{"id":3829,"date":"2009-03-04T15:54:10","date_gmt":"2009-03-04T15:54:10","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3829"},"modified":"2009-03-04T15:54:10","modified_gmt":"2009-03-04T15:54:10","slug":"la-mentalidad-simbolista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3829","title":{"rendered":"LA MENTALIDAD SIMBOLISTA"},"content":{"rendered":"<p>LA MENTALIDAD SIMBOLISTA<\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>Seg\u00fan un error muy extendido \u0096que incluso se ha hecho m\u00e1s o menos &#8220;oficial&#8221; con el auge del evolucionismo\u0096, todos los s\u00edmbolos tradicionales se tomaban al principio al pie de la letra, y el simbolismo propiamente dicho es s\u00f3lo fruto de un &#8220;despertar intelectual&#8221; tard\u00edo. Esta es una opini\u00f3n que invierte por completo la relaci\u00f3n normal de las cosas, como hacen todas las hip\u00f3tesis an\u00e1logas que se insertan en un contexto evolucionista. En realidad, lo que aparece m\u00e1s tarde como sentido a\u00f1adido se encontraba ya impl\u00edcito al principio, de manera que la &#8220;intelectualizaci\u00f3n&#8221; de los s\u00edmbolos no es resultado de un progreso intelectual, sino, por el contrario, de la p\u00e9rdida de la inteligencia primigenia en la mayor\u00eda. As\u00ed pues, a causa de una comprensi\u00f3n de los s\u00edmbolos cada vez m\u00e1s defectuosa, y para eludir el peligro de la &#8220;idolatr\u00eda&#8221; (y no para escapar de una idolatr\u00eda supuestamente preexistente pero en realidad inexistente), la tradici\u00f3n se vio obligada a explicitar verbalmente unos s\u00edmbolos que en el origen \u0096en la &#8220;\u00c9poca Divina&#8221;\u0096 eran de suyo completamente adecuados para transmitir las verdades metaf\u00edsicas. <\/p>\n<p>Ese error de creer que en el origen todo era &#8220;material&#8221; y &#8220;tosco&#8221; \u0096lo que falsamente llaman &#8220;concreto&#8221;\u0096 ha llevado a algunos incluso a negar a toda costa que los pueblos &#8220;primitivos&#8221;, especialmente los indios norteamericanos, tuviesen la idea de un Dios supremo, y ello a menudo con argumentos que demuestran precisamente lo contrario. Lo que revelan las incomprensiones de este tipo es sobre todo que la mera &#8220;especializaci\u00f3n&#8221; cient\u00edfica \u0096el conocimiento de las formas craneales, idiomas, ritos de pubertad, m\u00e9todos culinarios, etc.\u0096 no equivale a una calificaci\u00f3n intelectual que permita penetrar las ideas y los s\u00edmbolos. Un ejemplo entre muchos: como no se comprenden las ideas de los pieles rojas (a falta de las claves indispensables, que lo menos que puede decirse es que tambi\u00e9n forman parte de la ciencia), resulta que tales ideas han de tenerse por &#8220;vagas&#8221;; o se dice que el &#8220;misterio&#8221; de los indios no es un &#8220;esp\u00edritu&#8221; \u0096\u00abcosa que el primitivo, por otra parte, es incapaz de concebir, salvo gracias al concepto y a la investigaci\u00f3n del hombre blanco\u00bb(1)\u0096 sin que se nos diga ni qu\u00e9 se entiende por &#8220;esp\u00edritu&#8221;, ni por qu\u00e9 el &#8220;misterio&#8221; en cuesti\u00f3n no es esp\u00edritu. Y adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 importancia puede tener para el indio el &#8220;concepto del hombre blanco&#8221;, y c\u00f3mo pueden los etn\u00f3grafos saber lo que piensa el indio fuera de la &#8220;investigaci\u00f3n del hombre blanco&#8221;? A las ideas de los indios se les reprocha su &#8220;car\u00e1cter proteico&#8221;, que se considera incompatible con el \u00ablenguaje de la civilizaci\u00f3n, m\u00e1s diferenciado\u00bb(2). Como si la terminolog\u00eda \u0096o la jerga de especialista\u0096 de los blancos fuese criterio de verdad o de val\u00eda intelectual, y como si para los pieles rojas lo que estaba en juego fueran meras palabras y no verdades o experiencias.