{"id":3522,"date":"2009-01-30T20:06:00","date_gmt":"2009-01-30T20:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3522"},"modified":"2009-01-30T20:06:00","modified_gmt":"2009-01-30T20:06:00","slug":"frenesi-de-lo-visible:nagualismo-como-etnodrama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3522","title":{"rendered":"Frenesi de lo visible:Nagualismo como etnodrama"},"content":{"rendered":"<p>N\u00b0 9<br \/>\nFRENESI DE LO VISIBLE<\/p>\n<p>Cuerpo en el espejo<\/p>\n<p>Gabriel Weisz<\/p>\n<p>Vamos a disponer una construcci\u00f3n corporal en el mundo de la antigua cultura n\u00e1huatl bajo el influjo de dos creencias: el tonalismo y el nagualismo. Confirmamos el paso del humano a la forma animal bajo distintas condiciones del discurso m\u00edtico, principal alimentador del pensamiento religioso. Iniciamos con algunas historias de los dioses mesoamericanos y su paso a las formas animales. Sin embargo, existen maneras distintas en el discurso de las transformaciones, de manera que la planta tambi\u00e9n adquiere atributos humanos. Tratamos en este trabajo una serie de sustancias mitosom\u00e1ticas, o sea, la mezcla de las &#8220;sustancias&#8221; del mito con las sustancias del cuerpo. No dejamos de mencionar el importante desempe\u00f1o del calendario en todos estos discursos. Un nivel diferente ocupa la herbolaria y su influencia en la conceptuaci\u00f3n del cuerpo m\u00e1gico. Completamos nuestra descripci\u00f3n del cuerpo m\u00e1gico con los rituales de sacrificio, pues con ello culmina un proceso radical de transformaci\u00f3n y regeneraci\u00f3n del mito como elemento mediador del cuerpo y la cosmogon\u00eda.<\/p>\n<p>El sustantivo tonalli, derivado del verbo tona, &#8220;irradiar&#8221; (&#8220;hacer calor o sol,&#8221; seg\u00fan Molina), tiene varios significados: en uno remite al destino de la persona por el d\u00eda en que nace. Muy significativo es que el vocablo tonalli consigna el simbolismo solar. El tonal asimismo remite a la acepci\u00f3n de esp\u00edritu familiar. Sahag\u00fan indica que el alma del infante era enviada del cielo m\u00e1s alto de Omeyocan, lugar de la dualidad. Despu\u00e9s del nacimiento el infante es abandonado en el templo un par de noches, en este lugar se riega ceniza sobre el suelo; en tal forma los sacerdotes determinan las huellas que dejan los animales que pasan por all\u00ed, de esta manera el infante recibe de manera permanente, por compa\u00f1ero y guardi\u00e1n, a la bestia que lo visit\u00f3 durante la noche (cfr. Beltr\u00e1n, 1973).<\/p>\n<p>En el tonalismo se plantea una relaci\u00f3n entre animal y ser humano. Tal asociaci\u00f3n toma lugar desde el mismo nacimiento del infante. El animal se ubica en un monte cercano al lugar donde acontece el nacimiento. La persona adopta una relaci\u00f3n con su &#8220;tona&#8221; que la acompa\u00f1a hasta su muerte. Sin embargo, L\u00f3pez Austin estima que &#8220;faltan bases para afirmar si existi\u00f3 esta creencia en toda Mesoam\u00e9rica&#8221; (1980, p. 431).<\/p>\n<p>Sobre el nagualismo se opera una especie de proceso histri\u00f3nico que yo identifico como etnodrama. En este etnodrama, el mago tiene la capacidad de adoptar una apariencia animal y luego puede retornar a su figura original cuando revierte el proceso. En el etnodrama existe la posibilidad de animar el drama de la transformaci\u00f3n y as\u00ed ubicarlo en el gran texto de la cosmogon\u00eda.