{"id":3527,"date":"2009-01-30T20:08:11","date_gmt":"2009-01-30T20:08:11","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3527"},"modified":"2009-01-30T20:08:11","modified_gmt":"2009-01-30T20:08:11","slug":"epistemiologia-antropologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3527","title":{"rendered":"Epistemiologia antropologica"},"content":{"rendered":"<p>Hacia una Epistemolog\u00eda Antropol\u00f3gica<br \/>\nLectura de una obra de Carlos Castaneda<\/p>\n<p>Isabel Araya Olmos. Licenciada en Antropolog\u00eda<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00beEra distinto cuando hab\u00eda gente en el mundo -prosigui\u00f3- gente que sab\u00eda que un hombre pod\u00eda convertirse en le\u00f3n de monta\u00f1a o en p\u00e1jaro, o que un hombre pod\u00eda volar as\u00ed no m\u00e1s. Por eso ya no uso la yerba del diablo. \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPara asustar a los indios? Y lo vi triste, y una honda simpat\u00eda me llen\u00f3. Quise decirle algo, aunque fuera una perogrullada.<br \/>\n\u00beTal vez, don Juan, \u00e9se sea el destino de todos los hombres que quieren saber.<br \/>\n\u00beTal vez, dijo suavemente.<br \/>\n(Castaneda 1974:89)<\/p>\n<p>El libro &#8220;Las ense\u00f1anzas de Don Juan: una forma yaqui de conocimiento&#8221;, de Carlos Castaneda (1974), integra una trilog\u00eda (1) que el autor escribe sobre la tradici\u00f3n y la sociedad de los brujos de M\u00e9xico. Sin embargo, este texto puede ser le\u00eddo por s\u00ed solo, como unidad que narra una etapa de la investigaci\u00f3n\/aprendizaje del escritor. Las posibles lecturas son m\u00faltiples \u00betantas como lectores existen\u00be pero, aqu\u00ed hemos querido situarnos desde la Epistemolog\u00eda, entendida como reflexi\u00f3n sobre el conocimiento, para desde esa perspectiva descubrir las distinciones t\u00e1citas que se entretejen en el relato.<\/p>\n<p>El concepto de Epistemolog\u00eda es comprendido desde diversos enfoques o paradigmas que lo reconocen, por una parte, como una teor\u00eda general del conocimiento y, por otra, en tanto estudios m\u00e1s particularizados sobre la g\u00e9nesis y la estructura de las ciencias (Mardones, J. M. y N. Ursua 1995).<\/p>\n<p>En este escrito (de Castaneda), se distinguen, desde un principio, tem\u00e1ticas estrechamente vinculadas con el comprender. Se reconoce, por una parte, el narrar de un aprendizaje: donde el antrop\u00f3logo es el iniciado y el brujo Yaqui (2), don Juan, el maestro. Tambi\u00e9n, desde la Etnolog\u00eda, se puede leer una descripci\u00f3n de otros dominios del entendimiento humano, un encuentro con el otro, la experiencia de la otredad (3).<\/p>\n<p>Tal investigaci\u00f3n, que empieza como un simple estudio de plantas alucin\u00f3genas (peyote, datura y hongos), en las pr\u00e1cticas de la hechicer\u00eda yaqui, muestra en el fondo cu\u00e1n dif\u00edcil puede ser diferenciar y reconocer al sujeto que estudia del que es estudiado. No s\u00f3lo por lo flexibles que resultan ser las fronteras de dicho l\u00edmite, sino porque esa dualidad sujeto\/objeto se desvanece y en su lugar aparece otra unidad din\u00e1mica: sujeto-observador\/m\u00e9todo\/sujeto-observado, donde cada personaje puede cambiar seg\u00fan el contexto desde un polo a otro, ser interlocutor e int\u00e9rprete a la vez.<\/p>\n<p>Castaneda se interesa, como dec\u00edamos, en un conocimiento distinto al cient\u00edfico; pero, igualmente leg\u00edtimo: el sistema de conocimiento de la magia o brujer\u00eda yaqui. El busca entender esta otredad, y experimenta la extra\u00f1eza. En palabras de Octavio Paz:<\/p>\n<p>&#8220;Esta experiencia&#8230; del saberse solo en el mundo a sentirse parte del mundo. Es un desprendimiento del yo que somos (o creemos ser) hacia el otro que tambi\u00e9n somos y que siempre es distinto de nosotros. Desprendimiento: aparici\u00f3n: Experiencia de la extra\u00f1eza que es ser hombres.