{"id":3809,"date":"2009-03-04T15:28:14","date_gmt":"2009-03-04T15:28:14","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3809"},"modified":"2009-03-04T15:28:14","modified_gmt":"2009-03-04T15:28:14","slug":"una-metafisica-de-la-naturaleza-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3809","title":{"rendered":"UNA METAFISICA DE LA NATURALEZA VIRGEN"},"content":{"rendered":"<p>UNA METAFISICA DE LA NATURALEZA VIRGEN<br \/>\nFRITHJOF SCHUON<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n toda de los indios de Am\u00e9rica del Norte, exceptuados los del noroeste y de California y algunos del sudoeste, est\u00e1 contenida, desde el punto de vista del simbolismo geom\u00e9trico, en la cruz inscrita en el c\u00edrculo: el c\u00edrculo corresponde al Cielo, mientras que la cruz indica las Cuatro Direcciones del Espacio y todos los dem\u00e1s cuaternarios del Universo; y tambi\u00e9n indica el temario vertical, Tierra, Hombre y Cielo, que sit\u00faa en tres niveles el cuaternario horizontal. Podr\u00eda decirse, adem\u00e1s, que la sabidur\u00eda piel roja se basa, simb\u00f3licamente hablando, en los n\u00fameros &#8220;pitag\u00f3ricos&#8221; cuatro y tres \u0096el primero de los cuales es &#8220;horizontal&#8221;, mientras que el segundo es &#8220;vertical&#8221;\u0096 y en su combinaci\u00f3n, el n\u00famero doce. Para describir esta &#8220;duodecimidad&#8221;, podr\u00eda decirse que est\u00e1 compuesta de tres cuaternarios horizontales situados uno sobre otro en un eje central o, m\u00e1s precisamente, de tres discos, en cada uno de los cuales hay la cruz horizontal de las cuatro direcciones. Estos tres grados se representan a veces en la forma de tres anillos pintados en el \u00e1rbol de la Danza del Sol.(1)<\/p>\n<p>En el simbolismo de la cruz y el c\u00edrculo, el c\u00edrculo espacial y est\u00e1tico de la tierra se combina con el c\u00edrculo temporal y din\u00e1mico del d\u00eda o del cielo: el c\u00edrculo puede ser el horizonte con los cuatro puntos cardinales si incluye la cruz, o puede ser el curso del sol con el amanecer, el d\u00eda, el atardecer y la noche, o el a\u00f1o con la primavera, el verano, el oto\u00f1o y el invierno. <\/p>\n<p>Y esto es importante: el hombre es el centro, tanto de las cuatro direcciones horizontales del espacio como del temario vertical de la jerarqu\u00eda c\u00f3smica; en este \u00faltimo aspecto, se identifica con la Vida y es mediador entre la Tierra &#8220;bajo sus pies&#8221; y el Cielo &#8220;sobre su cabeza&#8221;;(2) o entre la inercia y la luz. En el primer aspecto es la Inteligencia, en la cual se reflejan y unen los cuatro cuartos, y se identifica entonces con el eje c\u00f3smico, el \u00e1rbol del mundo. Es el calumet que une a todos los seres en una sola oraci\u00f3n, a la vez que tambi\u00e9n es el Fuego central que se\u00f1ala el centro del mundo, y adem\u00e1s (lo que viene a ser lo mismo) es en la pipa el ascua que transmuta en humo el tabaco o en Cielo la Tierra. El hombre, pues, se encuentra doblemente &#8220;en el centro&#8221;; en primer lugar en el plano horizontal, como Inteligencia y portavoz de todas las criaturas terrenas (que son fragmentarias respecto de \u00e9l), y en segundo en el eje vertical, como mediador: \u00e9l es el punto de encuentro de Tierra y Cielo, y en \u00e9l est\u00e1n sintetizadas las posibilidades esenciales en este plano de existencia. <\/p>\n<p>Si la cabeza humana corresponde al Cielo y los pies representan la Tierra, la zona umbilical o la matriz representa al Hombre. El hombre es esp\u00edritu encarnado;(3) si fuese s\u00f3lo materia, se identificar\u00eda con los pies; si fuese s\u00f3lo esp\u00edritu, ser\u00eda la cabeza, es decir, el Cielo; ser\u00eda el Gran Esp\u00edritu. Pero el objeto de su existencia es estar en el centro: es ir m\u00e1s all\u00e1 de la materia mientras est\u00e1 situado en ella, y realizar la luz, el Cielo, partiendo de ese nivel intermedio. Cierto es que las otras criaturas participan tambi\u00e9n de la vida, pero el hombre las sintetiza: \u00e9l lleva en s\u00ed toda vida y por ello se convierte en el portavoz de toda vida, el eje vertical en el que la