{"id":3830,"date":"2009-03-04T15:54:25","date_gmt":"2009-03-04T15:54:25","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3830"},"modified":"2009-03-04T15:54:25","modified_gmt":"2009-03-04T15:54:25","slug":"arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3830","title":{"rendered":"ARTE"},"content":{"rendered":"<p>ARTE<\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>La mayor parte de los modernos que creen comprender al arte est\u00e1n convencidos de que el arte bizantino o rom\u00e1nico no tiene ninguna superioridad sobre el arte moderno, y de que una Virgen bizantina o rom\u00e1nica no se parece m\u00e1s a Mar\u00eda que las im\u00e1genes naturalistas, sino al contrario; la respuesta es, sin embargo, f\u00e1cil: la Virgen bizantina -que tradicionalmente se remonta a San Lucas o a los Angeles- est\u00e1 infinitamente m\u00e1s cerca de la realidad de Mar\u00eda que la imagen naturalista, que es siempre forzosamente la de otra mujer, porque, una de dos: o bien se presenta una imagen de la Virgen absolutamente parecida desde el punto de vista f\u00edsico, en cuyo caso ser\u00eda necesario que el pintor hubiese visto a la Virgen, condici\u00f3n que, con toda evidencia, no podr\u00eda ser cumplida -abstracci\u00f3n hecha de que la pintura naturalista es ileg\u00edtima-, o bien se presenta un s\u00edmbolo perfectamente adecuado de la Virgen, en cuyo caso la cuesti\u00f3n del parecido f\u00edsico, sin quedar absolutamente excluido, no se plantea ya de ning\u00fan modo. Ahora bien, es esta segunda soluci\u00f3n -la \u00fanica, por otra parte, que tiene un sentido- la que realizan los iconos: lo que ellos no expresan por la semejanza f\u00edsica, lo expresan mediante el lenguaje abstracto, pero inmediato, del simbolismo, lenguaje hecho de precisi\u00f3n y de imponderables a la vez; el icono transmite as\u00ed, al mismo tiempo que una fuerza beat\u00edfica y que le es inherente en raz\u00f3n de su car\u00e1cter sacramental, la santidad de la Virgen, es decir, su realidad interior y, a su trav\u00e9s, la realidad universal de la que la propia Virgen es la expresi\u00f3n; el icono, al hacer asentir un estado contemplativo y una realidad metaf\u00edsica, se convierte en un soporte de intelecci\u00f3n, mientras que la imagen naturalista no transmite, aparte su mensaje evidente e inevitable, m\u00e1s que el hecho de que Mar\u00eda era un mujer. Cierto que puede ocurrir que, sobre determinado icono, las proporciones y las formas del rostro sean verdaderamente las mismas que en la Virgen cuando viv\u00eda, pero tal parecido, si llegase a producirse realmente, ser\u00eda independiente del simbolismo de la imagen y no podr\u00eda ser m\u00e1s que consecuencia de una inspiraci\u00f3n particular, sin duda ignorada por el propio artista; el arte naturalista podr\u00eda por lo dem\u00e1s tener una cierta legitimidad si sirviese exclusivamente para retener los rasgos de los santos, porque la contemplaci\u00f3n de los santos (el darshan de los hind\u00faes) puede significar una ayuda preciosa en la vida espiritual, por el hecho de que la apariencia exterior de los santos es como el perfume de su espiritualidad; sin embargo, semejante papel, tan limitado, de un naturalismo por otra parte siempre parcial al tiempo que disciplinado, no corresponde m\u00e1s que a una posibilidad muy precaria.<\/p>\n<p>Pero volvamos sobre la cualidad simb\u00f3lica y espiritual del icono: que se sea capaz de ver esta cualidad es una cuesti\u00f3n de inteligencia contemplativa, y tambi\u00e9n de \u00abciencia sagrada\u00bb; como quiera que sea, es ciertamente falso pretender, para legitimar el naturalismo, que el pueblo tiene necesidad de un arte accesible, es decir, chato, porque no es el \u00abpueblo\u00bb el que ha hecho el Renacimiento y su arte, como tampoco todo el \u00abgran arte\u00bb que de \u00e9l se ha derivado, sino que, por el contrario, constituye un desaf\u00edo a la piedad de la gente sencilla; el ideal art\u00edstico del Renacimiento y de todo el arte moderno est\u00e1, pues, muy lejos de aquello de lo que el pueblo tiene necesidad; por lo dem\u00e1s, el hecho cierto es que casi todas las V\u00edrgenes milagrosas a las que el pueblo acude son bizantinas o rom\u00e1nicas; \u00bfy quien se atrever\u00eda a sostener que el color negro de algunas de ellas responde o que sea particularmente accesible a \u00e9ste? Por otra parte, las V\u00edrgenes hechas por la gente del pueblo, cuando esta gente no est\u00e1 maleada por la influencia del arte acad\u00e9mico, son mucho m\u00e1s verdaderas que las de \u00e9ste.