{"id":3711,"date":"2009-03-02T16:24:11","date_gmt":"2009-03-02T16:24:11","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3711"},"modified":"2009-03-02T16:24:11","modified_gmt":"2009-03-02T16:24:11","slug":"juan-garcia-atienza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3711","title":{"rendered":"Juan Garcia Atienza"},"content":{"rendered":"<p>Juan Garcia Atienza<\/p>\n<p>Escritor espa\u00f1ol (Valencia, 1930-), licenciado en Filolog\u00eda Rom\u00e1nica. En 1977 decidi\u00f3 dedicarse de lleno a la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y antropol\u00f3gica. Antrop\u00f3logo de lo oculto, historiador de las voces del pueblo, buscador de caminos, hombre experto, culto, de senectud encendida, y ojos lacios y azules como de agua estancada. <\/p>\n<p>Autor de m\u00e1s de 50 libros, entre ellos: <\/p>\n<p>Leyendas m\u00e1gicas de Espa\u00f1a<\/p>\n<p>Leyendas del camino de Santiago<\/p>\n<p>La Ruta Sagrada<\/p>\n<p>Los Santos paganos<\/p>\n<p>El Legado Templario<\/p>\n<p>La Gran Manipulaci\u00f3n C\u00f3smica<\/p>\n<p>El Milenio llega<\/p>\n<p>Para conocer sobre c\u00f3mo el ser humano es usado y mentalmente influenciado por entidades del cosmos, el libro La Gran Manipulaci\u00f3n C\u00f3smica ofrece un tratamiento del tema muy destacado entre todo lo que al respecto ha sido publicado.<\/p>\n<p>La Gran Manipulaci\u00f3n C\u00f3smica<br \/>\n10<br \/>\nDe c\u00f3mo el pez grande vino a comerse al pez chico<\/p>\n<p>La escala dimensional de la evoluci\u00f3n <\/p>\n<p>Si intent\u00e1semos establecer la sucesi\u00f3n evolutiva de los seres del cosmos a niveles de conciencia dimensional -y tendr\u00e9 que pedir excusas por lo que me temo que pueda parecer una definici\u00f3n muy poco ortodoxa-, deber\u00edamos partir de una conciencia- punto, que corresponder\u00eda, en l\u00edneas generales, al que llamamos mundo mineral. <\/p>\n<p>Una piedra o un grano de arena, un objeto natural o artificial inorg\u00e1nico, est\u00e1 en un lugar preciso, ocupa un espacio limitado y no puede desarrollar la energ\u00eda necesaria para su autodesplazamiento. Si es que existe en este ser objeto alg\u00fan tipo de conciencia -y no hay nada que impida pensar que la posee- esa conciencia estar\u00e1 constre\u00f1ida al punto exacto de su ubicaci\u00f3n. Es, pues, una conciencia que podr\u00edamos llamar adimensional (aunque, de hecho, sabemos que ocupa un espacio que contiene las tres dimensiones, si bien no podr\u00e1 tener conciencia de ello).\u00a0 <\/p>\n<p>El mundo vegetal crece y se desarrolla por s\u00ed mismo, nace y muere y crece, aunque tampoco tiene la capacidad de desplazarse. Su punto de referencia espacial est\u00e1 en su contacto con la tierra y, a partir de ella, su camino hacia arriba (tronco, ramas, hojas, flores) y hacia abajo (ra\u00edces). Su eventual conciencia ser\u00eda la l\u00ednea, es decir, la unidimensionalidad.\u00a0 <\/p>\n<p>Avancemos la sospecha que le asaltar\u00e1 a m\u00e1s de un lector: no hay, de hecho, un l\u00edmite estricto que sirva de frontera definida a los seres de la naturaleza. Del mismo modo, no existir\u00eda un punto en el que se pudiera afirmar taxativamente que, antes de \u00e9l, s\u00f3lo hay conciencia adimensional y, al otro lado, otra unidimensional (y as\u00ed sucesivamente). Tomo voluntariamente bloques enteros de conciencia y pienso que cada cual podr\u00e1 representarse, por su cuenta, esas zonas de nadie en las que se produce el paso de un tipo de conciencia al siguiente. <\/p>\n<p>Continuando, pues, con la escala iniciada, nos encontraremos ante los seres inferiores del reino animal, que tienen conciencia primaria de desplazamiento superficial, como podr\u00eda tenerla un supuesto ser de dos dimensiones. Un gusano de seda tiene conciencia de la hoja de moral que devora y por la que se desplaza, pero ignora esencialmente los vol\u00famenes. Sin embargo, ese mismo gusano, llegado al \u00e1pice de su evoluci\u00f3n f\u00edsica, deja s\u00fabitamente de comer, se envuelve en la seda que \u00e9l mismo segrega por centenares de metros, hasta formar un capullo, y muere materialmente, se pudre y se seca dentro de su caparaz\u00f3n para resucitar -pues se trata de una aut\u00e9ntica resurrecci\u00f3n y hasta he sentido tentaciones de escribirla con letras may\u00fasculas- en una mariposa de vida precaria que, durante unas horas, es casi capaz de volar, de palpar los l\u00edmites de una conciencia tridimensional.\u00a0 <\/p>\n<p>Si continuamos analizando la conducta de los animales superiores (incluyendo ya en ellos desde insectos y crust\u00e1ceos capaces de saltar o de volar, hasta los simios antropoides), nos daremos cuenta de que, en ellos, como en la mariposa, hay ya una conciencia tridimensional que les permite captar instintivamente la altura, la profundidad o los contornos de su espacio vital, moverse entre ellos y mantenerlos como l\u00edmite de captaci\u00f3n.\u00a0 <\/p>\n<p>Por su parte, el ser humano, en tanto que grado evolutivo inmediato, se mueve, lo mismo que los animales superiores, en un espacio que sus sentidos -nuestros cinco sentidos m\u00e1s ese sexto sentido mental del que hablan los orientales- dictan como tridimensional y que, por lo tanto, limita su percepci\u00f3n inmediata. Sin embargo, un grado superior de conciencia -llam\u00e9moslo su condici\u00f3n de animal racional- le lleva a intuir, aunque sea de modo primario, la dimensi\u00f3n inmediata, de la que en cierto modo se siente -nos sentimos t\u00fa y yo, amigo racional- esclavo. <\/p>\n<p>Se trata del concepto del tiempo, de la dimensionalidad temporal que domina el curso de nuestra existencia y marca la pauta, tengamos o no conciencia clara de ella, de eso que denominamos nuestra trascendencia.\u00a0 <\/p>\n<p>T\u00fa mi da\u00b4 una cosa a m\u00e9, \u00edo ti d\u00f3 una cosa a t\u00e9 <\/p>\n<p>Hace ya unos treinta a\u00f1os, cuando el movimiento llamado neorrealista convirti\u00f3 a Italia en una potencia mundial en la industria cinematogr\u00e1fica, se realiz\u00f3 una pel\u00edcula en color, Carrusel napolitano, tal vez la primera en aquel mundo latino de la segunda posguerra mundial, en la cual, en clave de espect\u00e1culo musical, surg\u00edan una vez m\u00e1s todas las lacras y los terribles avatares de un mundo que hab\u00eda aprendido algo -no mucho, por desgracia- de los centenares de millones de muertos que hab\u00edan producido cuatro a\u00f1os de contienda.\u00a0 <\/p>\n<p>En aquella pel\u00edcula hab\u00eda un n\u00famero -repito que se trataba de un film musical- en el que todos los componentes jugaban al toma y daca casi c\u00f3smico que patentizaba la mutua dependencia de los seres humanos: &#8220;T\u00fa me das una cosa a m\u00ed, yo te doy una cosa a ti&#8221;, dec\u00edan, haciendo intercambio de las cosas m\u00e1s peregrinas que cabr\u00eda imaginar en el mundo.\u00a0 <\/p>\n<p>Viene a cuento aquel recuerdo -que para muchos ser\u00e1 ya prehist\u00f3rico- con la interdependencia que podr\u00edamos establecer y que, de hecho, existe ya en todos los seres que pueblan el cosmos. Todo le sirve a alguien. Nada hay que, de uno u otro modo, no sea \u00fatil a otro, que lo habr\u00e1 de tomar a cambio de algo que \u00e9l, a su vez, puede proporcionar a un tercero. El mundo, en este sentido, es un constante intercambio de necesidades y de hartazgos entre los entes que lo pueblan.\u00a0 <\/p>\n<p>Los seres de conciencia unidimensional, el universo de los vegetales (dicho de modo amplio y necesariamente inexacto, s\u00f3lo estructuralmente v\u00e1lido), se nutren del mundo adimensional de los minerales, extray\u00e9ndoles directamente las sustancias necesarias para cumplir su funci\u00f3n vital.