(3)<\/p>\n<p>La idea de que los hombres, gracias a un &#8220;despertar intelectual&#8221; debido a la &#8220;evoluci\u00f3n&#8221;, hayan acabado comprendiendo la &#8220;tosquedad&#8221; de su tradici\u00f3n y que, para remediarlo, se las hayan ingeniado para inventar explicaciones que, arbitrariamente, tienden a prestar a las im\u00e1genes un sentido superior, no s\u00f3lo se enfrenta a la verdad intr\u00ednseca del simbolismo, sino tambi\u00e9n a una imposibilidad psicol\u00f3gica: porque en el supuesto de que la \u00e9lite intelectual, o la sensibilidad com\u00fan, termine por darse cuenta de la &#8220;tosquedad&#8221; \u0096de la falsedad, por tanto (4)\u0096 de los mitos, la reacci\u00f3n normal ser\u00eda sustituirlos por algo mejor o m\u00e1s &#8220;refinado&#8221;, sustituci\u00f3n jam\u00e1s efectuada en parte alguna. El mantenimiento de la tradici\u00f3n s\u00f3lo se explica por el valor inmutable de \u00e9sta, luego por el elemento de absoluto que por definici\u00f3n \u00e9sta implica y que la hace inalterable en su forma esencial; creer que los hombres estar\u00edan dispuestos a mantener la tradici\u00f3n por otros motivos es un error de lo m\u00e1s absurdo o incluso de lo m\u00e1s impertinente, pues equivale a subestimar al g\u00e9nero humano. Tampoco aceptamos la hip\u00f3tesis de un pensamiento &#8220;prel\u00f3gico&#8221;(5), pues tambi\u00e9n aqu\u00ed se trata de pensamiento simb\u00f3lico, y \u00e9ste, sin ser nunca il\u00f3gico, es supral\u00f3gico por cuanto supera los l\u00edmites de la raz\u00f3n y, por tanto, tambi\u00e9n los de las construcciones mentales, las dudas, las conclusiones y las hip\u00f3tesis. (6)<\/p>\n<p>Ser\u00eda completamente falso creer que la mentalidad simbolista consiste en elegir, en el mundo externo, im\u00e1genes para superponerles significados m\u00e1s o menos lejanos, lo que ser\u00eda un pasatiempo poco compatible con la sabidur\u00eda; bien al contrario, la \u00abvisi\u00f3n\u00bb simbolista del cosmos es a priori una perspectiva espont\u00e1nea que se funda sobre la naturaleza esencial \u0096o la transparencia metaf\u00edsica\u0096 de los fen\u00f3menos en lugar de apartar estos de sus prototipos. El hombre de formaci\u00f3n racionalista, cuya mente est\u00e1 anclada en lo sensible como tal, parte de la experiencia y ve las cosas en su aislamiento existencial: el agua es para \u00e9l \u0096cuando la ve fuera de la poes\u00eda\u0096 un elemento compuesto de oxigeno y de hidr\u00f3geno, al cual se puede atribuir un significado aleg\u00f3rico si se desea, pero sin que haya una relaci\u00f3n ontol\u00f3gica necesaria entre la cosa sensible y la idea que se introduce ah\u00ed; el esp\u00edritu simbolista por el contrario es intuitivo en un sentido superior, el razonamiento y la experiencia no tienen para \u00e9l m\u00e1s que una funci\u00f3n de causa ocasional y no de base; \u00e9l ve las apariencias en su conexi\u00f3n con las esencias: el agua ser\u00e1 para \u00e9l antes que nada la aparici\u00f3n sensible de una realidad-principio, un kami (japones) o un manitu(algonquin) o wakan (siux) (7); es decir que ve las cosas, no \u00aben la superficie\u00bb solamente, sino sobretodo \u00aben profundidad\u00bb, o que las percibe seg\u00fan la dimensi\u00f3n \u00abparticipativa\u00bb o \u00abunitiva\u00bb tanto como seg\u00fan la dimensi\u00f3n \u00abseparativa\u00bb. Cuando un etn\u00f3grafo declara que \u00abno hay manitu fuera del mundo de las apariencias\u00bb, es