{"id":3701,"date":"2009-02-27T19:53:31","date_gmt":"2009-02-27T19:53:31","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3701"},"modified":"2009-02-27T19:53:31","modified_gmt":"2009-02-27T19:53:31","slug":"los-tuneles-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3701","title":{"rendered":"Los tuneles de america"},"content":{"rendered":"<p>Los indios hopi, asentados en el estado norteamericano de Arizona, y que afirman proceder de un continente desaparecido en lo que hoy es el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, recuerdan que sus antepasados fueron instruidos y ayudados por unos seres que se desplazaban en escudos voladores, y que les ense\u00f1aron la t\u00e9cnica de la construcci\u00f3n de t\u00faneles y de instalaciones subterr\u00e1neas.<\/p>\n<p>Muchas otras leyendas y tradiciones ind\u00edgenas del continente americano hablan de la existencia de redes de comunicaci\u00f3n y de ciudades subterr\u00e1neas.<\/p>\n<p>Existe una nutrida literatura y suficientes investigadores que mantienen la hip\u00f3tesis de que debajo de la superficie de nuestro planeta habitan seres inteligentes desconocidos por nosotros. <\/p>\n<p>Existen diversas hip\u00f3tesis acerca de la posibilidad de que inteligencias procedentes de fuera de nuestro planeta posean puntos de apoyo subterr\u00e1neos o subacu\u00e1ticos en el planeta Tierra. No voy a entrar aqu\u00ed en el an\u00e1lisis de estas posibilidades, ya que forman parte de otro estudio que merece su propia dedicaci\u00f3n. <\/p>\n<p>De forma que no voy a hablar de organizaciones como la Hollow Earth Society (Sociedad de la Tierra Hueca) o el SAMISDAT, que buscan establecer contacto con supuestos habitantes del interior del planeta, la primera, mientras que la segunda echa le\u00f1a al fuego de la existencia de toda una organizaci\u00f3n de ideolog\u00eda nazi \u0097naturalmente vinculada a los personajes dirigentes de la Alemania nazi\u0097 que sobrevive bajo la piel de nuestro planeta, con entradas a su mundo especialmente en el polo Norte y de la Amazon\u00eda brasile\u00f1a. <\/p>\n<p>No voy a hablar de tales organizaciones ni de otras similares, ni voy a entrar en el tema de Shamballah ni de Agartha \u0097supuestos conceptos de lo que ser\u00edan unos centros de control subterr\u00e1neos en los confines del Asia central\u0097 ni en el del supuesto &#8216;Rey del Mundo&#8217;, porque no es el momento de negar ni de confirmar la validez de todos estos supuestos. El d\u00eda en que crea oportuno hablar de ellos, lo har\u00e9 de la forma m\u00e1s clara posible. <\/p>\n<p>Voy a centrarme en este art\u00edculo en los lugares que, en el continente americano, tienen mayores posibilidades de conectar con este mundo inteligente subterr\u00e1neo que aflora en muchas narraciones de los indios del Norte, del Centro y del Sur de este vasto continente, recogidas desde la \u00e9poca de la conquista hasta nuestros d\u00edas. Para darle alg\u00fan orden a la exposici\u00f3n de estos lugares \u0097y dado que la dataci\u00f3n cronol\u00f3gica de los supuestos t\u00faneles se pierde en la indefinici\u00f3n\u0097 voy a recorrer en las p\u00e1ginas que siguen Am\u00e9rica comenzando por el Norte para terminar, en trayecto descendente sobre el mapa, en el Norte de Chile. <\/p>\n<p>Quede dicho, antes de descender, que hay m\u00e1s de un investigador que afirma que el polo Norte alberga tierras c\u00e1lidas y la entrada hacia un mundo interior. <\/p>\n<p>EL MONTE SHASTA<\/p>\n<p>Los indios hopi afirman que sus antepasados proceden de unas tierras hundidas en un pasado remoto en lo que hoy es el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Y que quienes les ayudaron en