{"id":3630,"date":"2009-02-11T19:53:32","date_gmt":"2009-02-11T19:53:32","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3630"},"modified":"2009-02-11T19:53:32","modified_gmt":"2009-02-11T19:53:32","slug":"los-papas-del-vaticano-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3630","title":{"rendered":"Los Papas del Vaticano II"},"content":{"rendered":"<p>Los Papas del Vaticano II<\/p>\n<p>INDICE<\/p>\n<p>I Algunos principios a recordar\t\t\t\t\t\t4<br \/>\nII Los frutos m\u00e1s evidentes del Vaticano II\t\t\t\t12<br \/>\nIII Errores doctrinales del Vaticano II\t\t\t\t\t20<br \/>\nIV Los papas del Vaticano II, \u00bfson verdaderamente papas?\t\t35<\/p>\n<p>APREMIANTE LLAMADA A LOS LECTORES\t\t\t\t46<\/p>\n<p>Desde la promulgaci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n de los actos del concilio Vaticano II la doctrina del papa Pablo VI y de sus sucesores plantea un problema de conciencia a los cat\u00f3licos. En la Iglesia, un poco por todas partes, millares de fieles, centenares de sacerdotes, y tres obispos, los Excmos. Monse\u00f1ores Kursch, Lefebvre y De Castro Mayer; han rechazado p\u00fablicamente someterse a su autoridad especialmente en lo referente a los nuevos ritos.<\/p>\n<p>Ante estos actos graves y p\u00fablicos de rebeli\u00f3n que duran desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, las autoridades parecen haber capitulado. En lugar de promover un proceso en buena y debida forma para confundir a los rebeldes, reducirlos o expulsarlos, y sobre todo para que estalle a plena luz la perfecta ortodoxia de la ense\u00f1anza del Vaticano II puesta en duda por estas resistencias, los Pont\u00edfices postconciliares, bajo pretexto de longanimidad y misericordia, han adoptado la aptitud de un jefe que se negase a reconocer sus errores. \u00abDej\u00e9mosles hacer\u00bb, \u00abNo hablemos m\u00e1s de ello\u00bb, \u00abIgnor\u00e9moslos\u00bb, o m\u00e1s bien la de un usurpador que sabe perfectamente que traducir en justicia a los que le resisten, ser\u00eda proporcionarles la ocasi\u00f3n de demostrar la ilegitimidad de su poder. En el estado actual de cosas, no deja de tener inter\u00e9s interrogarnos sobre la ortodoxia de los papas conciliares.<\/p>\n<p>El problema de la herej\u00eda eventual del papa reinante es incontestablemente el m\u00e1s grave que pueda plantearse a la conciencia cat\u00f3lica. Pero la Iglesia, que es divina, posee necesariamente la soluci\u00f3n para ello y una soluci\u00f3n al alcance de todos los fieles; cualquiera que tenga la fe cat\u00f3lica no puede ponerlo en duda.<\/p>\n<p>Al escribir en primer lugar, para lectores que no son cat\u00f3licos, vamos a recordar ciertos principios que hay que tener presentes para seguir el razonamiento que pudiese establecer la herej\u00eda de estos papas.<\/p>\n<p>I- ALGUNOS PRINCIPIOS A RECORDAR<\/p>\n<p>La fe<\/p>\n<p>Es una virtud teologal por la cual, advertidos por Dios y ayudados de su gracia, consideramos como verdadero y cierto todo lo que \u00c9l ha revelado. El fiel no se adhiere a los dogmas porque ve la verdad intr\u00ednseca de ellos, sino \u00fanicamente por el testimonio de Dios, que no puede ni enga\u00f1arse ni enga\u00f1arnos. \u00abLa fe, afirma el Ap\u00f3stol, es (\u0085) la prueba de las realidades que no se ven \u00bb (Heb. XI., 1).<\/p>\n<p>Necesidad de la fe<\/p>\n<p>Cuando, antes de su Ascensi\u00f3n, el Maestro dio a sus Ap\u00f3stoles la consigna \u00abde ir por el mundo entero a predicar el Evangelio a toda criatura\u00bb, subray\u00f3 la necesidad absoluta de esta virtud: \u00abEl que crea y sea bautizado se salvar\u00e1; el que no crea ser\u00e1 condenado\u00bb (Mc. XVI, 15-16).