\u00a0 <\/p>\n<p>Los animales primarios, por su parte, extraen su alimento principal de las plantas, que previamente han tomado de la tierra las sustancias nutricias. A su vez, los animales m\u00e1s evolucionados, lo mismo que los seres humanos, se alimentan indistintamente de materias vegetales y de otros animales, en una especie de s\u00edntesis alimentaria y vital que se hace progresivamente complicada, en tanto que ha de nutrir \u00f3rganos tambi\u00e9n progresivamente m\u00e1s evolucionados que hace que las funciones vitales exijan una mayor complejidad acorde con los estudios evolutivos de seres con necesidades de nutrici\u00f3n diversas, seg\u00fan los \u00f3rganos que hayan de mantener. <\/p>\n<p>El mundo exige ese escalonamiento, del mismo modo que lo exigen todos los seres que lo componen, de tal modo que aquello que toman de los estadios inferiores de la evoluci\u00f3n supone s\u00edntesis cada vez m\u00e1s complejas y, a su vez, hacen entrega de elementos todav\u00eda m\u00e1s complicadamente sintetizados a los que forman parte del escal\u00f3n evolutivo inmediato. Con escasas variantes, que creo que s\u00f3lo servir\u00edan para confirmar los hechos, as\u00ed se establece la armon\u00eda de la naturaleza.\u00a0 <\/p>\n<p>El hombre en tanto que ser que se alimenta <\/p>\n<p>A medida que los seres de la naturaleza alcanzan grados superiores de conciencia, sus necesidades alimentarias se diversifican y, sobre todo, tienen que cubrir campos cada vez m\u00e1s amplios. S\u00ed, por ejemplo, a una planta le basta con sintetizar alimentos que le proporciona la tierra y que toma del aire para crecer y echar hojas y ramas y frutos, a una oruga sedera le ser\u00e1 necesario tomar de la hoja de la morera sustancias que no s\u00f3lo le permitan alimentarse y crecer, sino tambi\u00e9n fabricar la seda que le dar\u00e1 la posibilidad de envolverse en el capullo del que habr\u00e1 de salir la mariposa con toda su complejidad org\u00e1nica. <\/p>\n<p>Un mam\u00edfero, por su parte, necesitar\u00e1 que los alimentos ingeridos le den robustez de m\u00fasculos y una vitalidad sangu\u00ednea que le permita regar un cerebro relativamente desarrollado, m\u00e1s toda una serie de v\u00edsceras con funciones tremendamente complejas y diversificadas.\u00a0 <\/p>\n<p>El ser humano, por su parte, posee una capacidad de raciocinio supuestamente superior a la de cualquier animal. De hecho, el rasgo distintivo de la especie humana es precisamente la raz\u00f3n. Pues bien, esa capacidad debe tambi\u00e9n ser alimentada, porque todos sabemos que surgen cierto tipo de taras cerebrales que son ocasionadas por la carencia de sustancias concretas necesarias para esa particular y compleja funci\u00f3n y para nada m\u00e1s. <\/p>\n<p>Pensemos igualmente que, en el caso del ser humano -lo mismo que en el de muchos otros animales y hasta en el de las plantas- la alimentaci\u00f3n no se lleva a cabo \u00fanicamente por la v\u00eda digestiva (directa, podr\u00edamos decir), sino por otros muchos caminos. Hay una alimentaci\u00f3n producida por el sue\u00f1o, por la respiraci\u00f3n y hasta existen -aunque no siempre se practiquen- una alimentaci\u00f3n emocional y una alimentaci\u00f3n intelectual, cuya carencia puede tambi\u00e9n causar trastornos que afecten a la personalidad humana. <\/p>\n<p>Y cr\u00e9ase que no lo digo como met\u00e1fora, sino que esas necesidades existen realmente como tales, como energ\u00edas vitales que deben cubrirse y fomentarse, precisamente porque el ser humano, aunque muy a menudo de modo inconsciente, es un sujeto tan inserto en su propia evoluci\u00f3n como pueda serlo el gusano de seda, y no podemos pensar en modo alguno que se ha alcanzado un l\u00edmite evolutivo m\u00e1s all\u00e1 del cual no podremos pasar. <\/p>\n<p>No s\u00f3lo no es as\u00ed, sino que esa evoluci\u00f3n forma parte integrante de la naturaleza humana, del mismo modo -s\u00f3lo que con mucha mayor complejidad- que forma parte de la naturaleza de los animales inferiores la utilizaci\u00f3n o absorci\u00f3n de determinados alimentos que les permitir\u00e1n la conservaci\u00f3n de la especie en su lucha continua por sobrevivir a la selecci\u00f3n natural. En l\u00edneas generales, el ser que mejor y m\u00e1s razonablemente atienda a sus necesidades vitales y alimentarias ser\u00e1 siempre el que tenga mayores probabilidades de supervivencia y, por tanto, de evoluci\u00f3n selectiva.\u00a0 <\/p>\n<p>Vemos, pues, que cada especie -y el ser humano, en tanto que es especie, hace lo mismo- se alimenta de lo que le proporcionan las criaturas en su estadio evolutivo inferior, usa sus energ\u00edas y su capacidad primaria de s\u00edntesis de los alimentos naturales que, en estado puro, ser\u00edan ya imposibles de asimilar, y muestra su nivel evolutivo por el uso que hace de su preponderancia sobre esos otros seres. <\/p>\n<p>Pero no deja de resultar curiosa esa dificultad progresiva en los procesos de asimilaci\u00f3n; m\u00e1s que curiosa, significativa, puesto que se acent\u00faa en raz\u00f3n directa con la complejidad org\u00e1nica de los seres a todos sus niveles y, naturalmente, al nivel mismo de su percepci\u00f3n o conciencia de la dimensionalidad, agudizada al m\u00e1ximo en el ser humano, que es el ser racional por excelencia.\u00a0 <\/p>\n<p>Cualidades y dimensiones <\/p>\n<p>Partimos del hecho, universalmente admitido (a pesar de lo cual habr\u00eda que someterlo a un an\u00e1lisis de certeza) de que el ser humano se distingue precisamente por su cualidad de ser racional. La raz\u00f3n y sus consecuencias es lo que distingue, pues, a la humanidad. Del mismo modo, cada estadio evolutivo de la naturaleza se distingue por una cualidad que, curiosamente, marcha paralela con el sentido de conciencia dimensional que antes especific\u00e1bamos. <\/p>\n<p>De modo que la conciencia adimensional se corresponde con la cualidad de la inercia, la unidimensional con el impulso, la bidimensional con el instinto y la tridimensional con la voluntad. El ser humano, a cuestas con su conciencia cuatridimensional -por m\u00e1s errada e inexacta que tenga la concepci\u00f3n temporal- es el de tentador de la raz\u00f3n. <\/p>\n<p>En esquema, la pauta evolutiva ser\u00eda as\u00ed:\u00a0 <\/p>\n<p>Especie Conciencia dimensional Cualidad<br \/>\nMinerales\u00a0<br \/>\nVegetales\u00a0<br \/>\nanimales i.\u00a0<br \/>\nanimales s.\u00a0<br \/>\nseres humanos\u00a0<br \/>\n\u0085 ? &#8230; adimensionalidad\u00a0<br \/>\nunidimensionalidad\u00a0<br \/>\nbidimensionalidad\u00a0<br \/>\ntridimensionalidad\u00a0<br \/>\ncuatridimensionalidad\u00a0<br \/>\npentadimensionalidad\u00a0 inercia\u00a0<br \/>\nimpulso\u00a0<br \/>\ninstinto\u00a0<br \/>\nvoluntad\u00a0<br \/>\nraz\u00f3n\u00a0<br \/>\n\u0085 ? \u0085 <\/p>\n<p>Partiendo, pues, del grado m\u00e1s evolucionado racionalmente conocido -el g\u00e9nero humano, es decir, nosotros- cabe afirmar que cada grado sucesivo de evoluci\u00f3n, cada especie, est\u00e1 en condiciones de dominar y de manipular a todas las que se encuentran en estadios inferiores. El vegetal domina al mineral (a la tierra) y se alimenta de \u00e9l. Y as\u00ed sucesivamente hasta el ser humano, que, provisto de su suprema arma mental (la raz\u00f3n en cuesti\u00f3n) domina, manipula, y se aprovecha a todos los niveles de los seres que evolutivamente le anteceden. <\/p>\n<p>Este factor le confiere l\u00f3gica (racional) conciencia de superioridad y le hace suponer, por medio de esa suprema arma que tiene consigo, que se encuentra en la c\u00faspide del poder c\u00f3smico o, al menos, del poder planetario.