que \u00e9l ignora que las apariencias no existen en tanto que tales para el alma simbolista; \u00e9l ignora por lo tanto todo lo esencial y pierde su tiempo al ocuparse de los s\u00edmbolos. Por lo dem\u00e1s, este falso \u00abconcretismo\u00bb \u0096o esta tendencia a reducir el simbolismo, contrariamente a toda verosimilitud, a una especie de sensualismo bruto e ininteligible, o incluso a un existencialismo esbozado\u0096 este \u00abconcretismo\u00bb por lo tanto, lejos de acercarse a la naturaleza y a los or\u00edgenes, es en realidad una reacci\u00f3n t\u00edpica del \u00abcivilizado\u00bb, \u0096en el sentido banal y absurdo de la palabra\u0096, es decir la reacci\u00f3n de un cerebro sobresaturado de construcciones f\u00e1cticas o de sofismas. (8).<\/p>\n<p>Y esto es importante: por una parte, nosotros no decimos que el simbolista piense \u00abprincipio\u00bb o \u00abidea\u00bb viendo el agua, el fuego u otro fen\u00f3meno de la naturaleza, sino que ofrecemos en una terminolog\u00eda accesible a nuestros lectores lo que en simbolista \u00abve\u00bb en realidad, \u00abver\u00bb y \u00abpensar\u00bb siendo sin\u00f3nimos en \u00e9l (9); por otra parte, no afirmamos que todo individuo adherido a una colectividad con mentalidad simbolista, y por tanto contemplativa, tenga \u00e9l mismo plena consciencia de todo lo que implican los s\u00edmbolos, sin lo cual el simbolismo espont\u00e1neo no ser\u00eda patrimonio de los per\u00edodos que podemos calificar de \u00abprimordiales\u00bb, y los comentarios m\u00e1s tard\u00edos no se justificar\u00edan de ninguna manera; ellos prueban precisamente una cierta debilitaci\u00f3n con relaci\u00f3n a la \u00abedad de oro\u00bb, de ah\u00ed la necesidad de una doctrina m\u00e1s expl\u00edcita, y capaz de extirpar toda clase de errores latentes. Ya que la mentalidad simbolista, como todo car\u00e1cter colectivo, no est\u00e1 al abrigo de ca\u00eddas: ella puede, en la consciencia de tal o cual individuo o de tal grupo, degenerar en una especie de \u00abidolatr\u00eda\u00bb (10), pero entonces cesa de ser simbolista para volverse otra cosa; reprochar a los Pieles Rojas o a los Shintoistas una actitud id\u00f3latra o zo\u00f3latra, reviene en definitiva a atribuirles un esp\u00edritu antisimbolista, lo que es contrario a los datos reales; para el Piel Roja, el bisonte es una \u00abdivinidad\u00bb, \u0096o una \u00abfunci\u00f3n divina\u00bb\u0096 pero el solo hecho de que le de caza prueba en suma que \u00e9l distingue siempre entre la entidad \u00abreal\u00bb y la forma \u00abaccidental\u00bb o \u00abilusoria\u00bb (11). Incluso admitiendo que haya en tal o cual simbolista una parte de \u00abpanteismo\u00bb, su error no ser\u00e1 mayor que el de el \u00abmonoteista\u00bb, para quien las cosas no son nada m\u00e1s que ellas mismas, y para quien el simbolismo no es m\u00e1s que alegor\u00eda sobrea\u00f1adida; toda la cuesti\u00f3n es saber cual de los dos errores es el m\u00e1s oportuno o el menos nocivo para tal mentalidad; por v\u00eda de consecuencia, llegar\u00edamos incluso a decir que una actitud id\u00f3latra tendr\u00e1, en un Hind\u00fa o un Extremo Oriental, un alcance sicol\u00f3gico diferente que en un Semita o un Europeo.