<\/p>\n<p>Este imperativo del Se\u00f1or manifiesta que la fe teologal es la condici\u00f3n sin la cual no es posible salvarse. El Esp\u00edritu Santo lo ha confirmado en la ep\u00edstola a los Hebreos: \u00abSin la fe, no es posible agradar a Dios\u00bb ( XI, 6).<\/p>\n<p>El Concilio de Trento dice de esta virtud que es \u00abel comienzo de la salvaci\u00f3n del hombre, el fundamento y la ra\u00edz de toda justificaci\u00f3n\u00bb (Denzinger, 801).<\/p>\n<p>Objeto de la fe<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que hay que creer? Todo lo que Nuestro Se\u00f1or ha venido a revelar a los hombres de parte del Padre: \u00abEnse\u00f1adles a guardar todo lo que os he mandado\u00bb (Mt. XXVIII, 20).<\/p>\n<p>Garant\u00eda de la fe<\/p>\n<p>Cualquiera que admita de un lado, la divinidad de Jes\u00fas y de otro, la absoluta necesidad para salvarse de creer todo lo que el Hijo de Dios ha venido a revelarnos, no puede dudar que Jes\u00fas, antes da dejar a los suyos, haya instituido un medio eficaz, capaz de garantizar a todos, hasta el fin de los tiempos, la integridad y la autenticidad de todo lo que El ha revelado. Este medio, es el magisterio vivo e infalible de la Iglesia, es decir, el Papa reinante y los obispos que est\u00e1n en comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>La infalibilidad de este magisterio viviente, compuesto de hombres falibles \u0097\u00abOmnis homo mendax, afirma el Esp\u00edritu Santo, todo hombre es mentiroso\u00bb (Salm\u00e1 115 II y Rom. III, 4)\u0097 Es un dogma de nuestra fe. El cristiano cree en \u00e9l, es decir que lo tiene por verdadero y por cierto porque Dios lo ha revelado.<\/p>\n<p>El cristiano recuerda tambi\u00e9n, que las obras de Dios son perfectas y que \u00abHace todo lo que quiere as\u00ed en el cielo como en la tierra\u00bb (Salmo 134, 6); luego nunca est\u00e1 corto de medios para realizar sus planes. As\u00ed, Jes\u00fas ha revelado que para poseer en ellos la vida divina, a fin de resucitar en el \u00faltimo d\u00eda para una resurrecci\u00f3n de vida, sus disc\u00edpulos deber\u00edan \u00abcomer su carne y beber su sangre\u00bb. He aqu\u00ed un medio que repugna a la raz\u00f3n natural, por lo menos tanto como la infalibilidad de un magisterio compuesto de hombres falibles: \u00ab\u00bfC\u00f3mo este hombre puede darnos a comer su carne?\u00bb se preguntan desconcertados sus oyentes. Reconozcamos cu\u00e1n misterioso era este mandato para toda inteligencia aunque fuese sublime y, fuera de la fe, imposible de aceptar hasta para los corazones mejor dispuestos. La aquiescencia de los Ap\u00f3stoles formulada por Pedro, no pudo ser dada sino porque \u00e9ste se coloc\u00f3 en el acto y \u00fanicamente en el plano de la fe: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? S\u00f3lo T\u00fa tienes palabras de vida eterna. Pero nosotros, hemos cre\u00eddo y hemos conocido que T\u00fa eres Cristo, el Hijo de Dios\u00bb (Jn VI, 52-69).<\/p>\n<p>Su fe, lo sabemos, no fue defraudada. En la tarde del Jueves Santo comprendieron c\u00f3mo pod\u00edan verdaderamente comer la carne y beber la sangre de su Se\u00f1or. Y desde entonces, incluso entre los que se dicen disc\u00edpulos de Jes\u00fas, \u00bfqui\u00e9n admite su presencia real en el Sacramento de la Eucarist\u00eda? Los que creen verdaderamente, sinceramente, que es Cristo, el Hijo de Dios. S\u00f3lo estos no dudan de El cuando les dice: \u00abEste es mi cuerpo, esto es mi sangre\u00bb.