{"id":3629,"date":"2009-02-11T19:51:44","date_gmt":"2009-02-11T19:51:44","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3629"},"modified":"2009-02-11T19:51:44","modified_gmt":"2009-02-11T19:51:44","slug":"sobre-el-anticristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3629","title":{"rendered":"SOBRE EL ANTICRISTO"},"content":{"rendered":"<p>Josef Pieper<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo III de &#8220;El fin del tiempo&#8221;, Barcelona, Herder, 1984. Cualquier lenguaje teol\u00f3gico es susceptible de una interpretaci\u00f3n metaf\u00edsica, puesto que, en tanto que s\u00edmbolo, se inserta en un significado ontol\u00f3gico cuya ra\u00edz \u00faltima, siguiendo la norma de la interpretaci\u00f3n inversa de la analog\u00eda, puede ser descifrada si se disponen de las &#8220;herramientas&#8221; adecuadas, es decir, si se hace referencia a los principios. La figura del Anticristo presenta en nuestra \u00e9poca un especial inter\u00e9s, y pueden encontrarse en el siguiente texto de Pieper -profesor de antropolog\u00eda filos\u00f3fica en la Universidad de M\u00fcnster- ciertas relaciones de continuidad con algunas de las perspectivas propias del pensamiento tradicional o de la gnosis perenne. Por otra parte, las estimaciones pol\u00edticas y filos\u00f3ficas del autor respecto a la &#8220;morfolog\u00eda&#8221; del reinado del Anticristo pueden resultar tremendamente sugestivas.<\/p>\n<p>&#8220;No cabe mencionar ning\u00fan lapso de tiempo, ni peque\u00f1o ni grande, tras el cual haya que esperar el fin del mundo&#8221;. Santo Tom\u00e1s de Aquino, &#8220;Contra impugnantes Dei cultum et religionem&#8221;, 3, 2, 5; n\u00ba 531.<\/p>\n<p>1. En la tradici\u00f3n del pensamiento occidental acerca de la historia el estado final intratemporal tiene sobre todo un nombre: reinado del Anticristo. Es necesario, por tanto, interpretar con la mayor precisi\u00f3n posible el sentido de tal expresi\u00f3n. <\/p>\n<p>En principio el nombre de &#8220;Anticristo&#8221; tiene un cierto eco extra\u00f1o para el o\u00eddo moderno. Pero lo que tal nombre connota y se\u00f1ala de realidades intrahist\u00f3ricas s\u00ed que le es perfectamente familiar y bien conocido al hombre contempor\u00e1neo. Aunque por ese &#8220;hombre contempor\u00e1neo&#8221; no se ha de entender ciertamente toda persona que vive hoy en cualquier parte del mundo, sino m\u00e1s bien quien con el sentido despierto y dir\u00edamos que desde dentro ha conocido y vivido las \u00faltimas cosas ocurridas en la historia humana (los reg\u00edmenes totalitarios, la &#8220;guerra total&#8221;). <\/p>\n<p>En la historia espiritual de la &#8220;edad moderna&#8221; ha sucedido con la representaci\u00f3n del Anticristo lo mismo que con la representaci\u00f3n de un estado final intrahist\u00f3rico y catastr\u00f3fico. Todo ello pasaba por ser simplemente &#8220;la m\u00e1s tenebrosa edad media&#8221;. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la Historia de la humanidad de Iselin, coet\u00e1nea de la Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura de Kant, public\u00f3 el suizo Corrodi una Historia cr\u00edtica del quiliasmo (1781-1783), en cuyo pr\u00f3logo se dice que &#8220;la historia de la exaltaci\u00f3n es \u00fatil porque preserva de reca\u00eddas&#8221;, adem\u00e1s de que proporciona &#8220;abundante material para la diversi\u00f3n&#8221;. Entre tanto esa falta de presentimiento reflexiva e ilustrada ha asumido m\u00e1s bien un car\u00e1cter pat\u00e9tico. Lo mismo puede decirse de la