\u00a0 <\/p>\n<p>Pensemos un poco, aunque sea, de momento, al menos, para sacar conclusiones aparentemente perogullescas. \u00bfPor qu\u00e9 cada especie es vencida y manipulada por las que poseen la conciencia dimensional un grado al menos superior? Creo que la respuesta es casi obvia: porque cada una de las cualidades inferiores ignora visceralmente a las que la siguen, aunque sepa que est\u00e1n ah\u00ed. <\/p>\n<p>Y, en consecuencia, no puede sustraerse conscientemente a su l\u00f3gica agresi\u00f3n. Hablando en t\u00e9rminos dimensionales -que son precisamente los que nos van a servir para captar en lo sucesivo la manipulaci\u00f3n de la que somos nosotros mismos objeto- hemos de admitir que cada conciencia dimensional carece de las condiciones necesarias para captar el ataque y el dominio que se ejerce sobre ella desde otro plano dimensional.\u00a0 <\/p>\n<p>Si imaginamos la conciencia del gusano (bidimensional) s\u00f3lo capaz de entender a su manera la superficie sobre la que discurre su existencia, una agresi\u00f3n llegada desde arriba o desde abajo la encontrar\u00e1 inerme. Hagamos la prueba si queremos. Coloquemos a nuestra oruga sedera sobre su hoja de moral. Acerqu\u00e9mosle un palito desde el nivel de la superficie de la hoja; la oruga se mover\u00e1 en direcci\u00f3n contraria. <\/p>\n<p>Sin embargo, si ese acercamiento lo efectuamos desde arriba, la oruga ser\u00e1 incapaz de captarla y podremos atravesarlo sin que el pobre bicho llegue a saber nunca desde d\u00f3nde le ha llegado la agresi\u00f3n y sin haber podido hacer absolutamente nada para evitarla o para defenderse de ella.\u00a0 <\/p>\n<p>La raz\u00f3n, \u00bfpunto final? <\/p>\n<p>Hemos tomado tan a pecho nuestra supuesta cualidad de reyes del planeta que, echando mano de nuestra arma suprema -la consabida raz\u00f3n, esa Raz\u00f3n que hasta hicieron Diosa Suprema los sans-culottes de la Revoluci\u00f3n Francesa-, y con la ayuda de todas las fuerzas de presi\u00f3n de que disponemos, nos hemos fabricado a nuestra imagen y semejanza toda una teor\u00eda del poder racional, de la que nos hemos constituido en c\u00faspide, cima y corona. <\/p>\n<p>Y hemos sido tan orgullosos y nos hemos sentido tan satisfechos con nuestras posibilidades que, m\u00e1s all\u00e1 de esa c\u00faspide sobre la que nos hemos izado, s\u00f3lo admitimos -y eso no siempre- a un Supremo Hacedor sobre el que descargamos todo aquello que cae fuera de nuestro entendimiento.\u00a0 <\/p>\n<p>Claro que sucede tambi\u00e9n que, ocasionalmente -y por m\u00e1s creyentes que seamos o que nos hayan pretendido hacer a lo largo de nuestro ya prolongado proceso hist\u00f3rico-, surgen fen\u00f3menos que, aunque resultan incomprensibles para nosotros, resultar\u00eda tambi\u00e9n rid\u00edculo y bochornoso adjudic\u00e1rselos a esa divinidad suprema que nos hemos fabricado a nuestra imagen y semejanza. <\/p>\n<p>Y entonces nos encontramos, como dicen en los pueblos, con el culo al aire; totalmente desasistidos, incapaces de racionalizar los hechos que no tienen raz\u00f3n y sin la menor posibilidad de definirlos, es decir, de transformarlos o de dominarlos y hasta de defendernos de su agresi\u00f3n, cuando la hay. Por el contrario, son fen\u00f3menos que nos dominan a nosotros, que juegan a p\u00eddola con nuestra suprema raz\u00f3n y la enfangan y la inutilizan lo suficiente como para que empecemos a dudar de ella en tanto que cualidad suprema en la evoluci\u00f3n natural de las especies. <\/p>\n<p>La cosa viene a plantearse como un gran desprop\u00f3sito c\u00f3smico. \u00bfCre\u00edamos que la raz\u00f3n, nuestra raz\u00f3n, lo pod\u00eda absolutamente todo? \u00a1Pues toma irracionalidad a espuertas pudiendo con ella! \u00bfNos imagin\u00e1bamos la c\u00faspide de una escala evolutiva sin m\u00e1s l\u00edmite que nuestro Dios infantilmente infinito o nuestra no menos deificada raz\u00f3n? <\/p>\n<p>\u00a1Pues toma absurdos fen\u00f3menos que se r\u00eden de nosotros y en nuestras propias barbas y nos dejan inermes frente a una realidad que, deliberadamente, por orgullo supremo, hab\u00edamos tratado de borrar!\u00a0 <\/p>\n<p>Objetos (y conceptos) no identificados <\/p>\n<p>A lo largo de nuestra historia de seres racionales y pensantes, inventores de tecnolog\u00eda y presuntos soberanos del planeta, han estado surgiendo constantemente ante nuestras conciencias fen\u00f3menos que la raz\u00f3n ha sido incapaz de explicar, aunque, siguiendo un proceso l\u00f3gico del pensamiento racional, ha tratado de encajar en determinadas coordenadas de nuestra mente cuadriculada. <\/p>\n<p>La necesidad de dar un cauce a los fen\u00f3menos evidentemente irracionales es la que, al fin y al cabo, ha obligado al ser humano a inventarse a Dios, pero el orgullo de sentirse propietario exclusivo de todo un planeta es lo que, por su parte, le ha inducido a establecer escalas serias de comunicaci\u00f3n o estadios conscientes de relaci\u00f3n con \u00c9l. <\/p>\n<p>El ser humano, con toda su aureola de racionalismo, se sent\u00eda en la misma cumbre que hab\u00eda fabricado y todo cuanto no entraba en los l\u00edmites de su entorno racional se atribu\u00eda -o se sigue atribuyendo ocasionalmente- a la divinidad abstracta. Y esa atribuci\u00f3n dejaba al hombre siempre como due\u00f1o y se\u00f1or -o como inquilino privilegiado- de su propio entorno. Dios absorber\u00e1 lo que quede del ser humano despu\u00e9s de la muerte; Dios -y s\u00f3lo \u00c9l- marcar\u00e1 los l\u00edmites del comportamiento humano; Dios habr\u00e1 sido el fabricante de la pir\u00e1mide evolutiva de la que constituimos la cumbre y el que habr\u00e1 colocado al hombre en su puesto inamovible.\u00a0 <\/p>\n<p>El cuanto a todos los fen\u00f3menos que escapan a la clasificaci\u00f3n racional y que surgen en nuestro entorno, que est\u00e1n ah\u00ed mismo y que no pueden negarse, identificarse ni catalogarse (y ni siquiera adjudicarse a la divinidad, porque son demasiado cotidianos, demasiado &#8220;de andar por casa&#8221; para adjudic\u00e1rselo directamente), hemos optado por varios caminos, que se han sucedido a lo largo de la historia, seg\u00fan haya dominado en nuestra civilizaci\u00f3n racional el sentimiento de dependencia divina o la raz\u00f3n cient\u00edfica a ultranza, con todos los estadios intermedios por los que hemos atravesado.\u00a0 <\/p>\n<p>La primera explicaci\u00f3n, propia de estadios de\u00edstas o de \u00e9pocas dominadas por la manipulaci\u00f3n secundaria de los grupos de presi\u00f3n de origen o de extracci\u00f3n religiosa, viene a atribuir cualquier manifestaci\u00f3n de fen\u00f3menos no identificados a emanaciones o a enviados del dios de turno: dioses menores, sefirots, santos o \u00e1ngeles que proceden de la divinidad, que son &#8220;sus hijos&#8221; como nosotros somos &#8220;su obra&#8221;, o sus enviados, que vienen como portavoces de sus advertencias y que -l\u00f3gicamente- se presentan de manera prodigiosa e intangible, como corresponde a su categor\u00eda de origen divino.\u00a0 <\/p>\n<p>A medida que la ciencia avanza en el discurrir de la historia, muchos fen\u00f3menos que anteriormente carec\u00edan de explicaci\u00f3n racional ya la tienen. Consecuentemente, la cotizaci\u00f3n divina baja muchos enteros e incluso, en numerosas ocasiones, se ha de declarar en quiebra o, al menos, en suspensi\u00f3n de pagos. Una tormenta puede ser explicada y prevista, como puede explicarse -y dicen ya que preverse- un terremoto. Se sabe que una hierba (antes milagrosa) o un agua (antes sagrada) pueden curar determinados males. <\/p>\n<p>Se sabe por qu\u00e9 se producen fen\u00f3menos antes divinizados. Como consecuencia, surge una segunda explicaci\u00f3n a cuanto a\u00fan contin\u00faa sin ser explicado. O debemos esperar, pues ya llegar\u00e1 en su d\u00eda el momento de esa explicaci\u00f3n, en cuanto la ciencia lo descubra, o se trata de alucinaciones que no son m\u00e1s que producto de mentes temporalmente (o perennemente) afectadas por alguna conexi\u00f3n defectuosa en sus circuitos racionales.