<\/p>\n<p>El hombre primordial ve lo \u00abmas\u00bb en lo \u00abmenos\u00bb: el mundo infra-humano refleja en efecto el Cielo y transmite, en un lenguaje existencial, un mensaje divino a la vez m\u00faltiple y \u00fanico; y el resultado moral de esta perspectiva del cosmos \u00abtransl\u00facido\u00bb es una actitud respetuosa o incluso devocional hacia la naturaleza virgen, ese santuario \u0096del cual Occidente ha perdido la clave desde la desaparici\u00f3n de las mitolog\u00edas\u0096 que fortifica e inspira a aquellos de sus hijos que han guardado el sentido de sus misterios, como la Tierra lo hizo con Antea. El Cristianismo, teniendo que reaccionar contra un estado del l alma realmente \u00abpagano\u00bb, en el sentido b\u00edblico, ha hecho desaparecer al mismo tiempo \u0096como suele ocurrir siempre en casos semejantes\u0096 valores que no merecer\u00edan de ninguna manera el reproche de \u00abpaganismo\u00bb; debiendo combatir, en los Mediterr\u00e1neos, un \u00abnaturalismo\u00bb filos\u00f3fico y plano, suprimi\u00f3 del mismo golpe \u0096en los N\u00f3rdicos sobre todo\u0096 un \u00abnaturismo\u00bb con car\u00e1cter espiritual (12); y la t\u00e9cnica moderna no es m\u00e1s que una consecuencia, muy indirecta sin duda, de una perspectiva que, tras haber desterrado de la naturaleza a los dioses y los genios y de haberla vuelto \u00abprofana\u00bb por este hecho (13), ha finalmente permitido que fuera \u00abprofanada\u00bb en el sentido m\u00e1s brutal de la palabra. El Occidental promet\u00e9ico \u0096pero no todo Occidental\u0096 est\u00e1 afectado de una especie de desprecio innato de la naturaleza: para \u00e9l, la naturaleza es una propiedad de la que se puede disfrutar o que se puede explotar (14), o incluso una enemiga a vencer; es no una \u00abpropiedad de los Dioses\u00bb como en Bali, sino una \u00abmateria prima\u00bb destinada a la explotaci\u00f3n industrial o sentimental, seg\u00fan los gustos y las circunstancias (15). Este destronamiento de la naturaleza, o esta escisi\u00f3n entre el hombre y la tierra \u0096reflejo de la escisi\u00f3n entre el hombre y el Cielo\u0096 a tra\u00eddo frutos tan amargos que no tendremos ninguna dificultad en hacer admitir que el mensaje intemporal de la naturaleza se presenta en nuestros d\u00edas como un vi\u00e1tico espiritual de primera importancia; algunos objetar\u00e1n quiz\u00e1s que el Occidente ha conocido siempre \u0096y sobre todo en los siglos XVIII y XIX\u0096 regresos a la tierra virgen, pero no es as\u00ed como nosotros lo entendemos, pues de nada nos sirve un \u00abnaturismo\u00bb rom\u00e1ntico y \u00abde\u00edsta\u00bb o incluso \u00abateo\u00bb (16). La cuesti\u00f3n no es proyectar un individualismo sobresaturado y desenga\u00f1ado en una naturaleza desacralizada \u0096eso ser\u00eda una mundanidad como otra cualquiera\u0096, sino, por el contrario, bas\u00e1ndose en la mentalidad tradicional, volver a encontrar en la naturaleza la sustancia divina inherente en ella; en otros t\u00e9rminos, \u00abver a Dios en todas partes\u00bb y nada ver fuera de su misteriosa presencia.<\/p>\n<p>NOTAS \u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096<\/p>\n<p>1.- W. J. Mc Gee, en The Siouan Indians, Washington D.C., Smithsonian Institute Bureau of Ethnology , 15th Annual Report, 1897. <\/p>\n<p>2.- Ib\u00edd, <\/p>\n<p>3.- Cierto autor no atribuye importancia alguna a las declaraciones que los propios indios hicieron a comienzos del s. XIX confirmando la existencia inmemorial de la idea de un Esp\u00edritu supremo y, para probar que esa idea no es sino una abstracci\u00f3n importada de los blancos, cita el hecho siguiente, que data de una \u00e9poca (1701) en la que los mismos indios no hab\u00edan sufrido todav\u00eda influencia blanca alguna: \u00abEn el transcurso de la conversaci\u00f3n, (William) Penn rog\u00f3 a uno de los int\u00e9rpretes de los l\u00e9napes (d\u00e9lawar) que le explicase qu\u00e9 noci\u00f3n se hacen de Dios los aut\u00f3ctonos. El indio se ve\u00eda embarazado, en vano busc\u00f3 palabras y, al final, dibuj\u00f3 una serie de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos sobre la tierra, y mostrando el centro, a\u00f1adi\u00f3 que all\u00ed se sit\u00faa simb\u00f3licamente el lugar del Gran Hombre\u00bb. (Wemer M\u00fcller, Die Religionen der Waldindianer Nordamerikas , Berl\u00edn, D. Reimer, 1956, cap\u00edtulo titulado: &#8220;Der Grosse Geist und die Kardinalpunkte&#8221;). No cabe dar prueba de m\u00e1s patente incomprensi\u00f3n que el argumento que se pretende sacar de este relato, esto es, que, para los delawares, Dios era un dibujo, o sea algo &#8220;concreto&#8221;, y no una &#8220;abstracci\u00f3n&#8221;. Y en igual sentido: \u00abEl esp\u00edritu es algo que no tiene espacio ni lugar; traducir M\u00e1nitu por este t\u00e9rmino es tanto m\u00e1s impropio cuanto que las fuentes m\u00e1s recientes conocen el lugar del m\u00e1nitu: el cenit o cielo. El que los cree busquen el m\u00e1nitu &#8220;en alg\u00fan lugar de lo alto&#8221;, o que los men\u00f3mini localicen su miich hiiwiituk en la cuarta atm\u00f3sfera, o incluso que los indios zorro (fox) sit\u00faen su kechi manetoa en la V\u00eda L\u00e1ctea, todo ello significa s\u00f3lo una cosa: que el m\u00e1nitu supremo tiene igual car\u00e1cter sensible que los m\u00e1nitus de menor importancia. (ib\u00edd.). Olvida decirnos lo \u00fanico esencial, es decir, por qu\u00e9 ese m\u00e1nitu supremo se sit\u00faa en el cielo y no en una olla. Cuando se ignoran hasta tal punto tanto el simbolismo como la mentalidad simbolista, m\u00e1s valiera no dedicarse en absoluto a los s\u00edmbolos. <\/p>\n<p>4.- Porque, si no hay falsedad, \u00bfqu\u00e9 se le reprocha a la &#8220;tosquedad&#8221;? <\/p>\n<p>5.- Asimismo, t\u00e9rminos como &#8220;prepolidemonismo&#8221;, &#8220;polidemonismo&#8221;, &#8220;antropolatr\u00eda&#8221;, &#8220;teantropismo&#8221;, etc., etc., indican clasificaciones tan superfluas como conjeturales. L\u00e9vy- Bruhl, que considera que \u00abla mentalidad primitiva, como se sabe, es sobre todo concreta y muy poco conceptual. y que \u00abnada le es m\u00e1s ajeno que la idea de un Dios \u00fanico y universal., atribuye al esp\u00edritu &#8220;prel\u00f3gico&#8221; la idea de que \u00abcada planta&#8230; tiene su creador especial\u00bb; pues bien, el Islam, que sin embargo no es &#8220;prel\u00f3gico&#8221;, ense\u00f1a que cada gota de lluvia es depositada por un \u00e1ngel; la idea del &#8220;\u00e1ngel custodio&#8221;, por lo dem\u00e1s, no carece de relaci\u00f3n con la perspectiva \u0096perfectamente l\u00f3gica\u0096 de que se trata aqu\u00ed. No sabemos si para la escuela de L\u00e9vy-Bruhl son &#8220;primitivos&#8221; los pigmeos, pero, en todo caso, la existencia entre ellos de la idea de un Dios supremo no deja lugar a dudas (cf. R. P. Trilles, L\u00b4Ame du Pygm\u00e9e de\u00b4Afrique. Paris, Edtions du Cerf, 1945).<\/p>\n<p>6.- Se\u00f1alemos tambi\u00e9n el abuso que se hace de la palabra &#8220;magia&#8221;. Los autores que a cada paso hablan de &#8220;pensamiento m\u00e1gico&#8221; (magisches Weltbild) ignoran manifiestamente de que se trata, o m\u00e1s bien tienen s\u00f3lo alguna vaga noci\u00f3n de las analog\u00edas c\u00f3smicas que la magia pone en movimiento.<\/p>\n<p>7.- Por lo que se refiere a estos t\u00e9rminos indios tan in\u00fatilmente controvertidos, no vemos por qu\u00e9 no deber\u00edan traducirse por &#8220;esp\u00edritu&#8221;, &#8220;misterio&#8221; o &#8220;sagrado&#8221;, seg\u00fan el caso; es muy poco razonable, desde luego, suponer que estas palabras carecen de significado, que los indios hablan por hablar, o que adoptan maneras de hablar sin saber por qu\u00e9 lo hacen. El que no haya adecuaci\u00f3n perfecta de una lengua a otra \u0096o de un pensamiento a otro\u0096 es algo completamente distinto.