su \u00e9xodo hacia el continente Americano fueron unos seres de apariencia humana que dominaban la t\u00e9cnica del vuelo y la de la construcci\u00f3n de t\u00faneles e instalaciones subterr\u00e1neas. Los hopi est\u00e1n asentados hoy en d\u00eda en el estado de Arizona, cerca de la costa del Pac\u00edfico. Entre ellos y la costa, se halla el estado de California. Y en el extremo norte de este estado existe un volc\u00e1n nevado, blanco, llamado Shasta. <\/p>\n<p>Las leyendas indias del lugar explican que en su interior se halla una inmensa ciudad que sirve de refugio a una raza de hombres blancos, dotados de poderes superiores, supervivientes de una antiqu\u00edsima cultura desaparecida en lo que hoy es el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. El \u00fanico supuesto testigo que accedi\u00f3 a la ciudad, el m\u00e9dico Dr. Doreal, afirm\u00f3 en 1931 que la forma de construcci\u00f3n de sus edificios le record\u00f3 las construcciones mayas o aztecas. <\/p>\n<p>El nombre Shasta no procede del ingl\u00e9s, ni de ninguno de los idiomas ni dialectos indios. En cambio, es un vocablo s\u00e1nscrito, que significa &#8220;sabio&#8221;, &#8220;venerable&#8221; y &#8220;juez&#8221;. Sin tener noci\u00f3n del s\u00e1nscrito, las tradiciones indias hablan de sus inquilinos como de seres venerables que moran en el interior de la monta\u00f1a blanca por ser \u00e9sta una puerta de acceso a un mundo interior de antig\u00fcedad milenaria. <\/p>\n<p>Notificaciones m\u00e1s recientes de los habitantes de la cercana colonia de le\u00f1adores de Weed refieren apariciones espor\u00e1dicas de seres vestidos con t\u00fanicas blancas que entran y salen de la monta\u00f1a, para volver a desaparecer al tiempo que se aprecia un fogonazo azulado. <\/p>\n<p>Narraciones recogidas de los indios sioux y apaches confirman la convicci\u00f3n de los hopi y de los ind\u00edgenas de la regi\u00f3n del monte Shasta, de que en el subsuelo del continente americano mora una raza de seres de tez blanca, superviviente de una tierra hundida en el oc\u00e9ano. Pero tambi\u00e9n mucho m\u00e1s al norte, en Alaska y en zonas m\u00e1s norte\u00f1as a\u00fan, esquimales e indios hablan una y otra vez de la raza de hombres blancos que habita en el subsuelo de sus territorios. <\/p>\n<p>UNA CIUDAD BAJO LA PIR\u00c1MIDE<\/p>\n<p>Descendiendo hacia el Sur, recog\u00ed en la primavera de 1977 en M\u00e9xico la creencia de que bajo la pir\u00e1mide del Sol en Teotihuac\u00e1n (la &#8220;ciudad de los dioses&#8221;), se esconde por el lado opuesto de la corteza terrestre \u0097o sea en el interior del subsuelo\u0097 una ciudad en la cual se afirma que se halla el dios blanco. <\/p>\n<p>400 EDIFICIOS V\u00cdRGENES<\/p>\n<p>Si de aqu\u00ed nos trasladamos a la pen\u00ednsula del Yucat\u00e1n, hallaremos en su extremo norte, oculta en la espesura de la selva, una ciudad descubierta en 1941 que se extiende sobre un \u00e1rea de 48 km2, y que guarda en el silencio del olvido m\u00e1s de 400 edificios que en alguna \u00e9poca remota conocieron esplendor. <\/p>\n<p>Fue hallada por un grupo de muchachos que, jugando en las inmediaciones de una laguna en la que sol\u00edan ba\u00f1arse, se toparon con un muro de piedras trabajadas, oculto por la vegetaci\u00f3n. No teniendo los mexicanos recursos suficientes para acometer la exploraci\u00f3n del lugar, requirieron ayuda norteamericana, acudiendo dos arque\u00f3logos especializados en cultura maya, adscritos al Middle American Research Institute de la Universidad de New Orleans. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ellos determinaron que el proyecto de limpieza y estudio de la enorme ciudad sobrepasaba sus posibilidades, por lo que habr\u00eda que crear una asociaci\u00f3n con otras entidades. La guerra logr\u00f3 que el proyecto fuera moment\u00e1neamente archivado. Hasta que, en 1956, la Universidad de New Orleans, asociada esta vez con la National Geographic Society y con el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda de M\u00e9xico reemprendi\u00f3 las investigaciones. <\/p>\n<p>Andrews, el arque\u00f3logo que dirig\u00eda la expedici\u00f3n, se dedic\u00f3 \u0097mientras el equipo de trabajadores comenzaba la desobstrucci\u00f3n de las edificaciones\u0097 a recoger informaciones entre los indios de la regi\u00f3n. Un cham\u00e1n le hizo saber que la ciudad se llamaba Dzibilchalt\u00fan, palabra que era desconocida en el idioma maya local, y que la laguna era llamada Xlacah, cuya traducci\u00f3n ser\u00eda &#8220;ciudad vieja&#8221;. <\/p>\n<p>LA CIUDAD ENGULLIDA<\/p>\n<p>Queriendo averiguar el motivo de este nombre, le fue narrada al arque\u00f3logo norteamericano una leyenda transmitida por los indios de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, y que afirmaba que, en el fondo de la laguna, exist\u00eda una parte de la ciudad que se alzaba arriba, en la jungla. De acuerdo con la narraci\u00f3n del viejo cham\u00e1n, muchos siglos antes hab\u00eda en la ciudad de Dzibilchalt\u00fan un gran palacio, residencia del cacique. Cierta tarde lleg\u00f3 al lugar un anciano desconocido que le solicit\u00f3 hospedaje al gobernante. <\/p>\n<p>Si bien demostraba una evidente mala voluntad, orden\u00f3 sin embargo a sus esclavos que preparasen un aposento para el viajero. Mientras tanto, el anciano abri\u00f3 su bolsa de viaje y de ella extrajo una enorme piedra preciosa de color verde, que entreg\u00f3 al soberano como prueba de gratitud por el hospedaje. Sorprendido con el inesperado presente, el cacique interrog\u00f3 al hu\u00e9sped acerca del lugar del que proced\u00eda la piedra. <\/p>\n<p>Como el anciano rehusaba responder, su anfitri\u00f3n le pregunt\u00f3 si llevaba en la bolsa otras piedras preciosas. Y dado que el interrogado continu\u00f3 manteni\u00e9ndose en silencio, el soberano mont\u00f3 en c\u00f3lera y orden\u00f3 a sus servidores que ejecutasen inmediatamente al extranjero. Despu\u00e9s del crimen, que violaba las normas sagradas del hospedaje, el propio cacique revis\u00f3 la bolsa de su v\u00edctima, suponiendo que encontrar\u00eda en ella m\u00e1s objetos valiosos. <\/p>\n<p>Mas, para su desespero, solamente hall\u00f3 unas ropas viejas y una piedra negra sin mayor atractivo. Lleno de rabia, el soberano arroj\u00f3 la piedra fuera del palacio. En cuanto cay\u00f3 a tierra, se origin\u00f3 una formidable explosi\u00f3n, e inmediatamente la tierra se abri\u00f3 engullendo el edificio, que desapareci\u00f3 bajo las aguas del pozo, surgido \u00e9ste en el punto exacto en el que cay\u00f3 a tierra la piedra. El cacique, sus servidores y su familia fueron a parar al fondo de la laguna, y nunca m\u00e1s fueron vistos. Hasta aqu\u00ed la leyenda. <\/p>\n<p>Pero continuemos con estas ruinas del Yucat\u00e1n septentrional. La expedici\u00f3n acab\u00f3 por desobstruir una pir\u00e1mide que albergaba \u00eddolos diferentes de las representaciones habituales de las divinidades mayas. Otro edificio cercano se revelar\u00eda como mucho m\u00e1s importante. Se trataba de una construcci\u00f3n que difer\u00eda totalmente de los estilos tradicionales mayas, ofreciendo caracter\u00edsticas arquitect\u00f3nicas jam\u00e1s vistas en ninguna de las ciudades mayas conocidas. <\/p>\n<p>En el interior del templo \u0097adornado todo \u00e9l con representaciones de animales marinos\u0097 Andrews