\u00a0 <\/p>\n<p>La tercera soluci\u00f3n viene, en cierta manera, de la transferencia del concepto divinal al mundo de la ciencia racionalista. Conociendo -mal, por supuesto- los avances cient\u00edficos y presuponiendo -todav\u00eda peor- las perspectivas que aguardan a la ciencia en el futuro m\u00e1s o menos pr\u00f3ximo que se nos avecina, un sector cada vez m\u00e1s numeroso de la humanidad se ha planteado la evidente existencia de otras humanidades en otros sistemas planetarios del Universo, suposici\u00f3n evidentemente l\u00f3gica, que a estas alturas no admite duda ni suspicacias y que incluso los remisos del de\u00edsmo religioso a ultranza aceptan sin posibilidad de contraponer una negativa racional. <\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, han adjudicado a tales humanidades un grado de avance tecnol\u00f3gico-cient\u00edfico ligeramente superior al nuestro (suponiendo siglos o milenios de desfase cultural y trat\u00e1ndose de s\u00f3lo unos grados, a los que nosotros, sin duda, llegaremos -o llegar\u00e1n nuestros cient\u00edficos, o nuestras multinacionales manipuladoras- el d\u00eda menos pensado) y nos las han tra\u00eddo a nuestro mundo, dispuestas en muchos casos (demasiados) a asumir el papel de unas divinidades abstractas y moribundas que ya no cotizan lo suficiente en la bolsa de la credibilidad o de la credulidad humana.\u00a0 <\/p>\n<p>Cada cosa en su sitio <\/p>\n<p>Todo menos admitir -porque para eso somos nosotros, la Humanidad, la c\u00faspide de la evoluci\u00f3n natural, o al menos eso nos hemos cre\u00eddo- que hay o que puede haber entidades que viven una conciencia dimensional superior a la nuestra y que, sin que nosotros tengamos la menor posibilidad de detectarlas (a menos que ellas consientan o provoquen la detecci\u00f3n) conviven en nuestro mundo y con nosotros lo mismo que nosotros convivimos con las ovejas, los cerdos, las vacas o las orugas sederas. Y, para m\u00e1s exactitud, haciendo con nosotros exactamente las mismas cosas que nosotros hacemos con los animales o con los vegetales de los que nos servimos y nos nutrimos.\u00a0 <\/p>\n<p>He dicho nutrimos y la palabra puede parecer incluso un poco o un mucho can\u00edbal o vamp\u00edrica. Y no es que yo vaya ahora a negar que lo sea y rasgarme la t\u00fanica para afirmar que dije digo donde digo Diego. Nada de eso. He hablado de nutrici\u00f3n y he querido expresar precisamente eso: nutrici\u00f3n, canibalismo, alimento, comida, subsistencia, vitaminas y prote\u00ednas e hidratos de carbono\u0085 o la materia o la energ\u00eda que puede servir de sustitutivo o de complemento nutricio a las entidades que, sin saberlo nosotros racionalmente, est\u00e1n ah\u00ed y nos manipulan, porque \u00e9se es su derecho dimensional y natural: el de manipularnos, exactamente lo mismo que nosotros -\u00a1los amos del mundo no lo olvidemos!- estamos o nos consideramos en el derecho de devorar y dirigir y manipular a los seres de conciencia dimensional inferior.\u00a0 <\/p>\n<p>Vamos a tratar de establecer un paralelismo hipot\u00e9tico a modo de ejemplo. Intentemos comprender realmente nuestra situaci\u00f3n trasladando, lo mismo que hac\u00edamos en la escuela, una determinada figura o una concreta funci\u00f3n al plano inmediatamente inferior. Si logramos recordar c\u00f3mo, en los problemas de geometr\u00eda espacial, traslad\u00e1bamos las figuras y los vol\u00famenes a las hojas de papel -bidimensionales y planas-, podremos hacernos cargo y captar el problema que ahora se nos plantea. <\/p>\n<p>En el fondo, casi me parece mentira la evidencia de que todo en este mundo de conciencias y de dimensiones sea tan terriblemente simple, tan visceralmente captable. Pero lo cierto es -y esto lo supieron ya hace muchos siglos los heterodoxos matem\u00e1ticos seguidores del m\u00edstico de los n\u00fameros, Pit\u00e1goras- que el universo no es m\u00e1s que numerolog\u00eda. <\/p>\n<p>\u00a1Y pobre del cient\u00edfico que no sea capaz de comprenderlo y que domina lo que, en realidad, le est\u00e1 dominando a \u00e9l e indic\u00e1ndole, por cifras y por l\u00edneas y superficies e inc\u00f3gnitas y vol\u00famenes e integrales, lo que es realmente el Universo!\u00a0 <\/p>\n<p>El juego de la raz\u00f3n produce monstruos <\/p>\n<p>Nosotros somos, para el mundo de lo suprarracional, lo mismo que el mundo de los animales superiores para nosotros. Nosotros dominamos ese mundo con la raz\u00f3n, que supera al entendimiento de nuestras bestias, pero a nosotros se nos est\u00e1 dominando y se nos manipula mediante una supra-racionalidad -o irracionalidad, porque ese mundo no tiene nada de racional ni de razonable- que jam\u00e1s podr\u00edamos ser capaces de comprender.\u00a0 <\/p>\n<p>Si algo distingue a cualquiera de los hechos o de los fen\u00f3menos que llamamos malditos o fortianos es precisamente el que, contra todo pensamiento racional, carecen de un porqu\u00e9 y, sobre todo, se encuentran absolutamente ajenos a nuestro fundamental concepto del dualismo, es decir, de la perspectiva racional por excelencia.\u00a0 <\/p>\n<p>La raz\u00f3n, que nos caracteriza como seres pensantes, nos hace ver el mundo como un constante enfrentamiento de opuestos. Nos es imposible emitir juicios de valor si carecemos de la medida que nos comparar\u00e1 un hecho y nos lo situar\u00e1 en esa tabla que tenemos establecida para todos los niveles vitales. Llamaremos mala a una cosa en tanto podemos compararla con la bondad de otra. Decimos de una cosa que es luminosa en tanto que nos la representamos como contraria a la oscuridad. Algo es amable por contraposici\u00f3n con lo que es odioso y algo es negro si no tiene nada de blanco o de color. Si vemos un lado del rostro de una persona no vemos el otro (salvo que seamos cubistas, pero ya volveremos sobe eso), y si decimos que algo est\u00e1 fr\u00edo es porque sentimos su ausencia de calor.\u00a0 <\/p>\n<p>En cambio, nos encontramos esencialmente inquietos y sin posibilidad alguna de reaccionar cuando surge algo que nos resulta imposible de catalogar en las perspectivas del dualismo. Fij\u00e9monos en el fen\u00f3meno OVNI, que es la muestra m\u00e1s palpable e inmediata con la que se nos presenta, cada vez con m\u00e1s insistencia, el universo de lo irracional. Nadie de los que se ha ocupado del fen\u00f3meno, nadie de cuantos lo han vivido o lo han juzgado, han podido zafarse de una pregunta primaria que forma parte de nuestro mundo l\u00f3gico y cuadriculado de la dualidad: \u00bfes el fen\u00f3meno OVNI bueno o malo para el ser humano? <\/p>\n<p>Si leemos a los investigadores o preguntamos a los testigos, seguro que todos, de un modo o de otro, tienen formada su idea y la defienden a capa y espada. Pero sucede que esa idea nunca es \u00fanica; que las opiniones se dividen en un cincuenta por ciento. La mitad responde: es bueno; y la otra mitad jura que es algo malo, perverso, negativo y peligroso para la humanidad.\u00a0 <\/p>\n<p>Los que afirman la bondad del fen\u00f3meno son quienes, de alguna manera, lo han deificado y le han transferido la fe religiosa perdida o apagada. Para ellos, el fen\u00f3meno OVNI es un sustituto de ese Dios que ha muerto a manos de la tecnolog\u00eda cient\u00edfica y, como tal, resume todo cuanto de bueno y deseable queda en las mentes respecto a ese concepto del Para\u00edso Perdido que fue el cielo, convertido por la astronom\u00eda en simple y puro cosmos. Los OVNIS y quienes parecen ir dentro de ellos son criaturas enviadas desde un mundo esencialmente mejor y han llegado hasta nosotros para redimirnos de nuestros pecados, de nuestra incredulidad, de nuestra ciencia equivocada y de los peligros que nosotros mismos estamos provocando.