nuestra propia voluntad cuando el desarrollo del sue\u00f1o nos inquieta; por el contrario, a nadie se le ocurrir\u00e1 hacer un esfuerzo para salir del estado de vigilia \u0096por desagradable que sea la situaci\u00f3n\u0096 para despertarse en un estado paradis\u00edaco en que uno se persuadir\u00eda de que ha salido de un accidente de la imaginaci\u00f3n personal, mientras que en realidad el mundo terrenal contin\u00faa siendo lo que es. El universo es una especie de ilusi\u00f3n en relaci\u00f3n con el Principio, ciertamente, pero en el plano de la relatividad el mundo objetivo no es una ilusi\u00f3n en relaci\u00f3n con una determinada subjetividad (7). <\/p>\n<p>\u00abHe aqu\u00ed que un \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os diciendo: Jos\u00e9, hijo de David, no temas recibir en tu casa a Mar\u00eda. .. Despierto de su sue\u00f1o, Jos\u00e9 hizo lo que el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado.\u00bb E igualmente: \u00abHe aqu\u00ed que un \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os a Jos\u00e9, diciendo: lev\u00e1ntate, toma al ni\u00f1o ya su madre y huye a Egipto. ..El, pues, se levant\u00f3, tom\u00f3 al ni\u00f1o ya su madre durante la noche y huy\u00f3 a Egipto.\u00bb Estos pasajes del Evangelio muestran con toda claridad la continuidad \u0096de por s\u00ed evidente\u0096 entre el estado de sue\u00f1o y el de vigilia o entre el ego del durmiente y el ego del hombre despierto; que aqu\u00ed se trate de un ensue\u00f1o, luego de un fen\u00f3meno intr\u00ednsecamente objetivo, y no de un simple sue\u00f1o, no quita nada al argumento, desde el momento en que el marco del fen\u00f3meno es la conciencia on\u00edrica y no la con- ciencia despierta. El \u00e1ngel, en lugar de hacerse f\u00edsicamente visible, se introduce, por decirlo as\u00ed, en la sustancia ps\u00edquica del durmiente; esto es precisamente lo que caracteriza a los ensue\u00f1os, que combinan de este modo un fen\u00f3meno objetivo con un estado de conciencia eminentemente subjetivo, es decir, separado del mundo externo (8); lo real objetivo se introduce aqu\u00ed en el mundo del sue\u00f1o, bien sin velo, bien adoptando un simbolismo.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de saber qu\u00e9 detalle es contrario a la autenticidad de una aparici\u00f3n celestial depende, bien de la naturaleza de las cosas, bien de determinada perspectiva religiosa o de determinado nivel de esa perspectiva. Es decir, que hay elementos que por s\u00ed mismos, y desde cualquier punto de vista religioso o espiritual, son incompatibles con las apariencias celestiales, mientras que hay otros que lo son en el marco de talo cual perspectiva o desde talo cual punto de vista espiritual; por ejemplo, seg\u00fan la criteriolog\u00eda cat\u00f3lica, la desnudez total est\u00e1 excluida para los mensajeros del Cielo (9), mientras que en el hinduismo tiene un car\u00e1cter, bien indiferente, bien positivo. La raz\u00f3n de la actitud cat\u00f3lica es que el Cielo no puede querer ni excitar la concupiscencia ni atentar contra el pudor \u0096aunque hay, incluso en el ambiente cristiano, un cierto margen\u0096 mientras que la actitud hind\u00fa se explica por el car\u00e1cter sacral de la desnudez, fundada en el teomorfismo del cuerpo, luego en cierta medida en su \u00abhumana divinidad\u00bb ; la transparencia metaf\u00edsica compensa aqu\u00ed la ambig\u00fcedad carnal, la cual es por otra parte considerada, tanto por los hind\u00faes como por los musulmanes, como algo natural y no pecaminoso(10). En cuanto a las disonancias intr\u00ednsecas incompatibles con una manifestaci\u00f3n celestial, est\u00e1n primeramente \u0096y con toda evidencia\u0096 los elementos de fealdad y los detalles grotescos, y esto no solamente en la forma de la aparici\u00f3n, sino tambi\u00e9n en sus movimientos e incluso simplemente en el ambiente; est\u00e1n despu\u00e9s los discursos desde el doble punto de vista del contenido y del estilo, porque el Cielo no miente ni parlotea (11). \u00abDios es bello y ama la belleza\u00bb dijo el Profeta; al amar la belleza, Dios ama igualmente la dignidad, El, que combina la belleza (jam\u00e2l) con la majestad (jal\u00e2l). \u00abDios es amor\u00bb, y el amor excluye, si no la santa c\u00f3lera, al menos ciertamente la fealdad y la mezquindad.