{"id":3827,"date":"2009-03-04T15:50:40","date_gmt":"2009-03-04T15:50:40","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3827"},"modified":"2009-03-04T15:50:40","modified_gmt":"2009-03-04T15:50:40","slug":"sobre-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3827","title":{"rendered":"SOBRE LA NATURALEZA"},"content":{"rendered":"<p>SOBRE LA NATURALEZA<\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>El amor a Dios no s\u00f3lo implica que el hombre aparte la vista de la dimensi\u00f3n exterior como tal y de las cosas que manifiestan directamente esa exterioridad, sino tambi\u00e9n que en esa dimensi\u00f3n \u0096esta vez en calidad de espejo de lo Interior\u0096, el hombre ame determinadas cosas y no otras, que ame precisamente las cosas que manifiestan la Interioridad; dicho de otro modo, el amor a Dios debe proyectarse indirectamente sobre las cosas que son sus s\u00edmbolos o veh\u00edculos y que, a causa de ello, prolongan en cierto modo lo Interior en lo exterior, y ello es tanto m\u00e1s plausible cuanto que, hablando en rigor, nada se sit\u00faa fuera de Dios y que la exterioridad, en el fondo, no es m\u00e1s que una apariencia. As\u00ed, el hombre contemplativo , se sentir\u00e1 inclinado en principio a preferir la naturaleza \u0096su virginidad casi paradis\u00edaca y su soledad\u0096 a las aglomeraciones urbanas ya su ir y venir humano; si se nos objeta que tambi\u00e9n tiene que amar a los hombres y las obras humanas, responderemos que es verdad que, paralelamente a su amor por la naturaleza y la soledad, le gustan la compa\u00f1\u00eda de hombres espirituales, por una parte, y los santuarios hechos por la mano del hombre, por otra. Entre las obras humanas, el santuario es divino: es como si la naturaleza virgen, con lo que implica de divinidad, se manifestase en el marco mismo del arte humano, transponiendo a \u00e9ste al plano divino; la naturaleza virgen y el arte sagrado son as\u00ed como el alfa y la omega, se oponen complementariamente como el Para\u00edso terrenal y la Jerusal\u00e9n celestial. Los dos manifiestan a su manera lo Interior en la exterioridad, y contribuyen a actualizar en el alma el reflujo hacia lo Interior.<\/p>\n<p>Lo que nos ofrecen el simbolismo y la belleza de la naturaleza virgen y del arte sagrado dista mucho de reducirse a \u00abconsuelos sensibles\u00bb, como dir\u00edan los te\u00f3logos; y es que esta noci\u00f3n moralizante resulta demasiado exterior y demasiado superficial en el sentido de que, lejos de dar cuenta de la transparencia metaf\u00edsica de los fen\u00f3menos, no toma en consideraci\u00f3n m\u00e1s que la subjetividad sentimental (1). En las formas terrenas de car\u00e1cter celestial hay mucho m\u00e1s que satisfacciones m\u00e1s o menos pasionales: hay en ellas algo de los arquetipos divinos que manifiestan tanto en el aspecto de la verdad como en el de la belleza. En su calidad de \u00abexteriorizaciones de lo Interior\u00bb, favorecen la \u00abinteriorizaci\u00f3n de lo exterior\u00bb y reflejan con ello esta funci6n de la Revelaci6n y del Avatara: \u00abdescender\u00bb para \u00abhacer subir\u00bb, diversificarse para unir, humanizarse a fin de deificar.<\/p>\n<p>El \u00abamante de Dios\u00bb no puede dejar de amar por instinto ese espejo del Cielo que es la naturaleza virgen, pero no necesariamente la ama de manera exclusiva, puesto que en principio tambi\u00e9n ama los santuarios hechos por la mano del hombre; y ama la soledad de la naturaleza y de los santuarios, pero no de manera exclusiva puesto que igualmente ama la compa\u00f1\u00eda de los santos (2), es decir, de los hombres cuyas tendencias convergen en la interioridad y que est\u00e1n firmemente establecidos en un Interior ya divino.