{"id":3697,"date":"2009-02-27T19:48:31","date_gmt":"2009-02-27T19:48:31","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3697"},"modified":"2009-02-27T19:48:31","modified_gmt":"2009-02-27T19:48:31","slug":"la-isla-secreta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3697","title":{"rendered":"la isla secreta"},"content":{"rendered":"<p>Debajo de la isla de Pohnpei (o Ponape), en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, se esconde una p\u00e1gina secreta de la historia de la Humanidad. Por esta raz\u00f3n, los iniciados de la hermandad de los &#8216;tsamoro&#8217; le dan a su isla justamente este nombre: &#8220;Sobre el secreto&#8221;. <\/p>\n<p>Un lugar que le sigue ocultando al extra\u00f1o gran parte, precisamente, de sus conocimientos secretos.<\/p>\n<p>El \u00fanico que ha trascendido m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites, sigue sin estar resuelto: frente a sus costas se asientan las ruinas de la enigm\u00e1tica ciudad acu\u00e1tica de Nan Madol, construida \u0097nadie sabe cu\u00e1ndo ni por qui\u00e9n\u0097 con gigantescos bloques de basalto sobre 91 islotes artificiales. Invadida por la jungla y los manglares, contin\u00faa siendo para los nativos una ciudad prohibida, que \u0097de acuerdo con su tradici\u00f3n\u0097 acecha con la muerte a quien osa permanecer en ella despu\u00e9s de la ca\u00edda del Sol.<\/p>\n<p>En este enclave de las Carolinas orientales, en la Micronesia, averig\u00fc\u00e9 sobre el terreno cuanto all\u00ed se esconde. Acumulando vivencias en la jungla de los montes y en los manglares de las aguas litorales, conviviendo con los transmisores del conocimiento de la isla, he ido recomponiendo el rompecabezas de la desafiante historia de Pohnpei \u0097descubierta por navegantes espa\u00f1oles en el siglo XVI\u0097 que mantiene a muerte un solo principio: no revelar jam\u00e1s todo lo que alberga.<\/p>\n<p>En 1939 hab\u00eda aparecido en la Prensa alemana una curiosa noticia: afirmaba \u00e9sta que submarinistas japoneses hab\u00edan efectuado inmersiones en la isla carolina de Ponape (la antigua Pohnpei) y hab\u00edan sacado del lecho del mar trozos de platino. Pero no de alguna formaci\u00f3n natural recubierta de coral, sino de un tesoro submarino. <\/p>\n<p>Noticias posteriores afirmaban que en la costa oriental de Pohnpei se hallaban diseminadas en una amplia \u00e1rea misteriosas construcciones cubiertas por la jungla: un sistema de canales, muros cicl\u00f3peos, ruinas de fortificaciones, ruinas de palacios&#8230; <\/p>\n<p>UNA CIUDAD SUMERGIDA<\/p>\n<p>Ya mucho antes de la primera gran guerra \u0097explicaron los nativos\u0097 buscadores de perlas y comerciantes japoneses hab\u00edan efectuado sondeos clandestinos en el fondo del mar. Hasta que los submarinistas regresaron con narraciones fabulosas: all\u00ed abajo se hab\u00edan podido pasear por calles en parte bien conservadas, si bien recubiertas por moluscos, colonias de corales y otros habitantes marinos, am\u00e9n de alg\u00fan que otro vestigio de ruinas. Desconcertante hab\u00eda sido, seg\u00fan ellos, la visi\u00f3n de numerosas b\u00f3vedas de piedra, columnas y monolitos. <\/p>\n<p>Esta misteriosa ciudad submarina albergaba tesoros concretos, debi\u00e9ndose hallar en el centro de la misma una especie de pante\u00f3n de los nobles del lugar, cuyas momias yac\u00edan all\u00ed. Pero aqu\u00ed viene lo asombroso: cada una de estas momias estar\u00eda encerrada en un sarc\u00f3fago de platino. Estos son los sarc\u00f3fagos que \u0097ya en \u00e9poca de la dominaci\u00f3n japonesa de la isla, o sea entre las dos guerras mundiales\u0097 habr\u00edan localizado los submarinistas nipones.<\/p>\n<p>De acuerdo con estos testimonios, habr\u00edan ido extrayendo platino del fondo marino hasta el momento en que dos submarinistas ya no volvieron a emerger. <\/p>\n<p>Desaparecieron sin dejar rastro, llev\u00e1ndose consigo su moderno equipo de inmersi\u00f3n y de trabajo: jam\u00e1s nadie volvi\u00f3 a verlos. <\/p>\n<p>RUMBO AL ENIGMA<\/p>\n<p>Pohnpei se presentaba como un reto fascinante. Pero quedaba una sola duda: \u00bfse trataba de comentarios fantasiosos de gente \u00e1vida de sensacionalismo? Para despejarla, val\u00eda la pena estar volando, como lo est\u00e1bamos haciendo Miquel Amat y yo, en pos del Sol. <\/p>\n<p>&#8220;All\u00ed la gente no va&#8221;. Que esto no lo hac\u00eda nadie, que la gente se iba, pues&#8230; a Hawaii o a las Fidji, pero all\u00ed no: &#8220;All\u00ed se comen a la gente&#8221;, me dec\u00eda un oficial de inmigraci\u00f3n en el aeropuerto neoyorquino John F. Kennedy. Mal informado estaba el funcionario yanqui sobre las actuales preferencias culinarias de los pohnpeyanos, pero menos a\u00fan sab\u00edan en las agencias de viaje de la otra costa americana: &#8220;\u00bfY eso d\u00f3nde cae? Es la primera vez que lo oigo&#8221;, me confiesa un veterano empleado de la &#8216;Western Airlines&#8217; en Los Angeles. En eso, parec\u00eda evidente que el inquisidor de New York hab\u00eda tenido raz\u00f3n: a Pohnpei la gente no iba. <\/p>\n<p>Ya en pleno Pac\u00edfico, a mitad de camino entre Los Angeles y Pohnpei, con m\u00e1s de 15.000 km de vuelo a las espaldas desde nuestra partida de Barcelona y con todav\u00eda algo m\u00e1s de 4.200 km de sobrevuelo del oc\u00e9ano Pac\u00edfico por delante, tampoco hab\u00edan o\u00eddo hablar nunca de Pohnpei. Ni siquiera el experimentado taxista hawaiiano que nos llev\u00f3 del aeropuerto de Honolulu a la playa de Waikiki. \u00danicamente el gerente del restaurante &#8216;Tahitian Lanai&#8217; en Waikiki supo aportar algo concreto; conoc\u00eda Pohnpei: que si lo nuestro era el masoquismo, que fu\u00e9ramos all\u00ed. <\/p>\n<p>Pero que el Pac\u00edfico ofrec\u00eda mil rincones para visitar antes que \u00e9ste. <\/p>\n<p>EL NOVENO ATERRIZAJE<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente nos esperaba por fin nuestro noveno y definitivo aterrizaje desde que partimos de Barcelona. El volante correo del Pac\u00edfico nos hab\u00eda llevado de Honolulu al atol\u00f3n de Johnston, de all\u00ed al de Majuro, y de \u00e9ste a la base de misiles de Kwajalein. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber estado sobrevolando y aterrizando en atolones que eran superficies des\u00e9rticas y absolutamente planas que a duras penas rebasaban en alg\u00fan metro el nivel del mar, el espect\u00e1culo que hora y media m\u00e1s tarde se ofreci\u00f3 a nuestros ojos a la izquierda del avi\u00f3n, cuando surgimos por debajo de la capa de nubes, fue realmente impresionante: una l\u00fagubre mole de monta\u00f1as totalmente cubierta de espesa jungla de un pegajoso color verde oscuro, aparec\u00eda envuelta en sus c\u00faspides m\u00e1s elevadas por neblinas y nubarrones blancos, grises, pesados. <\/p>\n<p>Sobrevolamos los arrecifes de coral del extremo norte de la isla, e inmediatamente surgi\u00f3 un poco m\u00e1s a la izquierda el islote sobre el que se extiende el campo de aterrizaje de Pohnpei. <\/p>\n<p>Aterrizaje \u0097huelga decirlo\u0097 sin ayudas de tierra: a ojo. <\/p>\n<p>VIGILANTES SOMBRAS NOCTURNAS<\/p>\n<p>Al segundo d\u00eda nos instalamos en una caba\u00f1a de madera con cubierta de hoja de palma, cuyos lados ofrec\u00edan amplias franjas abiertas por las que pasaba el aire pero nunca la lluvia, abundante lluvia en esta isla, que cae intermitentemente durante 300 de los 365 d\u00edas del a\u00f1o. A una temperatura media permanente de 27-28\u00b0C, este tipo de alojamiento es el \u00fanico id\u00f3neo para el lugar. <\/p>\n<p>Tuvimos que acostumbrarnos a compartir el interior del habit\u00e1culo con lagartos, lagartijas, sapos, caracoles gigantes y la visita diaria de una rata. Pero todo esto quedaba compensado por la magn\u00edfica vista tropical que desde nuestra caba\u00f1a disfrut\u00e1bamos sobre la Bah\u00eda de la Mala Acogida, como la bautizaron cuando la descubrieron en enero de 1828 unos navegantes rusos, a causa del poco hospitalario car\u00e1cter de sus moradores. <\/p>\n<p>En la primera noche de estancia en la isla ya tuvimos una clara muestra de que all\u00ed nos preguntar\u00edan m\u00e1s de lo que nos dir\u00edan. Fuimos a dar una vuelta a pie para la primera toma de contacto con el nuevo entorno. La oscuridad, total. Solamente la tenue luz de alguna vela o quinqu\u00e9 en las caba\u00f1as cercanas. Sin previo aviso rompi\u00f3 a llover bastante torrencialmente, a lo cual no tardar\u00edamos a acostumbrarnos. <\/p>\n<p>De la oscuridad surgi\u00f3 una figura igual de oscura que nos invit\u00f3 por se\u00f1as a seguirla. Nos ofreci\u00f3 cobijo en la cercana caba\u00f1a de reuni\u00f3n de los hombres del lugar. Estaba ocupada por unos quince individuos que nos fueron estudiando en silencio, mientras dos de ellos se alternaban en hacernos preguntas concretas sobre nuestra estancia en Pohnpei: qu\u00e9 hab\u00edamos venido a hacer aqu\u00ed, cu\u00e1ndo hab\u00edamos llegado, qu\u00e9 lugares pens\u00e1bamos visitar, y \u0097algo que parec\u00eda interesarles especialmente\u0097 cu\u00e1ndo volv\u00edamos a abandonar la isla. Intent\u00e9 ganar tiempo con respuestas evasivas hasta que par\u00f3 de llover. <\/p>\n<p>Continuamos nuestro solitario deambular de exploraci\u00f3n nocturna del terreno, cuando un silencioso movimiento oscuro a mi espalda coincidi\u00f3 con una pregunta: <\/p>\n<p>&#8220;\u00bfMe das fuego?&#8221; <\/p>\n<p>Volv\u00eda a ser el mismo individuo que nos hab\u00eda invitado a la caba\u00f1a de los hombres, ahora acompa\u00f1ado de uno de nuestros interrogadores: <\/p>\n<p>&#8220;\u00bfA d\u00f3nde os dirig\u00eds por este camino?&#8221; <\/p>\n<p>Estaba claro que, al igual que en el Kim de Rudyard Kipling, tambi\u00e9n la noche de Pohnpei iba a estar llena de ojos&#8230; <\/p>\n<p>SUS ANTEPASADOS APLICABAN TECNOLOG\u00cdAS M\u00c1GICAS<\/p>\n<p>Entre aventuras, con tiento y con paciencia, logr\u00e9 conectar con el paso de los d\u00edas con algunos de los transmisores del conocimiento ancestral de la isla \u0097a la que James Churchward consideraba asentamiento del santuario del supuesto continente hundido de Mu\u0097. <\/p>\n<p>El enigma principal que ofrece son las ruinas de Nan Madol. Con respecto a ellas, la arqueolog\u00eda oficial reconoce abiertamente su desconocimiento absoluto sobre la finalidad de las m\u00e1s impresionantes ruinas del oc\u00e9ano Pac\u00edfico; es m\u00e1s, de la \u00fanica ciudad en ruinas que puede visitarse en los 166 millones de km2 de dicho oc\u00e9ano. <\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de este enigma principal, arqueol\u00f3gico, existe un foco m\u00e1gico de la isla, oculto en la abrupta espesura de la jungla de Salapwuk, en las alturas monta\u00f1osas del reino de Kiti, en el suroeste de Pohnpei. All\u00ed y en otros puntos de la isla, la memoria de los pohnpeyanos perpet\u00faa hasta hoy el