{"id":3694,"date":"2009-02-27T19:44:54","date_gmt":"2009-02-27T19:44:54","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3694"},"modified":"2009-02-27T19:44:54","modified_gmt":"2009-02-27T19:44:54","slug":"la-conquista-programada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3694","title":{"rendered":"La conquista programada"},"content":{"rendered":"<p>El investigador espa\u00f1ol Manuel Audije -algo m\u00e1s que oficial de la Armada- sustenta la tesis de que el fen\u00f3meno de la conquista de Am\u00e9rica es inexplicable bajo la consideraci\u00f3n de las restringidas posibilidades del invasor espa\u00f1ol, frente al potencial de los imperios asentados al otro lado del gran mar. <\/p>\n<p>Resultaba incomprensible -argumenta- que imperios como el azteca, de gentes acostumbradas a privaciones y luchas por la subsistencia durante cientos de a\u00f1os, sucumbieran ante el empuje de un pu\u00f1ado de hombres, aunque \u00e9stos contasen con aquellos monstruos de cuatro patas que corr\u00edan como el viento. Pero es que alguien, desde lo alto, estaba apostando una vez m\u00e1s por la expansi\u00f3n de quienes portaban el signo de la cruz. <\/p>\n<p>La historia de los acontecimientos humanos, de la evoluci\u00f3n de la especie humana, est\u00e1 escrita ciertamente sobre papel terrestre, pero la pluma que escribe la sostienen en demasiadas ocasiones manos que no son de hombre. <\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n demonios tiene inter\u00e9s en que evolucionemos de tal o cual forma? \u00bfY por qu\u00e9 demonios los historiadores acad\u00e9micos cierran sus ojos ante esta realidad? Voy a transcribir a continuaci\u00f3n literalmente algunos pasajes extra\u00eddos de cr\u00f3nicas escritas referidas a la conquista y colonizaci\u00f3n del continente americano. <\/p>\n<p>Las cr\u00f3nicas seleccionadas para este art\u00edculo (hay bastantes) m\u00e1s, no est\u00e1n escritas por cuatro ignorantes ni desconocidos, sino por cuatro reconocidos cronistas de la historia de Espa\u00f1a, cuales son Bernal D\u00edaz del Castillo, Pedro de Valdivia, Fray Jun\u00edpero Serra y Pedro de Cieza de Le\u00f3n. <\/p>\n<p>Los hombres que vinieron del cielo <\/p>\n<p>Pero ya antes que ellos, el propio Col\u00f3n har\u00eda alusi\u00f3n al hecho de que los indios americanos parec\u00edan familiarizados con la idea de que pod\u00edan bajar figuras antropomorfas de los cielos hasta la superficie terrestre. As\u00ed, leemos en su Diario de a bordo del primer viaje, trascrito por Fray Bartolom\u00e9 de las Casas, por cierto y c\u00f3mo no &#8220;In Nomine Domini Nostri Jesus Christi&#8221;: <\/p>\n<p>&#8220;Domingo 14 de octubre de 1492. (&#8230;) Otros, cuando ve\u00edan que yo curaba de ir a tierra, se echaban a la mar y nadando ven\u00edan, y entend\u00edamos que nos preguntaban si \u00e9ramos venidos del cielo; y vino uno viejo en el batel dentro, y otros a voces grandes llamaban todos hombres y mujeres: venid a ver los hombres que vinieron del cielo: traedles de comer y de beber.&#8221; <\/p>\n<p>&#8220;Martes 6 de noviembre de 1492. (&#8230;) Dijeron que los hab\u00edan recibido con gran solemnidad seg\u00fan su costumbre, y todos as\u00ed hombres como mujeres los ven\u00edan a ver, y aposent\u00e1roslos en las mejores casas; los cuales los tocaban y les besaban las manos y los pies, maravill\u00e1ndose y creyendo que ven\u00edan del cielo.