<\/p>\n<p>8.- por eso \u0096dicho sea de paso\u0096 desconfiamos de todas esas reivindicaciones f\u00e1ciles de una &#8220;pureza primitiva&#8221; o de un &#8220;concretismo&#8221; que menosprecia las &#8220;especulaciones&#8221;, es decir, de todos esos regresos antiescol\u00e1sticos a la &#8220;simplicidad de los Padres&#8221;, pues demasiado a menudo se trata tan s\u00f3lo de una incapacidad que, en vez de reconocerse, prefiere esconderse tras la ilusi\u00f3n de una actitud superior.<\/p>\n<p>9.- Lo contrario solo es verdad en un sentido superior, que ya no guarda relaci\u00f3n alguna con el orden sensible. Para el metaf\u00edsico, el pensar es &#8220;ver&#8221; los principios o las &#8220;ideas&#8221;.<\/p>\n<p>10.- Igualmente una doctrina metaf\u00edsica puede ir perdiendo sus caracteres propios al decaer a trav\u00e9s de sucesivas incomprensiones hasta el nivel de un sistema meramente l\u00f3gico, por tanto fragmentario y est\u00e9ril. La idolatr\u00eda en el sentido estricto del t\u00e9rmino acaso sea sobre todo un fen\u00f3meno sem\u00edtico; en los antiguos \u00e1rabes, ni siquiera ten\u00eda la excusa de derivar de un simbolismo, pues sus \u00eddolos sol\u00edan tener or\u00edgenes completamente humanos y emp\u00edricos.<\/p>\n<p>11.- Asimismo, seg\u00fan el testimonio de un siux de finales del S. XIX: \u00abEl hombre rojo distingu\u00eda en el esp\u00edritu dos partes: el esp\u00edritu puro y el esp\u00edritu ligado a la tierra. El primero se ocupa \u00fanicamente de la esencia de las cosas, y eso es lo que el indio trataba de fortificar con la oraci\u00f3n espiritual, que exig\u00eda someter el cuerpo con ayunos y privaciones. Este tipo de oraciones no apuntaba a favores y ayudas. Todos los deseos ego\u00edstas como el \u00e9xito en la caza o en el combate, o una curaci\u00f3n, o incluso la preservaci\u00f3n de una vida amada, quedaban reservados al esp\u00edritu inferior y ligado a la tierra, y todos los ritos \u0096encantamientos m\u00e1gicos o cantos de s\u00faplica\u0096 que ten\u00edan por objeto obtener un beneficio o alejar un peligro se consideraban emanaciones del ego terreno. \u00bb V\u00e9ase Charles A. Eastman (Ohiyesa), The Soul of the Indian, Lincoln, Univertity of Nebraska Press, 1980 (Trad. Es.: El alma del Indio, Jos\u00e9 J. De Ola\u00f1eta, Editor, 1991)<\/p>\n<p>12.- Encontramos como un eco de esto en el Poverello de As\u00eds.<\/p>\n<p>13.- Hay que decir que los griegos de la \u00e9poca cl\u00e1sica, con su empirismo cientificista, fueron los primeros en privar de su majestad a la naturaleza, aunque sin destronarla en la conciencia popular. Estaba Dodona, desde luego, y otros santuarios a cielo abierto, pero no hay que olvidar que el templo antiguo se opone a la naturaleza virgen como el orden se opone al caos o la raz\u00f3n al ensue\u00f1o. Esto ocurre tambi\u00e9n, evidentemente, en cierta medida y por la naturaleza de las cosas, con todo arte humano, pero el esp\u00edritu grecorromano tiene la particularidad de estar mucho m\u00e1s aferrado a la idea de &#8220;perfecci\u00f3n&#8221; que a la de &#8220;infinito&#8221;; la &#8220;perfecci\u00f3n&#8221; o el &#8220;orden&#8221; se convierte en el contenido mismo de su arte hasta el extremo de excluir de \u00e9l todo recuerdo de las Esencias. esta verdad parcial hay que completarla sin duda con otra, \u00e9sta de car\u00e1cter positivo: un amigo nos se\u00f1al\u00f3 una vez, muy acertadamente, que el Dios griego, que es &#8220;ge\u00f3metra&#8221;, no &#8220;cre\u00f3&#8221; el mundo, sino que lo &#8220;midi\u00f3&#8221;, igual que la luz &#8220;mide&#8221; el espacio; pues bien, el templo