<\/p>\n<p>En las condiciones normales, y normativas, el amor conyugal sintetiza los elementos \u00abnaturaleza virgen\u00bb, \u00absantuario\u00bb y \u00abcompa\u00f1\u00eda espiritual\u00bb porque el hombre sintetiza en s\u00ed mismo estos tres elementos (3). Si a la sexualidad se la puede rechazar a causa de su aspecto de \u00abexterioridad\u00bb o de \u00abexteriorizaci\u00f3n\u00bb, igualmente puede integrarse en el \u00abamor a Dios\u00bb en virtud de la cualidad de interioridad del hombre como tal y de la uni6n como tal: el Islam insiste en esta segunda perspectiva y el cristianismo, en la primera.<\/p>\n<p>La naturaleza virgen es el arte de Dios, y el arte sagrado brota de la misma Fuente divina; la soledad es la puerta de la interioridad, y la compa\u00f1\u00eda espiritual es una soledad colectiva y una interiorizaci6n por influencias rec\u00edprocas. Esto prueba que las actitudes espirituales nunca son limitaciones realmente privativas ni ideas preconcebidas; se realizan siempre en el plano de lo que parece ser su contrario, lo que en suma significa que todo pueblo o ciudad es normalmente extensi\u00f3n de un santuario y deber\u00eda seguir si\u00e9ndolo, y que toda colectividad humana es normalmente una asociaci\u00f3n espiritual y por consiguiente deber\u00eda realizar la \u00absoledad colectiva\u00bb vehiculando la tendencia interiorizante (4).<\/p>\n<p>Es conveniente distinguir, adem\u00e1s, entre la cualidad de interioridad propia de determinados fen\u00f3menos exteriores y la forma interior o interiorizante de mirar todas las cosas: el primer punto de vista es objetivo, y el segundo es subjetivo, pero ninguno puede anular la validez del otro; y es que no existe nada m\u00e1s falso que pretender que todas las cosas vienen a ser lo mismo en todos los aspectos porque s\u00f3lo cuenta el \u00abesp\u00edritu\u00bb, lo que equivaldr\u00eda a sostener que las cualidades de las cosas est\u00e1n desprovistas de raz\u00f3n suficiente y de eficacia. (L\u00f3gica y Transcendencia)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abTodo lo que es bello proviene de la belleza de Dios\u00bb, ense\u00f1a un hadith; los musulmanes insisten f\u00e1cilmente en el v\u00ednculo entre la belleza y el amor, y no est\u00e1n muy inclinados a disociar estos dos elementos, que para ellos son las dos caras de una misma realidad; quien dice belleza, dice amor, ya la inversa. El hadith que acabamos de citar encierra en suma toda la doctrina de las concomitancias terrenas del amor a Dios, junto con este otro hadith: \u00abDios es bello, y ama la belleza\u00bb; y esa es precisamente la doctrina de la transparencia metaf\u00edsica de las cosas sensibles. <\/p>\n<p>El significado de todas estas consideraciones no es que el contemplativo necesite la ayuda de las sensaciones \u0096los innumerables ejemplos de santidad deliberadamente asc\u00e9tica prueban lo contrario\u0096, sino que el mundo sensorial ofrece apoyos secundarios o concomitantes de realizaci\u00f3n espiritual a cierta categor\u00eda de contemplativos, lo cual resulta de la naturaleza de las cosas puesto que no es posible que el mundo no manifieste las cualidades divinas; al manifestarlas las hace ambiguas, y de ello resulta que los mismos factores pueden elevar o rebajar al hombre, seg\u00fan la naturaleza de \u00e9ste y seg\u00fan las condiciones objetivas y subjetivas de la experiencia sensorial. <\/p>\n<p>De todos modos, no hay espiritualidad sin ascesis, o sin renunciaci\u00f3n o desapego, y tampoco la hay sin aceptaci\u00f3n de cierta ayuda positiva que recibimos de las cosas sensibles; la diferencia en cuesti\u00f3n es un asunto de acentuaci\u00f3n siempre parcial, nunca total, pero suficiente en todo caso para permitir distinguir, en determinado sector humano, entre una actitud exclusiva y otra inclusiva. <\/p>\n<p>Hemos aludido a la ambig\u00fcedad de las cualidades universales manifestadas en modo fenom\u00e9nico terreno: al referirnos al t\u00e9rmino positivo de la alternativa, en virtud del cual la cosa que manifiesta la interioridad posee en principio calidad interiorizante, concluiremos