{"id":3532,"date":"2009-01-30T20:10:20","date_gmt":"2009-01-30T20:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3532"},"modified":"2009-01-30T20:10:20","modified_gmt":"2009-01-30T20:10:20","slug":"castaneda-desaparece","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3532","title":{"rendered":"Castaneda desaparece"},"content":{"rendered":"<p>Castaneda desaparece<\/p>\n<p>Editado en catal\u00e1n en: &#8220;Revista d&#8217;Etnologia de Catalunya&#8221; -n\u00fam. 15, noviembre de 1999, p\u00e1gs. 120-127-por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil escribir algo nuevo sobre el universal Carlos C\u00e9sar Castaneda Arana, sin que resulte una simple invenci\u00f3n, una interpretaci\u00f3n personal del articulista o sin que sea una cr\u00edtica o una mitificaci\u00f3n, de las que oscurecen cualquier realidad. Vamos a tratar, pues, de realizar un peque\u00f1o recorrido por su biograf\u00eda reciente hasta donde los hechos verificados lo permitan. A partir de ah\u00ed, cada cual haga sus libres interpretaciones de lo que se le presente. Algunos de los datos que siguen han sido tomados de las investigaciones que Edith Stanley, Patrick Kerkstra y Scott Glover, investigadores del peri\u00f3dico norteamericano Los Angeles Times, han realizado sobre la reciente muerte de Castaneda.<\/p>\n<p>Su vida<\/p>\n<p>El universal autor conocido bajo el nombre de Carlos Castaneda, autodenomindo brujo seguidor de las tradiciones cham\u00e1nicas de los indios yaqui, norteamericanos, muri\u00f3 el 27 de abril de 1999 en Westwood, EE.UU., seg\u00fan comunic\u00f3 su abogada Deborah Drooz, la cual se presenta como amiga del escritor y ejecutora de su testamento.<br \/>\nA pesar de la espesa neblina y misterio -voluntariamente esparcidos- que envuelven la vida de Carlos Castaneda, se sabe que emigr\u00f3 a los EE.UU. en el a\u00f1o 1951, y se dice que hab\u00eda nacido el d\u00eda de Navidad del a\u00f1o 1925 en Sao Paulo (Brasil) o en Cajamarca (Per\u00fa), dependiendo de los relatos autobiogr\u00e1f\u00edcos que se quieran creer. Es muy probable que se tratara del hijo de alguna familia sudamericana que emigr\u00f3 a los EE.UU. a estudiar. En este sentido algunas voces, a mi juicio bastante autorizadas, afirman que su n\u00facleo familiar ten\u00eda origen catal\u00e1n y que su apellido real era Casta\u00f1eda, apelativo bastante difundido en algunas comarcas catalanas que viene a significar &#8220;bosque de casta\u00f1os&#8221;, pero que al emigrar de Sudam\u00e9rica a los EE.UU., y ante la ausencia del sonido y la graf\u00eda &#8220;\u00f1&#8221; en ingl\u00e9s, perdi\u00f3 su Casta\u00f1eda familiar en favor de su nuevo Castaneda.<br \/>\nPor su parte, nuestro autor era un mentiroso y un tramposo sin l\u00edmites y nunca arrepentido de ello, de ah\u00ed que la comunidad cient\u00edfica jam\u00e1s le haya prestado una seria atenci\u00f3n, a pesar de que en muchos momentos afirm\u00f3 y reiter\u00f3 que lo que relataba era cierto y que no hab\u00eda fantas\u00eda en ello. No obstante, y a pesar de que se diera cr\u00e9dito a sus narraciones, lo cierto es que los detalles de su biograf\u00eda -tan rebuscados por investigadores detractores como por mit\u00f3manos seguidores- son una suma de puras hip\u00f3tesis oscurecidas con toda meticulosidad. Nada est\u00e1 claro, empezando por la fecha de su fecha de nacimiento o por el lugar donde aconteci\u00f3. Incluso hay serias dudas sobre la veracidad oficial de su nombre. Uno podr\u00eda pensar que se trata justamente de la estrategia del brujo, que tantas veces \u00e9l mismo hab\u00eda repetido en sus libros, para escapar al enquilosamiento de un pasado que va formando una costra encima de uno y cada vez le impide m\u00e1s vivir como un guerrero. Tambi\u00e9n se podr\u00eda pensar que una persona como Castaneda se muestra elusivo ante la prensa y ayuda a forjar su propio mito haciendo desaparecer sus