{"id":3575,"date":"2009-02-04T21:06:24","date_gmt":"2009-02-04T21:06:24","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3575"},"modified":"2009-02-04T21:06:24","modified_gmt":"2009-02-04T21:06:24","slug":"desatino-controlado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3575","title":{"rendered":"Desatino controlado"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;.<br \/>\nShabistari, El jard\u00edn secreto (siglo XIII) <\/p>\n<p>-Acaso podr\u00eda usted decirme m\u00e1s acerca de su desatino controlado -dije.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 quieres saber de eso?<br \/>\n-D\u00edgame por favor, don Juan, \u00bfqu\u00e9 es exactamente el desatino controlado?<br \/>\nDon Juan ri\u00f3 fuerte y produjo un sonido chasqueante golpe\u00e1ndose el muslo con la mano ahuecada.<br \/>\n-\u00a1Esto es desatino controlado! -dijo, y nuevamente ri\u00f3 y golpe\u00f3 su muslo.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 quiere usted decir . . . ?<br \/>\n-Estoy feliz de que, al cabo de tantos a\u00f1os, finalmente me hayas preguntado por mi desatino controlado, y sin embargo no me hubiera importado en lo m\u00e1s m\u00ednimo si nunca hubieras preguntado. Pero he decidido sentirme feliz, como si me importara que preguntases, como si importara que me importara. \u00a1Eso es desatino controlado! <\/p>\n<p>-\u00bfCon qui\u00e9nes practica usted el desatino controlado, don Juan? -pregunt\u00e9 tras un silencio largo.<br \/>\nEl chasque\u00f3 la lengua.<br \/>\n-\u00a1Con todos! -exclam\u00f3, sonriendo.<br \/>\n-Entonces, \u00bfcu\u00e1ndo decide usted practicarlo?<br \/>\n-Cada vez que act\u00fao.<br \/>\nEn ese punto sent\u00ed necesidad de recapitular, y le pregunt\u00e9 si desatino controlado significaba que sus actos no eran nunca sinceros, sino s\u00f3lo los actos de un actor.<br \/>\n-Mis actos son sinceros -dijo-, pero s\u00f3lo son los actos de un actor.<br \/>\n-\u00a1Entonces todo lo que usted hace debe ser desatino controlado! -dije, verdaderamente sorprendido.<br \/>\n-S\u00ed, todo -dijo \u00e9l.<br \/>\n-Pero no puede ser cierto -protest\u00e9- que cada uno de sus actos sea \u00fanicamente eso.<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 no? -replic\u00f3 con una mirada misteriosa.<br \/>\n-Eso significar\u00eda que nada tiene caso para usted y que nada ni nadie le importan en verdad. Yo, por ejemplo. \u00bfQuiere usted decir que no le importa si yo me convierto o no en hombre de conocimiento, o si vivo, si muero, si hago cualquier cosa?<br \/>\n-\u00a1Cierto! No me importa. T\u00fa eres como Lucio, o como cualquier otro en mi vida, mi desatino controlado.<br \/>\nExperiment\u00e9 una peculiar sensaci\u00f3n de vac\u00edo. Obviamente no hab\u00eda en el mundo raz\u00f3n alguna para que yo hubiera de importarle a don Juan, pero a la vez yo ten\u00eda casi la certeza de que se preocupaba por mi en lo personal; pensaba que no pod\u00eda ser de otro modo, pues siempre me hab\u00eda dedicado su atenci\u00f3n completa durante cada momento que yo hab\u00eda pasado con \u00e9l. Se me ocurri\u00f3 que acaso don Juan s\u00f3lo dec\u00eda eso por estar molesto conmigo. Despu\u00e9s de todo, yo abandon\u00e9 sus ense\u00f1anzas.<br \/>\n-Siento que no estamos hablando de lo mismo -dije-. No deb\u00eda haberme puesto como ejemplo. Lo que quise decir es que debe haber algo en el mundo que a usted le importe en una forma que no sea desatino controlado. No creo que sea posible seguir viviendo si nada nos importa en realidad.