recuerdo de gigantes, el recuerdo de personas que sab\u00edan volar, el recuerdo de una raza que recurr\u00eda a asombrosos poderes m\u00e1gicos que permit\u00edan el transporte a\u00e9reo de grandes bloques de piedra. <\/p>\n<p>El recuerdo claro de la conexi\u00f3n celeste y de la realidad del vuelo posible, en la antig\u00fcedad. <\/p>\n<p>OR\u00cdGENES INICIATICOS<\/p>\n<p>Pero vayamos a los or\u00edgenes de esta isla absolutamente m\u00e1gica: Pensile Lawrence, uno de los transmisores vivos de la historia esot\u00e9rica de Pohnpei, me cont\u00f3 por fin, al cabo de dos interminables semanas de evasivas y de negativas a la ansiada entrevista, esta historia de sus or\u00edgenes: <\/p>\n<p>&#8220;Nueve parejas \u0097nueve mujeres y nueve hombres\u0097 erraban en una canoa por el ancho mar, buscando una tierra nueva en la que establecerse. En esto pensaban cuando se toparon con un pulpo hembra de nombre Letakika. Cuando \u00e9ste averigu\u00f3 el motivo de su viaje, les indic\u00f3 un lugar del oc\u00e9ano en el que hab\u00eda una roca que surg\u00eda por encima de las olas. Las nueve parejas prosiguieron su camino y hallaron la roca. Sobre ella comenzaron a construir la isla. <\/p>\n<p>Luego, dejaron en ella a una pareja, un hombre y una mujer, mientras que el resto volvieron a marchar. El nombre del hombre que se qued\u00f3 en la isla no tiene importancia; no ten\u00eda nombre. S\u00ed lo ten\u00eda el de la mujer: se llamaba Lemuetu. Lemuetu es la primera madre de Pohnpei. Por ello sus habitantes se asientan sobre un matriarcado. En su canoa, las nueve parejas llevaban alimentos para comer y para plantar en la nueva tierra.&#8221; <\/p>\n<p>Este escueto y a la vez completo relato inici\u00e1tico sobre los or\u00edgenes de la roca prima de Pohnpei, es un compendio de conocimientos ocultos. Aqu\u00ed, en el breve espacio de un art\u00edculo, no ha lugar para explicaciones m\u00e1s amplias, que s\u00ed est\u00e1n recogidas en cambio en mi libro Sobre el secreto (Plaza &#038; Jan\u00e9s Editores, 1985). Apuntar\u00e9 aqu\u00ed solamente que el 9 es \u0097para las empresas de la especie humana\u0097 el s\u00edmbolo del nacimiento. <\/p>\n<p>Entre otras, lo refleja as\u00ed claramente por ejemplo la c\u00e1bala ling\u00fc\u00edstica de las voces &#8220;nueve-nuevo-nave-huevo&#8221; (&#8220;novem-novum-navis-ovum&#8221;), que cobra todo su vigor en el gay saber de los argotiers, en el argot de aquellos que constru\u00edan la obra en el pa\u00eds del gallo, en la Galia: &#8220;neuf-neuf-nef-oeuf&#8221;. <\/p>\n<p>En el relato pohnpeyano reaparecen estos mismos elementos: la nave, tripulada por nueve parejas, para construir un pa\u00eds nuevo, lo cual significa un nacimiento, simbolizado por el huevo. <\/p>\n<p>EL VIAJE DE NO\u00c9<\/p>\n<p>Ahora bien, las caracter\u00edsticas de la nave-canoa, con alimentos y plantas parta sembrar en el pa\u00eds nuevo, el hallazgo de una roca de tierra firme sobre la cual establecer un nuevo n\u00facleo humano, la indicaci\u00f3n de la cercan\u00eda de la nueva tierra por parte de un animal \u0097aqu\u00ed es un pulpo\u0097, la equiparan a la nave-arca de No\u00e9 que navega igualmente en busca de la nueva tierra. <\/p>\n<p>Y en la misma c\u00e1bala ling\u00fc\u00edstica de quienes construyen bajo el signo del gallo, No\u00e9 es la radical de No\u00eblle, la natividad, el nacimiento. Con lo que seguimos en la constante 9 indicada en el relato primo de Pohnpei: en 9 ciclos (=meses) se forma (= nace) el ser humano. <\/p>\n<p>Y \u0097como no pod\u00eda ser menos\u0097 exactamente cada 9 meses se reun\u00edan en Salapwuk \u0097en cuyas espesuras se conserva la roca original de la isla, aquella que sirvi\u00f3 para su nacimiento\u0097, el principal lugar de culto de Pohnpei, todos los iniciados, para unas celebraciones a las cuales estaba vedada la asistencia a todo extra\u00f1o. <\/p>\n<p>EN EL SECRETO SANTUARIO DEL PACIFICO<\/p>\n<p>Aventurarse en las espesuras de los montes de Salapwuk, en el reino de Kiti, puede llegar a constituir una de las experiencias m\u00e1s cautivantes en la vida de cualquier persona que busca. Como puede tambi\u00e9n convertirse en un sendero sin retorno. O ser simplemente una excursi\u00f3n por la jungla. Todo depende de la motivaci\u00f3n con que uno emprende la ascensi\u00f3n hasta el n\u00facleo habitado m\u00e1s elevado de Pohnpei. All\u00ed se halla el germen inicial de todo cuanto tiene que ver con los misterios de la isla. <\/p>\n<p>La lenta ascensi\u00f3n a pie a trav\u00e9s de la jungla propicia el que solamente llegue hasta Salapwuk aqu\u00e9l a quien los celadores del santuario se lo permiten. Tanto es as\u00ed, que Miquel y yo fuimos los primeros extranjeros que han llegado a pisar aquellos parajes v\u00edrgenes. <\/p>\n<p>En busca del lago de agua dulce en el que, en las alturas de Kiti, crec\u00eda la misma hierba que crece abajo en el mar. <\/p>\n<p>LA AVENTURA DE LA B\u00daSQUEDA<\/p>\n<p>D\u00edas antes le hab\u00eda preguntado a Masao \u0097uno de los iniciados de la isla\u0097 por el significado del nombre &#8216;Salapwuk&#8217;: &#8220;All\u00ed hay una roca. Cuando la veas, sabr\u00e1s por qu\u00e9 se llama Salapwuk&#8221;, me contest\u00f3 escuetamente, para advertirme a rengl\u00f3n seguido: <\/p>\n<p>&#8220;Si logras subir con los contactos adecuados a las monta\u00f1as, los celadores del lugar te mostrar\u00e1n algo si creen que eres merecedor de ello; pero jam\u00e1s te permitir\u00e1n acceder a las cosas secretas que all\u00ed hay.