vida se abre al esp\u00edritu y donde se convierte en esp\u00edritu. En todas las criaturas terrenas, la inercia fr\u00eda de la materia se convierte en calor, pero s\u00f3lo en el hombre el calor se convierte en luz. <\/p>\n<p>Dec\u00edamos que las criaturas inferiores son fragmentarias, pero no tienen tan s\u00f3lo ese aspecto &#8220;accidental&#8221; que permite al hombre matarlas y usarlas para su alimento; tienen tambi\u00e9n un aspecto &#8220;esencial&#8221; a causa de su simbolismo concreto por una parte y de su &#8220;anterioridad&#8221; por otra: creadas antes que el hombre, pueden manifestar algo del Origen Divino, y es ese aspecto lo que provoca a veces su veneraci\u00f3n; en virtud de ese aspecto trascendente se manifiesta f\u00e1cilmente el Gran Esp\u00edritu \u0096en el mundo de los indios\u0096 a trav\u00e9s de animales y plantas, e incluso a trav\u00e9s de los grandes fen\u00f3menos de la Naturaleza, como el sol, la roca, el cielo o la tierra (4). La manifestaci\u00f3n m\u00faltiple del Gran Esp\u00edritu, desde el punto de vista del simbolismo y de la acci\u00f3n celestial, equivale al Gran Esp\u00edritu; las cosas no son en s\u00ed mismas misterios, sino manifestaciones de misterios, y el Gran Esp\u00edritu, o el Gran Misterio,(5) las sintetiza en Su Unidad transcendente. <\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica original deja tradici\u00f3n piel roja es que el elemento &#8220;prof\u00e9tico&#8221;, que en otros lugares cristaliza en escasos avat\u00e2ras , est\u00e1 esparcido, por decirlo as\u00ed, por todos los miembros de las tribus, sin abolir por ello las diferencias de grado y las manifestaciones cruciales. En cierto sentido, por sorprendente que pueda parecer, cada hombre es su propio profeta, que ha recibido su propia revelaci\u00f3n, aunque naturalmente dentro del marco de la tradici\u00f3n general, que regula estrictamente las modalidades exteriores e incluso interiores de ese profetismo colectivo. Pero, repit\u00e1moslo, eso nunca podr\u00eda impedir la existencia de revelaciones mayores, v\u00e1lidas para una colectividad tribal particular , o para todas, como es el caso del Calumet o de la Danza del Sol. El aparente &#8220;individualismo&#8221; del indio se explica por el papel espiritual del hombre como tal, de la persona libre y cualitativa, de las haza\u00f1as y el car\u00e1cter; y tambi\u00e9n viene inspirado por la relaci\u00f3n entre el individuo y la tribu, por una reciprocidad de dones, de deberes, de generosidad. Pero lo esencial, en ese contexto social, es la fidelidad a s\u00ed mismo, a la visi\u00f3n que uno mismo ha recibido, al pacto que uno mismo ha efectuado con una teofan\u00eda particular o, en otros t\u00e9rminos, con la propia &#8220;medicina&#8221; o el propio &#8220;t\u00f3tem&#8221;.(6)<\/p>\n<p>Otro elemento caracter\u00edstico del indio, que parece contradecirse con el anterior, es su &#8220;polisintetismo&#8221;, es decir, su conciencia de la profunda homogeneidad del mundo creado y el sentido de la solidaridad universal que de ella resulta. Todas las criaturas, incluidas las plantas e incluso los minerales \u0096y lo mismo cosas de la naturaleza como las estrellas o el viento\u0096 son hermanos; toda cosa est\u00e1 animada y cada cosa depende en cierto modo de todas las dem\u00e1s. El hombre, si bien es mediador en cierto aspecto, en otros aspectos no se opone al resto la creaci\u00f3n. El indio, como toda la raza amarilla \u0096porque el indio es mongoloide\u0096 vive en la naturaleza y nunca est\u00e1 separado de ella; psicol\u00f3gicamente, es como un samurai convertido en cazador o en n\u00f3mada: su contemplatividad, en lo que tiene de m\u00e1s \u00edntimo y exaltado, guarda sin duda relaci\u00f3n con ese m\u00e9todo intuitivo e inarticulado que es el Zen o, en otros aspectos, con la Naturaleza espiritualizada del Shinto. Entre las sabidur\u00edas del Viejo Mundo, acaso lo que m\u00e1s adecuadamente \u0096y tambi\u00e9n m\u00e1s profundamente\u0096 exprese la actitud espiritual del &#8220;piel roja eterno&#8221; es el Bhagavad G\u00edta. El combate es un modus vivendi \u0096querido por la naturaleza\u0096 