<\/p>\n<p>Un criterio decisivo de autenticidad es, sobre la base de los criterios extr\u00ednsecos necesarios, la eficacia espiritual o milagrosa de la aparici\u00f3n: si de la visi\u00f3n no resulta nada espiritualmente positivo, es dudosa en la misma medida en que el visionario es imperfecto, sin ser forzosamente falsa aun en este caso, porque los motivos del Cielo pueden escapar a los hombres; si, por el contrario, el visionario extrae de la visi\u00f3n una gracia permanente hasta el punto de hacerse mejor (12), o si la visi\u00f3n es fuente de milagros sin ir acompa\u00f1ada de ninguna disonancia, no hay duda de que se trata de una verdadera visi\u00f3n celestial. A fructibus eorum cognoscetis eos. <\/p>\n<p>Nuestra actitud con respecto a las manifestaciones celestiales depende sobre todo de nuestra comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la trascendencia y la inmanencia, y tambi\u00e9n entre la necesidad y la contingencia, lo que nos lleva al misterio del Velo. Por una parte, al percibir el signo celestial, no debemos perder de vista que, aun siendo luminoso, es un velo; por otra parte, sabiendo que es un velo, no debemos olvidar, a fortiori, que su raz\u00f3n de ser es una transmisi\u00f3n de verdad y de presencia, y que en este aspecto el signo est\u00e1 como transubstanciado, que \u00e9l mismo es pues verdad y presencia. Por una parte, la Virgen personifica y manifiesta la Misericordia de Dios; por otra, la divina Misericordia se personifica en la Virgen y se manifiesta a trav\u00e9s de ella; no en el sentido de que todo fen\u00f3meno positivo manifiesta necesariamente a Dios porque en realidad no hay m\u00e1s que El, sino en el sentido de que Dios se manifiesta de una manera eminentemente directa en medio de sus manifestaciones indirectas u ordinarias, las cuales proceden de lo natural y no de lo sobrenatural. <\/p>\n<p>Percibiendo el s\u00edmbolo o el soporte, se puede ver a Dios, sea despu\u00e9s, sea antes de la forma: despu\u00e9s, porque la forma evoca a Dios; antes, porque Dios se ha hecho forma. El misterio del Velo es todo el misterio de la hip\u00f3stasis, y es por lo mismo el de la teofan\u00eda. <\/p>\n<p>NOTAS \u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096<\/p>\n<p>1.- En el mismo orden de ideas est\u00e1 el problema de la cuesti\u00f3n planteada ritualmente a Dios, el istikh\u00e2rah de los musulmanes. Para que este procedimiento sea v\u00e1lido, es preciso que la intenci\u00f3n sea pura y, despu\u00e9s, que la interpretaci\u00f3n sea justa, lo que depende de varias condiciones tanto subjetivas como objetivas. Por ejemplo, no se puede preguntar al Cielo si tal dogma es verdadero, o si el maestro espiritual tiene raz\u00f3n o no, porque en estos casos se tratar\u00eda de actitudes ya de incredulidad, ya de insubordinaci\u00f3n, en contradicci\u00f3n con el principio credo ut intelligam, que se aplica precisamente en casos semejantes. <\/p>\n<p>2.- El origen sat\u00e1nico de un mensaje es indiferente cuando resulta beneficioso, pero el diablo no dar\u00e1 un mensaje semejante m\u00e1s que a aqu\u00e9llos a quienes cree poder enga\u00f1ar despu\u00e9s, sin lo cual no tendr\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en hacerlo, por decir lo menos. Recordemos igualmente, en este contexto general, que, seg\u00fan m\u00e1ximas antiguas bien conocidas, \u00abla herej\u00eda reside en la voluntad y no en la inteligencia\u00bb, y \u00abequivocarse es humano, pero perseverar en el error es diab\u00f3lico\u00bb. <\/p>\n<p>3.- Los dos pilares del car\u00e1cter virtuoso son la humildad y la caridad; podr\u00edamos decir tambi\u00e9n la paciencia y la generosidad o el desapeg\u00f3 y la bondad. dad. Seg\u00fan el testimonio de un santo, el diablo habr\u00eda dicho que \u00e9l lo puede todo salvo humillarse. Se sobreentiende: todo lo que es exterior, porque lo interior es precisamente la humildad o la sinceridad.