{"id":3512,"date":"2009-01-30T20:01:50","date_gmt":"2009-01-30T20:01:50","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3512"},"modified":"2009-01-30T20:01:50","modified_gmt":"2009-01-30T20:01:50","slug":"castaneda-margaret-runyan.-un-viaje-m\u00e1gico-con-carlos-castaneda.-millenia-press","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3512","title":{"rendered":"Castaneda, Margaret Runyan. Un viaje m\u00e1gico con Carlos Castaneda. Millenia Press"},"content":{"rendered":"<p>Castaneda, Margaret Runyan. Un viaje m\u00e1gico con Carlos Castaneda. Millenia Press (1977).<\/p>\n<p>Cr\u00edtica del libro por Sandy McIntosh<br \/>\ntraducci\u00f3n por Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Riquelme<\/p>\n<p>Un Viaje M\u00e1gico con Carlos Castaneda de Margaret Runyan Castaneda (N. del T.: Publicado en Espa\u00f1a por Editorial Obelisco, Barcelona, 1999) es un material valioso, pero tambi\u00e9n un libro dif\u00edcil por varias razones. Parece haber sido compuesto con notas escritas en distintos momentos. Estas notas parecen, alternativamente, confirmar o negar la validez de don Juan y del resto de la empresa de Castaneda, lo cual contribuye a presentar un punto de vista inestable que desconcierta al lector. Por ser la esposa de un matrimonio antiguo y, seg\u00fan leemos, habiendo sido menospreciada repetidamente por Carlos, es razonable esperar que Margaret tenga un cierto inter\u00e9s personal en el tema. Sin embargo, al no definir nunca su posici\u00f3n, no sabemos c\u00f3mo tomar su historia. De todas maneras, ciertos elementos de la historia nos presentan un aspecto de Castaneda que probablemente no podamos ver en ning\u00fan otro sitio. Seg\u00fan Margaret, Castaneda ten\u00eda como norma inventar su historia personal mucho antes de &#8220;encontrarse&#8221; con don Juan y pregonar el &#8220;Camino del Guerrero&#8221;, el cual, esencialmente, consiste de una amalgama de ideas convincentes procedentes de varias fuentes y de dudosos h\u00e1bitos personales que trat\u00f3 de disfrazar de virtudes. El car\u00e1cter de estas virtudes es, seg\u00fan un comentario de Calixto, enga\u00f1oso, ego\u00edsta, centrado en s\u00ed mismo, narcisista, con ambici\u00f3n de poder, distante, fr\u00edo, no comunicativo, arrogante, &#8220;despiadado&#8221;, y autoenga\u00f1ado. El Carlos de Margaret de los a\u00f1os 50 y principios de los 60 es un joven inmigrante pobret\u00f3n pero ambicioso, con grandes inclinaciones art\u00edsticas, y muy sensible sobre su diminuta estatura f\u00edsica, pero con mucha seguridad en su habilidad para cautivar y manipular a las mujeres con mentiras grandiosas sobre su supuesto pasado heroico y sobre su presente misterioso y fascinante.<\/p>\n<p>Castaneda, el h\u00e1bil manipulador, se muestra como tal en una de las historias de Margaret sobre el Carlos de la \u00e9poca anterior a &#8220;don Juan&#8221;. Seg\u00fan Margaret, una vez cuando Carlos era estudiante en Los Angeles Community College le dijo que una chica rubia y bonita, que asist\u00eda a una de sus clases, se hab\u00eda entusiasmado con \u00e9l y lo persegu\u00eda adonde quiera que fuera. Carlos dijo que la chica le hab\u00eda dicho que quer\u00eda darle un regalo de Navidad. Esto molest\u00f3 a Margaret, por supuesto, pues nunca se sent\u00eda segura de los fluctuantes afectos de Carlos. Despu\u00e9s, cuando los dos iban en el coche de Carlos, un Chevrolet del 54, por Los \u00c1ngeles, \u00e9l se volvi\u00f3 de repente y se\u00f1al\u00f3 vagamente hacia la acera.