<br \/>\n-Eso se aplica a ti -dijo-. Las cosas te importan a ti. T\u00fa me preguntaste por mi desatino controlado y yo te dije que todo cuanto hago en relaci\u00f3n conmigo mismo y con mis semejantes es precisamente eso, porque nada importa.<br \/>\n-La cosa es, don Juan, que si nada le importa, \u00bfc\u00f3mo puede usted seguir viviendo?<br \/>\nRi\u00f3, y tras una pausa moment\u00e1nea, en la que pareci\u00f3 deliberar si responderme o no, se levant\u00f3 y fue al traspatio de su casa. Lo segu\u00ed.<br \/>\n-Espere, espere, don Juan -dije-. De veras quiero saber; debe usted explicarme lo que quiere decir.<br \/>\n-A lo mejor no es posible explicar -dijo \u00e9l-. Ciertas cosas de tu vida te importan porque son importantes; tus acciones son ciertamente importantes para ti, pero para m\u00ed, ni una sola cosa es importante ya, ni mis acciones ni las acciones de mis semejantes. Pero sigo viviendo porque tengo mi voluntad. Porque he templado mi voluntad a lo largo de toda mi vida, hasta hacerla impecable y completa, y ahora no me importa que nada importe. Mi voluntad controla el desatino de mi vida.<br \/>\nSe acuclill\u00f3 y pas\u00f3 los dedos sobre unas hierbas que hab\u00eda puesto a secar al sol en un gran trozo de arpillera.<br \/>\nMe hallaba desconcertado. Jam\u00e1s habr\u00eda podido anticipar la direcci\u00f3n que mi interrogatorio hab\u00eda tomado. Tras una larga pausa, pens\u00e9 en un buen punto. Le dije que en mi opini\u00f3n algunos actos de mis semejantes ten\u00edan importancia suprema. Se\u00f1al\u00e9 que una guerra nuclear era defini-tivamente el ejemplo m\u00e1s dram\u00e1tico de un acto as\u00ed. Dije que, para m\u00ed, destruir la vida en toda la faz de la tierra era un acto de enormidad vertiginosa.<br \/>\n-Crees eso porque est\u00e1s pensando. Est\u00e1s pensando en la vida -dijo don Juan con un brillo en la mirada-. No est\u00e1s viendo.<br \/>\n-\u00bfMe sentir\u00eda distinto si pudiera ver? -pregunt\u00e9.<br \/>\n-Una vez que un hombre aprende a ver, se halla solo en el mundo, sin nada m\u00e1s que desatino -dijo don Juan en tono cr\u00edptico.<br \/>\nHizo una pausa y me mir\u00f3 como queriendo juzgar el efecto de sus palabras.<br \/>\n-Tus acciones, as\u00ed como las acciones de tus semejantes en general, te parecen importantes s\u00f3lo porque has aprendido a pensar que son importantes.<br \/>\nPuso una inflexi\u00f3n tan peculiar en la palabra &#8220;aprendido&#8221; que me forz\u00f3 a inquirir a qu\u00e9 se refer\u00eda con ella.<br \/>\n-Aprendemos a pensar en todo -dijo-, y luego entrenamos nuestros ojos para mirar al mismo tiempo que pensamos de las cosas que miramos. Nos miramos a nosotros mismos pensando ya que somos importantes. \u00a1Y por supuesto tenemos que sentirnos importantes! Pero luego, cuando uno aprende a ver, se da cuenta de que ya no puede uno pensar en las cosas que mira, y si uno no puede pensar en lo que mira todo se vuelve sin importancia.<br \/>\nDon Juan debe haber notado mi expresi\u00f3n intrigada; repiti\u00f3 sus aseveraciones tres veces, como para hacerme comprenderlas. Lo que dijo me son\u00f3 al principio como un galimat\u00edas, pero al pensarlo cuidadosamente, sus palabras descollaron m\u00e1s bien como una declaraci\u00f3n elaborada acerca de alguna faceta de la percepci\u00f3n.<br \/>\n(Una realidad aparte, C. Castaneda)<\/p>\n<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;.<br \/>\nShabistari, El jard\u00edn secreto. <\/p>\n<p>-Pero si nada importa, don Juan, \u00bfpor qu\u00e9 va a importar que yo aprenda a ver?