&#8221; <\/p>\n<p>La derrota inevitable <\/p>\n<p>Casi 30 a\u00f1os m\u00e1s tarde, Cort\u00e9s venci\u00f3 a los indios, entre otras razones, por tres para \u00e9l afortunadas coincidencias (\u00bfo no tanto?) que marcaron el \u00e1nimo del ind\u00edgena con la propia convicci\u00f3n de su derrota inevitable: el emblema de Cort\u00e9s era la cruz, que para el indio era emblema de Quetzalc\u00f3atl, el dios-serpiente portador de plumas que denotaban su facultad de moverse por el aire instructor descendido y regresado a las alturas estelares; los hombres de Cort\u00e9s eran adem\u00e1s de tez blanca y barbudos, como los dioses que refer\u00edan las leyendas indias, y por ende Hern\u00e1n Cort\u00e9s desembarc\u00f3 en el a\u00f1o 1519, que era el a\u00f1o I Acatl, el a\u00f1o consagrado a Quetzalc\u00f3atl. <\/p>\n<p>Por su parte, el cronista de Cort\u00e9s, Bernal D\u00edaz del Castillo, refiere en su obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa\u00f1a, en su cap\u00edtulo CI (C\u00f3mo el gran Moctezuma con muchos caciques y principales de la comarca dieron<br \/>\nla obediencia a su majestad, y de otras cosas que sobre ello pasaron): <\/p>\n<p>&#8220;Y dir\u00e9 que en la pl\u00e1tica que tuvo el Moctezuma con todos los caciques de toda la tierra que hab\u00eda enviado a llamar, que despu\u00e9s que les hab\u00eda hecho un parlamento sin estar Cort\u00e9s ni ninguno de nosotros delante, salvo Orteguilla el paje, dicen que les dijo que mirasen que de muchos a\u00f1os pasados sab\u00edan por cierto, por lo que sus antepasados les hab\u00edan dicho, es as\u00ed lo tiene se\u00f1alado en sus libros de cosas de memorias, que de donde sale el Sol hab\u00edan de venir gentes que hab\u00edan de se\u00f1orear estas tierras, y que \u00e9l tiene entendido, por lo que sus dioses le han dicho, que somos nosotros.&#8221; <\/p>\n<p>De esta guisa es f\u00e1cil conquistar y vencer. M\u00e1xime cuando adem\u00e1s, coincidiendo con la llegada de estos que ven\u00edan de donde sale el Sol, se plantan en el aire objetos voladores que confirman que ellos son los anunciados por la tradici\u00f3n de<br \/>\nlos antiguos para tomar el relevo del mando de aquella zona del planeta. <\/p>\n<p>OVNIS durante la conquista <\/p>\n<p>As\u00ed lo leemos en el cap\u00edtulo CCXII (De las se\u00f1ales y planetas que hubo en el cielo de la Nueva Espa\u00f1a antes de que en ella entr\u00e1semos, y pron\u00f3sticos de declaraci\u00f3n que los indios mexicanos hicieron, diciendo sobre ellos y de una se\u00f1al que hubo en el cielo, y otras cosas que son de traer a la memoria) de la misma obra de Bernal D\u00edaz del Castillo: <\/p>\n<p>&#8220;Dijeron los indios mexicanos, que poco tiempo hab\u00eda, antes que vini\u00e9semos a la Nueva Espa\u00f1a, que vieron una se\u00f1al en el cielo que era como verde y colorado y redonda como una rueda de carreta&#8221; <\/p>\n<p>El cronista espa\u00f1ol est\u00e1 empleando exactamente la misma expresi\u00f3n que para dicho fen\u00f3meno emplearon el historiador italiano Leone Cobelli para el objeto que sobrevol\u00f3 en agosto de 1487 la villa de Forli, y el autor chino de la obra Notas sobre el cielo para los objetos que los d\u00edas 16 y 17 de julio del a\u00f1o Dingchou sobrevolaron las regiones orientales del imperio de los hijos del cielo,<\/p>\n<p>&#8220;y junto a la se\u00f1al vino otra raya y camino de hacia donde sale el Sol y se ven\u00eda a juntar con la raya colorada; y Moctezuma, gran cacique de M\u00e9xico, mand\u00f3 llamar a sus papas y adivinos, para que mirasen aquella cosa y se\u00f1al.