{"id":3757,"date":"2009-03-02T19:56:32","date_gmt":"2009-03-02T19:56:32","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3757"},"modified":"2009-03-02T19:56:32","modified_gmt":"2009-03-02T19:56:32","slug":"homeopat\u00eda-a-petici\u00f3n-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3757","title":{"rendered":"Homeopat\u00eda a petici\u00f3n popular"},"content":{"rendered":"<p>Homeopat\u00eda a petici\u00f3n popular<\/p>\n<p>____________________________________________________ <\/p>\n<p>El servicio de conteo de visitas a este blog full-contact nos informa, entre otras cosas, de las palabras de b\u00fasqueda en Google o Yahoo mediante las cuales los visitantes caen en las redes de nuestro influjo. En las \u00faltimas semanas resulta que muchos llegan ac\u00e1 buscando datos sobre la homeopat\u00eda, patra\u00f1a que hemos mencionado, pero sin profundizar en ella. <\/p>\n<p>En atenci\u00f3n a esta an\u00f3nima petici\u00f3n popular, responderemos ahora preguntas tan apasionantes como: \u00bfpor qu\u00e9 los home\u00f3patas van al m\u00e9dico?, \u00bfqu\u00e9 carajos es eso del efecto placebo?, \u00bfpor qu\u00e9 no hacen investigaci\u00f3n cient\u00edfica los homeopatitas?, \u00bfcu\u00e1l es la historia de este simp\u00e1tico embuste? y cosillas similares. <\/p>\n<p>Vamos, pues, de vuelta a fines del siglo XVIII, cuando no exist\u00eda la medicina con bases cient\u00edficas, cuando las chusmas mor\u00edan como moscas en epidemias de peste (c\u00f3lera, v\u00f3mito negro y cosas as\u00ed), cuando los m\u00e9dicos eran todav\u00eda practicantes m\u00e1s bien m\u00e1gicos y cuando conceptos como la higiene simplemente no exist\u00edan. La anatom\u00eda estaba en muchos aspectos donde la dej\u00f3 Leonardo Da Vinci y, realmente, salvo algunos aspectos de la cirug\u00eda surgidos de la pr\u00e1ctica en el campo de batalla y algunos conocimientos de herbolaria, poco pod\u00eda hacer la medicina para resolver problemas de salud, sin contar con que se realizaban pr\u00e1cticas salvajes como el desangrado (en la creencia de que el &#8220;exceso de sangre&#8221; era causante de algunos males), ocasion\u00e1ndole graves da\u00f1os a los enfermos. La sangre era considerada uno de los cuatro humores que mov\u00edan al cuerpo. <\/p>\n<p>Toda forma de medicina se basa, evidentemente, en una &#8220;teor\u00eda de la enfermedad&#8221;. Dicho de otro modo, seg\u00fan la idea de lo que causa la enfermedad viene la forma de curarla. La teor\u00eda de la enfermedad todav\u00eda era, en el siglo XVIII, la de los humores. <\/p>\n<p>\u00bfDe mal humor y de buen humor? <\/p>\n<p>La forma cotidiana de hablar del buen y mal humor tiene sus or\u00edgenes en la teor\u00eda de la enfermedad de Prax\u00e1goras popularizada por Hip\u00f3crates, que si bien fue un innovador en el siglo V antes de nuestra era, dispon\u00eda de muy pocos datos reales sobre el funcionamiento del cuerpo humano. <\/p>\n<p>Nos dice el sitio Universo E <\/p>\n<p>Esta teor\u00eda bioqu\u00edmica cl\u00e1sica considera que el cuerpo, como la personalidad, est\u00e1n regidos por dos fuerzas principales, una es el calor y la otra es el fr\u00edo. \u00c9stas act\u00faan entre s\u00ed moder\u00e1ndose mutuamente, manteniendo un equilibro dentro del cual el cuerpo se encuentra saludable y sin padecimiento alguno, pero una vez que se a\u00edsla una de estas fuerzas es cuando se presenta el dolor, cuando una de estas fuerzas se encuentra pura, por ejemplo, cuando sobreviene la fiebre. Pero incluso en esos momentos cuando aparece la fiebre, se presenta el fr\u00edo para lograr un balance, ya que el enfermo