{"id":3826,"date":"2009-03-04T15:50:17","date_gmt":"2009-03-04T15:50:17","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3826"},"modified":"2009-03-04T15:50:17","modified_gmt":"2009-03-04T15:50:17","slug":"sobre-arte-y-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3826","title":{"rendered":"SOBRE ARTE Y NATURALEZA"},"content":{"rendered":"<p>SOBRE ARTE Y NATURALEZA<\/p>\n<p>FRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>Otro elemento fundamental de la v\u00eda es el simbolismo, que se afirma en el arte sagrado lo mismo que en la naturaleza virgen. Sin duda, las formas sensibles no tienen la importancia de los s\u00edmbolos verbales o escriturarios, pero no por ello dejan de poseer, seg\u00fan las circunstancias, una funci\u00f3n de \u00abencuadramiento\u00bb o de \u00absugesti\u00f3n espiritual\u00bb muy valiosa, sin hablar de la importancia ritual de primer orden que pueden tomar; adem\u00e1s, el simbolismo tiene la particularidad de combinar lo exterior con lo interior, lo sensible con lo espiritual, y as\u00ed va m\u00e1s all\u00e1, en principio o de hecho, de la funci\u00f3n de simple \u00abtel\u00f3n de fondo\u00bb. <\/p>\n<p>El arte sagrado es en primer lugar la forma visible y audible(1) de la Revelaci\u00f3n, y despu\u00e9s su revestimiento lit\u00fargico indispensable. La forma debe ser la expresi\u00f3n adecuada del contenido; no debe en ning\u00fan caso contradecirlo; no puede ser abandonada a la arbitrariedad de los individuos, a su ignorancia ya sus pasiones. Pero hay que distinguir diversos grados en el arte sagrado, diversos niveles de absolutidad o de relatividad;(2) adem\u00e1s, hay que tener en cuenta el car\u00e1cter relativo de la forma como tal. El \u00abimperativo categ\u00f3rico\u00bb que es la integridad espiritual de la forma no puede impedir que el orden formal est\u00e9 sometido a ciertas vicisitudes; el hecho de que las obras maestras del arte sagrado sean expresiones sublimes del Esp\u00edritu no debe hacernos olvidar que, vistas a partir de este Esp\u00edritu mismo, estas obras, en sus m\u00e1s pesadas exteriorizaciones, aparecen ya ellas mismas como concesiones al \u00abmundo\u00bb y hacen pensar en esta frase evang\u00e9lica: \u00abEl que saca la espada, morir\u00e1 por la espada\u00bb. En efecto, cuando el Esp\u00edritu necesita exteriorizarse hasta ese punto es que ya est\u00e1 bien pr\u00f3ximo a perderse; la exteriorizaci\u00f3n como tal lleva en s\u00ed misma el veneno de la exterioridad, luego del agotamiento, la fragilidad y la decrepitud; la obra maestra est\u00e1 como cargada de pesares, es ya un \u00abcanto del cisne\u00bb; a veces se tiene la impresi\u00f3n de que el arte, por la misma sobreabundancia de sus perfecciones, sirve para suplir la ausencia de sabidur\u00eda o de santidad. Los Padres del desierto no ten\u00edan necesidad de columnatas ni de vitralesi; en cambio, las personas que, en nuestros d\u00edas, desprecian m\u00e1s el arte sagrado en nombre del \u00abpuro esp\u00edritu\u00bb son los que menos lo comprenden y quienes m\u00e1s necesidad tendr\u00edan de \u00e9l (3). Sea lo que fuere, nada noble puede perderse nunca: todos los tesoros del arte, al igual que los de la naturaleza, vuelven a encontrase perfecta e infinitamente en la Beatitud; el hombre que tiene plena conciencia de esta verdad no puede dejar de estar desapegado de las cristalizaciones sensibles como tales. <\/p>\n<p>Pero existe tambi\u00e9n el