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Las artes se encuentran diversamente religadas a las condiciones existenciales: as\u00ed, las artes pl\u00e1sticas pertenecen al espacio, mientras que la poes\u00eda y la m\u00fasica pertenecen al tiempo; ellas son auditivas e \u00abinteriores\u00bb, mientras que la pintura, la escultura, la arquitectura son visuales y \u00abexteriores\u00bb.<\/p>\n<p>La danza combina el espacio y el tiempo resumiendo las otras condiciones: la forma siendo representada por el cuerpo del bailar\u00edn; el n\u00famero, por los movimientos; la materia, por la carne, la energ\u00eda, por la vida; el espacio, por la extensi\u00f3n que contiene al cuerpo; el tiempo, por la duraci\u00f3n que contiene los movimientos.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como la Danza de Shiva resume las seis condiciones de la existencia, las cuales son como las dimensiones de Maya (el mundo que vemos, que es aparente), y a priori las de Atman (la Consciencia); si la danza de Shiva, el Tandava, se dice que lleva a la destrucci\u00f3n del mundo, es porque ella devuelve Maya a Atman, precisamente.<\/p>\n<p>Y es as\u00ed como toda danza sagrada devuelve los accidentes a la Substancia, o el sujeto particular, accidental y diferenciado al Sujeto universal, substancial y uno; esta es adem\u00e1s tambi\u00e9n la funci\u00f3n de la m\u00fasica y, m\u00e1s o menos indirectamente, de todo arte inspirado; es antes que nada la del amor en todas sus formas. De ah\u00ed el car\u00e1cter intr\u00ednsecamente sagrado, aunque ambiguo, del amor y de las artes en el reino de la decadencia humana <\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>A fin de dar una idea de los principios del arte tradicional, se\u00f1alaremos algunos de los m\u00e1s generales y rudimentarios. Ante todo es preciso que la obra sea conforme al uso para la cual est\u00e1 destinada y que traduzca esta conformidad; si hay un simbolismo sobrea\u00f1adido, hace falta que sea conforme al simbolismo inherente al objeto; no debe haber en ella conflicto entre lo esencial y lo accesorio, sino armon\u00eda jer\u00e1rquica, lo que resulta, por otra parte, de la pureza del simbolismo; es preciso que el tratamiento de la materia sea conforme a esta materia; como por su parte esta materia debe de ser conforme al empleo del objeto; es preciso, en fin, no d\u00e9 la ilusi\u00f3n de ser otra cosa que lo que es, ilusi\u00f3n que da siempre la impresi\u00f3n desagradable de la inutilidad (&#8230;) Las grandes innovaciones del arte naturalista se reducen en suma a otras tantas violaciones de los principios del arte normal: primeramente, por lo que respecta a la escultura, violaci\u00f3n de la materia inerte, por lo que respecta a la pintura, violaci\u00f3n de la superficie plana. En el primer caso, se trata la materia inerte como si estuviese dotada de vida, cuando es esencialmente est\u00e1tica y, por ello, no permite m\u00e1s que la representaci\u00f3n de cuerpos inm\u00f3viles o de fases esenciales o esquem\u00e1ticas del movimiento, y no la de movimientos arbitrarios, accidentales o cuasi instant\u00e1neos; en el segundo caso, el de la pintura, se trata la superficie plana como si fuese un espacio de tres dimensiones, mediante la perspectiva o los juegos de las sombras.<\/p>\n<p>Se comprender\u00e1 que tales reglas no se dictan por simples razones de est\u00e9tica, sino que, por el contrario, se trata en este caso de aplicaciones de leyes c\u00f3smicas; la belleza ser\u00e1 el resultado necesario. En cuanto a la belleza en el arte naturalista, ella no reside en la obra como tal, sino \u00fanicamente en el objeto que esta obra calca, mientras que, en el arte simb\u00f3lico y tradicional, es la obra en s\u00ed misma la que es bella, ya sea abstracta, ya tome la belleza, en mayor o menor medida, de un modelo de la naturaleza.