{"id":3713,"date":"2009-03-02T16:26:20","date_gmt":"2009-03-02T16:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3713"},"modified":"2009-03-02T16:26:20","modified_gmt":"2009-03-02T16:26:20","slug":"la-ruta-sagrada.-juan-g.-atienza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3713","title":{"rendered":"LA RUTA SAGRADA. JUAN G. ATIENZA"},"content":{"rendered":"<p>Si recapitulamos los primeros indicios de transformaci\u00f3n que nos plantea el Camino, veremos que pueden resumirse en la siguiente estructura:<br \/>\na) EL CAMINO CONSTITUYE UN ITINERARIO SAGRADO HACIA MITOS QUE NOS DAN CUENTA DE UN ARCAICO CENTRO DEL MUNDO, DONDE QUEDARON SUPUESTAMENTE IMPLANTADAS UNAS CLAVES FUNDAMENTALES DEL CONOCIMIENTO TRASCENDENTE.<br \/>\nb) EL CAMINO SE CONCIBI\u00d3 COMO UNA V\u00cdA DOLOROSA QUE SERVIR\u00cdA EN PRIMERA INSTANCIA PARA REFORZAR LA VOLUNTAD DE SABER DEL PEREGRINO, PONIENDO A PRUEBA SU CAPACIDAD PARA SUPERAR LOS SUFRIMIENTOS Y PROPICIANDO SU VICTORIA SOBRE SUS PROPIOS CONDICIONAMIENTOS F\u00cdSICOS, MENTALES Y ESPIRITUALES.<br \/>\nParalelamente, el Camino se fue poblando de una serie indefinida de claves que surg\u00edan a modo de enigmas existenciales, como la Esfinge le surgi\u00f3 a Edipo, tensando constantemente el m\u00e1ximo de la capacidad de percepci\u00f3n del peregrino y prepar\u00e1ndole para aquel encuentro que tendr\u00eda lugar al final de la Ruta.<br \/>\nLos signos del Camino son consustanciales a la andadura del peregrino y surgen como est\u00edmulos dirigidos a las ra\u00edces mismas de su conciencia. Pero ni creo que se haya hecho nunca una aclaraci\u00f3n sistem\u00e1tica de sus significados, ni pienso que sea conveniente hacerla, puesto que la misi\u00f3n primordial de los signos es la de llamar la atenci\u00f3n de quienes se percaten de su presencia, y nunca la de aquellos que carezcan del prop\u00f3sito de encontrarlos. Se trata, pues, de una conmoci\u00f3n interior que ha de ser personal e intransferible, ya que el programa simb\u00f3lico de la Ruta es fundamentalmente esot\u00e9rico, de acci\u00f3n interior, de asunci\u00f3n singular de verdades universales, que son tales en tanto que quien las percibe se apropia de ellas. Esa asunci\u00f3n no tiene nada que ver con una curiosidad est\u00e9tica ante los monumentos del Camino, sino con la intenci\u00f3n \u00edntima de cada caminante, fuera el cantero que recorr\u00eda la ruta en busca de ense\u00f1anzas que convirtieran su oficio en sagrado, fuera el alquimista que le\u00eda en portadas y capiteles como en los libros mudos los secretos de la transmutaci\u00f3n de la materia, fuera el astr\u00f3logo que se pateaba el Camino de las Estrellas hasta su meta en la constelaci\u00f3n del Can Mayor, en busca del maridaje del Sol con la Luna y la Tierra, fuera, en fin, el penitente que intu\u00eda que el perd\u00f3n de sus pecados estaba en desterrar de su alma el demonio de la ignorancia.<br \/>\nSi creo, en cambio, que podr\u00edamos esbozar una clasificaci\u00f3n primera en la que deber\u00edan apuntarse las distintas categor\u00edas de signos con los que el peregrino tendr\u00e1 que tropezarse. Y, aunque no se trate de desvelarlos uno a uno ni de programarlos en la mente del buscador, si cabe que estas p\u00e1ginas puedan servir para reconocer el Camino -no conocerlo, que esa es cuesti\u00f3n harto banal y erudita- y para mostrarle al caminante los estantes en los que podr\u00e1 indagar sus apetencias a la hora de integrarse en la \u00faltima realidad de la Ruta. Ser\u00eda, pues, como la labor callada de los antiguos sirvientes que, sin entrar en la intimidad del amo, pon\u00edan en los armarios y en los cajones los carteles que facilitaban la labor de encontrar las prendas que pod\u00edan necesitarse en cada ocasi\u00f3n. Reconozco que esta clasificaci\u00f3n que voy a proponer no es ni \u00fanica ni completa. Es solamente la m\u00eda, y cualquiera puede complementarla, porque es susceptible de someterse a cambios y a apreciaciones personales, o a circunstancias que pueden ser alteradas por el tiempo.