{"id":3596,"date":"2009-02-04T21:15:08","date_gmt":"2009-02-04T21:15:08","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3596"},"modified":"2009-02-04T21:15:08","modified_gmt":"2009-02-04T21:15:08","slug":"el-sino-de-la-impecabilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3596","title":{"rendered":"El sino de la impecabilidad"},"content":{"rendered":"<p>El sino de la impecabilidad<\/p>\n<p>El mito del guerrero<br \/>\nEl \u00abGuerrero\u00bb no existe, es un mito. Un bell\u00edsimo mito de nuestro tiempo, que al igual que todos los mitos, tiene la funci\u00f3n de reflejar nuestras m\u00e1s nobles aspiraciones como mortales.<br \/>\nEs una invitaci\u00f3n y una gu\u00eda para el ins\u00f3lito proceso de convertirnos en seres m\u00e1gicos mediante la encarnaci\u00f3n del mito. Todos los pueblos de la tierra y en todos los tiempos han tenido mitos. Mitos acordes a su altura moral y a sus inclinaciones. Mitos que son de hecho uno de los mejores reflejos de los pueblos y los hombres y mujeres que lo componen.<br \/>\nLos mitos son en parte relatos. Relatos que la gente cuenta y que muchas veces se transmiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Antropol\u00f3gicamente, resulta absurdo cuestionar si estos relatos son \u00abreales\u00bb o \u00abficticios\u00bb. Los mitos son reales en tanto que cumplen con una funci\u00f3n real entre la gente.<br \/>\nEs en los mitos donde los pueblos encuentran un espejo para reflejar su mejor rostro y a\u00fan su rostro desconocido. Es un espejo en donde se refleja la cara del otro. Ese otro que soy y sin embargo no soy. De ese otro que no soy pero que sue\u00f1o con ser. De ese otro que me refleja a m\u00ed mismo pero diferente; elevado, transfigurado y convertido en un ser con poder, con magia y sobre todo, libre.<br \/>\nEl mito es la esperanza perenne del hombre que a pesar de todos sus tropiezos, sigue so\u00f1ando \u00edntimamente en la posibilidad de una vida libre de contradicciones, libre de la opresi\u00f3n, de la violencia y de la vor\u00e1gine que compone buena parte de nuestra vida social.<br \/>\nEl mito es a la sociedad lo que los sue\u00f1os a los individuos; as\u00ed, el mito es el sue\u00f1o del Hombre, que nos susurra en el o\u00eddo promesas de belleza y libertad.<br \/>\nDesde el mito de Cristo, que siendo un hombre y a trav\u00e9s de una vida de purificaci\u00f3n y de servicio, se transfigura y se convierte en Dios, hasta los mitos de H\u00e9rcules, Quetzalcoatl, Wiracocha, Buda y muchos otros, los temas son siempre los mismos: el hombre de profundas aspiraciones viviendo en un mundo que siempre est\u00e1 muy por debajo de ellas. El conflicto entre la sociedad en la que vive y las aspiraciones de su esp\u00edritu. La lucha, las dudas y las pruebas por las que tiene que atravesar para finalmente lograr su sue\u00f1o: trascender el caos y el aspecto miserable de la condici\u00f3n humana.<br \/>\nPor otra parte, los mitos son una gu\u00eda para la acci\u00f3n. Un mapa de c\u00f3mo llegar a las realidades m\u00e1gicas que describen. Los mitos no existen para entretener, sino para promover formas de conducta y acciones concretas que permitan al hombre salir del caos en que suele vivir encerrado.<br \/>\nCuando el hombre no se pone a la altura de sus mitos y no es capaz de actuar en consecuencia, entonces los convierte en dogma y funda una religi\u00f3n. Cuando esto sucede, el mito pierde su papel liberador y se convierte en instrumento de opresi\u00f3n. Yo dir\u00eda que deja de ser mito. Mientras que el mito es algo para ser vivido, el dogma es algo para ser cre\u00eddo; el primero invita a la acci\u00f3n y el segundo a la sumisi\u00f3n. Las iglesias y sus ministros son intermediarios innecesarios que la mayor\u00eda de las veces entorpecen cuando no lo liquidan nuestro camino (que es nuestra \u00fanica vida) hacia la Libertad y el Conocimiento.