as\u00ed: todo cuanto, en el mundo circundante, origina una concomitancia de nuestro amor a Dios, o de nuestra elecci\u00f3n de la \u00abdimensi\u00f3n interior\u00bb, es al propio tiempo una concomitancia del amor que Dios nos manifiesta, o un mensaje de esperanza de ese Reino que est\u00e1 dentro de nosotros. (L\u00f3gica y Transcendencia)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Hay, con respecto al mundo, tres actitudes posibles: la primera, propiamente infrahumana y sin embargo demasiado humana de hecho, es aceptar que los fen\u00f3menos sensoriales son \u00abla realidad\u00bb y entregarse a ellos sin reticencias y con una voluntad compacta; esto equivale a negar que Dios no solo es \u00abel Exterior\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abel Interior\u00bb, y que su exterioridad solo tiene sentido en virtud de su interioridad; es negar tambi\u00e9n, que Dios no solo es \u00abel Primero\u00bb, que nos ha creado, sino tambi\u00e9n \u00abel Ultimo\u00bb, que nos espera al final de nuestro camino, y tambi\u00e9n aqu\u00ed uno solo tiene sentido por el otro. <\/p>\n<p>La segunda actitud posible, en cuanto actitud pura y prescindiendo de combinaciones con otros puntos de vista, es el rechazo del mundo, de la seducci\u00f3n, del pecado: es no ver, en el lugar de la belleza, m\u00e1s que esqueletos o cenizas y, en el lugar del placer, impermanencia, enga\u00f1o, impureza, sufrimiento; desde este punto de vista, no hay \u00abDios-el Exterior\u00bb; el mundo solo es aquello que no es Dios. (4) <\/p>\n<p>La tercera actitud posible se basa en lo que hemos llamado en diversas ocasiones la transparencia metaf\u00edsica de los fen\u00f3menos: es ver el mundo como \u00abExterioridad divina\u00bb y tener conciencia, por ello mismo, de que esta exterioridad depende de una interioridad Correspondiente. Esta actitud toca a las esencias a trav\u00e9s de las formas, pero sin perder de vista en modo alguno la verdad de la actitud precedente, a saber, que ninguna apariencia \u00abes\u00bb Dios y que todas tienen un reverso que, precisamente, proviene de la exterioridad en cuanto est\u00e1 separada de la interioridad. El sabio \u00abve a Dios en todas partes\u00bb, pero no en detrimento de la Ley divina de la que humanamente depende. (Forma y Substancia en las Religiones)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Resulta necesario disipar aqu\u00ed el error seg\u00fan el cual todo en la naturaleza es bello por el solo hecho de pertenecer a ella, y de que todo en la producci\u00f3n tradicional es asimismo bello por pertenecer a la tradici\u00f3n; que, por consiguiente, la fealdad no existe ni en el reino animal ni en el reino vegetal, puesto que, al parecer, toda criatura \u00abes perfectamente lo que ella debe ser\u00bb, lo que no tiene, verdaderamente, la menor relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n est\u00e9tica; y que el m\u00e1s magn\u00edfico de los santuarios no es m\u00e1s bello que cualquier utensilio, porque el utensilio \u00abes exactamente lo que debe ser\u00bb. Esto es pretender, no solamente que una especie animal fea es est\u00e9ticamente equivalente a una especie bella, sino tambi\u00e9n que la belleza no vale m\u00e1s que por la ausencia de fealdad y no por su contenido propio, como si la belleza de un hombre fuera el equivalente de la de una mariposa, una flor o una gema. Ahora bien, la belleza es una cualidad c\u00f3smica que no se deja reducir a abstracciones extra\u00f1as a su naturaleza; paralelamente, lo feo no est\u00e1 solamente en la cosa que no es enteramente lo que debe ser, no consiste solamente en una imperfecci\u00f3n accidental o en una falta de gusto; est\u00e1 en todo lo que manifiesta, accidental o substancialmente, artificial o naturalmente, una privaci\u00f3n de verdad ontol\u00f3gica, de bondad existencial o, lo que viene a ser lo mismo, de realidad. La fealdad es, muy parad\u00f3jicamente, la