simbolismo primordial de la naturaleza virgen; \u00e9sta es un libro abierto. una revelaci\u00f3n del Creador. un santuario e incluso en ciertos aspectos, una v\u00eda. Los sabios y los eremitas de todas las \u00e9pocas han buscado la naturaleza, cerca de ella se sent\u00edan lejos del mundo y cerca del Cielo; inocente y piadosa. pero sin embargo profunda y terrible, ella fue siempre su refugio. Si tuvi\u00e9ramos que elegir entre el m\u00e1s magn\u00edfico de los templos y la naturaleza inviolada, es a \u00e9sta a la que escoger\u00edamos; la destrucci\u00f3n de todas las obras humanas no ser\u00eda nada al lado de la destrucci\u00f3n de la naturaleza. (4) La naturaleza ofrece a la vez vestigios del Para\u00edso terrenal y signos precursores del Para\u00edso celestial.<\/p>\n<p>Y sin embargo, desde otro punto de vista, cabe preguntarse qu\u00e9 es m\u00e1s precioso, si las cumbres del arte sagrado en cuanto inspiraciones directas de Dios, o las bellezas de la naturaleza en cuanto creaciones divinas y s\u00edmbolos; (5) el lenguaje de la naturaleza es m\u00e1s primordial, sin duda, y m\u00e1s universal, pero es menos humano que el arte y menos inmediatamente inteligible; exige m\u00e1s conocimiento espiritual para poder entregar su mesaje. pues las cosas externas son lo que somos nosotros, no en s\u00ed mismas, sino en cuanto a su eficacia; (6) hay en ello la misma relaci\u00f3n, o casi, que entre las mitolog\u00edas tradicionales y la metaf\u00edsica pura. La mejor respuesta a este problema, es que el arte sagrado, del que determinado santo no tiene \u00abnecesidad\u00bb personalmente, exterioriza sin embargo su santidad, es decir, precisamente este algo que puede hacer superflua para el santo la exteriorizaci\u00f3n art\u00edstica; (7) por el arte, esta santidad o esta sabidur\u00eda se ha hecho milagrosamente tangible con toda su materia humana que la naturaleza virgen no puede ofrecer; en cierto sentido, la virtud \u00abdilatante\u00bb y \u00abrefrescante\u00bb de la naturaleza es el hecho de no ser humana sino ang\u00e9lica, Decir que se prefieren las \u00abobras de Dios\u00bb a las \u00abobras de los hombres\u00bb ser\u00eda no obstante simplificar en exceso el problema, dado que, en el arte que merece el ep\u00edteto de \u00absagrado\u00bb, es Dios el autor; el nombre no es mas que el instrumento y lo humano no es m\u00e1s que la materia. (8)<\/p>\n<p>El simbolismo de la naturaleza es solidario de nuestra experiencia humana: si la b\u00f3veda estelar gira es porque los mundos celestiales evolucionan alrededor de Dios; la apariencia es debida no s\u00f3lo a nuestra posici\u00f3n terrestre, sino tambi\u00e9n, y ante todo, a un prototipo trascendente que no es en absoluto ilusorio, y que parece incluso haber creado nuestra situaci\u00f3n espacial para permitir a nuestra perspectiva espiritual ser lo que es; la ilusi\u00f3n terrestre refleja, pues, una situaci\u00f3n real, y esta relaci\u00f3n es de la mayor importancia, pues muestra que son los mitos \u0096siempre solidarios de la astronom\u00eda ptolemaica\u0096 los que tendr\u00e1n la \u00faltima palabra. Como ya hemos indicado en otras ocasiones, la ciencia moderna, aunque realiza evidentemente observaciones exactas, pero ignorando el sentido y el alcance de los s\u00edmbolos, no puede contradecir de jure las concepciones mitol\u00f3gicas en lo que tienen de espiritual, luego de v\u00e1lido; no hace m\u00e1s que cambiar los datos