<\/p>\n<p>Sucede lo mismo con el carisma de la infalibilidad. \u00bfC\u00f3mo el Papa, que es un hombre pecador, falible, puede ser infalible en su funci\u00f3n oficial de Papa? He aqu\u00ed un aserto tan dif\u00edcil de admitir, para todos los hombres en general y para los soci\u00f3logos en particular, como el que afirma que hay que comer la carne de Cristo y beber su sangre. Pero para los cat\u00f3licos, para los que creen que Jes\u00fas es verdaderamente Cristo, el Hijo de Dios, el que posee realmente las palabras de vida eterna, este carisma no admite ninguna duda, puesto que est\u00e1 garantizado por la Palabra todopoderosa que dijo a Sim\u00f3n Pedro: \u00abHe rogado por ti, a fin de que tu fe no desfallezca\u00bb (Lc. XXII, 32). La infalibilidad del Papa, que descansa sobre la \u00fanica promesa de Dios-Hombre, s\u00f3lo puede admitirse a la luz de la fe teologal.<\/p>\n<p>Precisi\u00f3n sobre el objeto de la fe<\/p>\n<p>Su objeto, lo hemos dicho, es todo lo que Cristo ha revelado y que su Iglesia infalible propone como divinamente revelado.<\/p>\n<p>Pero conviene hacer una distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertas verdades han sido reveladas por Dios DIRECTAMENTE, por ejemplo la imposibilidad de error de la Sagrada Escritura, la doble naturaleza de Cristo \u0097es verdaderamente Dios y verdaderamente Hombre\u0097, la Asunci\u00f3n corporal de Mar\u00eda, la infalibilidad del Papa en su magisterio ex cathedra.<\/p>\n<p>Otras lo han sido s\u00f3lo INDIRECTAMENTE, pero hay que creerlas porque su negaci\u00f3n lleva consigo necesariamente la negaci\u00f3n de un dogma de fe: \u00abElcana es el padre del profeta Samuel\u00bb. Negar esta verdad, es negar indirectamente la imposibilidad de error de la Biblia, que afirma que Ana concibi\u00f3 a Samuel de Elcana (I Samuel, I, 19-20): \u00abEn Jes\u00fas hay dos inteligencias y dos voluntades\u00bb. Negar esta verdad, es negar indirectamente el dogma que afirma que Jes\u00fas es hombre perfecto y Dios perfecto. \u00abP\u00edo XII ha sido verdaderamente Papa de la Iglesia cat\u00f3lica.\u00bb Negarlo lleva consigo necesariamente la negaci\u00f3n del dogma de la Asunci\u00f3n de la Virgen definido y proclamado por este Papa. \u00abLa publicaci\u00f3n de un ordo missae para la Iglesia universal es un acto del magisterio infalible del Papa.\u00bb Negarlo es admitir, contra el dogma de la infalibilidad, que el Papa puede imponer errores a la Iglesia universal.<\/p>\n<p>La herej\u00eda<\/p>\n<p>Es el pecado del que niega con obstinaci\u00f3n una verdad revelada. Propiamente hablando, la obstinaci\u00f3n no constituye el pecado de herej\u00eda, sino que lo manifiesta y permite distinguir al her\u00e9tico, que niega voluntariamente una verdad de fe, del que est\u00e1 en el error de buena fe.<\/p>\n<p>Puesto que hay dos clases de verdades reveladas, \u00bfqu\u00e9 pecado comete el que niega una verdad indirectamente revelada?