manifestaci\u00f3n de una nada relativa: de una nada que no puede afirmarse m\u00e1s que negando o socavando un elemento de Ser, luego de belleza. Es decir que, de una cierta manera y hablando el\u00edpticamente, lo feo es menos real que lo bello, y no existe en suma m\u00e1s que gracias a una belleza subyacente a la que desfigura; en resumen, es la realidad de una irrealidad, o la posibilidad de una imposibilidad, como todas las manifestaciones privativas. (El Esoterismo como Principio y como V\u00eda)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>El problema de la ca\u00edda evoca el de esa teofan\u00eda universal que es el mundo. La ca\u00edda no es m\u00e1s que un eslab\u00f3n particular de este proceso; adem\u00e1s ella no est\u00e1 presente por todas partes como una \u00abfalta\u00bb, sino que toma en ciertos mitos la forma de un acontecimiento ajeno a la responsabilidad humana o ang\u00e9lica. Si hay un cosmos, una manifestaci\u00f3n universal, debe haber tambi\u00e9n una ca\u00edda o ca\u00eddas, ya que quien dice \u00abmanifestaci\u00f3n\u00bb, dice \u00abotro que Dios\u00bb y \u00abalejamiento\u00bb.<\/p>\n<p>En la tierra, el sol divino est\u00e1 velado; resulta de ello que las medidas de las cosas son relativas, que el hombre puede tomarse por lo que no es, y que las cosas pueden aparecer como lo que ellas no son; pero una vez que el velo se ha desgarrado, despu\u00e9s de ese nacimiento que es la muerte, el Sol divino aparece; las medidas se vuelven absolutas; los seres y las cosas se vuelven lo que ellas son y siguen las v\u00edas de su verdadera naturaleza.<\/p>\n<p>No es necesario decir que las medidas divinas no alcanzan a nuestro mundo, sino que est\u00e1n como \u00abfiltradas\u00bb por su caparaz\u00f3n existencial, y de absolutas que eran, se vuelven relativas, de ah\u00ed el car\u00e1cter flotante e indeterminado de las cosas terrestres. El astro solar no es otro que el Ser visto a trav\u00e9s de este caparaz\u00f3n; en nuestro microcosmos, el sol es representado por el coraz\u00f3n. (5)<\/p>\n<p>Es porque vivimos a todas luces en ese caparaz\u00f3n que tenemos necesidad \u0096para saber quienes somos y adonde vamos\u0096 de ese desgarr\u00f3n c\u00f3smico que es la Revelaci\u00f3n; y se podr\u00eda subrayar a este respecto que el Absoluto no consiente nunca en volverse relativo de una manera total y sin interrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la ca\u00edda y sus repercusiones a trav\u00e9s de la duraci\u00f3n, vemos el elemento \u00ababsolutidad\u00bb devorado finalmente por el elemento \u00abcontingencia\u00bb; est\u00e1 en la naturaleza del sol el ser devorado por la noche, como est\u00e1 en la naturaleza de la luz el \u00ablucir en las tinieblas\u00bb y \u00abno ser comprendida\u00bb. Numerosos mitos expresan esta fatalidad c\u00f3smica, inscrita en la naturaleza misma de lo que nosotros podemos llamar el \u00abreino del demiurgo\u00bb.<\/p>\n<p>El prototipo de la ca\u00edda no es otro que el proceso de la manifestaci\u00f3n universal mismo Quien dice manifestaci\u00f3n, proyecci\u00f3n, \u00abalienaci\u00f3n\u00bb, salida, dice tambi\u00e9n regresi\u00f3n, reintegraci\u00f3n, vuelta, apocat\u00e1stasis; el error de los materialistas \u0096cualesquiera que sean las sutilezas por medio de las cuales quieran disolver la noci\u00f3n convencional y ya \u00abanticuada\u00bb de la materia\u0096 es el de partir de la materia como de un dato primordial y estable, mientras que ella no es m\u00e1s que un movimiento, una especie de contracci\u00f3n transitoria de una substancia en si inaccesible a nuestros sentidos. Nuestra materia emp\u00edrica, con todo lo que ella comporta, deriva de una protomateria suprasensible y eminentemente pl\u00e1stica; es en ella donde se ha reflejado y \u00abencarnado\u00bb el ser terrestre primordial, lo que enuncia en el Hinduismo el mito del sacrificio de Purusha. Bajo el efecto de la cualidad