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La belleza multiforme de un santuario es como la cristalizaci\u00f3n de un flujo espiritual, de una corriente de bendiciones: como si ese poder invisible y celeste hubiera descendido a la materia -que endurece, divide y dispersa- y la hubiera transformado en una lluvia de formas preciosas, en una suerte de sistema planetario de s\u00edmbolos que nos rodea y penetra por todos lados. El choque, si puede decirse as\u00ed, es an\u00e1logo al de la bendici\u00f3n misma: es directo y existencial; va m\u00e1s all\u00e1 del pensamiento y se apodera de nuestro ser en su propia substancia.<\/p>\n<p>Hay bendiciones que son como la nieve, otras como el vino, todas pueden cristalizarse en el arte sagrado. Lo que se exterioriza en tal arte es, a un tiempo, la doctrina y la bendici\u00f3n, la geometr\u00eda y la m\u00fasica del Cielo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La funci\u00f3n c\u00f3smica, y m\u00e1s particularmente terrestre, de la belleza es actualizar en la criatura inteligente el recuerdo de las esencias, y abrir as\u00ed la v\u00eda hacia la noche luminosa de la Esencia una e infinita.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La belleza es un reflejo de la beatitud divina; y como Dios es verdad, el reflejo de su beatitud ser\u00e1 esta mezcla de felicidad y verdad que encontramos en toda belleza.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La belleza de lo sagrado es un s\u00edmbolo o una anticipaci\u00f3n, y a veces un medio, del gozo que solo Dios procura.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>El arte sagrado ayuda al hombre a encontrar su propio centro, ese n\u00facleo que ama a Dios por naturaleza.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de la belleza, que es una adecuaci\u00f3n rigurosa y no una ilusi\u00f3n subjetiva, implica esencialmente, por una parte, una satisfacci\u00f3n de la inteligencia y, por otra, un sentimiento a la vez de seguridad, de infinidad y de amor. De seguridad: porque la belleza es unitiva y excluye, con una suerte de evidencia musical, las fisuras de la duda y de la inquietud; de infinidad: porque la belleza, por su propia musicalidad, hace que se fundan los oscurecimientos y los l\u00edmites y libera, as\u00ed, al alma de sus estrecheces; de amor: porque la belleza llama al amor, es decir, invita a la uni\u00f3n y por lo tanto a la extinci\u00f3n unitiva.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La belleza, y el amor a la belleza, dan al alma la felicidad a la que aspira por naturaleza. Si el alma quiere ser feliz de modo permanente debe llevar lo bello en s\u00ed misma; ahora bien, esto s\u00f3lo puede hacerlo realizando la virtud, que tambi\u00e9n podr\u00edamos llamar la bondad o la piedad.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>La virtud es un rayo de la Belleza divina, en la que participamos por nuestra naturaleza o por nuestra voluntad, f\u00e1cilmente o dif\u00edcilmente, pero siempre por la gracia de Dios.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>(&#8230;) Este aspecto de la embriaguez (el aspecto negativo o mal\u00e9fico de la embriaguez ps\u00edquica; embriaguez natural e individual, no sobrenatural y liberadora) es el que interviene en un grado cualquiera en la m\u00fasica profana, o en la m\u00fasica asimilada de manera profana, la cual amplifica el ego en vez de superarlo. De ello resulta un narcisismo refractario a la disciplina espiritual, una adoraci\u00f3n de s\u00ed que est\u00e1 en las ant\u00edpodas de la extinci\u00f3n beat\u00edfica de la que el arte sagrado pretende dar un presentimiento; escuchando una bella m\u00fasica, el culpable se sentir\u00e1 inocente. Pero el contemplativo, al contrario, escuchando la misma m\u00fasica se olvidar\u00e1 a s\u00ed mismo presintiendo las esencias; metaf\u00f3ricamente hablando, encontrar\u00e1 la vida perdi\u00e9ndola, o la perder\u00e1 encontr\u00e1ndola. Esto equivale a decir que para el contemplativo la m\u00fasica evoca todo el misterio del retorno de los accidentes a la Substancia.