\u00a0 <\/p>\n<p>Los que se aferren a la maldad intr\u00ednseca del fen\u00f3meno, juzgan a trav\u00e9s de animales extra\u00f1amente desangrados, de testimonios -ciertos- de mentes que se han dislocado definitivamente despu\u00e9s de un contacto, de familias rotas tras una supuesta llamada extraterrestre. <\/p>\n<p>Pero, fundamentalmente, suponen malo el fen\u00f3meno precisamente a causa de su impenetrabilidad, de su constante juego con los par\u00e1metros racionales, de su negativa a ser explicado, catalogado, analizado y, en consecuencia, vencido.\u00a0 <\/p>\n<p>Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario <\/p>\n<p>Fij\u00e9monos en un hecho que, a mi modo de ver, podr\u00eda arrojar un poco de luz -aunque no fuera mucha- a la hora de enfrentarnos con la creencia de un encaje dualista de los hechos fortianos y, como resumen y ejemplo de todos ellos, del fen\u00f3meno OVNI en todas sus fases. \u00bfNos hemos detenido alguna vez a pensar que nuestro concepto del bien y del mal, del amor y del odio, de lo izquierdoso y de lo derechista, est\u00e1 referido siempre a nosotros y jam\u00e1s a la naturaleza y al resto de las especies que la componen? <\/p>\n<p>Cuando damos muerte a una res para comerla, o cuando arrancamos una lechuga para hacernos con ella una ensalada, no nos planteamos en modo alguno si somos buenos o malos con el cordero o con la hortaliza, sino que esas cosas son buenas para nosotros.\u00a0 <\/p>\n<p>Siguiendo la misma v\u00eda de pensamiento, plante\u00e9monos el caso del reba\u00f1o de vacas o de cabras que cuidan nuestros pastores, tratando de llevarlo a los mejores pastos, haciendo que coman la mejor hierba y engorden. \u00bfLo hacen acaso por altruismo? Si lo hiciera por eso el pastor -es decir, si confesase que su \u00fanico af\u00e1n era proporcionar felicidad a sus animales-, todos nosotros le tildar\u00edamos de loco, de absurdo, de irracional, porque -dir\u00edamos- los seres inferiores a nosotros, en su totalidad, est\u00e1n ah\u00ed precisamente para servirnos o para que nosotros nos sirvamos de ellos. <\/p>\n<p>Lo tonto e il\u00f3gico ser\u00eda detenernos a pensar en si obra mal el le\u00f1ador con el \u00e1rbol que abate a golpe de hacha, o el fabricante de seda con las mariposas que no dejar\u00e1 nacer, o el pescador dominguero que vuelve de su jornada con media docena de truchas en la cesta. <\/p>\n<p>S\u00f3lo pensamos en una eventual mala acci\u00f3n hacia los dem\u00e1s seres de la naturaleza cuando esa acci\u00f3n no reporta provecho alguno para quien la lleva a cabo. Sutil juicio de valor, porque estamos comprobando ya, d\u00eda a d\u00eda -y hoy ha llegado ya a constituir uno de los problemas fundamentales de nuestra supervivencia- que muchos de los actos que ha cometido y sigue cometiendo el ser humano en su supuesto beneficio y siguiendo sus necesidades inmediatas, est\u00e1n comprometiendo seriamente nuestro futuro y nuestra subsistencia. Pero no se trata de eso aqu\u00ed y ahora, sino de que hemos conformado nuestra raz\u00f3n y nuestra moral (igualmente racional) a nuestro exclusivo beneficio.\u00a0 <\/p>\n<p>Vamos ahora de nuevo con el fen\u00f3meno irracional, con la presencia entre nosotros de lo esencialmente falto de l\u00f3gica y carente de raz\u00f3n. Ese fen\u00f3meno OVNI, \u00bfes bueno o malo, al margen de lo que opinen los testigos y los investigadores, los contactados y los curiosos?\u00a0 <\/p>\n<p>Analicemos su comportamiento, al margen de juicios y al margen tambi\u00e9n de su radical inexplicabilidad. Ante todo, trasponiendo cuanto acabamos de apuntar respecto a nuestro propio concepto moral, tendr\u00edamos que prescindir de que se trate de un fen\u00f3meno bueno o malo para nosotros, del mismo modo que no nos planteamos si nosotros somos buenos o malos con respecto a las dem\u00e1s especies de la naturaleza. <\/p>\n<p>En todo caso (pero me imagino que ser\u00eda demasiado pedir) tendr\u00edamos que preguntarnos o tratar de saber, dentro de lo posible y prescindiendo del pensamiento racional demasiado consciente, si se trata de un fen\u00f3meno o de un conjunto de fen\u00f3menos que llega desde planos dimensionales distintos y si, desde ellos, act\u00faa sobre nuestra especie y sobre todas las dem\u00e1s y nos las manipula en su propio provecho, en la \u00fanica manipulaci\u00f3n ante la cual el ser humano tendr\u00eda que conformarse irremisiblemente a ser sujeto pasivo.\u00a0 <\/p>\n<p>La cosa que viene de ninguna parte <\/p>\n<p>Vamos a recordar de nuevo lo que comentaba anteriormente respecto a nuestra acci\u00f3n sobre la conciencia presuntamente bidimensional de la oruga. Dec\u00eda que, si nos aproximamos a ella desde su propio plano de conciencia -la superficie de la hoja sobre la que vive- advertir\u00e1 la presencia de un elemento extra\u00f1o y presuntamente agresor, mientras que si la aproximamos desde arriba, s\u00f3lo nos advertir\u00e1 cuando estemos en su propio plano dimensional. <\/p>\n<p>Supongo, siguiendo con la misma experiencia, que si nos aproximamos a la oruga desde abajo y atravesamos la hoja sobre la que se encuentra, s\u00f3lo captar\u00e1 nuestra presencia (o la presencia del objeto que hayamos empleado, rama, aguja o bistur\u00ed) cuando atravesemos ese plano \u00a1y el ning\u00fan otro instante distinto! E incluso entonces, s\u00f3lo se dar\u00e1 cuenta de que all\u00ed hay algo e ignorar\u00e1 qu\u00e9 es y de d\u00f3nde procede. Y, todav\u00eda m\u00e1s all\u00e1, ese agujero que eventualmente habremos perforado en su hoja no ser\u00e1 tal agujero para la oruga, sino un espacio de nada, puesto que, presuntamente, carece de la capacidad de advertir los planos dimensionales, mientras que un agujero (para nosotros) supone que hay algo, al menos, debajo de \u00e9l.\u00a0 <\/p>\n<p>Observemos ahora el otro paralelismo que vamos a intentar dilucidar. Un OVNI o una formaci\u00f3n entera de OVNIs surge de nadie-sabe-d\u00f3nde, incluso muchas veces -a los testigos me remito- de esa superficie del mar que ha hecho plantearse a tanta gente (incluso a gobiernos concretos, aunque nunca lo hayan hecho p\u00fablico oficialmente) que existen &#8220;bases submarinas&#8221; de esos presuntos ej\u00e9rcitos gal\u00e1ctico. Si recordamos el que fue en su d\u00eda c\u00e9lebre caso del seminarista de Logro\u00f1o, la entidad ufol\u00f3gica -o lo que fuera aquello- se present\u00f3 s\u00fabitamente en su cuarto, sin venir de parte alguna, y comenz\u00f3 a manipular todos los aparatos -radio, tocadiscos y no recuerdo qu\u00e9 m\u00e1s, supongo que hasta el reloj- como siguiendo un juego del absurdo m\u00e1s sorprendente e inexplicable.\u00a0 <\/p>\n<p>El fen\u00f3meno, pues, exactamente lo mismo que los fantasmas de la tradici\u00f3n de la novela g\u00f3tica inglesa o las almas del Purgatorio del mito de don Juan, se filtran a trav\u00e9s de la solidez de los muros materiales y hasta parecen formarse en el cielo -podr\u00edamos decir, parecen materializarse a partir de la nada, del ning\u00fan-lugar- y, de la misma manera, se desintegran en la nada, despu\u00e9s de haber realizado acciones que -confesi\u00f3n de sabios cient\u00edficos que a veces parecen convertirse en locos alucinados- no podr\u00edan jam\u00e1s haberse realizado t\u00e9cnicamente, cient\u00edficamente. <\/p>\n<p>O sea racional y l\u00f3gicamente. O sea, tambi\u00e9n, que los OVNIs son capaces de romper todas las leyes establecidas a partir del comportamiento de los cuerpos f\u00edsicos, de los cuerpos tridimensionales, que son los que estamos en disposici\u00f3n de apreciar, calibrar, juzgar, dominar y entender.