segmentante de esta protomateria, la imagen divina se ha roto y diversificado; pero las criaturas eran todav\u00eda, no individuos que se destrozan entre ellos, sino estados contemplativos derivados de modelos ang\u00e9licos y, a trav\u00e9s de ellos, de los Nombres divinos, y es en este sentido que se ha podido decir que en el Para\u00edso los corderos viv\u00edan junto a los leones; no se trata aqu\u00ed m\u00e1s que de los prototipos \u00abhermafroditas\u00bb \u0096de forma esf\u00e9rica suprasensorial\u0096 de las posibilidades divinas, surgidas de las cualidades de \u00abclemencia\u00bb y de \u00abrigor\u00bb, de \u00abbelleza\u00bb y de \u00abfuerza\u00bb, de \u00absabidur\u00eda\u00bb y de \u00abalegr\u00eda\u00bb. Es en este elemento protomaterial donde tuvo lugar la creaci\u00f3n de las especies y la del hombre, creaci\u00f3n semejante a la \u00abcristalizaci\u00f3n s\u00fabita de una soluci\u00f3n qu\u00edmica sobresaturada\u00bb (6); tras la \u00abcreaci\u00f3n de Eva\u00bb \u0096la bipolarizaci\u00f3n del \u00abandr\u00f3gino\u00bb primordial\u00bb\u0096 tuvo lugar la \u00abca\u00edda\u00bb, a saber la \u00abexteriorizaci\u00f3n\u00bb de la pareja humana, la cual arrastr\u00f3 a continuaci\u00f3n \u0096puesto que en la protomateria sutil y luminosa todo estaba ligado y solidario\u0096 a la exteriorizaci\u00f3n o \u00abmaterializaci\u00f3n\u00bb de todas las dem\u00e1s criaturas terrestres, por lo tanto su \u00abcristalizaci\u00f3n\u00bb en materia sensible, pesada, opaca y mortal.<\/p>\n<p>No nos acordamos en que texto tradicional hemos le\u00eddo que el cuerpo humano, e incluso el cuerpo vivo simplemente, es como la mitad de una esfera; todas nuestras facultades y movimientos miran y tienden hacia un centro perdido \u0096que sentimos como \u00abdelante\u00bb nuestra\u0096 pero reencontrado simb\u00f3licamente, e indirectamente, en la uni\u00f3n sexual. Pero el resultado no es m\u00e1s que una dolorosa renovaci\u00f3n del drama: una nueva entrada del esp\u00edritu en la materia. El sexo opuesto no es m\u00e1s que un s\u00edmbolo: el verdadero centro est\u00e1 oculto en nosotros-mismos, en el coraz\u00f3n-intelecto. La criatura reconoce algo del centro perdido en su acompa\u00f1ante; el amor que resulta de ello es como una sombra lejana del amor de Dios, y de la beatitud intr\u00ednseca de Dios; es tambi\u00e9n una sombra del conocimiento que quema las formas, y que une y libera.<\/p>\n<p>Todo el procesos cosmog\u00f3nico se reencuentra, de una manera est\u00e1tica, en el hombre: nosotros estamos hechos de materia, es decir de densidad sensible y de \u00absolidificaci\u00f3n\u00bb, pero en el centro de nuestro ser se encuentra la realidad suprasensible y transcendente, que es a la vez infinitamente fulgurante e infinitamente apacible. Creer que la materia es el \u00abalfa\u00bb por el cual todo ha comenzado, lleva a afirmar que nuestro cuerpo es el comienzo de nuestra alma, y por tanto que el origen de nuestro ego, de nuestra inteligencia, de nuestros pensamientos est\u00e1 en nuestros huesos, nuestros m\u00fasculos, nuestros \u00f3rganos; en realidad, si Dios es el \u00abomega\u00bb, \u00e9l es tambi\u00e9n necesariamente el \u00abalfa\u00bb, so pena de absurdo.<\/p>\n<p>El cosmos es \u00abun mensaje de Dios a si mismo por \u00e9l mismo\u00bb, como lo dir\u00edan los Suf\u00edes, y Dios es \u00abel Primero y el Ultimo\u00bb y no el Ultimo solamente. Hay una especie de \u00abemanaci\u00f3n\u00bb, pero esta es estrictamente discontinua a causa de la transcendencia del Principio y de la inconmensurabilidad esencial de los grados de realidad; el emanacionismo, por el contrario, postula una continuidad que afectar\u00eda el Principio en funci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n. Se ha dicho que el universo visible es una explosi\u00f3n y por consecuencia una dispersi\u00f3n a partir de un centro misterioso; lo que es cierto, es que el