<\/p>\n<p>La cosmogon\u00eda n\u00e1huatl registra la transfiguraci\u00f3n del dios Tezcatlipoca, que entre diversas formas tomaba la del coyote, ser fantasmal y zorrillo. Su nombre significa &#8220;Espejo humeante&#8221;, aparece con tal objeto en la nuca y una serpiente en uno de sus pies. El espejo puede evocar su naturaleza misteriosa y en constante cambio.<\/p>\n<p>Se sabe que los espejos de obsidiana y otras piedras ten\u00edan un uso en la brujer\u00eda y necromancia. Ponemos de manifiesto el efecto turbulento de esta deidad que causa discordia y conflicto en donde se hace presente. Pero tambi\u00e9n conserva una naturaleza dual pues as\u00ed como puede traer destrucci\u00f3n, puede traer fortuna. Es un dios que encarna el cambio mediante el establecimiento del conflicto.<\/p>\n<p>Muchos de los dioses adoptan formas animales, es el caso del tlacuache en Quetzalc\u00f3atl, el venado en Mixc\u00f3atl o bien el colibr\u00ed usado por Huitzilopochtli. Los dioses ten\u00edan dobles animales.<\/p>\n<p>En el gran parque del emperador Moctezuma los militares espa\u00f1oles observaron jaguares y pumas. Una variedad de extra\u00f1os monos, armadillos y gran cantidad de p\u00e1jaros multicolores. Asimismo se alojaban mujeres barbadas y enanos deformes. Sobre los enanos y jorobados se pensaba que eran emisarios de los cielos. Los seres deformes se asociaban a los ahuiateteo, dioses del placer y de los excesos f\u00edsicos.<\/p>\n<p>El investigador Michel Graulich propone que el &#8220;Zool\u00f3gico de Moctecuhzoma&#8221; albergaba los nahualtin de los dioses (cfr. Olivier, 1999 y Dembech, 1965). Registramos una historia que se narra en el C\u00f3dice Nutall, (pp. 14-20) para sondear ciertas transformaciones del nagual.<\/p>\n<p>En el relato la primera se\u00f1ora 3 Pedernal adopta la forma de una serpiente emplumada con el prop\u00f3sito de visitar a la diosa 1 \u00c1guila, la Abuela del r\u00edo, due\u00f1a del Poniente y as\u00ed quedar pre\u00f1ada. Cuando la diosa escucha su plegaria le obsequia una joya, indicaci\u00f3n cierta de que iba a quedar encinta. Posteriormente se prepara el temazcal o ba\u00f1o de vapor como se acostumbraba para preparar a las mujeres que dan a luz. Nace su hija 3 Pedernal. La madre se transfigura de nuevo en su nahual, la serpiente emplumada (cfr. Jansen y P\u00e9rez Jim\u00e9nez, 1998).<\/p>\n<p>La fuerza del tonalli se ubica en la cabeza de la persona. La p\u00e9rdida del tonalli o sombra \u0096hemos de anotar la semejanza con ciertas caracter\u00edsticas umbrosas que pertenecen a Tezcatlipoca \u0096 implica que \u00e9sta abandona el cuerpo por la noche y as\u00ed se expone a ser da\u00f1ada por un hechicero. Hoy en d\u00eda entre los nahuas de Pajapan se mantiene que una hemorragia supone la p\u00e9rdida de la sombra. El tonalli emplea a la sangre como su veh\u00edculo. Ruiz de Alarc\u00f3n explica que cuando enferma una criatura consultan a la curandera o ticitl quien habla de una falta de hado, fortuna o estrella, todo lo cual abarca el tonalli. Sin embargo, son las llamadas tetonaltique las que devuelven el tonalli al lugar que corresponde. El procedimiento curativo consiste en hacer reflejar el rostro del enfermo sobre el agua, si notan el rostro obscuro, o cubierto con alguna sombra se diagnostica la ausencia del hado y fortuna, por el contrario, si el rostro aparece claro, se concluye que el ni\u00f1o no tiene una enfermedad grave y tan s\u00f3lo lo sahuman. El tonalli marcaba un v\u00ednculo personal con el mundo de los dioses. Se\u00f1alan este v\u00ednculo en &#8220;forma material, aunque invisible, como un hilo que sal\u00eda de la cabeza del individuo&#8221; (L\u00f3pez Austin, 1980, pp. 238-239).