{"id":3649,"date":"2009-02-13T21:07:03","date_gmt":"2009-02-13T21:07:03","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3649"},"modified":"2009-02-13T21:07:03","modified_gmt":"2009-02-13T21:07:03","slug":"el-emporio-de-la-meditaci\u00f3n","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3649","title":{"rendered":"El emporio de la meditaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El emporio de la meditaci\u00f3n<\/p>\n<p>Osho, el controvertido l\u00edder espiritual que occidentaliz\u00f3 preceptos del hinduismo, dej\u00f3 en funcionamiento, luego de su muerte, un enorme resort. Hoy, viajeros y aspirantes espirituales se someten all\u00ed a tratamientos para transitar \u0093una experiencia transformadora\u0094. Una periodista visit\u00f3 ese centro que, en la India, recibe 200 mil personas al a\u00f1o. En esta nota, su relato<\/p>\n<p>PUNE, India.\u0096 Hay una esquina que separa un mundo de un pa\u00eds. Est\u00e1 en la entrada de Koregaon Park, un barrio verde y coqueto que en una \u00e9poca fue el desahogo de los ingleses y ahora es de la tribu de las t\u00fanicas color granate: indumentaria de rigor para moverse en el Resort de Meditaci\u00f3n de Osho, 400 metros adelante. Al ingresar en el barrio m\u00e1s residencial de la ciudad de Pune, la mayor\u00eda de los viajeros se detiene en la panader\u00eda alemana. La esquina se parece poco a la India. Junto al cartel de German Bakery est\u00e1 la prueba de fuego. Veintea\u00f1eros austr\u00edacos, israel\u00edes rastafaris, holandeses canosos, l\u00e1nguidas suecas, artistas italianos, mu\u00f1ecas del este europeo, japonesas, rusos treinta\u00f1eros, indios de todas las edades, latinoamericanos pocos. Las t\u00fanicas se amontonan en las mesas de madera, sobre la calle principal. Los ciudadanos del mundo se abrazan largo y fuerte, como quien se reencuentra tras la eternidad; se clavan los ojos un segundo de m\u00e1s. Algunos llevan guirnaldas de cal\u00e9ndulas al cuello. Caminan con la sonrisa elevada, los p\u00f3mulos esponjosos de relax. Tres cuadras m\u00e1s adelante est\u00e1 la clave: el resort de donde van y vienen, el centro de meditaci\u00f3n m\u00e1s grande del mundo, fundado por Osho.<\/p>\n<p>Al llegar a la panader\u00eda alemana, algunos se entusiasman; otros dicen \u0093esto no es para m\u00ed\u0094, vuelven a la estaci\u00f3n de tren y sacan un boleto a la playa. \u00bfEl efecto de ver a todos vestidos igual? Da cosquilleo, gana la curiosidad y acelera el paso.<\/p>\n<p>El para\u00edso de la relajaci\u00f3n<\/p>\n<p>Para quedarse m\u00e1s de una hora hay que hacerse un an\u00e1lisis de sida, llegar antes de las 9 de la ma\u00f1ana y vestir t\u00fanica bord\u00f3. El predio es monumental: 16 hect\u00e1reas de oasis tropical con arquitectura de ciencia ficci\u00f3n, en tres manzanas amuralladas de vegetaci\u00f3n. Las veredas con ligustros acent\u00faan la serenidad y los carteles proh\u00edben una de las torturas indias: la bocina.<\/p>\n<p>La \u0093ma\u00f1ana de bienvenida\u0094 es el d\u00eda m\u00e1s caro. Cuesta 1150 rupias (25 d\u00f3lares), mientras que en los siguientes el pase cotiza a 300 rupias (6,5 d\u00f3lares). El debut arranca en el hall de entrada, donde voluntarios ofician de anfitriones entre espejos de agua, computadoras y decks de madera. En cinco minutos, mis manos no dan abasto. Tengo un manojo de papeles para completar en una y mi trago de bienvenida en la otra, un vasito de chai, t\u00e9 negro con leche, jengibre, canela y pimienta que se bebe las 24 horas en la India. En uno de los formularios debo firmar: \u0093Entiendo que \u00e9sta es una experiencia de transformaci\u00f3n\u0094.