<br \/>\n-Una vez te dije que nuestra suerte como hombres es aprender, para bien o para mal -repuso-. Yo he aprendido a ver y te digo que nada importa en realidad; ahora te toca a ti; a lo mejor alg\u00fan d\u00eda ver\u00e1s y sabr\u00e1s si las cosas importan o no. Para m\u00ed nada importa, pero capaz para ti importe todo. Ya deber\u00edas saber a estas alturas que un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar qu\u00e9 pensar\u00e1 cuando termine de actuar.<br \/>\n&#8220;Por eso un hombre de conocimiento elige un camino con coraz\u00f3n y lo sigue: y luego mira y se regocija y r\u00ede; y luego ve y sabe. Sabe que su vida se acabar\u00e1 en un abrir y cerrar de ojos; sabe que \u00e9l, as\u00ed como todos los dem\u00e1s, no va a ninguna parte; sabe, porque ve, que nada es m\u00e1s importante que lo dem\u00e1s. En otras palabras, un hombre de conocimiento no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni tierra, s\u00f3lo tiene vida que vivir, y en tal condici\u00f3n su \u00fanica liga con sus semejantes es su desatino controlado. As\u00ed, un hombre de conocimiento se esfuerza, y suda, y resuella, y si uno lo mira es como cualquier hombre com\u00fan, excepto que el desatino de su vida est\u00e1 bajo control. Como nada le importa m\u00e1s que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y lo act\u00faa como si le importara. Su desatino controlado lo lleva a decir que lo que \u00e9l hace importa y lo lleva a actuar como si importara, y sin embargo \u00e9l sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no.<br \/>\n&#8220;Por otro lado, un hombre de conocimiento puede preferir quedarse totalmente impasible y no actuar jam\u00e1s, y comportarse como si el ser impasible le importara de verdad; tambi\u00e9n en eso ser\u00e1 genuino y justo, porque eso es tambi\u00e9n su desatino controlado&#8221;.<br \/>\n(Una realidad aparte, C. Castaneda)<\/p>\n<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;. <\/p>\n<p>Le dije a don Juan que me preocupaba mi incapacidad de cambiar de direcci\u00f3n a mitad de la corriente; le expliqu\u00e9 que, junto con la confianza que le ten\u00eda, hab\u00eda aprendido tambi\u00e9n a respetar su forma de vivir y a considerarla intr\u00ednsecamente m\u00e1s racional, o al menos m\u00e1s funcional, que la m\u00eda. Dije que sus palabras me hab\u00edan lanzado a un conflicto terrible porque involucraban la necesidad de cambiar mis sentimientos. Para ilustrar mi argumento, narr\u00e9 a don Juan la historia de un anciano de mi propia cultura: un abogado rico, conservador, que hab\u00eda vivido su vida convencido de sostener la verdad. En los primeros a\u00f1os del treinta, con el advenimiento de la pol\u00edtica del presidente Roosevelt se vio envuelto apasionadamente en el drama pol\u00edtico de aquella \u00e9poca. Pose\u00eda la seguridad categ\u00f3rica de que el cambio era perjudicial al pa\u00eds, y por devoci\u00f3n a su forma de vida y convicci\u00f3n de estar en lo justo, jur\u00f3 combatir lo que consideraba un mal pol\u00edtico. Pero la marea de la \u00e9poca era demasiado fuerte; lo avasall\u00f3. Pugn\u00f3 contra ella a lo largo de diez a\u00f1os, en la arena pol\u00edtica y en el territorio de su vida personal; luego, la segunda guerra mundial sell\u00f3 sus esfuerzos con la derrota completa. Su ca\u00edda pol\u00edtica e ideol\u00f3gica dio por resultado una profunda amargura; se autoexil\u00f3 durante veinticinco a\u00f1os. Cuando lo conoc\u00ed, ten\u00eda ochenta y cuatro y hab\u00eda vuelto a su ciudad natal a pasar sus \u00faltimos d\u00edas en un asilo de ancianos. Me parec\u00eda inconcebible que hubiese vivido tanto, teniendo en cuenta la forma en que hab\u00eda despilfarrado su vida en amargura y autocompasi\u00f3n. Por alg\u00fan motivo mi compa\u00f1\u00eda le resultaba amena, y sol\u00edamos conversar largamente.