&#8221; (Paz 1974:12)<\/p>\n<p>La realidad ontol\u00f3gica se desploma<\/p>\n<p>Con todo, no cabe duda que dicho estudio se centra en uno de los tantos cruces de la Epistemolog\u00eda. Describe el recorrido de un aprendiz, de un observador, sujeto que investiga, y revela descripciones de otros mundos, de &#8220;estados de realidad no ordinaria&#8221;, como los llama Castaneda. Este libro narra la confrontaci\u00f3n de realidades distintas, el choque entre una realidad cotidiana (&#8220;realidad ordinaria&#8221;), y otra no cotidiana (&#8220;no ordinaria&#8221;), inducida por las plantas alucin\u00f3genas.<\/p>\n<p>&#8220;En el contexto espec\u00edfico de sus ense\u00f1anzas, don Juan relacionaba el uso de la Datura inoxia (o Toloache), y la Psilocybe mexicana (hongo), con la adquisici\u00f3n de poder, un poder que \u00e9l llamaba &#8220;aliado&#8221;. Relacionaba el uso de la Lophophora wiliamsii (o Peyote), con la adquisici\u00f3n de sabidur\u00eda, o conocimiento de la buena manera de vivir. La importancia de las plantas consist\u00eda, para don Juan, en su capacidad de producir etapas de percepci\u00f3n peculiar en un ser humano. As\u00ed, me gui\u00f3 al experimentar una serie de tales etapas con el prop\u00f3sito de exponer y validar su conocimiento. Las he llamado &#8220;estados de realidad no ordinaria&#8221;, en el sentido de realidad inusitada contrapuesta a la realidad ordinaria de la vida cotidiana. La distinci\u00f3n se basa en el significado inherente a los estados de realidad no ordinaria. En el contexto del saber de don Juan se consideraban reales, aunque su realidad se diferenciaba de la realidad ordinaria. Don Juan consideraba los estados de realidad no ordinaria como \u00fanica forma de aprendizaje pragm\u00e1tico y \u00fanico medio de poder adquirir poder.&#8221; (Castaneda; 1974: 39-40)<\/p>\n<p>Con lo anterior se est\u00e1n esbozando los primeros contornos de una cr\u00edtica a la ciencia cl\u00e1sica. Este juicio se va reafirmado en el transcurso de la investigaci\u00f3n. El uso y la acci\u00f3n de los alucin\u00f3genos resulta ser una cr\u00edtica de la Realidad: el derrumbe de una racionalidad sostenida por las percepciones, la ficci\u00f3n de una realidad fijada por los sentidos (G. Bateson 1985; H. Von Foerster 1990). Los estados de realidad no ordinaria son tan &#8220;reales&#8221; como la misma cotidianeidad. \u00bfCu\u00e1les son los l\u00edmites, entonces, entre &#8220;realidad&#8221; e &#8220;ilusi\u00f3n&#8221;? Estos se diluyen, no se alcanzan. La realidad ontol\u00f3gica se desploma.<\/p>\n<p>&#8220;La visi\u00f3n de la otra realidad reposa sobre las ruinas de esta realidad. La destrucci\u00f3n de la realidad cotidiana es el resultado de lo que podr\u00eda llamarse la cr\u00edtica sensible del mundo. Es equivalente, en la esfera de los sentidos, de la cr\u00edtica racional de la realidad. La visi\u00f3n se apoya en el escepticismo radical que nos hace dudar de la coherencia, consistencia y aun existencia de este mundo que vemos, o\u00edmos, olemos y tocamos. Para ver la otra realidad hay que dudar de la realidad que vemos con los ojos.&#8221; (Paz 1974:18)<\/p>\n<p>La consistencia de la visi\u00f3n m\u00e1gica del mundo<\/p>\n<p>El conocimiento como reflexi\u00f3n partir\u00eda justamente desde una crisis, desde algo que se cuestiona. En un movimiento similar, el estatus de lo que llamamos &#8220;Realidad&#8221; se pone en duda, se convierte y termina por aceptar que consiste en simples &#8220;descripciones del mundo&#8221; que generamos nosotros mismos como sujetos observadores (Von Foerster 1974).