Universo total, que en su mayor parte nos es invisible por principio y no de facto solamente, describe un tal movimiento \u0096simb\u00f3licamente hablando\u0096 para llegar al punto muerto de su expansi\u00f3n; este punto est\u00e1 determinado, en primer lugar por la relatividad en general y a continuaci\u00f3n por la posibilidad inicial del ciclo del que se trata. El ser vivo mismo, se asemeja a una explosi\u00f3n cristalizada, si se puede decir as\u00ed; es como si se hubiera cristalizado de asombro ante Dios. (Miradas sobre los Mundos Antiguos)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>La naturaleza es solidaria de la santa pobreza y tambi\u00e9n de la infancia espiritual; ella es un libro abierto cuya ense\u00f1anza de verdad y de belleza no se agota nunca. Es en medio de sus propios artificios donde el hombre se corrompe m\u00e1s f\u00e1cilmente, son ellos los que le vuelven \u00e1vido e imp\u00edo; cerca de la naturaleza virgen, que no conoce ni agitaci\u00f3n ni enga\u00f1o, el hombre tiene la oportunidad de permanecer contemplativo como lo es la naturaleza misma. Y es la naturaleza total y cuasi-divina la que, m\u00e1s all\u00e1 de todos los h\u00e1bitos humanos, tendr\u00e1 la \u00faltima palabra. (Sobre los Mundos Antiguos)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Si le dijeran a un tibetano que el Kail\u00e2sa no es m\u00e1s que un bloque de piedra y tierra que tiene determinada altura y determinada circunferencia, responder\u00eda: ese bloque que pod\u00e9is medir no es el Kail\u00e2sa.<\/p>\n<p>La monta\u00f1a sagrada, sede de los Dioses, no se encuentra en el espacio, aunque sea visible y tangible.<\/p>\n<p>Lo mismo para Benar\u00e9s, el Ganges, la Caaba (7), el Sina\u00ed, el Sanctasanct\u00f3rum, el santo Sepulcro y otros lugares de esta categor\u00eda: el que se encuentra en ellos es como si hubiera salido del espacio; se encuentra virtualmente integrado en el Prototipo aformal del lugar sagrado; al tocar la tierra santa, el peregrino \u00abcamina\u00bb en realidad en lo aformal y se purifica en ello, y de ah\u00ed el hecho de que los pecados se borren en estos lugares.<\/p>\n<p>Ciertos accidentes geogr\u00e1ficos, por ejemplo las monta\u00f1as altas, se asemejan, a causa de su simbolismo natural, a los grandes santuarios primordiales, y por eso los pueblos m\u00e1s diversos, sobre todo aquellos cuya tradici\u00f3n tiene una forma \u00abm\u00edtica\u00bb o \u00abprimordial\u00bb, evitan subir hasta las cumbres de las monta\u00f1as, por temor a provocar la \u00abc\u00f3lera de los Dioses\u00bb. (Perspectivas Espirituales y Hechos Humanos)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Para los hombres de la edad de oro, subir a una monta\u00f1a era realmente acercarse al Principio; mirar un r\u00edo era ver la Posibilidad universal al mismo tiempo que el flujo de las formas.<\/p>\n<p>En nuestro d\u00edas, ascender a una monta\u00f1a \u0096\u00a1y ya no hay ninguna que sea \u00abcentro del mundo\u00bb!\u0096 es \u00abvencer\u00bb su cumbre; la ascensi\u00f3n ya no es un acto espiritual, sino una profanaci\u00f3n. El hombre, en su aspecto de animal humano, se hace Dios. Las puertas del Cielo, misteriosamente presentes en la naturaleza, se cierran ante \u00e9l. (Perspectivas Espirituales y Hechos Humanos)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>La naturaleza intacta tiene por s\u00ed misma un car\u00e1cter de santuario, y es considerada como tal por la mayor\u00eda de los pueblos n\u00f3madas y semin\u00f3madas, y en particular por los pieles rojas. Entre los antiguos germanos, sedentarios primitivos, es decir, que rechazaban la arquitectura propiamente dicha, los santuarios estaban localizados, pero siempre en la naturaleza virgen. El bosque de Brocelianda, entre los celtas, y el de Dodona, entre los griegos, son ejemplos de una perspectiva tradicional an\u00e1loga, a pesar de la presencia, en estos pueblos, de