<\/p>\n<p>&#8220;\u0097\u00a1All\u00ed! \u0097agit\u00f3 su dedo en el aire\u0097. \u00a1Aquella es la chica de la que te habl\u00e9! Esa es la chica que quer\u00eda hacerme un regalo.<\/p>\n<p>\u0097\u00bfD\u00f3nde? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u0097me di la vuelta en mi asiento. Hab\u00eda docenas de personas en el centro de la ciudad, docenas de rubias j\u00f3venes\u0097. No la veo. \u00bfCu\u00e1l es? No la veo.&#8221;<\/p>\n<p>Carlos estaba silencioso. Finalmente, Margaret le pregunt\u00f3 el nombre de la chica. Carlos lo pens\u00f3 r\u00e1pidamente y contest\u00f3 que su nombre era &#8220;Sue Childress&#8221;. Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde confes\u00f3 que se hab\u00eda inventado el nombre de la chica. Le hab\u00eda dado el nombre de pila de la madre de Carlos, y el apellido de soltera de la madre de Margaret, Childress.<\/p>\n<p>Pero Margaret no estaba segura de que ni siquiera ahora estaba diciendo la verdad. Gracias a los medios de que dispon\u00eda como empleada de una compa\u00f1\u00eda telef\u00f3nica, Margaret busc\u00f3 a todos los Childress en la zona, encontrando finalmente una gu\u00eda telef\u00f3nica con una Childress llamada Sue. Decidi\u00f3 llamar a esta Sue Childress y averiguar si era o no la persona de la que Carlos le hab\u00eda hablado. Sue Childress neg\u00f3 conocer a alguien con la descripci\u00f3n de Castaneda, pero de todas maneras accedi\u00f3 a reunirse con Margaret y Carlos en un restaurante.<\/p>\n<p>Cuando Margaret le cuenta a Carlos lo que ha hecho, Carlos se mostr\u00f3 divertido.<\/p>\n<p>&#8220;\u0097Oh, ya sabes, no hay ninguna Sue Childress \u0097dijo\u0097. Mira, simplemente me invent\u00e9 el nombre.<\/p>\n<p>Me mir\u00f3 con aquellos traviesos ojos negros&#8230;<\/p>\n<p>\u0097Me lo he inventado todo \u0097dijo\u0097, era mentira. Puedes entenderlo, \u00bfno?&#8221;<\/p>\n<p>Margaret estaba resuelta a seguir adelante con su descubrimiento, pero Carlos ya no la escuchaba. De repente se hab\u00eda quedado absorto. Ella lo cuenta as\u00ed:<\/p>\n<p>&#8220;Estaba de pie, en el centro de la habitaci\u00f3n, con los brazos y las piernas muy r\u00edgidos. Era as\u00ed como se pon\u00eda cuando estaba excitado. Cerr\u00f3 los ojos y, por un momento, comprendi\u00f3. Yo hab\u00eda creado a Sue Childress, o para ser m\u00e1s precisos, hab\u00eda dispuesto los eventos de un modo tan radical que le hab\u00eda permitido aparecer en nuestra vida. Y lo hab\u00eda hecho todo con aquella insistencia m\u00eda, aquella determinaci\u00f3n de acero para hacer que las cosas se convirtieran en realidad&#8230; \u00c9l se imaginaba un personaje, me lo dec\u00eda, y yo le entregaba a cambio un ser humano real. Claro est\u00e1 que lo que aqu\u00ed estaba operando era la propia l\u00f3gica extra\u00f1a de Carlos, y yo no la comprend\u00eda.&#8221;<\/p>\n<p>Carlos se sienta entonces en un sof\u00e1, agarra un cuaderno y se pone a esbozar un retrato de Sue Childress.<\/p>\n<p>&#8220;\u0097No es una mujer baja, pongamos 1,70. Es rubia, pero tiene los ojos oscuros y una cara preciosa, \u00bfves? \u0097dijo mostr\u00e1ndome un esbozo en blanco y negro del aspecto que deber\u00eda tener Sue.&#8221;<\/p>\n<p>Cuando Margaret se reune con la Sue Childress real en un restaurante a media luz, parec\u00eda exactamente como Carlos la hab\u00eda descrito.