<\/p>\n<p>Las descripciones del mundo cotidiano, en Castaneda, son hasta menos consistentes e intensas que las visiones del peyote en ciertos momentos privilegiados. El mundo de las percepciones como realidad contrastante (en la que se logran constatar y verificar nuestras hip\u00f3tesis), queda as\u00ed invalidado, y sobre este escepticismo, ya no sensible sino racional, se puede criticar la ciencia cl\u00e1sica occidental, generando otra idea de nuestro entorno.<\/p>\n<p>En ese mismo sentido, Octavio Paz agrega con incre\u00edble riqueza y claridad :<\/p>\n<p>&#8220;En un primer momento la cr\u00edtica (del escepticismo), destruye los fundamentos pretendidamente racionales en que descansa nuestra fe en la existencia del mundo y del ser del hombre: uno y otro son opiniones, creencias desprovistas de certidumbre racional. El esc\u00e9ptico se sirve de la raz\u00f3n para mostrar las insuficiencias de la raz\u00f3n, su sinraz\u00f3n secreta. Inmediatamente despu\u00e9s, en un movimiento circular, se vuelve sobre s\u00ed mismo y examina su razonamiento: si su cr\u00edtica ha sido efectivamente racional, debe estar marcada por la misma inconsistencia. La sin raz\u00f3n de la raz\u00f3n, la incoherencia, aparecen tambi\u00e9n en la cr\u00edtica de la raz\u00f3n. El esc\u00e9ptico tiene que cruzarse de brazos y, para no contradecirse una vez m\u00e1s, resignarse al silencio y a la inmovilidad. Si quiere seguir viviendo y hablando debe afirmar, con una sonrisa desesperada, la validez no-racional de las creencias.&#8221; (Paz 1974:19-20)<\/p>\n<p>A Castaneda lo que le interesa no es mostrar la inconsistencia de nuestras descripciones de la realidad \u00besean las de la vida cotidiana o las de la cl\u00e1sica filosof\u00eda occidental\u00be sino la consistencia de la visi\u00f3n m\u00e1gica del mundo. Es por esta puerta que el autor entra y revalora el saber de la magia que posee don Juan. Sus experiencias de realidad no ordinaria dejan ya de ser &#8220;grotescas&#8221; \u00becomo alud\u00eda antes \u00e9l mismo. Y poco a poco se va abriendo a las creencias y pensamiento del brujo yaqui como frente a un sistema de conocimiento que se autosostiene coherente en todos sus componentes e interrelaciones.<\/p>\n<p>\u00bfCastaneda como aprendiz, investigador o sujeto en conversi\u00f3n?<\/p>\n<p>Carlos Castaneda, en tanto antrop\u00f3logo, entra como observador; pero, a lo largo del libro va cambiando el \u00e1ngulo de sus interpretaciones. Desde un principio explica que en la primera parte se limitar\u00e1 a narrar sus experiencias como aprendiz, y no a analizar las estructuras de este nuevo conocimiento. Es s\u00f3lo en el segundo apartado que el autor elabora un esquema interpretativo del sistema m\u00e1gico de conocimiento yaqui, de la construcci\u00f3n de mundo que propone el saber de don Juan.<\/p>\n<p>Castaneda transita as\u00ed desde un rol de observador cient\u00edfico a otro de aprendiz, o de amigo: investiga, y al hacerlo, aprende, se contacta, se relaciona, se vincula con ese otro, con don Juan. Ya en la introducci\u00f3n del libro, se puede leer:<\/p>\n<p>&#8220;Le dije (a don Juan) que me interesaba obtener informes sobre plantas medicinales&#8230;(31). Me propuse averiguar d\u00f3nde viv\u00eda don Juan, y m\u00e1s tarde lo visit\u00e9 varias veces. En cada visita intent\u00e9 llevarlo a hablar del peyote; pero, sin \u00e9xito. No obstante nos hicimos muy buenos amigos, y mi investigaci\u00f3n cient\u00edfica fue relegada, o al menos reencaminada por cauces que se hallaban mundos aparte de mi intenci\u00f3n original&#8230; Al principio vi a don Juan simplemente como un hombre algo peculiar que sab\u00eda mucho sobre el peyote y que hablaba el espa\u00f1ol notablemente bien. Pero la gente con quien viv\u00eda lo consideraba due\u00f1o de alg\u00fan \u0091saber secreto\u0092, lo cre\u00eda \u0091brujo\u0092.