<br \/>\nLa \u00faltima vez que lo vi, concluy\u00f3 nuestra conversaci\u00f3n en la forma siguiente:<br \/>\n-He tenido tiempo de volver la cara y examinar mi vida. Los asuntos de mi tiempo no son hoy m\u00e1s que una historia, y ni siquiera una historia interesante. Acaso desperdici\u00e9 a\u00f1os de mi vida persiguiendo algo que nunca existi\u00f3. \u00daltimamente he tenido el sentimiento de que cre\u00ed en algo que era una farsa. No val\u00eda la pena. Creo que ahora lo s\u00e9. Y sin embargo no puedo recobrar los cuarenta a\u00f1os que he perdido.<br \/>\nDije a don Juan que mi conflicto surg\u00eda de las dudas a que me hab\u00edan arrojado sus palabras sobre el desatino controlado.<br \/>\n-Si nada importa en realidad -dije-, al convertirse en hombre de conocimiento uno se hallar\u00eda, forzosamente, tan vac\u00edo como mi amigo y no en mejor posici\u00f3n.<br \/>\n-No es as\u00ed -dijo don Juan, cortante-. Tu amigo se siente solo porque morir\u00e1 sin ver. Su vida s\u00f3lo fue para hacerse viejo y ahora ha de sentirse m\u00e1s mal que nunca. Siente haber desperdiciado cuarenta a\u00f1os porque buscaba victorias y no hall\u00f3 sino derrotas. Jam\u00e1s sabr\u00e1 que ser victorioso y ser derrotado son iguales.<br \/>\n&#8220;Conque ahora me tienes miedo por haberte dicho que eres igual a todo lo dem\u00e1s. Te est\u00e1s haciendo el necio. Nuestra suerte como hombres es aprender, y al conocimiento se va como a la guerra; te lo he dicho incontables veces. Al conocimiento o a la guerra se va con miedo, con respeto, sabiendo que se va a la guerra, y con absoluta confianza en s\u00ed mismo. Conf\u00eda en ti, no en m\u00ed.<br \/>\n&#8220;Conque temes el vac\u00edo de la vida de tu amigo. Pero no hay vac\u00edo en la vida de un hombre de conocimiento: te lo digo yo. Todo est\u00e1 lleno hasta el borde.<br \/>\nDon Juan se puso en pie y extendi\u00f3 los brazos como palpando cosas en el aire.<br \/>\n-Todo est\u00e1 lleno hasta el borde -repiti\u00f3-, y todo es igual. Yo no soy como tu amigo que nada m\u00e1s se hizo viejo. Cuando yo te digo que nada importa, no lo digo como \u00e9l. Para \u00e9l, su lucha no vali\u00f3 la pena porque sali\u00f3 derrotado; para m\u00ed no hay victoria, ni derrota, ni vac\u00edo. Todo est\u00e1 lleno hasta el borde y todo es igual y mi lucha vali\u00f3 la pena.<br \/>\n&#8220;Para convertirse en hombre de conocimiento hay que ser un guerrero, no un ni\u00f1o llor\u00f3n. Hay que luchar sin entregarse, sin una queja, sin titubear, hasta que uno vea, y s\u00f3lo entonces puede uno darse cuenta que nada importa.<br \/>\nPregunt\u00e9 a don Juan si desatino controlado quer\u00eda decir que un hombre de conocimiento ya no pod\u00eda querer a nadie.<br \/>\n-Te importa demasiado querer a los otros o que te quieran a ti -dijo-. Un hombre de conocimiento quiere, eso es todo. Quiere lo que se le antoja o a quien se le antoja, pero usa su desatino controlado para andar sin pena ni cuidado. Lo contrario de lo que t\u00fa haces ahora. Que los otros lo quieren o no lo quieran a uno no es todo lo que se puede hacer como hombre.<br \/>\n(Una realidad aparte, C. Castaneda)<\/p>\n<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;.<br \/>\nShabistari, El jard\u00edn secreto (siglo XIII) <\/p>\n<p>-Acaso podr\u00eda usted decirme m\u00e1s acerca de su desatino controlado -dije.