descubri\u00f3 un santuario secreto, tapiado con una pared, en el que se encontraba un altar con siete \u00eddolos que representaban a seres deformes, h\u00edbridos entre peces y hombres. Seres similares por lo tanto a aquellos que en tiempos remotos revelaron inconcebibles conocimientos astron\u00f3micos a los dogones, en el \u00c1frica central, y a aquellos otros que nos refieren las tradiciones asirias cuando hablan de su divinidad Oannes. <\/p>\n<p>En 1961, Andrews regres\u00f3 a Dzibilchalt\u00fan, acompa\u00f1ado en esta ocasi\u00f3n de dos experimentados submarinistas, que deb\u00edan completar con un mejor equipamiento la tentativa de inmersi\u00f3n efectuada en 1956 por David Conkle y W. Robbinet, que alcanzaron una profundidad de 45 metros, a la cual desistieron en su empe\u00f1o debido a la total falta de luz reinante. En esta segunda tentativa, los submarinistas fueron el experimentado arque\u00f3logo Marden, famoso por haber hallado en 1956 los restos de la H.M.S Bounty, la nave del gran mot\u00edn, y B. Littlehales. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los primeros sondeos, vieron claro que la laguna se desarrollaba en una forma parecida a una bota, prosiguiendo bajo tierra hasta un punto que a los arque\u00f3logos submarinistas les fue imposible determinar. Al llegar al fondo de la vertical, advirtieron que exist\u00eda all\u00ed un declive bastante pronunciado, que se encaminaba hacia el tramo subterr\u00e1neo del pozo. Y all\u00ed se encontraron con varios restos de columnas labradas y con restos de otras construcciones. Con lo cual parec\u00eda confirmarse que la leyenda del palacio sumergido se fundamentaba en un suceso real. <\/p>\n<p>Este enclave del Yucat\u00e1n presenta certeras similitudes con las ruinas de Nan Matol, la ciudad muerta del oc\u00e9ano Pac\u00edfico del que afirman proceder los indios americanos. Tambi\u00e9n all\u00ed se conserva una enigm\u00e1tica ciudad abandonada y devorada por la jungla, a cuyos pies, en las profundidades del mar, los submarinistas descubrieron igualmente columnas y construcciones engullidas por el agua. <\/p>\n<p>EL EMPERADOR DEL UNIVERSO<\/p>\n<p>Nos vamos a la otra costa de M\u00e9xico, ligeramente m\u00e1s al Sur. En Jalisco, y a unos 120 km tierra adentro del cabo Corrientes, cuentan los ind\u00edgenas que se oculta un templo subterr\u00e1neo en el que anta\u00f1o fue venerado el &#8216;emperador del universo&#8217;. <\/p>\n<p>Y que, cuando finalice el actual ciclo evolutivo, volver\u00e1 a gobernar la Tierra con esplendor el antiguo pueblo desplazado. Tal afirmaci\u00f3n guarda relaci\u00f3n con el legado que encierran los pasadizos de Tayu Wari, en la selva del Ecuador. <\/p>\n<p>LAS LAMINAS DE ORO DE LOS LACANDONES<\/p>\n<p>De aqu\u00ed hacia el Sur, al estado mexicano de Chiapas, junto a la frontera con Guatemala. All\u00ed moran unos indios diferentes, de tez blanca, por cuyos secretos subterr\u00e1neos ya se hab\u00eda interesado en marzo de 1942 el mismo presidente Roosevelt. Pues cuentan los lacandones que saben de sus antepasados que en la extensa red de subterr\u00e1neos que surcan su territorio, se hallan en alg\u00fan lugar secreto unas l\u00e1minas de oro, sobre las que alguien dej\u00f3 escrita la historia de los pueblos antiguos del mundo, am\u00e9n de describir con precisi\u00f3n lo que ser\u00eda la Segunda Guerra Mundial, que implicar\u00eda a todas las naciones m\u00e1s poderosas de la Tierra. <\/p>\n<p>Este relato llega a o\u00eddos de Roosevelt a los pocos meses de sufrir los Estados Unidos el ataque japon\u00e9s a Pearl Harbor. Semejantes planchas de oro guardan estrecha relaci\u00f3n, igualmente, con las que luego veremos