simb\u00f3licos o, dicho de otro modo, destruye las bases emp\u00edricas de las mitolog\u00edas sin poder explicar la significaci\u00f3n de los datos nuevos. Desde nuestro punto de vista, esta ciencia superpone un simbolismo de lenguaje infinitamente complicado a otro, metaf\u00edsicamente igual de verdadero pero m\u00e1s humano \u0096un poco como se traducir\u00eda un texto a otra lengua m\u00e1s dif\u00edcil\u0096, pero ignora que descubre un lenguaje y que propone impl\u00edcitamente un nuevo ptolome\u00edsmo metaf\u00edsico.<\/p>\n<p>La sabidur\u00eda de la naturaleza es afirmada numerosas veces en el Cor\u00e1n, que insiste en los \u00absignos\u00bb de la creaci\u00f3n \u00abpara aquellos que est\u00e1n dotados de entendimiento\u00bb, lo que indica la relaci\u00f3n existente entre la naturaleza y la gnosis; la b\u00f3veda celeste es el templo de la eterna sophia. <\/p>\n<p>La misma palabra \u00absignos\u00bb (ayat) designa los vers\u00edculos del Libro; como los fen\u00f3menos de la naturaleza a la vez virginal y maternal, revelan a Dios brotando de la \u00abMadre del Libro\u00bb y transmiti\u00e9ndose por el esp\u00edritu virgen del Profeta.(9) El Islam, como el antiguo Juda\u00edsmo, se encuentra particularmente cerca de la naturaleza por el hecho de que est\u00e1 anclado en el alma n\u00f3mada; su belleza es la del desierto y del oasis; la arena es para \u00e9l un s\u00edmbolo de pureza \u0096se la emplea para las a abluciones cuando falta agua\u0096 y el oasis prefigura el Para\u00edso. El simbolismo de la arena es an\u00e1logo al de la nieve: es una gran paz que unifica, semejante a la shahada que es paz y luz y que disuelve a fin de cuentas los nudos y las antinomias de la Existencia, o que reduce, reabsorbi\u00e9ndolas, todas las coagulaciones ef\u00edmeras a la Substancia pura e inmutable. El Islam surgi\u00f3 de la naturaleza; los suf\u00edes retornan a ella, lo cual es uno de los sentidos de este had\u00edth: \u00abEl Islam comenz\u00f3 en el exilio y acabar\u00e1 en el exilio\u00bb. Las ciudades, con su tendencia a la petrificaci\u00f3n y con sus g\u00e9rmenes de corrupci\u00f3n, se oponen a la naturaleza siempre virgen; su \u00fanica justificaci\u00f3n, y su \u00fanica garant\u00eda de estabilidad, es la de ser santuarios; garant\u00eda muy relativa, pues el Cor\u00e1n dice: \u00ab y no hay ciudad que Nosotros ( All\u00e2h) no destruyamos o no castiguemos severamente antes del D\u00eda de la resurrecci\u00f3n\u00bb (XVII, 60). Todo esto permite comprender por qu\u00e9 el Islam ha querido mantener, en el marco de un sedentarismo inevitable, el esp\u00edritu n\u00f3mada: las ciudades musulmanas conservan la marca de una peregrinaci\u00f3n a trav\u00e9s del espacio y el tiempo; el Islam refleja en todas partes la santa esterilidad y la austeridad del desierto, pero tambi\u00e9n, en este clima de muerte, el desbordamiento alegre y precioso de las fuentes y los oasis; la gracia fr\u00e1gil de las mezquitas repite la de los palmerales, mientras que la blancura y la monoton\u00eda de las ciudades tienen una belleza des\u00e9rtica y por ello mismo sepulcral. En el fondo del vac\u00edo de la existencia y detr\u00e1s de sus espejismos est\u00e1 la eterna profusi\u00f3n de la Vida divina. <\/p>\n<p>NOTAS \u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096<\/p>\n<p>1.