<\/p>\n<p>4.- Hay que hacer una excepci\u00f3n para el \u00abmensaje-r\u00edo\u00bb, que toma la forma de un di\u00e1logo habitual entre la personalidad celestial y el alma privilegiada, como fue el caso de la hermana Consolata; pero entonces no hay m\u00e1s que discurso interior y no aparici\u00f3n visible. <\/p>\n<p>5.- Como Kant, un Siddheswarananda parece creer que sus propias experiencias limitan las de los otros. <\/p>\n<p>6.- Algunos han llegado hasta a pretender que el sue\u00f1o es superior a la vigilia, puesto que incluye posibilidades que el mundo f\u00edsico excluye, como si estas posibilidades no fueran puramente pasivas, y como si la realidad objetiva, y decisiva, del estado de vigilia no compensara infinitamente la posibilidad on\u00edrica de elevarse por los aires; o a\u00fan, como si no se pudiera so\u00f1ar igualmente que uno est\u00e1 privado de movimiento.<\/p>\n<p>7.- Shankar\u00e2ch\u00e2rya, tan mal interpretado por algunos, no piensa de otra forma cuando especifica, en sus comentarios de los Vedanta-Sutras, que \u00abel mundo que pertenece al estado intermedio (el sue\u00f1o) no es real en el mismo sentido en que lo es el mundo hecho de \u00e9ter y de otros elementos\u00bb; igualmente declara que \u00ablas visiones de un sue\u00f1o son actos de recuerdo, mientras que las visiones del estado de vigilia son estados de conciencia inmediata (de percepci\u00f3n); y la distinci\u00f3n entre el recuerdo y la conciencia inmediata est\u00e1 reconocida por todo el mundo como fundada en la ausencia o la presencia del objeto\u00bb. Y, por \u00faltimo: \u00abEsta fluctuaci\u00f3n (del sue\u00f1o), que s\u00f3lo se funda en las impresiones mentales (v\u00e1san\u00e1), no es real.\u00bb Por supuesto, todo esto concierne a los sue\u00f1os ordinarios, no a los ensue\u00f1os, cuya realidad objetiva es evidente, dada su causa sobrenatural. <\/p>\n<p>8.- Es cierto que todo conocimiento, conciencia o percepci\u00f3n es subjetivo por definici\u00f3n, pero es la causa objetiva directa, no el fen\u00f3meno subjetivo como tal, lo que cuenta cuando se trata de distinguir una experiencia real de una experiencia imaginaria. <\/p>\n<p>9.- Para las mujeres probablemente incluso la desnudez parcial, exceptuados los casos de la lactatio, como lo indica la visi\u00f3n de San Bernardo y como lo muestran ciertos iconos. <\/p>\n<p>10.- Se objetar\u00e1 sin duda que lo mismo ocurre entre los cristianos, lo que es cierto en teor\u00eda, pero no en la pr\u00e1ctica, dado que el sentimiento colectivo no siempre est\u00e1 al nivel de los distingos teol\u00f3gicos. La opini\u00f3n de los modernistas no guarda relaci\u00f3n alguna con la sensibilidad cristiana aut\u00e9ntica. <\/p>\n<p>11.- Lo que deja fuera a toda una serie de apariciones o de \u00abmensajes\u00bb de los que se oye hablar en esta segunda mitad del siglo XX. <\/p>\n<p>12.- Ya sea que modifique su comportamiento habitual, o que cambie su car\u00e1cter, siendo el primer resultado extr\u00ednseco y el segundo intr\u00ednseco; por lo dem\u00e1s, el uno no va en absoluto sin el otro. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CRITERIOLOGIA ELEMENTAL DE LAS APARICIONES CELESTIALES FRITHJOF SCHUON Seg\u00fan un hadith, el diablo no puede adoptar la apariencia del Profeta; esto es en s\u00ed perfectamente plausible, pero cabe sin embargo preguntarse cu\u00e1l es la utilidad de esta informaci\u00f3n, dado que despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de los Compa\u00f1eros, no hab\u00eda ya, y no hay, testigos de esta apariencia. El alcance pr\u00e1ctico<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"class_list":["post-3832","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-frithjof-schuon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3832"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3832\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}