huellas del pasado hasta en los m\u00e1s m\u00ednimos detalles, pero que en alg\u00fan nivel de su intimidad aparece un Carlos desenmascarado, pero resulta que no, que incluso alguien tan pr\u00f3ximo a nuestro autor como el psic\u00f3logo Richard Yensen me coment\u00f3, cuando estuvimos juntos hace unas semanas, que Castaneda era un mentiroso permanente, que uno nunca pod\u00eda fiarse de lo que dec\u00eda. &#8220;Gran parte de la m\u00edstica castanediana se basa en el hecho de que, ni tan s\u00f3lo sus m\u00e1s \u00edntimos amigos est\u00e1n seguros de quien es&#8221;, escribi\u00f3 su ex-esposa Margaret Runyan Castaneda, en un memorial que se public\u00f3 en el a\u00f1o 1997 a pesar de que el propio Castaneda trat\u00f3 de impedir que se editara. As\u00ed pues, nadie puede esperar que la academia de cient\u00edficos, preocupados por la verdad objetiva, mostrara la menor disposici\u00f3n a creer o a verificar algo salido de la pluma de un supremo mentiroso de los \u00fanicos aspectos comprobables de su propia vida.<br \/>\nCon independencia de quien fuera ese hombre, de su nombre de pila y lugar y fecha de nacimiento, lo cierto es que nuestro autor consigui\u00f3 galvanizar y catalizar la atenci\u00f3n mundial hace unos treinta a\u00f1os. Ya es ampliamente sabido que como trabajo final para obtener el t\u00edtulo de doctor en antropolog\u00eda en la Universidad de Los \u00c1ngeles, Castaneda hizo lo que tantos estudiantes de antropolog\u00eda al acabar la carrera: escogi\u00f3 un tema, un lugar y una etnia sobre la que realizar la investigaci\u00f3n necesaria para la Academia, pero lo que sali\u00f3 fue el rememorado viaje al desierto de Arizona, en M\u00e9xico. Su intenci\u00f3n inicial -si hemos de creernos su relato- se centraba en buscar y estudiar los efectos de determinadas plantas medicinales de uso tradicional entre los pueblos que habitan este \u00e1rido y ancho rinc\u00f3n de mundo. Pero el destino nunca perdona: se par\u00f3 en una ciudad fronteriza con el desierto de Arizona y all\u00ed, en la misma parada de autobuses de la compa\u00f1\u00eda Greyhound, la m\u00e1s popular de los EE.UU., comenz\u00f3 el cambio que le llevar\u00eda a transformarse como persona, a \u00e9l y a una buena parte de la juventud occidental. Una vez situado y sin saber lo que le deparaban los hados, en esta terminal de autobuses se encontr\u00f3 con un anciano indio de la etnia yaqui, supuestamente llamado Juan Matus, Don Juan, que dec\u00eda provenir de Sonora, M\u00e9xico. Si hemos de seguir creyendo la historia narrada por Castaneda, este anciano result\u00f3 ser un cham\u00e1n que consum\u00eda plantas ente\u00f3genas, y las que us\u00f3 para iniciar a su alumno y adentrarlo en un mundo oculto que sobreviv\u00eda desde hac\u00eda m\u00e1s de 2 000 a\u00f1os.<br \/>\nBajo la dura, firme y sabia tutela del entra\u00f1able Don Juan, que dur\u00f3 a lo largo de bastantes a\u00f1os, nuestro autor experiment\u00f3 los efectos del peyote, de diversas semillas ente\u00f3genas y de hongos probablemente psiloc\u00edbicos, conociendo vivencias y momentos de \u00e9xtasis supremo pero tambi\u00e9n de dolorosos y oscuros infiernos de p\u00e1nico. Todo ello en un intento por conocer y vivir lo que denomin\u00f3 estados no ordinarios de realidad. Vagando por el desierto junto a su gu\u00eda y maestro psicol\u00f3gico y etnobot\u00e1nico (justo en las catalogaciones bot\u00e1nicas, lo \u00fanico que se puede observar desde fuera, es donde Castaneda falla m\u00e1s), el antrop\u00f3logo declar\u00f3 haber visto insectos gigantescos, haber aprendido a volar con su nuevo pico, haberse transformado en cuervo y que finalmente, hab\u00eda triunfado en el prop\u00f3sito de alcanzar un nivel superior y m\u00e1s refinado de consciencia, en ser un hombre de conocimiento como lo era Don Juan.