&#8221; (Castaneda; 1974:31-32)<\/p>\n<p>Se produce entonces un giro. Despu\u00e9s de un a\u00f1o de conocerse, don Juan le explica que posee ciertos conocimientos recibidos de un maestro o &#8220;benefactor&#8221;, y que lo ha escogido a \u00e9l como aprendiz, advirti\u00e9ndole que el proceso de aprendizaje ser\u00e1 largo y arduo. As\u00ed, en 1961, Castaneda inicia su aprendizaje:<\/p>\n<p>&#8220;En Junio de 1961 inici\u00e9 mi aprendizaje con Don Juan. Anteriormente lo hab\u00eda visto en diversas ocasiones, pero siempre en calidad de observador antropol\u00f3gico&#8221;. (Castaneda 1974: 36)<\/p>\n<p>No creemos, sin embargo, estar frente a una conversi\u00f3n del investigador cient\u00edfico en brujo, como argumenta Octavio Paz; por lo menos no en este primer libro. Tampoco interpretamos en \u00e9ste una &#8220;destrucci\u00f3n cr\u00edtica de la Antropolog\u00eda&#8221; (Paz 1974: 12), y una victoria de la magia. Leemos m\u00e1s bien un modo de poner en duda el estatus de verdad exclusiva de la ciencia cl\u00e1sica occidental, de cuestionar nuevamente el m\u00e9todo emp\u00edrico positivista.<\/p>\n<p>Castaneda no se convierte en otro, s\u00f3lo se relaciona con esta otredad. Se &#8220;comunica&#8221;, dir\u00eda Fritz Wallner (1990). Pero en esta comunicaci\u00f3n no hay una metamorfosis del observador. El tema tan central en la Antropolog\u00eda aparece de nuevo: lo Emic y lo Etic. Si entendemos por ello el observar un fen\u00f3meno social y humano desde &#8220;dentro&#8221; o &#8220;fuera&#8221;, respectivamente, se podr\u00eda hablar aqu\u00ed de una visi\u00f3n Emic, aunque Castaneda no logre ver jam\u00e1s el saber de la brujer\u00eda con los ojos de don Juan, de un indio Yaqui. El brujo puede ver la otra realidad porque la ve con otros ojos \u00becon los ojos del otro. Castaneda se mantiene, entonces, y a pesar de todo, en su mundo de significados (Sch\u00fctz 1974). Quiz\u00e1s algo hay en esto de lo que considera K\u00fchn (1971), cuando afirma la incomunicabilidad de los Paradigmas, donde s\u00f3lo es posible una traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Investigaci\u00f3n, m\u00e9todos y an\u00e1lisis en el estudio de Castaneda<\/p>\n<p>Este libro es luego una investigaci\u00f3n. A partir de ciertas consideraciones, distinciones y m\u00e9todos, logra elaborar una compresi\u00f3n \u00edntegra de un fen\u00f3meno cultural. Dicho trabajo requiere entonces, y como punto de partida, de un investigador que entra en contacto con un conocimiento otro, con una realidad a interpretar.<\/p>\n<p>La brujer\u00eda de Don Juan es esa otra realidad, conocimiento &#8220;no cient\u00edfico&#8221;, dice Castaneda. As\u00ed, \u00e9l investiga una tradici\u00f3n cerrada; intenta, desde la fenomenolog\u00eda, comprender cr\u00edtica y &#8220;objetivamente&#8221; el saber de una sociedad que coexiste con la sociedad moderna mexicana, y que posee un pensamiento o un sistema de creencias de una amplia coherencia conceptual interna.<\/p>\n<p>&#8220;Durante los meses siguientes a mi abandono del aprendizaje, necesit\u00e9 comprender lo que hab\u00eda experimentado, y lo que hab\u00eda experimentado era la ense\u00f1anza de un sistema coherente de creencias por medio de un m\u00e9todo pragm\u00e1tico y experimental&#8230; Resultaba claro que el conocimiento de don Juan y su m\u00e9todo de trasmitirlo eran los de su benefactor; as\u00ed, mis dificultades para comprender sus ense\u00f1anzas debieron de ser an\u00e1logas a las que \u00e9l mismo experiment\u00f3&#8230; Tales observaciones me llevaron a creer que para cualquier principiante, indio o no, el conocimiento de la brujer\u00eda se hac\u00eda incomprensible por las