siente escalofr\u00edos y la fiebre dura tan solo un corto per\u00edodo hasta que se alcanza el equilibrio. <\/p>\n<p>Dentro de esta teor\u00eda tambi\u00e9n se considera que, aunque las fuerzas principales son el fr\u00edo y el calor, nunca se presentan solas, dependiendo del caso espec\u00edfico, pero siempre est\u00e1n mezcladas con lo seco y lo h\u00famedo, lo cual conforma los cuatro humores del cuerpo: sangu\u00edneo, flem\u00e1tico, col\u00e9rico y melanc\u00f3lico que tienen repartidas estas propiedades, por ejemplo, el flem\u00e1tico es fr\u00edo y h\u00famedo, mientras que el melanc\u00f3lico es fr\u00edo y seco. <\/p>\n<p>La medicina de entonces, fundamentalmente no cient\u00edfica, cre\u00eda que hab\u00eda que sacar del cuerpo lo que estaba mal (sangre, bilis, etc.) para que con ello se fuera la enfermedad. Las lavativas y los vomitivos, junto con las sangr\u00edas, eran la base del curanderismo de entonces. <\/p>\n<p>Hahnemann y una nueva teor\u00eda de la curaci\u00f3n <\/p>\n<p>En estos tiempos, un m\u00e9dico de Sajonia (Alemania), Christian Firedrich Samuel Hahnemann, se dio cuenta inteligentemente de que con frecuencia los m\u00e9dicos mataban m\u00e1s enfermos de los que curaban con sus pr\u00e1cticas. Metido en esta preocupaci\u00f3n, cuando traduc\u00eda el libro Materia Medica de Cullan al alem\u00e1n, se encontr\u00f3 con la &#8220;explicaci\u00f3n&#8221; de que la quinina (que no se hab\u00eda aislado, pero se conoc\u00eda como corteza peruana o cinchona) actuaba por su &#8220;efecto t\u00f3nico en el est\u00f3mago&#8221;. Evidentemente, tal explicaci\u00f3n es una tonter\u00eda que no explica nada. <\/p>\n<p>Hahnemann procedi\u00f3 a autoadministrarse una buena dosis de cinchona dos veces al d\u00eda para ver qu\u00e9 efectos ten\u00eda, y descubri\u00f3 admirado que a \u00e9l le provocaba efectos similares a los de las enfermedades que supuestamente la cinchona ayudaba a curar. Y decimos que a \u00e9l le provocaba estos efectos porque no se los causa a todas las personas sanas, ya que seg\u00fan el doctor William E. Thomas Hahnemann ten\u00eda los s\u00edntomas de lo que se conoce hoy como hipersensibilidad a la quinina, una leve alergia. <\/p>\n<p>Basado en su observaci\u00f3n de que la quinina parec\u00eda producir en una persona aparentemente sana los mismos s\u00edntomas que, por otra parte, curaba en las personas enfermas, Hahnemann dio un salto cu\u00e1ntico desprovisto de toda l\u00f3gica cient\u00edfica y decidi\u00f3 que entonces &#8220;lo similar se cura con lo similar&#8221; o, como dicen los curanderos home\u00f3patas cuando quieren sonar interesantes, similia similibus curantur, lo que quiere decir que en la creencia de Hahnemann con base en ese solo experimento sin control alguno, para curarse un s\u00edntoma cuando est\u00e9 enfermo, debe usted administrarse una sustancia que provoque precisamente esos s\u00edntomas en una persona sana. A esto le llam\u00f3 &#8220;Ley de los similares&#8221;. <\/p>\n<p>Tal tonter\u00eda equivale a recomendar echarse \u00e1cido sulf\u00farico en las quemaduras porque a las personas sin quemaduras el \u00e1cido sulf\u00farico les provoca los mismos s\u00edntomas (quemaduras, ardor, enrojecimiento y destrucci\u00f3n de tejidos). <\/p>\n<p>Don Samuel Hahnemann era un bienintencionado, pero de ciencia sab\u00eda m\u00e1s bien poco. Sus seguidores por lo menos han heredado ese desprecio profundo por la ciencia. <\/p>\n<p>Con base en esa peregrina teor\u00eda sacada de una sola experiencia, Hahnemann procedi\u00f3 a desarrollar toda una terap\u00e9utica para curar lo similar con