<br \/>\nSIGNOS DE MUERTE Y RESURRECCI\u00d3N<br \/>\nAparecen en los monumentos o en tramos contiguos del Camino, dando cuenta de unas circunstancias que propician el abandono de ciertos esquemas vitales y la asunci\u00f3n de otros que, al sustituir a los primeros, enriquecer\u00e1n al esp\u00edritu. Suelen basarse en temas b\u00edblicos y evang\u00e9licos, pero el mensaje inmediato se universaliza por la lectura de ciertas im\u00e1genes que se interponen entre los signos indicadores de vida y muerte. Todo el Camino resume este concepto capital, indic\u00e1ndole al peregrino que tendr\u00e1 que morir (simb\u00f3licamente) para renacer victorioso a una nueva vida, la cual le permitir\u00e1 percibir la realidad que antes le estaba vedada.<br \/>\nSIGNOS DE IDENTIFICACI\u00d3N DE LOS OPUESTOS<br \/>\nSon los m\u00e1s abundantes, hasta el punto de constituir paradigmas est\u00e9ticos concebidos en funci\u00f3n de la simetr\u00eda decorativa. Sin embargo, las apariciones circunstanciales de di\u00f3scuros tradicionales, como C\u00e1stor y Polux, Ca\u00edn y Abel, Santiago y san Juan, R\u00f3mulo y Remo y tantos otros, son una clara llamada de atenci\u00f3n sobre la profunda identidad de lo que s\u00f3lo una percepci\u00f3n incorrecta del entorno hace que se nos aparezcan como contrarios o distintos.<br \/>\nSIGNOS DE SECRETOS ADVERTIDOS<br \/>\nSeres sin boca, dedos indicando silencio, rostros tapados, toponimias espinosas que llaman a la rosa, a la ortiga y a la corona de Cristo, son se\u00f1ales de enclaves que guardan un secreto que, de ser penetrado, debe guardarse celosamente. A menudo se trata de advertencias dirigidas a colectivos que basaban su actividad en el conocimiento esot\u00e9rico: constructores, herreros, monjes de las \u00f3rdenes militares. La llamada al secreto no es, sin embargo, se\u00f1al de una asociaci\u00f3n ocultista, sino advertencia de una ense\u00f1anza intransferible y estrictamente personal.<br \/>\nSIGNOS DE ESOTERISMO CRISTIANO<br \/>\nCiertas deliberadas alteraciones cronol\u00f3gicas de determinados acontecimientos evang\u00e9licos en un programa claustral o en las figuras de un p\u00f3rtico puede darnos una lectura distinta del mensaje. Por desgracia, restauraciones recientes trataron de \u0091mejorar\u0092 supuestos errores y destruyeron la segunda lectura de aquellos documentos, en los que no se trataba de informar, sino de comunicar. Entre los que subsisten, hay que hacer abstracci\u00f3n de la historia concreta que pretenden describir y buscar en sus estructuras y en los cambios resaltados la recuperaci\u00f3n de una idea primigenia, desfigurada por la revelaci\u00f3n ortodoxa. Eventualmente, las im\u00e1genes cristianas se combinan con otras paganas, dando testimonio de la ra\u00edz universal de un determinado mensaje.<br \/>\nSIGNOS DE RECONOCIMIENTO COMPA\u00d1ERIL<br \/>\nSe suelen designar como marcas de cantero y, por lo general, son interpretados err\u00f3neamente como testimonios de la labor diaria, aunque la naturaleza espec\u00edfica de muchas de estas se\u00f1ales y la dificultad misma del trabajo de grabarlas reafirman una intenci\u00f3n que s\u00f3lo los que la realizaban pod\u00edan conocer en su integridad. Al abordar su estudio conviene tomar en cuenta su identificaci\u00f3n iconol\u00f3gica, pero sobre todo la naturaleza espec\u00edfica del monumento en el que se grabaron y el lugar que el monumento ocupa dentro del contexto del Camino.<br \/>\nSIGNOS DE PRUEBAS A SUPERAR<br \/>\nLas pruebas inici\u00e1ticas forman parte de la integraci\u00f3n de nuevos miembros al colectivo. Suponen, como la muerte, el abandono del estado vital anterior. Por eso las encontramos en el monasterio, en los gremios operativos y en las sociedades restringidas. Suelen reconocerse en secuencias iconol\u00f3gicas, descritas a menudo como martirios superados por el santo m\u00e1rtir de turno. Aluden muy frecuentemente a santos, ascetas, y patronos gremiales, eventualmente, la secuencia de las im\u00e1genes da cuenta cabal de los pasos requeridos para las particulares iniciaciones.