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 quieres saber de eso?<br \/>\n-D\u00edgame por favor, don Juan, \u00bfqu\u00e9 es exactamente el desatino controlado?<br \/>\nDon Juan ri\u00f3 fuerte y produjo un sonido chasqueante golpe\u00e1ndose el muslo con la mano ahuecada.<br \/>\n-\u00a1Esto es desatino controlado! -dijo, y nuevamente ri\u00f3 y golpe\u00f3 su muslo.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 quiere usted decir . . . ?<br \/>\n-Estoy feliz de que, al cabo de tantos a\u00f1os, finalmente me hayas preguntado por mi desatino controlado, y sin embargo no me hubiera importado en lo m\u00e1s m\u00ednimo si nunca hubieras preguntado. Pero he decidido sentirme feliz, como si me importara que preguntases, como si importara que me importara. \u00a1Eso es desatino controlado! <\/p>\n<p>-\u00bfCon qui\u00e9nes practica usted el desatino controlado, don Juan? -pregunt\u00e9 tras un silencio largo.<br \/>\nEl chasque\u00f3 la lengua.<br \/>\n-\u00a1Con todos! -exclam\u00f3, sonriendo.<br \/>\n-Entonces, \u00bfcu\u00e1ndo decide usted practicarlo?<br \/>\n-Cada vez que act\u00fao.<br \/>\nEn ese punto sent\u00ed necesidad de recapitular, y le pregunt\u00e9 si desatino controlado significaba que sus actos no eran nunca sinceros, sino s\u00f3lo los actos de un actor.<br \/>\n-Mis actos son sinceros -dijo-, pero s\u00f3lo son los actos de un actor.<br \/>\n-\u00a1Entonces todo lo que usted hace debe ser desatino controlado! -dije, verdaderamente sorprendido.<br \/>\n-S\u00ed, todo -dijo \u00e9l.<br \/>\n-Pero no puede ser cierto -protest\u00e9- que cada uno de sus actos sea \u00fanicamente eso.<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 no? -replic\u00f3 con una mirada misteriosa.<br \/>\n-Eso significar\u00eda que nada tiene caso para usted y que nada ni nadie le importan en verdad. Yo, por ejemplo. \u00bfQuiere usted decir que no le importa si yo me convierto o no en hombre de conocimiento, o si vivo, si muero, si hago cualquier cosa?<br \/>\n-\u00a1Cierto! No me importa. T\u00fa eres como Lucio, o como cualquier otro en mi vida, mi desatino controlado.<br \/>\nExperiment\u00e9 una peculiar sensaci\u00f3n de vac\u00edo. Obviamente no hab\u00eda en el mundo raz\u00f3n alguna para que yo hubiera de importarle a don Juan, pero a la vez yo ten\u00eda casi la certeza de que se preocupaba por mi en lo personal; pensaba que no pod\u00eda ser de otro modo, pues siempre me hab\u00eda dedicado su atenci\u00f3n completa durante cada momento que yo hab\u00eda pasado con \u00e9l. Se me ocurri\u00f3 que acaso don Juan s\u00f3lo dec\u00eda eso por estar molesto conmigo. Despu\u00e9s de todo, yo abandon\u00e9 sus ense\u00f1anzas.<br \/>\n-Siento que no estamos hablando de lo mismo -dije-. No deb\u00eda haberme puesto como ejemplo. Lo que quise decir es que debe haber algo en el mundo que a usted le importe en una forma que no sea desatino controlado. No creo que sea posible seguir viviendo si nada nos importa en realidad.<br \/>\n-Eso se aplica a ti -dijo-. Las cosas te importan a ti. T\u00fa me preguntaste por mi desatino controlado y yo te dije que todo cuanto hago en relaci\u00f3n conmigo mismo y con mis semejantes es precisamente eso, porque nada importa.<br \/>\n-La cosa es, don Juan, que si nada le importa, \u00bfc\u00f3mo puede usted seguir viviendo?<br \/>\nRi\u00f3, y tras una pausa moment\u00e1nea, en la que pareci\u00f3 deliberar si responderme o no, se levant\u00f3 y fue al traspatio de su casa. Lo segu\u00ed.<br \/>\n-Espere, espere, don Juan -dije-. De veras quiero saber; debe usted explicarme lo que quiere decir.