lo similar. Su teor\u00eda era que en lugar de sacar lo malo, para curar el cuerpo hab\u00eda que ayudarlo a restablecer la &#8220;fuerza vital&#8221; del propio cuerpo. <\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fuerza vital? Pues la vis vitalis en la que se cre\u00eda hasta que aprendimos la bastante fisiolog\u00eda y qu\u00edmica como para darnos cuenta de que tal cosa no existe. Pero Hahnemann no dejaba de creer en la teor\u00eda de los humores, simplemente le aplic\u00f3 otra terapia. <\/p>\n<p>Hahnemann desarroll\u00f3 su terapia basado en sus puras ocurrencias. Por ejemplo, cre\u00eda que cantidades m\u00ednimas de una sustancia bastaban para curar enfermedades, y, de hecho, ten\u00eda la inexplicable convicci\u00f3n de que mientras m\u00e1s peque\u00f1a fuera la cantidad de la sustancia, m\u00e1s grande era su potencia curativa en el retablecimiento del equilibrio de los humores gracias a la fuerza vital. Otra creencia irracional de Hahnemann era que el poder curativo se intensificaba si se somet\u00eda a la sustancia, diluida en agua o l\u00edquido similar, a un vigoroso sacudimiento, que llam\u00f3 &#8220;sucusi\u00f3n&#8221;. La creencia ya supersticiosa de Hahnemann era que al sacudir la diluci\u00f3n (o &#8220;sucusionarla&#8221;) \u00e9sta liberaba poderes inmateriales y espirituales responsables de la curaci\u00f3n. Por tanto, cada trocito de sustancia pod\u00eda diluirse una enorme cantidad de veces sin que perdiera potencia, al contrario. <\/p>\n<p>Seg\u00fan sus c\u00e1lculos, se pod\u00eda, por ejemplo, hacer una tintura alcoh\u00f3lica de una planta y diluirla sucesivamente hasta que hubiera finalmente una parte de la tintura original por cada bill\u00f3n (un uno con doce ceros) de la diluci\u00f3n final, o 1:1,000,000,000,000. Las diluciones son tales que no queda ni una sola mol\u00e9cula de la sustancia original en el remedio que se le administra al paciente. Pero seg\u00fan Hahnemann, no importa, porque est\u00e1 &#8220;el esp\u00edritu&#8221; del agente curativo. <\/p>\n<p>A esto le llam\u00f3, con tremenda pomposidad, la &#8220;Ley de infinitesimales&#8221;. <\/p>\n<p>Si a alguien le interesa abundar sobre el proceso absolutamente<br \/>\nanecd\u00f3tico e incierto que us\u00f3 Hahnemann para determinar qu\u00e9 efectos supuestamente ten\u00edan algunas sustancias sobre personas supuestamente sanas, puede visitar en ingl\u00e9s la p\u00e1gina de homeopat\u00eda del Skeptic&#8217;s Dictionary o leer, tambi\u00e9n en ingl\u00e9s, Homeopathy in Perspective de Anthony Campbell. Baste decir que su sistema depend\u00eda de lo que &#8220;sent\u00eda&#8221; una persona con una sustancia, y que ni siquiera se ocupaba de repetir las pruebas para ver si era confiable. <\/p>\n<p>Y es que Hahnemann se concentraba en los s\u00edntomas y no en las causas de los s\u00edntomas, es decir, las enfermedades, porque cre\u00eda firmemente que era &#8220;inheremente imposible conocer la naturaleza interna de los procesos de la enfermedad y, por tanto, era in\u00fatil especular sobre ellos o basar el tratamiento en teor\u00edas&#8221;. <\/p>\n<p>Va de nuevo porque la frase es parte del dogma homeop\u00e1tico, es &#8220;INHERENTEMENTE IMPOSIBLE CONOCER LA NATURALEZA INTERNA DE LOS PROCESOS DE LA ENFERMEDAD Y, POR TANTO, ERA IN\u00daTIL ESPECULAR SOBRE ELLOS O BASAR EL TRATAMIENTO EN TEOR\u00cdAS&#8221;. <\/p>\n<p>(Cuando un curandero home\u00f3pata del siglo XXI le cuente a usted la trola de que ellos &#8220;tratan el verdadero origen de la enfermedad&#8221;, recu\u00e9rdele esta bonita frase de su gur\u00fa, a ver qu\u00e9 