<\/p>\n<p>Me indican que entre en un cuarto donde un indio menudo de delantal blanco me pincha el dedo. Otro voluntario dise\u00f1a mi carnet y una c\u00e1mara digital me retrata. Si en cinco minutos me entregan el \u0093pase de meditaci\u00f3n\u0094, es que el test de sida dio negativo. El tiempo se hace chicle, voy a la caja y pegan mi sticker del d\u00eda en el carnet. Aqu\u00ed no se manejan billetes: las rupias se canjean por cartoncitos con casilleros. A medida que se gasta, el vendedor tacha. No se aceptan d\u00f3lares, ni tarjetas ni cheques de viajero, pero se cambian en una agencia del resort. Me hacen se\u00f1as de que me ponga una t\u00fanica. \u0093Cuando la gente se viste toda del mismo color, se canaliza mejor la energ\u00eda y se crea una atm\u00f3sfera m\u00e1s intensa\u0094, explica el folleto de bienvenida. Tengo dos robes, prestadas por la hermana de una amiga que estuvo ac\u00e1. Los peregrinos regatean la vestimenta en la esquina, donde se arm\u00f3 un mercado callejero de bienes osh\u00edsticos. Tambi\u00e9n se consiguen en el resort a precios inflamados, en una boutique que huele a shopping de crucero. Existen distintos modelos: suelta, ajustada, con o sin escote, sexy, de raso, con corset o ribeteada. Aunque vistan casi todos igual, hay un look del avezado, que incluye portabotella de agua bord\u00f3, portacarnet al tono, pashmina de shantung uva, canguro de plush o traje de ba\u00f1o morado, imprescindible para sumergirse en la pileta ol\u00edmpica a la que no le faltan ni cascada ni vegetaci\u00f3n ni reposeras. Este spa cinco estrellas est\u00e1 dise\u00f1ado para disolver el estr\u00e9s urbano y aprender a relajarse. Desde las 6 de la ma\u00f1ana hasta el anochecer hay una oferta pr\u00f3spera de meditaciones, masajes, talleres, clases de origami o tiro al arco o partidos de zenis (un tenis zen). Pero, como dec\u00eda Osho, no hay como el esfuerzo sin esfuerzo para alcanzar la meditaci\u00f3n: uno puede entrar en el resort y dormir la siesta en el tatami, contemplar la humanidad en el tour de conocerse a s\u00ed misma. Por las noches, las actividades eximen de t\u00fanica y pasan por bailar a la luz de la luna o cenar con velas.<\/p>\n<p>Atr\u00e1s quedaron las quejas de los vecinos por lo que suced\u00eda puertas adentro. Eso, comentan, era cuando Osho viv\u00eda. Hoy el resort ofrece dulces sue\u00f1os en habitaciones minimalistas de revista de decoraci\u00f3n, para bolsillos distendidos. Pero la mayor\u00eda de los seguidores duerme afuera, en departamentos u hoteles m\u00e1s modestos.<\/p>\n<p>El sexo sagrado<\/p>\n<p>Osho no muri\u00f3. Abandon\u00f3 el cuerpo en 1990. \u0093Nunca naci\u00f3, nunca falleci\u00f3. Visit\u00f3 este planeta entre el 11 de diciembre de 1931 y el 19 de enero de 1990\u0094, dice el epitafio que \u00e9l dict\u00f3 para la placa que ahora etiqueta las cenizas. Su muerte gener\u00f3 tanta leyenda como su vida. Hay quienes dicen que parti\u00f3 con HIV, otros que lo envenenaron los servicios de inteligencia norteamericanos y el certificado de defunci\u00f3n, que tuvo un paro card\u00edaco.<\/p>\n<p>Nacido en Kuchwada, una aldea de la India central, fue el mayor de once hermanos en una familia de comerciantes jain\u00edes, religi\u00f3n del 1% del pa\u00eds que se centra en la \u0093no violencia\u0094 y en el respeto extremo a la naturaleza. Los astr\u00f3logos anunciaron que Mohan Chandra Rajneesh, como lo llamaron, ver\u00eda el rostro de la muerte cada siete a\u00f1os y se fundir\u00eda con ella a los 21. \u00adOsho dec\u00eda que a ra\u00edz de eso hab\u00eda sido educado sin condicionamientos. De adolescente meditaba con tal fruici\u00f3n que los padres se preocuparon. Pas\u00f3 una noche de marzo de 1953 debajo de un \u00e1rbol. Ten\u00eda 21 y estudiaba filosof\u00eda. Al amanecer sinti\u00f3 que alcanzaba la iluminaci\u00f3n: el pico de la conciencia. \u0093A partir de ese momento \u0096sentenci\u00f3\u0096 mi biograf\u00eda termin\u00f3 y empez\u00f3 una vida sin ego, en uni\u00f3n con la existencia.\u0094<\/p>\n<p>Osho se gradu\u00f3 con honores en 1956. Mientras ense\u00f1aba en la Universidad de Jabalpur, hac\u00eda lecturas p\u00fablicas y argumentaba sobre temas sensibles: Gandhi, el socialismo, el hinduismo ortodoxo. Las charlas al aire libre en las ciudades atra\u00edan a multitudes.