<br \/>\n-A lo mejor no es posible explicar -dijo \u00e9l-. Ciertas cosas de tu vida te importan porque son importantes; tus acciones son ciertamente importantes para ti, pero para m\u00ed, ni una sola cosa es importante ya, ni mis acciones ni las acciones de mis semejantes. Pero sigo viviendo porque tengo mi voluntad. Porque he templado mi voluntad a lo largo de toda mi vida, hasta hacerla impecable y completa, y ahora no me importa que nada importe. Mi voluntad controla el desatino de mi vida.<br \/>\nSe acuclill\u00f3 y pas\u00f3 los dedos sobre unas hierbas que hab\u00eda puesto a secar al sol en un gran trozo de arpillera.<br \/>\nMe hallaba desconcertado. Jam\u00e1s habr\u00eda podido anticipar la direcci\u00f3n que mi interrogatorio hab\u00eda tomado. Tras una larga pausa, pens\u00e9 en un buen punto. Le dije que en mi opini\u00f3n algunos actos de mis semejantes ten\u00edan importancia suprema. Se\u00f1al\u00e9 que una guerra nuclear era defini-tivamente el ejemplo m\u00e1s dram\u00e1tico de un acto as\u00ed. Dije que, para m\u00ed, destruir la vida en toda la faz de la tierra era un acto de enormidad vertiginosa.<br \/>\n-Crees eso porque est\u00e1s pensando. Est\u00e1s pensando en la vida -dijo don Juan con un brillo en la mirada-. No est\u00e1s viendo.<br \/>\n-\u00bfMe sentir\u00eda distinto si pudiera ver? -pregunt\u00e9.<br \/>\n-Una vez que un hombre aprende a ver, se halla solo en el mundo, sin nada m\u00e1s que desatino -dijo don Juan en tono cr\u00edptico.<br \/>\nHizo una pausa y me mir\u00f3 como queriendo juzgar el efecto de sus palabras.<br \/>\n-Tus acciones, as\u00ed como las acciones de tus semejantes en general, te parecen importantes s\u00f3lo porque has aprendido a pensar que son importantes.<br \/>\nPuso una inflexi\u00f3n tan peculiar en la palabra &#8220;aprendido&#8221; que me forz\u00f3 a inquirir a qu\u00e9 se refer\u00eda con ella.<br \/>\n-Aprendemos a pensar en todo -dijo-, y luego entrenamos nuestros ojos para mirar al mismo tiempo que pensamos de las cosas que miramos. Nos miramos a nosotros mismos pensando ya que somos importantes. \u00a1Y por supuesto tenemos que sentirnos importantes! Pero luego, cuando uno aprende a ver, se da cuenta de que ya no puede uno pensar en las cosas que mira, y si uno no puede pensar en lo que mira todo se vuelve sin importancia.<br \/>\nDon Juan debe haber notado mi expresi\u00f3n intrigada; repiti\u00f3 sus aseveraciones tres veces, como para hacerme comprenderlas. Lo que dijo me son\u00f3 al principio como un galimat\u00edas, pero al pensarlo cuidadosamente, sus palabras descollaron m\u00e1s bien como una declaraci\u00f3n elaborada acerca de alguna faceta de la percepci\u00f3n.<br \/>\n(Una realidad aparte, C. Castaneda)<\/p>\n<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;.<br \/>\nShabistari, El jard\u00edn secreto. <\/p>\n<p>-Pero si nada importa, don Juan, \u00bfpor qu\u00e9 va a importar que yo aprenda a ver?<br \/>\n-Una vez te dije que nuestra suerte como hombres es aprender, para bien o para mal -repuso-. Yo he aprendido a ver y te digo que nada importa en realidad; ahora te toca a ti; a lo mejor alg\u00fan d\u00eda ver\u00e1s y sabr\u00e1s si las cosas importan o no. Para m\u00ed nada importa, pero capaz para ti importe todo. Ya deber\u00edas saber a estas alturas que un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar qu\u00e9 pensar\u00e1 cuando termine de actuar.