<br \/>\nEntre los pueblos mal llamados \u00abprimitivos\u00bb los mitos y los rituales est\u00e1n \u00edntimamente ligados. El rito, la ceremonia, es el tiempo \u00abfuera del tiempo\u00bb. Es el espacio donde los seres humanos ser\u00e1n transfigurados y habr\u00e1n de encarnar a los seres m\u00e1gicos de que les hablan sus canciones y leyendas. Es el tiempo m\u00e1gico en que los seres de poder, luz, amor y conocimiento vienen a la tierra y se igualan con los hombres, o dicho de otro modo, el tiempo en que los hombres se convierten en los seres m\u00e1gicos que sue\u00f1an ser.<br \/>\nYo he vivido esa magia con los huicholes, he visto desde adentro del ceremonial (porque no puede ser visto desde afuera), c\u00f3mo el Marakame se convierte en venado ma\u00edz peyote; c\u00f3mo Tatewari (el abuelo fuego) canta a trav\u00e9s de su boca y c\u00f3mo los hombres se convierten en peque\u00f1os soles. Y no es como algunos creen por el mero hecho de comer peyote que los huicholes pueden encarnar sus mitos en el ceremonial. Cualquiera puede comer peyote o alguna otra planta psicoactiva; pero necesitar\u00eda de la vida disciplinada del huichol y de su entrenamiento de toda una vida para sacar el provecho que ellos sacan al tener una \u00abvisi\u00f3n verdadera\u00bb esto es; una visi\u00f3n que repercuta en mejores formas de vivir.<br \/>\nDel mismo modo, El Camino del Guerrero, donde los Guerreros son seres m\u00e1gicos viviendo con alegr\u00eda y poder en medio de la sociedad de todos los d\u00edas, es un mito de nuestro tiempo. No porque los Guerreros o los Hombres de Conocimiento no tengan una existencia concreta que s\u00ed la tienen , sino porque tienen la misma funci\u00f3n que los dem\u00e1s mitos: reflejar nuestras m\u00e1s caras y dignas aspiraciones como mortales e invitarnos a tornarlas realidad.<br \/>\nDon Juan le dec\u00eda a Carlos Castaneda, que uno no es nunca un Hombre de Conocimiento. Del mismo modo, uno no es nunca un Guerrero al menos no del todo aunque estemos siempre luchando por llegar a serlo, siempre estamos en camino, como Genaro hacia Ixtl\u00e1n. Para nosotros, el mito del guerrero es una maravillosa invitaci\u00f3n a encarnarlo y de ese modo volverlo real en nuestra propia persona. Empieza por el trabajo de llevar un poco de ese tiempo m\u00e1gico a nuestra vida de todos los d\u00edas, cuando en lugar de comportarnos como m\u00e1quinas que simplemente obedecen a una programaci\u00f3n ajena, elegimos el acto a prop\u00f3sito y \u00abel modo del Guerrero\u00bb. Esos momentos de luz en que dirigimos nuestra vida y lo que nos sucede desde adentro, son como el tiempo m\u00e1gico de una ceremonia, en que la vida nos habla personalmente y nosotros le entendemos, en que la vida se hace nuestra amiga y comprendemos lo que significa el poder y el conocimiento expresados no en la imaginaci\u00f3n, sino en acontecimientos concretos. El reto para el que sigue el Camino del Guerrero, es trabajar duro para conseguir que esos momentos m\u00e1gicos en que consigue encarnar el mito, sean cada vez m\u00e1s frecuentes y continuos, hasta que la magia predomine sobre la sumisi\u00f3n y la armon\u00eda sobre el caos. Hasta que su sue\u00f1o de poder y libertad predomine sobre la realidad ca\u00f3tica de la gente de todos los d\u00edas. Hasta que el sue\u00f1o se torne realidad.<\/p>\n<p>El modo del Guerrero: \u00danico apoyo en el viaje a lo desconocido<br \/>\nDon Juan dec\u00eda en el primer libro de Carlos, que un hombre va al saber como a la guerra. Con miedo, con respeto, bien despierto y con absoluta confianza. Por eso, el hombre que va al conocimiento puede muy bien ser llamado un guerrero. El modo correcto para andar por esos caminos es el modo del guerrero. En \u00abRelatos de Poder\u00bb el brujo yaqui nos revela que el vivir como un guerrero \u00abes la goma que pega todas las partes&#8230;\u00bb de su conocimiento.