caracter\u00edsticas extranjeras de los fen\u00f3menos que el aprendiz experimentaba. Personalmente, como occidental, dichas caracter\u00edsticas me resultaron tan ajenas que me fue pr\u00e1cticamente imposible explicarlas seg\u00fan mi propia vida cotidiana&#8230; (38)&#8230; As\u00ed se hizo obvio que el saber de Don Juan deb\u00eda ser examinado como \u00e9l mismo lo comprend\u00eda; s\u00f3lo en esos t\u00e9rminos podr\u00eda manifestarse en forma convincente&#8230; Por lo tanto mi primera tarea era determinar el orden de conceptualizaci\u00f3n empleado por don Juan.&#8221; (Castaneda 1974:38-39)<\/p>\n<p>El trabajo de Carlos Castaneda se sirve de m\u00e9todos y t\u00e9cnicas tambi\u00e9n. Busca con ellos, ahondar hacia lo m\u00e1s significativo de esa realidad. Propone de lleno la observaci\u00f3n participante y la entrevista etnogr\u00e1fica, procedimientos que centran su inter\u00e9s en el sujeto y sus representaciones, en esa diversidad de las realidades construidas por nosotros mismos. Luego, el autor intenta recrear esta realidad experimentada y, a partir de su interpretaci\u00f3n, elaborar nuevas construcciones te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>En las ense\u00f1anzas de don Juan, la pr\u00e1ctica ocupa un lugar central. Don Juan ense\u00f1a a partir de la praxis, su m\u00e9todo es pragm\u00e1tico e interviene directamente en la experiencia cotidiana del sujeto. Es quiz\u00e1s por ello, que Castaneda elige, al momento de retransmitir y analizar lo vivenciado, dividir su trabajo en las dos partes ya se\u00f1aladas: por un lado, la narraci\u00f3n de sus experiencias, por otro, la explicaci\u00f3n del pensamiento de su maestro en un esquema l\u00f3gico, operativo y conceptual.<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; he dividido este libro en dos partes. En la primera, presento selecciones de mis notas de campo, relativas a los estados de realidad no ordinaria que atraves\u00e9 durante el aprendizaje&#8230; Mis notas de campo revelan la versi\u00f3n subjetiva de lo que yo percib\u00eda al atravesar la experiencia. Esa versi\u00f3n se presenta aqu\u00ed tal como la narraba a don Juan, qui\u00e9n exig\u00eda una reminiscencia completa y fiel de cada detalle y un recuento pleno de cada experiencia&#8230; Mis notas de campo manifiestan asimismo el contenido del sistema de creencias de don Juan. He condensado largas p\u00e1ginas de preguntas y respuestas entre don Juan y yo&#8230;(44)&#8230; En la segunda parte de este libro, presento un an\u00e1lisis estructural sacado exclusivamente de los datos ofrecidos en la primer parte.&#8221; (Castaneda 1974:44-45)<\/p>\n<p>El relato y el esquema conceptual<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos deben construir mapas, modelos, esquemas, representaciones cient\u00edficas. Entonces, de alguna manera, el libro se encuentra escindido en dos formas de trabajar o recrear la realidad: una esquem\u00e1tica (preocupada de dar cientificidad), y otra narrada, quiz\u00e1s de modo menos &#8220;sistematizado&#8221;; pero, que logra rescatar los procesos din\u00e1micos a trav\u00e9s de los cuales conocemos o aprehendemos, investigamos y descubrimos.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis esquem\u00e1tico sobre ese otro conocimiento yaqui, no se encuentra esa riqueza (recursividad intersubjetiva), presente en el relato. Pareciera que el investigador trivializa (desde el constructivismo), o estabiliza el mundo al que se ve enfrentado.