&#8221; <\/p>\n<p>Pronto tendr\u00eda que darle la raz\u00f3n. <\/p>\n<p>Tras el largo ascenso hacia las caba\u00f1as de Pernis Washndon \u0097el celador visible (que no m\u00e1ximo) de los selv\u00e1ticos montes de Kiti\u0097 la primera condici\u00f3n que \u00e9ste me impuso fue el mutuo silencio sobre lo que all\u00ed hablar\u00edamos, compromiso que por supuesto no voy a romper, por lo cual solamente reflejar\u00e9 aqu\u00ed parte de aquello que no ata\u00f1e al mismo. Despu\u00e9s de lo cual comprobar\u00eda que los distintos vig\u00edas de la jungla monta\u00f1osa estaban informados de nuestra presencia. Entrada ya la noche, acudieron una serie de hombres, con alguno de los cuales nos hab\u00edamos cruzado ya en nuestro camino de ascenso. Pero otros acudieron de zonas a\u00fan m\u00e1s altas. <\/p>\n<p>En un momento nos vimos acosados por primero tres, e inmediatamente dos m\u00e1s, en total cinco de aquellos guardianes de Salapwuk que, machete en mano y a dos palmos de nosotros \u0097que est\u00e1bamos hombro con hombro intentando captar aquella situaci\u00f3n \u0097impon\u00edan la prudencia por encima de cualquier otra reacci\u00f3n. <\/p>\n<p>Tuvimos el segundo justo para confirmarnos mutuamente que aquello se sal\u00eda de lo normal y pod\u00eda derivar en algo feo si d\u00e1bamos un paso en falso, cuando comenzaron a someterme alternativamente los cinco a un severo interrogatorio acerca del motivo aut\u00e9ntico de nuestra presencia en Salapwuk. S\u00f3lo al cabo de un buen rato de esfuerzos por no perder parte del terreno tan pacientemente ganado, logr\u00e9 restarle gravedad a la tensi\u00f3n que evidentemente se hab\u00eda creado. <\/p>\n<p>Miquel y yo nos turnamos para dormir aquella noche tan fascinantemente intrigante como inc\u00f3moda y al d\u00eda siguiente nos internamos desarmados en las espesuras de la parte superior de Salapwuk, guiados por lugare\u00f1os armados, circunstancia que nos impidi\u00f3 adoptar una postura de fuerza cuando se repiti\u00f3 un grave episodio de tensi\u00f3n entre ellos y nosotros. &#8220;Un comentario m\u00e1s y os pueden matar aqu\u00ed mismo&#8221;, nos avis\u00f3 la bonita Carmelida, que nos hac\u00eda de int\u00e9rprete y que la v\u00edspera, advertida por Pernis Washndon de que guardara silencio sobre el contenido de nuestra conversaci\u00f3n, coment\u00f3: &#8220;Si estuviera loca, hablar\u00eda.&#8221; <\/p>\n<p>Los guardianes cumplieron perfectamente su cometido, puesto que regresamos despu\u00e9s de un d\u00eda de caminata a pie descalzo por la jungla, sin haber visto el enclave que yo buscaba. El lugar en el que, en \u00e9pocas pasadas, cuando se produc\u00eda alguna sequ\u00eda an\u00f3mala, los chamanes invocaban la llegada de la lluvia, que no tardaba en presentarse, despu\u00e9s de haber clavado el sacerdote una vara en una abertura del terreno. <\/p>\n<p>Era exactamente la historia que ocho a\u00f1os antes me hab\u00eda contado el superior del santuario de Aishmuqam, en la antigua ruta de los mercaderes que desde el Afganist\u00e1n se dirig\u00edan a la capital de Cachemira, Srinagar. <\/p>\n<p>Guardaban all\u00ed el bast\u00f3n de Musa (Mois\u00e9s), que solamente se usaba en aquel extremo norte\u00f1o de la India para invocar la llegada de la lluvia, o el fin de una epidemia, siempre con inmediato resultado positivo. <\/p>\n<p>EL TAP\u00d3N DEL MISTERIO<\/p>\n<p>De cuanto se puede explicar, lo m\u00e1s importante que me traje de las espesuras de Salapwuk fue la explicaci\u00f3n de su celador visible, Pernis Washndon, de que estos montes y la isla misma no constitu\u00edan m\u00e1s \u0097como su propio nombre esot\u00e9rico (&#8220;Sobre el secreto&#8221;) indica\u0097 que un tap\u00f3n que esconde, al tiempo que se\u00f1aliza, el emplazamiento del aut\u00e9ntico misterio que se oculta en sus profundidades. <\/p>\n<p>No tardar\u00eda en averiguar que este misterio guardaba estrecha relaci\u00f3n con las noticias aparecidas a finales de los a\u00f1os 30 en la Prensa alemana. <\/p>\n<p>De regreso del reino de Kiti pude ya, con lo averiguado en Salapwuk, poner todo mi empe\u00f1o en averiguar el motivo de la existencia en la isla de una ciudad construida sobre islotes artificiales, aprovechando su arrecife coral\u00edfero. <\/p>\n<p>Para ello hab\u00eda que remontarse a la aparici\u00f3n en la isla, en \u00e9pocas remotas, de una pareja de instructores llegados desde el aire, en una nube, con la finalidad de buscar un emplazamiento id\u00f3neo para la construcci\u00f3n de una ciudad-santuario. <\/p>\n<p>Hallaron este emplazamiento en un lugar en el que vieron luces bajo el agua, en el mar. Supieron por ellas que era \u00e9ste el lugar en el que deb\u00edan construir una ciudad provocativamente distinta, sobre islotes artificiales, para se\u00f1alizar la singularidad de aquel lugar. <\/p>\n<p>Porque las luces que vieron les indicaban la existencia, all\u00ed, de construcciones artificiales much\u00edsimo m\u00e1s antiguas, sumergidas bajo las aguas litorales de Pohnpei. All\u00ed estaba el inicio del ovillo que conduc\u00eda al secreto que daba nombre y significado a la isla. <\/p>\n<p>Todo un reto para esoteristas, arque\u00f3logos e historiadores. <\/p>\n<p>LOS GRANDES INICIADOS<\/p>\n<p>El Cor\u00e1n, en la Sura 18, habla de Al Raqim, la tabla que contiene las claves de la iniciaci\u00f3n en la cueva. En Pohnpei los Sau Rakim