teolog\u00eda, incluso de la teolog\u00eda perfectamente eclesial y ortodoxa de aquella \u00e9poca, que suele poner todo el empe\u00f1o en suscitar una actitud marcadamente ilustrada frente a las &#8220;antiguallas&#8221; de la concepci\u00f3n medieval del Anticristo, para lo cual se aducen argumentos muy &#8220;modernos&#8221;. As\u00ed, un historiador de la Iglesia tan importante con D\u00f6llinger alude a la &#8220;ampliaci\u00f3n geogr\u00e1fica del horizonte&#8221; para explicar lo dif\u00edcilmente imaginable que resulta una persecuci\u00f3n de la Iglesia a escala mundial; para D\u00f6llinger es &#8220;algo casi inconcebible (&#8230;) un poder mundial que pudiera acabar al mismo tiempo con todas las Iglesias en todos los continentes y en las islas todas&#8221;. Entretanto, ese &#8220;algo inconcebible&#8221; se ha convertido en algo evidente a todas luces para el hombre contempor\u00e1neo. Dif\u00edcilmente habr\u00e1 ninguna otra cosa con perspectivas de funcionar tan bien como esa simultaneidad de acontecimientos, debida a la t\u00e9cnica, en todos los puntos del planeta, incluidas las &#8220;islas&#8221;. Sobre todo hoy ha desaparecido por completo la divertida superioridad que el siglo de la Ilustraci\u00f3n adopt\u00f3 frente a las representaciones medievales sobre la crueldad del r\u00e9gimen del Anticristo, que se rechazaban sin m\u00e1s como fantas\u00edas primitivas. Sin embargo, &#8220;despu\u00e9s de Auschwitz&#8221;, por ejemplo, el hombre s\u00f3lo puede comprobar con sentimiento que de manera extra\u00f1a all\u00ed hay &#8220;algo cierto&#8221;, que, seg\u00fan la tradici\u00f3n medieval, el Anticristo lleva consigo un horno de destrucci\u00f3n, una representaci\u00f3n que el reportero ilustrado encuentra tan primitiva como divertida.<\/p>\n<p>2. \u00bfQu\u00e9 es, pues, lo que en concreto afirma la representaci\u00f3n del &#8220;reinado del Anticristo&#8221;? Se ha dicho que cuanto m\u00e1s afecta una cuesti\u00f3n filos\u00f3fica a la historia, tanta mayor necesidad tiene el que pregunta de volver a la teolog\u00eda. Y tambi\u00e9n se puede decir otra cosa, y es que cuanta mayor relaci\u00f3n tiene un concepto teol\u00f3gico con las \u00faltimas cosas, con la realizaci\u00f3n de sentido de la historia, con el fin, tanto m\u00e1s se pone con \u00e9l en juego la teolog\u00eda toda. Lo cual, aplicado a nuestro tema, significa que una interpretaci\u00f3n recta del concepto &#8220;reinado del Anticristo&#8221; supone que se entienden de una manera adecuada todos los conceptos b\u00e1sicos de la teolog\u00eda o, m\u00e1s bien, todas las realidades fundamentales de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Supongamos, por ejemplo, el convencimiento de que hay poderes demon\u00edacos en la historia. Eso no se puede entender en un sentido period\u00edstico vago. &#8220;\u00bf Hay quien crea realmente que existen &#8220;asuntos caballares&#8221; pero que no existen caballos, o que existen cosas &#8220;demon\u00edacas&#8221; pero no existen demonios?&#8221;. A esa pregunta de S\u00f3crates se podr\u00eda responder que s\u00ed, que realmente hay gentes que hablan de cosas y hombres demon\u00edacos pero que jam\u00e1s admitir\u00edan que existen demonios. La expresi\u00f3n &#8220;poderes demon\u00edacos en la historia&#8221; afirma que hay demonios, seres espirituales puros, \u00e1ngeles ca\u00eddos, que intervienen en la historia humana. Y no es precisamente que se haya de concebir al Anticristo como un ser demon\u00edaco puramente espiritual; no es eso. Sino que con ello ese