<\/p>\n<p>Si se da cuenta que su negaci\u00f3n acarrea necesariamente la negaci\u00f3n de un dogma, es culpable de un pecado de herej\u00eda. Si no, su negaci\u00f3n de buena fe no es una herej\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando la negaci\u00f3n de una verdad trae consigo indirectamente la negaci\u00f3n de un dogma, no es raro sobre todo cuando los que la niegan son numerosos, que haya en la Iglesia un periodo de fluctuaci\u00f3n durante el cual los esp\u00edritus est\u00e1n divididos, unos, afirmando y otros, negando que esta negaci\u00f3n acarree necesariamente el rechazo de un dogma. En este caso es necesario que la Iglesia intervenga para zanjar la diferencia con su autoridad soberana. As\u00ed es como conden\u00f3, por ejemplo, a los monotelitas que, al negar la existencia de dos voluntades en Cristo, negaban indirectamente la doble naturaleza del Dios-Hombre.<\/p>\n<p>Pero antes de la intervenci\u00f3n del Magisterio, \u00bfse puede tachar de herej\u00eda a los que niegan una verdad indirectamente revelada? Escuchemos lo que de ello dice Cayetano: \u00abMientras no haya definici\u00f3n de la Iglesia, \u00bfcu\u00e1ndo diremos que es manifiesto que tal tesis acarree una consecuencia contraria a la fe? No basta con que muchos lo piensen entre los doctos, si hay otros que son de opini\u00f3n contraria. En semejante caso se dispensar\u00e1 de herej\u00eda, e incluso de todo pecado, a los que tengan una falsa opini\u00f3n, si en su categor\u00eda, seg\u00fan sus luces, estiman seguir el partido m\u00e1s razonable, guardando la reverencia debida a la Iglesia\u00bb (Summa Teol\u00f3gica, ed. de la Juventud. Q. 32, a.4 conclusi\u00f3n, nota 92).<\/p>\n<p>Consecuencia del pecado de herej\u00eda<\/p>\n<p>Todo pecado mortal hace perder el estado de gracia pero, incluso privado de la gracia divina, el pecador es siempre miembro de Cristo. Un miembro muerto en el cual la vida ya no circula, pero todav\u00eda unido al sarmiento. P\u00edo XII lo ha recordado: \u00abLos pecadores est\u00e1n en la Iglesia de la que siguen siendo miembros\u00bb Mystici Corporis.<\/p>\n<p>No solamente los pecados de herej\u00eda y de cisma dan la muerte espiritual, sino que separan a los que los cometen del Cuerpo M\u00edstico de Cristo que es la Iglesia. El hereje ya no le pertenece, ya no es miembro suyo.<\/p>\n<p>Separado de la Iglesia, el hereje, si est\u00e1 dentro de las \u00f3rdenes sagradas (di\u00e1cono, sacerdote, obispo), conserva los poderes inherentes al orden recibido, pero ya no tiene el derecho de ejercerlos. Ser\u00eda un sacrilegio. Adem\u00e1s, pierde toda jurisdicci\u00f3n. \u00abLos Santos Padres ense\u00f1an un\u00e1nimemente, no solamente que los herejes est\u00e1n fuera de la Iglesia; sino que tambi\u00e9n est\u00e1n privados ipso facto de toda jurisdicci\u00f3n y dignidad eclesi\u00e1sticas. San Cipriano dice \u00abNosotros afirmamos plenamente que ning\u00fan hereje o cism\u00e1tico no tiene, ni poder, ni derecho\u00bb (Da Silveira, La messe de Paul VI Qu\u0092en penser? p 262).<\/p>\n<p>Si el her\u00e9tico es Papa, por el solo hecho de su pecado, pierde su cargo. \u00abLa raz\u00f3n, de ello es, dice San Roberto Belarmino, que no puede ser la cabeza de la Iglesia el que ya no es miembro de Ella\u00bb (Citado por Da Silveira, p. 261).<\/p>\n<p>\u00bfSe podr\u00eda admitir la buena fe de un Papa que ense\u00f1a oficialmente al error en materia doctrinal?<\/p>\n<p>El Papa que ha ca\u00eddo en herej\u00eda como doctor privado (como doctor oficial est\u00e1 preservado de ello) podr\u00eda manifestar su error doctrinal de dos maneras:<\/p>\n<p>?\tcomo doctor privado, en este caso, como para todo fiel que se equivoque, no solamente se puede, sino que se debe suponer su buena fe, sobre todo si se enmienda desde que est\u00e1 advertido de su error, como lo hicieron Pedro (Gal. 2, 11) y Pascual II.<\/p>\n<p>?