\u00a0 <\/p>\n<p>El fen\u00f3meno OVNI ha de plantearse, pues, contra todos los intentos que se han hecho y que se sigan haciendo, como una manifestaci\u00f3n radicalmente incomprensible e inaprehensible, al menos desde una perspectiva f\u00edsica, corporal. Ni siquiera se ha podido establecer si tales objetos est\u00e1n compuestos por alg\u00fan tipo de materia. <\/p>\n<p>Aparentan tenerla muchas veces, surgen a nuestra percepci\u00f3n como naves met\u00e1licas -o pl\u00e1sticas, vaya usted a saber-, brillantes, con luces muy determinadas, de colores, con unos movimientos precisos, aunque desaf\u00edan las leyes f\u00edsicas de la materia. Incluso han dejado y siguen dejando huellas en la tierra, precisas y concretas -huellas que, por otro lado, ser\u00edan paralelas a las que nosotros dejar\u00edamos sobre la hoja de la morera sobre la que discurre la vida de la oruga sedera, pero falta siempre la prueba de su materialidad concreta. <\/p>\n<p>Y, al decir prueba, me estoy refiriendo al objeto concret\u00edsimo, al fragmento preciso, al pedazo o esquirla o resto material de cualquier tipo, a no ser las se\u00f1ales de combusti\u00f3n que surgen, tan a menudo y que s\u00f3lo afectan a la materialidad del objeto -plantas o tierra- consumido, quemado y destrozado.\u00a0 <\/p>\n<p>No puedo evitar el recuerdo de algo que me dec\u00eda una vez mi buen amigo Juanjo Ben\u00edtez, investigador incansable y pateante empedernido del fen\u00f3meno, cuando un d\u00eda me confesaba: <\/p>\n<p>&#8220;Mi mayor ilusi\u00f3n ser\u00eda lanzarle un cantazo a un OVNI y escuchar el \u00a1clong! de la piedra sobre su superficie met\u00e1lica. No necesitar\u00eda m\u00e1s pruebas de su existencia&#8221;.\u00a0 <\/p>\n<p>Creer, no creo, pero haberlos, h\u00e1yalos <\/p>\n<p>Las palabras -no s\u00e9 si las ha escrito alguna vez- de Juanjo Ben\u00edtez son reveladoras de la radical inseguridad que provoca, en todos nosotros, la presencia sentida y nunca probada de los fen\u00f3menos supradimensionales. Porque va todo un mundo desde la seguridad que estos fen\u00f3menos &#8220;est\u00e1n ah\u00ed&#8221; a la prueba -imposible- de su presencia.\u00a0 <\/p>\n<p>En este sentido, sin embargo, yo me atrever\u00eda a sugerir una causa -tan irracional como el fen\u00f3meno mismo- que, en cierto modo, lo justifica, si no lo puede demostrar. Para m\u00ed, y en la mayor\u00eda de sus manifestaciones -y no s\u00e9 si atreverme a decir que en todas sus manifestaciones-, el fen\u00f3meno es paralelo, al menos en s\u00edntesis o estructuralmente, a todos los dem\u00e1s fen\u00f3menos de tipo paranormal que se plantean en nuestro mundo de comprensiones parciales. <\/p>\n<p>Por supuesto, la presencia de OVNIs es equivalente a la de las apariciones que analiz\u00e1bamos en p\u00e1ginas anteriores, con la diferencia de que, mientras \u00e9stas son asumidas por los grupos de presi\u00f3n religiosos que manipulan las creencias -y ese hecho de asumir el fen\u00f3meno puede tomarse (dual\u00edsticamente) en sentido positivo o negativo, seg\u00fan acepten o nieguen su eventual sacralidad-, el fen\u00f3meno OVNI est\u00e1 siendo acaparado por grupos de neocreyentes, que cifran su existencia en el hecho de aceptar la presencia de supuestos extraterrestres semidivinales -o totalmente divinizados- que llegan a la tierra con la misi\u00f3n espec\u00edfica de salvarnos de nosotros mismos y de nuestros evidentes y peligros\u00edsimos errores, que pueden dar al traste con la ecolog\u00eda gal\u00e1ctica o con un equilibrio (supuestamente racional) establecido por las eventuales conciencias extraterrestres, mucho m\u00e1s avanzadas -tecnol\u00f3gicamente, claro- que nosotros.\u00a0 <\/p>\n<p>Lo m\u00e1s curioso de este enredo es c\u00f3mo, en un mundo dominado por la tecnolog\u00eda, que cifra el progreso -confundi\u00e9ndolo por desgracia con la evoluci\u00f3n- en los logros mec\u00e1nicos de las grandes compa\u00f1\u00edas multinacionales, que son la pauta de nuestra medida presuntamente evolutiva, y en sus equipos de investigaci\u00f3n (recordemos y tengamos en cuenta las esperanzas absurdas de la inform\u00e1tica, puestas como meta de nuestros pr\u00f3ximos a\u00f1os), la mente de much\u00edsimos seres humanos se desv\u00eda peligrosamente, asociando la presencia y hasta los presuntos mensajes del mundo supradimensional a humanoides tecn\u00f3logos que vienen de otros planetas a contarnos (y, naturalmente, a convencernos) de una superioridad mental y cient\u00edfica que nosotros tendr\u00edamos la obligaci\u00f3n de deificar e incluso de adorar y convertir pr\u00e1cticamente en rito religioso, en acto m\u00e1gico, en material\u00edsima manipulaci\u00f3n salv\u00edfica proporcionada por quienes, supuestamente, llegan a este mundo para sacarnos de nuestros errores integrales y ense\u00f1arnos el camino de nuestra redenci\u00f3n. <\/p>\n<p>Un camino que, en esencia, no difiere un \u00e1pice de aquel otro que les trazara un d\u00eda Yav\u00e9 a los israelitas mosaicos, cuando les lanz\u00f3 a tumba abierta por el desierto del Sina\u00ed para sufrir todas las penalidades posibles que el hombre-piara-ganado puede resistir a mayor gloria de su presunto due\u00f1o y salvador.\u00a0 <\/p>\n<p>Pastores y ovejas <\/p>\n<p>Por mi parte, estoy absolutamente convencido de que no es gratuito, ni mucho menos, el paralelismo, simb\u00f3lico en el Evangelio, del pastor y de las ovejas, del mismo modo que no es casual ni arbitrario el que yo mismo, l\u00edneas m\u00e1s arriba, haya colocado a los pastores como ejemplo de nuestra condici\u00f3n de &#8220;ganado&#8221; apto para servir a las supuestas o sospechadas necesidades de determinadas entidades supradimensionales que nos utilizan de un modo que a nosotros nos ha de resultar, esencial y visceralmente, inaprensible, al menos mientras nos empe\u00f1emos en aferrarnos a nuestro racionalismo a ultranza y no seamos capaces, en tanto que especie, de reconocer nuestro puesto exacto en el orden establecido en el cosmos. <\/p>\n<p>(Naturalmente, me estoy refiriendo estrictamente a un puesto que nosotros no hemos elegido, sino que, en cierto modo, nos ha sido asignado. Y del mismo modo que la cabra o la oveja no han elegido libremente su inserci\u00f3n en el contexto del reba\u00f1o, pero tienen que aceptarla, porque hay una entidad -el pastor- que las manipula irremisiblemente y al que tienen que obedecer, en persona o a trav\u00e9s de sus ayudantes los perros, as\u00ed nosotros hemos de asumir nuestro papel de ganado alimentario de conciencias situadas dimensionalmente por encima de nosotros).\u00a0 <\/p>\n<p>Atenci\u00f3n, porque creo que es importante se\u00f1alar que todas estas apreciaciones son meramente objetivas. Quiero decir que ata\u00f1en a la humanidad como masa y s\u00f3lo en tanto que tal humanidad no adquiera conciencia clara y definida de que existe efectivamente una aut\u00e9ntica -y no meramente supuesta- evoluci\u00f3n, a la que c\u00f3smicamente tiene todo el derecho de acceder. <\/p>\n<p>Pensemos que el ser humano, desde el hombre de Pek\u00edn o el australopiteco de hace dos o tres millones de a\u00f1os, ha pasado efectivamente del estadio evolutivo que hoy adjudicamos, con muy pocas variantes, a los animales superiores -con una conciencia dimensional caracterizada \u00fanicamente por el predominio de la voluntad- y que lleg\u00f3 a la conciencia racional definida como propia de la humanidad tras una s\u00edntesis de la evoluci\u00f3n natural de la especie: de todas las especies. Hoy, ese mismo hombre se cree se\u00f1or absoluto del planeta. <\/p>\n<p>Pues bien, pensemos que esa evoluci\u00f3n existe, que es un hecho y que tenemos derecho a ella, en tanto que seres naturales que formamos parte de un Universo en expansi\u00f3n (o sea, en evoluci\u00f3n). S\u00f3lo fuerzas muy determinadas, que nosotros mismos podr\u00edamos alcanzar si no nos vence la manipulaci\u00f3n c\u00f3smica, pueden oponerse a que esos estadios evolutivos sean una realidad alcanzable.