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Independientemente de toda cuesti\u00f3n de naturalismo, ocurre con frecuencia en el arte moderno -tambi\u00e9n en la literatura- que el autor quiere decir demasiado: la exteriorizaci\u00f3n es empujada demasiado lejos, como si nada debiera quedar en el interior. Esta tendencia aparece en todas las artes modernas, incluidas la poes\u00eda y la m\u00fasica; aqu\u00ed una vez m\u00e1s, lo que falta es el instinto de sacrificio, la sobriedad, la retenci\u00f3n; el creador se vac\u00eda hasta el l\u00edmite, y vaci\u00e1ndose invita a los dem\u00e1s a vaciarse igualmente y a perder as\u00ed todo lo esencial, a saber, el gusto del secreto y el sentido de la interioridad, mientras que la raz\u00f3n de ser de la obra es la interiorizaci\u00f3n contemplativa y unitiva.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El artista, al modelar la obra -la forma- se da forma a s\u00ed mismo; y como la raz\u00f3n de ser de la forma es comunicar la esencia o el contenido celestial, el artista ve a priori \u00e9ste en el continente formal; realizando la forma a partir de la esencia, se hace esencia al realizar la forma.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Nosotros, hombres exiliados en la tierra -a menos de poder contentarnos con esta sombra del Para\u00edso que es la naturaleza virgen- debemos crearnos un ambiente que por su verdad y su belleza evoque nuestro origen celestial y, por lo mismo, tambi\u00e9n nuestra esperanza. Al crear, el hombre debe proyectarse en la materia seg\u00fan su personalidad espiritual e ideal, no seg\u00fan su estado de ca\u00edda, a fin de poder reposar su alma y su esp\u00edritu en un ambiente que le recuerde dulce y santamente lo que \u00e9l debe ser.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El arte se refiere esencialmente al misterio del velo: es un velo hecho del mundo y de nosotros mismos y se coloca as\u00ed entre nosotros y Dios, pero es transparente en la medida en que es perfecto y en que comunica lo que al mismo tiempo disimula. El arte es verdadero, es decir, transmisor de Esencia, en la medida en que es sagrado, y es sagrado, luego medio de recuerdo o de interiorizaci\u00f3n, en la medida en que es verdadero.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El dilema de los moralistas encerrados en la alternativa del \u00abblanco o negro\u00bb se resuelve metaf\u00edsicamente por la complementariedad entre la trascendencia y la inmanencia: seg\u00fan la primera, nada es realmente bello porque s\u00f3lo Dios es la Belleza; seg\u00fan la segunda, toda belleza es realmente bella porque es la Belleza de Dios. De ello resulta que toda belleza es a la vez una puerta cerrada y una puerta abierta o, dicho de otro modo, un obst\u00e1culo y un veh\u00edculo. O bien la belleza nos aleja de Dios porque se identifica enteramente en nuestro esp\u00edritu con su soporte terreno, que en tal caso ejerce la funci\u00f3n de \u00eddolo, o bien nos aproxima a Dios porque percibimos en ella las vibraciones de Beatitud y de Infinitud que emanan de la Belleza divina.<\/p>\n<p>Muy parad\u00f3jicamente, lo que acabamos de decir se aplica tambi\u00e9n a las virtudes; los suf\u00edes insisten en ello. Como las bellezas f\u00edsicas, las bellezas morales son a la vez soportes y obst\u00e1culos: son soportes gracias a su naturaleza profunda, que pertenece ontol\u00f3gicamente a Dios, y son obst\u00e1culos en la medida en que el hombre se las atribuye como m\u00e9rito cuando no son m\u00e1s que aperturas hacia Dios en medio de las tinieblas de la debilidad humana.<\/p>\n<p>La virtud separada de Dios se convierte en orgullo, como la belleza separada de Dios se convierte en un \u00eddolo; y la virtud unida a Dios se convierte en santidad, como la belleza unida a Dios se convierte en sacramento.<\/p>\n<p>*** <\/p>\n<p>El arte no tradicional, del que nos es preciso decir algunas palabras, engloba el arte cl\u00e1sico de la antig\u00fcedad y del Renacimiento y se prolonga hasta el siglo XIX, el cual engendra, por reacci\u00f3n contra el academicismo, la pintura impresionista y los g\u00e9neros an\u00e1logos; esta reacci\u00f3n se descompone r\u00e1pidamente en toda clase de perversidades, ya \u00ababstractas\u00bb, ya \u00absurrealistas\u00bb; en todo caso, ser\u00eda m\u00e1s propio hablar de \u00absub-realismo\u00bb. No hace falta decir que hay incidentalmente, tanto en el impresionismo como en el clasicismo -en el que englobamos al romanticismo, puesto que sus principios t\u00e9cnicos son los mismos-, obras v\u00e1lidas, pues las cualidades c\u00f3smicas no pueden dejar de manifestarse en este terreno, y una determinada aptitud individual no puede dejar de prestarse