<br \/>\n&#8220;Por eso un hombre de conocimiento elige un camino con coraz\u00f3n y lo sigue: y luego mira y se regocija y r\u00ede; y luego ve y sabe. Sabe que su vida se acabar\u00e1 en un abrir y cerrar de ojos; sabe que \u00e9l, as\u00ed como todos los dem\u00e1s, no va a ninguna parte; sabe, porque ve, que nada es m\u00e1s importante que lo dem\u00e1s. En otras palabras, un hombre de conocimiento no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni tierra, s\u00f3lo tiene vida que vivir, y en tal condici\u00f3n su \u00fanica liga con sus semejantes es su desatino controlado. As\u00ed, un hombre de conocimiento se esfuerza, y suda, y resuella, y si uno lo mira es como cualquier hombre com\u00fan, excepto que el desatino de su vida est\u00e1 bajo control. Como nada le importa m\u00e1s que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y lo act\u00faa como si le importara. Su desatino controlado lo lleva a decir que lo que \u00e9l hace importa y lo lleva a actuar como si importara, y sin embargo \u00e9l sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no.<br \/>\n&#8220;Por otro lado, un hombre de conocimiento puede preferir quedarse totalmente impasible y no actuar jam\u00e1s, y comportarse como si el ser impasible le importara de verdad; tambi\u00e9n en eso ser\u00e1 genuino y justo, porque eso es tambi\u00e9n su desatino controlado&#8221;.<br \/>\n(Una realidad aparte, C. Castaneda)<\/p>\n<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;. <\/p>\n<p>Le dije a don Juan que me preocupaba mi incapacidad de cambiar de direcci\u00f3n a mitad de la corriente; le expliqu\u00e9 que, junto con la confianza que le ten\u00eda, hab\u00eda aprendido tambi\u00e9n a respetar su forma de vivir y a considerarla intr\u00ednsecamente m\u00e1s racional, o al menos m\u00e1s funcional, que la m\u00eda. Dije que sus palabras me hab\u00edan lanzado a un conflicto terrible porque involucraban la necesidad de cambiar mis sentimientos. Para ilustrar mi argumento, narr\u00e9 a don Juan la historia de un anciano de mi propia cultura: un abogado rico, conservador, que hab\u00eda vivido su vida convencido de sostener la verdad. En los primeros a\u00f1os del treinta, con el advenimiento de la pol\u00edtica del presidente Roosevelt se vio envuelto apasionadamente en el drama pol\u00edtico de aquella \u00e9poca. Pose\u00eda la seguridad categ\u00f3rica de que el cambio era perjudicial al pa\u00eds, y por devoci\u00f3n a su forma de vida y convicci\u00f3n de estar en lo justo, jur\u00f3 combatir lo que consideraba un mal pol\u00edtico. Pero la marea de la \u00e9poca era demasiado fuerte; lo avasall\u00f3. Pugn\u00f3 contra ella a lo largo de diez a\u00f1os, en la arena pol\u00edtica y en el territorio de su vida personal; luego, la segunda guerra mundial sell\u00f3 sus esfuerzos con la derrota completa. Su ca\u00edda pol\u00edtica e ideol\u00f3gica dio por resultado una profunda amargura; se autoexil\u00f3 durante veinticinco a\u00f1os. Cuando lo conoc\u00ed, ten\u00eda ochenta y cuatro y hab\u00eda vuelto a su ciudad natal a pasar sus \u00faltimos d\u00edas en un asilo de ancianos. Me parec\u00eda inconcebible que hubiese vivido tanto, teniendo en cuenta la forma en que hab\u00eda despilfarrado su vida en amargura y autocompasi\u00f3n. Por alg\u00fan motivo mi compa\u00f1\u00eda le resultaba amena, y sol\u00edamos conversar largamente.<br \/>\nLa \u00faltima vez que lo vi, concluy\u00f3 nuestra conversaci\u00f3n en la forma siguiente:<br \/>\n-He tenido tiempo de volver la cara y examinar mi vida. Los asuntos de mi tiempo no son hoy m\u00e1s que una historia, y ni siquiera una historia interesante. Acaso desperdici\u00e9 a\u00f1os de mi vida persiguiendo algo que nunca existi\u00f3. \u00daltimamente he tenido el sentimiento de que cre\u00ed en algo que era una farsa. No val\u00eda la pena. Creo que ahora lo s\u00e9. Y sin embargo no puedo recobrar los cuarenta a\u00f1os que he perdido.