<\/p>\n<p>Hacia fines de los sesenta empez\u00f3 a hablar de lo que lo hizo famoso. Su libro m\u00e1s vendido, Del sexo a la superconciencia, se basa en charlas dadas en 1968. \u0093Nada de reprimir o avergonzarse de la energ\u00eda sexual\u0094, predicaba. En su casa de Bombay, con voz hipn\u00f3tica, revelaba que el sexo era sagrado y deb\u00eda vivirse con amor y gratitud para poder trascenderlo. \u0093El momento del orgasmo es una llave hacia la meditaci\u00f3n. Y quien se asoma una vez a esa gloria puede trabajar a partir de la meditaci\u00f3n para alcanzar el \u00e9xtasis\u0094, teorizaba. Las familias pr\u00f3speras de Bombay y los occidentales \u00e1vidos de conocerse a s\u00ed mismos lo segu\u00edan. El maestro recib\u00eda en campamentos de meditaci\u00f3n de diez d\u00edas y llamaba a sus disc\u00edpulos sannyasins, palabra que significa renunciar a lo material para alcanzar la liberaci\u00f3n. Pero en la filosof\u00eda de Osho, el recorrido era distinto: \u0093No hay que renunciar al mundo material, sino a nuestros condicionamientos y a los sistemas de creencias impuestos generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n\u0094, aclaraba, mientras experimentaba t\u00e9cnicas que mezclaban la sabidur\u00eda y el misticismo oriental con la ciencia de Occidente.<\/p>\n<p>Pasen y mediten<\/p>\n<p>Empezaron a llamarlo Bhagwan Shree Rajneesh (el Maestro Bendito) y en 1974 fund\u00f3 en Pune, India, un ashram, comunidad para aprender acerca de la espiritualidad. Ofrec\u00eda terapias que exploraban el tantra, la gestalt, la bioenerg\u00e9tica, combinadas con meditaciones activas, como las que ahora se despliegan, m\u00e1s sofisticadas, en la Multiversidad Osho: el centro de formaci\u00f3n y estudio del resort. Finalmente, quiso llamarse Osho, derivado de \u0093oce\u00e1nico\u0094. El as\u00adhram de la India pas\u00f3 a ser la Comuna Internacional de Osho.<\/p>\n<p>Tras su muerte, dec\u00edan, su filosof\u00eda ten\u00eda los d\u00edas contados. \u0093Los visitantes se incrementaron en un 300% desde que \u00e9l dej\u00f3 el cuerpo\u0094, me cuenta \u00adRisha, una joven india, de anteojos gruesos, que se convirti\u00f3 en voluntaria y es una de las encargadas del centro multimedia: una oficina que parece una postal animada de Benetton. Risha participa del programa de residencia y cambia trabajo por alojamiento, cursos y meditaciones, durante varios meses.<\/p>\n<p>S\u00f3lo los empleados nativos reciben un salario, a cambio de barrer las hojas, limpiar los ba\u00f1os o custodiar.<\/p>\n<p>Ning\u00fan viajero bebe agua de la canilla en la India, pero aqu\u00ed todos cargan, sin recaudos, su botella en enormes piletas con grifos. La comida es deliciosa: curries picantes, yogur casero, puddings de frutas ex\u00f3ticas. El hombre que coleccion\u00f3 93 Rolls-Royce dec\u00eda: \u0093Primero soy un Zorba y luego soy un Buda. Si tuviera que escoger entre los dos, escoger\u00eda a Zorba, porque \u00e9l puede siempre convertirse en un Buda, pero el Buda se queda encerrado en su propia santidad. No puede ir a una discoteca y convertirse en un Zorba. No hay nada m\u00e1s grande ni m\u00e1s precioso que la libertad\u0094.<\/p>\n<p>Con sus m\u00e1rmoles y pir\u00e1mides azulejadas de negro, el resort parece una maqueta futurista en un pa\u00eds donde millones de personas \u0096el 26% de la poblaci\u00f3n\u0096 viven con menos de un d\u00f3lar por d\u00eda. Carece de las hordas de cuerpos huesudos e incompletos que pululan en las grandes ciudades indias. Fuera del para\u00edso Osho, me siento rid\u00edcula cuando le doy un paquete de galletitas a un se\u00f1or de rodillas, que en lugar de manos tiene mu\u00f1ones, sonr\u00ede sin dientes y agita los codos para pedir que le abra el pl\u00e1stico.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, en un tren a la playa de Gokarna, una espa\u00f1ola, Marta, nos mira. Pregunta qu\u00e9 tal la experiencia. Ella tambi\u00e9n iba a ir. Lleg\u00f3 a la esquina de la Panader\u00eda Alemana y se arrepinti\u00f3. No sabe bien por qu\u00e9, pero va directo a la playa.