contesta.) <\/p>\n<p>Como cient\u00edfico, el bienintencionado y supersticioso Hahnemann era un total impresentable. <\/p>\n<p>El caso es que enunci\u00f3 sus creencias en el libro Organon de la medicina homeop\u00e1tica (1810) y se qued\u00f3 tan contento como un rat\u00f3n encima de un queso, tanto que se puso a escribir su segundo libro: Teor\u00eda de las enfermedades cr\u00f3nicas (1812). Tal es toda su obra. <\/p>\n<p>Quedarse en el pasado: un bonito negocio <\/p>\n<p>Hahnemann no era cient\u00edfico, cosa que no era su culpa, y ciertamente los dem\u00e1s sanadores, curanderos o m\u00e9dicos de principios del siglo XIX tampoco lo eran. De hecho, el gran \u00e9xito inicial de las terapias de Hahnemann se debi\u00f3 a que, al no desangrar, hacer vomitar y aplicarle lavativas de mercurio a los pobres enfermos, les administraba cucharadas de nada que, cuando menos, no les jod\u00edan m\u00e1s la salud. Esto permit\u00eda que los procesos curativos naturales de los enfermos pudieran funcionar sin interferencias. <\/p>\n<p>Ojo, la homeopat\u00eda no &#8220;causaba&#8221; la curaci\u00f3n, simplemente evitaba que otras pr\u00e1cticas m\u00e9dicas tontas perjudicaran a los enfermos. Los remedios de Hahnemann eran m\u00e1s humanitarios y menos peligrosos que la alternativa a principios del siglo XIX. Y eran inocuos. <\/p>\n<p>El problema vino a lo largo del siglo XIX, cuando la medicina se desarroll\u00f3 en las l\u00edneas del conocimiento cient\u00edfico y la homeopat\u00eda opt\u00f3 por quedarse en el mundo medieval de los humores, la vis vitalis, las sucusiones, el &#8220;esp\u00edritu inmaterial&#8221; de las sustancias de Hahnemann y, sobre todo, la misma farmacopea del Organon de Hahnemann y el mismo sistema para investigar &#8220;curaciones&#8221;. <\/p>\n<p>Mientras tanto, Pasteur postulaba una teor\u00eda de la enfermedad que sustitu\u00eda satisfactoriamente a la teor\u00eda de los humores: la de los g\u00e9rmenes pat\u00f3genos. En resumen, esta teor\u00eda establece que muchas enfermedades son causadas por peque\u00f1os seres microsc\u00f3picos (bacterias, protozoarios, virus). A diferencia de la anterior teor\u00eda de los humores, \u00e9sta se pudo comprobar por muchos medios hasta que, efectivamente, sabemos con certeza que muchas enfermedades son causadas por agentes pat\u00f3genos. Y aprendimos a tratar esas enfermedades. <\/p>\n<p>Y los home\u00f3patas segu\u00edan en la teor\u00eda de los humores, las sucusiones, el &#8220;esp\u00edritu inmaterial&#8221; de las sustancias de Hahnemann y el mismo sistema para encontrar &#8220;curaciones&#8221;. <\/p>\n<p>Luego la fisiolog\u00eda nos fue ense\u00f1ando que otras enfermedades se deben a desarreglos funcionales del cuerpo, funcionamientos incorrectos, falta de algunas sustancias (como la insulina, cuya falta es el origen de la diabetes), exceso de otras, etc. Y aprendimos a tratar muchas de esas enfermedades. <\/p>\n<p>Y los home\u00f3patas segu\u00edan en la teor\u00eda de los humores, las sucusiones, el &#8220;esp\u00edritu inmaterial&#8221; de las sustancias de Hahnemann y el mismo sistema para encontrar &#8220;curaciones&#8221;. <\/p>\n<p>La anatom\u00eda nos vino a explicar c\u00f3mo muchas otras enfermedades son ocasionadas por problemas anat\u00f3micos, como una aorta bifurcada o una f\u00edstula rectal, y aprendimos a tratarlos. <\/p>\n<p>Y los home\u00f3patas segu\u00edan en la teor\u00eda de los humores, las sucusiones, el &#8220;esp\u00edritu inmaterial&#8221; de las sustancias de Hahnemann y el mismo sistema para encontrar &#8220;curaciones&#8221;. <\/p>\n<p>La gen\u00e9tica nos ha