al que se superpone una silenciosa e impasible contemplaci\u00f3n en soledad virgen; en la ense\u00f1anza de Krishna hay una participaci\u00f3n combativa, pero desapegada, en la corriente de las formas y, al propio tiempo, una contemplaci\u00f3n que permanece en el centro con la incorruptibilidad de una roca. <\/p>\n<p>No es que \u00e9sta sea la manera como han sido siempre de hecho los indios \u0096ninguna civilizaci\u00f3n ha sido capaz de realizar \u00edntegramente su &#8220;ideal&#8221;\u0096, sino c\u00f3mo los quiere su tradici\u00f3n, y c\u00f3mo han sido si nos referimos a sus elegidos ya sus mejores momentos, si puede decirse as\u00ed. <\/p>\n<p>A la tradici\u00f3n piel roja se le suele hacer el reproche de que tiene una concepci\u00f3n inadecuada del otro mundo. Pero esa aparente laguna tiene aqu\u00ed los mismos motivos que en el caso del Shinto\u00edsmo, que es parecido: en estas perspectivas no se hace sentir la necesidad de una escatolog\u00eda elaborada, porque el m\u00e1s all\u00e1 lo garantiza la cualidad por decirlo as\u00ed obligatoria e inevitable de esta vida; eso es lo que explica en ambas tradiciones su rigidez con respecto a la doctrina, las virtudes, el c\u00f3digo d\u00e9 honor y el sentido del deber. Tampoco debemos pasar por alto que, desde el punto de vista hind\u00fa y budista, la escatolog\u00eda de los semitas tambi\u00e9n es relativamente incompleta, pues parece aceptar, por un lado, la idea de un castigo casi absoluto para un acto, que es algo necesariamente relativo y, por otro, la idea de una eternidad que ha tenido comienzo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, como en el caso de la escatolog\u00eda piel roja y de la shinto\u00edsta, diremos que el Cielo no s\u00f3lo tiene razones para hablar, sino que tambi\u00e9n puede tener razones para guardar silencio, seg\u00fan lo que requiera la naturaleza del recept\u00e1culo humano. <\/p>\n<p>El indio tradicional fue uno de los hombres m\u00e1s libres que quepa imaginar y, al propio tiempo, uno de los m\u00e1s atados: le pertenec\u00edan la amplia pradera, los bosques y las monta\u00f1as; hablando desde el punto de vista pr\u00e1ctico, su espacio vital no conoc\u00eda l\u00edmites; pero en ning\u00fan momento pod\u00eda salirse de su universo religioso ni del papel que \u00e9ste le impon\u00eda. Por una parte estaba encerrado en un espacio que era estrictamente simb\u00f3lico \u0096como si su credo hubiese cristalizado espacialmente a su alrededor\u0096, y por otra se identificaba con el curso implacable de esa gran prueba que es la vida; nunca, ni en el tiempo ni en el espacio, abandonaba el indio el s\u00edmbolo visible, que \u00e9l representaba y viv\u00eda; podr\u00eda decirse que lo sufr\u00eda y la realizaba simult\u00e1neamente. y de esta combinaci\u00f3n de libertad heroica y coacci\u00f3n divina derivaba su fascinante originalidad y esa grandeza, en parte guerrera, en parte sacerdotal, que \u0096junto con otros factores como el culto al silencio y la impasibilidad\u0096 lo vinculan al samurai zen del Jap\u00f3n antiguo. <\/p>\n<p>NOTAS \u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096\u0096<\/p>\n<p>1.- Joseph Epes Brown, conocido por su estudio sobre la pipa sagrada, nos escrib\u00eda una vez, con respecto a un cham\u00e1n de la tribu cuervo: \u00abMe ha explicado con perfecta claridad la metaf\u00edsica de la Danza del Sol dici\u00e9ndome, entre otras cosas, que el recinto representa el Universo: el \u00e1rbol de vida en el centro es el eje, cuyas ramas se extienden hacia lo alto, m\u00e1s all\u00e1 del universo, hasta el Infinito. En el tronco hay pintados tres anillos que representan los tres mundos: cuerpo, alma y esp\u00edritu, o lo &#8220;denso&#8221;, lo &#8220;sutil&#8221; y lo &#8220;puro&#8221;. El eje se encuentra en todas partes y, en consecuencia, pasa a trav\u00e9s de cada ser; el objetivo \u00faltimo de la danza es retirarse de la periferia y acercarse al centro para identificarse con \u00e9l\u00bb <\/p>\n<p>2.