&#8221; <\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, contin\u00faa: <\/p>\n<p>&#8220;Nosotros nunca las vimos, sino por dicho de mexicanos lo pongo aqu\u00ed, porque as\u00ed lo tienen en sus pinturas, las cuales hallamos verdaderas. Lo que yo v\u00ed y todos cuantos quisieron ver, en el a\u00f1o veinte y siete&#8221; (1527) &#8220;estaba una se\u00f1al del cielo de noche a manera de espada larga, como entre el r\u00edo P\u00e1nuco y la ciudad de Texcoco, y no se mudaba del cielo, a una parte ni a otra, en m\u00e1s de veinte d\u00edas.&#8221; <\/p>\n<p>\u00bfMe quieren explicar los doctores de la ciencia, que tanto gustan de atribuir los avistamientos de OVNIs a fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos inusuales y globos-sonda (en el mejor de los casos) a qu\u00e9 tipo de fen\u00f3meno atmosf\u00e9rico inusual obedece la<br \/>\npresencia de una forma de espada larga a relativamente baja altura (localizada entre dos puntos geogr\u00e1ficos concretos de M\u00e9xico) y en posici\u00f3n fija durante m\u00e1s de veinte d\u00edas? <\/p>\n<p>Porque globos-sonda y chatarra de sat\u00e9lites en el siglo XVI, no<br \/>\ncuela. Y meteoritos en posici\u00f3n fija, menos. Pero no cierren los ojos, porque ah\u00ed est\u00e1 el testimonio. Por favor, una respuesta coherente de la comunidad cient\u00edfica acad\u00e9mica. Si la tienen, tienen tambi\u00e9n la obligaci\u00f3n de comunicarla. <\/p>\n<p>Y si no la tienen, deber\u00edan de poseer la suficiente humildad y rigor cient\u00edfico como para abstenerse de negar aquello que no han investigado. Por ende, quiero recordar que esta misma espada a\u00e9rea fue lo que ya notific\u00f3 encima de Jerusal\u00e9n<br \/>\ny fija durante un per\u00edodo de un a\u00f1o entero el historiador Flavio Josefo, am\u00e9n de otros casos hist\u00f3ricos en que se vieron formas de cruces (=espadas) en el cielo. <\/p>\n<p>Apariciones enigm\u00e1ticas <\/p>\n<p>Pero continuemos con el testimonio del cronista espa\u00f1ol Bernal D\u00edaz del Castillo. En le cap\u00edtulo XCIV (C\u00f3mo fue la batalla que dieron los capitanes mexicanos a Juan de Escalante, y c\u00f3mo le mataron a \u00e9l y el caballo y a otros seis soldados, y muchos amigos indios totonacas que tambi\u00e9n all\u00ed murieron), relata c\u00f3mo la aparici\u00f3n de una enigm\u00e1tica figura decide la victoria a favor de los espa\u00f1oles (a quienes los indios llaman teules\u00b4): <\/p>\n<p>&#8220;Y pregunt\u00f3 Moctezuma que, siendo ellos muchos millares de guerreros, que c\u00f3mo no vencieron a tan pocos teules. Y respondieron que no aprovechaban nada sus varas y flechas y buen pelear; que no les pudieron hacer retraer, porque una gran tecleciguata de Castilla ven\u00eda delante de ellos, y que aquella se\u00f1ora pon\u00eda a los mexicanos temor, y dec\u00eda palabras a sus teules que los esforzaba; y el Moctezuma entonces crey\u00f3 que aquella gran se\u00f1ora que era Santa Mar\u00eda y la que le hab\u00edamos dicho que era nuestra abogada, que de antes dimos al gran Moctezuma con su precioso Hijo en brazos.