ense\u00f1ado que muchas otras enfermedades o afecciones tienen su origen en alteraciones da\u00f1inas de nuestro material gen\u00e9tico. La embriolog\u00eda nos ha alertado de problemas en el desarrollo que va de la fecundaci\u00f3n del \u00f3vulo al nacimiento. <\/p>\n<p>Y los home\u00f3patas segu\u00edan en la teor\u00eda de los humores, las sucusiones, el &#8220;esp\u00edritu inmaterial&#8221; de las sustancias de Hahnemann y el mismo sistema para encontrar &#8220;curaciones&#8221;. <\/p>\n<p>El lector avezado habr\u00e1 percibido que hay un patr\u00f3n discernible ac\u00e1. O sea, que los home\u00f3patas no han avanzado un mil\u00edmetro desde 1812. <\/p>\n<p>\u00c9se es el problema. <\/p>\n<p>Y todo eso sin contar lo que sabemos que no es cierto de las propuestas de Hahnemann, es decir: <\/p>\n<p>a) Los efectos de una sustancia no aumentan al disminuir su cantidad, sino al rev\u00e9s, <\/p>\n<p>b) Sacudir cualquier cosa no aumenta sus efectos, <\/p>\n<p>c) Las sustancias qu\u00edmicas no tienen esp\u00edritu curativo inmaterial, y <\/p>\n<p>d) Sin duda alguna, los s\u00edntomas no se curan con sustancias que causen los mismos s\u00edntomas para restablecer la armon\u00eda de los humores, sino que sino que los s\u00edntomas son indicaciones del verdadero origen de la enfermedad, que se cura con las acciones necesarias para eliminar la enfermedad: aparatos correctivos, medicamentos antibi\u00f3ticos, complementos nutritivos, sustitutos de sustancias (insulina, hormonas), intervenciones quir\u00fargicas y un vasto arsenal m\u00e9dico que ha logrado lo que Hahnemann no pudo conseguir: aumentar la cantidad y calidad de vida de las personas donde quiera que se apliquen sus principios (v\u00e9ase en este mismo blog el tremendo efecto de la medicina con bases cient\u00edficas en China a guisa de ejemplo). <\/p>\n<p>De la esquizofrenia como modo de vida: c\u00f3mo ser home\u00f3pata sin volverse loco <\/p>\n<p>Hay algunas partes de las afirmaciones actuales de la homeopat\u00eda que son verdaderamente alucinantes ya que contradicen sus creencias. Por un lado, los home\u00f3patas niegan que la enfermedad tenga como causa los g\u00e9rmenes pat\u00f3genos, pero por otro lado aseguran que las vacunas (creadas precisamente para crear en nuestro organismo los anticuerpos necesarios para luchar con \u00e9xito contra g\u00e9rmenes pat\u00f3genos como el virus de la viruela) son &#8220;como la homeopat\u00eda&#8221;. No s\u00f3lo es mentira, sino que es doloso y esquizofr\u00e9nico. \u00bfC\u00f3mo es que las vacunas sirven para protegernos de algo que no existe? <\/p>\n<p>Los home\u00f3patas suelen no responder ante esto, pero llevan religiosamente a sus hijos a vacunar. (Cuando lo hacen, nos env\u00edan el sutil mensaje de que al menos parte de su cerebrito sabe perfectamente que lo suyo es un embuste.) <\/p>\n<p>Los home\u00f3patas dicen que todo es cuesti\u00f3n de que el cuerpo recupere el equilibrio de calor, fr\u00edo, humedad y sequedad de los humores de la teor\u00eda de Prax\u00e1goras. <\/p>\n<p>Pero estos se\u00f1ores suelen llevar gafas. Es m\u00e1s, llevan gafas en la misma proporci\u00f3n que el resto de la humanidad. \u00bfPor qu\u00e9 no se curan devolvi\u00e9ndose al equilibrio de los humores? \u00bfSer\u00e1 porque saben que su afecci\u00f3n es un defecto anat\u00f3mico para el que deben echar mano de los conocimientos de la ciencia? <\/p>\n<p>Cuando tienen apendicitis (causada por una infecci\u00f3n del ap\u00e9ndice a cargo de, lo adivin\u00f3 usted, g\u00e9rmenes pat\u00f3genos, en este caso bacterias), los home\u00f3patas no se toman cuatro