<br \/>\nEl \u00e1nimo del guerrero es uno de los t\u00e9rminos centrales en toda la obra de Castaneda, y constituye la actitud fundamental presente en todo aquello que el camino del conocimiento exige. Don Juan le dice a Carlos que s\u00f3lo como guerrero podr\u00e1 sobrevivir en el mundo del brujo, aunque no es indispensable ser brujo para ser guerrero. La posibilidad no es f\u00e1cil, pero est\u00e1 abierta a cualquiera.<br \/>\nEl modo del guerrero del que nos habla la obra de Castaneda, poco o nada tiene que ver con las guerras humanas tal como las conocemos, principalmente porque nada tiene que ver con la violencia o el intento de destrucci\u00f3n de nada, ni de nadie. Mucho menos de los otros. Esto es un poco dif\u00edcil de captar en una cultura como la nuestra en la que la palabra guerra, nos remite a una de las m\u00e1s frecuentes actividades del hombre com\u00fan, ya sea en lo individual o en lo social y que se refiere siempre al intento de imponer a otros nuestras propias condiciones, a trav\u00e9s del uso sutil o descarado de la violencia. Sin embargo, el mundo no occidental ha podido conocer nociones de guerra y lucha que no tienen nada que ver con la guerra como la conoce occidente. Un ejemplo de esto podr\u00edan ser las guerras floridas practicadas en la mesoam\u00e9rica precolombina y la cual nunca ha sido cabalmente comprendida por los historiadores occidentales, precisamente por su naturaleza no violenta. Tanto no ha sido comprendida que se le ha deformado hasta hacer de ella una expresi\u00f3n m\u00e1s de la guerra con la que occidente est\u00e1 tan familiarizado.<br \/>\nLa visi\u00f3n donjuanista del guerrero y la lucha que libra es otro ejemplo de una noci\u00f3n de guerra sustancialmente distinta. El guerrero lo es porque est\u00e1 siempre en lucha. Su lucha es contra sus propias debilidades y limitaciones; contra las fuerzas que se oponen al engrandecimiento de su conocimiento y su poder; contra las fuerzas de su destino como hombre com\u00fan y corriente, determinado en todo por su historia personal y sus circunstancias. \u00c9l quiere rescatar la posibilidad de elegir por s\u00ed mismo c\u00f3mo ser y c\u00f3mo vivir. Es una lucha por la armon\u00eda y la quietud. Es una lucha por la libertad a sabiendas de que \u00e9sta empieza dentro de uno mismo, para proyectarse de ah\u00ed hacia todo lo que compone el mundo en que act\u00faa. Es una lucha callada, suave y alegre.<br \/>\nEl modo del guerrero es una actitud; una forma de vivir constantemente el desaf\u00edo de ser, que por lo mismo no admite una definici\u00f3n exacta o totalizante. M\u00e1s bien, la actitud del guerrero es una noci\u00f3n, una direcci\u00f3n, una persistencia en elegir la manera fuerte y aut\u00e9ntica en cada acto.<br \/>\nQuiz\u00e1 el sello m\u00e1s representativo del guerrero, sea su persistencia en buscar la impecabilidad en cada una de sus acciones; hasta en la m\u00e1s m\u00ednima. Entiende la impecabilidad como el dar lo mejor de s\u00ed mismo en cada cosa que hace; lo que desde el punto de vista de la energ\u00eda significa su uso \u00f3ptimo. Aun cuando todas sus otras motivaciones se derrumben, el guerrero persistir\u00e1 en su forma de conducta, aunque sea s\u00f3lo por la impecabilidad misma.<br \/>\nA partir de este concepto abierto, surgen toda una serie de directrices aplicables a casi la totalidad de las acciones humanas. Es la vida sobria del guerrero la que da el equilibrio y la entereza necesarios para sortear todos los momentos dif\u00edciles del camino del conocimiento, sin importar cuanto pueda su raz\u00f3n confundirse o su ego sentirse lastimado en un momento dado.