<\/p>\n<p>Como t\u00e9cnicas, el relato y la narraci\u00f3n aparecen con m\u00e1s encanto porque resultan m\u00e1s completos, m\u00e1s abiertos. Si bien en la descripci\u00f3n de Castaneda no se especifican las estructuras l\u00f3gicas que se van construyendo al reflexionar sobre lo aprendido o investigado, se hace posible palpar esa complejidad din\u00e1mica por la que se encamina todo proceso de conocer. La unidad sujeto-observador\/m\u00e9todos\/sujeto-observado se ve en juego y, con ella, el proceso de ense\u00f1anza, de intercambio del conocimiento. Esa forma de narrar ayuda, sin embargo, faltar\u00eda quiz\u00e1s haber incluido desde un principio la esquematizaci\u00f3n final. Haber entrelazado desde ese mismo estilo literario, categorizaciones de interpretaci\u00f3n y descripciones de las experiencias.<\/p>\n<p>Una interpretaci\u00f3n (de segundo orden)<\/p>\n<p>Al intentar esta lectura desde la epistemolog\u00eda, busc\u00e1bamos interpretar una obra, reflexionar sobre una interpretaci\u00f3n, observar en un segundo nivel, para de este modo, descubrir las distinciones o estructuras cognitivas impl\u00edcitas en ella.<\/p>\n<p>Este comentario sobre &#8220;Las ense\u00f1anzas de don Juan: una forma yaqui de conocimiento&#8221;, rescata algunos de los supuestos b\u00e1sicos sobre los cuales reposa o se ancla el saber de las ciencias antropol\u00f3gicas. Interesaba, por ello, considerar y pensar ciertos conceptos claves, como los de &#8220;otredad&#8221;, &#8220;realidad&#8221;, &#8220;realidad ontol\u00f3gica&#8221;, &#8220;representaci\u00f3n&#8221;, &#8220;investigaci\u00f3n cient\u00edfica&#8221;, &#8220;unidad sujeto\/objeto&#8221;, etc., a trav\u00e9s de los cuales nos predisponemos a observar, y recreamos una realidad social y cultural.<\/p>\n<p>Pero, profundicemos un poco m\u00e1s sobre el proceso del aprendizaje. Si hacemos un paralelo, no ser\u00eda extra\u00f1o encontrar similitudes entre el camino recorrido por Castaneda (en su aprendizaje\/investigaci\u00f3n), y el com\u00fanmente aceptado por cualquier persona o grupo humano dispuesto a aprender sobre un tema determinado o saber espec\u00edfico.<\/p>\n<p>En el caso del autor, se empieza por dudar de una realidad ordinaria incuestionada. El &#8220;consenso ordinario&#8221;, acuerdo t\u00e1cito que establecemos colectivamente los seres humanos sobre nuestra realidad cotidiana, queda entre par\u00e9ntesis. Lentamente, el aprendiz va aceptando esa otra forma de ver, paralela, ese &#8220;consenso especial&#8221; o aceptaci\u00f3n de otro &#8220;orden conceptual&#8221; que le ofrece don Juan. El, es un aprendiz o investigador (no importa ya), y le interesa ciertamente descubrir y comprender las distinciones a trav\u00e9s de las cuales se puede entender ese otro saber.<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; la aceptaci\u00f3n de consenso especial significaba para m\u00ed, como aprendiz, la adopci\u00f3n de cierto punto de vista&#8230; significaba mi entrada en un nivel conceptual, el cual abarcaba un orden de conceptualizaci\u00f3n que har\u00eda comprensibles en sus propios t\u00e9rminos las ense\u00f1anzas. Lo he llamado el &#8220;orden conceptual&#8221; porque era el orden que daba significado a los fen\u00f3menos inusitados que formaban el conocimiento de don Juan; era la matriz de significado&#8230; la meta del aprendiz consist\u00eda en adoptar ese orden de conceptualizaci\u00f3n, el individuo ten\u00eda dos alternativas: pod\u00eda fallar en sus esfuerzos, o tener \u00e9xito&#8230; (el fracaso era) el acto de abandonar por entero la empresa bajo la presi\u00f3n creada por cualquiera de los cuatro enemigos simb\u00f3licos.