&#8221; <\/p>\n<p>El caso de la Virgen no es aislado, sino que otra figuras misteriosas y ca\u00eddas del cielo ayudaron a convencer al indio de que no ten\u00eda nada que hacer contra el invasor. Y, \u00a1as\u00f3mbrate lector!, vuelve a hacer su aparici\u00f3n aqu\u00ed en apoyo de la cruzada cristiana aquel blanco caballero que sobre corcel blanco pasaba por San Jorge en la lejana Europa, en los enfrentamientos con los moros. <\/p>\n<p>As\u00ed el extreme\u00f1o Pedro de Valdivia relata lo siguiente en carta dirigida a Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania, y refiri\u00e9ndose a un ataque de los nativos contra su fuerte establecido en lo que hoy es tierra chilena, en el a\u00f1o 1541: <\/p>\n<p>&#8220;Y parece nuestro Dios quererse servir de su perpetuaci\u00f3n para que sea su culto divino en ella honrado y salga el diablo de donde ha sido venerado tanto tiempo; pues seg\u00fan dicen los indios naturales, que el d\u00eda que vinieron sobre este nuestro fuerte, al tiempo que los de a caballo arremetieron contra ellos, cay\u00f3; en medio de sus escuadrones un hombre viejo en un caballo blanco e les dixo: Huid todos, que os matar\u00e1n estos cristianos, y que fue tanto el espanto que cobraron, que dieron a huir.&#8221; <\/p>\n<p>&#8220;Dixeron m\u00e1s: que tres d\u00edas antes, pasado el r\u00edo Biubiu para venir sobre nosotros, cay\u00f3 una cometa entre ellos, un s\u00e1bado a medio d\u00eda, y desde el fuerte donde est\u00e1bamos la vieron muchos cristianos ir para all\u00e1 con muy mayor resplandor que otras cometas salir, e que ca\u00edda, sali\u00f3 della una se\u00f1ora muy hermosa, vestida tambi\u00e9n de blanco, y que les dixo: Serv\u00ed a los cristianos, y no vais contra ellos, porque son muy valientes y os matar\u00e1n a todos.\u00b4 E como se fue de entre ellos, vino el diablo, su patr\u00f3n, y los acabdill\u00f3, dici\u00e9ndoles que se juntasen muy gran multitud de gente, y que \u00e9l vendr\u00eda con ellos, porque en viendo nosotros tantos juntos, nos caer\u00edamos muertos de miedo.&#8221; <\/p>\n<p>Con liger\u00edsimas variaciones en la forma de exposici\u00f3n, se encuentra este mismo relato en la relaci\u00f3n de hechos y noticias que Pedro de Valdivia env\u00eda a sus apoderados en la Corte. Con gran lucidez dice ah\u00ed el cronista, refiri\u00e9ndose a la nueva tierra: <\/p>\n<p>&#8220;Paresce tenerla nuestro Dios de su mano y servirse de nosotros en la conquista y perpetuaci\u00f3n della.&#8221; <\/p>\n<p>Pero, bueno, doctos de la ciencia, todo esto no son m\u00e1s que tonter\u00edas, ganas de tomarle el pelo a Carlos I por parte de quienes se estaban dejando la piel en Am\u00e9rica. \u00bfC\u00f3mo iban a ver los indios bajar ante sus narices al mismo caballo blanco que a decenas de miles de kil\u00f3metros de distancia descend\u00eda igualmente entre moros y cristianos? \u00a1Pero hombre, por favor, no seas iluso! \u00bfC\u00f3mo van a bajar caballos blancos del cielo? \u00bfNo ves que esto es imposible? Pues la historia de Espa\u00f1a dice que s\u00ed, que bajan. Y as\u00ed les fue a moros y a indios. <\/p>\n<p>Porque alguien a quien no conocemos tuvo la imperiosa necesidad de que la cruz dominara sobre parte del planeta. <\/p>\n<p>La cristianizaci\u00f3n programada <\/p>\n<p>Y ya que hablamos de la cruz, qu\u00e9 mejor que un fraile en Am\u00e9rica para seguir explicando cosas que no pueden ser, pero que fueron. Fray Jun\u00edpero Serra fund\u00f3 en la sierra de Santa Luc\u00eda, a unos