- Hartley Burr Alexander se\u00f1ala (en The World&#8217;s Rim Lincoln, Nebraska, University of Nebraska Press, 1953) que los indios dicen que el hombre, cuando se levanta al amanecer, mira instintivamente a la luz de la aurora que disipa la oscuridad, o sea hacia al este, y que esta direcci\u00f3n (en la que empiezan numerosos ritos indios ya la que se abren las tiendas y recintos) estar\u00e1 en consecuencia &#8220;frente&#8221; a \u00e9l. El oeste se encontrar\u00e1 &#8220;detr\u00e1s&#8221;, el sur &#8220;a la derecha&#8221; y el norte &#8220;a la izquierda&#8221;. Adem\u00e1s, para un hombre de pie (y esa es la posici\u00f3n que lo distingue de los cuadr\u00fapedos), el mundo sensible se divide en tres esferas, que igualmente se encuentran en la estructura del cuerpo humano: la tierra bajo sus pies, el cielo sobre su cabeza \u0096o pies y cabeza\u0096 y el centro del cuerpo, el ombligo o zona de la matriz, s\u00edmbolo de la vida. <\/p>\n<p>3.- Recordemos aqu\u00ed esta f\u00f3rmula: Et benedictus fructus ventris tui. El hombre terrenal vive en la matriz del macrocosmo y no en la cabeza celestial de \u00e9ste. <\/p>\n<p>4.- El hijo del santo siux Alce Negro (cf. Black Elk Speaks, de John Neihardt, Nueva York, Washington Square Press, 1972 [trad. esp.: Alce Negro Habla, Ediciones de la Tradici\u00f3n Un\u00e1nime, Jos\u00e9 J. de Ola\u00f1eta, Editor, Barcelona-Palma de Mallorca, 1988, y La Pipa Sagrada, de Joseph Epes Brown, Taurus Ediciones, Madrid, 1980)] nos recalc\u00f3 que los indios no daban culto a rocas, \u00e1rboles ni animales; pero, como el hombre fue creado \u00fanicamente despu\u00e9s de todas las dem\u00e1s criaturas, a trav\u00e9s de ellas puede y debe acercarse a Dios. Las siguientes palabras de otro siux (pronunciadas mientras pase\u00e1bamos con \u00e9l al pie de las estribaciones de las Black Hills) son muestra de la misma veneraci\u00f3n por la naturaleza: \u00abEse es el Desfiladero del Bisonte. Por esa puerta sol\u00edan venir en tropel las manadas de bisontes. Lo mismo que el Gran Esp\u00edritu hizo una Puerta por la que el hombre puede llegar a \u00c9l, as\u00ed hizo tambi\u00e9n una puerta por la que los bisontes viniesen al hombre\u00bb. El bisonte no es s\u00f3lo un don de Dios para el sustento del hombre, tambi\u00e9n es un s\u00edmbolo de la Palabra Divina y un instrumento de la Revelaci\u00f3n. La Pipa Sagrada la trajo la Mujer Bisonte Blanco, bisonte celestial transformado en mujer. \u00abNuestra tradici\u00f3n \u0096nos dijo un anciano cheyenne\u0096 es la misma que la de la Biblia; Dios es invisible, es puro Esp\u00edritu. El sol y la tierra no son Dios, pero son para nosotros como el padre y la madre.\u00bb <\/p>\n<p>5.- Hay lenguas indias en las que al Esp\u00edritu Divino se lo designa de manera completamente diferente, donde se habla, por ejemplo, del &#8220;Gran Poder Solar&#8221;, pero la doctrina fundamental sigue siendo la misma. <\/p>\n<p>6.- Esta palabra. que se ha hecho convencional en el lenguaje de los blancos, se deriva del ojifbwey ototeman, &#8220;familia hermano-hermana de \u00e9l&#8221;. El animal tot\u00e9mico no carece de analog\u00eda con nuestro &#8220;\u00e1ngel custodio&#8221;; adem\u00e1s, no olvidemos que, en los Evangelios, el Esp\u00edritu Santo no desde\u00f1a aparecer en forma de paloma, y que fue la aparici\u00f3n de un ciervo milagroso lo que convirti\u00f3 a San Huberto. <\/p>\n<p>( Extra\u00eddo de: &#8220;El Sol Emplumado&#8221;, Frithjof Schuon, Ola\u00f1eta editor, ISBN 84-7651-149-3 )<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNA METAFISICA DE LA NATURALEZA VIRGEN FRITHJOF SCHUON La tradici\u00f3n toda de los indios de Am\u00e9rica del Norte, exceptuados los del noroeste y de California y algunos del sudoeste, est\u00e1 contenida, desde el punto de vista del simbolismo geom\u00e9trico, en la cruz inscrita en el c\u00edrculo: el c\u00edrculo corresponde al Cielo, mientras que la cruz indica las Cuatro Direcciones del<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[151,251],"tags":[],"class_list":["post-3809","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-frithjof-schuon","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3809"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3809\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}