a esta manifestaci\u00f3n; pero estas excepciones, en que los elementos positivos consiguen neutralizar los principios err\u00f3neos o insuficientes, est\u00e1n lejos de poder compensar los graves inconvenientes del arte extratradicional, y nosotros renunciar\u00edamos de buena gana a todas sus producciones si fuese posible desembarazar al mundo de la pesada hipoteca del culturalismo occidental, con sus vicios de impiedad, dispersi\u00f3n y envenenamiento. Lo menos que se puede decir es que no es este g\u00e9nero de grandeza la que nos aproxima al Cielo. \u00abDejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed y no se lo impid\u00e1is, porque el Reino de Dios es de los que se les parecen.\u00bb<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Los Padres del siglo VIII, muy diferentes en esto a las autoridades religiosas del XV, y el XVI que traicionaron el arte cristiano abandon\u00e1ndolo a la impura pasi\u00f3n de los mundanos y a la imaginaci\u00f3n ignorante de los profanos, ten\u00edan conciencia plena de la santidad de todos los medios de expresi\u00f3n de la tradici\u00f3n; en el segundo concilio de Nicea, estipularon tambi\u00e9n que \u00abel arte (la perfecci\u00f3n integral del trabajo) pertenece s\u00f3lo al pintor, mientras que la ordenaci\u00f3n (es decir, la elecci\u00f3n del tema) y la disposici\u00f3n (a saber, el tratamiento del tema desde el punto de vista simb\u00f3lico tanto como t\u00e9cnico o material) pertenece a los Padres\u00bb, lo que equivale a situar toda iniciativa art\u00edstica bajo la autoridad directa y activa de los jefes espirituales de la Cristiandad. Siendo as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo se debe explicar que la mayor parte de los medios religiosos testimonien, desde hace algunos siglos, una lamentable incomprensi\u00f3n por todo lo que, siendo de orden art\u00edstico, no es en su opini\u00f3n m\u00e1s que una cosa \u00abexterior\u00bb? (&#8230;) nada podr\u00eda influenciar mejor las disposiciones profundas del alma que un arte sagrado; el arte profano, por el contrario, inclusive si tiene alguna eficacia psicol\u00f3gica en las almas poco inteligentes, agota sus medios en raz\u00f3n misma de su superficialidad y su groser\u00eda, y acaba por provocar las consabidas reacciones de menosprecio, que son como la reacci\u00f3n provocada por el desprecio que ha manifestado el arte profano, sobre todo en sus comienzos, por el arte sagrado. Es bien sabido que nada podr\u00eda suministrar un alimento m\u00e1s inmediatamente tangible a la irreligi\u00f3n que la ins\u00edpida hipocres\u00eda de la imaginer\u00eda religiosa; algo que estaba destinado a estimular la piedad en los creyentes no hace sino conformar a los incr\u00e9dulos en su impiedad; ahora bien, es preciso reconocer que el arte sagrado no tiene en absoluto este car\u00e1cter de espada de doble filo, porque, siendo m\u00e1s abstracto, da menos p\u00e1bulo a las reacciones s\u00edquicas hostiles. Ahora, cualesquiera que sean las especulaciones que atribuyen a las masas la necesidad de una imaginer\u00eda ininteligible y radicalmente falseada, el caso es que las elites existen y tiene ciertamente necesidad de otra cosa; el lenguaje que les conviene es no el que evoca las sandeces humanas, sino las profundidades divinas, y un lenguaje tal no podr\u00eda emanar del simple gusto profano, ni siquiera del genio, sino que debe proceder esencialmente de la tradici\u00f3n, lo que implica que la obra de arte sea ejecutada por un artista santificado o \u00aben estado de gracia\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARTE FRITHJOF SCHUON La mayor parte de los modernos que creen comprender al arte est\u00e1n convencidos de que el arte bizantino o rom\u00e1nico no tiene ninguna superioridad sobre el arte moderno, y de que una Virgen bizantina o rom\u00e1nica no se parece m\u00e1s a Mar\u00eda que las im\u00e1genes naturalistas, sino al contrario; la respuesta es, sin embargo, f\u00e1cil: la Virgen<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"class_list":["post-3830","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-frithjof-schuon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3830"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3830\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}