se esconden en los citados t\u00faneles de Tayu Wari, en el Oriente ecuatoriano. <\/p>\n<p>50 KM DE TUNEL<\/p>\n<p>Prosigamos hacia el Sur. El paso siguiente que se da desde Chiapas pisa tierra guatemalteca. En el a\u00f1o 1689 el misionero Francisco Antonio Fuentes y Guzm\u00e1n no tuvo inconveniente en dejar descrita la &#8220;maravillosa estructura de los t\u00faneles del pueblo de Puchuta&#8221;, que recorre el interior de la tierra hasta el pueblo de Tecpan, en Guatemala, situado a unos 50 km del inicio de la estructura subterr\u00e1nea. <\/p>\n<p>A M\u00c9XICO EN UNA HORA<\/p>\n<p>A finales de los 40 del siglo pasado apareci\u00f3 un libro titulado Incidentes de un viaje a Am\u00e9rica Central, Chiapas y el Yucat\u00e1n, escrito por el abogado norteamericano John Lloyd Stephens, que en misi\u00f3n diplom\u00e1tica visit\u00f3 Guatemala en compa\u00f1\u00eda de su amigo el artista Frederick Catherwood. All\u00ed, en Santa Cruz del Quich\u00e9, un anciano sacerdote espa\u00f1ol le narr\u00f3 su visita, a\u00f1os atr\u00e1s, a una zona situada al otro lado de la sierra y a cuatro d\u00edas de camino en direcci\u00f3n a la frontera mexicana, que estaba habitada por una tribu de indios que permanec\u00edan a\u00fan en el estado original en que se hallaban antes de la conquista. <\/p>\n<p>En conferencia de prensa celebrada en New York tiempo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del libro, a\u00f1adi\u00f3 que, recabando m\u00e1s informaci\u00f3n por la zona, averigu\u00f3 que dichos indios hab\u00edan podido sobrevivir en su estado original gracias a que \u0097siempre que aparec\u00edan tropas extra\u00f1as\u0097 se escond\u00edan bajo tierra, en un mundo subterr\u00e1neo dotado de luz, cuyo secreto les fue legado en tiempos antiguos por los dioses que habitan bajo tierra. Y aport\u00f3 su propio testimonio de haber comenzado a desandar un t\u00fanel debajo de uno de los edificios de Santa Cruz del Quich\u00e9, por el que en opini\u00f3n de los indios antiguamente se llegaba en una hora a M\u00e9xico. <\/p>\n<p>EL TEMPLO DE LA LUNA<\/p>\n<p>En octubre de 1985 tuve ocasi\u00f3n de acceder junto con Juan Jos\u00e9 Ben\u00edtez, con los hermanos Vilchez y con mi buena amiga Gretchen Andersen \u0097que, dicho sea de paso, naci\u00f3 al pie del monte Shasta en el que inici\u00e9 este art\u00edculo\u0097 a un t\u00fanel excavado en el subsuelo de una finca situada en los montes de Costa Rica. Nos internamos en una gran cavidad que daba paso a un t\u00fanel artificial que descend\u00eda casi en vertical hacia las profundidades de aquel terreno. <\/p>\n<p>Los lugare\u00f1os \u0097que estaban desde hace a\u00f1os limpiando aquel t\u00fanel de la tierra y las piedras que lo taponaban\u0097 nos narraron su historia, afirmando que al final del mismo se halla el &#8220;templo de la Luna&#8221;, un edificio sagrado, uno de los varios edificios expresamente construidos bajo tierra hace milenios por una raza desconocida, que de acuerdo con sus registros hab\u00eda construido una ciudad subterr\u00e1nea de m\u00e1s de 500 edificios. <\/p>\n<p>LA BIBLIOTECA SECRETA<\/p>\n<p>Y ya bastante m\u00e1s al Sur, me intern\u00e9 en 1986 en solitario en la intrincada selva que, en el Oriente amaz\u00f3nico ecuatoriano, me llevar\u00eda hasta la boca del sistema de t\u00faneles conocidos por Los Tayos \u0097Tayu Wari en el idioma de los j\u00edvaros que los custodian\u0097, en los que el etn\u00f3logo, buscador, aventurero y minero h\u00fangaro Janos Moricz hab\u00eda hallado a\u00f1os atr\u00e1s, y despu\u00e9s de buscarla por todo el subcontinente sudamericano, una aut\u00e9ntica biblioteca de planchas de metal. <\/p>\n<p>En