chochitos ni se meten un supositorio de belladona (par\u00e9ntesis: la belladona sirve para todo seg\u00fan los home\u00f3patas, no hay uno que no la recete en abundancia). Se van a que los m\u00e9dicos (de verdad) los anestesien (con sustancias que no causan que se despierten, sino que causan que se duerman), los abran y les saquen el ap\u00e9ndice (con grandes protecciones contra infecciones, como es la higiene y la creaci\u00f3n de campos est\u00e9riles para la operaci\u00f3n), les receten antibi\u00f3ticos para que su herida no se infecte (con los &#8220;inexistentes&#8221; g\u00e9rmenes pat\u00f3genos) y los manden a casa, listos a seguir embaucando a otros miembros de su misma especie con latinajos de similia similibus curantur y otras cosas que, en estos tiempos, tienen un parecido notable con los conjuros de Harry Potter. <\/p>\n<p>Hay un desaf\u00edo que solemos hacerle a los curanderos y m\u00e9dicos brujos que niegan la teor\u00eda de los g\u00e9rmenes pat\u00f3genos como causantes de enfermedades: \u00bfestar\u00edan dispuestos a dejarse inocular el virus de la rabia, convencidos de que no se morir\u00e1n porque los virus no causan enfermedades? O, para no irnos a lo terriblemente mortal: \u00bfestar\u00edan dispuestos a dejarse inocular una buena infecci\u00f3n intestinal? <\/p>\n<p>La respuesta es, por supuesto, que no. <\/p>\n<p>En mi pueblo decimos: &#8220;No hay borracho que coma lumbre&#8221;. <\/p>\n<p>Naturaleza, atenci\u00f3n personal y placebos <\/p>\n<p>Cualquier m\u00e9dico avezado le dir\u00e1 a usted que la gran mayor\u00eda de las consultas que hacemos a los m\u00e9dicos son innecesarias. Es decir, vamos al m\u00e9dico buscando tratamiento para enfermedades y afecciones de los que puede encargarse perfectamente nuestro cuerpo sin necesidad de ayuda externa. <\/p>\n<p>En el caso de la gripa, por ejemplo, hay una m\u00e1xima cl\u00e1sica: &#8220;con medicinas, siete d\u00edas, sin medicinas, una semana&#8221;. <\/p>\n<p>Por supuesto, cualquier curandero, m\u00e9dico brujo, sanador, naturista, home\u00f3pata, cromatoterapeuta o cualquier miembro de la tribu de los charlatanes, tendr\u00e1 el mismo \u00e9xito. <\/p>\n<p>Muchas veces vamos al m\u00e9dico para que atienda nuestros s\u00edntomas, y muchas veces ni eso puede hacer, como sabemos con tristeza quienes tenemos dos gripas al a\u00f1o y a quienes los &#8220;antigripales&#8221; (medicamentos para controlar los s\u00edntomas de la gripa, principalmente el moqueo, con antihistam\u00ednicos, y el dolor de cabeza y generalizado, con analg\u00e9sicos) no nos causan efectos perceptibles, con lo que debemos aguantar a pie firme los embates virales. En todo caso, los m\u00e9dicos nos dan algo para los s\u00edntomas y dejan que la naturaleza siga su curso. <\/p>\n<p>Pero cuando estamos enfermos necesitamos algo m\u00e1s que antihistam\u00ednicos o analg\u00e9sicos, necesitamos atenci\u00f3n humana, que nos hagan caso, que nos cuiden, y por desgracia, debido a los bajos presupuestos que nuestros gobiernos asignan a la salud, los m\u00e9dicos de los sistemas estatales de salud generalmente no pueden ofrecernos esa atenci\u00f3n personalizada. Su tiempo es limitado, trabajan en exceso, atienden a demasiados pacientes. <\/p>\n<p>Entonces, el frasquito con pildoritas o jarabe es flaco consuelo. <\/p>\n<p>Y all\u00ed es donde los charlatanes hienden sus garras en las carnes de sus v\u00edctimas: les dan tiempo, les dan palabras amables (es su negocio), les dan consejitos, hacen todo lo que deber\u00eda hacer el m\u00e9dico familiar. Establecen una relaci\u00f3n personal con el paciente