- Por ejemplo, la salmodia del Cor\u00e1n, que presenta diversos estilos, es un arte; se puede escoger entre los estilos, pero no se les puede a\u00f1adir nada; se puede salmodiar el Cor\u00e1n de tal forma, pero no de tal otra. Las salmodias expresan diferentes ritmos del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>2.- Tenemos en primer lugar el arte sagrado en el sentido m\u00e1s riguroso, tal como aparece en el Tabern\u00e1culo de Mois\u00e9s, en el que Dios mismo prescribe las formas y los materiales; luego est\u00e1 el arte sagrado que ha sido desarrollado en conformidad con un determinado genio \u00e9tnico; y, por \u00faltimo, existen los aspectos decorativos del arte sagrado, en los que el genio \u00e9tnico se afirma m\u00e1s libremente, pero siempre en conformidad con un esp\u00edritu que lo trasciende. El genio no es nada sin su determinaci\u00f3n por una perspectiva espiritual.<\/p>\n<p>3.- El arte es siempre un criterio del \u00abdiscernimiento de los esp\u00edritus\u00bb: el paganismo real se revela en el aspecto del arte, por ejemplo en el natu-ralismo de los grecorromanos y tambi\u00e9n, de un modo no menos impresionante, en el gigantismo a la vez brutal y afeminado de la escultura babil\u00f3nica. Recordemos tambi\u00e9n el arte cargado de pesadillas del antiguo M\u00e9xico decadente. <\/p>\n<p>4.- En el arte extremo-oriental, que es mucho menos \u00abhumanista\u00bb que las artes de Occidente y de la antig\u00fcedad pr\u00f3ximo-oriental, la obra humana permanece profundamente ligada a la naturaleza, hasta el punto de formar con ella una especie de unidad org\u00e1nica; el arte chino-japon\u00e9s no lleva en s\u00ed elementos \u00abpaganos\u00bb como es el caso de las antiguas artes mediterr\u00e1neas; nunca es, en sus manifestaciones esenciales, sentimental ni vac\u00edo y aplastante. <\/p>\n<p>5.- \u00bfHay que preferir obras como la Virgen hier\u00e1tica de Torcello, cerca de Venecia, los nichos de piedra rutilantes de la mezquita de C\u00f3rdoba, las im\u00e1genes divinas de la India y del Extremo Oriente, o la alta monta\u00f1a, el mar, el bosque, el desierto? As\u00ed planteada, la cuesti\u00f3n es objetivamente insoluble, pues hay por cada lado \u0096en el arte como en la naturaleza\u0096 un \u00abm\u00e1s\u00bb y un \u00abmenos\u00bb. <\/p>\n<p>6.- Esto es cierto tambi\u00e9n para el arte, pero en menor medida, precisa- mente porque el lenguaje art\u00edstico pasa por el hombre. <\/p>\n<p>7.- Decimos \u00abque puede hacer\u00bb, no que \u00abdebe\u00bb, pues el arte puede tener para un determinado santo una funci\u00f3n que escapa al hombre ordinario.<\/p>\n<p>8.- La imagen de Buda combina del modo m\u00e1s expresivo las \u00abcategor\u00edas\u00bb de las que hemos tratado aqu\u00ed; en primer lugar, el conocimiento y la concentraci\u00f3n; luego, la virtud, pero absorbida \u00e9sta en los dos elementos precedentes; a continuaci\u00f3n, la tradici\u00f3n y el arte, representados por la imagen misma y, por \u00faltimo, la naturaleza, representada por el loto. <\/p>\n<p>9.- Hemos aludido a ello en el transcurso del cap\u00edtulo anterior al hablar de la benedici\u00f3n muhammadiana. <\/p>\n<p>( Extra\u00eddo de COMPRENDER EL ISLAM, Frithjof Schuon, OLA\u00d1ETA Editor, ISBN 84-85354-22-3 )<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOBRE ARTE Y NATURALEZA FRITHJOF SCHUON Otro elemento fundamental de la v\u00eda es el simbolismo, que se afirma en el arte sagrado lo mismo que en la naturaleza virgen. 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