\ten forma oficial. En este caso ni siquiera puede supon\u00e9rsele buena fe. En efecto, es un dogma de nuestra fe que en el ejercicio de su cargo el Papa no puede ense\u00f1ar el error. Luego si un Papa lo ense\u00f1ase de forma oficial, por el hecho de hacerlo, manifestar\u00eda que habr\u00eda perdido anteriormente el papado al caer en la herej\u00eda como doctor privado. Y es por lo que ha podido ense\u00f1ar el error no ex cathedra, sino en la forma ex cathedra .<\/p>\n<p>A la luz de la fe, no aceptar la consecuencia necesaria de esta constataci\u00f3n ser\u00eda negar indirectamente el dogma de la infalibilidad, o lo que ser\u00eda m\u00e1s grave todav\u00eda, acusar a Cristo de infidelidad. En efecto, el error ha sido ense\u00f1ado a la Iglesia universal de forma oficial. Si se supone la buena fe del Papa, no se le podr\u00eda tener por responsable. Como no hay jam\u00e1s efecto sin causa, en esta hip\u00f3tesis, el responsable de este error ser\u00eda Cristo que habr\u00eda faltado a su promesa de asistencia: \u00abSim\u00f3n, (\u0085) he pedido para que tu fe no desfallezca y t\u00fa confirma a tus hermanos\u00bb (Luc. XXII, 32). \u00bfPor muy ligero que fuese un creyente se atrever\u00eda a sostener una hip\u00f3tesis que lleva consigo tal consecuencia?<\/p>\n<p>\u00bfExiste una ense\u00f1anza oficial del Papa para la Iglesia universal que no est\u00e9 revestida por el carisma de la infalibilidad?<\/p>\n<p>No, no existe y no puede tenerlo, por la simple raz\u00f3n de que el Papa ha recibido su autoridad de Cristo sobre toda la Iglesia (Jn. XXI, 17) para confirmar la fe de sus hermanos\u00bb (Lc. XXII, 32) y para decir aut\u00e9nticamente a la Iglesia, con ellos, todo lo que el Maestro ha revelado (Mt XXVIII, 20) y que los fieles deben creer y practicar para salvarse (Mc XVI, 16). Esta ense\u00f1anza oficial, dig\u00e1moslo otra vez con P\u00edo XI, \u00abel Pont\u00edfice Romano y los Obispos que est\u00e1n en comuni\u00f3n con El, la ejercen todos los d\u00edas\u00bb Mortalium animos, y cada d\u00eda Cristo los asiste \u00c9l mismo y por el Esp\u00edritu Santo (Mt. XXVIII, 20; Jn. XIV, 16-26). Si por un imposible la ense\u00f1anza oficial del Papa fuese err\u00f3nea, \u00abresultar\u00eda, como no teme decirlo claramente Le\u00f3n XIII, que Dios mismo ser\u00eda el autor del error de los hombres: \u00abSe\u00f1or, si estamos en el error, sois Vos mismo quien nos hab\u00e9is enga\u00f1ado\u00bb Satis cognitum.<\/p>\n<p>Una distinci\u00f3n tan esclarecedora como importante<\/p>\n<p>Es la que conviene hacer entre los falsos y los malos pastores. El mal pastor escandaliza al reba\u00f1o por una conducta que desmiente su ense\u00f1anza. Pero, poseyendo la fe cat\u00f3lica, sigue siendo pastor.<\/p>\n<p>El falso pastor, es el que no es due\u00f1o del redil, aqu\u00e9l a quien no pertenece el reba\u00f1o, el que no tiene de pastor m\u00e1s que las apariencias.<\/p>\n<p>Reglas de conducta<\/p>\n<p>Tres textos de los santos Evangelios nos las proporcionan.<\/p>\n<p>El primer texto lo leemos en San Mateo, cap\u00edtulo VII, vers\u00edculos 15 al 20.<\/p>\n<p>Jes\u00fas sab\u00eda muy bien que surgir\u00eda una multitud de falsos profetas que perder\u00edan a muchas gentes. Para que sus disc\u00edpulos pudiesen distinguir f\u00e1cilmente los verdaderos de los falsos profetas, les dio un medio de discernimiento tan sencillo como absoluto \u00abpor sus frutos los conocer\u00e9is.