cien kil\u00f3metros de Monterrey, una de sus<br \/>\nmisiones cristianas. Para dicha fundaci\u00f3n, los misioneros contaron con una curiosa ayuda: la de una anciana ind\u00edgena, bautizada m\u00e1s tarde y que recibi\u00f3 el nombre de Agueda, que se present\u00f3 a los sorprendidos misioneros pidi\u00e9ndoles que<br \/>\nle administrasen el sacramento del bautismo. <\/p>\n<p>Preguntada acerca de las razones que la impulsaban a esta decisi\u00f3n, la futura Agueda comenz\u00f3 a relatar esta fant\u00e1stica historia: <\/p>\n<p>Cuando ella era a\u00fan ni\u00f1a, oy\u00f3 referir a sus padres que en cierta ocasi\u00f3n hab\u00edan llegado a aquella tierra dos hombres blancos cuyas vestiduras, por la descripci\u00f3n que de las mismas le hab\u00edan hecho sus padres, eran similares a las de los religiosos que acababan de llegar. Adem\u00e1s, lo que dijeron aquellos dos hombres se parec\u00eda a lo que predicaban los nuevos frailes. <\/p>\n<p>Solamente hab\u00eda entre ellos una diferencia: los dos hombre que hab\u00edan llegado por lo menos cien a\u00f1os antes que Fray Jun\u00edpero, no lo hab\u00edan hecho a pie, ni a caballo, sino que llegaron volando: cayeron de arriba, de las alturas. Se establecieron en el poblado y permanecieron all\u00ed por alg\u00fan tiempo. No dando cr\u00e9dito a sus o\u00eddos, los frailes recabaron cuanta informaci\u00f3n pudieron entre los dem\u00e1s componentes de aquel grupo de ind\u00edgenas. Lo cual les llev\u00f3 a verificar que aquel suceso permanec\u00eda vivo en la memoria de aquel pueblo como parte de su legado hist\u00f3rico. <\/p>\n<p>El establecimiento por parte de los habitantes del poblado de una posible conexi\u00f3n entre los reci\u00e9n llegados misioneros y los dos hombres que seg\u00fan referencias de sus antepasados hab\u00edan llegado volando, y cuya memoria fue revitalizada gracias al relato de la anciana Agueda, constituy\u00f3 un factor decisivo para que todos los integrantes de aquella comunidad ind\u00edgena<br \/>\nsolicitaran recibir el bautismo. <\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, Fray Jun\u00edpero volver\u00eda a ser testigo de otro episodio que nos lleva a pensar que hubo una preparaci\u00f3n previa del terreno para cuando llegara el momento oportuno. Resulta que el d\u00eda 6 de agosto de 1772, un reducido grupo<br \/>\nmixto integrado por Fray Pedro Camb\u00f3n, Fray Angel Somera y diez soldados, bajo las \u00f3rdenes de Fray Jun\u00edpero Serra, llegaba al r\u00edo de los Temblores, despu\u00e9s de caminar 40 leguas al norte desde la ciudad de San Diego, en la California septentrional. <\/p>\n<p>Una vez elegido el sitio adecuado para erigir la cruz que presidiese aquel lugar, y en el preciso instante en que se dispon\u00edan a clavarla en el suelo, un considerable n\u00famero de ind\u00edgenas manifest\u00f3 su presencia profiriendo gritos y amenazas. La situaci\u00f3n se estaba poniendo fea para el reducido n\u00famero de cristianos, cuando uno de los misioneros tuvo una idea que les salvar\u00eda la vida. <\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, su fe movi\u00f3 monta\u00f1as (o lo que es lo mismo, redujo a corderos a los fieros nativos). Al fraile se le ocurri\u00f3 sacar del escaso equipaje que llevaban un cuadro de la Virgen de los Dolores, y exponerlo a la vista del enemigo. El resultado fue absolutamente sorprendente: los