<br \/>\nSu tesis, publicada el a\u00f1o 1968 por la Universidad de California, se convirti\u00f3 pronto en un \u00e9xito literario internacional. En ella tocaba la fibra adecuada y en el momento justo de la cresta de la ola de la joven cultura norteamericana de los a\u00f1os 1960, consumidora de substancias psicod\u00e9licas y rom\u00e1nticamente enamorada de sus puros y sabios ind\u00edgenas. El estilo de la obra inicial de Castaneda, estilo que ya nunca dejar\u00eda, era una curiosa y sugerente mezcla de alegor\u00edas universales, antropolog\u00eda, parapsicolog\u00eda, alquimia y filosof\u00eda budista, y -probablemente- una buena dosis de ficci\u00f3n. En mi opini\u00f3n tambi\u00e9n hay una buena dosis de las ense\u00f1anzas que a principios de siglo difundiera G. Gurdjieff y su propio disc\u00edpulo aventajado Ouspenski. As\u00ed fue como su primer libro, Las ense\u00f1anzas de Don Juan. Una v\u00eda yaki hacia el conocimiento, convirti\u00f3 al anciano personaje de Don Juan en un nombre m\u00e1s que reverenciado entre los j\u00f3venes y a Castaneda en un aut\u00e9ntico s\u00edmbolo cultural.<br \/>\nEn uno de los pocos art\u00edculos escritos sobre \u00e9l y en el que Castaneda cooper\u00f3, publicado por la revista Time en 1973, se dec\u00eda que: &#8220;para las decenas de miles de lectores (de Castaneda), j\u00f3venes y ancianos, el primer encuentro de Castaneda con Juan Matus (&#8230;) es un hecho literario mejor conocido que el encuentro entre Dante y Beatriz a las orillas del Arno&#8221;&#8230; Efectivamente, as\u00ed es. Despu\u00e9s de tal impresionante debut literario, nuestro autor continu\u00f3 produciendo \u00e9xitos de ventas tales como Una realidad aparte, Viaje a Itxlan y Relatos de poder. A ra\u00edz de ello, y dado el car\u00e1cter entre pueril e impetuoso que caracteriza a nuestros vecinos del otro lado del Atl\u00e1ntico, una multitud j\u00f3venes y de no tan j\u00f3venes se precipit\u00f3 hacia M\u00e9xico esperando convertirse en nuevos alumnos echados a los sabios pies de Don Juan, los periodistas se pusieron a investigar la vida de este brujo y de su ya afamado disc\u00edpulo&#8230; pero el anciano indio yaki no aparec\u00eda por ning\u00fan lado -al rev\u00e9s de lo que hab\u00eda sucedido con la chamana Mar\u00eda Sabina.. Ello dio origen a especulaciones sobre la realidad de lo narrado en los libros de Castaneda, no faltando quien lo acusara de ser el autor de un ingenioso y bien elaborado camelo que no respond\u00eda a la realidad \u00e9tnica y tradicional que se anunciaba. La cr\u00edtica esc\u00e9ptica tuvo un buen representante en Joyce Carol Oates, reputado autor, quien dio la vuelta a los argumentos de veracidad, pregunt\u00e1ndose en 1972 &#8220;\u00bfHay alguna posibilidad de que estos libros no sean de ficci\u00f3n? Todo el mundo los acepta como estudios antropol\u00f3gicos pero a mi me parecen unas remarcables obras art\u00edsticas, al estilo de Hesse cuando escrib\u00eda sobre la iniciaci\u00f3n del joven en otro tipo de realidad. Est\u00e1n bellamente construidos, el di\u00e1logo es impecable, el personaje de Don Juan es inolvidable y todo disfruta de un gran ritmo novel\u00edstico&#8221;. No puede ser realidad. Por su parte, el prestigioso antrop\u00f3logo C. Geertz, dijo tambi\u00e9n que: &#8220;por ahora sus libros carecen de presencia alguna en el campo de la antropolog\u00eda&#8221;, en el sentido de que, a pesar de la gran popularidad obtenida, ning\u00fan profesor universitario y serio de antropolog\u00eda recomendar\u00eda esos textos a sus estudiantes. No obstante, ni la tendencia de Castaneda por mentir ni la m\u00e1s que cuestionable existencia real de Don Juan han hecho disminuir en ning\u00fan momento el entusiasmo de sus admiradores. En este sentido, Joshua Gilder, redactor de la Saturday Review, afirm\u00f3 que no es necesario creer y tener fe para sentirse arrastrado por la narrativa de Castaneda, se trata de la reelaboraci\u00f3n de mitos universales: obran un efecto extra\u00f1o y maravilloso que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del reino de las creencias. Es algo que solo un genio puede producir.