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al tonalli sol\u00eda hacerse una ofrenda de recortes de u\u00f1as y cabellos a el ahu\u00edtzotl, un animal al servicio de Tl\u00e1loc, el dios de la lluvia. De aqu\u00ed se plantea una curiosa escatolog\u00eda que consiste en ofrecer desechos corporales, aunque estas partes del cuerpo guardan la fuerza vital de las personas (cfr. L\u00f3pez Austin, 1980).<\/p>\n<p>Entre lo nahuas el ahuitzotl era una especie de nutria, el final de su cola se remataba con una mano humana que le serv\u00eda para atrapar a sus v\u00edctimas que luego llevaba hasta las profundidades del agua. Los ahogados se incorporaban al ej\u00e9rcito de muertos que serv\u00edan a Tlaloc. Los cuerpos eran devueltos despu\u00e9s, despojados de pelo, u\u00f1as y ojos. (Consultar el texto de Carmen Aguilera).<\/p>\n<p>Un aspecto especialmente sobresaliente en una mitolog\u00eda corporal del tonalli es que no puede estar expuesto sin que se busque alguna cobertura que lo proteja. En tal sentido se administra una piel m\u00e1gica de la planta que llamaban tlacopactli. Eran las tetonaltique o especialistas en devolver el tonalli que aplicaban la ra\u00edz de la planta en la mollera de los ni\u00f1os. Formaban collares de cuentas y se pensaba que el esp\u00edritu del muchacho quedaba atrapado en las cuentas de la planta. Este esp\u00edritu se encargaba de hacer penitencia por el muchacho. Pero es en la planta que se aloja el tonalli.<\/p>\n<p>De manera an\u00e1loga a la conformaci\u00f3n del tonalli se encuentra una sustancia tel\u00farica que se denominaba como ih\u00edyotl . Pero solamente el nigromante era capaz de liberar el ih\u00edyotl nagual como algunos lo denominaban. Esta entidad se albergaba en el h\u00edgado. Comprendemos porqu\u00e9 era la entidad predilecta del nigromante y con la cual pod\u00eda transformarse, de manera deliberada, en animal. El ih\u00edyotl aparec\u00eda como lugar luminoso, ten\u00eda el poder m\u00e1gico de influir sobre otros seres pues lograba atraerlos a una persona, animal u objeto. Asimismo podemos distinguir las facultades racionales del tonalli de las m\u00e1s pasionales del ih\u00edyotl. Existir\u00e1, tal vez, mayor movilidad en los atributos pasionales del ih\u00edyotl. Me refiero a esa din\u00e1mica de los cambios en el estado de \u00e1nimo (consultar a L\u00f3pez Austin, 1989).<\/p>\n<p>Encontramos un material que define al nagual por la fecha ce quiahuitl o lluvia de su nacimiento. Esta condici\u00f3n puede asociarse al dios Naualpilli o gran Nagual, famoso dios huaxteca. La confederaci\u00f3n azteca al momento de aniquilar el poder\u00edo huaxteca, secuestra al dios que resulta asimilado a Tlaloc, deidad de las aguas. Nahualpilli era conocido como nahualli, sabio, hechicero o nagual (ver a Beltr\u00e1n, 1973). Por otro lado, no hay que olvidar que Tezcatlipoca o &#8220;Espejo humeante&#8221; era el hechicero por antonomasia del Poscl\u00e1sico tard\u00edo y se consideraba capaz de mudar su forma por la de un jaguar. Es pertinente mencionar que el gran nagual era igualmente asociado con el jaguar. El sacerdote que lo veneraba era identificado con el nombre oceloquacuilli o sacerdote jaguar (ver Beltr\u00e1n, 1973).