&#8221; (4) (Castaneda; 1974: 273)<\/p>\n<p>Al recordar cualquier tipo de aprendizaje, de seguro reconocemos la adopci\u00f3n de cierto &#8220;consenso especial&#8221;. Aparece ah\u00ed una nueva distinci\u00f3n, a veces m\u00e1s o menos acorde con lo ya aprendido dentro del consenso ordinario. Se nos desdibujan ciertos l\u00edmites y se conforman otros. En un comienzo, nos cuesta aprehenderlos porque cuestionan nuestro ordenamiento conceptual anterior. Pero, ya adquirido, el consenso especial constituye el primer paso hacia la comprensi\u00f3n de ese otro saber. Se acepta la idea de una realidad antes no conocida, ajena a nuestro vivir; pero, posible. Se admite su validez, se hace coherente con nuestra comprensi\u00f3n del mundo. Castaneda sostiene:<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; cualquier aprendiz, al aceptar el consenso especial, era llevado a adoptar el orden conceptual del conocimiento ense\u00f1ado&#8230; Desde el punto de vista de mi etapa personal de aprendizaje, pude decir que, hasta el tiempo en que me retir\u00e9 del aprendizaje, las ense\u00f1anzas de don Juan hab\u00edan fomentado la adopci\u00f3n de dos unidades del orden conceptual: 1.- la idea de que exist\u00eda un reino de realidad separado, otro mundo, que he llamado &#8220;realidad de consenso especial&#8221;. 2.- la idea que la realidad de consenso especial, o ese otro mundo, era tan utilizable como el mundo de la vida cotidiana.&#8221; (Castaneda; 1974: 280)<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento, en ese proceso que implica el aprender nuevos conocimientos, se cuestiona la realidad anterior, se abre otro marco de interpretaci\u00f3n todav\u00eda difuso. El antrop\u00f3logo Carlos Castaneda, ha de distinguir, en una etapa inicial de su aprendizaje, un sitio en el suelo, un espacio especial, &#8220;su lugar&#8221;, le dice don Juan. Para ello, necesita intuir las distinciones con las que interpreta la realidad su maestro.<\/p>\n<p>&#8220;Don Juan empez\u00f3 a preparar el terreno para el consenso especial produciendo el primer estado especial de realidad ordinaria&#8230; me hizo percibir&#8230; colores que parec\u00edan emanar de dos peque\u00f1as zonas del suelo. Aisladas, tales zonas de color quedaban privadas de consenso ordinario; al parecer solo yo era capaz de verlas&#8230; Don Juan me dirigi\u00f3 a percibir en forma desacostumbrada una porci\u00f3n de realidad ordinaria; es decir, transform\u00f3 ciertos elementos ordinarios en cosas que necesitaban un consenso especial.&#8221; (Castaneda; 1974:282-283)<\/p>\n<p>De modo similar, al encontrarnos con nuevos enfoques te\u00f3ricos, con nuevos conocimientos, aprendemos &#8220;a ver&#8221; con ojos diferentes: lo que antes era homog\u00e9neo revela matices, lo que no imagin\u00e1bamos aparece. Continuamente, estamos trazando nuevas fronteras, din\u00e1micas, colectivamente acordadas. Constantemente interpretamos nuestra realidad, nuestro entorno; s\u00f3lo de vez en cuando decidimos iniciar un aprendizaje y muy pocas veces logramos sostenerlo en el tiempo.<\/p>\n<p>Este proceso lo vive tambi\u00e9n Castaneda y elige detener su descubrir; sin embargo, logra aprehender la riqueza inherente al saber de don Juan:<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; aunque no continu\u00e9 porque no me hallaba, ni me hallar\u00e9 jamas, preparado para soportar los rigores de tal entrenamiento&#8230; Tras haber organizado mi esquema estructural, y ya en posibilidad de descartar muchos datos superfluos&#8230; se me aclar\u00f3 que&#8230; (las ense\u00f1anzas de don Juan), pose\u00edan un cohesi\u00f3n interna, una secuencia l\u00f3gica que me permit\u00eda contemplar todo fen\u00f3meno a una luz que disipaba ese sentido de lo grotesco que era la marca de todo cuanto yo hab\u00eda experimentado. Me pareci\u00f3 obvio entonces que mi aprendizaje hab\u00eda sido s\u00f3lo el principio de un camino muy largo. Y las arduas experiencias que yo hab\u00eda atravesado&#8230; eran apenas un fragmento muy peque\u00f1o de un sistema de pensamiento l\u00f3gico del que don Juan sacaba inferencias significativas para su vida cotidiana, un sistema de creencias vastamente complejo donde el acto de indagar era la experiencia que llevaba a la exultaci\u00f3n.