<br \/>\nA pesar de tanta cr\u00edtica -o justo debido a ella- en los \u00faltimos d\u00edas de su vida, Castaneda insisti\u00f3 firmemente en que los hechos por \u00e9l narrados en sus libros no tan solo eran reales sino que estaban meticulosamente documentados. Tambi\u00e9n lo repiti\u00f3 ante las 400 personas que asistieron a un seminario impartido por \u00e9l mismo en Anaheim, en el a\u00f1o 1995: ah\u00ed afirm\u00f3 y reiter\u00f3 que \u00e9l no hab\u00eda inventado nada, que no estaba loco.<br \/>\nA mi juicio, y despu\u00e9s de los a\u00f1os que he dedicado a la investigaci\u00f3n de los ente\u00f3genos, a sus efectos y a la importancia que tienen en toda cultura humana, creo no equivocarme al afirmar que en estos campos del quehacer humano es muy, muy arriesgado decir que algo es real o que no lo es. Los efectos que producen las substancias psicoactivas tienen muchos matices de gris. En este sentido, hace a\u00f1os tuve la sensaci\u00f3n -y con el tiempo se ha ido afirmando en mi interior- , de que la gran trampa de Castaneda, su gran mentira, no es lo que narra sino c\u00f3mo lo relata: cuando se autoexperimenta con plantas ente\u00f3genas, uno ve mundos no ordinarios, pero tambi\u00e9n es cierto que no conozco a nadie en su sano juicio que afirme que tales mundos est\u00e1n realmente fuera del propio sujeto. Son mundos interiores a pesar de que, muy a menudo, tengan alg\u00fan tipo de reverberaci\u00f3n o empat\u00eda con el entorno. Es as\u00ed como, para referirse a estas dimensiones de nuestro universo ps\u00edquico, es necesario e imprescindible usar met\u00e1foras ling\u00fc\u00edsticas. No en vano todas, absolutamente todas, las religiones anuncian sus verdades y descubrimientos en forma metaf\u00f3rica: el Tao de los budistas es innominable, lo mismo que el Uno de los cristianos, y para referirse a estas existencias trascendentes no queda m\u00e1s remedio que usar im\u00e1genes metaf\u00f3ricas. Creo que Castaneda hac\u00eda trampa cuando pon\u00eda las met\u00e1foras en boca del inefable Don Juan pero no anunciaba que la forma de explicar sus experiencias era tambi\u00e9n una met\u00e1fora. A menudo, en mis experiencias con ayahuasca, san pedro u otros ente\u00f3genos uso esas mismas formas expresivas (he volado por&#8230;, he visto&#8230;, he sentido la inmensidad&#8230;, he muerto&#8230;, mi cuerpo se transforma&#8230;) y si no anunciara que se trata del efecto de un ente\u00f3genos sobre mi propia mente, es probable que unos me tomaran por un demente y otros por un profeta, como a Castaneda.<\/p>\n<p>Su muerte<\/p>\n<p>A pesar de todo lo anterior, nuestro autor merece que se le aplique con todos los honores la m\u00e1xima castellana de genio y figura&#8230; ya que su misteriosa vida de brujo se refleja tambi\u00e9n en su muerte.<br \/>\nLa causa declarada de su silenciosa y an\u00f3nima muerte fue un c\u00e1ncer de h\u00edgado. Como m\u00ednimo externamente, muri\u00f3 en consecuencia a su vida de las \u00faltimas d\u00e9cadas y al contenido de sus ense\u00f1anzas: apartado del mundanal ruido, sin publicidad ni c\u00e1maras, en el m\u00e1s escrupuloso, libre y perfecto anonimato. De \u00e9l no se tienen fotograf\u00edas de menos de cuarenta a\u00f1os de antig\u00fcedad ni grabaciones de ning\u00fan tipo, ya que cuidaba muy mucho de que, en sus escas\u00edsimas apariciones en p\u00fablico, nadie registrara su voz ni fotografiara su imagen: de aqu\u00ed la sorprendente foto que apareci\u00f3 en los peri\u00f3dicos de finales de junio para anunciar su muerte, retrato tomado el a\u00f1o 1951 en el que se ve un hombre de cara redonda, peinado de postguerra y todo ello de una calidad t\u00e9cnica \u00ednfima. Un brujo, afirmaba Castaneda, nunca mira su pasado y estos sistemas para congelar la imagen de una persona frenan la evoluci\u00f3n interior del guerrero.