\u00bb<\/p>\n<p>El verdadero profeta, \u00absentado en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s\u00bb, participa del poder prof\u00e9tico de Cristo y habla en nombre de Dios. Su palabra, que es la de Cristo (Lc. X, 16), da normalmente frutos de santidad, pues \u00abtodo \u00e1rbol bueno produce buenos frutos y no puede producirlos malos\u00bb.<\/p>\n<p>El falso profeta al contrario, no estando, o no estando ya \u00absentado en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s\u00bb, no participa del poder prof\u00e9tico del Maestro. Su palabra no es pues la de Jes\u00fas y no puede producir sus frutos. \u00ab\u00bfAcaso se cogen uvas de los espinos o higos de las zarzas? Todo mal \u00e1rbol produce malos frutos, no puede producirlos buenos\u00bb. \u00abPor sus frutos distinguir\u00e9is los falsos de los verdaderos profetas\u00bb, los falsos de los verdaderos pastores.<\/p>\n<p>El segundo texto lo leemos en el cap\u00edtulo XXIII del mismo evangelio, vers\u00edculos 1 al 3. Regula la conducta que los fieles deben tener con los malos pastores.<\/p>\n<p>Aunque malos, contin\u00faan con su cargo y, por este hecho, siguen participando en los poderes de Cristo. Por ellos, Cristo contin\u00faa ense\u00f1ando y mandando y Jes\u00fas ha sido terminante: hay que escucharles y obedecerles. \u00abEst\u00e1n sentados en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s, escuchadles, pero no los imit\u00e9is, pues hablan pero no hacen lo que dicen.\u00bb<\/p>\n<p>El tercer texto es de San Juan, cap\u00edtulo X, vers\u00edculos 1 al 5 y 10. Jes\u00fas indica a sus fieles el comportamiento que deben adoptar con toda naturalidad con los \u00abextranjeros \u00bb, los \u00abfalsos profetas\u00bb, los que no son \u00abde la misma familia de la fe\u00bb. (Gal. VI, 10). El Maestro, que ha comparado a menudo su Iglesia a un reba\u00f1o , los invita a imitar a las ovejas que huyen de todo extranjero. \u00bfEn qu\u00e9 reconocen que no es su Pastor? En la Voz. Mientras que la del pastor les es familiar y les da confianza, una voz desconocida los asusta. Instintivamente se apartan del extranjero y huyen.<\/p>\n<p>Tal debe ser el comportamiento del reba\u00f1o del Se\u00f1or. Es por la voz, es decir por la doctrina que oyen predicar, por la que los fieles de Cristo reconocen que un pastor no es del redil. As\u00ed como, confiados en la voz del verdadero pastor, le siguen normalmente, seguros de seguir a Jes\u00fas, de la misma forma, inquietos, turbados por la nueva doctrina del extranjero, le huyen instintivamente \u00abpues no conocen la voz de los extra\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>La voz, repit\u00e1moslo, es la doctrina, es la ense\u00f1anza; \u00e9l es nuevo y se revela como extra\u00f1o. Sin saber explicarlo \u0097Dios no se lo pide\u0097 los fieles se dan cuenta de que este supuesto pastor no participa del poder prof\u00e9tico de Cristo, puesto que \u00absu voz\u00bb turba su fe. Luego no est\u00e1 sentado en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s, \u00absu c\u00e1tedra es una c\u00e1tedra de pestilencia\u00bb (Salmo I, 1). Como dice el Maestro, se ha infiltrado en el aprisco \u00abpara robar, degollar y destruir\u00bb. He aqu\u00ed por qu\u00e9 los fieles le huyen.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n, a pesar de todas las apariencias contrarias, no est\u00e1 o ya no est\u00e1 sentado en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s? No est\u00e1n obligados a saberlo. Una sola cosa les importa y los tranquiliza: desde el momento que su fe perturbada es la que les impide escucharle, es que el pretendido pastor no est\u00e1 en la c\u00e1tedra de Pedro que es una c\u00e1tedra de verdad, no es pastor de la Iglesia; ni bueno, ni malo, es un extra\u00f1o, no hay que escucharle, hay que huirle.