fueron antiguamente los grandes iniciados \u0097ya no queda ninguno hoy en d\u00eda\u0097 que guardaban los secretos y no los compart\u00edan con las dem\u00e1s personas. Los manten\u00edan ocultos, ya que de otra forma eran castigados con la muerte. <\/p>\n<p>Cuenta la tradici\u00f3n que conoc\u00edan todas las antiguas historias de Pohnpei, y que cuando mor\u00edan comenzaba a llover, a relampaguear y a tronar. Algo similar \u0097se suceden en esta isla las conexiones planetarias\u0097 a lo que sucedi\u00f3 con motivo de la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas. <\/p>\n<p>LOS TSAMORO, SOCIEDAD SECRETA DE POHNPEI<\/p>\n<p>Por debajo de los Sau Rakim, que eran los m\u00e1ximos iniciados de la isla, exist\u00eda una sociedad secreta, la sociedad de los tsamoro. Los jefes de tribu se constitu\u00edan autom\u00e1ticamente en miembros de esta sociedad, mientras que a los dem\u00e1s tsamoro se les exig\u00eda una demostraci\u00f3n de sus aptitudes en el plazo de un tiempo de prueba de varios a\u00f1os de duraci\u00f3n. Esta demostraci\u00f3n consist\u00eda en el conocimiento de la lengua de la sociedad, que no era la del pueblo. Era por lo tanto un argot, una lengua de los argotiers, por lo tanto de los argo-nautas. <\/p>\n<p>Los tsamoro se reun\u00edan una vez al a\u00f1o en un lugar sagrado, rodeado de muros de piedra. El acceso les estaba vedado a los no iniciados, bajo pena de muerte inmediata. Durante sus reuniones secretas, los elegidos beb\u00edan sakau y cada uno ofrec\u00eda un recipiente de esta bebida sagrada a los seres superiores. <\/p>\n<p>Explicar\u00e9 enseguida en qu\u00e9 consiste esta bebida. <\/p>\n<p>Valga decir antes a\u00fan que el jefe de la hermandad secreta de los tsamoro ten\u00eda su sede en estos montes de Salapwuk en cuya jungla me hallaba, y en donde cada nueve meses se reun\u00edan todos los iniciados para un encuentro de cuatro d\u00edas de duraci\u00f3n. <\/p>\n<p>UNA VEZ MAS EL CLICH\u00c9 DEL DILUVIO<\/p>\n<p>Averig\u00fc\u00e9 en las oscuras noches de la jungla que existen all\u00ed narraciones legendarias que apuntan claramente hacia el recuerdo de una inundaci\u00f3n total de la isla, o sea de un diluvio (para ellos obviamente universal). <\/p>\n<p>Literalmente: <\/p>\n<p>&#8220;Las inundaciones arrancaron toda la tierra de la isla&#8221; \u0097 dicen las tradiciones. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haberse retirado nuevamente las aguas, alguien procedi\u00f3 a reconstruir un t\u00famulo de rocas en Salapwuk, en el reino de Kiti. Pernis Washndon (el celador de los misterios de estos montes) me dijo en este contexto que Salapwuk no era m\u00e1s que el tap\u00f3n que tapaba un secreto que se encerraba debajo del lugar que est\u00e1bamos pisando. <\/p>\n<p>Y considerando que Salapwuk debe su raz\u00f3n de ser \u0097como ya vimos en el anterior n\u00famero de &#8220;M\u00e1s All\u00e1&#8221;\u0097 a la primera piedra, a la piedra angular, obligado es aportar aqu\u00ed el dato de que en el texto ap\u00f3crifo Testamento de Salom\u00f3n, la piedra angular es aquella que se pone encima de la puerta del templo. <\/p>\n<p>EL RITUAL DEL SAKAU<\/p>\n<p>La ceremonia del sakau es celebrada por todos los pohnpeyanos diariamente, al anochecer. Seg\u00fan ellos, es una bebida proporcionada antiguamente por los seres superiores, como veh\u00edculo de comunicaci\u00f3n con ellos. Tanto es as\u00ed, que en el escudo o emblema oficial del actual estado de Pohnpei aparecen juntas las ruinas de Nan Madol y un cuenco de coco conteniendo el sakau. <\/p>\n<p>Nosotros tomamos nuestro primer trago en el marco de un festivo agasajo del que nos hizo objeto una familia que ocupaba el peque\u00f1o islote de Takaieu, en los arrecifes que rodean a la isla central de Pohnpei. <\/p>\n<p>El ritual ancestral que seguimos para tomar la bebida de la conexi\u00f3n celeste fue el siguiente: en primer lugar, durante el d\u00eda fuimos recogiendo ra\u00edces de sakau (kawa-kawa, cuyo nombre bot\u00e1nico es &#8216;piper methysticum&#8217;). Al anochece, fuimos disponiendo hojas de banana debajo de una gran piedra plana, de hecho una plancha de piedra. La cantidad de hojas de palma depende siempre del mayor o menor rango del personaje principal que asiste a la ceremonia. Inmediatamente despu\u00e9s lavamos cuidadosamente con agua las ra\u00edces y la plancha de piedra, hasta dejarla completamente limpia. <\/p>\n<p>Mientras esto hac\u00edamos en el interior de la amplia caba\u00f1a, en el exterior otros lugare\u00f1os se encargaron simult\u00e1neamente de arrancar largas tiras de corteza de hibisco. Inmediatamente comenz\u00f3 el ritual de ir machacando con piedras las ra\u00edces de sakau, dispuestas sobre la plancha de piedra. Esta plancha \u0097de basalto\u0097 tiene un sonido met\u00e1lico al golpearla con las piedras que sirven para machacar las ra\u00edces de sakau, y los oficiantes comenzaron por golpearla para se\u00f1alar el inicio de la ceremonia en s\u00ed. <\/p>\n<p>Cuando las ra\u00edces ya estuvieron pr\u00e1cticamente trituradas \u0097en cuyo proceso intervinieron seis oficiantes sentados alredededor de la piedra-base\u0097, se hizo perceptible el ritmo del repiqueteo de las piedras. Este ritmo, aplicado al un\u00edsono por todos los que est\u00e1n machacando las ra\u00edces, depende a su vez tambi\u00e9n del rango de la persona principal presente en la ceremonia, siendo el ritmo final id\u00e9ntico al que se percibe