<br \/>\nDije a don Juan que mi conflicto surg\u00eda de las dudas a que me hab\u00edan arrojado sus palabras sobre el desatino controlado.<br \/>\n-Si nada importa en realidad -dije-, al convertirse en hombre de conocimiento uno se hallar\u00eda, forzosamente, tan vac\u00edo como mi amigo y no en mejor posici\u00f3n.<br \/>\n-No es as\u00ed -dijo don Juan, cortante-. Tu amigo se siente solo porque morir\u00e1 sin ver. Su vida s\u00f3lo fue para hacerse viejo y ahora ha de sentirse m\u00e1s mal que nunca. Siente haber desperdiciado cuarenta a\u00f1os porque buscaba victorias y no hall\u00f3 sino derrotas. Jam\u00e1s sabr\u00e1 que ser victorioso y ser derrotado son iguales.<br \/>\n&#8220;Conque ahora me tienes miedo por haberte dicho que eres igual a todo lo dem\u00e1s. Te est\u00e1s haciendo el necio. Nuestra suerte como hombres es aprender, y al conocimiento se va como a la guerra; te lo he dicho incontables veces. Al conocimiento o a la guerra se va con miedo, con respeto, sabiendo que se va a la guerra, y con absoluta confianza en s\u00ed mismo. Conf\u00eda en ti, no en m\u00ed.<br \/>\n&#8220;Conque temes el vac\u00edo de la vida de tu amigo. Pero no hay vac\u00edo en la vida de un hombre de conocimiento: te lo digo yo. Todo est\u00e1 lleno hasta el borde.<br \/>\nDon Juan se puso en pie y extendi\u00f3 los brazos como palpando cosas en el aire.<br \/>\n-Todo est\u00e1 lleno hasta el borde -repiti\u00f3-, y todo es igual. Yo no soy como tu amigo que nada m\u00e1s se hizo viejo. Cuando yo te digo que nada importa, no lo digo como \u00e9l. Para \u00e9l, su lucha no vali\u00f3 la pena porque sali\u00f3 derrotado; para m\u00ed no hay victoria, ni derrota, ni vac\u00edo. Todo est\u00e1 lleno hasta el borde y todo es igual y mi lucha vali\u00f3 la pena.<br \/>\n&#8220;Para convertirse en hombre de conocimiento hay que ser un guerrero, no un ni\u00f1o llor\u00f3n. Hay que luchar sin entregarse, sin una queja, sin titubear, hasta que uno vea, y s\u00f3lo entonces puede uno darse cuenta que nada importa.<br \/>\nPregunt\u00e9 a don Juan si desatino controlado quer\u00eda decir que un hombre de conocimiento ya no pod\u00eda querer a nadie.<br \/>\n-Te importa demasiado querer a los otros o que te quieran a ti -dijo-. Un hombre de conocimiento quiere, eso es todo. Quiere lo que se le antoja o a quien se le antoja, pero usa su desatino controlado para andar sin pena ni cuidado. Lo contrario de lo que t\u00fa haces ahora. Que los otros lo quieren o no lo quieran a uno no es todo lo que se puede hacer como hombre.<br \/>\n(Una realidad aparte, C. Castaneda)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;El mundo no tiene &#8216;ser&#8217; salvo como alegor\u00eda: del principio al fin es farsa y simulaci\u00f3n&#8221;. Shabistari, El jard\u00edn secreto (siglo XIII) -Acaso podr\u00eda usted decirme m\u00e1s acerca de su desatino controlado -dije. -\u00bfQu\u00e9 quieres saber de eso? -D\u00edgame por favor, don Juan, \u00bfqu\u00e9 es exactamente el desatino controlado? Don Juan ri\u00f3 fuerte y produjo un sonido chasqueante golpe\u00e1ndose el<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"class_list":["post-3575","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nagualismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3575"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3575\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}