<br \/>\nTampoco -seg\u00fan parece- se realiz\u00f3 funeral alguno. Su cuerpo fue incinerado en los EE.UU. y luego se esparcieron sus cenizas en M\u00e9xico, de acuerdo a lo que figura en los registros de la morgue de la ciudad norteamericana de Culver. No obstante, tampoco estos datos tienen nada de fiable ya que ni tan solo su certificado oficial de defunci\u00f3n est\u00e1 libre de ambig\u00fcedades y falta de informaci\u00f3n. En \u00e9l, y seg\u00fan el peri\u00f3dico Los Angeles Times, se dice que su ocupaci\u00f3n laboral era la de profesor en la escuela del distrito de Berverly Hills (Beverly Hills School District), pero ninguna escuela de este distrito tiene registrado ni archivo alguno de que Castaneda ense\u00f1ara ah\u00ed. Tambi\u00e9n se ha dicho que nuestro autor carec\u00eda de familia, pero en el certificado de defunci\u00f3n aparece el nombre de una sobrina, Talia Bey, que resulta que es la presidente de la compa\u00f1\u00eda Cleargreen Inc., la empresa que organizaba los seminarios de Castaneda sobre &#8220;tensegridad&#8221;, una moderna y algo deshilachada versi\u00f3n de las supuestas pr\u00e1cticas cham\u00e1nicas para obtener energ\u00eda, de las que una parte proviene claramente del yoga, otra de las artes marciales y aun otra parte de ejercicios ergon\u00f3micos. A pesar de ello, no ha sido posible localizar a T. Bey para que a\u00f1adiera m\u00e1s informaci\u00f3n sobre el tema.<br \/>\nEn este mismo sentido, es sorprendente que en el documento oficial de defunci\u00f3n, seg\u00fan Los Angeles Times, Castaneda aparece consignado como Nev. Married, &#8220;Nunca estuvo Casado&#8221; cuando, en cambio, se sabe de su matrimonio con Margaret Runyan Castaneda, procedente de Charleston (W.Va.), que dur\u00f3 entre los a\u00f1os 1960 y 1973, y del que naci\u00f3 un hijo no reconocido por Castaneda, ni bajo juramento ante un tribunal. Este supuesto hijo tiene ahora 36 a\u00f1os y vive en Atlanta. No para de reclamar ser el descendiente del afamado autor y para ello afirma tener un certificado de nacimiento en que el figura Carlos Castaneda como padre. No obstante, nada de ello est\u00e1 realmente aclarado a pesar de las investigaciones realizadas por E. Stanley, P. Kerkstra y S. Glover. La nube se cierra a su alrededor.<br \/>\nCuando, hace unas semanas se pidi\u00f3 informaci\u00f3n sobre la muerte de Castaneda a su presunta ex esposa, M. Runyan de 76 a\u00f1os, \u00e9sta respondi\u00f3 que nadie le hab\u00eda informado, que no sab\u00eda nada, pero que \u00e9l ya estaba preocupado por su muerte desde a\u00f1os atr\u00e1s, afirmaba que iba a ser la mejor experiencia de su vida. En 1995, mientras impart\u00eda el seminario en Anaheim, nuestro autor declar\u00f3 en p\u00fablico que: &#8220;&#8230;todos nos estamos enfrentando al infinito, tanto si nos gusta como si no \u00bfPor qu\u00e9 no lo hacemos mientras estamos d\u00e9biles, cuando estamos con la salud quebrada o cuando estamos moribundos? \u00bfPor qu\u00e9 no cuando nos sentimos fuertes? \u00bfPor qu\u00e9 no ahora mismo?&#8221; En cambio, contrastando con estas expl\u00edcitas declaraciones de hace tres a\u00f1os est\u00e1 su postura de cuando lo entrevistaron para la revista Time en el a\u00f1o 1973; entonces se mostr\u00f3 mucho m\u00e1s sucinto al tratar el tema del final de la vida desviando la atenci\u00f3n del periodista hacia un graffiti que hab\u00eda en un muro de Los Angeles en el que se dec\u00eda: &#8220;La muerte es el subid\u00f3n m\u00e1s fuerte de todos. Por eso nos lo reservan para el final&#8221;.