escuchando el tamborcillo de mano de cualquier oficiante en cualquier lamaser\u00eda del \u00e1rea Himalaya. <\/p>\n<p>Cuando ya estuvo completamente triturada la ra\u00edz de sakau, la salpicamos con agua fresca, al igual que las tiras de corteza de hibisco. Inmediatamente nuestros anfitriones pasaron a amasar las ra\u00edces trituradas con agua, mientras otros ya hab\u00edan dispuesto la corteza en un extremo de la piedra de sakau, para irla rellenando con la masa de ra\u00edces. <\/p>\n<p>Esta fue envuelta \u0097liada\u0097 completamente en la corteza, hasta formar un largo y grueso canuto que luego uno de ellos fue exprimiendo con lentitud y fuerza para que el jugo resultante se escurriera en un cuenco de coco. Nos lo tendieron para iniciar la ingesti\u00f3n, tras lo cual lo fuimos ofreciendo a cada uno de los presentes, como es costumbre entre ellos. <\/p>\n<p>Es un jugo espeso, marr\u00f3n, amargo y refrescante, que tiene la ventaja de no contener las fibras de la yuca masticada por las mujeres de la tribu, que inger\u00ed con la chicha durante mi convivencia con los j\u00edvaros del curso alto del r\u00edo Santiago, en la selva ecuatoriana. <\/p>\n<p>Lo que ingerimos aqu\u00ed, en Pohnpei, es una droga adormecedora, la kawa\u00edna, cuyos efectos se comienzan a advertir en una insensibilizaci\u00f3n de los labios y de la punta de la lengua. Es un principio activo modificador del sistema nervioso, que produce la par\u00e1lisis de las fibras centr\u00edpedas. El abuso de su ingesta puede conducir finalmente a una caquexia mortal. De todas formas, esto no se da entre los habitantes de Pohnpei, que saben dosificarse perfectamente su raci\u00f3n diaria de sakau. Precisamente porque no toman el sakau por drogadicci\u00f3n, sino porque constituye para ellos ancestralmente un veh\u00edculo de comunicaci\u00f3n sagrado. De comunicaci\u00f3n con seres superiores.<\/p>\n<p>Vayamos pues a la comunicaci\u00f3n celeste de los antiguos habitantes de esta peque\u00f1a isla \u0097m\u00e1s peque\u00f1a que, por ejemplo, Ibiza\u0097. <\/p>\n<p>PADRE EXTRATERRESTRE Y MADRE TERRESTRE<\/p>\n<p>Comienza la conexi\u00f3n celeste de los antiguos pohnpeyanos con un hombre llamado Kanekin Zapatan, descendido de las alturas, de un lugar desconocido, a Pohnpei, acompa\u00f1ado de un grupo de personas que sab\u00edan volar. Kanekin Zapatan se fija en la hija de un jefe nativo. Tenemos as\u00ed a un hombre descendido del cielo que se casa con una mujer terrestre. Ya conocemos eso de los textos b\u00edblicos. <\/p>\n<p>Urgido para el regreso por sus acompa\u00f1antes, reclama sus alas y su aditivo capilar \u0097un casco que llevaba\u0097 para poder reunirse en las alturas con los suyos. <\/p>\n<p>Le acompa\u00f1a tambi\u00e9n su mujer, y literalmente dice la tradici\u00f3n: <\/p>\n<p>&#8220;Meti\u00f3 a la mujer en el cabello y alrededor de \u00e9l ajust\u00f3 el nudo&#8221;. <\/p>\n<p>\u00bfCabr\u00eda en aquella remota \u00e9poca mejor concreci\u00f3n para indicar que le puso un casco, imprescindible para levantar el vuelo?<\/p>\n<p>Huye pues con la hija del jefe nativo, que en el trayecto da a luz a un ni\u00f1o distinto, dotado de grandes poderes m\u00e1gicos. Este ni\u00f1o se llamar\u00e1 Luk, al que dejan en tierra mientras ellos prosiguen su vuelo. M\u00e1s adelante Luk enciende una hoguera, para ascender en su humo, sobre un tambor, al cielo, imagen \u00e9sta que puede equipararse a la del despegue de un cohete portador de una c\u00e1psula tripulada. Al reencontrarse con sus padres les recuerda que &#8220;me engendrasteis en la Tierra&#8221;. <\/p>\n<p>La narraci\u00f3n tambi\u00e9n afirma de \u00e9l que &#8220;sab\u00eda andar sobre el mar&#8221;. Se suceden los s\u00edmiles con pasajes b\u00edblicos.<\/p>\n<p>DOMINABAN LA T\u00c9CNICA DEL VUELO<\/p>\n<p>&#8220;En aquella \u00e9poca&#8221; \u0097me cuenta Masao al pie del camino que conduce hacia Nan Madol\u0097 &#8220;la raza de los hombres era distinta. Estaban m\u00e1s dotados, ya que eran capaces de transformar la piedra y de efectuar trabajos muy dif\u00edciles en la misma, pero esta gente habilidosa ya no existe hoy en Pohnpei. Hoy ya no son como la gente de antes, son distintos, ya que aqu\u00e9llos pose\u00edan poderes m\u00e1gicos y eran fuertes.&#8221;<\/p>\n<p>Un curioso invento lo constituyen los sacos voladores que aparecen en alg\u00fan que otro relato de los tiempos antiguos de la isla. Se trataba de veh\u00edculos volantes de gran movilidad con capacidad para un solo tripulante. Incluso quedan narraciones que refieren combates entre varios de estos sacos voladores.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con este tema, le pregunt\u00e9 a Masao si antiguamente hab\u00edan existido en la isla hombres voladores. <\/p>\n<p>&#8220;\u00bfHombres volantes? No. No volaban propiamente, sino que penetraban en grandes p\u00e1jaros, pronunciaban palabras m\u00e1gicas, el p\u00e1jaro se alzaba y volaba con ellos dentro. Construyeron p\u00e1jaros voladores con \u00e1rboles.&#8221;<\/p>\n<p>DOS HERMANOS CON PODERES M\u00c1GICOS<\/p>\n<p>Es hora ya de que me refiera al principal enigma que plantea esta isla: la ciudad muerta de Nan Madol. Para ello hay que remontarse nuevamente a los relatos tradicionales de los nativos. Cuentan \u00e9stos que much\u00edsimo tiempo despu\u00e9s de la llegada de la primera canoa con las nueve parejas (ver &#8220;M\u00e1s All\u00e1&#8221; n\u00b0&#8230;), hacen aparici\u00f3n en la isla dos hermanos: Olosipe y Olosaupa. Con ellos comienza el enigma de la ciudad de Nan Madol. <\/p>\n<p>El \u00fanico recuerdo ancestral que los nativos conservan sobre la construcci\u00f3n de dicha ciudad, es el que refiere su origen a la actuaci\u00f3n, absolutamente m\u00e1gica, de estos dos personajes.