<\/p>\n<p>II- LOS FRUTOS DEL VATICANO II<\/p>\n<p>Para juzgarlos no hay necesidad de ser especialista en algo. Ni siquiera es necesario poseer la fe cat\u00f3lica. Basta con mirar lo que se hace y escuchar lo que se ense\u00f1a en la Iglesia desde el acceso de Pablo VI al solio pontificio.<\/p>\n<p>a &#8211; Aceleraci\u00f3n de la descomposici\u00f3n del mundo moderno<\/p>\n<p>Es el fen\u00f3meno m\u00e1s evidente engendrado por este concilio.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, en el momento en que Juan XXIII convoc\u00f3 el concilio, se anunciaba una crisis sin precedentes y, por m\u00e1s que digan los partidarios del Vaticano II que no debe ser considerado como responsable de la descomposici\u00f3n actual de la sociedad, esta excusa no puede ser aceptada. Es evidente que el mundo estaba profundamente minado, pero los defensores a toda costa del Vaticano II no dicen que siempre haya sido as\u00ed; los concilios anteriores se han reunido siempre a causa de las crisis que sacud\u00edan a la Iglesia y amenazaban con llevarse todo, para tomar las medidas necesarias que pusiesen un t\u00e9rmino a esta situaci\u00f3n. Y no solamente han reabsorbido siempre las crisis que hab\u00edan motivado su convocatoria, sino a\u00fan m\u00e1s, han manifestado siempre la vitalidad sobrenatural incomparable de la Iglesia. Para no hablar m\u00e1s que del concilio de Trento o del primer concilio Vaticano, \u00a1Cu\u00e1ntas \u00f3rdenes religiosas se han fundado! En las \u00f3rdenes religiosas que ya exist\u00edan, \u00a1Cu\u00e1ntas saludables reformas! \u00a1Cu\u00e1ntos frutos de santidad han madurado en los dos cleros, secular y regular, y hasta entre los laicos de todos los ambientes! Y por los frutos de santidad tra\u00eddos por todos los concilios, el pueblo cristiano reconoc\u00eda que estas importantes reuniones eclesiales se hab\u00edan celebrado verdaderamente bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, Esp\u00edritu de Jes\u00fas, Esp\u00edritu de Santidad.<\/p>\n<p>b &#8211; Autodestrucci\u00f3n de la Iglesia<\/p>\n<p>En el curso de la audiencia del 15 de julio de 1970, Pablo VI pod\u00eda declarar: \u00abun segundo aspecto que hoy mantiene la atenci\u00f3n de todos, es la situaci\u00f3n presente de la Iglesia comparada con la de antes del concilio\u0085 En muchos aspectos, hasta ahora, el concilio no nos ha dado la tranquilidad deseada, m\u00e1s bien ha suscitado alteraciones y problemas.\u00bb<\/p>\n<p>Esta declaraci\u00f3n que fue hecha a poco menos de cinco a\u00f1os despu\u00e9s del Vaticano II, por el testigo m\u00e1s autorizado de este concilio, era la confesi\u00f3n de un clamoroso fracaso.<\/p>\n<p>Desde este discurso: \u00abLa situaci\u00f3n de la Iglesia comparada con la de antes del concilio\u00bb \u00bfhabr\u00eda mejorado? Despu\u00e9s de 22 a\u00f1os de aggiornamento, \u00bfha dado por fin el Vaticano II a la Iglesia la tranquilidad deseada, o bien ha agravado las alteraciones y los problemas que ha suscitado? Interroguemos a otro testigo al que la nueva iglesia no puede recusar, al cardenal Joseph Ratzinger. En su Entretien sur la foi \u0097Informe sobre la fe\u0097 (1985) confiaba a Vittorio Messori: \u00abLos Papas y los Padres conciliares esperaban una nueva unidad cat\u00f3lica