gritos y los gestos amenazadores cesaron bruscamente. En silencio, aquel grupo de nativos fue acerc\u00e1ndose al sitiado grupo de hombres de armas y cruz. <\/p>\n<p>Uno a uno, los ind\u00edgenas se inclinaron, en muestra evidente de respeto y sumisi\u00f3n, al tiempo que fueron depositando junto al cuadro todos cuantos objetos de valor adornaban sus cuerpos, am\u00e9n de sus armas, arcos y flechas que momentos antes empu\u00f1aban amenazadoramente. \u00bfQu\u00e9 significaba para aquellos indios la visi\u00f3n de esta Virgen? No lo sabemos. Pero todo parece indicar que reaccionaron a un est\u00edmulo previamente inducido a la vista de una imagen similar. <\/p>\n<p>El hombre resplandeciente <\/p>\n<p>Ciertamente se prodigaron en tierras americanas las ayudas extrahumanas a quienes portaban el signo de la cruz. As\u00ed, tambi\u00e9n Pedro de Cieza de Le\u00f3n escribe en el siglo XVI, en el cap\u00edtulo CXVII de La cr\u00f3nica del Per\u00fa, que el cl\u00e9rigo Marcos Otazo, vecino de Valladolid, le narr\u00f3 la siguiente vivencia: <\/p>\n<p>&#8220;Estando yo en este pueblo de Lampaz, un jueves de la Cena vino a m\u00ed un muchacho m\u00edo que en la iglesia dorm\u00eda, muy espantado, rogando me levantase y fuese a baptizar a un cacique que en la iglesia estaba hincado de rodillas delante de las im\u00e1genes, muy temeroso y espantado; el cual estando la noche pasada, que fue mi\u00e9rcoles de Tinieblas, metido en una guaca, que es donde ellos adoran, dec\u00eda haber visto a un hombre vestido de blanco, el cual le dijo que qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed con aquella estatua de piedra. Que se fuese luego, y viniese para m\u00ed a se volver cristiano. <\/p>\n<p>Y cuando fue de d\u00eda yo me levant\u00e9 y rec\u00e9 mis horas, y no creyendo que era as\u00ed, me llegu\u00e9 a la iglesia para decir misa, y lo hall\u00e9 de la misma manera, hincado de rodillas. Y como me vio se ech\u00f3 a mis pies rog\u00e1ndome mucho le volviese cristiano, a lo cual le respond\u00ed que s\u00ed har\u00eda, y dije misa, la cual oyeron algunos cristianos que all\u00ed estaban; y dicha, lo baptic\u00e9, y sali\u00f3 con mucha alegr\u00eda, dando voces, diciendo que \u00e9l era cristiano, y no malo, como los indios.&#8221; (&#8230;) <\/p>\n<p>&#8220;Muchos indios se volvieron cristianos por las persuasiones de este nuevo convertido. Contaba que el hombre que vio estando en la guaca o templo del diablo era blanco y muy hermoso, y que sus ropas asimismo eran resplandecientes.&#8221; <\/p>\n<p>Se parece sospechosamente a los dos que 16 siglos antes hab\u00edan entrado descendidos del cielo en el sepulcro previsto para Jes\u00fas. <\/p>\n<p>M\u00e1s ayuda celestial <\/p>\n<p>Finalmente, en el cap\u00edtulo CXIX de la misma Cr\u00f3nica del Per\u00fa, Pedro Cieza de Le\u00f3n escribe: <\/p>\n<p>&#8220;Cuando en el Cuzco generalmente se levantaron los indios contra los cristianos no hab\u00eda m\u00e1s de ciento y ochenta espa\u00f1oles de a pie y de caballo. Pues estando contra ellos Mango inga, con m\u00e1s de doscientos mil indios de guerra, y durante un a\u00f1o entero, milagro es grande escapar de las manos de los indios; pues algunos de ellos mismos afirman que v\u00edan algunas veces, cuando andaban peleando con los espa\u00f1oles, que junto a ellos andaba una figura celestial que en ellos hac\u00eda gran da\u00f1o, y vieron los cristianos que los indios pusieron fuego a la ciudad, el cual ardi\u00f3 por muchas partes, y emprendiendo en la iglesia, que era lo que deseaban los indios ver deshechos, tres veces lo encendieron, y tantas se apag\u00f3 de suyo, a dicho de muchos que en el mismo Cuzco dello me informaron, siendo en donde el fuego pon\u00edan, paja seca sin mezcla alguna.