<\/p>\n<p>Nadie sabe de d\u00f3nde vinieron; llegaron en una nube y descendieron en Sokehs, en el norte de la isla. Eran constructores, ingenieros, arquitectos extraordinariamente inteligentes y dotados de poderosos recursos m\u00e1gicos. Pero adem\u00e1s sacerdotes e instructores, que sacaron a los pohnpeyanos de su ignorancia y de su primitivismo. Llegaron a Pohnpei para edificar all\u00ed un santuario consagrado a un protector de la tierra y del mar: la anguila, desde entonces el animal tot\u00e9mico por excelencia de Pohnpei. <\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que el pohnpeyano no adora a la anguila misma como animal, sino por lo que \u00e9ste representa: en su cuerpo habita el esp\u00edritu, la divinidad. La anguila es as\u00ed un veh\u00edculo de la divinidad. Como lo es la serpiente para los abor\u00edgenes australianos y para los pueblos mesoamericanos, entre otros. \u00bfY por qu\u00e9 en Pohnpei no aparece la figura de la serpiente, cobrando vigor, en su lugar, la de la anguila? Pues porque es el \u00fanico animal que el nativo pohnpeyano puede asimilar a la imagen de una serpiente, por la sencilla raz\u00f3n de que en su peque\u00f1a isla las serpientes no existen.<\/p>\n<p>Pero volvamos al prop\u00f3sito de Olosipe y Olosaupa: erigirle un santuario a esta anguila sagrada. <\/p>\n<p>Siendo la anguila una serpiente acu\u00e1tica, el santuario deb\u00eda erigirse en un lugar que fuera a la vez mar y tierra: el arrecife coral\u00edfero que rodea a la isla.<\/p>\n<p>EL FEUDO DE LOS REYES DEL SOL<\/p>\n<p>Recorrieron, pues, la costa de la isla desde el promontorio de Sokehs, en el Norte, en busca de un lugar id\u00f3neo. Lo hallaron en un lugar llamado Sau Nalan, cuyo significado era el Sol. El santuario deb\u00eda recibir el nombre de Nanisounsap, que significa &#8220;lugar del rey del Sol&#8221;. Pensile Lawrence, transmisor ya citado del conocimiento esot\u00e9rico de Pohnpei, me confesar\u00eda: <\/p>\n<p>&#8220;Se decidieron por el actual enclave de Nan Madol, puesto que en aquel lugar preciso observaron luces extra\u00f1as en el mar.&#8221;<\/p>\n<p>De acuerdo tambi\u00e9n con la versi\u00f3n esot\u00e9rica, debajo de Nan Madol yace Kanimeiso, la &#8220;ciudad de nadie&#8221;. <\/p>\n<p>Por ende, cabe comentar aqu\u00ed que todo el simbolismo de la construcci\u00f3n del santuario apunta hacia el feudo de los reyes del Sol: Nan Tauas, la construcci\u00f3n principal del conjunto, se halla en el v\u00e9rtice oriental (hacia donde sale el Sol) de Nanisounsap (el lugar del rey del Sol), erigido a su vez en el extremo oriental de Sau Nalan (el Sol), que a su vez constituye el flanco oriental, o sea de la salida del Sol, de la isla de Pohnpei.<\/p>\n<p>TRANSPORTE A\u00c9REO<\/p>\n<p>Cuando regresamos de la jungla de Salapwuk, nos instalamos pues en el min\u00fasculo y paradis\u00edaco islote de Joy Island (antiguamente Nahnningi, el &#8220;pedazo de tierra pescado del fondo del mar&#8221;, o sea un trozo del para\u00edso, puesto que eso es para los pohnpeyanos el fondo del mar). En el islote s\u00f3lo viv\u00eda Nahzy Susumu. <\/p>\n<p>Con \u00e9l, con nuestra compa\u00f1era, gu\u00eda e int\u00e9rprete Carmelida Gargina, con los grandes cangrejos cocoteros, dos perros y algunos cerdos, con las rayas y con las cr\u00edas y alg\u00fan que otro padre de tibur\u00f3n y con la desdichada morena que pesc\u00f3 Carmelida a golpe limpio de mi machete para cocerla luego a\u00fan medio viva en las brasas de nuestra hoguera, compartimos las inolvidables y solitarias noches de este m\u00e1gico arrecife coral\u00edfero del Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00bfM\u00e1gico?: Absolutamente m\u00e1gico. De d\u00eda, \u00edbamos a visitar desde all\u00ed las cercanas ruinas de Nan Madol: 91 islotes artificiales construidos sobre el arrecife, a base de la superposici\u00f3n \u0097\u00fanica en el mundo\u0097 de enormes columnas de basalto. Analizamos todas las posibilidades que pod\u00edan ofrecerse de transportar estas columnas desde la cantera que se hallaba al norte de la isla, hasta el enclave en que hab\u00edan sido apiladas en Nan Madol. Por tierra, imposible, dado que la espesa jungla que cubr\u00eda toda la isla, y los intrincados manglares que se extend\u00edan a lo largo de la costa, hac\u00edan imposible el transporte de estos enormes bloques de piedra. <\/p>\n<p>Cab\u00eda la posibilidad de un transporte por mar, a lo largo del arrecife. Miquel Amat, experto navegante, me coment\u00f3 sin embargo que la \u00fanica posibilidad habr\u00eda sido, en \u00e9poca tan lejana, el sujetar cada columna de piedra debajo de una enorme balsa, para evitar que esta zozobrara y se hundiera. <\/p>\n<p>Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo habr\u00edan podido salvar la barrera coral\u00edfera con la que habr\u00edan topado? El transporte era a todas luces imposible. Excepto para los iniciados, aquellos privilegiados isle\u00f1os que conoc\u00edan la historia aut\u00e9ntica de su tierra.