<\/p>\n<p>Por Mar\u00eda Eugenia Ludue\u00f1a<\/p>\n<p>Record de ventas<\/p>\n<p>Aunque \u00e9l nunca escribi\u00f3 una palabra, los libros de Osho fueron traducidos a m\u00e1s de 50 lenguas y est\u00e1n en manos de las grandes editoriales mundiales. El contenido se basa en los discursos que pronunci\u00f3, reunidos en m\u00e1s de 650 vol\u00famenes. La venta mundial de libros pas\u00f3 de 127.000 ejemplares en 1990 a 3 millones anuales en la actualidad, sin campa\u00f1as de promoci\u00f3n (en la Argentina, Grijalbo publicar\u00e1 en, marzo de 2005, \u0093El equilibrio cuerpo-mente\u0094). Todos los libros incluyen una p\u00e1gina que invita a visitar el resort de meditaci\u00f3n. Desde que Osho muri\u00f3, en 1990, el n\u00famero de visitantes creci\u00f3 un 300%. Mientras viv\u00eda, el 14% de los participantes era de la India. Hoy sus compatriotas representan el 52% del ingreso (y abonan una tarifa m\u00e1s econ\u00f3mica). En 2003 fueron m\u00e1s de 200.000 turistas los que pasaron por all\u00ed, lo que lo convirti\u00f3 en uno de los pocos sitios de la India que se salv\u00f3 de la ca\u00edda del turismo en los \u00faltimos a\u00f1os. El 52% de los visitantes son mujeres y el 48%, varones. Llega gente de toda edad, pero el promedio es de 37 a\u00f1os. El sitio web www.osho.com recibe m\u00e1s de 5 millones de visitas anuales. Est\u00e1 disponible en 13 idiomas. En breve, su archivo on line permitir\u00e1 acceder a 9000 horas de audio y a los textos de sus libros agotados.<\/p>\n<p>El hombre deportado<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 a ra\u00edz de un dolor de espalda. Los m\u00e9dicos aconsejaron a Osho, entonces llamado Bhagwan Shree Rajneesh, que se tratara en Estados Unidos. All\u00e1 fue. En 1981 sus disc\u00edpulos compraron un rancho de 64.000 acres en Oregon y lo invitaron a instalarse. Tom\u00f3 forma un laboratorio de vida en comunidad y bautizaron la ciudad como Rajneeshpuram. M\u00e1s de 5000 seguidores sembraban verduras en el desierto, compart\u00edan lo que ganaban y criaban a sus hijos colectivamente. Empezaron los roces con los vecinos. Hubo grandes debates acerca de la transformaci\u00f3n de la regi\u00f3n. La vida en la comuna, cuentan los periodistas que la visitaron, se volvi\u00f3 tensa y m\u00e1s necesitada de reglas. Eran los tiempos de Ronald Reagan y desde los pol\u00edticos locales hasta los federales empezaron a investigarlos. El problema no era que el \u0093antigur\u00fa\u0094 coleccionara m\u00e1s de 90 Rolls-Royce, sino el hallazgo de un ej\u00e9rcito propio, armado hasta la m\u00e9dula, la aparici\u00f3n de muertes extra\u00f1as, el misterioso plan para controlar y crear un nuevo status pol\u00edtico en la ciudad. Aunque algunas acusaciones nunca fueron probadas, las autoridades norteamericanas le rechazaron la residencia. En 1985, Osho fue encarcelado y deportado por transgredir las leyes migratorias.<\/p>\n<p>Pol\u00e9mico<\/p>\n<p>\u0093\u00bfEs Osho un fil\u00f3sofo para modelos? \u0096pregunta el fil\u00f3sofo argentino Alejandro Rozitchner en su p\u00e1gina web\u0096. No, es un pensador para todo el que lo sienta interesante.\u0094 Lo concreto es que en la Argentina se comercializan m\u00e1s de 90 de sus t\u00edtulos y lo leen con fruici\u00f3n figuras de la moda y del espect\u00e1culo. Alfredo Silletta, estudioso de las sectas, suele decir que lo \u00fanico que salva a Osho de ser considerado un l\u00edder sectario es lo mucho que aparece \u00faltimamente en los medios.<\/p>\n<p>Revista del Diario La Naci\u00f3n (12\/12\/04)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El emporio de la meditaci\u00f3n Osho, el controvertido l\u00edder espiritual que occidentaliz\u00f3 preceptos del hinduismo, dej\u00f3 en funcionamiento, luego de su muerte, un enorme resort. Hoy, viajeros y aspirantes espirituales se someten all\u00ed a tratamientos para transitar \u0093una experiencia transformadora\u0094. Una periodista visit\u00f3 ese centro que, en la India, recibe 200 mil personas al a\u00f1o. En esta nota, su relato<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[119],"tags":[],"class_list":["post-3649","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sectas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3649\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}