<br \/>\nMAGNITUDES Y DISTANCIAS<br \/>\nAqu\u00ed interviene a menudo el esfuerzo del buscador, porque el mensaje se escamotea mediante elementos abstractos en los que interviene el n\u00famero, la configuraci\u00f3n geom\u00e9trica y las operaciones matem\u00e1ticas. Tambi\u00e9n en estos casos, la intervenci\u00f3n de los reconstructores actuales, al trasladar un monumento de su emplazamiento originario, puede hacer que desaparezca el mensaje tal como fue concebido cuando se construy\u00f3.<br \/>\nSE\u00d1ALES DE ALERTA<br \/>\nSon grupos de signos sin aparente importancia en si mismos, pero que han sido colocados de tal modo que, en su conjunto, advierten sobre la proximidad del espacio sagrado que, sin ellos, podr\u00eda pasar inadvertido para muchos, aunque tampoco conviene que sea divulgado entre quienes no recorran l\u00facidamente la Ruta. A veces, estas marcas las dejan hoy mismo quienes se han planteado recuperar el sentido originario del Camino, y consisten en simples manchas de pintura que marcan una senda a seguir o el exacto lugar por donde conviene vadear el r\u00edo, al margen del puente. Son signos que exigen constante atenci\u00f3n del peregrino y revelan enclaves que, muy a menudo, no figuran en los itinerarios al uso o que exigen que se tome una determinada actitud en su presencia.<br \/>\nAVISOS DE RECUPERACI\u00d3N DE SABERES<br \/>\nNo es ins\u00f3lito detectar la presencia de se\u00f1ales que fueron objeto de anatema por parte de las autoridades ortodoxas. Sin embargo, al margen de que recordemos que indican saberes que fueron subrepticiamente estudiados, incluso en recintos mon\u00e1sticos, mientras eran condenados sus practicantes laicos, conviene no olvidar que conocimientos como la alquimia y el hermetismo, la profec\u00eda y la astrolog\u00eda, pueden enlazar con la conciencia puramente cristiana cuando se interpretan determinados mensajes seg\u00fan la sem\u00e1ntica propia del esoterismo universal, es decir, cuando el mensaje se reconvierte sobre esquemas universales desde su actitud dogm\u00e1tica primigenia. Es entonces cuando el conocimiento esot\u00e9rico adquiere todo su sentido, si se logra despojarlo de la an\u00e9cdota complementaria y se potencia su sentido tradicional, basado en la ense\u00f1anza arcana.<br \/>\n(\u0085)<\/p>\n<p>El Camino nos plantea un HOLOGRAMA. O, si lo preferimos, no nos plantea una materia pedag\u00f3gica, sino un m\u00e9todo para asumir una manera humana y trascendente a la vez de abordar nuestra relaci\u00f3n plena con el Universo, con la Historia, con el Tiempo y con todos nuestros semejantes.<br \/>\n\u0085 El Camino no deja indiferente a nadie que lo recorra, sea cual sea el fin que le gu\u00ede, las ideas que sustente o el m\u00e9todo que utilice para seguirlo. Pero s\u00ed hay m\u00faltiples grados de impacto; y esos grados depender\u00e1n en gran medida de la disposici\u00f3n que adopte cada cual al dar el primer paso.<br \/>\n.<br \/>\n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si recapitulamos los primeros indicios de transformaci\u00f3n que nos plantea el Camino, veremos que pueden resumirse en la siguiente estructura: a) EL CAMINO CONSTITUYE UN ITINERARIO SAGRADO HACIA MITOS QUE NOS DAN CUENTA DE UN ARCAICO CENTRO DEL MUNDO, DONDE QUEDARON SUPUESTAMENTE IMPLANTADAS UNAS CLAVES FUNDAMENTALES DEL CONOCIMIENTO TRASCENDENTE. b) EL CAMINO SE CONCIBI\u00d3 COMO UNA V\u00cdA DOLOROSA QUE SERVIR\u00cdA<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[213],"tags":[],"class_list":["post-3713","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-juan-g-atienza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3713\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}