<\/p>\n<p>A la luz de la hoguera, en noche de plenilunio, un descendiente de tsamoro me confi\u00f3 que para ellos no es ning\u00fan secreto el que Olosipe y Olosaupa, los dos hermanos constructores, estaban dotados de un extraordinario poder m\u00e1gico:<\/p>\n<p>&#8220;Convocaron a todas las piedras para que vinieran por s\u00ed solas y formaran las imponentes construcciones. Olosipe y Olosaupa llamaron a las piedras que estaban en Sokehs. Estas oyeron su llamada m\u00e1gica y acudieron volando junto a los dos hermanos. Por procedimientos m\u00e1gicos \u00e9stos ordenaron a cada uno de los grandes bloques de piedra que ocupara su sitio correspondiente en las construcciones. Tal es la forma en que se construy\u00f3 Nan Madol.&#8221;<\/p>\n<p>Quien se sonr\u00eda ante mi ingenuidad, recuerde las palabras del jefe hopi White Bear, cuando explica \u0097sin tener ni la m\u00e1s remota idea de lo que cuentan los transmisores del conocimiento en Pohnpei\u0097 que exactamente este corte y trasporte de enormes bloques de piedra es lo que los katchinas \u0097seres que dominaban el secreto del vuelo\u0097 ense\u00f1aron a los antepasados de los indios hopi, hoy asentados en Arizona, y que por su parte afirman proceder del Pac\u00edfico. <\/p>\n<p>Es m\u00e1s: vimos que en la relaci\u00f3n solar de todo el simbolismo construccional y de emplazamiento del santuario del rey del Sol \u0097Nanisounsap\u0097 el edificio principal, Nan Tauas, ocupaba el v\u00e9rtice m\u00e1s oriental, o sea dirigido al Sol naciente. <\/p>\n<p>Pues bien, Tauas significa en lenguaje hopi exactamente esto mismo: Sol.<\/p>\n<p>EL MISTERIO ESTA DEBAJO<\/p>\n<p>Todo esto no son m\u00e1s que los testimonios visibles y averiguables \u0097cuando se pregunta con tiento\u0097 de los enigmas que presenta la isla de Pohnpei. Ocultos quedan sus aut\u00e9nticos misterios. O su aut\u00e9ntico misterio. Aqu\u00e9l que est\u00e1 impl\u00edcito en el propio nombre de Pohnpei: &#8220;Sobre el secreto&#8221;.<\/p>\n<p>Tuve que desandar la selva monte arriba para que en lo alto del reino de Kiti, en Salapwuk, uno de los principales celadores del secreto me dijera que la isla que est\u00e1bamos pisando no era m\u00e1s que el tap\u00f3n puesto encima de un gran secreto que se escond\u00eda debajo, raz\u00f3n y origen de la sociedad secreta que all\u00ed funcionaba. <\/p>\n<p>Tuve que cruzar luego los manglares y navegar hasta Nahnningi, y por ende explorar las ya devastadas ruinas de la ciudad prohibida de Nan Madol, para ir arranc\u00e1ndoles a algunos nativos iniciados la confesi\u00f3n de que Nan Madol no es m\u00e1s que una se\u00f1al en forma de desafiante ciudad que indica que frente a su muralla externa, all\u00ed donde moran los tiburones, se esconde bajo las aguas otra ciudad de construcci\u00f3n much\u00edsimo m\u00e1s antigua.<\/p>\n<p>Sendas expediciones australiana, norteamericana y japonesa confirman que all\u00ed, a nueve metros de profundidad, descubrieron los v\u00e9rtices superiores de diez columnas verticales de 20 metros de altura cada una. Nadie explica lo que ha encontrado agua abajo de estas diez columnas submarinas, de una cultura absolutamente distinta a la de los constructores de Nan Madol: \u00e9stos dispusieron la totalidad de los bloques de basalto en forma horizontal, mientras que las mencionadas columnas submarinas se hallan todas en posici\u00f3n vertical. <\/p>\n<p>Pero eso es solamente el principio de lo que all\u00ed se esconde. Quedan para el recuerdo m\u00e1s reciente los sarc\u00f3fagos de platino extra\u00eddos de all\u00ed entre las dos guerras mundiales por los buzos japoneses. Y para el m\u00e1s remoto, las luces vistas en este punto del mar por los instructores y constructores Olosipe y Olosaupa, que supieron as\u00ed en d\u00f3nde deb\u00edan erigirle un santuario a la anguila sagrada.<\/p>\n<p>El motivo de este art\u00edculo ahora, al cabo de siete a\u00f1os de haber visitado la isla, no es otro que el de remozar la memoria y dejar constancia de este misterio para las generaciones futuras, para las que Pohnpei no ser\u00e1 m\u00e1s que una diminuta isla en el Pac\u00edfico, invadida por el moderno turismo motorizado japon\u00e9s. Les deb\u00eda este homenaje a los Sau Rakim de Pohn Pei, que supieron desaparecer sin haber narrado m\u00e1s que una parte de su saber, testimoniando as\u00ed su pertenencia a la universal comunidad de iniciados.<\/p>\n<p>El buen amigo, periodista, viajero, buscador y aventurero catal\u00e1n Jorge Juan S\u00e1nchez Garc\u00eda, que visit\u00f3 Pohnpei en el mes de octubre de 1990, me comunica que desde mi estancia en la isla muri\u00f3 el celador de Salapwuk, Pernis Washndon, y se suicid\u00f3 el joven y solitario Nahzy Susumu, que registraba el paso de cualquier extranjero a Nan Madol. <\/p>\n<p>La sociedad secreta de los tsamoro no traiciona sus principios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debajo de la isla de Pohnpei (o Ponape), en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, se esconde una p\u00e1gina secreta de la historia de la Humanidad. 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Un lugar que le sigue ocultando al extra\u00f1o gran parte, precisamente, de sus conocimientos secretos.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[214],"tags":[],"class_list":["post-3697","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andreas-faberk"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3697"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3697\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}