que siempre se agradece. No pueden curarnos, pero sicol\u00f3gicamente pueden apoyarnos como deber\u00edan hacerlo todos los m\u00e9dicos (y si no lo hacen no es, como quieren los charlatanes, culpa de los m\u00e9dicos, sino de los sistemas de salud que deber\u00edamos ocuparnos en mejorar antes de acudir a pelamangos especializados en cobrar por no hacer nada). <\/p>\n<p>Finalmente, hay enfermedades reales sujeto de tratamientos reales cuya curaci\u00f3n puede acelerarse o producirse simplemente si el paciente cree que lo est\u00e1n ayudando. Los estudios cient\u00edficos sobre medicamentos usan generalmente a dos grupos de pacientes, uno al que se le administra el medicamento en estudio y otro al que se le administra una sustancia inocua (az\u00facar, agua de colores, c\u00e1psulas con polvo de ma\u00edz) que en general se conoce con el nombre de placebo. Obviamente ni el m\u00e9dico que administra el tratamiento ni los pacientes saben a qui\u00e9n se le est\u00e1 dando medicamento y a quien remedios de mentiritas (a este sistema se le conoce como &#8220;prueba de doble ciego&#8221;). <\/p>\n<p>Lo interesante es que, en todos los estudios, algunas personas del grupo que recibe el placebo informan que se sienten mejor, y en algunos casos la mejor\u00eda se puede medir y observar. <\/p>\n<p>Actualmente, la ciencia seria est\u00e1 estudiando esto, que se conoce como &#8220;efecto placebo&#8221;, y los datos disponibles indican que parte el efecto placebo se debe precisamente al desarrollo natural de las afecciones, parte proviene de la interacci\u00f3n humana con un cuidador en el que se conf\u00eda y parte proviene de las creencias personales respecto de la efectividad del tratamiento, de modo que una determinada forma de pensar puede estar ayudando a controlar alguna enfermedad o sus s\u00edntomas. <\/p>\n<p>Estas tres cosas, el curso normal de la enfermedad, la atenci\u00f3n personalizada y el efecto placebo (que es en parte provocado por los dos anteriores) explica bastante claramente c\u00f3mo es que tantas personas que visitan a home\u00f3patas sienten alguna mejor\u00eda. No tiene nada que ver, por supuesto, con la eficacia de sus remedios, que como hemos visto son totalmente inocuos. Pero esto nos dice que sigue habiendo aspectos de los procesos de las enfermedades que deben seguirse estudiando. <\/p>\n<p>(Pero por supuesto la medicina con bases cient\u00edficas es la responsable de hacer estos estudios, las pr\u00e1cticas supersticiosas de curaci\u00f3n no estudian, no investigan y, ciertamente, no avanzan.) <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene de malo entonces la homeopat\u00eda? <\/p>\n<p>Hasta cierto punto, en el mundo de las pr\u00e1cticas supersticiosas relacionadas con la salud, la homeopat\u00eda es una de las menos peligrosas directamente. La herbolaria aplicada sin conocimientos farmacobiol\u00f3gicos adecuados puede administrarle a las personas sustancias da\u00f1inas. La acupuntura puede causar da\u00f1os neurol\u00f3gicos leves. Los quiropr\u00e1cticos dejan ocasionalmente a sus pacientes parapl\u00e9jicos al manipular salvajemente el cuello. La homeopat\u00eda es, en ese sentido, bastante inocente, como lo era cuando se le ocurri\u00f3 a Hahnemann hace casi dos siglos. <\/p>\n<p>Pero s\u00ed hay peligros. <\/p>\n<p>Los tres peligros clave para quienes se hacen atender por home\u00f3patas son el diagn\u00f3stico incorrecto, la evitaci\u00f3n de un tratamiento m\u00e9dico efectivo y el ocultamiento de la verdad. <\/p>\n<p>Los home\u00f3patas no cuentan con las bater\u00edas de estudios, an\u00e1lisis, experiencia