una arquitectura sagrada y una civilizaci\u00f3n urbana. Entre los hind\u00faes, el bosque es la morada natural de los sabios; y se encuentra este mismo \u00abaprovechamiento\u00bb espiritual del aspecto sagrado de la naturaleza en todas las tradiciones que tienen \u0096siquiera indirectamente\u0096 un car\u00e1cter primordial y por lo tanto mitol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La lucha de los pieles rojas contra la invasi\u00f3n blanca y urbana tiene un car\u00e1cter profundamente simb\u00f3lico: es una guerra santa por un santuario, y este santuario es la naturaleza en toda su virginidad y su grandeza. La civilizaci\u00f3n urbana, con su mezcla inevitable de refinamiento y corrupci\u00f3n, es como una enfermedad que consume la tierra y que aleja cada vez m\u00e1s las fronteras de la naturaleza intacta; el indio de las llanuras y los bosques de Am\u00e9rica del Norte era un hijo de esta naturaleza y un sacerdote de este santuario primordial. Y por eso el hero\u00edsmo de un Pontiac, un Tecumseh, un Tashunko Witko (Caballo Loco) y un Tatanka Iyontank\u00e9 (Toro Sentado) tiene algo que nos concierne de cerca.<\/p>\n<p>Por un lado, Naturaleza concreta que sit\u00faa al hombre en su centro; por el otro, civilizaci\u00f3n abstracta que hace de \u00e9l su periferia. (Perspectivas Espirituales y Hechos Humanos)<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Los animales que reflejan la cualidad de bondad (en s\u00e1nscrito sattva) son est\u00e1ticos y pac\u00edficos: el toro de la India, con su lomo accidentado y sus cuernos en semic\u00edrculo, evoca las cumbres nevadas sobre las que sale el disco solar; la belleza de sus ojos a\u00f1ade a esta imagen una especie de dulzura contemplativa. El cordero, la paloma o el cisne son otros tantos animales casi paradis\u00edacos por su car\u00e1cter de inocencia y de paz; el color blanco a\u00f1ade una cualidad de pureza celestial.<\/p>\n<p>El bisonte y el camello encarnan la monta\u00f1a, pero m\u00e1s bien el aspecto \u00abtierra\u00bb de \u00e9sta: el bisonte el aspecto macizo, terrible y hostil, y el camello el aspecto paciente, contemplativo y sacerdotal. El oso tambi\u00e9n manifiesta un aspecto de la \u00abtierra\u00bb, en lo que \u00e9sta tiene de pesado y artero.<\/p>\n<p>Los animales de simbolismo din\u00e1mico (rajas) encarnan un aspecto celestial terrible, pero tambi\u00e9n, en un plano inferior, un aspecto pasional: el tigre es el fuego c\u00f3smico en todo su furor y esplendor; como el fuego, es terrible y puro. El le\u00f3n es solar: el aspecto pasional se encuentra neutralizado aqu\u00ed por una especie de serenidad regia; como el \u00e1guila, que manifiesta en su orden el principio del rayo, la revelaci\u00f3n, el le\u00f3n expresa a su manera la fuerza del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Las especies de animales m\u00e1s inferiores, las que nos repugnan, manifiestan del modo m\u00e1s directo la cualidad de ignorancia (tamas), y nos resultan desagradables porque son \u00abmateria viviente\u00bb o \u00abconsciente\u00bb, mientras que la ley de la materia es precisamente la inconsciencia. Los monos nos chocan por la raz\u00f3n inversa, es decir, porque son como hombres desprovistos de la conciencia central que caracteriza al g\u00e9nero humano; son, no \u00abmateria consciente\u00bb, sino conciencia descentralizada, disipada (8). Por otra parte, hay animales superiores de forma \u00abespiritual\u00bb inferior, e inversamente: al hombre no le gustan ni los cerdos ni las hienas, pero no siente ninguna antipat\u00eda por insectos como las abejas, las mariposas o las mariquitas. (Perspectivas Espirituales y Hechos Humanos)<\/p>\n<p>NOTAS \u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096<\/p>\n<p>1.