<\/p>\n<p>Mientras que Margaret se otorga el m\u00e9rito de este milagro (&#8220;aquella determinaci\u00f3n de acero para hacer que las cosas se convirtieran en realidad&#8221;), es probable que Castaneda se quedara petrificado pensando en aquella extra\u00f1a conjetura, no maravillado por los poderes de su esposa sino por su propia presunci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, se hizo evidente para Margaret que Carlos confiaba cada vez m\u00e1s en su poder para aparentar \u0097intentar\u0097 que las cosas ocurrieran. En realidad, algo que podemos llamar vivir de ilusiones parec\u00eda haberse convertido en su modus vivendi. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de que Margaret y Carlos llevaran separados mucho tiempo, la invit\u00f3 a Nueva York, en donde se encontraba trabajando con su corrector de estilo, Michael Korda, en un nuevo manuscrito. Margaret supuso que el prop\u00f3sito de su invitaci\u00f3n era el mismo que ten\u00eda ella: buscar una reconciliaci\u00f3n final en su relaci\u00f3n. Pero lo que Castaneda ten\u00eda en la cabeza no era, al parecer, la reconciliaci\u00f3n. Durante el fin de semana se dedic\u00f3 unas veces a ignorarla y otras a intimidarla. Aunque le dio un cheque con una gran cantidad para el hijo de Margaret, C.J., su comportamiento fue tan malo que Margaret termin\u00f3 por llamarlo, con desprecio, &#8216;Napole\u00f3n&#8217; cuando dejaron el hotel. Algunos meses m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de que Castaneda recibiera la notificaci\u00f3n de la demanda de divorcio, llam\u00f3 a Margaret para preguntarle porque hab\u00eda presentado la demanda. Le record\u00f3 su indignante comportamiento con ella en aquel fin de semana en Nueva York. Carlos se qued\u00f3 en silencio durante un rato, y despu\u00e9s con mucha calma le explic\u00f3 que no hab\u00eda sido \u00e9l quien se hab\u00eda comportado tan mal en Nueva York. No hab\u00eda estado en Nueva York durante ese fin de semana. \u00c9l era ahora un brujo, le explic\u00f3, y a los brujos les ocurren cosas inexplicables. En este caso, el desagradable Carlos debe haber sido su doble.<\/p>\n<p>Hay una pat\u00e9tica tristeza en la historia de Margaret que probablemente tenga su origen en las grandiosas promesas de amor de Castaneda, y su habitual incapacidad para mantenerlas \u0097en conjunci\u00f3n con la firme creencia de Margaret en el significado m\u00edstico de su vida con \u00e9l. Su historia termina con un encuentro con Carlos en el aparcamiento de un restaurante. Ahora, Carlos se encuentra rodeado por sus guardianes femeninos, que impiden que Margaret se aproxime. Finalmente, consigue acercarse a \u00e9l. Ella le da una copia del libro recientemente publicado El arte de enso\u00f1ar y le pide que se lo dedique. \u00c9l la besa en la mejilla, pero se niega a firmar el libro. &#8220;Oh, tengo las manos muy cansadas&#8221;, le dice. Y esta es la \u00faltima vez que lo ve.<\/p>\n<p>Copyright \u00a9 1999, Sandy McIntosh <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Castaneda, Margaret Runyan. Un viaje m\u00e1gico con Carlos Castaneda. Millenia Press (1977). Cr\u00edtica del libro por Sandy McIntosh traducci\u00f3n por Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Riquelme Un Viaje M\u00e1gico con Carlos Castaneda de Margaret Runyan Castaneda (N. del T.: Publicado en Espa\u00f1a por Editorial Obelisco, Barcelona, 1999) es un material valioso, pero tambi\u00e9n un libro dif\u00edcil por varias razones. 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