<br \/>\nNuestro \u00ednclito autor ha dejado un testamento que debe ser le\u00eddo y validado a lo largo del mes de julio en Los \u00c1ngeles, y un dudoso certificado de defunci\u00f3n: perfecto final para una vida impecablemente brumosa. Las pocas personas que podr\u00edan salir legalmente beneficiadas de sus abundantes y jugosos derechos de autor fueron avisadas de la muerte de Castaneda por su abogada Deborah Drooze, pero nadie lo dijo a la prensa ni a ning\u00fan otro medio de comunicaci\u00f3n hasta el d\u00eda 18 de junio (hab\u00eda muerto el 27 de abril). Por su parte, la m\u00e9dico que atendi\u00f3 Castaneda en sus \u00faltimos respiros, Angelica Due\u00f1as, no se sabe que haya hablado absolutamente con nadie en referencia a este tan secreto paciente. Incluso aquellas personas que, seg\u00fan parece, ten\u00edan a nuestro autor como a uno de sus buenos amigos no supieron nada acerca de su \u00f3bito y, cuando m\u00e1s tarde les fue comunicado tampoco gastaron ni un instante para dar a conocer la muerte de su amigo a nadie. Este fue su tributo a Castaneda y a su menosprecio por la publicidad, respet\u00e1ndolo y prescindiendo de la dimensi\u00f3n de realidad en pueda hallarse el autor.<br \/>\nMichael Korda, autor y editor que public\u00f3 alg\u00fan libro de Castaneda en la editorial Simon&#038;Schuster declar\u00f3 que \u00e9l mismo hab\u00eda adoptado como pr\u00e1ctica habitual en su vida no discutir nunca ni con nadie relacionado con la industria de los medios de comunicaci\u00f3n sobre Castaneda, y menos aun sobre su defunci\u00f3n. Tampoco Tracy Kramer, agente literaria de Castaneda en Los Angeles, ha devuelto ni una sola de las llamadas recibidas que preguntaban o comentaban algo sobre el mismo tema. En lugar de ello, se ha limitado a citar los mismos textos de Castaneda: &#8220;de acuerdo a la tradici\u00f3n de los chamanes de su linaje, Carlos Castaneda dej\u00f3 este mundo en plena consciencia&#8221;.<br \/>\nComo muy corto resumen de su vida pues, s\u00f3lo me atrevo a a\u00f1adir que Castaneda fue el autor de diez libros traducidos a diecisiete idiomas, libros que han causado un aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n en el pensamiento occidental de la segunda mitad del siglo XX. Alg\u00fan observador norteamericano ha afirmado que fue el primer y principal ide\u00f3logo de la denominada Nueva Era, pero en mi opini\u00f3n, quien ha le\u00eddo con atenci\u00f3n sus libros probablemente aceptar\u00e1 que en ellos hay la posibilidad de embuste, de fantas\u00edas trenzadas extraordinariamente bien y otras virtudes y cualidades, o bien lo contrario, pero -por lo menos desde la vieja y ya curtida Europa- se hace dif\u00edcil ver en el brioso y masculino Castaneda un abanderado de la algo fofa Nueva bobEra. No creo que \u00e9l lo aceptara.<br \/>\nEn todo caso, el tema no est\u00e1 en si es cierto o no, en un sentido f\u00edsico, el contenido de sus relatos, sino en lo tremendamente sugerente de sus libros, en lo que obran sobre los lectores y en el espacio m\u00edtico que ocupan en la realidad actual \u00bfAlguien se preguntar\u00eda si existi\u00f3 un Edipo de carne y hueso para corroborar la veracidad del mito o met\u00e1fora usado para explicar nuestras dependencias psicol\u00f3gicas maternas? \u00bfVerdad que no&#8230;?<\/p>\n<p>Josep M\u00aa Fericgla<br \/>\nDr. en Antropolog\u00eda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Castaneda desaparece Editado en catal\u00e1n en: &#8220;Revista d&#8217;Etnologia de Catalunya&#8221; -n\u00fam. 15, noviembre de 1999, p\u00e1gs. 120-127-por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Barcelona Es dif\u00edcil escribir algo nuevo sobre el universal Carlos C\u00e9sar Castaneda Arana, sin que resulte una simple invenci\u00f3n, una interpretaci\u00f3n personal del articulista o sin que sea una cr\u00edtica o una mitificaci\u00f3n, de<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"class_list":["post-3532","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nagualismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3532"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3532\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}