fen\u00f3meno se puede entender como perfectamente posible; para poder decir lo que es realmente el Anticristo, hay antes que aceptar la existencia de &#8220;el maligno&#8221; como puro ser espiritual, y desde luego como un ser que tiene poder en la historia, m\u00e1s a\u00fan como &#8220;el pr\u00edncipe de este mundo&#8221;, al que con una f\u00f3rmula extrema se le llama tambi\u00e9n &#8220;el dios de este mundo&#8221; (2 Cor, 4, 4). (La interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica del dep\u00f3sito tradicional no nos proporciona aqu\u00ed representaciones suficientemente elaboradas, y menos a\u00fan por cuanto respecta al dominio de la historia por parte del &#8220;pr\u00edncipe de este mundo&#8221;, acerca de cuya designaci\u00f3n Ra\u00efsa Maritain dice con raz\u00f3n que dif\u00edcilmente puede tratarse de una simple &#8220;iron\u00eda divina el que Cristo no haya corregido en modo alguno al tentador, cuando le muestra los reinos de la tierra con su gloria y le dice: &#8220;Todo esto me ha sido entregado y yo lo doy a quien quiero&#8221; [Lc., 4, 6], como tampoco el que, seg\u00fan la carta de Judas [9], ni siquiera Miguel osase pronunciar un juicio condenatorio contra Sat\u00e1n&#8221;). Es necesario ante todo reflexionar sobre el concepto de &#8220;esp\u00edritu puro&#8221; con todas sus consecuencias posibles, por dif\u00edcil que naturalmente siga siendo para nosotros el represent\u00e1rnoslo. De otro modo errar\u00edamos la categor\u00eda y la superioridad ontol\u00f3gica, tanto por lo que se refiere a la inteligencia como a la energ\u00eda de la voluntad, que hay que atribuir a esos poderes demon\u00edacos de la historia, y a cuyo servicio hay que imaginar al Anticristo. No es que el &#8220;pr\u00edncipe de este mundo&#8221; sea el se\u00f1or de la historia; pero, seg\u00fan la f\u00f3rmula de Theodor Haecker, &#8220;\u00e9l acelera su marcha, y \u00e9se es el acontecer en parte manifiesto y en parte secreto de nuestros d\u00edas como de los d\u00edas todos del mundo entero&#8221;. \u00a1Incuestionablemente eso supone una agravaci\u00f3n inaudita de toda la filosof\u00eda de la historia! Sin embargo, y habla una vez m\u00e1s Theodor Haecker, &#8220;el verdadero pensador e investigador a nada tiene tanto miedo como a dejar algo del ser; &#8230;la ruina de la filosof\u00eda europea de la historia&#8230; fue el haber perdido ese miedo saludable&#8221;.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no se comprende nada de la representaci\u00f3n tradicional del Anticristo, si al mismo tiempo no se piensa que existe una culpa, ocurrida al comienzo de los tiempos y que ha actuado en el tiempo hist\u00f3rico, que existe un pecado original y hereditario. Aunque, por una parte, aqu\u00ed se trata de un misterio en sentido estricto, que nunca se podr\u00e1 dilucidar o entender, por otra parte, sin tal supuesto la historia adquiere un car\u00e1cter de absurdo. Pero en ning\u00fan caso se puede refrendar la representaci\u00f3n tradicional del Anticristo sin ese supuesto, pues que el Anticristo se concibe como la manifestaci\u00f3n de la radicalizaci\u00f3n extrema de la &#8220;discordia&#8221; que por el pecado original ha entrado en el mundo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Asimismo la concepci\u00f3n cristiana del &#8220;reinado del Anticristo&#8221; no se puede comprender, si al mismo tiempo no se reconoce que el pecado original ha sido superado por el Logos hecho hombre, que tambi\u00e9n y precisamente es el vencedor del Anticristo. No se entiende nada del Anticristo si, pese a todo su poder en la historia, no se le reconoce como a alguien que en el fondo ya est\u00e1 vencido.