griego, con su claridad, sus l\u00edneas rectas y sus ritmos precisos, &#8220;encarna&#8221; o mas bien &#8220;cristaliza&#8221; la luz y, en este sentido, no se opone a la naturaleza como tal, sino a la tierra, luego a la materia, la gravedad, la opacidad; en otros t\u00e9rminos, no constituye tan s\u00f3lo una sistematizaci\u00f3n abstracta y limitativa, sino tambi\u00e9n una revelaci\u00f3n del Intelecto y una totalidad. La misma observaci\u00f3n cabr\u00eda hacer en lo que ata\u00f1e al Taj Mahal u otros edificios isl\u00e1micos de ese tipo, aunque con la diferencia de que, en estos casos, la luminosidad est\u00e1 concebida en un sentido menos &#8220;matem\u00e1tico&#8221; y m\u00e1s pr\u00f3ximo a la idea de infinito.<\/p>\n<p>14.- Para la teolog\u00eda cristiana, el \u00fanico fin de la naturaleza parece ser el servir al hombre terreno \u0096cabe preguntarse de qu\u00e9 le sirven a \u00e9ste determinado paquidermo de los tr\u00f3picos o un monstruo marino\u0096, de modo que la Jerusal\u00e9n Celestial, donde el hombre ya no tiene necesidades corporales, excluye los animales y las plantas; es, contrariamente al simbolismo musulm\u00e1n un Para\u00edso de cristal; cierto es que las jann\u00e2t del Islam est\u00e1n \u00abhechas de perla, de rub\u00ed y de esmeralda\u00bb, pero siguen siendo jardines que tienen \u00e1rboles, frutas, flores y p\u00e1jaros. Los que criticamos no es determinado simbolismo, por supuesto, sino ciertas especulaciones que de \u00e9l derivan; as\u00ed, se ha sostenido que el alma animal existe \u00fanicamente por la materia, de la cual es tan s\u00f3lo reflejo interior; pero eso deja sin explicar, en primer lugar, las diferencias formales, cualitativas y psicol\u00f3gicas de los animales, y luego los rasgos afectivos e incluso contemplativos que los animales manifiestan. Cuando la Biblia dice que el hombre debe reinar sobre los animales, esto no quiere decir, nos parece, que s\u00f3lo est\u00e9n ah\u00ed para servirlo.<\/p>\n<p>15.- Suele hablarse de &#8220;conquistar&#8221; el Cervino, el Everest, el Annupurna, el Indo, la Luna, el espacio&#8230; La naturaleza es pr\u00e1cticamente el oponente que hay que abatir; el mundo se divide en dos bandos, el ser humano y la naturaleza. Hay en ello parte de verdad, pero todo depende del alcance que demos a tal oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>16.- Hay que guardarse de confundir el simbolismo y el &#8220;naturismo&#8221;, tal como los entendemos, con los movimientos filos\u00f3ficos o literarios que abusivamente reivindican tales nombres. Nada hay tan distante del simbolismo v\u00e9dico, shintoico o norteamericano, como el naturalismo art\u00edstico de los grecorromanos y su interpretaci\u00f3n anecd\u00f3tica de los mitos.<\/p>\n<p>Extra\u00eddo de: \u00abEl Sol Emplumado\u00bb, Ediciones Ola\u00f1eta, ISBN 84-7651-149-3<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA MENTALIDAD SIMBOLISTA FRITHJOF SCHUON Seg\u00fan un error muy extendido \u0096que incluso se ha hecho m\u00e1s o menos &#8220;oficial&#8221; con el auge del evolucionismo\u0096, todos los s\u00edmbolos tradicionales se tomaban al principio al pie de la letra, y el simbolismo propiamente dicho es s\u00f3lo fruto de un &#8220;despertar intelectual&#8221; tard\u00edo. Esta es una opini\u00f3n que invierte por completo la relaci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151,251],"tags":[],"class_list":["post-3829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-frithjof-schuon","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3829"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3829\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}