y, al contrario, se ha ido hacia una disensi\u00f3n que \u0097repitiendo las palabras de Pablo VI\u0097 parece haber pasado de la autocr\u00edtica a la autodestrucci\u00f3n. Se esperaba un nuevo entusiasmo y con demasiada frecuencia se ha llegado, al contrario, al tedio y al des\u00e1nimo. Se esperaba un salto hacia adelante y nos hemos encontrado al contrario, frente a un proceso evolutivo de decadencia, que se ha desarrollado en gran medida refiri\u00e9ndose notoriamente a un pretendido \u00abesp\u00edritu del Concilio\u00bb y que, de esta manera lo ha desacreditado cada vez m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os antes, ya hab\u00eda dicho: \u00abHay que afirmar bien alto que una reforma real de la Iglesia presupone un abandono sin equivoco de las v\u00edas err\u00f3neas cuyas consecuencias catastr\u00f3ficas son en adelante incontestables.\u00bb (p.30)<\/p>\n<p>Hablando de la crisis de los eclesi\u00e1sticos, el cardenal declaraba: \u00abbajo el choque del postconcilio, las grandes \u00f3rdenes religiosas (es decir, precisamente las columnas tradicionales de la reforma siempre necesaria de la Iglesia) han vacilado, han sufrido grandes hemorragias, han visto reducirse las nuevas entradas a l\u00edmites jam\u00e1s alcanzados antes, y parecen todav\u00eda hoy, sacudidas por una crisis de identidad. (\u0085) Frecuentemente son las \u00f3rdenes tradicionalmente m\u00e1s \u00abcultivadas\u00bb, las mejor equipadas intelectualmente, las que han soportado la crisis m\u00e1s grave\u00bb (p. 61).<\/p>\n<p>La importancia de las hemorragias subrayada por el cardenal hab\u00eda sido ya denunciada por la publicaci\u00f3n de una estad\u00edstica oficial aparecida en el n\u00famero de abril-mayo de 1978 de la revista Missi. La hab\u00edamos citado en nuestra Conf\u00e9rence romaine \u0097Conferencia romana\u0097 la reproducimos ahora, pues es especialmente reveladora de los desastrosos resultados del Vaticano II.<\/p>\n<p>Los efectivos de 63 congregaciones de hombres, teniendo cada una m\u00e1s de 1000 miembros en 1962, hab\u00edan sido contabilizados. Las cifras manifiestan una serie de hechos cuya absoluta convergencia es extraordinaria.<\/p>\n<p>Sin ninguna excepci\u00f3n, las congregaciones censadas estaban en crecimiento hasta 1964. 1964 marca un alto en el avance y es el comienzo, para todas, de una ca\u00edda espectacular de los efectivos.<\/p>\n<p>De 1964 a 1967, los efectivos acusan una p\u00e9rdida de:<\/p>\n<p>2.463 miembros en los \tBenedictinos<br \/>\n3.276 \t\u0093\t\tCapuchinos<br \/>\n4.507\t\u0093\t\tSalesianos<br \/>\n5.636\t\u0093\t\tFranciscanos<br \/>\n6.497\t\u0093\t\tHermanos de las Escuelas Cristianas<br \/>\n7.930\t\u0093\t\tJesuitas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Papas del Vaticano II INDICE I Algunos principios a recordar 4 II Los frutos m\u00e1s evidentes del Vaticano II 12 III Errores doctrinales del Vaticano II 20 IV Los papas del Vaticano II, \u00bfson verdaderamente papas? 35 APREMIANTE LLAMADA A LOS LECTORES 46 Desde la promulgaci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n de los actos del concilio Vaticano II la doctrina del<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[163],"tags":[],"class_list":["post-3630","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-cristianostradiccion-perenne"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3630"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3630\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}