cl\u00ednica, datos estad\u00edsticos y conocimientos anatomofisiol\u00f3gicos que tienen los m\u00e9dicos para hacer diagn\u00f3sticos acertados. Y todos sabemos que, pese a todo ese arsenal, los m\u00e9dicos pueden equivocarse. Ahora calcule usted cu\u00e1nto pueden equivocarse quienes solamente pretenden hacer un diagn\u00f3stico conversando con sus pacientes acerca de sus s\u00edntomas y haciendo algunas manipulaciones m\u00e1s bien in\u00fatiles. <\/p>\n<p>Un diagn\u00f3stico acertado y oportuno es indispensable para un tratamiento correcto. Alguien que se haga tratar por home\u00f3patas o por cualquier otro charlat\u00e1n del curanderismo disminuye sus posibilidades de curaci\u00f3n al retrasar o no acceder a un diagn\u00f3stico claro. Muchas enfermedades avanzan, y por ello su detecci\u00f3n a tiempo es clave. Un ejemplo clar\u00edsimo es el c\u00e1ncer, que cuando se diagnostica a tiempo tiene much\u00edsimas posibilidades de tratamiento. Estando bajo el influjo de un home\u00f3pata, para cuando la v\u00edctima reaccione puede ser demasiado tarde. <\/p>\n<p>La evitaci\u00f3n del tratamiento m\u00e9dico es tambi\u00e9n un peligro latente. Los home\u00f3patas basan gran parte de su &#8220;prestigio&#8221; en el ataque constante a la medicina con bases cient\u00edficas (a la que llaman &#8220;al\u00f3pata&#8221;, palabra inventada por ellos con objeto de insultar a quienes no comparten sus creencias), y por tanto suelen desanimar a sus clientes a que visiten a m\u00e9dicos de verdad. El peligro de esto es clar\u00edsimo, ya que las enfermedades que nuestro cuerpo no puede curar por s\u00ed mismo tienden a evolucionar y a complicarse, reduciendo la cantidad y calidad de nuestras vidas. <\/p>\n<p>Finalmente, aunque a veces lo nieguen en p\u00fablico, los home\u00f3patas creen en una serie de postulados demostrablemente falsos, sustentados en la magia y en las conclusiones sacadas muchas veces de la nada por parte de Hahnemann. Lo que creen es falso, y por tanto lo que le ofrecen a sus clientes, as\u00ed sea con la mejor de las intenciones, es mentira. Todos, sanos o enfermos, tenemos derecho a obtener la informaci\u00f3n m\u00e1s completa, avanzada y certera acerca de nuestro cuerpo y mente, de nuestro estado de salud y de nuestras perspectivas de diagn\u00f3stico y pron\u00f3stico. Vivir menos y vivir peor es mucho m\u00e1s da\u00f1ino cuando adem\u00e1s, se vive en la mentira. <\/p>\n<p>Lo de Hahnemann fue una equivocaci\u00f3n, una teor\u00eda err\u00f3nea, hija de la ignorancia de su tiempo como tantas otras. Lo de los home\u00f3patas de hoy es totalmente imperdonable. Hahnemann propuso pr\u00e1cticas menos da\u00f1inas que las de la medicina de principios del siglo XIX, pero in\u00fatiles. En su momento, fueron ben\u00e9ficas, pero insistir en ellas desconociendo con tozudez de pollino los avances del conocimiento de casi doscientos a\u00f1os s\u00f3lo puede ser producto de una profunda incapacidad mental o de una disposici\u00f3n absoluta a mentir con todo descaro para mantener vivo un negocio que debi\u00f3 desaparecer al surgir Louis Pasteur y que hoy s\u00f3lo puede causar m\u00e1s da\u00f1o que beneficios a sus v\u00edctimas. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homeopat\u00eda a petici\u00f3n popular ____________________________________________________ El servicio de conteo de visitas a este blog full-contact nos informa, entre otras cosas, de las palabras de b\u00fasqueda en Google o Yahoo mediante las cuales los visitantes caen en las redes de nuestro influjo. 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