<\/p>\n<p>En este punto me detengo en algunos estudios de Laurette S\u00e9journ\u00e9 sobre la figura de Tezcatlipoca para destacar ciertos atributos que derivan del calendario, as\u00ed pues en el jerogl\u00edfico del decimotercer d\u00eda aparece un ser negro con los ojos vendados e identificado con Tezcatlipoca, por el espejo humeante. Tambi\u00e9n aparece un hombre rojo que expulsa una sustancia blanca espumosa en algunos casos y amarilla en otros. El personaje rojo est\u00e1 emparentado con Atlazolteotl &#8220;Nuestra se\u00f1ora comedora de inmundicias&#8221;. En tal sentido se menciona un excremento divino, rasgo que nos hace recordar el peculiar ritual escatol\u00f3gico, en relaci\u00f3n al tonalli, donde los desechos corporales alimentaban al ahuitzotl. No intento crear una equivalencia, s\u00f3lo me limito a se\u00f1alar algunos sedimentos del pensamiento mitol\u00f3gico. Sin embargo, para constatar la naturaleza escatol\u00f3gica de la deidad notamos que en el jerogl\u00edfico 15 \u00e1guila del calendario notamos al Tezcatlipoca rojo que exhibe los signos de la materia fermentada y espumosa. Esta constituci\u00f3n escatol\u00f3gica tiene mayor apoyo en el papel que juega Tezcatlipoca como &#8220;materializaci\u00f3n de la duraci\u00f3n de la vida humana&#8221; [v\u00e9ase muerte] &#8230;&#8221; (Sejourn\u00e9, 1983, p. 277)&#8221;.<\/p>\n<p>Un dato complementario en la construcci\u00f3n de nuestro relato sobre la escatolog\u00eda nos conduce al arte lapidario de los nahuas. Los artesanos empleaban un poderoso pegamento que proviene de un \u00e1rbol parecido al mezquite. Seg\u00fan el enviado por Felipe II, el protom\u00e9dico Francisco Hern\u00e1ndez, la mezcla de la goma se pon\u00eda a cocer con resina y arena. El resultado era el de una consistencia muy dura que le serv\u00eda al lapidario para unir piedras y as\u00ed fabricar los espejos (cfr. L\u00f3pez Austin, 1988).<\/p>\n<p>Una dimensi\u00f3n diferente del cuerpo m\u00e1gico es la que encontramos con el uso de toda una herbolaria sagrada. As\u00ed tenemos el caso del peyote, cacto que tiene un efecto psicotr\u00f3pico y cuyo alcaloide m\u00e1s conocido es la mescalina. El p\u00e9yotl era una planta del Mictl\u00e1n, regi\u00f3n de las deidades de la muerte. Los nigromantes se encerraban para consumir el peyote y as\u00ed consultar a los dioses. El objeto era curar enfermedades. El nigromante se denominaba Payni (ver Alarc\u00f3n, Serna, Aguilera). El cuerpo m\u00e1gico del peyote tiene una parte femenina en las cihuapipiltin, o sea las acompa\u00f1antes del sol. Ellas eran las mujeres que mor\u00edan en el parto. As\u00ed el peyote era conocido como tlazolcihuapilli, mujer hechicera y divina. Tenemos una serie de caracter\u00edsticas del tonalismo, no s\u00f3lo por las implicaciones solares, adem\u00e1s sabemos que el p\u00e9yotl significa &#8220;el resplandeciente&#8221;. Parece un t\u00e9rmino muy adecuado pues entre los efectos del cacto se registran &#8220;im\u00e1genes brillantemente coloridas y auras d\u00e9bilmente resplandecientes que parecen rodear a los objetos del mundo natural &#8230;&#8221; (Furst, 1980, pp. 200-201).