ellas, estaba grabada con signos y escritura ideogr\u00e1fica la relaci\u00f3n cronol\u00f3gica de la historia de la Humanidad, el origen del hombre sobre la Tierra y los conocimientos cient\u00edficos de una civilizaci\u00f3n extinguida. <\/p>\n<p>LAS CIUDADES SUBTERR\u00c1NEAS DE LOS DIOSES<\/p>\n<p>Por los testimonios recogidos, a partir de all\u00ed part\u00edan dos sendas subterr\u00e1neas principales: una se dirig\u00eda al Este hacia la cuenca amaz\u00f3nica en territorio brasile\u00f1o, y la otra se dirig\u00eda hacia el Sur, para discurrir por el subsuelo peruano hasta el Cuzco, el lago Titicaca en la frontera con Bolivia, y finalmente alcanzar la zona lindante a Arica, en el extremo norte de Chile. <\/p>\n<p>De acuerdo por otra parte con las informaciones minuciosamente recogidas en Brasil por el periodista alem\u00e1n Karl Brugger, con cuyo asesinato en la d\u00e9cada de los 80 desaparecieron los documentos de su investigaci\u00f3n, se hallar\u00edan en la cuenca alta del Amazonas diversas ciudades ocultas en la espesura, construidas por seres procedentes del espacio exterior en \u00e9pocas remotas, y que conectar\u00edan con un sistema de trece ciudades ocultas en el interior de la cordillera de los Andes. <\/p>\n<p>LOS REFUGIOS DE LOS INCAS<\/p>\n<p>Enlazando con estos conocimientos, sabemos desde la \u00e9poca de la conquista que los nativos ocultaron sus enormes riquezas bajo el subsuelo, para evitar el saqueo de las tropas espa\u00f1olas. Todo parece indicar que utilizaron para ello los sistemas de subterr\u00e1neos ya existentes desde much\u00edsimo antes, construidos por una raza muy anterior a la inca, y a los que algunos de ellos ten\u00edan acceso gracias al legado de sus antepasados. Posiblemente, el desierto de Atacama en Chile sea el final del trayecto, en el extremo Sur. <\/p>\n<p>Estamos hablando pues, al final del trayecto, de la zona que las tradiciones de los indios hopi citados al inicio de esta art\u00edculo \u0097all\u00e1 arriba en la Arizona norteamericana\u0097, se\u00f1alan como punto de arribada de sus antepasados cuando \u0097ayudados por unos seres que dominaban tanto el secreto del vuelo como el de la construcci\u00f3n de t\u00faneles y de instalaciones subterr\u00e1neas\u0097, se vieron obligados a abandonar precipitadamente las tierras que ocupaban en lo que hoy es el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. <\/p>\n<p>Pero la localizaci\u00f3n de las se\u00f1ales concretas \u0097que existen\u0097, el desciframiento adecuado de sus claves correctoras \u0097que las hay\u0097, as\u00ed como la decisi\u00f3n de dar el paso comprometido al interior, es \u0097como siempre sucede en todo buscador sincero\u0097 una labor tan comprometida como intransferible.<\/p>\n<p>Informaci\u00f3n adicional: Project RedBook &#8211; Subterranean Worlds \/ Alien-Human Underworlds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los indios hopi, asentados en el estado norteamericano de Arizona, y que afirman proceder de un continente desaparecido en lo que hoy es el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, recuerdan que sus antepasados fueron instruidos y ayudados por unos seres que se desplazaban en escudos voladores, y que les ense\u00f1aron la t\u00e9cnica de la construcci\u00f3n de t\u00faneles y de instalaciones subterr\u00e1neas. Muchas otras<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[214],"tags":[],"class_list":["post-3701","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andreas-faberk"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3701"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3701\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}