&#8221; <\/p>\n<p>La constante de los protectores celestes <\/p>\n<p>Finalmente creo interesante para el objeto de este art\u00edculo, a\u00f1adir a\u00fan algunos casos de manifestaciones de seres sobrehumanos en otras latitudes del planeta, referidos por cronistas que no ten\u00edan conexi\u00f3n con los indios americanos. As\u00ed<br \/>\npor ejemplo, una antigua narraci\u00f3n de la isla de Pohnpei en la Micronesia, cuenta lo siguiente, con motivo de haberse enfrentado en combate los habitantes de la regi\u00f3n de Palikir con los de Matolenim, en esta min\u00fascula isla del Pac\u00edfico: <\/p>\n<p>&#8220;En el fragor de la lucha fueron muertos tambi\u00e9n muchos de los hombres de Palikir. Entonces elevaron oraciones r\u00e1pidamente a un esp\u00edritu llamado Sanoro. <\/p>\n<p>Su oraci\u00f3n hall\u00f3 eco en el esp\u00edritu. Puesto que cuando sucumbieron en la lucha, el esp\u00edritu hizo aparecer r\u00e1pidamente a una mujer entre los combatientes de Palikir. La mujer era tremendamente grande. Extendi\u00f3 entonces su cabellera y cubri\u00f3 con ella a la gente de Palikir. <\/p>\n<p>En cuanto los hombres de Matolenim vieron a la mujer que se hab\u00eda alzado entre los de Palikir, los brazos les comenzaron a pesar, y contemplaron extasiados sin poderse mover a la mujer que se encontraba entre la gente de Palikir. Entonces los hombres de Palikir se abalanzaron r\u00e1pidamente sobre los de Matolenim y los mataron a todos.&#8221; <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Europa <\/p>\n<p>Y si asombrosa es la similitud de esta figura sobrehumana que ayuda a uno de los dos bandos en el otro extremo del Pac\u00edfico, con las apariciones sobrehumanas que vimos apostaban por uno de los bandos en las luchas de cristianos contra indios en Am\u00e9rica, no menos asombrosa es la constataci\u00f3n de que lejos del Pac\u00edfico y de Am\u00e9rica, en plena Europa, el mismo fen\u00f3meno tambi\u00e9n se prodigaba. <\/p>\n<p>Veamos alg\u00fan ejemplo, si bien insisto en que hay much\u00edsimos m\u00e1s. Vayamos al Mediterr\u00e1neo, en donde veremos el mismo fen\u00f3meno representado por la popular figura de san Jorge, que pertenece al grupo de los santos caballeros y soldados que desde el cielo ayudaron a los creyentes cristianos en sus luchas, en especial cuando combat\u00edan a los llamados infieles. <\/p>\n<p>Entre ellos hay que contar con san Miguel y san Mag\u00edn, que tanto protegieron los intereses de Carlomagno. Los guerreros catalanes, antes de emprender alguna lucha, se encomendaban a san Jorge al igual que los guerreros de Palikir se encomendaron a Sanoro, y obtuvieron gran protecci\u00f3n al igual que aquellos, particularmente en ocasiones en que luchaban contra los musulmanes. <\/p>\n<p>As\u00ed, cuando los \u00e1rabes hubieron conquistado la ciudad de Barcelona y \u00e9sta hubo quedado arrasada, el conde Borrell II se reorganiza en la cercana poblaci\u00f3n de Manresa. Con muy exiguas fuerzas decide volver sobre Barcelona, para intentar su<br \/>\nreconquista pr\u00e1cticamente imposible. Mas, al llegar, no tardaron en fijarse en un apuesto guerrero que galopaba entre las nubes y que esgrim\u00eda un rayo por arma, con el cual sembr\u00f3 la muerte y el terror entre los moros que ca\u00edan a millares o hu\u00edan a todo correr. Desaparecido el misterioso caballero, al que nadie conoc\u00eda, los hombres de Borrell II y Catalunya entera lo tomaron por patr\u00f3n, y la cruz que luc\u00eda en su vestimenta pas\u00f3 a formar parte del escudo de Barcelona y de muchas otras ciudades y pueblos. <\/p>\n<p>En mis libros Las nubes del enga\u00f1o y El mu\u00f1eco humano aporto m\u00e1s intervenciones de este caballero que defiende a cristianos contra moros ayudando a Jaime I el Conquistador en la conquista de Mallorca, y a los alcoyanos en la defensa de su ciudad, am\u00e9n de otros casos similares, en que determinada aparici\u00f3n celeste o sobrehumana act\u00faa en defensa de determinado bando de la lucha, en distintos lugares y \u00e9pocas. <\/p>\n<p>Y en la \u00e9poca romana <\/p>\n<p>Finalizar\u00e9 aqu\u00ed este breve repertorio con un caso extra\u00eddo de la historia de Roma, por cuanto tambi\u00e9n aqu\u00ed, al igual que en la narraci\u00f3n de la isla de Pohnpei, la divinidad implorada acude a la llamada en auxilio del solicitante. El personaje invocado aqu\u00ed es C\u00e1stor. <\/p>\n<p>Efectivamente, en el a\u00f1o 498 antes de JC, el exiliado Tarquino se encamin\u00f3 sobre Roma, con la intenci\u00f3n de aplastarla con aliados de treinta y seis ciudades de la Liga latina conducidos por Octavio Manilio. La batalla se libr\u00f3 junto al lago<br \/>\nRegilo, cerca de la actual Frascati. Cuando al cabo de algunas horas parec\u00eda decantarse cierta ventaja en favor de los etruscos, que consiguieron empujar a los romanos, Aulio Postumio, en su desesperaci\u00f3n, prometi\u00f3 un templo a C\u00e1stor si<br \/>\n\u00e9ste interced\u00eda en la lucha. <\/p>\n<p>Repentinamente, en una violenta carga contra el enemigo, se colocaron a la cabeza de la caballer\u00eda dos extra\u00f1os y apuestos jinetes de una estatura superior a la humana, que de inmediato se pusieron a dirigir la por ende victoriosa carga. <\/p>\n<p>Fueron solamente algunos ejemplos. Los suficientes, creo, para esta conclusi\u00f3n: <\/p>\n<p>dado que los relatos que nos refieren los cronistas de la conquista de Am\u00e9rica difieren poco o nada, en algunos casos, de otros testimonios similares recogidos en todas las \u00e9pocas y en muchos lugares del planeta por otros historiadores, creo que cabe poca duda acerca de la observaci\u00f3n de que alguien est\u00e1 encauzando desde siempre, sin pregunt\u00e1rnoslo, nuestro destino. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El investigador espa\u00f1ol Manuel Audije -algo m\u00e1s que oficial de la Armada- sustenta la tesis de que el fen\u00f3meno de la conquista de Am\u00e9rica es inexplicable bajo la consideraci\u00f3n de las restringidas posibilidades del invasor espa\u00f1ol, frente al potencial de los imperios asentados al otro lado del gran mar. Resultaba incomprensible -argumenta- que imperios como el azteca, de gentes acostumbradas<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[214],"tags":[],"class_list":["post-3694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-andreas-faberk"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}