&#8221; (Carlos Castaneda; 1974:280-281)<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>* BATESON G. Pasos hacia una ecolog\u00eda de la mente. Editorial Carlos Loh\u00e9, Buenos Aires. 1985.<br \/>\n* CASTANEDA C. Las Ense\u00f1anzas de Don Juan: una forma Yaqui de conocimiento. Editorial Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico &#8211; Argentina. 1974.(Octava reimpresi\u00f3n Argentina en 1990).<br \/>\n* K\u00dcHN T. La estructura de las revoluciones cient\u00edficas. Editorial Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico. 1971.<br \/>\n* MARDONES J.M. y N URSUA. Filosof\u00eda de las ciencias humanas y sociales. Editorial Distribuciones Fontamara, S.A., M\u00e9xico. 1995.<br \/>\n* PAZ O. &#8220;Una mirada anterior&#8221;. Pr\u00f3logo. C. Castaneda, Las Ense\u00f1anzas de Don Juan: una forma Yaqui de conocimiento. Editorial Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico &#8211; Argentina. 1974.<br \/>\n* SCH\u00dcTZ A. Estudios sobre teor\u00eda social. Editorial Amorrortu, Buenos Aires. 1974.<br \/>\n* VON FOERSTER H. &#8220;Bases epistemol\u00f3gicas&#8221;. En J. Ib\u00e1\u00f1ez, &#8220;Nuevos avances en la investigaci\u00f3n social. La investigaci\u00f3n de segundo orden.&#8221; Suplementos Anthropos 22, Barcelona. 1990.<br \/>\n* WALLNER F. Ocho Lecciones sobre el realismo constructivo. Introducci\u00f3n y Traducci\u00f3n de Hugo Ochoa. Editorial Universidad Cat\u00f3lica de Valpara\u00edso. 1990.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1. Seg\u00fan se puede leer en tal escrito, tres son los libros que componen esta trilog\u00eda: The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge, University of California Press, 1968; A Separate Reality: Further Conversations with Don Juan, Simon and Schuster, 1990; Journey to Ixtl\u00e1n: The lessons of Don Juan, Simon and Schuster, 1972.<br \/>\n2. Hechicero de la etnia yaqui de Sonora, en M\u00e9xico. Los brujos yaqui forman parte de un tradici\u00f3n cerrada, de la sociedad de los brujos de M\u00e9xico; cofrad\u00eda, \u00e9sta, que se extiende por todo el territorio mexicano, hasta el sur de Estados Unidos; tradici\u00f3n sincr\u00e9tica de los herederos de sacerdotes y chamanes precolombinos (seg\u00fan el mismo libro Las Ense\u00f1anzas de Don Juan. Una forma Yaqui de conocimiento).<br \/>\n3. Experiencia constitutiva del ser humano, experiencia de la extra\u00f1eza, del alejarse del yo (que pensamos ser) para alcanzar un otro. De acuerdo a Octavio Paz. En &#8220;El Arco y la Lira&#8221;. M\u00e9xico. 1956.<br \/>\n4. Los cuatro enemigos simb\u00f3licos de un hombre de conocimiento, para el saber yaqui, son: el miedo, la claridad, el poder y la vejez. Constantemente, si se quiere llegar a ser hombre de conocimiento, se ha de batallar contra cada uno de esos cuatro enemigos. Renovar una y otra vez ese esfuerzo es la \u00fanica forma de ganar y conservar el dominio de s\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacia una Epistemolog\u00eda Antropol\u00f3gica Lectura de una obra de Carlos Castaneda Isabel Araya Olmos. Licenciada en Antropolog\u00eda Introducci\u00f3n \u00beEra distinto cuando hab\u00eda gente en el mundo -prosigui\u00f3- gente que sab\u00eda que un hombre pod\u00eda convertirse en le\u00f3n de monta\u00f1a o en p\u00e1jaro, o que un hombre pod\u00eda volar as\u00ed no m\u00e1s. Por eso ya no uso la yerba del diablo.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"class_list":["post-3527","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nagualismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3527\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}