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9?\u00a0 <\/p>\n<p>Por un motivo que podr\u00edamos comprender claramente si fu\u00e9ramos capaces de transferir, una vez m\u00e1s, el problema planteado sobre la conciencia bidimensional. Pensemos en el pastor una vez m\u00e1s: \u00bfconsentir\u00eda en que sus ovejas, sus cabras, sus vacas o sus cerdos comenzasen a expresar su deseo de libertad y de independencia, y se negasen a obedecer sus \u00f3rdenes o las \u00f3rdenes secundarias de los perros? \u00bfComprender\u00eda acaso que esos seres tienen derecho (c\u00f3smico derecho, si queremos) a elegir el momento, la circunstancia y el lugar de su propia evoluci\u00f3n hacia estados de conciencia superiores?\u00a0 <\/p>\n<p>Supongo yo que en todo el universo existe una ley de estabilizaci\u00f3n (digo si ser\u00e1 dimensional), que induce a sus entidades a intentar en su momento la propia superaci\u00f3n, pero sin consentir que las entidades inmediatamente inferiores tengan acceso al estadio que l\u00f3gicamente, con su paso, quedar\u00eda vac\u00edo. Supongo tambi\u00e9n -y la experiencia humana viene a demostrarlo en cierto modo- que ese paso evolutivo no se produce de modo total, ni siquiera masivo. Y que es absolutamente necesario que una minor\u00eda abra lentamente el camino, antes de que, poco a poco, a lo largo posiblemente de unos cuantos miles de a\u00f1os, el resto de los componentes de la familia con conciencia dimensional com\u00fan alcance el siguiente escal\u00f3n evolutivo.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se comporta la entidad llamada OVNI o, en general, el fen\u00f3meno paranormal en su m\u00e1s amplio sentido, con respecto a la posible evoluci\u00f3n humana y a los intentos m\u00e1s o menos conscientes del hombre por alcanzarla?\u00a0 <\/p>\n<p>Conciencia evolutiva y avance cultural <\/p>\n<p>Distingamos, ante todo, la evidente diferencia que existe entre el concepto que tenemos de avance cultural y el aut\u00e9ntico sentido de lo que llamamos evoluci\u00f3n, y esto aunque ambos t\u00e9rminos hayan sido demasiado a menudo confundidos y, consecuentemente, tergiversados. El avance cultural, en t\u00e9rminos generales, es una radical y constante afirmaci\u00f3n de las coordenadas cient\u00edficas, por las que el ser humano se mueve en tanto que conciencia racional y razonante. La cultura es s\u00f3lo afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de un racionalismo que confirma al ente humano en sus esquemas l\u00f3gicos y en la sublimaci\u00f3n -nunca negativa- del mundo sensorial sobre el que se basan los par\u00e1metros de la conciencia racionalista.\u00a0 <\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n supone, de hecho, el salto del ser humano hacia estratos m\u00e1s reales del entendimiento integral; hacia la superaci\u00f3n, en fin, de ese racionalismo que caracteriza al hombre como especie, para el que ni siguiera nos hemos preocupado de buscar un nombre apropiado, pero que supone la liberaci\u00f3n de las percepciones sensoriales y la comprensi\u00f3n del universo a partir de otras fuentes superiores de conciencia.\u00a0 <\/p>\n<p>Quiero decir con estas distinciones que, en su ra\u00edz, nada tiene que ver (o, al menos, no tiene por qu\u00e9 tener la menor relaci\u00f3n) la altura cultural con el grado de evoluci\u00f3n real que pueda alcanzar un individuo o un grupo humano determinado. Un gran cient\u00edfico racionalista puede encontrarse en un estadio evolutivo infinitamente inferior, como ente consciente, al de un bonzo de un monasterio japon\u00e9s o un anacoreta copto, que tal vez ni siquiera sepan escribir su propio nombre. Lo cual no impide que, en t\u00e9rminos generales, una conciencia culturalmente desarrollada est\u00e9 en mejores condiciones para emprender el camino hacia el siguiente pelda\u00f1o evolutivo que un cerebro obtuso o insuficientemente preparado en las lides intelectuales.\u00a0 <\/p>\n<p>A partir de esta afirmaci\u00f3n, en cualquier caso, tendremos que sacar la conclusi\u00f3n de que, no teniendo nada espec\u00edfico en com\u00fan la v\u00eda evolutiva del ser humano con la altura cultural alcanzada a niveles personales, del grupo o \u00e1rea econ\u00f3mica, social o \u00e9tnica, esas \u00e1reas ser\u00e1n tratadas a distintos niveles de manipulaci\u00f3n por las entidades que en esa manipulaci\u00f3n dimensional adopta seg\u00fan los sujetos culturales sobre los que haya de actuar o los grupos sociol\u00f3gicos en los que tenga que influir.\u00a0 <\/p>\n<p>Estructura manipuladora del fen\u00f3meno de las apariciones <\/p>\n<p>Las llamadas apariciones constituyen, seguramente, el nivel m\u00e1s inmediato de manipulaci\u00f3n dimensional que se ejerce sobre el individuo humano a niveles culturales. Y no me refiero \u00fanicamente a las que, con pl\u00e1cemes o rechazos de los poderes religiosos establecidos, se manifiestan como contactos divinales de ra\u00edz cristiana o de cualquier otro credo, sino a aquellas otras que surgen como presencia de entidades supuestamente extraterrestres que vienen, lo mismo que las v\u00edrgenes y los arc\u00e1ngeles, como aparentes portadoras de mensajes de salvaci\u00f3n.\u00a0 <\/p>\n<p>En todos los casos se da, por parte de los sujetos receptores, un grado precario de cultura. Suele tratarse de analfabetos, j\u00f3venes pueblerinos de escuela primaria o parroquial -catecismo, palo y tentetieso- o seres con escaso grado de formaci\u00f3n que, curiosamente, parecen adquirir un ba\u00f1o de cultura despu\u00e9s del contacto. En todos estos seres se da igualmente una enorme dosis de credulidad, que se manifiesta inmediatamente, sin dudas y sin ning\u00fan tipo de planteamiento cr\u00edtico. <\/p>\n<p>La aparici\u00f3n es asumida en su aparente realidad desde el primer instante y sus mensajes son transmitidos en cuanto comienzan a revelarse. Las \u00f3rdenes -porque siempre hay \u00f3rdenes e incluso, en muchos casos, \u00f3rdenes que no admiten r\u00e9plica- se aceptan sin rechistar y sin poner en duda su autenticidad, y del mismo modo se reemiten a todos cuantos quieran o\u00edrlas, presuntamente el mundo entero, aunque su influencia sea generalmente restringida.\u00a0 <\/p>\n<p>Por parte de la entidad contactante, hay diversos niveles de acercamiento, que suelen darse de modo sucesivo y en un orden perfectamente establecido de antemano. Surge, en primer lugar, una presentaci\u00f3n de credenciales: yo soy Tal. La tarjeta de identidad est\u00e1 avalada por el mismo modo de presentarse y por el grado de manipulaci\u00f3n secundaria del receptor. Al creyente se presentar\u00e1 como celestial, al no creyente -racionalista ateo, a su modo- como entidad extraterrestre. Y hasta el disfraz ir\u00e1 acorde con el show representado.\u00a0 <\/p>\n<p>El segundo paso vendr\u00e1 dado por una manifiesta preocupaci\u00f3n ante el estado en que se encuentra el planeta. Y, en general, esa preocupaci\u00f3n vendr\u00e1 a responder a la preocupaci\u00f3n presente en el inconsciente colectivo de los individuos. Ah\u00ed entra de lleno el mensaje antibolchevique de F\u00e1tima o la profunda preocupaci\u00f3n por el avance del peligro nuclear en los extraterrestres.