<\/p>\n<p>Es necesario, adem\u00e1s, tener una concepci\u00f3n adecuada de lo que es un &#8220;m\u00e1rtir&#8221; y de lo que en el fondo significa el testimonio de sangre. Cuando, por ejemplo, E.R. Curtius en un estudio sobre la Doctrina hist\u00f3rica de Toynbee habla de las Iglesias cristianas y plantea la pregunta de: &#8220;\u00bfEst\u00e1n reservadas para un martyrium que pueda salvarnos de la tecnocracia?&#8221;, la primera parte de dicha pregunta responde por completo a la situaci\u00f3n interna del estado final; mientras que la parte segunda de ese interrogante -si el martirio de la Iglesia puede salvarnos (realmente \u00bf a qui\u00e9n?) de la tecnocracia- parece indicar en su forma de oraci\u00f3n de relativo que los factores de la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica est\u00e1n vistos en principio de una manera falsa, hasta el punto de que tampoco la figura teol\u00f3gica del Anticristo, aun en el caso de que pareciera un pretexto, no se puede entender adecuadamente como una figura especial que esos factores introducen en el juego de fuerzas hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>3. Y una vez m\u00e1s nos preguntamos: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la representaci\u00f3n del reinado del Anticristo como estado final intrahist\u00f3rico?<\/p>\n<p>Se dice ante todo, per negationem, que el verdadero tema de la historia universal no es simplemente, en f\u00f3rmula de Goethe, la fe y la incredulidad y la lucha entre ambas, sino que de una manera mucho m\u00e1s concreta ese tema es la lucha en torno a Cristo. Si realmente la figura que domina el escenario de la historia al final del tiempo es el Anticristo, quiere decirse que el actor principal de la \u00e9poca \u00faltima es inequ\u00edvocamente un personaje referido a Cristo. Cabe suponer que tal afirmaci\u00f3n sonar\u00e1 en los o\u00eddos del hombre contempor\u00e1neo (en el sentido antes explicado) con mucho mayor sentido y verosimilitud que en los o\u00eddos de un liberal &#8220;cristiano&#8221; del siglo XIX. Con ello se dice que la historia no se desarrolla en el terreno neutral de la &#8220;cultura&#8221;, de las &#8220;realidades culturales&#8221;; m\u00e1s bien podr\u00eda &#8220;ser la &#8220;neutralidad&#8221; del liberalismo frente a Cristo un mero estadio de transici\u00f3n&#8221;. En el siglo XIX tal vez pudo parecer que el cristianismo se iba olvidando sin m\u00e1s poco a poco, que en el mundo iba a imponerse una cultura meramente profana, entendido el &#8220;profana&#8221; en el sentido de neutralidad, hablando del cristianismo ni de un modo positivo ni tampoco negativo. Quiz\u00e1s esa opini\u00f3n pueda prevalecer todav\u00eda hoy, por cuanto que est\u00e1n en tela de juicio los campos de lo &#8220;cultural&#8221; no directamente &#8220;existenciales&#8221;, medios y no obligatorios (literatura, arte, circenses, econom\u00eda). Mas tan pronto como esos campos de la categor\u00eda existencial se someten al ejercicio del poder pol\u00edtico, de inmediato se habla de forma expl\u00edcita y hasta casi exclusiva del cristianismo; y desde luego como de un poder de la r\u00e9sistance, del &#8220;sabotaje&#8221;. Dicho en lenguaje cristiano: se habla del cristianismo como de la ecclesia martyrum.