<\/p>\n<p>No puedo extenderme demasiado en los rasgos tan sugerentes que unen la herbolaria sagrada al cuerpo m\u00e1gico. Sin embargo, es imposible dejar de mencionar la escultura ext\u00e1sica o estatua de Xochipilli &#8220;Pr\u00edncipe de las flores&#8221;. Esta efigie representa una entidad sumida en el Temicxoch o &#8220;flores del sue\u00f1o&#8221; como las describ\u00edan los nahuas. El aspecto m\u00e1s impresionante de la estatua es que las partes descubiertas de su piel de piedra muestran distintos relieves de flores. Tambi\u00e9n el cuerpo tiene labrados unos hongos, en las rodillas, el antebrazo derecho y en la parte superior de la cabeza. Estos hongos era los teonan\u00e1catl o &#8220;carne de dios&#8221;. La estatua descansa sobre un pedestal que se encuentra labrado. Es pertinente mencionar la presencia de una mariposa sobre este pedestal. La mariposa parece alimentarse del teonan\u00e1catl. Regresando a la estatua se encuentra el glifo del tonalo , que sabemos est\u00e1 incorporado al sol, a la luz pero tambi\u00e9n a las mariposas (cfr. Wasson, 1982).<\/p>\n<p>A manera de explicaci\u00f3n el teonan\u00e1catl se refiere a los hongos psiloc\u00edbicos, de donde proviene toda una dimensi\u00f3n sacralizada de un imaginario psicotr\u00f3pico. En referencia a lo cual tenemos que, &#8220;la experiencia alucinog\u00e9nica era llamada Temixoch, \u0091el sue\u00f1o florido\u0092 (Furst, p. 139) Por ende lo relacionado con la flor, entre los nahuas, a menudo funcionaba como met\u00e1fora para estos sue\u00f1os alucin\u00f3genos.<\/p>\n<p>Para completar nuestro recorrido daremos algunos datos del tonalismo en el sacrificio. Los guerreros \u00e1guilas y tigres, seg\u00fan lo que figura en el c\u00f3dice florentino, que mor\u00edan en la guerra, &#8220;iban all\u00e1 al cielo, a la morada del Sol. En virtud que el tonalli es manifestaci\u00f3n de una energ\u00eda propia de la vida, con la muerte se libera &#8220;un excedente de energ\u00eda vital&#8221; (Duverger, 1983). En un relato del conceptualismo m\u00edtico la desintegraci\u00f3n corporal libera el tonalli, de manera que la muerte del sacrificado es fuente de energ\u00eda. Los que iban al sacrificio, a veces representaban las im\u00e1genes de los dioses &#8220;eran hombres pose\u00eddos por los dioses, y como tales mor\u00edan en un rito renovador&#8221;. (L\u00f3pez Austin, 1980, p. 433). Este conceptualismo m\u00edtico est\u00e1 coligado al ciclo calend\u00e1rico. El tiempo parece encarnado en el hombre, al morir la existencia divina en la forma humana se produce la fuerza necesaria que resulta creadora de una nueva potencia. Finalmente, se sabe de una comuni\u00f3n que ocurr\u00eda al ingerir el cuerpo de los sacrificados. El prop\u00f3sito era absorber la fuerza divina que se albergaba en el cuerpo del sacrificado.<\/p>\n<p>Nuevamente en el C\u00f3dice florentino aparece la figura del dios protector de los guerreros:<\/p>\n<p>Permite, oh Tezcatlipoca, que los guerreros \u00e1guilas<br \/>\ny tigres se adornen con plumas y sean cubiertos de tiza &#8230;<\/p>\n<p>Conc\u00e9deles que disfruten la dulzura de la muerte a<br \/>\nFilo de obsidiana, que den con regocijo su coraz\u00f3n al cuchillo<br \/>\nde sacrificio, a la mariposa de obsidiana, el atav\u00edo de<br \/>\nplumas, y que deseen y codicien la muerte florida, la flor<br \/>\nletal (itzimiquizx\u00f3chitl).<\/p>\n<p>Resta decir que la creencia era que los sacrificados reencarnaban en forma de colibr\u00edes y mariposas. La flor en el contexto del sacrificio funcionaba como discurso del juego sagrado (cfr. Duverger). La flor tendr\u00e1 muchos otros significados que hemos de dejar sin describir, por el tipo de problemas que decidimos abordar.