\u00a0 <\/p>\n<p>Tercer paso: la entidad viene a resolver este caos pol\u00edtico, b\u00e9lico, preb\u00e9lico, o simplemente tecnol\u00f3gico, que puede terminar con la vida del hombre sobre la tierra (o con la fe ciega en los valores religiosos reconocidos, que viene a ser lo mismo: muerte del cuerpo, muerte del alma). Mas para que la misi\u00f3n obtenga resultados satisfactorios, los seres humanos tienen que colaborar intensamente. <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo? Volviendo a las costumbres buenas, a las creencias convenientes, a la oraci\u00f3n positiva, al sacrificio redentor, rechazando de plano al mismo tiempo los malos sistemas pol\u00edticos, las nefastas teor\u00edas racionalistas y los negativos pensamientos que apartan de las viejas y sanas creencias. <\/p>\n<p>Es decir, que se trata de meter en los seres humanos la idea del moralismo dualista a todos los niveles, hacerles ver que existe algo muy malo que se contrapone a lo esencialmente bueno, que es lo que se debe mantener a toda costa. Hay que promover amor frente al odio, hay que aprender a distinguir (o hay que mantener, cueste lo que cueste) el valor de los contrarios; sostener, fomentar, conservar y defender unos principios esencialmente dualistas que son, no lo olvidemos, la base misma de la realidad sensorial propia del grado evolutivo que hemos recalcado al principio como propio e inherente a la conciencia tridimensional del ser humano.\u00a0 <\/p>\n<p>S\u00f3lo entonces se emprende el cuarto paso: llevar a la pr\u00e1ctica la supuesta redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Las \u00f3rdenes son entonces tajantes. Hay que sufrir por los dem\u00e1s, hay que sacrificarse, hay que lanzar plegarias a coro (y mejor cuanto m\u00e1s numeroso y heterog\u00e9neo sea ese coro), hay que convertir el lugar preciso de la aparici\u00f3n en un aut\u00e9ntico ombligo del mundo, en el que se concentren al m\u00e1ximo las energ\u00edas de toda una humanidad que clame al un\u00edsono por la salvaci\u00f3n redentora (espiritual y f\u00edsica). Unos prodigios sabiamente dosificados y ciertos, como los que ya coment\u00e1bamos, bastar\u00e1n para mantener, durante el tiempo que haga falta, la concentraci\u00f3n masiva de un conjunto humano que se dar\u00e1 cita all\u00ed del mismo modo -y no es met\u00e1fora gratuita- que las ovejas se concentran a su hora y bajo las \u00f3rdenes del pastor, en el redil o en el aprisco.\u00a0 <\/p>\n<p>Hay, pues, en este asunto de las apariciones, una doble vertiente que no debemos pasar por alto. Por un lado, se condiciona a los fieles -y doy a la palabra su sentido m\u00e1s amplio- para el mantenimiento a ultranza de los principios del dualismo propios de la conciencia dimensional del g\u00e9nero humano, es decir, para el mantenimiento a ultranza del status de dependencia frente a cualquier deseo o cualquier intenci\u00f3n de evoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>Por otro lado, se provoca una fort\u00edsima corriente de energ\u00eda colectiva -enfermos, penitentes, disciplinantes y corifeos- en un centro presuntamente divinizado que parece apto, a juzgar por su secular implantaci\u00f3n m\u00e1gica, para canalizar esa energ\u00eda hacia un destino que no podemos en modo alguno adivinar, pero que, sin duda alguna, resulta \u00fatil para alguien o para algo.\u00a0 <\/p>\n<p>Casos, modos y maneras del contacto personal <\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os se dio en Gran Canaria un caso que no es seguramente \u00fanico, pero que tuvo un resultado que resume, por su car\u00e1cter violento, otros muchos que tienen consecuencias menos espectaculares. Fue la historia de dos muchachos de poco m\u00e1s de quince a\u00f1os que, desde tiempo atr\u00e1s, aseguraban mantener contactos con entidades extraterrestres mentoras por medio de la ouij\u00e1. En el verano de 1979, los mensajes se hicieron progresivamente esperanzadores para ambos, porque anunciaban la inmediatez de un posible contacto personal con los presuntos maestros. <\/p>\n<p>Un d\u00eda, la ouij\u00e1 concret\u00f3 una cita en uno de los parajes m\u00e1s solitarios y desolados del noroeste de la isla. All\u00ed acudieron los dos chicos en un d\u00eda t\u00f3rrido de agosto, recorrieron bajo el sol kil\u00f3metros de tierra calcinada sin que llegara a producirse el esperado contacto, hasta que uno de ellos, ya entrada la tarde, comenz\u00f3 a sentir serios trastornos que, ya anochecido, le obligaron a pedir a su compa\u00f1ero que fuera a buscar ayuda, porque \u00e9l no pod\u00eda siquiera moverse. <\/p>\n<p>El pueblo m\u00e1s cercano, San Nicol\u00e1s, quedaba a unos quince kil\u00f3metros, lo cual supuso tres horas largas de camino hasta llegar a \u00e9l. Ya de madrugada, el chico regres\u00f3 con un m\u00e9dico y algunos vecinos donde se encontraba su compa\u00f1ero. No encontraron de \u00e9l m\u00e1s que un mont\u00f3n de despojos carbonizados, que la guardia civil tuvo que recoger con palas, porque se deshac\u00edan al menor contacto. El forense dictamin\u00f3 muerte por insolaci\u00f3n aguda y el muchacho superviviente pas\u00f3, al poco tiempo, a un hospital psiqui\u00e1trico.\u00a0 <\/p>\n<p>He dado cuenta de un caso l\u00edmite, en el que lo tr\u00e1gico sustituy\u00f3 a toda una serie de caracter\u00edsticas dram\u00e1ticas que, rozando alternativamente lo m\u00e1gico y lo -aparentemente- l\u00f3gico, lo serio y el chiste, el sainete y el teatro del absurdo, conforman todo un mundo de contactos en el que se dan visitas a planetas desconocidos, aparici\u00f3n de cualidades paranormales, invitaciones a tortitas de ma\u00edz, curaciones inexplicables e il\u00f3gicas, redenci\u00f3n de alcoh\u00f3licos y de drogadictos, profec\u00edas que nunca o muy pocas veces se cumplen, nombramiento de representantes gal\u00e1cticos en la tierra (que se convierten autom\u00e1ticamente en mes\u00edas creadores de nuevas sectas), rupturas de v\u00ednculos familiares, coitos intergal\u00e1cticos, traslaciones prodigiosas, actos de vampirismo con bestias y personas, suicidios rituales y un mont\u00f3n de variantes que har\u00edan la lista interminable e in\u00fatil para cuantos siguen, m\u00e1s o menos de cerca, el proceso o la investigaci\u00f3n de estos fen\u00f3menos.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay de com\u00fan en todos estos contactos? Aparentemente, nada. En realidad, el absurdo esencial del hecho en s\u00ed mismo, la dependencia aparentemente voluntaria del contactado para el resto de sus d\u00edas, como propagandista directo o indirecto de unas entidades que han surgido precisamente para que \u00e9l las proclame y sirva de testigo de su existencia y de emisor de energ\u00edas, que, como en las concentraciones masivas de fieles creyentes, pueden resultar \u00fatiles. <\/p>\n<p>Porque, sea cual sea la variante del contacto, existe fundamentalmente una emisi\u00f3n de emociones por parte del contactado, aunque sean m\u00ednimas y, en muchos casos, inconscientes. Pero hay, sobre todo, una creaci\u00f3n o un intento de creaci\u00f3n de cierto ambiente general, que tiende a implantar en las conciencias que lo captan el convencimiento -o eventualmente la prueba- de que hay algo o alguien muy por encima de ellos, algo que deben tener en cuenta para siempre, como entidad superior que domina irremisiblemente al ser humano, f\u00edsica y ps\u00edquicamente, m\u00e1s all\u00e1 de su voluntad. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Garcia Atienza Escritor espa\u00f1ol (Valencia, 1930-), licenciado en Filolog\u00eda Rom\u00e1nica. En 1977 decidi\u00f3 dedicarse de lleno a la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y antropol\u00f3gica. Antrop\u00f3logo de lo oculto, historiador de las voces del pueblo, buscador de caminos, hombre experto, culto, de senectud encendida, y ojos lacios y azules como de agua estancada. 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