<\/p>\n<p>As\u00ed como el m\u00e1rtir, hablando en un sentido intrahist\u00f3rico, es una figura de orden pol\u00edtico, as\u00ed tambi\u00e9n el Anticristo es una manifestaci\u00f3n del campo pol\u00edtico. No es algo parecido a un hereje, a un disidente, que s\u00f3lo tenga importancia dentro de la historia de la Iglesia mientras que el resto del mundo no necesita tener noticias de \u00e9l. La potentia saecularis, el poder mundano ser\u00eda -seg\u00fan lo afirma Tom\u00e1s de Aquino- el verdadero instrumento del Anticristo, que es por esencia alguien dotado de poder. Los tiranos y gobernantes violentos, que persiguen a la Iglesia ser\u00edan -y continuamos citando al Aquinatense- los representantes (quasi figura) del Anticristo. A \u00e9ste, pues, no se le concibe al margen del terreno hist\u00f3rico, sino que m\u00e1s bien es una figura eminentemente hist\u00f3rica, toda vez que la historia es primordialmente historia pol\u00edtica. Con ello se dice simult\u00e1neamente otra cosa, a saber: que el fin no ocurrir\u00e1 en el sentido de un caos, en el que una multitud de potencias hist\u00f3ricas se enfrentan entre s\u00ed, llegando paso a paso por ese camino a una disoluci\u00f3n general de los entramados y estructuras, produciendo al final una especie de descomposici\u00f3n. Sino que al final habr\u00e1 una figura soberana dotada de un poder inaudito, y que bien mirado no establece un verdadero orden. Al final de la historia se impondr\u00e1 un pseudo-orden sostenido por un abuso de poder. Que el nihilismo, al que caracteriza &#8220;la relaci\u00f3n con el orden&#8221; a diferencia del anarquismo, &#8220;m\u00e1s dif\u00edcil de descubrir porque se camufia mejor&#8221; -siendo \u00e9sta una observaci\u00f3n aguda del analista Ernst j\u00fanger- tiene una referencia escatol\u00f3gica oculta. La designaci\u00f3n de &#8220;pseudo-orden&#8221; es tambi\u00e9n atinente en el sentido de que tiene \u00e9xito el &#8220;enga\u00f1o&#8221;, siendo desde luego un elemento de la profec\u00eda sobre el fin el que la &#8220;desolaci\u00f3n del orden&#8221; del Anticristo se considere como un verdadero y aut\u00e9ntico orden. La concepci\u00f3n de un andamiaje social puramente organizativo, en el que &#8220;funciona sin estridencias&#8221; todo &#8220;lo t\u00e9cnico&#8221;, desde la producci\u00f3n de bienes hasta la higiene, y que en el fondo sigue siendo un entramado de desorden, es una idea que no est\u00e1 lejos de la experiencia contempor\u00e1nea. Tal vez el pseudo-orden del reinado del Anticristo despu\u00e9s de un tiempo de &#8220;des\u00f3rdenes&#8221; en grado m\u00e1ximo, como los que seg\u00fan el sentir de Toynbee suelen proceder al establecimiento de un Estado universal, ser\u00e1 saludado como una liberaci\u00f3n (con lo que una vez m\u00e1s se confirmar\u00eda precisamente el car\u00e1cter del Anticristo como un Pseudo-Cristo).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Josef Pieper Cap\u00edtulo III de &#8220;El fin del tiempo&#8221;, Barcelona, Herder, 1984. Cualquier lenguaje teol\u00f3gico es susceptible de una interpretaci\u00f3n metaf\u00edsica, puesto que, en tanto que s\u00edmbolo, se inserta en un significado ontol\u00f3gico cuya ra\u00edz \u00faltima, siguiendo la norma de la interpretaci\u00f3n inversa de la analog\u00eda, puede ser descifrada si se disponen de las &#8220;herramientas&#8221; adecuadas, es decir, si se<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[163],"tags":[],"class_list":["post-3629","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-cristianostradiccion-perenne"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3629\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}