<\/p>\n<p>A lo largo de este ensayo nos planteamos una visi\u00f3n cultural del cuerpo en la cual las sustancias de los dioses forman parte de un pensamiento biol\u00f3gico que atraviesa por los humanos, las plantas y distintos animales. Claro est\u00e1 que aludimos a una biolog\u00eda del imaginario, en nuestra lectura, pero una biolog\u00eda tangible en el uso y costumbres del mundo n\u00e1huatl. \u00bfSer\u00e1 posible que al ubicar la otredad como &#8220;imaginario&#8221; s\u00f3lo demostramos nuestra ignorancia para incorporar una biolog\u00eda noem\u00e1tica al trabajo con nuestro cuerpo?<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Alarc\u00f3n, Hernando Ru\u00edz de. 1948-52. Tratado de las idolatr\u00edas, supersticiones, dioses, ritos y otras costumbres gentilicias de las razas abor\u00edgenes. Tomo XX. M\u00e9xico: Fuente Cultural.<\/p>\n<p>Aguilera, Carmen. 1985.Flora y fauna mexicana: Mitolog\u00eda y tradiciones. Espa\u00f1a, Le\u00f3n y M\u00e9xico: Everest mexicana.<\/p>\n<p>Aguirre Beltr\u00e1n, Gonzalo. 1973. Medicina y magia: El proceso de aculturaci\u00f3n en la estructura colonial. M\u00e9xico: Intsituto nacional indigenista. Serie Antropolog\u00eda social.<\/p>\n<p>Dembeck, Hermann. 1965. Animals and Men. Trad. del alem\u00e1n Richard and Clara Winston. London: Doubleday.<\/p>\n<p>Duverger, Christian. 1983. La flor letal: Econom\u00eda del sacrificio azteca. M\u00e9xico: FCE<\/p>\n<p>Furst,T. Peter. Alucin\u00f3genos y cultura. 1980. M\u00e9xico: FCE.<\/p>\n<p>Jansen, Maarten y Gabina Aurora P\u00e9rez Jim\u00e9nez. &#8220;Dos princesas mixtecas en Monte Alb\u00e1n.&#8221; Arqueolog\u00eda mexicana. Vol.V.N\u00daM.29. 1998.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Austin, Alfredo.1980. Cuerpo humano e ideolog\u00eda: Las concepciones de los antiguos nahuas. M\u00e9xico: UNAM.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. 1988. Una vieja historia de la mierda. M\u00e9xico: Toledo.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. 1989. Hombre-Dios: Religi\u00f3n y pol\u00edtica en el mundo n\u00e1huatl. M\u00e9xico. UNAM. Instituto de investigaciones hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Olivier, Guilhem. &#8220;Los animales en el mundo prehisp\u00e1nico.&#8221;Arqueolog\u00eda mexicana. Vol.VI-N\u00daM.35.1999.<\/p>\n<p>S\u00e9journ\u00e9, Laurette. 1983. El pensamiento N\u00e1huatl cifrado por los calendarios. Trad. Josefina Oliva de Coll. M\u00e9xico: Siglo XXI.<\/p>\n<p>Serna, Jacinto de la. 1948-52. Tratado de las idolatr\u00edas, supersticiones, dioses, ritos y otras costumbres gentilicias de las razas abor\u00edgenes. Tomo X. M\u00e9xico: Fuente Cultural.<\/p>\n<p>Wasson, Gordon. &#8220;Xochipilli, pr\u00edncipe de las flores: Una nueva interpretaci\u00f3n.&#8221; Revista de la UNAM. Nueva \u00e9poca. No. 11. Marzo de 1982.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00b0 9 FRENESI DE LO VISIBLE Cuerpo en el espejo Gabriel Weisz Vamos a disponer una construcci\u00f3n corporal en el mundo de la antigua cultura n\u00e1huatl bajo el influjo de dos creencias: el tonalismo y el nagualismo. Confirmamos el paso del humano a la forma animal bajo distintas condiciones del discurso m\u00edtico, principal alimentador del pensamiento religioso. 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