<br \/>\nCualquier cosa que uno est\u00e9 haciendo puede buscar hacerla al modo del guerrero. Al modo de aqu\u00e9l que siempre est\u00e1 en lucha y nunca abandonado, que no admiten la dejadez ni la entrega, que convierte el m\u00e1s peque\u00f1o de sus actos en el desaf\u00edo de poder llevarse m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites cada vez, de ser mejor, m\u00e1s potente, m\u00e1s suave, m\u00e1s real&#8230;<br \/>\nEntre los elementos que conforman las armas fundamentales de un guerrero podemos destacar la voluntad, como un poder que emana de s\u00ed mismo para tocar y sentir al mundo, a\u00fan para dirigirlo; un poder que habr\u00e1 de llevarlo a batallas m\u00e1s grandes y m\u00e1s intensas, las mismas que su raz\u00f3n no se atrever\u00eda a enfrentar. Y es que el guerrero ya no es m\u00e1s un hombre encadenado a los miedos y fantas\u00edas de su pensamiento, sino que atiende a su sentimiento y la fuerza que lo impulsa es su poder personal, esa energ\u00eda sustancial que con tanto esfuerzo ha ido ahorrando e incrementando.<br \/>\nCuenta tambi\u00e9n con la conciencia plena de su muerte inminente y hace de cada acto su \u00faltima batalla y por lo tanto lo mejor de s\u00ed. Por eso, con la muerte como compa\u00f1era constante que infunde poder a cada uno de sus actos, transforma en tiempo m\u00e1gico su tiempo como hombre vivo sobre la tierra. La conciencia de su muerte inminente lo dota tambi\u00e9n del desapego necesario para no aferrarse a nada y para no negarse nada. Despegado de todo, consciente de su brevedad y en constante lucha, el guerrero aprende a construir su vida a trav\u00e9s del poder de sus decisiones. Trabaja a cada momento por lograr el control sobre s\u00ed mismo y al hacerlo logra el control de su mundo personal. Toma en sus manos el rumbo de su vida y lo dirige estrat\u00e9gicamente. Cada cosita que hace es un punto de su estrategia. De hecho, control y estrategia son dos factores siempre presentes en su modo de andar por la vida.<br \/>\nEl control es el esfuerzo constante por lograr dirigir a prop\u00f3sito los diferentes elementos que inciden en su forma de ser y de vivir. Se aplica a todo cuanto hace, por lo que sus acciones y reacciones no son resultado del azar, de las circunstancias externas o de arranques emocionales, sino que est\u00e1n insertas en la estrategia de su vida. En ella no hay lugar para el capricho, la mecanicidad o las acciones impulsivas, porque las acciones del guerrero no son acciones inconexas o dispersas, sino que se ajustan siempre a los t\u00e9rminos de la estrategia previamente elaborada y que usa para lograr los objetivos que se haya propuesto como expresi\u00f3n de su m\u00e1s intima predilecci\u00f3n.<br \/>\nLos elementos que conforman la estrategia del guerrero son los elementos del camino con coraz\u00f3n, por lo que se da tiempo para gozar y disfrutar de cada pedacito de tiempo.<br \/>\nHaciendo uso de su voluntad, del control y la estrategia, y consciente de su muerte inminente, el guerrero aprende a reducir a nada sus necesidades. Se da cuenta que las necesidades engendran las carencias y la desdicha. De este modo al no necesitar, no ans\u00eda ni se preocupa. Por tanto puede actuar sin la carga de la necesidad, el ansia o la desdicha. Cuando deja de necesitar, como no tiene apremio, puede allegarse todo cuanto requiera.<br \/>\nCon sus necesidades desaparecidas, todo cuanto tiene y todo cuanto recibe, hasta lo m\u00e1s peque\u00f1o y lo m\u00e1s simple, se torna en un maravilloso regalo y la vida, sin importar cuanto se tenga, deviene en un permanente estado de abundancia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sino de la impecabilidad El mito del guerrero El \u00abGuerrero\u00bb no existe, es un mito. Un bell\u00edsimo mito de nuestro tiempo, que al igual que todos los mitos, tiene la funci\u00f3n de reflejar nuestras m\u00e1s nobles aspiraciones como mortales. 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