- Solo la prodigiosa insuficiencia de esa noci\u00f3n puede explicar que se aceptase un arte tan opaco \u0096es decir, desprovisto de toda transparencia y de toda alquimia\u0096 como el del Renacimiento y el Barroco, sin hablar de las aberraciones contempor\u00e1neas, cuyo formalismo propiamente infernal ya ni siquiera pertenece en absoluto al orden de los \u00abconsuelos sensibles\u00bb. <\/p>\n<p>2.- Es lo que los hind\u00faes llaman satsanga, palabra que contiene el sentido de \u00abasociaci\u00f3n con la cualidad ascendente\u00bb o el \u00abser\u00bb, sat. <\/p>\n<p>3.- Eso es lo que, en el Islam, permite afirmar que \u00abel matrimonio es la mitad de la religi\u00f3n. Si en el cristianismo el matrimonio da origen a un sacramento, eso no es tan s\u00f3lo con las miras puestas en la procreaci\u00f3n, que es terrenal, sino tambi\u00e9n \u0096de manera m\u00e1s esot\u00e9rica\u0096 con la mira puesta en el amor en s\u00ed, que es de esencia celestial y que en principio posee una virtud interiorizante, como indica la propia noci\u00f3n del \u00abDios-Amor\u00bb.<\/p>\n<p>4.- La ascesis corporal no es forzosamente tributarla de este punto de vista solamente; puede tener por objeto el independizarse de la materia y de los sentidos, sea cual sea la manera en que \u00e9stos se consideren. <\/p>\n<p>5.- Y la luna es el cerebro, que se identifica macroc\u00f3smicamente \u0096si el Sol es el Ser\u0096 con el reflejo central del Principio en la manifestaci\u00f3n, reflejo susceptible de \u00abaumento\u00bb y de \u00abdisminuci\u00f3n\u00bb en funci\u00f3n de su contingencia y por lo tanto de las contingencias c\u00edclicas. Estas correspondencias son de una tal complejidad \u0096pudiendo un mismo elemento asumir significados diversos\u0096 que no podemos mostrarlas m\u00e1s que de pasada. Limit\u00e9monos con revelar sin embargo que el sol representa \u00e9l tambi\u00e9n, y forzosamente, el Esp\u00edritu divino manifestado, y que es a ese t\u00edtulo que debe \u00abdisminuir\u00bb al ponerse y \u00abaumentar\u00bb al levantarse; \u00e9l da luz y calor porque \u00e9l es el Principio, y se pone porque \u00e9l no es de ese Principio m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n. La luna, en este caso, es el reflejo perif\u00e9rico de esta manifestaci\u00f3n. Cristo es el sol, y la Iglesia es la luna; \u00abos conviene que yo me vaya\u00bb, pero tambi\u00e9n \u00abel Hijo del hombre volver\u00e1&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>6.- Expresi\u00f3n que emple\u00f3 Gu\u00e9non hablando de la realizaci\u00f3n de la \u00abIdentidad suprema\u00bb. Es plausible que la deificaci\u00f3n se asemeje \u0096en direcci\u00f3n inversa\u0096 a su ant\u00edpoda, la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7.- Recordemos aqu\u00ed que el santuario de La Meca es mucho m\u00e1s antiguo que el Islam, el Cristianismo e incluso el Mosa\u00edsmo.<\/p>\n<p>8.- A la objeci\u00f3n de que hay monos sagrados, en la India por ejemplo, responderemos que hay que distinguir entre un simbolismo intr\u00ednseco y un simbolismo parcial; el primero reside en la naturaleza fundamental y el segundo en un atributo. La extrema agilidad de los monos es susceptible de un simbolismo positivo, exactamente como la fidelidad y la vigilancia de los perros o como la prudencia de las serpientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOBRE LA NATURALEZA FRITHJOF SCHUON El amor a Dios no s\u00f3lo implica que el hombre aparte la vista de la dimensi\u00f3n exterior como tal y de las cosas que manifiestan directamente esa exterioridad, sino tambi\u00e9n que en esa dimensi\u00f3n \u0096esta vez en calidad de espejo de lo Interior\u0096, el hombre ame determinadas cosas y no otras, que ame precisamente las<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151,251],"tags":[],"class_list":["post-3827","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-frithjof-schuon","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3827"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3827\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}